No me dejes caer: Capítulo 2


Esta soy yo ahora


—Srta. Swan, tiene una llamada por la línea dos. —aparte la mirada de la pantalla y tome el teléfono.

— ¿Quien es Megan?


—Su padre— esas dos palabras fueron suficientes para helarme la sangre, le agradecí y tome la llamada.

— Buenas días, Charlie.

—Aún no tengo el reporte de este mes. —protesto.

—Tuvimos unos problemas con el sistema, pero esta misma tarde los tendrás para que…

—Eso espero, ¿de qué clase de problemas estamos hablando?

—Un servidor caído. Y ya lo repararon y está funcionando a la perfección.

—Lo quiero sin falta esta tarde.

—Así será. ¿Algo más en lo que pueda ayudarte? —pregunte sosteniendo el teléfono con una mano mientras que comenzaba a firmar unos papeles que había olvidado.

—No preguntas por tu madre. — hice un mohín e hice la pregunta de rigor, como si de verdad me interesara saber cómo se encontraba. Lo que no fue una novedad fue el saber que se encontraba de compras, lo que si no me esperaba era el escuchar que se habían acordado de mí y que estaba en camino unos diseños exclusivos de Chanel.

—Gracias, pero no hubieran molestado. —dije incrédula.

—Tu madre que no dejaría que te vistieras con cualquier cosa. Nos vemos, tenemos cosas por hacer—colgó antes de que pudiera decir algo.

Me levante de mi cómoda silla, alise las arrugas inexistentes de mi falda, tome mi abrigo y salí de mi oficina.

— ¿Necesitas algo Bella? —pregunto de inmediato mi secretaria. Una chica eficiente y bastante agradable.

—Necesito que te comuniques con Steve y le digas que necesito que me mande el reporte de este mes, tengo que revisarlo antes de que se lo enviemos a Charlie esta tarde. — ella tomo de inmediato el teléfono para llamar momento que aproveche para informarle que saldría a comprar un café, sabía que estaba haciendo un frio infernal, pero de verdad necesitaba salir un momento para despejarme de lo contrario enviaría a alguno de los mensajeros.

Con la mayoría de los empleados me portaba algo dura, lo que se esperaba de mí. Sólo con algunas personas mantenía una relación más amable y una de ellas era con mi secretaria, la de mi papa, nuestras asistentes, la recepcionista y mi chofer, 6 personas en una empresa donde trabajaban cerca de 5000.  Apenas salí, la brisa helada choco contra mi rostro haciéndome estremecer, camine lentamente hasta llegar al Starbucks y espere tranquilamente hasta que llego mi turno, iba a pedir un moka blanco caliente, pero supe que sería una mala elección por lo que opte por un americano, eso me reanimaría y no me estaría saturando de calorías.

—Srta. Swan— me gire y vi el semblante asustado de una chica, entrecerré mis ojos para verla mejor y recordar de donde la conocía.

— ¿Tú eres?

—Amanda, soy ayudante en el de departamento de contabilidad—se sonrojo peligrosamente y de inmediato recordé haberla visto con un montón de papeles en sus brazos el día anterior.

—Disculpe señorita son quince dls— le dijo la dependienta a Amanda que al tratar de sacar el dinero tiro su cartera, solo negué con un movimiento de cabeza y pague antes de que ella lo hiciera.

—No puede hacer eso.

—No soy tan mala como todos creen—sonreí amargamente. Todos me consideraban como una pesadilla, hacia mi trabajo lo mejor que me era posible, no me importaba si con ellos tenía que pasar sobre algunas personas, en un inicio sentía mucho remordimiento, pero ahora ya no sentía ni eso.

—Gracias—me encogí de hombros y tome mi café para salir con ella. — ¿Tiene idea de la imagen que tienen en la empresa?

—Absolutamente. — Reí divertida, lo que causo su desconcierto— “La princesa de Hielo”

—Todos tienen una visión equivocada de usted. —le di un sorbo a mi café al tiempo que enarcaba una ceja. —Es obvio que…

—Dentro de ese edificio soy una persona, a persona de la que todos habla, pero fuera soy un poco más relajada y no siempre estoy buscando aplastar a alguien. Te voy a pedir que no comentes esta charla ya que te meterías en graves problemas, Charlie no acepta que me relacione con los empleados. Órdenes superiores que no puedo pasar por alto.

—Lo que usted digas señorita. Cuando la vi en el café pensé que me despediría.

—Veo que conoces la historia, solo lo hice una vez, pero ese chico se creía el dueño de nuestro tiempo, se que tu eres diferente aunque si lo creías no fue muy inteligente llamar mi atención.  Fue un placer conocerte Amanda. — entre por las puertas giratorias y alcance el ascensor.

No me gire para ver quién iba y mucho menos salude a nadie, además sabia que nadie esperaba que lo hiciera.

—Buenos días Isabella. —sentí que tocaban mi brazo y al instante me gire para ver quién me llamaba y con desagrado note a ese hombre bajito y rechoncho encargado de tratar con empresas extranjeras. — ¿Has hablado con tu padre?

—Buenos días Sr. Saunders, hable con Charlie hace un rato.

— ¿volverá pronto?

—No lo menciono… ¿ya termino el reporte de ingresos de esta semana? — le di un sorbo a mi café sin apartar mi mirada de la suya, el hombre se puso nervioso indicándome que aun no lo tenía listo, de nuevo estaba con retraso.—Lo espero en mi oficina antes de las 4, quiero tener tiempo de revisarlo.

—Ahí lo tendrá— escuche el timbre del decimo piso las puertas se abrieron, este era mi piso, coloque mi pie en la puerta para que se mantuviera abierta. Era el momento de dar un buen golpe. —Mi padre confía plenamente en su trabajo Sr. Saunders, pero yo tengo mis dudas sobre su eficiencia— sonreí, ante su semblante contrariado y los murmullos a sus espaldas— que tenga buen día.

—Ese fue un golpe bajo. —murmuro Megan negando con la cabeza pero con una sonrisa. Sabía que él hombre tampoco era de su total agrado.

—Se lo merece, le dijo a Charlie que yo había extraviado la última cotización en la bolsa cuando fue él quien lo traspapelo. Él salió limpio y yo muy mal parada.

—Los papeles que me pediste están sobre tu escritorio. — le pedí que nadie me molestara y entre en mi oficina donde continúe con mi trabajo.

Después de dos horas, comprobé que todo estaba en orden, mi teléfono comenzó a sonar, levante el auricular para escuchar la voz de mi secretaria para informarme que el Sr. Saunders estaba ahí y quería hablar conmigo, aun cuando no me apetecía verlo de nuevo lo hice pasar esperando que llevara los reportes con él. Le pedí que entrara ella también para que de una vez enviara los reportes a mi padre.

— ¿Son los ingresos? — le pregunte y extendí mi mano al ver los papeles que traía en sus manos para que me los integrara.

—Aquí están, y espero que lo de esta mañana no se repita.

— ¿Disculpe?

— Su comentario en el elevador fue bastante fuera de lugar. Yo no juzgo su trabajo…

— Y me alegro que no lo haga o estaría en serios problemas. — Cruce mis brazos—Le recuerdo que aun a pesar de mi corta edad soy su jefa, así que estoy en todo el derecho de corregirlo.

—Su padre es el jefe.

—Y yo estoy a cargo cuando él no está, justo como en este momentos, así que espero que deje de contradecirme y se dedique a hacer su trabajo, ya que es por eso por lo que le estamos pagando.

— ¿Hay algo que le moleste de mi?

—Ahora que lo menciona sí. — Me incline hacia adelante— Me molesta que mienta para librarse de su castigo, creyó que culpándome sobre el extravió de la cotización de la bolsa usted saldría ileso, se equivoca, no olvide quien soy, yo me encargare de que siempre lo tenga presente.

—Lo lamento

—Como sea, ¿tiene algo más que decirme?

—No, era todo.

—Entonces regrese a su trabajo. Espere… también quiero recordarle que soy Srta. Swan y no Isabella, yo en ningún momento le di permiso para llamarme por mi nombre.

—Lo que usted diga Srta. Swan. — arrastro mi nombre y me reí por lo bajo ante su enfado, justo cuando abría la puerta lo escuche llamarme ¡zorra!

—No entiendo porque no son un poco más originales, eso de zorra ya está un poco gastado. — se puso completamente rojo a lo que yo solté una carcajada.

Esta era mi triste y patética vida, con las únicas personas que podía entablar una amistad, me veía en la necesidad de pisotearlas y hacerlas sentir inferiores para que se esforzaran en su trabajo, yo solo lo hacía con los altos ejecutivos, ya que en su mayoría creían que por ser mayores podían hacer lo que querían ignorándome olímpicamente, pero desde que comencé a ponerlos en su lugar me había ganado su respeto y también conseguí ser nombrada la princesa de hielo o cuando estaban furiosos se limitaban a decirme zorra, arpía… y la lista seguía.

De nuevo timbro el teléfono y levante la bocina para escuchar el nombre de Jacob, le pedí que me pasara la llamada, pero en lugar de eso me encontré con mi amigo en la puerta con una enorme sonrisa.

—Hola princesa de Hielo. — saludo con burla cerrando la puerta a su espalda.

— ¿Que haces aquí?

—Si me encuentro muy bien, gracias por preguntar— dijo sarcásticamente sentándose en una de las sillas delante de mi escritorio.

—Perdón, solo que me sorprende verte aquí. —dije con sinceridad y aun un tanto aturdida.

—Supe que el ogro no estaba en el pantano, así que me dije, Jacob deberías de ir a ver a la princesa de Hielo para comprobar que está bien o por lo menos para saber a dónde llevar las flores. —fruncí el ceño al escuchar sus palabras para él era un chiste, uno que dentro de poco se haría realidad. Me levante de mi lugar y me senté en la silla junto a él. —Si yo no te llamo tu no lo haces, se que dirás que no tienes tiempo, pero ni para un mensaje.

—Sabes que la escuela me absorbe demasiado.

— ¡Pero ahora estas de vacaciones! —exclamó alzando los brazos.

— ¿En serio?, a mi no me lo parece. Sabes que debo de estar atada a esa silla— señalé la silla donde había estado sentada hace unos minutos.

—Ya no eres la Bella de antes.

—Todos cambiamos. —dije como justificación.

—Se que todos lo tenemos que hacer, pero tú lo hiciste de una manera drástica. Ya no tienes tiempo para los viejos amigos.

—Salimos de vez en cuando.

—Pero ya no como antes de que tus padres te mandaran suiza.

—Éramos unos niños Jake, no esperabas que siguiéramos haciendo lo mismo.

—Ya no hay rastros de la Bella divertida, ya casi ni te conozco. —enarque una ceja. —No, a mi amiga le gustaba estar rodeada de gente sencilla, evitaba las fiestas de la alta sociedad, prefería tomar el metro y hasta comíamos Hot-dog en la calle…

—Yo…

—Ahora no falta a ninguna fiesta de la alta sociedad, sale todos los fines de semana con los hijos de los mayores empresarios de esta ciudad, solo viaja en autos de lujo, hasta tienes un Aston Martin Vanquish y ya no comes nada que no venga de un exclusivo Restaurante.

— ¿Ese es el concepto que tienes de mi?— pregunte dolida, pero sabía que tenía razón. Solo me miro y ahí pude leer su respuesta. —Es una lástima que no te agrade lo que soy.

—El fin pasado Sam te vio bastante pasada de copas y te marchaste del lugar con Newton, ¿que tienes que decirme sobre eso?

—Es verdad, aunque exagero con lo de las copas, solo fueron 3 Martinis.

— Que hay de Newton, ¿que paso con él? ¿Te acostaste con él? — su voz parecía dolida, y sorprendida a la vez.

—No, claro que no, ¿por quién me tomas?

—Sabia los limites que tenias justo antes de irte el semestre pasado a la Universidad, pero cuando regresaste eras otra, no hay rastro de mi amiga, por eso dudo de lo que paso con Newton.

—Estas insinuando que…

— ¿Que quieres que piense Bella?

—Pensé que eras más inteligente, pero veo que me equivoque, te voy a pedir que te vayas. —le dije levantándome y regresando detrás de mi escritorio.

— ¿me estas echando? — estaba sorprendido ante mi reacción.

— ¿No fui lo suficientemente clara? —pregunte de manera fría  y él seguía aun en estado de shock—Fuera de mi oficina y deja de meterte en mi vida, es mía y si me da la gana me acuesto con quien quiera y termino con ella. Vete o llamo a seguridad.

— ¿De qué estás hablando? Isabella— descolgué el teléfono y marque la extensión, ignorándolo completamente.

—Necesito que saquen a un intruso de mi oficina.

— ¿Intruso, eso es lo que soy?

—Desde ahora eso eres. No quiero que te metas en mis asuntos.

—Sabes… haz lo que quieras, pero recuerda que a pesar de la forma en que me acabas de tratar, siempre tendrás un amigo a quien recurrir. — eso era lo último que me esperaba y de nuevo después de mucho tiempo me sentí fatal de lo que estaba haciendo, en ese instante llegaron los hombres de seguridad y supe que no podía flaquear no ahora, todo era mejor así antes que herirlo de verdad.

—Ryan, muéstrenle la salida.

No fue necesario ya que Jacob salió solo sin mirar atrás dejando la puerta abierta yo me deje caer sobre mi silla y me lleve las manos al rostro ¿Qué es lo que acababa de hacer? él era un gran chico, su familia a pesar de estar muy bien acomodada eran eso, una familia, sus padres estaban al pendiente de él…

— ¿Estas bien Bella? — aparte mis manos de mi rostro y note la mirada de Megan que había entrado y dejaba una taza de té frente a mí.

— ¿Ya le enviaron el reporte a Charlie? —pregunte evadiendo la pregunta.

—Si Bella, quiere…

—Comunícame con él— le corte, sabía que me diría que si deseaba hablar de lo ocurrido, pero la verdad era que no lo deseaba hacer, lo hecho, hecho esta. Salió y a los pocos segundos me indico que mi padre estaba en la línea.

—Acabo de recibir el reporte, ¿lo revisaste?

—Sí, hubo un incremento del 16%, lo que nos coloca en el cuarto lugar. — se alegro y eso aligero el peso que sentía en mi estómago.

Lo que me tomo por sorpresa fue su decisión de que yo me encargara de una de las más importantes empresas china que deseaba expandir su mercado y nos había elegido a nosotros, pero lo mejor de todo era que si conseguía que firmaran las ganancias serian mías, era una oportunidad que no podía desaprovechar. Tras avisarme que llegarían al medio día y que quería una reunión con todos los directivos, se despidió y colgó antes de que pudiera decir algo mas, nada fuera de lo normal entre nosotros, esta era nuestra magnifica relación.

Mi libertad había terminado, mis padres estarían de regreso en la ciudad, pero sabía que eso era por un corto tiempo, así que no abría problemas, tenía que aprovechar y salir esta noche, solo era cuestión de mandar un mensaje a Jessica y ella se los comunicaría a todos.

Le pedí a Megan que se encargara de programa y avisar a todos de la reunión al día siguiente a las tres, indicándoles que era mi padre quien la convocaba y de esa manera nadie faltaría… o eso esperaba.

Tras terminar mi trabajo, tome mis cosas y salí unos minutos antes de lo acostumbrado.

— ¿Segura que te encuentras bien?

—En perfectas condiciones— di una vuelta, la mejor de mis sonrisas fingidas

—Eso es lo que más miedo me da, en verdad eres impenetrable.

—Recuerda que los sentimentalismos son para débiles— me puse mi abrigo.

—Son necesarios, para ser feliz.

—Nos vemos mañana.

En cuestión de minutos me encontré con mis amigos que se alegraron de verme o eso es lo que fingían. Esa noche estuvimos en un bar hasta cerca de las 4, una reunión de los hijos de los mayores empresarios de la ciudad y el país, conocí a un par de chicos con los que me dedique a coquetear y bese a uno que parecía un modelo, lo más divertido fue ver la cara de envidia de Jessica, yo besándome con un modelo ¿y ella que tenia? solo a Mike. No me duro mucho el gusto ya que 2 hrs después el chico se disculpo por tener que marcharse, intercambiamos números de teléfono y regrese a mi mesa, hicimos lo usual unos cigarros, una pastilla, un par de Martini, contar algunos chismes y después cada uno se marcho a su casa.

Me pase un par de luces rojas, la adrenalina que sentía en esos momentos era incomparable, hoy después de un mes había aceptado una pastilla, siempre prefería beber y no recurrir a algo más fuerte, pero con la llegada de mis padres y el caos que se avecinaba necesitaba algo más fuerte que eso, además no tiene nada de malo y ayuda a llegar más pronto a mi meta cual sin duda es “terminar con mi patética vida” pero yo no lo haría por la salida fácil como muchos lo hacen, esto era el golpe final, el que demostraría la mentira que era la perfecta familia Swan, si me iba al menos lo haría con estilo y dejando un gran escándalo detrás de mí que perseguiría a mis padres, les haría que me recordaran eternamente.



Gracias por leer mis locuras y siento las faltas de ortografía, pero esta historia no esta beteada.

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