Mi sol entre millones de estrellas: Capítulo 15



Realidad


Cerré los ojos con fuerza lo que acababa de ver no podía ser verdad. Respire profundo intentando regresar a la realidad donde sabía que estaría sola y que lo que había creído ver no era más que una alucinación.

—No es real. —murmure, pero mis pensamientos se vieron cortados cuando unos suaves labios tomaron los míos, mi corazón salto al reconocer cada roce y el sabor que creía jamás volvería a probar, los entreabrí para darle mayor acceso y poder disfrutar de la sensación que no duro mucho pero fue suficiente.


Abrí los ojos con extrema cautela, sus dedos acariciaron mi mejilla y una enorme sonrisa se formo en su rostro.

— ¿Creíste que te dejaría ir así?

—Creí que lo harías. —no pude reprimir mi sonrisa, aunque era verdad que deseaba que me dejara marchar, el que me hubiera seguido me hacía sentirme completamente feliz. — Jamás creí que fueras tan cabezota y que te atrevieras a marcharte lejos de nosotros.

— ¿Cómo me encontraste?, ¿Cómo llegaste antes que yo?

—No te imaginas lo que sentí al ver tu nota, lo primero que hice fue llamar a mi padre para que cancelara la seguridad que había contratado para ti. —me separe de él al escuchar sus palabras. —lo siento cariño, pero tenía que contárselo a alguien, tenía que contar con la ayuda de mi padre para hacerle frente a Demetri.

—Es que nadie me escucha, todos hacen lo que se les antoja sin recordar que deberían de acatar lo que yo quiero y lo que yo quería era que nadie más se enterara de mi vergonzosa situación.

—Se lo que querías…—solo pude rodar los ojos y él me abrazo nuevamente. —Mi padre es un gran neurocirujano y conoce a muchas personas importantes que estarán dispuestos a ayudarnos.

—Edward hasta cuando vas a comprender que es mi problema.

—No cariño, desde que comenzamos nuestra relación es problema de los dos.

—Por si ya lo olvidaste ya no somos nada, entiendes ¡nada!

—Solo por una estúpida amenaza de lo contrario seguiríamos estando juntos. —negué intentando separarme. —Es que en verdad ya no sientes nada.

—Lo siento Edward. —intente alejarme pero no lo logre, su agarre era firme.

—No intentes mentir mi amor. De tus labios puede salir una respuesta pero tu cuerpo no miente, basta una caricia para que tu corazón se acelere, un beso para dejarte sin aliento y una mirada para hacerte estremecer.

Apoye mi rostro en su pecho y lo envolví con mis brazos, no podía creer que conociera tan bien el efecto que tenia sobre mí.

—Ya es hora de dejar el pasado atrás y comenzar de nuevo, pero lo haremos juntos, porque aunque tu diste por terminada nuestra relación se que es algo que no querías y yo tampoco, quiero volver a tenerte junto a mi.

—Eres un gran hombre y aunque fue corta nuestra relación fue maravillosa, pero yo no puedo regresar, me quedare aquí y las distancias no creo que nos ayuden. —me pegue mas a él, había sido más fácil una despedida por una nota que hacerlo de frente, no sabía de qué manera podría sobrevivir sin él, pero tendría que hacerlo.

—Se que las distancias no son buenas, pero si aceptas Millie y yo estaremos encantados de mudarnos contigo. —me separe de él con brusquedad para poder observarlo, no podía creer que estuviera dispuesto a mudarse conmigo.

—Date cuenta de lo que estás diciendo, tendrías que buscar un nuevo empleo, acostumbrarte a una nueva ciudad lejos de tu familia, Edward yo no puedo separarte de tu familia.

—Mi familia lo comprenderá, ellos te adoran y sabrán que es lo mejor. Además nuestra pequeña te echara de menos. —no pude reprimir la sonrisa y las pequeñas lagrimas que bajaban por mi rostro, amaba cuando decía "nuestra" me hacía sentir que realmente lo era.

— ¿Solo Millie me echaría de menos?

—En realidad creo que yo iba a ser el que te iba a echar mucho de menos. —dijo mientras con sus pulgares apartaba las lagrimas que bajaban por mis mejillas.

—Quien te iba a ayudar con la pequeña.

—No solo por ella, también por mí. Es que no te has dado cuenta de que eres parte esencial de mi vida, no puedo estar tanto tiempo lejos de ti cariño.

—No quiero que cambies tu vida por mí.

—Demasiado tarde cariño, mi vida cambio desde que te vi, se que suena demasiado cursi pero aunque creía que eras algo engreída había algo que me intrigaba y me hacia querer descubrir que había detrás de ti.

—Aunque creo que no es una buena idea se que no importa ya que tú ya tomaste tu decisión. —él solo asintió y beso mi coronilla. —Tengo un poco de hambre ¿quieres sopa?, huele delicioso.

—Me parece buena idea, solo voy por un suéter y vuelvo. —asentí dejándolo ir, tuve que abrir varias puertitas de la alacena para encontrar los platos y los cubiertos, los deje sobre la mesita y espera a que Edward volviera pero estaba tardando más de la cuenta.

En lo que esperaba tome mi celular y llame a Rose, no paro de regañarme por lo que había hecho pero prometió que me visitaría pronto ya que estando en Londres estaba más cerca y hasta podría viajar más seguido, tuvimos que cortar ya que ella se tenía que levantar temprano porque debía de acabar un diseño que se presentaría en la siguiente temporada.

—Creo que alguien quiere saludarte. —sonríe abiertamente al ver a Millie que venía en los brazos de su papá tirando de uno de los guantecitos que cubría sus manitas.

—Hola mi amor. —me acerque a ella capturando su mirada y ganándome una sonrisa con un par de balbuceos.

—Aún no me has dicho como supiste donde estaría

— ¿No te imaginas como me entere? —pensé por un momento pero no encontré la conexión, me empujo con suavidad hasta la silla para el sentarse junto a mí. —Cuando vi la nota lo primero que pensé fue en aceptar que te habías marchado y que lo mejor sería que dejara que lo hicieras.

—Debiste de quedarte. —solo negó

—Pero solo fueron unos segundos, inmediatamente llame a mi padre que estaba igual de desconcertado por tu actitud pero lo mejor de todo fue que estaba en casa con mi madre y Alice. —solo un nombre se me vino a la mente y susurre "Jasper", él solo asintió—. Exactamente, fue Jasper quien me dijo dónde estabas y decidí que lo mejor era venir a buscarte.

—Pero no entiendo como llegaste antes que yo, si tarde tanto fue porque tuve que transbordar en New York ya que no había lugares en el que vendría directo.

—Mi padre hablo con uno de sus amigos, el mismo que nos presto su Jet cuando fuimos a Chicago, así que fue más rápido.

— ¿Este angelito soporto todo el vuelo?

—Este angelito puede ser una pesadilla, las primeras horas estuvo bastante tranquila pero después estaba bastante molesta e irritable. —solté una carcajada ya que no me imaginaba a Edward desesperado por culpa de Millie.

— ¿Así que le hiciste pasar un rato interesante a tu papi, corazón? —le dije a mi pequeña que seguía tirando de su guante que ya estaba cediendo.

—Te aseguro que fue toda una aventura. Pero valió la pena sabiendo que te encontramos y que estas dispuesta a aceptarnos en tu nueva vida.

—Edward…

—Vamos a hacer algo amor, cenemos y después vamos a la cama. Mañana podemos hablar del futuro hoy solo hay que descansar.

La sopa había estado completamente deliciosa, aunque nos fuimos a la cama después de la cena no fue posible dormir ya que nuestro angelito tenía bastante energía, sería algo difícil al principio ya que tendríamos que hacer que se adaptara al nuevo horario. Cuando finalmente durmió ya eran cerca de las 5 de la mañana.

—Te dije que durmieras. —me dijo cubriéndonos con una de las cobijas.

—No sería justo que solo tú te mantuvieras despierto, es responsabilidad de ambos.

—Duerme amor. —se inclino sobre el cuerpo de nuestra pequeña para besarme y después volver a colocarse al otro lado de Millie.

Despertamos un poco después del medio día cuando nuestro angelito se despertó para tomar su fórmula, yo me quede con ella en la cama mientras Edward iba a prepararla, me incorpore con mucho cuidado y aunque me lastime tome a mi pequeña en mis brazos que comenzó a moverse. Le pedí que no se moviera tanto pero como es comprensible no comprendió y se removió un poco más.

—Te vas a lastimar. —intento quitármela pero se lo impedí y fui yo la que le quite el biberón de las manos, ella comenzó a comer haciendo unos graciosos soniditos que tanto a mí como a Edward nos hacían sonreír. —Cuando te tiene a ti cerca no tiene ojos para nadie más, se olvida de mí.

— ¿Qué esperabas?—.dije con superioridad, apartando un pequeño mechón de cabello que cubría la frente de mi bebé. — Ya se está quedando dormida de nuevo.

—Alguna idea para que comience a dormir por las noches.

—Tendremos que evitar que duerma tanto durante el día, creo que volverás a ver a la pequeña pesadilla que te acompaño en el vuelo. —anuncie divertida.

—Si no hay otra opción. —se encogió de hombros para quitármela de los brazos, hacer que expulsara el aire y recostarla nuevamente. —Quieres almorzar algo.

—Me vendría bien. —acomodamos un par de almohadas alrededor de Millie para evitar que se callera.

Entre ambos preparamos algo para almorzar, aunque aun mis movimientos eran algo lentos podía decir que me sentía bien estando junto con las dos personas más importantes que tenia, el silencio estaba presente pero no era incomodo.

— ¿En que estas pensando? —pregunto al momento de robar un poco de tocino de mi plato.

—Solo me estoy haciendo a la idea de comenzar de nuevo.

—Hablando de comenzar de nuevo, ¿Cuándo comienzas en tu nuevo trabajo?

— ¡Edward! No hable con Louis—me lleve las manos a la boca al recordar que no había hablado con Louis quien aun creía que estaría toda la semana siguiente en el hospital.

—Hable un poco con el pero no le explique tu situación, pero cuando vuelva creo que sería bueno que estuviera enterado de algunas cosas para evitar que se filtre información y que Demetri pueda atar cabos rápidamente.

— ¿Cuándo volverás a Seattle? —sentí un hueco.

—Le dije que me tomaría lunes y martes.

—Aun no has renunciado por lo que veo—.negó acercándose a mí para rodear mi cintura.

—Tengo algunos contactos aquí, así que mañana comenzare a moverme y buscare donde puedo trabajar, no será difícil siendo que soy bueno en mi trabajo.

—Eres un engreído Cullen.

—Me lo negaras— aunque quería hacerlo sabia que el tenia razón y por esa parte me sentía tranquila al saber que no le sería difícil encontrar un nuevo empleo.

—Sabes que tienes razón, pero aun pienso que no deberías de hacerlo.

—No volveremos a lo mismo Bella. —acomodo un mechón de cabello detrás de mi oreja—cuando veníamos hacia acá solo estaba pensado en lo que debía de hacer y sabia que debía de estar contigo por lo que tenía que buscar trabajo en la ciudad, aunque estaré unas cuantas semanas más en Seattle para no levantar sospechas. ¿Cuándo dijiste que comenzabas tú?

—Tengo fecha de inicio para dentro de una semana.

—Y en qué hospital trabajaras.

—Había elegido alejarme un poco de la práctica médica y solo enfocarme por un tiempo en las investigaciones, tengo un par de trabajos que debo de terminar para que sean publicados. Lo había elegido de esa manera porque sería más difícil que Demetri diera conmigo; si no trabajo en un lugar público le será más difícil encontrarme, es por eso que estoy dentro de uno de los centros de investigación más importante de universidad de Oxford.

—Tenias todo perfectamente calculado para que no seas fácil de encontrar, me alegro de que Jasper sea mi cuñado y que recurrieras a su hermana, de lo contrario no te abría encontrado.

—Jamás pensé que me buscarías, pensé que al fin te darías por vencido y continuarías con tu vida como yo pretendía que lo hicieras.

—Estoy continuando con mi vida, pero junto contigo. —me dio un pequeño beso y dijo un te quiero que me hizo sentir en paz, sabiendo que estaba bien lo que estaba haciendo y lo mejor es que ya no estaba sola, los tenía a los dos.

Después del almuerzo volvimos a acomodar la cocina y nos sentamos en uno de los sillones frente a la hermosa chimenea que él se había encargado de encender, le había costado varios intentos pero al final lo había logrado.

Me acurruque contra su cuerpo dejando que me envolviera en sus brazos.

—Está nevando nuevamente. —me señalo la ventana por donde podíamos ver como diminutos copos de nieve caían.

—Creo que el siguiente año Millie podrá disfrutar un poco de la nieve.

—Lo hará. —apoyo su barbilla en mi cabeza. —Creo que sería bueno que comenzáramos a buscar una casa.

—Había pensado en un departamento cerca del centro y…

—Creo que lo más conveniente es que sea una casa, no olvides que seremos tres y el espacio es importante para la pequeña pesadilla.

—No la llames así, es una niña buena.

—Ya quiero que la defiendas así cuando veas de lo que hablo, conocerás a la pesadilla cuando no la dejes dormir y este completamente irritable.

—Puedo manejarlo. —soltó una risita y justo en ese momento Millie comenzó a llorar llamándonos.

Edward se encargo de ir por ella, la cambio y preparo su comida para después comenzar a jugar con ella. No pude reprimir una sonrisa al ver que ya lograba quedarse sentada, claro que con apoyo y de vez en cuando se iba de lado lo que nos mantenía riendo, balbuceaba y comenzaba a hacer más movimientos con sus manos lo que me indicaba que iba perfectamente en su desarrollo.

Un poco después la pequeña comenzó a querer dormir por lo que le indique a Edward que era hora del baño y solo me limite a observarlo; la bañera era antigua y lo primero que pensé fue en darme un baño para relajarme sin duda sería la siguiente en hacerlo.

Pero mi plan se vino abajo cuando el timbre comenzó a sonar, deje que Edward terminara de arreglar a la pequeña que parecía que el baño la había hecho recargar energías. Abrí la puerta para encontrarme con una mujer que reflejaba cerca de 50 años que recordaba como Nohemí el ama de llaves de toda la vida de los Hale, me presento a Myrna que n debía de rebasar los 30 años; la chica se encargaría de la limpieza de la casa. Lo que más me sorprendió fue ver que se acordaba de mí y eso que solo habían sido unas pocas veces las que nos habíamos visto.

—Buenas tardes. —escuche una voz a mis espaldas y la mirada de ambas mujeres levantarse para ver a Edward.

—Ellas son Nohemí el ama de llaves de los Hale y Myrna será la encargada de la limpieza de esta casa. —le explique a Edward. — y él es Edward.

—Su novio—rodé lo ojos sin poder reprimir una sonrisa.

—Es una bebita encantadora. ¿Es suya? —me miro la mujer como si intentara encontrar el parecido entre ambas.

—Ella es hija de Edward no mía, pero ya es como si lo fuera. —aclare acariciando la barbilla de mi pequeña.

—Una pequeña preciosa, ¿Cuántos meses tiene?

—Está por cumplirlos 5 meses. —respondió Edward

—Les deparan muchas aventuras. —ambos sonreímos.

—Creo que eso es lo que hará nuestra vida más divertida, mucho más. —le dije dejando que Edward me abrazara.

—Bueno solo venia a presentarles a Myrna ya que ella llegara antes de que yo lo haga. —se despidieron y se marcharon dejándonos nuevamente solos.

Me di un baño disfrutando la tranquilidad y dejando que el agua caliente relajara mi cuerpo.

Millie se había comportado y solo había dejado escapar un par de sollozos por el cansancio ya que nosotros no la habíamos dejado dormir, pero al final de cuentas nuestro experimento había funcionado o eso creímos cuando se durmió poco antes de las 8. A las 11 que nosotros nos fuimos a la cama ella aun seguía durmiendo porque creíamos que sería una noche tranquila pero a las 3 de las mañana ella decidió que era hora de despertar y jugar un poco con nosotros. Tanto Edward como yo intentábamos mantenernos despiertos y en más de una ocasión se nos cerraban los ojos pero era nuestro angelito nos recordaba que debíamos de atenderla y sollozaba para recuperar nuestra atención, una que duro hasta las 5 de la mañana. Pero nuestro sueño se vio interrumpido con la llegada de Myrna a las 8 dejándonos cansados y queriendo dormir.

Nos sentamos en la mesa con una taza de café en nuestra mano y sintiendo los parpados pesados.

— ¿Mala noche? —pregunto tímidamente Myrna que terminaba de picar un poco de fruta.

—Nuestra pequeña decidió que las tres de la mañana era buena hora para despertar y jugar y no volvió a dormir hasta las 5. —le dije conteniendo un bostezo.

—Es difícil adaptarse al horario y ella no le da mucha importancia ya que puede dormir cuanto quiera durante el día. —asentí antes sus sabias palabras, la vida de un bebé es la gloria, ni una sola preocupación.

—Esa es la parte mala de todo, ella puede dormir cuanto quiera pero nosotros no. —me reí por lo bajo al notar que Edward se estaba quedando dormido, me incline hacia él y le di un beso en el cuello que lo hizo despertar. — Despierta Bello durmiente, no olvides que ibas a comenzar a mover tus contactos.

—Lo hare, tú al igual que esa pequeña diablilla me van a acompañar.

—Si no tenemos más opción. —me encogí de hombros.

En lo que yo me terminaba de arreglar, el llamo al que parecía ser su amigo mientras terminaba de cambiar a Millie que no dejaba de moverse, en un par de ocasiones le había dicho a Millie "no te muevas tanto amor" para después escucharlo disculparse con su amigo que seguía en la línea.

Después de una hora estábamos entrando a uno de los hospitales más importantes de la ciudad, que era donde trabaja el amigo de Edward y donde se habían quedado de ver. Yo no paraba de reír al ver que Millie no hacía otra cosa más que tirar de su ropa intentando quitarse las capas extras que parecían tenerla inconforme.

Bufe cuando note que algunas de las enfermeras volteaban y prácticamente babeaban cuando veían a Edward pero a él parecía no importarle. Se inclino y apenas rozo mis labios pero eso fue suficiente para que me olvidara de lo que estaba pensando.

—Ellas no me importan, ya te dije que yo solo tengo ojos para una mujer. La que es mía. —me sonroje.

—Veo que no pierdes el tiempo Eddie.

—Vamos Jack sabes que odio que me llames Eddie. —el hombre era solo unos centímetros más bajo que Edward, de cabello rubio y unos ojos azules, primero observo a Millie que seguía intentado quitarse su gorrito.

—Creo que ella debe de ser tu hija y ella es…—supe en seguida que él había conocido a Victoria por lo que no sabía quién era yo y eso me hizo sentir un poco fuera de lugar.

—Es Bella, mi novia. — me dio un ligero apretón y sonrió para guiarnos entre los pasillos hasta una oficina espaciosa, tenía un par de ventanales que daban a un pequeño parquecito que se encontraba cubierto por la nieve que seguía cayendo.

Me sentí alegre al ver que su amigo era el subdirector por lo que no hubo problema en que le diera empleo además el ser Edward Cullen serbia demasiado, cuando su amigo menciono que no había problema que el director del hospital estaría maravillado cuando le dijera que Edward Cullen quería unirse al equipo, Edward solo me lanzo una mirada burlona a lo que yo solo rodee los ojos y me puse a jugar con Millie y el leoncito que le había regalado que hasta ahora parecía ser su favorito.

Así como lo había predicho Jack el director del hospital sonrió de lado a lado cuando estuvo frente a Edward y este le dijo que esperaba hubiera algún lugar vacante, cuando le preguntaron por los motivos solo se limito a decir, que a mí me había surgido una excelente propuesta laboral y él no podía hacer otra cosa más que seguirme.

—Veo que lo tienes en la palma de tu mano. —se burlo el hombre mayor y yo solo me encogí de hombros. —¿A que te dedicas tú Isabella?

—Soy pediatra y también me dedico a las investigaciones. —dije completamente orgullosa.

—Tu nombre me es familiar pero no recuerdo de donde. —se toco la barbilla mientras no dejaba de mirarme.

—Frank, aquí no solo tienes al gran oncólogo Edward Cullen si no también a la maravillosa investigadora Isabella Swan, la mujer que ha revolucionado algunos de los avances de la ciencia.

— ¿Eres esa Isabella Swan? —yo solo asentí mientras Edward intentaba ocultar su sonrisa. —Sería maravilloso que tú también decidieras unirte a nuestro equipo de trabajo.

— ¡Oh, no! Pero muchas gracias. —me sentí alagada ante la propuesta inesperada.

—No tienes porque decidir ahora, puedes tomarte el tiempo que quieras.

—Muchas gracias por la oferta, pero en este momento quiero centrarme en el área de investigación por un tiempo, eso me dará más tiempo para cuidar a esta pequeña. Pero tal vez después estaría encantada, claro si la oferta sigue en pie.

—La oferta no tiene fecha de expiración, así que tomate el tiempo que desees. Sé que la maternidad es importante para cada mujer y estoy consciente de que quieras dedicarle toda tu atención a tu pequeña que es muy afortunada por tener unos padres como lo son ustedes. —Edward se coloco detrás de mí y apretó ligeramente mi hombro.

—En verdad que se lo agradezco, Edward era el que venía en busca de un puesto y hasta yo tuve la oportunidad.

—Te estaremos esperando. —asentí alegre.

—Bueno Edward, ¿en cuánto tiempo piensas que ya estarás integrándote a nuestras actividades? —pregunto su amigo.

—Espero que en tres semanas ya esté viviendo en la ciudad, el cambio fue muy repentino y no tuve la oportunidad de avisar en mi antiguo hospital por lo que me veo forzado a permanecer un tiempo más ahí.

—No te presiones en un mes puedes comenzar. —agradeció a Philip que era como se llamaba el director del hospital.

Nos despedimos de Jack que nos hizo prometer que saldríamos a cenar ya que nos quería presentar a su prometida. En lugar de ir de regreso a la casa Edward insistió en que fuéramos al centro comercial a comprar algunas cosas para Millie ya que no había traído la ropita suficiente y así fue como terminamos con una carriola, una nueva sillita y cerca de 10 bolsas solo con cosas para el pequeño angelito que se había quedado dormida en su nueva carriola.

Visitamos un par de inmobiliarias para comenzar con la búsqueda de nuestra casa, el tema de un departamento había quedado cerrado y era un hecho que lo que buscábamos era una casa que nos brindaría más espacio y por lo tanto más comodidad para nuestra bebé. Los agentes quedaron de ponerse en contacto con nosotros cuando consiguieran alguna casa con las características que habíamos señalado o mejor dicho que Edward había indicado.

Antes de dormir habíamos hablado sobre el viaje de regreso que Edward tenía que hacer para dar por terminada su estancia en el hospital de Seattle y poder comenzar a trabajar en Londres y así dar inicio a nuestra nueva vida.

—Sabes que no me agrada más que a ti el tener que irme, pero es necesario. —me dijo al ver que no decía una sola palabra y me había quedado vagando en mis pensamientos.

—Puedo soportarlo. —intente sonreír pero esta salió demasiado falsa.

—Se que puedes hacerlo, apenas serán unas semanas en las cuales prometo llamarte por las noches y enviarte algunos correos.

—Los voy a extrañar. —murmure viendo a nuestra pequeña que ya estaba durmiendo.

—De hecho quería proponerte algo. —lo mire indicando que continuara hablando. — creo que no es bueno que traigamos a Millie de un lado al otro, solo lográramos irritarla y desconcertarla en sus horas de sueño.

—Propones que se quede conmigo. —dije completamente ilusionada de que eso fuera lo que intentaba decir.

—Sí, pero si tú no quieres puedo llevármela y…

— ¡Claro que quiero! — me cubrí la boca con las manos al haberlo casi gritado.

—Yo soy el que las echara mucho de menos. No me agrada la idea de dejarlas solas.

—Se fuerte. —Apreté su mano— nosotras sobreviviremos, así que tú también puedes hacerlo.

—Tendré que hacerlo, así que ahora debemos de dormir. —nos acomodamos para dejar que el sueño nos venciera.

Esa noche Millie nos permitió dormir hasta las 6 lo que nos hizo sentirnos más descansados. La fractura de la costilla iba progresando de manera eficaz aunque aun sentía las molestias ya podía hacer un par de cosas, pero sabía que no debía de abusar o solo conseguiría hacerme más daño y por lo tanto un tiempo mayor de recuperación.

El martes al igual que lunes lo dedicamos a salir y pasear por algunos de los lugares más reconocidos como si fuéramos un par de turistas, aunque sonaba algo tonto era una manera agradable de pasar parte del día o lo que podíamos compartir con Edward ya que él debía de regresar a Seattle.

Lo ayude a preparar su equipaje para que volviera, con cada prenda que guardaba me sentía algo nostálgica pero sabía que solo seria por un tiempo y que pronto lo volvería a ver.

Lo acompañamos hasta el aeropuerto donde ya estaba el Jet preparado para llevarlo de vuelta a casa, se despidió de Millie que estaba en la carriola y que solo lo miraba regalándole varias sonrisas, Edward por su parte le decía cosas que sabia ella no comprendía y era claro que no haría nada de lo que le había pedido.

—Y tú, quiero que te cuides y no dudes en llamarme.

—Lo hare Edward, ambas estaremos bien. Prometo cuidar bien de nuestra bebé.

—Se que lo harás, así como sé que Millie no puede estar en mejores manos que en las de su mami.

—Creo que hablaremos después sobre ese término, no sé si sea adecuado que ella me llame mamá.

—Yo creo que es lo indicado—me envolvió en sus brazos y dejo que sus labios rozaran los míos. — tú has estado junto con ella como lo está una madre, así que tienes todo el derecho a ser llamada mami. —solo pude suspirar ya que cada palabra había sido un roce uno que me hacia desear unir nuestros labios.

—Bésame. —fue lo único que pude decir y el obedeció, unió nuestros labios dejando que aquella danza tan conocida y que sabía que ambos amábamos nos envolviera, me deje llevar olvidándome de donde estábamos solo quería dejar grabado esta beso ya que no nos veríamos por un tiempo.

—Nos veremos pronto amor.

—Te quiero Edward. —me sonroje ante mis palabras ya que no lo había pensado solo habían salido mis labios.

—Yo no te quiero Bella. Te amo. —me dio un pequeño beso y con esas palabras se marcho para tomar su vuelo, me quede ahí de pie sosteniendo la carriola donde estaba mi pequeño ángel, no me moví hasta que lo perdí de vista entre la multitud de gente que andaba de un lado al otro unos corriendo para alcanzar su vuelo y otras más se dirigían a la banda por sus cosas o a la salida.

—Ya se fue papá, ahora solo quedamos tú y yo dulzura. —Acaricie su mejilla y comencé a empujar la carriola hacia la salida— Es hora de hacer cosas de chicas amor.
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