Mi sol entre millones de estrellas: Capítulo 2




 Conociendo el miedo


Con la llegada de mi madre estaba seguro que las cosas irían mejor, ella me ayudaría a cuidar a mi nueva y más emocionante responsabilidad. Bastaron solo un par de minutos para ver que la llegada de mi madre generaba un cambio.

Lo primero que hizo al entrar en la casa fue ir directamente a la habitación de Millie, la arropo y encendió la lamparita de noche para salir con cuidado y quitarse el suéter mientras bajaba nuevamente por las escaleras.


— ¿En verdad solo es un día el que has estado solo? —asentí al notar que lo decía por el desorden

—Lo es.

—Creo que comenzaremos por la cocina que es la que parece estar en peor estado

—Acabas de llegar mamá. ¿No quieres descansar? —pregunte a la vez que ponía los utensilios sucios en el lavavajillas.

—Descanse todo el viaje, los asientos de primera clase son muy cómodos

—Papá no te dejaría venir en uno comercial—le dije sabiendo que mi padre la cuidaba demasiado, él la amaba de una manera intensa que se percibía a simple vista.

—Lo conoces bien. —me encogí de hombros. Me obligo a sentarme en uno de los bancos mientras sacaba un par de cosas del refrigerador para cocinar la cena.

— ¿Y cómo esta papá? —le pregunte mientras veía que abría los cajones y las puertas de la despensa.

—Ocupado, supongo que en un par de horas estará llegando a Houston ya que debía de ir a realizar una cirugía a un senador— se coloco delante de mí para comenzar a cortar algunos vegetales, lo hacía con mucha maestría.

—Tengo tiempo que no hablo con él

—La última vez que lo hicieron fue cuando estuvimos aquí para el nacimiento de Millie

—Lo recuerdo. —cubrí mi rostro con mis manos, recordando todo de manera lenta.

—Todo estará bien cariño. Sé que te duele lo de la separación, Victoria no era más que una mujer que solo sabia pensar en ella y lo demostró al marcharse y dejar de lado al hermoso ángel que está durmiendo en el piso superior

—Ella no la quería mamá

—Eso es más que obvio

—Nunca la quiso, ella quiso…—mi frase fue interrumpida por un llanto agudo. Ambos nos dirigimos a la planta superior. Antes de poder tomarla en mis brazos mi madre se me adelanto y fue ella quien la abrazo y logro detener su llanto.

—Esta mojada, vamos a cambiarla—ella sonrió al ver mi rostro. La dejo con cuidado en el cambiador haciéndole algunos gestos logrando toda su atención. Le entregue lo que necesitaba y me hice a un lado para no estorbarle.

—Edward acércate para que veas cómo se hace—me acerque a ellas y me sonroje cuando mi madre soltó una risita ahogada al ver el pañal que le había colocado

—Te dije que no era bueno en esto

—Tienes que aprender lo primero que debes de saber es que lo colocaste al revés y solo lograras que se roce y eso la pondrá molesta—le dio un beso en la nariz— Tu papi tiene mucho que aprender dulzura y la abuelita Esme está aquí para salvarte. —Volvió su atención nuevamente a mi— Aprovechemos para darle un baño y después le daremos de comer para que duerma relajada.

Sostuve a mi pequeña mientras veía a mi madre llenar la tina y comprobar la temperatura del agua, acerco todo lo que iba a necesitar y dejo la toallita junto a ella.

Coloque con cuidado a mi hija en el cambiador para desvestirla y entregársela a mi madre que parecía divertida pero a la vez enternecida al ver mi manera inexperta de tratar a mi bebé. La introdujo con cuidado en el agua tibia sosteniendo su cabecita con una mano mientras con la otra comenzaba a mujer todo su cuerpecito. Me acomode junto a ella pero sin obtener la atención de mi hija ya que ella en este momento solo tenía ojos para su abuelita que frotaba su cuerpecito con una esponjita suave.

—Eres hermosa y no solo lo digo porque seas mi nieta, mi única nieta

—No por mucho tiempo mamá, no olvides el bebé de Alice

—Bueno para su llegada faltan unos 3 meses, así que aun puedo decir que esta pequeñita es mi única nieta. —lavo su cabello cuidando de que el agua no tocara su rostro—Aunque tiene los ojos de su mamá, su mirada es igual que la tuya a esta edad. Curiosa, divertida y profunda.

— ¿Como puedes recordar algo así? —no pude evitar sorprenderme

—Una madre jamás olvida algo como esto y sé que tú siempre recordaras todo lo que vivas junto a ella

—Puedes tenerlo por seguro—acaricie la mejilla de mi hija que cerró sus ojitos, era como si supiera que había sido yo. La saco con cuidado y la envolvió en la toallita para después cambiarla sin dejar de decirle palabras de amor que ella pareciera comprendía porque no apartaba la mirada de la de mi madre, cuando estuvo lista me la entrego para ir a prepararle su biberón.

No pasaron más de 2 minutos cuando ella comenzó a llorar intente tranquilizarla moviéndola con cuidado en mis brazos y tarareando una melodía pero solo lograba que su llanto se incrementara.

—Jamás se calmara si sigues así de rígido—me la quito de los brazos y la alimentos sentándose en la mecedora que estaba en una de las esquinas, cuando se durmió ambos salimos de la habitación y fuimos de regreso a la cocina donde termino de preparar la cena.

Esa noche apenas pude dormir, aun había muchas cosas en mi cabeza que seguían dando vueltas continuamente. Me había enamorado de Victoria y había hecho todo para que ella aceptara salir conmigo. Cuando al fin estuvo conmigo intentaba complacerá en todo sus caprichos así estos fueran realmente exagerados, cuando nos casamos nuestra boda fue una bomba para los medios dado que era una súper modelo en ese entonces y me sorprendió cuando se alejo de las pasarelas, las portadas y todo para "disfrutar de nuestro matrimonio". Uno que no duro mucho. Todo empezó a ir mal cuando se entero de que ya no solo seriamos nosotros dos, sino que en un par de meses llegaría alguien más.

Podía decir que no había sido un mal día, varios resultados había llegado a mi consultorio dando que las muestras de las biopsias realizadas habían dado negativas y solo eran un par de tumores benignos, lo que implicaba que tres mujeres y dos hombres podían respirar tranquilos al saber que no tenían cáncer y que solo era cuestión de una cirugía para extraer el tumor y sus vidas serian igual o hasta mejor que ahora; pero lamentablemente no todos tenían la misma suerte y me había tocado dar la mala noticia a un chico de apenas 21 años y que debido a lo avanzado de su problema sus expectativas eran reducidas y solo tuve que darle sus opciones de tratamiento las cuales aun no aceptaba.

Pero debía de olvidarme del trabajo ya que había llegado a casa, estaba en una de las zonas residenciales más conocidas y con mayor prestigio, era una casa de dos pisos, con un patio trasero y piscina techada debido al clima de la ciudad. A mí en lo personal creía que era una casa demasiado ostentosa y más grande lo que necesitábamos, pero Victoria había dicho que había sido amor a primera vista y como cada cosa que ella quería yo la había comprado.

Entre directamente a la cocina donde estaba la chica del servicio preparando la cena, tome un vaso con agua y fui a nuestro dormitorio donde sabia que estaría mi hermosa esposa.

Me detuve pegando mi espalda a la puerta que acaba de cerrar y la observe pasar el cepillo por su cabello en repetidas ocasiones con más fuerza de la habitual, me acerque sigilosamente hasta posar mis manos en sus hombros y lograr que se detuviera y me mirara.

Hola—me incline para besar su cuello y ella cerró los ojos dejando escapar un suspiro y se levanto manteniendo su postura rígida— ¿Qué sucede?

No me he sentido bien últimamente—antes de que protestara callo mi protesta con uno de sus dedos—fui al médico y me dijo que estoy embarazada

¿Embarazada? —ella asintió y en ese momento no le di importancia pero en su mirada no se reflejaba ni un atisbo de felicidad pero lo deje pasar.

Eso es lo que he dicho. Habíamos decidido esperar un poco mas y yo…

Se que habíamos decidido esperar pero parece que las cosas van a cambiar, ¡Esto es fabuloso! —la envolvió en mis brazos y gire con ella antes de comenzar a besarla y dejar que nuestros cuerpos se entregaran a las delicias carnales que nuestros cuerpos exigían.

Las cosas después de eso habían sido tranquilas, se notaba algo enferma y aposte que era por su estado. Pero la vida dio un giro a las 3 semanas cuando accidentalmente descubrí lo que ella planeaba hacer.

Revise el contestador después de regresar del trabajo mientras me desvestía para darme una ducha

"Sra. Victoria Adams le llamamos del consultorio del Dr. Andrew para confirmas la cirugía del viernes, es urgente llámenos apenas escuche el mensaje."

Apenas llego a casa intente entablar una conversación normal; tenía mi espalda recargada en la cabecera de la cama en lo que ella se desvestía lentamente, en otra ocasión esta escena me hubiera hecho olvidar todo pero no esta vez, la incertidumbre y la ira se arremolinaban en mi interior haciéndome recordar con claridad el mensaje.

Sabes amor, sucedió algo curioso—le dije apenas despegando mis labios

¿Estas molesto?

Que tienes que decirme de esto—busque el mensaje y deje que lo escuchara, su semblante cambio había desconcierto y parecía que enojo en su mirada. Se puso tensa y un ligero estremecimiento se apodero de su cuerpo. —Desde que lo escuche he intentado encontrar una explicación y todas mis ideas llegan a un solo punto. ¿Pensabas abortar?

Edward—su voz salió en un susurro.

Como puedes pensar en algo como eso Victoria. Planeabas hacerlo el viernes sabiendo que tenía que viajar a Toronto—me levante dejando apenas una distancia prudente entre ambos.

Esto no estaba en mis planes.

¿Qué estás diciendo? Así que no niegas lo que ibas a hacer

Si, tienes razón planeaba deshacerme de esta cosa

Te das cuenta de lo que estás diciendo—el tome de los brazos totalmente incrédulo por sus palabras, en su mirada demostraba arrogancia y seguridad ante sus palabras.

Yo no planeo llegar al final de esto. ¿Es que no has visto como las mujeres se inflan como una vaca? —Se soltó de mi agarre— Y que quede claro que yo no estoy dispuesta a sufrir eso, ¡Soy Modelo! Y mi cuerpo es lo más importante y yo decido sobre el.

Te tengo una noticia cariño—arrates la última palabra y la volví a tomar por los brazos—Puede que tu decidas sobre tu cuerpo, pero yo también decido sobre la vida que crece dentro y olvídate de la estupidez que ibas a hacer.

No puedes impedírmelo—chillo molesta intentando que la soltara

Ya lo veras cariño—la solté dejando que se encerrara en el baño.

Desde ese día no la dejaba sola en ningún momento, cuando tenía que salir de la ciudad la llevaba conmigo. Me había asegurado de que llegara al final de embarazo, la había tenido prácticamente que arrastrar a los chequeos médicos y asegurarnos de que no había problemas en el embarazo, en uno de los ultrasonidos habíamos descubierto que sería una niña yo no podía quitar mi sonrisa tonta pero ella mantenía su rostro libre de expresión. Cuando llego el día estuve con ella, había sido de manera natural ya que ella no quería que en su cuerpo quedara alguna marca. El primer llanto de mi hija removió una fibra en mi interior y cuando la tuve por primera vez en mis brazos supe que este era mi lugar, tenía que cuidarla y protegerla como mi más grande tesoro.

La acerque para que Victoria la conociera y tal vez en este momento las cosas cambiarían y podía demostrarle un poco de amor, uno del que le había privado durante los nueve meses que había estado en su interior, pero le dedico una mirada evaluadora y después giro su rostro. Los días siguientes no fueron mejores, se neo rotundamente a amamantarla y apenas la tocaba, salió con ella en brazos debido a que sabía que estaría la prensa fuera esperando ver a la hija de la supermodelo.

La habitación de Millie apenas contaba con lo necesario y podía decirse que era hasta sombría, era una parte de la casa que debía de ser especial pero ella no la había decorado había dejado las paredes del mismo color que el resto de la casa, había pocos juguetes o cositas que representaran que ahí estaría una bebé. La pequeña lloraba por las noches y ella no hacía otra cosa más que maldecir por no lograr que se callara.

Así había sido durante a los dos meses que ella se había marchado dejando los papeles de divorcio sobre la cama con una nota "Mi abogado pasara por ellos mañana. Es lo mejor, tu obtuviste a tu hija sin importar yo, ahora yo quiero regresar a mi vida". Hable con ella intentado que regresara con nuestra pequeña pero ella se negó ya que no quería estar junto a ella ya que no la quería y jamás lo haría. Esas palabras me bastaron para darme cuenta la clase de mujer que era y sacarla definitivamente de nuestras vidas, la amaba y eso no lo olvidare pero no podía estar con una mujer que no podía quería ni a su propia hija.

Me levante al escuchar unos sollozos provenientes de la habitación de aun lado, me acerque con cuidado a la cuna y vi sus ojitos rasgarse tomando aire para comenzar a gritar, antes de que lo hiciera la tome en brazos, revise que estuviera seca y la envolví en una mantita para bajar con ella en brazos y preparar la formula, cuando estuvo lista se la comencé a dar mientras iba a mi habitación deje que se la terminara y en lugar de devolverla a su cuna deje su cuerpecito sobre mi pecho sintiendo los latidos de su corazoncito, tarareaba una canción mientas acariciaba su espaldita logrando que callera nuevamente dormidita.

—Se que no soy muy bueno en esto, pero no hay alguien que te enseñe a ser padre, pero te prometo que saldremos juntos de esto mi pequeño ángel

El tener a mi madre conmigo me ayudo de una manera enorme, todos los días me enseñaba algo nuevo para el cuidado de mi hija, supervisaba el cambio de pañal y me corregía cuando hacia algo mal, lo más difícil seguía siendo el baño. Ella parecía algo incomoda cuando yo lo hacía y por las palabras de mi madre es que ella sentía mi rigidez y eso parecía que no le agradaba mucho y es que aun sentía miedo de lastimarla. La tarde en el supermercado fue otra historia, me sentí incomodo al sentir la mirada de varias mujeres y mi madre no hacía más que reír ante tal comportamiento.

No obstante con todo lo que estaba haciendo, por las mañana se había encargado de decorar la habitación de Millie dándole un lugar acogedor y que en verdad parecía la habitación de una princesa.

Cada mañana me levantaba temprano y salía a trotar para intentar relajarme, después me daba un baño y me encargaba de la primera toma del día de mi pequeña princesa, para luego desayunar algo rápido y me marcharme al hospital, no sin antes despedirme de mi hija y de mi madre que me aseguraba que todo estaría bien.

En el hospital me centraba en mi trabajo y no hablaba de mi vida privada por más que me lo preguntaran, algunas de las enfermeras me lanzaban miraditas bastante obvias y algunas habían sido más directas y me habían preguntado por mi separación. Yo sabía que solo era para saber si tenían alguna oportunidad, cosa en la que yo no estaba interesado en este momento.

Debido a mi carga excesiva de trabajo a veces olvidaba contactar a mis asistentes en las cirugías y los que las enfermeras solicitaban no llenaban mis exigencias. Mis cirugías eran importantes y delicadas, por lo tanto debía de tener al mejor equipo y los hombres y mujeres más capacitados en caso de alguna emergencia; es la razón por la que no permitía que residentes de primer o segundo año me asistieran. Sabía que decían que era demasiado exigente pero mis pacientes lo valían, había tenido algunas discusiones por el personal y en su mayoría habían sido con Swan, la primera vez me había intentado disculpar pero ella se había portado bastante altanera.

Había intentado disminuir mi consulta por las tardes pero me era imposible, lo que me dejaba llegar a casa a la hora de la cena, me daba una ducha rápida y cenaba para después yo encargarme de dar la última toma del día y dormirla. Estaba viviendo una vida agitada pero aunque me sentía agotado nunca lo estaba para mi hija, las noches eran el mejor momento, la recostaba sobre mi pecho donde a ella parecía agradarle y a mí me gustaba tenerla ahí, sintiendo el latir de su corazoncito y la tranquilidad que emanaba.

Apenas había pasado una semana y media cuando mi madre había tenido que viajar a Chicago, para estar junto con Alice que había tenido complicaciones en su embarazo, y es por eso que convencí para que se fuera con ella, yo me las arreglaría con Millie.

En verdad mamá, Alice te necesita más que yo—le dije por séptima vez en menos de una hora mientras la veía bañar a mi hija.

No estoy tan segura de dejarte, creo que necesitas ayuda con esta hermosura—le dijo mientras la sacaba de si bañera y la envolvía en una toalla para comenzar a cambiarla

Estaremos bien mamá. Es mi hija y debo de hacerme responsable de ella. Te aseguro cuidare bien de ella. Tú no estarás siempre con nosotros—suspiro resignada terminando de vestirla.

Necesito que me prometas que me llamaras si necesitas algo.

Lo hare mamá. En este momento Ali te necesita más que yo

Te llamare todos los días—asentí recibiendo a mi hija en mis brazos, la alimente y me encargue de que durmiera.

Me levante una hora más temprano de lo que lo hacía usualmente, acompañe a mi madre hasta que subió al taxi que la llevaría al aeropuerto. Hoy era un día difícil ya que sería el primer día que mi hija y yo estaríamos solos, como estaríamos de hoy en adelante.

La aliste y la abrigue ya que la tendría que dejar en la guardería del hospital mientras yo trabajaba. Prácticamente hice malabares cargar a mi pequeña, la mochilita donde estaban sus cosas, más mi maletín y mi bata. La mirada de muchos me seguía y es que ya no era un secreto que Victoria me había dejado y me había abandonado con la pequeña que descansaba en mis brazos. Me costó trabajo dejarla pero tenía que hacerlo. Esa mañana apenas me logre concentrar ya que mi mente estaba en la guardería donde estaba mi tesoro más preciado, fui a verificar que mi hija estuviera bien cerca de 10 veces hasta que una de las encargadas me dijo que ella estaba perfectamente bien.

Ese día termine agotado después del trabajo y atender las exigencias de mi hija, la peor parte llego cuando estuvimos en asa, era el momento más temible del día, la hora del baño, aun me daba pánico que se resbalara de mis manos o que la lastimara.

Jamás pensé que fuera tan difícil hacer todas estas tareas. Ahora es cuando admiraba a cada una de las mujeres que no solo con ser madres se entregaban al hogar y desempeñaban un trabajo admirable, ellas lo hacían todos los días y en sus rostros no había ni un atisbo de cansancio, en cambio yo ya estaba agotado y eso que era el primer día.

El segundo día no fue tan diferente, me levante dos veces por la noche ya que había estado un poco inquieta, la había alimentado y la había dejado dormir conmigo. Me levante temprano para alistarla y llevarla a la guardería y poder trabajar, había estado un poco más tranquilo además de que me había forzado a estarlo ya que tenía una cirugía importante y no me estaban permitidas las distracciones un solo error y podría costarla la vida al hombre que estaba sobre la plancha. El tercer, cuarto y quinto día no fueron muy diferentes solo que estaba realmente agotado, necesitaba dormir un poco mas pero Millie estaba demasiado inquieta por las noches, por más que la intentaba calmar parecía que había algo que la molestaba y era una frustración muy grande el no encontrar la razón de su llanto. El fin de semana intente descansar un poco aprovechando que no tenia porque ir al hospital.

Había sido la peor noche de todas, ella había estado realmente inquieta y apenas había dormido dos horas seguidas todo debido a que había olvidado el hecho de que expulsara el aire que se había acumulado en su estomaguito y eso le había provocado malestar toda la noche y a mí una noche prácticamente en vela. De lo que estaba seguro es que jamás olvidaría ese pequeño detalle.

Como todos los días mi madre me llamaba por la mañana y el sábado no fue la excepción, deje que el teléfono timbrara hasta que dejo de sonar pero un segundo después estaba soñando de nuevo, así que gruñendo me levante

—Diga

—Edward ¿está todo bien? —Suspire y me relaje al escuchar la voz preocupada de mi madre— ¿Por qué no contestabas?

—Todo está bien mamá, es solo que estaba durmiendo

—Edward son casi las 11 y tú no estás en la cama tan tarde. ¿Seguro que todo está bien?

—Es solo que Millie paso una mala noche

— ¿La llevaste al médico?

—No es nada grave solo que olvide hacer que expulsara el aire que había tomado. Sé que es estúpido pero se me paso—abrí las cortinas de mi recamara permitiendo que la claridad entrara— ¿Cómo está Ali?

—Está bien, le recomendaron reposo y prácticamente la he tenido que amarrar a la cama

—Sabes que es demasiado hiperactiva es una duenda rebosante de energía—me reí al escuchar la voz de mi hermana que gritaba que había escuchado de lo que había dicho. Un llanto me obligo a despedirme de mi madre e ir por ella.

—Buenos días princesa. Lista para un gran día—bese su nariz y ella coloco su manita en mi mejilla pero la retiro y supe que era debido a que aun no me había afeitado.

La arrope muy bien y prepare su mochilita y cuando supe que tenía todo salimos de casa para aventurarnos a disfrutar de un gran día, fuimos al supermercado ya que en casa no había nada que pudiera comer, opte por una gran cantidad de sopas fáciles de preparar y comida enlatada, debido a mi trabajo y el tiempo que debía de dedicarle a mi hija y al cansancio no prepararía algo muy elaborado.

Estuve en el centro comercial donde estuve en una tienda para bebés ya que necesitaba ropita nueva en este tiempo había crecido un poco y además estaba haciendo algo de frio. Las dependientas de la tienda fueron muy amables y me ayudaron a elegir lo adecuado para mi hija, otras de las cosas que debía de aprender, si ahora sufría con la ropa no quería verme en unos años, pare eso serviría Alice, podía apostar que ella me ayudaría aconsejándola.

El domingo lo utilice para reordenar la casa y disfrutar de la tranquilidad y el silencio que en esta había. Me prepare para la semana que me avecinaba, una que sin duda no sería mucho mejor que la que había pasado.

El lunes parecía que no tendría ningún cambio, comencé con la rutina, me levante me di una ducha antes de que Millie se despertara, la cambie y la alimente antes de vestirla con algo calientito, envolverla en una mantita y arreglar su mochilita para salir rumbo al trabajo.

—Hoy iremos a trabajar y espero que seas buena niña como hasta ahora—le dije mientras la aseguraba en la sillita para auto.

Mientras conducía la iba viendo por el espejo retrovisor la manera en que ella parecía jugar con sus manitas, parte de su cuerpo que parecía acababa de descubrir y aun la mantenían intrigada, las movía y se las llevaba a la boquita. Era muy hermosa y no comprendía como es que Victoria había sido capaz de abandonarla.

Aproveche el alto para girarme y acomodar su gorrito que comenzaba a cubrirle sus ojitos, regrese la vista al frente y al instante sentí un impacto en el coche logrando que mi cabeza chochara contra el cristal dejándome aturdido, reaccione al escuchar el llanto de mi hija, me baje del auto y abrí la puerta trasera para sacarla.

— ¡Esta bien! —vi a una mujer de cerca de unos 40 años que se acerco hasta donde estaba con mi hija, yo la ignore intentando tranquilizar a Millie que aun seguía llorando pero me tranquile cuando escuche el sonido de una ambulancia acercarse. Fue en ese momento que vi que había sido una camioneta que se había impactado en el auto que estaba a un lado del mío provocando que este golpeara el mío.

Tome mi teléfono y llame a mi seguro para se encargara ya que yo debía de llevar a mi hija al hospital para que la revisaran, el hombre del seguro no tardo en llegar, le deje mi auto y tome un taxi para llevar a que revisaran a mi pequeña. Apenas entre al hospital una de las enfermeras me quito a mi hija de mis manos y otra me condujo al área de urgencias.

— ¿Está bien Dr. Cullen? —asentí buscando con la mirada a mi hija que estaba recostada en una de las camillas junto a mí y aun seguía sollozando

—Quiero que la revisen a ella— en vez de una petición pareció una orden

—Llevaremos a su hija al área de urgencias pediátricas para que la revisen mientras lo revisan a usted—antes de que protestara vi a una de las enfermeras llevarse a mi hija, agradecí que uno de mis amigos fuera el que me atendiera. Hablamos de lo sucedido mientras limpiaba y cerraba el área afectada, un par de puntos en la ceja izquierda era lo que había obtenido, y un dolor de cabeza punzante.

—No hagas eso Edward—me regaño mi amigo cuando salte de la camilla y sentí la habitación girar

—Tengo que ver como esta mi hija

—Está en buenas manos, sabes que hay buenos pediatras

—Pero no hay nada mejor que yo me asegure de ello

—No hagas esfuerzos y no movimientos bruscos, te buscare para darte las indicaciones que debes de seguir—asentí saliendo de la sala y dirigiéndome al ala de urgencias pediátricas donde sabia que tenían a mi hija.

Abrí la puerta doble y entre quedándome quieto al ver a un grupo de enfermeras alrededor de una de las camas y ahí estaba Isabella con cara de preocupación dando indicaciones, parecía alterada y bastante preocupada, estaba en un especie de trance donde todo sucedía lentamente pero no lograba escuchar nada

—Doctor, podría moverse—regrese en si cuando una enfermera paso junto a mí con una bolsa de suero en sus manos, los sonidos regresaron y escuche la voz de Isabella "entúbenla y quiero que la realicen una radiografía de inmediato". Mis pies parecían pesar una tonelada y mi corazón latía de una manera desenfrenada ante la escena que transcurría delante de mis ojos.

—No puede acercarse Dr. Cullen—lance una mirada asesina a la mujer que me había cortado el paso y no me había permitido acercarme a la cama donde estaban trabajando, aun me negaba que fuera mi princesa la que estuviera en esa cama y tuviera a todos al borde de la histeria, "no podía tratarse de mi bebé." Me repetí una vez más.

—Déjeme pasar—exigí dejando que mi voz saliera mas ronca y amenazante pero eso no inmuto a la mujer que seguí cortándome el paso.

—No puede pasar—antes de que dijera algo mas la hice a un lado para encontrarme de frente a Isabella que me estaba cortando el paso y en su mirada se reflejaba su preocupación pero a la vez su enojo por irrumpir en su área, pero eso es lo que menos me importaba lo primero era la vida de mi hija una que podía estar en peligro.

 ...


Gracias por seguir leyendo mis locuras y siento los horrores de ortografía, pero como es evidente este capítulo no pasó por manos de mi beta.

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