Inevitable: Capítulo I

Capítulo I




EVOP

Iba de regreso al rancho después de pasar toda la mañana en la ciudad, de nuevo todo ocurrió de la manera menos favorable, como siempre me engañé pensando que toda la situación estaba por terminar si lograba que ese hombre invirtiera, pero de nuevo, lo único que conseguí fue una negativa, nadie quería invertir en un lugar que parecía tener todo en su contra, parecía que sólo era yo quien podía ver lo que el lugar tenía para dar y que trabajándolo bien sería un negocio prometedor.



Estaba frustrado tras cada día que pasaba y sólo podía ver como el rancho iba perdiendo su esplendor y con él, la esperanza de recuperar el lugar que yo siempre esperé convertirlo en un hogar para mi familia. Pero ahora parte de mi familia me había sido arrebatada. Me puse rígido y sin poder evitarlo apreté un poco más el pedal del acelerador haciendo protestar a la camioneta.

— ¿Por qué tú? ¿Por qué a nosotros?—pregunté al vacío por milésima vez desde que ella murió.

Ella era la única capaz de reconfortarme y hacerme ver las cosas de manera objetiva. Gracias a una inversión arriesgada de mi padre poco antes de que este muriera nos envió casi al borde la ruina por lo que tuve que trabajar más para mantener el rancho y cuidar de mi familia, la que crecería un poco más en solo un par de meses con la llegada de mi segunda hija. Contar con el apoyo de mi esposa hacía que las cosas no fueran tan pesadas. Más esa sensación de bienestar se acabó cuando ella se fue a un lugar donde jamás la podría ver de nuevo.

Me detuve a la orilla de la carretera ya que no estaba en condiciones de seguir conduciendo, cerré los ojos y recordé que solo hace unos años atrás todo pintaba ser maravilloso, tenía una esposa que adoraba y que era mi soporte en esta situación, por lo que la carga no era tan pesada, además estaban mis dos hijas que hacían mi vida más interesante y entretenida, pero hace tan solo tres años la había perdido en un accidente de auto por culpa de un conductor ebrio; lo único que me hizo mantenerme sin derrumbarme fueron mis dos pequeñas encantadoras: Lizzy que ahora contaba con 9 años y la pequeña Eve de 4. Ellas eran lo único para mí y parecía que ahora les iba a fallar perdiéndolo todo.

Sabía que si la tuviera a mi lado no me sentiría derrotado como en estos momentos, pero la realidad era que estaba solo, luchando por algo que tal vez ya no valía la pena pero me negaba a dejarlo sin intentarlo, no me podía rendir sin antes intentar todo lo que estaba en mis manos.

Todo fue una cadena de eventos desafortunados. Tras la muerte de Ángela apenas tuve tiempo para lamentar su pérdida, tenía que cuidar de dos niñas que dependían completamente de mí y una de ellas apenas contaba con un año de vida. El préstamo que había solicitado en el banco hacía sólo un par de semanas me fue negado aumentando la presión, y como si eso no fuera suficiente nos enfrentamos a la mayor sequía en años lo que provocó que tuviera que gastar prácticamente todo el dinero con el que contaba para lograr que los animales se mantuvieran en condiciones hasta que llegara el momento de su venta. Fue un año difícil pero del que conseguí salir, la venta del ganado fue buena pero no como en años anteriores, gran parte de las ganancias fue destinada a los pagos de los préstamos que me vi obligado a solicitar a diferentes ganaderos de lugar para poder alimentar a mis animales ya que las cosechas fueron una perdida casi total.

El siguiente año no fue mucho mejor, tuve que prescindir de algunos de mis trabajadores lo que aumentó el trabajo sobre mis hombros, me dividía entre mi trabajo y mis responsabilidades como padre. Una bendición fue cuando mis tios Carlisle y Esme se mudaron al pueblo. Eran única familia que me quedaba tras la muerte de mis padres. Ahora me alegraba de tener a Esme porque era una magnifica ayuda para mis hijas, era la figura materna que ellas no tenían. Ademas de que mantenía al pendiente de la casa mientras que yo estaba trabajando para intentar recuperar lo que se estaba perdiendo.

El mantenerme ocupado en cierta parte era una gran ayuda ya que me permitía mantener mi cabeza ocupada y no tenía casi tiempo para pensar en la felicidad que me había sido arrebatada.

Con el paso de los meses las cosas en lugar de mejorar parecían ir empeorando, cada mes tenía que prescindir de trabajadores, vender ganado ya que no contaba con los recursos suficientes para tenerlos en condiciones adecuadas. Ante mis ojos notaba como el lugar se iba marchitando y lo que más me dolía era que yo no podía hacer gran cosa para evitarlo, yo era sólo un espectador más.

Apreté con más fuerza el volante hasta que mis nudillos se volvieron blancos, me sentía con las manos atadas y ahora debía de prescindir de otros trabajadores, al igual que de otras tantas pertenencias materiales. El peso de todo era mucho más duro ya que estaba privando a mis hijas de una vida mejor, ésta no era la vida que tenía prevista para ambas, sólo esperaba que donde quiera que estuviera Ángela se diera cuenta de que estaba haciendo todo lo posible para darles la vida que ambos queríamos darles.

El sonido de mi móvil fue el que me hizo recomponerme, al ver la pantalla vi el número de la casa y tratando de que mi voz no mostrase como me sentía contesté.

—Diga.

— ¿Papi?—preguntó una suave y tímida vocecita que reconocí al instante: Eve, el sólo escucharla borró los pensamientos tristes y me arrancó una sonrisa.

—Dime cariño.

— ¿Ya vas a llegad?—preguntó impaciente— ayudé a la tía Esme a cocinad.

—Debe estar delicioso, llegaré en un ratito más.

—Papi...

— ¿Si cielo?

—Te quiedo

—También te quiero— respondí sintiendo un nudo en la garganta, ellas eran lo único que me quedaba.

Tras colgar, encendí el auto y continué con mi trayecto pensando que pronto encontraría a ese alguien que quisiera invertir para sacar el rancho adelante y devolverlo a ese lugar maravilloso en el que había crecido y poder olvidarme de este momento tan crítico por el que estaba atravesando.

Encendí la radio y dejé que la música envolviera el ambiente dándome una sensación de tranquilidad, un segundo cerré los ojos y moví los hombros tratando de liberar la tensión acumulada, más cuando los abrí noté como una fina figura caía sobre a carretera por lo que me obligué a frenar, bajé del auto para sorprenderme al encontrar a una mujer inconsciente, lo primero que hice fue llamar a Carlisle que me indicó que la llevara al hospital ya que no había ningún vehículo para que fuera por ella. La tomé en brazos con mucho cuidado ya que me parecía tan frágil, la dejé en el asiento del copiloto, no pesaba casi nada y tenía un aspecto muy descuidado como si hubiera tenido un accidente o debido a que parecía provenir del bosque me inclinaba a la teoría de que se encontraba perdida y por su aspecto desde hace varios días.

Conduje a prisa hasta llegar a la clínica del pueblo en menos de la mitad del tiempo que me hubiera tomado.

Al llegar de inmediato la atendieron y Carlisle me aseguró que estaba en buenas manos, algo que no dudaba ya que era él quien se estaba haciendo cargo. Una parte de mí me decía que yo ya no tenía nada que hacer y que debía marcharme, pero otra parte quería saber que la mujer se encontraba bien. Así que esperé pacientemente hasta que Carlisle salió y se sorprendió de verme aún ahí.

—Pensé que te habías marchado a casa.

—Quería saber cómo se encontraba.

— ¿Hay algo que deba saber?—lo miré sin comprender el sentido de sus palabras hasta que él resopló— ¿la atropellaste?

— ¡Claro qué no! La encontré sobre la carretera. — le expliqué exactamente cómo sucedieron las cosas y eso pareció tranquilizarlo.

—Es bueno que pasaras por ahí justo en ese momento, sabes que esa carretera es poco transitada a estas horas.

—Venía de la ciudad. —dije evitando su mirada.

— ¿Hubo suerte?—preguntó apretando mi hombro.

—Nada aún.

— Pronto las cosas mejoraran. —asentí queriendo creer en sus palabras. Las que venía escuchando desde hace meses.

Había un par de mujeres en el pueblo que eran bastante obvias e intentaban acercarse a mí, pero ninguna de ellas podría ser una buena elección para mis hijas. Por eso me mantenía lo más alejado de las personas y ya muchos empezaban a decir que me estaba convirtiendo en un amargado o ermitaño ya que evitaba andar por el pueblo si no era por algo referente a mis hijas o el rancho.

Sacudí la cabeza tratando de no divagar.

— ¿Cómo está?

—La chica tiene una deshidratación severa y parece que no ha comido en días.

— ¿Alguna idea de lo que le ocurrió?—pregunté al escuchar algo que yo ya había notado.

—Sólo nos queda esperar a que despierte y ella nos lo dirá. —asentí

Cuando me ofreció tomar un café, lo acepté porque no había comido nada desde la hora del almuerzo en el que tenía mis esperanzas pero que como los anteriores había fracasado.

Hablé con Carlisle que era como mi padre y nuevamente tuve que desistir de aceptar que fuera él quien me ayudara ya que sabía que el dinero que me ofrecía eran lo que tenían para comprar una nueva casa ya que estaban esperando que les dieran en adopción un niño de 12 años que conocieron en un orfanato donde Carlisle había trabajado por algunos años y Esme lo había conocido cuando estuvo de voluntaria en el mismo lugar, ambos se encariñaron con él y temía que ellos perdieran ese dinero cuando se presentara la oportunidad de cumplir su sueño: tener un hijo al que amar.

Estábamos en plena charla cuando escuchamos que lo voceaban para que se presentara en urgencias. Cuando llegamos una enfermera respiró aliviada y le dijo que la chica que había atendiendo estaba despertando y se encontraba un tanto alterada. Carlisle fue hasta la habitación y yo iba detrás de él sin saber muy bien porque lo hacía.

Se acercó a la chica que miraba a todos con miedo mientras intentaba quitarse algunos de los aditamentos que estaban en su cuerpo, cuando lo intentó hacer con la vía intravenosa una enfermera se lo impidió justo a tiempo de que se hiciera daño. Me quedé de pie en el marco de la puerta contemplando a la chica parecía otra: su rostro estaba limpio, era muy pálida y tenía unas líneas debajo de sus ojos castaños que mostraban temor, enmarcados por unas pestañas largas y tupidas.

— ¿Quién es usted?—preguntó mirando a Carlisle tratando de incorporarse y quitándose nuevamente la mascarilla de oxigeno, que la enfermera le acababa de poner sólo unos segundos antes.

—Tranquila, soy el Dr. Cullen. —se presentó Carlisle con una amable sonrisa, ella miró a las personas en la habitación y sus ojos se detuvieron unos segundos en mí y después siguió escudriñando a las enfermeras y nuevamente la que se encontraba cerca de ella le colocó la mascarilla de oxigeno.

— ¿En dónde estoy?

—En un hospital. Te desmayaste en la carretera. ¿Recuerdas eso?

—No sé de qué me está hablando. — lo miró frunciendo el ceño y quitándose nuevamente la mascarilla provocando que la enfermera bufara.

— ¿Puedes decirme tu nombre? —preguntó Carlisle en tono consolador.

La chica lo miró fijamente solo por unos segundos después bajó la vista apretando las sábanas blancas con sus manos. Carlisle que pareció darse cuenta de mi presencia me lanzó una mirada rápida antes de volver toda su atención a su paciente.

— ¿Cuál es tu nombre? —volvió a preguntar sentándose junto a ella.

—No… no lo sé. — fue lo que leí en sus labios ya que lo había dicho en tono bajo para que sólo Carlisle la pudiera escuchar.

— ¿Recuerdas algo?

—No recuerdo nada. —sus ojos se humedecieron. La noté mirar a todos con miedo antes de tratar saltar de la cama y volver a intentar quitarse la aguja de su brazo.

Antes de permitir que ella se lastimara la sedaron haciendo que su cuerpo se fuera relajando y que sus sollozos se fueran perdiendo hasta quedar dormida.

— ¿Qué es lo que le sucede? —pregunté extrañado.

—No puedo dar un diagnostico aún, puede que no recuerde nada por algún trauma pero tal vez mañana si esta más tranquila recuerde todo o en la peor de las situaciones podríamos enfréntenos a un caso de amnesia, algo muy poco usual pero que podría suceder.

— ¿Amnesia?—repetí

—No es muy común pero es una alternativa. —Aseguró—ve a dormir seguro que las niñas se preguntarán donde estás.

Recordando a mis hijas fue que salí del hospital y fui a casa, donde apenas al estacionar el auto una pequeña con un pantalón corto y una playera con dibujos de Disney que tanto quería, bajó las escaleras del porche y corrió hasta llegar a mis brazos. Le di un beso en la mejilla y entré a casa donde se percibía un delicioso olor a pan recién hecho y la famosa carne con chile de Esme.

Cené con mi familia escuchando las platicas de mis hijas, Eve era mucho más platicadora que su hermana, aunque algunas palabras aún le costaban un poco de trabajo pronunciarlas bien eso no la detenía a seguir hablando, por otro lado Lizzy era una niña más reservada y por lo tanto parecía que le costaba un poco acercarse a las demás personas pero cuando ya las conocía y éstas eran de su agrado era tan afectuosa como su hermana pequeña.

Después de la cena entre los tres recogimos como de costumbre ya que Esme se merecía un descanso por haber preparado la cena. Cuando estuvo listo todo permití que vieran un rato la televisión mientras hablaba con Esme, ella trata de reconfortarme recordándome que pronto encontraría la inversión que necesitaba. Que lo último que debía de perder era la esperanza.

Al día siguiente me levanté temprano y me dediqué a las tareas del rancho. Después del desayuno fui al hospital para ver como seguía la chica y apenas entrar me encontré con Carlisle que sonrió.

—No te esperaba tan temprano. —dijo como saludo, firmó unos papeles y se los entrego a una enfermera.

— ¿Cómo se encuentra?—pregunté entrando en su consultorio.

—Ningún cambio—dijo con pesar—la evalué esta mañana y sigue sin recordar nada.

— ¿Y qué harán ahora?

—Sólo nos queda esperar a que ella comience a recordar.

— ¿Cuánto tiempo?

—No hay tiempo definido, pueden ser días, semanas, meses o incluso años. —Dijo con pesar. — Asumimos que su nombre es Renée. — me mostró una bolsita con una fina cadenita de oro y un dije con el nombre de Renée que parecía ser muy fino, pero yo no tenía idea de estas cosas.
Miré la cadenita y recordé a la mujer que había ayudado la noche anterior. No me imaginaba como debía de sentirse sin saber nada.

—Conseguí que un amigo la viera ya que ha tratado estos casos, fue una suerte que se encontrara en Dallas, así que en unos días estará aquí para evaluarla e indicar el procedimiento que debemos de llevar con ella.

—Son buenas noticias. —me alegré pero él chasqueó la lengua y negó.

—Lo peor es que al no tener ninguna herida importante no podrá permanecer mucho en el hospital, sólo el tiempo que estabilice su deshidratación. —me miró fijamente.

Esas palabras me descolocaron un poco, ¿es qué no habían pensado que la chica no tenía un lugar a donde ir y aun así la planeaban dejar a su suerte?
—Sabes que mi situación no es del todo buena, pero en casa hay lugar
suficiente para ella. Puedo brindarle un lugar donde vivir. —propuse sin pensar todo lo que me acarrearía.

—¡Es una excelente idea! —dijo aliviado.

Mi vida estaba por cambiar y no sabía cuánto.


Gracias a Andrea y Claudia que se toman el tiempo de corregir mis horrores de ortografía y de redacción.

7 comentarios:

  1. HOLA. Titi me da mucho gusto que ya hayas abierto tu blog Estoy empezando a leer esta historia y se me hace interesante de la manera en que empieza y la voy a acabar esta no la había leído. pero me esperare a que subas tus demás historias para poder acabarlas

    Saludos Titi y nos estamos leyendo .........:)

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  2. hola tit cielo como estas, como veras me acabo de enterar que abriste el blog. por casualidad, claro, bueno esta es uns la historia que estaba leyendo cuando paso lo fanfiction. pero tu tan linda la estas terminando aqui eres la mejor. bueno al parecer nos vermos mucho por aqui de ahora en adelante, sabes de sobremanera que me encantan tus historias todas as he leido. soy una de tus fans numero 1. bueno un beso hermosa y nos leemos luego.por cierto es Deandramari. te acuerdas.

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  3. hola , he sido tu fans desde FF , he leido cada una de tus historias , y ahora comenzare a leer esta que desde este primer capitulo me tiene enganchada, ohhh me imagino que bella y renne son la misma persona, bueno a seguir leyendo se ha dicho jejej:)

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  4. Anónimo1/4/13 00:49

    Continuando mi lectura interrumpida, por un momento creí que la esposa era Bella y no Angela, en fin, me vovoy a seguir leyendo un poco más :)

    Att: Ana R.

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    1. Que la sigas disfrutando ya cuando la termines me darás tu veredicto.

      Saludos!

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  5. Anónimo8/5/13 11:24

    Comenzando de nuevo otra historía tuya,ayer acabe traición y no espero más para retomar la lectura ya que me gusta tu forma de escribir, por lo menos son diferentes las hitorias tienen trama.
    Hasta el final. Saludos. Carlota

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    1. Espero disfrutes de esta historia también Carlota. Ya cuando la termines o entre capítulos me iras dejando tus comentarios.

      Buen día!

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