Mi sol entre millones de estrellas: Capítulo 14



Ayuda


Apenas entrar a la casa sentí el calor y escuche el llanto de Millie que parecía bastante intranquila y podía apostar era por sentirse sola. Me miro por unos segundos se disculpo y subió rápidamente las escaleras para ir por la pequeña que no dejaba de llorar, camine hacia el baño que estaba en la planta baja y me asegure de cerrar la puerta, me sostuve del lavamanos intentando recomponerme.


Abrí los botones de mi blusa para poder observar el área adolorida, en el espejo note el área inflamada y enrojecida, deslice suavemente mis dedos pero los retire al sentir un gran dolor estaba demasiado sensible, estaba segura que tenia al menos una costilla fracturada también sentía mi cabeza doler y sabia cual era la razón, pase mis dedos para sentir un poco de dolor.
Me lave el rostro sin importar la presión que sentía, el maquillaje se me había corrido.

Unos minutos después salí y camine hacia la cocina donde me encontré con una caja de pizza en la mesa lo que estaba segura seria la cena de Edward.

Busque en mi bolso si tenía algo para el dolor, siempre acostumbraba a cargar un par de pastillas ya que no sabía cuando las podía necesitar, me alegre cuando encontré una que me podía ayudar con el dolor, intente tomar un vaso de la alacena pero sentí un dolor al estirar la mano y no pude reprimir un pequeño quejido.

–Yo lo hago–me separe intentando ocultar mi rostro contraído. Lo escuche dejarlo sobre la mesa y cerrar la puertita de la alacena antes de acercarse a mí y deslizar sus manos por mis brazos. – Mírame Bella.

— ¿Ya se durmió? —pregunte para darme un poco más de tiempo.

—Si. Pero quiero saber que fue lo que sucedió.

– ¿De qué es? –pregunte por la pizza intentado alejarme de él, un gemido de dolor salió de mis labios cuando su mano se coloco cerca del área afectada en un intento de evitar que me alejara.

– ¿Estas bien? –asentí y negué al mismo tiempo, me di media vuelta y coloque las manos en el borde de la isla mientras respiraba intentando contener las lagrimas, pero solo provoque más dolor. –Bella dime que es lo que sucede.

–No es nada–dije llevándome una de las manos a mi costado derecho, en este momento no sabía cómo es que se me había ocurrido venir junto con Edward si lo que tenía que hacer era alejarme de ellos.

–Te sucedió algo y quiero saber que fue. —lo sentí acercarse pero yo me aleje de manera brusca lastimándome nuevamente.

—No sé ni porque estoy aquí, no debía de haber venido.

—No estás bien, el aspecto con el que apareciste delante de mi puerta me dejo claro que algo te había sucedido, además de que es obvio que estas lastimada.

—No es nada. —tome el vaso pero una presión inesperada me hizo soltar el vaso y sostenerme nuevamente de la isla para no caer, esta vez un par de lagrimas salieron acariciando mis mejillas. En un movimiento rápido estaba frente a Edward que desabotonaba mi blusa.

– ¿Ya te revisaron?

– ¡Suéltame!–golpee sus manos intentando alejarlas de mi cuerpo pero fue demasiado tarde, solo pude girar mi rostro cuando supe que había descubierto la señal de mi lesión, un rechinido de sus dientes me erizo la piel.

– ¡Mírame Bella! –intento obligarme a verlo pero me resistí, volviendo a cubrir mi cuerpo.

–Quiero irme. –murmure abrochando mi blusa con torpeza, las lagrimas me nublaban la vista y me sentí como una estúpida por venir aquí cuando pude marcharme lejos, conducir hasta ya no poder mas.

— ¿Qué fue lo que sucedió? —volvió a preguntar esta vez sin ocultar su enfado.

—Yo…

–Dime qué fue lo que realmente sucedió. No sigas mintiendo—gruño molesto acorralándome contra la isla.

—No estoy mintiendo. —intente negarlo.

– ¿Fue él? –pregunto obligándome a mirarlo, ya que creía que había escuchado mal, el no podía estarme preguntando como si supiera quién me había lastimado, el no podía saberlo.

–No sé de qué me hablas.

–Demetri fue el que te hizo eso–señalo con una mirada la zona dañada, negué moviendo la cabeza con ímpetu, no podía creer que el supiera la verdad.

–Te equivocas.

–Sabes que mientes. —gruño

–Te estoy diciendo la verdad, ahora déjame ir–negó deslizando una de sus manos por mi cintura del lado sano.

–Hable con Emmett y él me conto lo que sucedía. Sabía que estabas en peligro…

—Por eso comenzaste una relación conmigo, era la manera de estarme vigilando. —escupí molesta llevándome la mano al costado derecho.

—No lo hice por eso, tú eres importante para mí porque te quiero. Emmett…

—Emmett no tenía derecho a decirte nada, no tiene por qué estar contando mis cosas no es profesional ni mucho menos ético.

—El hizo a un lado todo por protegerte.

— ¿Cuánto sabes?, ¿Qué fue lo que te conto? —pregunte aun molesta por saber que conocía parte de la historia y no me había dicho nada, todo este tiempo había estado conmigo porque sentía lastima por mí, no porque realmente le interesara.

—Vi tu expediente—dijo de manera apenas audible.

— ¡No tenias derecho a hacerlo! —grite cerrando los ojos por el dolor que me produjo cuando el aire entro y salió de mis pulmones de manera brusca. —Tú lastima es lo que menos quería.

—Lo que yo siento por ti no tiene nada que ver con la lástima.

–Esto no te incumbe Edward. Que no te das cuenta de que esto es peligroso, no expongas a tu hija.

–Y pretendes que te deje desprotegida.

–Yo puedo arreglármelas sola–soltó una carcajada sin dejar de mirarme, me había lastimado que se riera pero sabía que en mi estado se notaba que no era buena arreglándomelas sola.

–Ya me doy cuenta lo bien que lo haces; lo haces tan bien que apuesto tienes un par de costillas fracturadas–gire mi rostro para no verlo, el tenia razón yo no podía contra él. Demetri era demasiado fuerte y con facilidad me lograba controlar, si había logrado escapar había sido suerte.

–Por favor Edward no te involucres en esto–acaricio mi rostro con suavidad, sin poder evitarlo apoye mi rostro en su pecho, acaricio mi cabello rozando la parte que al igual me había lastimado cuando me había estrellado contra la pared, deje escapar un jadeo, gesto que no paso desapercibido por él.

–Que clase de animal es ese hombre, como puede atreverse a tocarte de esa manera–acaricio nuevamente mi mejilla y después sentí como sus labios eran los que sustituían sus dedos.

–Ed…

–Nada de Edward, no estás sola yo estoy contigo, te voy a cuidar y no dejare que ese desgraciado vuelva a tocarte. –en otra situación me hubiera enternecido escuchar que alguien estuviera dispuesto a hacer eso por mí.

–Piensa en Millie, no puedes arriesgarla a ella. Debes de cuida de tu hija no de mi, olvídate de lo que viste y olvídate de que existo–le pedí alejándome de él y dirigiéndome a la puerta.

–Pretendes que deje que ese hombre te mate un día de estos. —aprovecho que mis movimientos eran lentos para taparme el paso e impedir que me fuera.

–Por favor Edward. No comprendes—le dije entre lagrimas

— ¿Qué es lo que se supone que no comprendo? —levanto las manos con impaciencia.

—Que no debes de involúcrate, esta es la última vez que nos veremos y que debes de fingir que yo jamás existí.

— ¡No lo hare! No te dejare en manos de ese loco que te matara un día de estos si no hacemos nada.

—Es mi problema Edward, no el tuyo. Es mi culpa que las cosas estén de esta manera.

— ¡Dios! Tú no tienes la culpa de lo que sucedió, tú fuiste la victima de ese desgraciado. Tú eres un ejemplo para muchas mujeres, muchas de ellas jamás hablan y se quedan junto a ellos solo por miedo, tú te liberaste de ese hombre e intentas seguir con tu vida y en cambio muchas terminan muertas.

—Esto no es vida. Tengo que ocultarme ya no tengo nada, creo que hubiera sido mejor que…

—No te atrevas a decir que hubiera sido mejor quedarte con él. —grito furioso haciéndome retroceder. —Lo siento amor, no quise gritarte. —seguí retrocediendo no quería que las cosas se repitieran, me detuve porque choque contra la isla.

— ¡No me toques! —le dije con la voz entrecortada y sintiendo mi cuerpo temblar.

—Bella yo no te lastimare. Cariño mírame. — cuando estuvo más cerca por impulso coloque mis brazos para proteger mi rostro.

— ¡Por favor no! —un gruñido y palabras nada agradables se escapaban de sus labios, un segundo después solo sentí como me rodeaba con sus brazos logrando que me estremeciera e intentara alejarlo colocando las palmas de mis manos en su pecho pero no tenía fuerza el dolor no me dejaba.

—Tranquilízate, yo no te lastimare amor, jamás seria capas de lastimarte. —sus palabras lograron hacer que me relajara y recordar que era Edward con el que estaba.
Me tomo unos minutos relajarme antes de al fin poder hablar —Esto es muy peligroso, no puedes exponerte o exponer a Millie, ella es tu prioridad no yo. —

—Tienes razón en que Millie es una de mis prioridades pero desde hace tiempo tú también lo eres.

—El día que Millie desapareció, no fue un error, fue una advertencia— se puso rígido y murmuro algo que no logre comprender. — Demetri sabe de ti, sabe de Millie y…

—Es por eso que te alejaste de nosotros de nuevo, que me dijiste que lo que había pasado entre nosotros había sido un error.

—No los iba a poner en peligro, no iba a permitir que te hiciera daño mucho menos que lastimara a mi pequeña.

— ¡Tonta!, mi tonta Bella. — levanto mi rostro obligándome a verlo. –Soy capaz de proteger a mi hija, cuidar de ti y de mí.

–No puedes arriesgar a Millie por mí.

–No te dejare después de ver lo que ese tipo es capaz de hacer. No puedes estar sola en tu departamento sin saber que ese tipo puede entrar un día de estos y cometer alguna atrocidad.

–Tiene una seguri…–me detuve de terminar la frase al darme cuenta de que al final de cuentas no tenía tan buena seguridad como pensaba, ahí me había atacado y nadie me había ayudado.

– ¿Fue ahí donde te ataco? – asentí mordiendo mi labio inferior y dejando que un suspiro se escapara de mis labios.

—Olvida que regresaras, te quedaras en esta casa.

—No puedo.

—Basta de tonterías, entiendo que creas que eres autosuficiente y que intentes proteger a los demás, pero hay veces que eres tú la que necesita ser protegida.

—Tengo que irme.

—Y a donde planeas irte. ¿Es por el que te vas de la cuidad y nos dejas a Millie y a mí?, nuestra pequeña te echa mucho de menos y sé que tu también, ambas tienen que estar juntas.

—Y yo a ella, pero tengo que irme, es lo mejor.

—Deja de ser tan cabezota y comprende que nada ganas con marcharte. ¿Planeas seguir huyendo toda tu vida? —no pude responder a su pregunta. —Se que estas asustada, pero estado sola eres muy vulnerable en cambio si tienes a alguien estarás mas segura.

—Demetri no se detendrá

—Y no lo hará si no lo enfrentamos, pero eso lo haremos juntos no tienes porque hacerlo tu sola mi amor.

—Es que ya olvidaste que es un Volturi, su apellido lo ha librado de muchas cosas, nadie se atreve a hacer algo por miedo a represalias. —estaba temblando al recordar cada una de las cosas que eran capaces de hacer. Ellos lo llamaban pequeños sustos, pero estos consistían en secuestros, los mandaban golpear y en el peor de los casos habían llegado a quitar a enviar quien los quitara de su camino.

—Por mi puede ser hijo del presidente pero juntos encontraremos los medios para hacer que te deje tranquila.

—Edw…

—Vamos a dejar esto para después ahora te llevare al hospital a que te revisen. —antes de que protestara había abandonado la habitación para ir por mi angelito, cuando volvió a mi lado la tenia bien arropadita y ella estaba profundamente dormida, me acerque a él para verla y tocar su rostro que era completamente suave.

En el hospital me atendieron sin preguntar nada pero las miradas me perforaban y sabía que al día siguiente todos en el hospital se enterarían de lo que había ocurrido. Estuve ahí cerca de dos horas y Edward no se separo en un solo momento de mí, me sacaron un par de radiografías mostrando que tenía una costilla fracturada, el golpe de la cabeza no fue gran cosa, solo me dejo el área adolorida. La pequeña despertó al escuchar mucho ruido a su alrededor pero sonrió al verme y yo no pude hacer otra cosa más que imitar su gesto y darle un beso.

Cuando llegamos a la casa nuevamente, Edward dejo en su cuna a mi pequeña y yo con trabajo me senté en la cama de la que era nuestra habitación. Cuando el entro en su mano llevaba la playera y el pantalón que me había prestado la primera vez que había pasado la noche en esta casa.

—Veo que no las has olvidado. —señalo las prendas dejándolas a un lado de mi para ponerse en cuclillas y comenzar a quitarme la ropa. Tome sus manos deteniéndolas —Déjame hacerlo, así no te lastimaras más de lo que ya estas.

—Esto es vergonzoso.

—No veré nada que no haya visto antes. —me ruborice a saber que tenía razón, solté sus manos y lo deje que me desvistiera, con cuidado me ayudara a colocarme su ropa que era suave y además mantenía su olor.

—Gracias Edward. —le agradecí cuando me ayudo a recostarme después de que me tomara el medicamento para el dolor.

—Ahora solo quiero que duermas y te olvides de todo, yo velare tu sueño.

— ¿Millie?

— ¿Quieres que la traiga? —asentí, sabía que podía soñar paranoica pero no quería ni pensar que el desquiciado de Demetri quisiera lastimarla, prefería mantenerla cerca. Edward no tardo en volver con el pequeño bultito en sus brazos, la dejo en la cama donde pudiera verla y se acomodo del otro lado. —Ya que este angelito esta aquí, puedes dormir tranquila.

—Edward…

—Solo duerme amor.

EVOP

No habían pasado ni diez minutos cuando Bella se había quedado profundamente dormida. Verla ahí tan relajada mientras dormía me hizo recordar como la había visto hace un par de horas cuando había llegado a mi casa.

Había escuchado que un auto se detenía fuera de la casa y un poco después el timbre sonar, al ver por la ventana reconocí el auto de Bella y mi sangre comenzó a hervir, estaba molesto con ella al darme cuenta de que se marchaba de la ciudad y no había tenido la delicadeza de decírmelo. Estaba consciente de que ya no estábamos juntos pero por cortesía bien pudo haberme informado, al contrario dejo que me enterara junto con todos los demás que estaban igualmente sorprendidos.

Millie comenzó a llorar cuando iba a la puerta, la haría pasar y después atendería a mi hija, lo que deseaba era discutir con Bella pero todo cambio cuando la vi delante de mi temblando, el cabello fuera de su lugar, su rostro estaba pálido, el maquillaje se le había corrido y las lagrimas bajaban por sus mejillas, solo la abrace dejando que se le escapara un gemido de dolor, la obligue a entrar colocando el sistema de alarma. No sabía de qué manera comenzar con el interrogatorio pero eso tuvo que esperar cuando mi hija lanzo un grito al ver que no iba a atenderla, en una pregunta silenciosa le indique que tenía que ir a verla y ella comprendió.

Logre que Millie se tranquilizara, cuando obtuvo el leoncito que Bella le había regalado, sus hermosos ojos azules se conectaron con los míos logrando relajarme un poco, me apoye en los barrotes de la cuna y deje que su mano atrapara uno de mis dedos.

—Necesito que seas una niña buena y duermas. —Acaricie su barbilla haciéndola sonreír —Esa es mi niña, estaré cerca solo necesito que me des tiempo princesa.

Me quede un par de minutos con ella pero después la deje y ella no emitió protestas, parecía que me había comprendido cuando le había pedido que no hiciera ruido y que se portara bien.
Bella estaba intentando tomar un vaso de una de las repisas pero esa simple tarea parecía que la lastimaba, así que la ayude para comenzar con una discusión. Nos había llevado bastante tiempo pero al final había tenido que romper mi promesa y confesar que conocía la verdad, se molesto de la manera que lo esperaba pero lo que no podía creer es que ella pensara que solo había estado con ella por lastima y no por algo más intenso y puro.

Me frustraba ver como su pasado aun seguía presente, en un momento de desesperación de ver que aun seguía negándose a mi ayuda le grite y ella inmediatamente se sobresalto pensando que yo podía hacerle algo, verla cubrirse y sentir miedo de mi me hizo enfurecer pero no por su actitud si no por el maldito que la había afectado de tal manera que ella ya no podía vivir tranquila, siempre estaba a la defensiva y atemorizada por lo que podía ocurrir.

Sin darle tiempo a nada la lleve al hospital para que la revisaran mientras estaban tomándole las radiografías hable con mi padre para hacerle saber lo ocurrido, al igual que yo enfureció por el daño que le estaban causando a una mujer tan delicada y frágil como Bella, quedo de mover sus influencias para hacer algo contra Demetri.

—Necesitas contratar un par de guardaespaldas para Bella, después de esto siempre debe estar vigilada. Los gastos corren por mi cuenta.

—Puedo encargarme de esos gastos perfectamente.

—Lo sé pero yo quiero hacerlo. —la discusión duro unos minutos mas pero al final el termino ganando.

Algunas de las enfermeras estaban sorprendidas de vernos ahí y mas al notar el estado de Bella, evite las miradas e hice oídos sordos a los murmullos de los cuales estaba seguro eran sobre nosotros. Millie había despertado por ruido de la sala de emergencias pero no lloro, enfoco su mirada en Bella que le sonrió y le dio un beso que ella parecía haber estado esperando.

El regreso a casa fue tranquilo maneje a una velocidad moderada evitando que de alguna manera pudiera lastimarla. Deje a Millie en su cuna para después ir por algunas de las cosas que Bella pudiera utilizar de pijama y ahí encontré las prendas que ella había utilizado por primera vez. La encontré sentada en la cama, la desvestí con cuidado logrando que se sonrojara pero al recordarle que no era la primera vez que la veía con tan poca ropa pareció bastarle y me permitió terminar de vestirla, la hice que tomara sus pastillas y la ayude a recostarse del lado sano.

Su preocupación por Millie era notable, fue hasta que Millie estuvo con nosotros en la cama que ella al fin pudo dormir, me quede despierto viendo a mis dos chicas dormir, aun sentía ganas de encontrar a ese desgraciado que se había atrevido a lastimar a mi Bella porque ella ya era mía, se que teníamos nuestras diferencias y que al principio no nos llevábamos del todo bien pero solo era cuestión de ver mas allá para darse cuenta la mujer tan dulce y especial que es.

Cerca del amanecer Millie comenzó a llorar despertándonos a ambos, le pedí que volviera a dormir mientras me hacía cargo de la pequeña que solo había despertado porque estaba mojada y eso la había incomodado, en ese momento fue que tome la decisión de que ese día me quedaría en casa con ambas, Bella necesitaba alguien que la cuidara y Millie estaría encantada de estar en casa y cerca de Bella quien estaba seguro ya consideraba como su mamá, aunque no lo fuera biológicamente el amor y las atenciones eran como la de una madre a su pequeña.

Me levante a la misma hora que de costumbre y me sorprendió encontrarme con unos ojitos azules que me miraban de manera alegre, me la lleve conmigo para que no despertara a Bella que apostaba este día se sentiría aun peor que ayer. Mientras calentaba el biberón de mi hija llame al hospital para avisar que me ausentaría por causas personales.

Cuando regrese a la habitación Bella estaba luchando por levantarse de la cama, por su rostro contraído se notaba que se estaba lastimando.

—Déjame ayudarte. —con solo escuchar mi voz se detuvo, deje a Millie en el otro lado de la cama y ayude a Bella a levantarse. — ¿Cómo te sientes?

—Me duele todo. —se movió de maneara lenta al baño, le tomo un poco más de lo normal pero sabia la razón, acomode las almohadas de la cama para que se sentara ya que había dejado en claro que no quería volver a recostarse.

Deje a Millie cerca de Bella quien al verla tan cerca dejo que atrapara los dedos de una de sus manos entre sus dos manitas, movía los dedos logrando una sonrisa por parte de mi hija que se divertía con ese simple gesto.

El día transcurrió bastante tranquilo por así decirlo, mi padre me aviso que había contactado a uno de los equipos de seguridad de la ciudad pero que por causas de fuerza mayor no podían comenzar de inmediato si no hasta el sábado a medio día. Para la comida encargue comida china que sabia le hubiera gustado y que agradeciera pero no comió como esperaba.

La ayude a bañarse ya que le costaba un poco de trabajo, su rostro se había tornado de un rojo intenso cuando me había ofrecido a ayudarla, se había resistido pero al final termino accediendo solo porque en realidad no podía hacerlo ella sola, mientras enjabonaba su espalda y el resto de su cuerpo tuve que pensar en otras cosas para controlar mi reacción ante esta hermosa mujer, ella lograba despertar todos mis sentidos y aunque estos me gritaran que la tomara sabía que no podía hacerlo, ella estaba lastimada y no le haría sentir un mayor dolor. Cuando el saque con la toalla note las marcas que se le habían formado en el área herida, si piel se encontraba marcada de la peor manera, no pude seguir viendo así que solo cerré los ojos y apreté la mandíbula.

—Déjalo Edward yo me encargo tu no… no tienes porque verme…

—Es solo que me da rabia ver lo que ese hombre te hizo. —la cubrí con una bata de baño y la ayude a salir, le entregue un par de ropa que había dejado y la ayude a cambiarse no sin antes volver a colocarle el vendaje para que estuviera mas cómoda.

—Quiero que me digas como sucedió. —tome su mano entre las mías para trasmitirle mi apoyo. Tardo unos minutos pero al final accedió y hablo de manera clara y concisa.

—Me quede un poco más tarde en el hospital por las chicas, cuando llegue a mi departamento deje mi auto en el estacionamiento subterráneo me dirigía al ascensor cuando note una presencia, fue rápido y me tomo de las mano intentando alejarme, estaba furioso porque se entero de que me marcho de hospital, intente defenderme pero él es más fuerte que yo, grite pero de nada sirvió solo para que presionara mi garganta hasta dejarme casi sin aire lo que me salvo fue un ruido que hizo aflojar su agarre y logre escapar me dirigía a los ascensores pero me hizo tropezar y caí en el escalón golpeándome las costillas le di una patada y corrí a las escaleras pero mi auto estaba más cerca. No sé como lo hice pero escape y cuando reaccione estaba delante de tu puerta.

—Hiciste bien en venir, aquí estarás segura.

—Te agradezco lo que haces por mí, pero no deberías de arriesgarte.

—Ya te dije que voy a cuidar de los tres, de ti, de nuestro bebé y de mí. —le dije acariciado su rostro con suavidad y cerrando la distancia que nos separaba, deje mis labios cerca de los suyos y ella fue la que los coloco sobre los míos, fue un beso dulce pero corto.

—Es una locura. —hizo un mohín molesta.

—Una de la que no te debes de quejar amor. —antes de que protestara nuevamente la volví a besar para ir a traerle la cena, ya que solo deseaba cereal con leche y aproveche para preparar la formula de mi pequeña que no tardaría en comenzar a llorar.

Bella se encargo de dormir a nuestra pequeña, le canto y ella escuchaba atenta sin perderla de vista, pero poco a poco fue sucumbiendo al cansancio y sus parpados cubrieron sus hermoso orbes azules, la acomode entre nosotros y deje que ambas durmieran, este día había sido mas agotador que los anteriores, ya que no solo había cuidado de Millie esta vez Bella se había unido al paquete, no es que me quejara al contrario me sentía satisfecho por saber que estaba bien y que bajo mis cuidado pronto se recuperaría y pronto encontraríamos una solución juntos, porque de hoy en adelante nada nos separaría.

Me desperté cuando mi reloj marcaba que eran cerca de las 8, mas tarde de lo que acostumbraba pero sabia la razón, me levante de golpe cuando note que Bella no estaba y en la almohada solo reposaba una pequeña nota.

Querido Edward:
Siento el tener que marcharme de esta manera, pero no hay alternativa. No podría vivir tranquila sabiendo que por mi culpa a ustedes les pasó algo, se que en este momento estarás furioso por mi actitud y mi huida, pero veras que es lo mejor.
Cuida de ese pequeño angelito como lo has hecho hasta ahora, eres un excelente padre y sé que encontraras a una nueva compañera que será mucho mejor que yo. Lamento el daño que esto le cause a mi princesa pero es necesario.
Suerte y gracias por todo.
Con cariño
Bella

Arrugue la hoja al terminar de leerla, se había marchado y yo no me había dado cuenta de cuando lo había hecho, me sentía un estúpido por no haberla escuchado levantarse y mucho menos cuando salió de la casa. No sabía si tenía que ir detrás de ella o dejar que se marchara como ella lo quería, aunque intentara ayudarla ella se había resistido y así no podía hacer nada.

BVOP

Me había quedado de pie mirando a Edward y Millie dormir, no quería alejarme pero no los arriesgaría y menos ahora que ellos sabían la verdad, aunque el dijera que no era verdad yo sabía que sentía lastima por mí, la principal razón por la que no le había contado mi pasado.

Sentí como si algo helado me recorriera la columna cuando entre en el estacionamiento de mi edificio, solo podía recordar lo que había sucedido y eso me impulsaba a salir huyendo pero tenía que ir por mis cosas, además de que Sam me había prometido estar ahí para cuando llegara, cerca de mi lugar estaba un auto negro que no conocía me detuve sin apagar el motor y al instante Sam descendió del vehículo dándome seguridad.

Me ayudo a ir por mis cosas y se encargo de llevarme hasta al aeropuerto en completa discreción, utilizamos entradas que no sabía que existían, les dijo algo a los hombres que lo acompañaban, ellos solo asintieron y se marcharon dejándonos que pasáramos la revisión y me sorprendió cuando se formo junto conmigo a la hora de abordar.

— ¿Vas a tomar el vuelo?

—No conseguí uno directo así que haremos escala en New York y de ahí una amiga mía te acompañara hasta que estés en Londres.

—No es necesario. —proteste

—Solo me encargare de que estés segura. —no dije nada hasta que estuvimos en nuestros asientos, saque una chequera pero antes de que comenzara a escribir me detuvo. —Creo que es lo que pretendes y te diré que no aceptare ni un centavo, esto lo hago porque eres mi amiga y me importas, el dinero es irrelevante.

—Pero es tu trabajo.

—Tienes razón, es mi trabajo y por lo mismo yo decido si no cobro.

—Pero tienes que aceptarlo. —rogué

—No lo hare. —me miro de manera dura y resignada guarde mis cosas. Paso uno de sus brazos por mis hombros y me dio un beso en el cabello, ese gesto me hizo recordar a Edward y suspire al saber que no lo volvería a ver, a estas horas ya se había dado cuanta de mi ausencia.

En New York tuve que esperar dos horas para que saliera el siguiente vuelo. Amanda llego junto a nosotros cuando ya faltaba una hora, en apariencia era una chica dulce y extremadamente femenina pero forma parte de una agencia de seguridad amiga de la Sam, por lo que apostaba era de cuidado.

No tarde demasiado en encontrar de que charlar con Amanda que era muy agradable, pensaba que ella viajaba solo por acompañarme aunque lo hacia descubrí que su novio trabajaba en Londres lo que la hacía viajar constantemente y el hecho de acompañarme le daba una escusa para verlo antes de lo que tenia programado.

Me despedí de mi amigo que me pidió estar en contacto con él y que le llamara en cuando estuviera en casa, con esa promesa en el aire aborde el avión que me llevaría aun mas lejos de mi antigua vida, en ese momento me di cuenta de que no le había llamado a mi madre que se pondría histérica cuando le contara lo que había tenido que hacer.

El vuelo se me hizo bastante pesado y todo debido al estado en el que me encontraba, me removía y hasta tuve que levantarme un par de veces para evitar sentirme incomoda, no me importo que fuera primera clase y que los asientos fueran completamente cómodos aun así un vuelo de 7hrs es muy pesado. Estuve aliviada cuando llegamos a Londres. Me sentí libre de nuevo pero con una gran opresión en el pecho, aunque podía disfrutar de mi libertad sabía que me hacían falta dos personas importantes.

— ¿Qué hora es? —le pregunte Amanda al ver todo completamente oscuro.

—Las 11 de la noche. —Soltó una risita. —recuerda el cambio de horario, son las 6 en New York mas las 5 hrs que hay de diferencia.

—Creo que tendré que acostumbrarme. —me encogí de hombros lastimándome un poco, fuimos hasta la banda para tomar nuestras cosas.

En la entrada nos encontramos con un chico bastante apuesto que abrazo a Amanda y que me presento como su novio del que me había hablado gran parte del vuelo.

—Vamos Bella te llevaremos a la dirección que me indico Sam —intente negarme ya que no queria ir de mas, pero Chris el novio de Amanda dijo que no había ningun problema. El camino no fue tan largo por los comentarios divertidos de ambos, eran una pareja muy bonita que me daba un poco de envidia, en realidad mucha.

Se detuvo frente a una casa de dos plantas con un jardín delantero cubierto de nieve, solo el camino hacia la puerta estaba un poco más despejado, aun recordaba la casa de mis amigos, habíamos estado aquí un par de veces para las navidades mucho antes de que todo cambiara.

—Fue un placer conocerte Bella. —Chris me entrego una tarjeta. —Ahí están mis números yo trabajo en la ciudad así que si necesitas algo no dudes en llamarme, Sam ya me tiene al tanto y estaremos al pendiente de ti.

—Gracias. —jure que mataría a mi amigo por estar contando mi historia, pero suspire al saber que lo hacía por mantenerme segura. Me despedí de ambos no sin antes prometer a Amanda que nos veríamos en su siguiente visita.

Con esfuerzo tiraba de mi mochila que se atoraba en la nieve que había en el camino y yo solo podía temblar por el frio que estaba haciendo. Bufe al darme cuenta de que me había alejado y hasta este momento me daba cuenta de que estaba en un lugar donde, el frio, la humedad y la lluvia abundaban. Con lo que me gustaba todo eso.

Llame a la puerta y por ella salió una mujer no muy grande que se identifico como Lara y detrás estaba su esposo John, era la hija mayor del ama de llaves de los Hale.

—Tú debes de ser Bella. —asentí entrando en la cálida casa, agradecí la calefacción. —La Srta. Rose dijo que llegarías más tarde, surtimos la despensa y colocamos sabanas limpias en la habitación principal que fue la que nos indicaron que sería suya. —solo pude asentir ya que siguió hablando.

—Mi madre hizo un poco de sopa que esta aun en la estufa por si mas tarde desea comer algo.

—En verdad Lara, eres muy amable.

—Mañana vendrá mi madre para presentarle a la chica de servicio que se estará haciendo cargo de la casa. —la escucha hablar mientras yo recorría con la mirada la casa, su esposo tomo mi mochila y la llevo a la planta superior, algo que agradecí ya que yo no podía cargar absolutamente nada. La casa seguía estando como la recordaba, la misma repisa sobre la chimenea donde había fotos de los Hale. —Su habitación está subiendo las escaleras a la derecha y la segunda puerta.

—Gracias Lara, creo que tú y tu esposo desearan marcharse a su casa. —la chica asintió ruborizada. — lamento hacerlos quedarse tan tarde.

—No se preocupe Srta. Bella. Que descanse.

—Buenas noches Lara, John. — ambos se colocaron el abrigo, la bufanda un gorro y antes de salir John me indico el numero para activar o desactivar la alarma, cuando cerró la puerta supe que estaba sola.

Fui a la cocina y encendí la estufa para calentar la sopa, encendí la cafetera y llame a Sam para avisarle que había llegado en perfectas condiciones. Aunque había calefacción sentía aun un poco de frio por lo que subí a la habitación que me habían indicado por un suéter más abrigador.

La habitación que había sido destinada para mí era la principal y me sentí algo avergonzada. Hubiera preferido una de invitados pero no podía discutir con Rose, aunque bien mañana podía hacer que me preparan una de invitados y dejar esta. Daba un poco de miedo ya que estaba a oscuras y solo entraba la luz procedente de una de las farolas que iluminaban la calle, moví la mano en busca del interruptor que encontré casi al instante. Tome un suéter de mi mochila y tuve que regresar a la cocina ya que había dejado la sopa al fuego, apenas entre en la cocina el aroma de la sopa me abrió el apetito.

Me sobresalte al escuchar el rechinido de una puerta pero después nada, deje escapar una risita al verme que estaba demasiado nerviosa y ya hasta estaba alucinando, pero el par de pasos que escuche no podían ser alucinaciones por lo que me arme de valor y me dirigí a la puerta de la cocina.

— ¿Quién anda ahí? —pregunte lo más segura que pude pero mi voz demostró mi nerviosismo. Me quede paralizada cuando note que alguien salía de lo que recordaba era una pequeña biblioteca, se quedo de pie mirándome fijamente, mi corazón comenzó a latir de manera acelerada y me sentí morir.

—Apuesto a que creías que podías escapar…

—Edward. —fue lo único que pude decir.
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