(O) No me dejes caer: Capítulo 3


Infierno Personal


Gruñí colocando la almohada sobre mi cabeza intentando que el maldito sonido que me perforaba los oídos se dejara de escuchar pero nada sucedía, al contrario parecía estar poniéndome de malas. "¿que no abría un día que me dejaran dormir?". Cansada estire mi mano hasta apagar el despertador, solo había dormido dos horas, tenía que estar en la empresa antes de que llegaran los nuevos clientes —unos empresarios chinos— era un paso importante para mi carrera que seguía floreciendo aun cuando yo seguía en la facultad, al menos cuando saliera de esta ya contaría con una larga experiencia laboral.


—Srta. Tory— escuche mi nombre en un susurro, quise fingir que no estaba, pero era absurdo.

Le indique que la había escuchado y la chica entro a la habitación preguntando que deseaba para desayunar al tiempo que levantaba las almohadas y dejándolas al pie de la cama, me tome unos segundos antes de responder, podía pedir algo elaborado o inclinarme por fruta, al fin de cuentas solo lo probaría y después terminaría en la basura como en las últimas semanas

—Solo fruta, estoy retrasada— le dije apartando las mantas de mi cuerpo y sentándome en la cama, ella se marcho con la promesa de que lo llevaría en un par de minutos.

Entre en el baño para darme una ducha rápida y después entre en mi enorme armario que estaba acomodado en diferentes categorías para agilizar la elección. Me dirigí a la que tenía para el trabajo y pase entre varios conjuntos buscando el más adecuado para la ocasión que se me presentaba, no todos los días trataba con futuros clientes de la categoría que eran estos hombres. Fruncí el ceño al recordar que esta misma tarde regresaban mis padres a la ciudad y ya podía estar escuchando a mi madre criticar mi atuendo y mi figura… si tan solo fuera un poco más delgada.

Me decidí por una falda ajustada por encima de la rodilla y una blusa de manga corta con los primero botones abiertos, me quede unos minutos mirándome al espejo mientras acomodaba mi cabello en una coleta, era una chica bastante corriente algo que parecía ser la principal razón por la que mi madre me criticaba, Gabrielle era una mujer preciosa de tez pálida, rubia y unos preciosos ojos azul que yo poseía, tanto el cabello como el color de mi piel eran como el de mi padre, una piel ligeramente tostada y el cabello negro azabache haciendo mis ojos más llamativos y mi mayor atractivo. Me acerque al espejo hasta quedar a milímetros y arrugue la nariz al notar las pecas que salpicaban mis mejillas y nariz, aunque eran apenas perceptibles mi madre siempre me había hecho consciente de que estaban ahí y solo conseguían arruinar el poco atractivo que poseía. Si tan solo fuera un poco más parecida a ella, más perfecta… deje esos pensamientos de lado cuando la chica volvió con el desayuno que dejo cerca de mí.
Termine de arreglarme maquillándome tratando de ocultar las imperfecciones que salpicaban mi rostro y tras notar que ya no eran visibles me coloque los accesorios a juego con unas nuevas zapatillas altas Christian Louboutin que conseguían que mis piernas se vieran más largas y  torneadas, además de dar esa apariencia sofisticada de mujer empresarial que sin duda me caracterizaba.

La fruta se veía muy apetecible y sin pensarlo dos veces pinche un trozo pequeño de mango y dos de fresa, al levantar la vista me encontré con mi reflejo en el espejo y mentalmente me reprendí por ser tan débil y comer algo que en lugar de ayudar a conseguir esa figura que anhelaba me haría ganar peso.

—Termine, puedes llevártelo— me miro de manera extraña dejando de el ultimo almohadón sobre mi cama, pero no dijo nada.

Me lave los dientes, tome mi abrigo y salí al amplio corredor baje la escalera hasta llegar a la puerta principal donde me esperaba Peter mi chofer. Lo salude amablemente como cada mañana que no estaba mi padre ya que no le gustaba mostrara un trato amable con nuestros empleados a los que consideraba inferiores.

Durante el trayecto aproveche para retocar mi maquillaje y revisar por última vez la estrategia que debía de emplear con mis futuros clientes.

Me sorprendí cuando me anuncio que habíamos llegado y estaban abriendo la puerta del auto.

—Rompiste tu propio record, llegamos en doce, eres bueno en tu trabajo. —lo felicite y él solo sonrió avergonzado. No estaba acostumbrado a los halagos.

Respire profundamente y entre por las puertas giratorias, saludando a la recepcionista con simple movimiento de cabeza. Todos caminaban a prisa mientras yo iba más lentamente, tome el siguiente ascensor que iba menos ocupado  y sabia que la razón era porque yo iba en él. Mire el tablero como marcaba cada piso hasta que se detuvo en el 30 donde se encontraba la sala de juntas.

— ¿Te caíste de la cama? —pregunto Emma la asistente de mi padre que ordenaba los papeles sobre la mesa.

—Nada de eso, solo estoy ansiosa por cerrar este trato. — admití.

—Nunca se te ha escapado uno. —sonreí con un poco de arrogancia al saber que tenía razón.

—Este es importante para mí. —recordé las palabras de Mark que aun me parecían extrañas. Esta era la mejor oportunidad por lo que me esforzaría hasta conseguirlo y demostrarle lo eficiente que era. Mucho mejor que algunos de sus ejecutivos.

—Aquí están todos los papeles. —me entrego una carpeta con las nuevas cifras de la bolsa de valores. — hay algo que debes de saber, estaban en negociaciones con la compañía de Raymond Lancre.

—No me extraña que lo hagan, es bueno pero no se compara con los beneficios que nosotros le podemos dar, ya le he quitado varios clientes— solo mover todas las piezas a mi favor y estaría listo.

—Bastante confiada. — escuche una voz a mis espaldas que reconocí al instante.

—Buenos días Sr. Green. — Salude con fingida amabilidad ignorando sus palabras. — ¿Tengo de que preocuparme?— pregunte en el mismo tono arrogante enarcando una ceja sin dejar de mirarlo, sabía que con ese comportamientos lograba cerrarles la boca a todos. Se sentó al lado derecho de la mesa y se sirvió un poco de agua.

Emma me aviso que Megan había llamado para pedir que fuera a mi oficina ya que al parecer surgió un ligero problema que debía de atender. Mire mi reloj de pulsera para comprobar que faltaban 9 minutos lo que me daría tiempo para ver de qué se trataba y dejar a alguien resolviéndolo.

Apenas llegue a mi piso vi a Megan removerse en la silla y parecía algo ansiosa, me detuve frente a su escritorio colocando mis manos en mi cintura. —Ya estoy aquí. ¿Cuál es el problema?

—Entra a tu oficina. —me indico levantándose de su silla, hice una mueca al no comprender porque tenía que entrar en lugar de que me lo explicara. —Trajeron algo para ti— me empujo dentro y ahí sobre mi escritorio estaba un ramo de rosas, sin pensarlo tome la tarjeta.

Victoria estoy de vuelta en la ciudad.
Llámame para salir.
Espero que te guste el obsequio.
Kevin

— ¿Kevin? —pregunto al escuchar el nombre, moví la tarjeta en mis manos intentando recordar quién era Kevin y finalmente lo recordé, ese chico alto, moreno, delgado de ojos avellana y sin una pizca de cerebro.

—Es el hijo del senador O'Brien.

—Abre el obsequio— me pidió acercándome la cajita, Megan parecía mucho mas ansiosa que yo, era una cajita de Tiffany lo que implicaba algo caro y por consiguiente algo sin importancia, la abrí encontrándome un delgado brazalete de oro blanco con una flor con incrustaciones de diamante—¡por dios!, ¿Que le diste a ese chico?

—Nada, solo he platicado un par de veces con él. Ninguna cita. —gire el brazalete en mis dedos mirándolo con detenimiento, era bonito pero era algo que no usaría. — Como podrás imaginar Gabrielle es la que está más interesada en él o debo de decir la ventaja que representa que entre en la familia. Creo que ella estaría encantada con el obsequio— volví a meter el brazalete en su cajita.

— ¿No lo usaras? —pregunto mirándome con incredulidad, sólo me limite a negar con un par de movimientos de cabeza.

— ¿Te gusto? —le pregunte golpeando la cajita

—Es hermoso, pero apuesto que vale una fortuna.

—Solo unos cuantos miles de dólares. Te lo regalo— sus ojos se abrieron desorbitados y dio un paso hacia atrás. —Yo no lo quiero. Él no me interesa, así que no llevare nada que venga de él.

— ¿Y si te lo pide?

—Me lo regalo ¿recuerdas?—asintió. — así que yo puedo hacer con él lo que quiera— tome su mano y deje la cajita en ella, di media vuelta para regresar a mi trabajo— una cosa más Megan, deshazte de esas flores.

—Seguro…

¡Maldito ascensor!, había tardado 5 minutos en llegar, ahora estaría en la sala de juntas 2 minutos tarde. Alise las arrugas inexistentes de mi falda antes de entrar y notar que el Sr. Chow iba entrando en la sala acomodándose en las sillas laterales

—Buenos días señores, soy Victoria Jessen y yo seré la encargada de su negocio. —me presente antes de sentarme en la silla principal, abriendo la carpeta delante de mí.

— ¿No es muy joven? —pregunto el Sr. Chow mirándome de manera aséptica.

—Si me lo permite Sr. Chow, —mire a Maxwell un hombre alto de cerca de los 60 años con el cabello canoso que estaba sentado a solo unos lugares de mí, era el hombre que me había enseñado algunos de los movimientos de la empresa y era el único que realmente respetaba y obedecida , claro hablando de los ejecutivos. — Es una chica joven, pero bastante hábil— le sonreí agradecida por su ayuda.

Hablamos de lo que querían hacer las inversiones que les interesaban y el porcentaje que estaban dispuestos a pagar era muy por debajo de lo que nosotros estábamos acostumbrados, pero nada que no se lograra solucionar.

—Pongamos las cartas sobre la mesa, sé que está tratando de igual manera con Raymond Lancre. —No se sorprendieron en lo absoluto — él le puede ofrecer una tasa de interés más baja que la nuestra, pero su dinero se mantendrá estable, como comprenderá ganancias serán mínimas, en cambio si nos da la oportunidad de que el grupo Jassen lo maneje, le aseguro que sus ganancias serán mejores y comenzara a ver resultados de inmediato.

— ¿Un porcentaje?

—El primer bimestre como mínimo obtendrá un 13% y eso es sólo el primer bimestre. —le asegure después de calcular un aproximado de acuerdo a las ganancias mensuales que manejaban.

— ¿Sabe de lo que está hablando? —cerré los ojos para tranquilizar mi irritación, odiaba que me subestimaran. Lo acepto, estaba en una profesión en que su mayoría eran hombres, pero yo podía ser más peligrosa que uno de ellos.

—Sé de lo que hablo, yo personalmente me hago cargo de algunas inversiones, y si usted me lo permite yo me encargare de la suya y le garantizo que su incremento al mes será el triple de lo que la empresa Lancre le esta estimando. —me miro por unos segundos para después hablar con los hombres que lo acompañabas en su idioma uno que no manejaba pero que sin duda debía de aprender.

—Si me permite decirlo, usted parece una simple chica pero en los negocios sabe cuando sacar los colmillos. —sonreí halagada, para muchos esas palabras podían ser algo grotescas pero para mí era el mejor de los cumplidos.

— ¿Eso quiere decir que firmara con nosotros?— pregunto  Maxwell.

—Tienen una negociadora excelente — una sonrisa se formo en su rostro— con solo ver el equipo con el que cuentan, me es suficiente para firmar. Con la condición de que esta chica sea la que lleve mis inversiones.

—No se arrepentirá— me sentí completamente satisfecha, lo había conseguido. Levante mi rostros con arrogancia ante los demás ejecutivos, que en su mayoría siempre estaban ahí esperando verme fracasar, pero como siempre el resultado era lo que yo esperaba.

Nuestros abogados en conjunto con los de ellos revisaron el contrato que minutos después firmaron. Los acompañe hasta la salida del edificio, donde ya los esperaba su chofer.

—Fue un placer Srta. Jassen, su padre debe de estar orgulloso de usted. —esas simples palabras me hicieron sentir un hueco en mi interior, era lo que siempre buscaba y que hasta ahora parecía no había conseguido muy bien.

—Eso creo— intente sonreír, la gente me alababa, pero mi padre solo veía mis errores, mis logros los pasaba por alto.

—Buen trabajo Victoria—Me felicito Maxwell que se había mantenido a mi lado.

—Gracias Sr. Maxwell, tuve un excelente maestro.

—Esta vez me siento orgulloso de que la alumna sobrepasara al maestro—sonreí gentilmente, aunque ese sentimiento no llego a mis ojos, esas palabras fueron excelentes, aunque tendrían un mayor significado si las hubiera dicho mi padre.

— ¿Le avisaron de la junta de las tres? —pregunte al notar que su auto estaba esperándolo fuera del edificio.

—Por supuesto, ¿Cuánto tiempo te queda de vacaciones?

—Poco más de un mes.

— ¿Es tu último semestre, cierto?

—El ultimo, al fin— hasta este momento no me había detenido a pensar en ello, pero serian los últimos 6 meses que estaría en la universidad, lo bueno era que yo ya era bastante independiente por lo que no me atemorizaba el mundo real, ya quería ver cómo se las arreglaría Blake, él si era un chico mimado sin una pizca de experiencia a pesar de que su padre tenía un buen negocio en el que se podía involucrar, pero como mucho prefería limitarse a gastar.

—Será un placer contar con tu presencia todos los días, le das otro giro a la empresa.

—Los aterrorizo— me burle.

—Algo hay de eso— soltó una carcajada y después fingió toser— tengo que salir a una revisión. — me informo cuando su secretaria llego junto a nosotros para entregarle sus cosas.

—No olvide la junta. —le recordé y él prometió estar puntual y se marcho dejándome esperar el ascensor.

Regrese a mi oficina donde recibí felicitaciones de mi asistente y de mi secretaria, ahora solo debía enfocarme en lo de la junta de esta tarde. Gire mi silla hacia la ventana, revisando los papeles una y otra vez no quería que se me escapara nada, rogué porque el carácter de Mark estuviera tranquilo, no soportaría estar aguantando sus desplantes, no quería que nada arruinara mi buen humor por el trato que había conseguido.

El teléfono comenzó a sonar y de manera desganada lo tome para escuchar a Megan informarme o mejor dicho alertarme que mis padres ya estaban subiendo en el ascensor.
Me levante de inmediato arregle mi ropa y salí al pasillo justo a tiempo que el ascensor llegaba, por el salió Gabrielle, mi padre solo me saludo con un movimiento de cabeza y siguió su camino hasta su oficina.

—Victoria— fue el saludo de mi madre que se detuvo frente a mí y descaradamente reviso mi vestimenta— veo que ya te estás enseñando a vestir, aunque esa blusa no hace más que remarcar el exceso de peso.

—Hola madre, a mí también me da gusto verte.

—Tú, tráeme un café sin azúcar y que este bien caliente. — se dirigió a Megan que se levanto de su silla y fue hasta la cafetera. Entre detrás de mi madre a mi oficina— ¿estás segura que esa chica es eficiente?

—Lo es. ¿Qué te hizo quedarte en la empresa? —pregunte ya que ella rara vez se detenía en la empresa.

—Tenía mucho que no lo hacía.

—Lo sé, es por eso que pregunte. —señale lo obvio pero ella me ignoro tomando asiento.

—Tienes que ir a Paris, la ropa es magnífica.

—En algún momento lo hare, pero hasta ahora no he sido requerida. —dije con acides, siempre me presumían de sus viajes pero jamás me invitaban solo me avisaban por cortesía y para que supiera donde encontrarlos.

— ¿Qué opinas?, viajar a Milán o Bora Bora— perfecto ahora era tenía pinta de encargada de agencia de viajes.

—No lo sé Gabrielle, ambos son hermosos, cada uno tiene su encanto. —dije al tiempo que miraba a Megan entregarle el café a mi madre que se lo arrebato de las manos sin agradecer.

Cuando nos encontramos solas bebió un poco mirando cada rincón de la oficina tratando algo para criticar, pero no lo encontró así que volvió toda su atención a mí. Me informo de las reservaciones que teníamos para ese nuevo restaurante, resignada solo me limite a preguntar por la hora algo que parecía sorprenderla ya que no discutí y acate el plan establecido. El intercomunicador comenzó a sonar y respondí rogando que algo me sacara de la oficina lejos de mi madre.

— ¿Qué sucede Megan?

—Faltan cinco minutos a las tres, la esperan en la sala de juntas.

—Gracias, subo en seguida

— ¿Ya te vas? —pregunto mi madre lanzándome una mirada amenazante, si ella esperaba que me quedara a charlar estaba muy equivocada.

—Sí tengo junta, ¿Te quedaras o te vas a ir?

—Iré de compras en lo que ustedes están aquí aburriéndose, no entiendo cómo es que lo soportan.

—¿De dónde crees que salen todos tus caprichos? El dinero no crece en los arboles. — le dije sin ocultar mi ironía.

—Ten cuidado como me hablas niña tonta.

—Lo siento. — me disculpe por compromiso no porque lo sintiera, tome mis cosas y salí deseándole que se divirtiera. No espere a escuchar lo que decía, salí de ahí y me encamine al ascensor, llegue faltando dos minutos. Tome asiento al lado derecho de donde se sentaba Mark y como siempre mi padre fue el último en llegar.

—Quiero un informe completo, ¿Quien comienza?— ese era él, ni un saludo por cortesía, sólo lo que le importaba.

Poco a poco cada uno de los departamentos le dio su informe, con algunos salió molesto debido a su ineficiencia, pero en su mayoría todo estaba en perfectas condiciones.

—Mark, no sé si ya te abran informado pero Victoria cerró el trato con los empresarios Chinos. —informo Maxwell intentando dar la buena noticia de nuestro nuevo contrato, tratando de aligerar el ambiente ya que se encontraba molesto tras un descuido de uno de los ejecutivos.

—Es lo menos que pudo hacer— solo me vio unos segundos y se giro ante los demás— algo de vital importancia que deba de saber.

—Eso es todo—anuncie sintiendo la rabia bullir en mi interior, como siempre él había mostrado muy poco interés en mis asuntos. Haciendo parecer mi logro como algo secundario, nada relevante.

Se levanto e informo que quería los reportes corregidos en su escritorio antes de que terminara el día y se marcho.

Me quede en mi lugar mientras la sala se iba vaciando. "es lo menos que pudo hacer" ese era su único comentario, ni una felicitación ni algo parecido, cualquiera en mi lugar estaría llorando por ser ignorada de esta forma y darle tan poco crédito a mi trabajo, pero yo no lo hacía y si mi memoria no me fallaba ya tenía cerca de cinco años, me había prometido que no derramaría ni una sola lagrima por las actitudes de mis padres y lo estaba consiguiendo. Yo tenía otros medios para sacar mi dolor y la frustración de no cumplir las expectativas.

— ¿Está todo bien? — me gire al escuchar la voz de mi secretaria.

—Sí, disculpa la actitud de mi madre.

—No te preocupes, sé como es, creo que otras veces me ha tratado peor—se encogió de hombros restándole importancia una que para mí la tenia.

—Lo lamento— eche mi cabeza hacia atrás.

—Vamos a comer, ¿Quieres acompañarnos o prefieres que ordene algo para ti?

—Ve a comer yo ordenare algo.

— ¿Segura?

—Completamente— le asegure, ella se despidió dejándome nuevamente sola.

No sé cuánto tiempo estuve ahí, pero fue lo suficiente para restablecerme, baje a mi oficina e inmediatamente fui al baño para mirarme en el espejo y recordar las palabras de mi madre, me había dicho que lucía gorda con la blusa que llevaba, me mire en diferentes ángulos y bufe molestas al darme cuenta de que se ajustaba demasiado resaltando mi abdomen que no era completamente plano, aun debía de perder unos cuantos kilos. Algunos decían que tenía una figura estupenda, algo que no era más que un cumplido falso, si la tuviera no me sentiría tan pesada y torpe y mi madre no me lo estaría señalando a cada oportunidad que se le presentaba.

En lugar de pedir algo para comer solo me serví un vaso enorme de agua para continuar con mi trabajo, el teléfono timbro y mire la hora en la pantalla comprobando que Megan aun estaba en su hora de comida así que tendría que contestar yo.

—Victoria Jassen.

— ¿Victoria? —puse los ojos en blanco. — ¿Qué haces contestando el teléfono?

—¿Que es lo que sucede Zoé? —pregunte al reconocer la voz al otro lado de la línea.

—Hoy iremos a The world, ya sabes en Time Square. ¿Qué dices?

—Ahí estaré, solo que llegare un poco tarde. —me senté sobre el escritorio. —Mis padres llegaron hoy.

—Que desgracia. —dijo con voz abatida, ya que comprendía lo que eso significaba.

—Nos vemos en la noche—le dije antes de colgar y regresar a mi trabajo.

Ese día logre salir temprano, me fui directo a casa donde ya estaban mis padres, ambos sentados en la sala, Mark revisando unos papeles y mi madre ojeando una revista de moda. Me detuve en la entrada mirando uno a otro antes de saludarlos y recibiendo un frio hola de ambos que no apartaron la mirada de sus asuntos. Pero eso cambio cuando les dije que tenía planes para esa noche, mi padre me miro severamente algo que cambio cuando le dije con quien pretendía salir, escuchar los nombres de Amber, Josh, Dylan, Zoé y Blake  lo hicieron sonreír y aceptar a que llegara a las cuatro, eso era una hora más tarde de lo habitual, por algo debía de ir comenzando.

Me arregle con un vestido que mi madre me impuso y que me parecía bastante para el lugar, la cena transcurrió en silencio, me forcé a comer algo de las ya de por si diminutas porciones alegando que había comido bastante tarde y aun me encontraba algo llena algo que a ellos no les importo en realidad. La plática fue de inversiones, potenciales lugares para una expansión y de compras, a las 8:30 salí del local, el chofer me llevo de vuelta a casa y lo primero que hice al llegar fue correr al baño y dejar mi estómago vacío de nuevo. Me cambie, un vestido corto de color rojo que se ceñía a mi cuerpo una fina gargantilla, mi cabello suelto al cual le trate de dar un poco de volumen, uno que sabía que perdería en el transcurso de la noche, era un lacio muy pesado y casi ningún peinado me duraba mas de unas horas, elegí unas zapatillas altas, mi pequeño bolso y mi abrigo no podía faltar.

Veinte minutos después estaba a una cuadra del club, conduciendo mi ostentoso Alfa Romeo rojo, me odie por no recordar que mi mini Cooper se encontraba en la agencia.

Bajé de mi auto y se lo deje al ballet parking no sin antes darle una clara advertencia, sobre el cuidado de ese valioso auto que valía más de lo que él podía ganar.
Me encantaba esta ciudad y las ventajas que tiene el llevar el apellido Jassen, es en estos momentos cuando mayor provecho le sacaba, simplemente era reconocida en todos los lugares de moda, por lo cual no me molestaba en  hacer fila como cualquier neoyorquino.

En un abrir y cerrar de ojos me encontraba dentro del club buscando a mis amigos, fui a la zona VIP y ahí los encontré, la primera en notarme fue Zoé que comenzó a hacerme señas para que fuera junto a ellos, no pude ignorar a algunos de los chicos que ese encontraban cerca, en especial de un pequeño grupo de 3 chicos y 2 chicas, nunca los había vistos, pero eso era irrelevante.

— ¿Por qué has tardado tanto? —pregunto Blake que se acerco a mi apenas estuve a escasos pasos.

—Tuve que ir a cenar con mis padres—le quite el vaso que tenía en sus manos y bebí sin preguntar lo que era. Solo un ardor en la garganta que me provoco una ligera molestia que pronto paso.

— ¿Están en la ciudad?

—Creo que es obvio de lo contrario no creo que hubiera podido ir a cenar con ellos.

— ¿Así que tienes hora de llegada a casa? —pregunto Amber haciendo un mohín.

—Tengo que estar de vuelta antes de las 4—anuncie—Dejémonos de tonterías y disfrutemos esta noche—las manos de Blake se colocaron en mi cadera, mientras se movía al ritmo de la música.

—Quiero algo de beber—dije cuando la música cambio, inmediatamente él llamo a un mesero pidió un Cosmopolitan. Al menos sabía algo de lo que me gustaba.

La música era grandiosa, en algunos momentos nos levantábamos a bailar y dejaba de hablar con las chicas ya que eran cosas superficiales como los lugares de moda, los nuevos colores para la temporada y chismes de los famosos.

— ¿Ya viste a los chicos que están justo detrás de nosotros?— apunto Zoé con voz suave, me gire para verlos: uno era más alto de la media normal y parecía que pasaba algunas horas haciendo pesas, los músculos se marcaban en su camisa y poseía una sonrisa preciosa, junto a él estaba una pelirroja con muy buen cuerpo que se movía sensualmente, sentados se encontraban dos chicos uno de ellos de cabello castaño y una chica rubia con el cabello unos centímetros debajo del hombro en suaves ondas.

— ¿Que tienen de interesante? —pregunte restándole importancia.

—No los había visto aquí.

—Pueden estar de visita en la ciudad.

—Vamos cariño, deben de ser importantes, están en la zona VIP, sabes que no cualquiera ingresa.

—Y tú estás decidida a no dejarlos ir sin probar a alguno, por lo menos podrías de dejar de observarlos de esa manera. —bebí lo último de mi copa.

—Ya viste los ojos de ese chico, y está viendo en nuestra dirección. —volví mi atención para encontrarme con los ojos grises y el cabello era del mismo color que el chico que bailaba con la pelirroja, parecía ser rubio oscuro.

—Contrólate, no olvides que Dylan está aquí. —le advertí sabiendo que eso no le importaba. Su relación era bastante abierta. Se acomodo el pelo al tiempo que sonreía coquetamente y supe que lo que menos deseaba era estar ahí viendo como caí cada vez más bajo.

Me levante de golpe, no quería seguir viendo como hacia el ridículo— ¿a dónde vas?

—Al tocador

—Yo te acompaño— se ofreció Amber.

Ambas nos movimos entre la multitud hasta llegar a nuestro destino. El tocador estaba algo concurrido, pero me abrí paso fácilmente y sin ninguna dificultad hice a un lado a una chica para quedar frente al espejo, reacomode el vestido que se había bajado un poco. Amber se posiciono a un lado de mí.

—No pareces del todo contenta

—Me arruinaron mis planes, no contaba con que mis padres estuvieran en la ciudad.

—Deberías de aprovechar que están aquí. —enarque una ceja mirando a mi amiga.

—Creo que no estamos en la misma sintonía, si mis padres están aquí, es un adiós a mi vida social.

— ¿No hablas en serio? —puse los ojos en blanco y retoque mi labial. ¿En qué momento me hice amiga de alguien tan tonta? Me pregunte irritada evitando mirar a la chica que se acomodaba el vestido de tal manera de destacar sus encantos unos que parecían ya estaban por desbordarse. — ¿Cuánto tiempo planean quedarse en la ciudad?

— No lo sé— bufe desesperada, me recargue en el lavabo mientras Amber se retocaba el maquillaje, vi entrar a las chicas que estaban cerca de nuestra mesa y que habían levantado cierta curiosidad en Zoé.

—Te lo dije Tasha, el lugar es magnífico.

—Pero te das cuenta de que está rodeado de niños mimados. — mire a la pelirroja que hablaba de chicos mimados cuando estaba claro que ella pertenecía al grupo.

—Ignóralos, además recuerda que son con los que trataremos más a menudo.

—Extrañare Londres.

—Yo igual, pero sabes que lo grandioso fue que nuestros padres fueron ascendidos y transferidos a la misma ciudad.

—No sé que hubiera sido de mí sin Carter cerca

— ¡Hey! crees que para mi estar lejos de Ryan, sería muy fácil—la chica pequeña había puesto sus manos en su cintura y hecho un mohín que me recordó a una niña cuando no obtenía lo que deseaba.

—Creo que no me los imagino lejos, parecen siameses.

—Natasha Colter, no te queda decir eso, que tú no te quedas muy atrás. —la pelirroja solo se encogió de hombros y se dirigió hacia el espejo que estaba cerca de nosotras.

Al menos acaba de descubrir que se habían mudado recientemente de Londres, y la pelirroja se apellidaba Colter, de algún sitio lo había escuchado pero en este momento no me importaba en lo más mínimo.

— ¿Lista? —le pregunté a Amber que seguía mirándose al espejo, como si fuera a mejorar algo. Me mire por última vez al espejo y me encontré con la mirada de la chica rubia.

Holame saludo con una sonrisa radiante como si supiera algo que yo desconocía.

Adiós—fue lo único que dejo para salir del baño, no entendía porque me había hablado.
Amber que se dio cuenta del saludo de la chica y pregunto por si la conocía algo que negué molesta porque se me relacionara con esa clase de rareza y tuve que aceptar que no lo hacía, además era algo extraña, el tipo de personas con las que no quería que se me asociara. Cómo si mis supuestos amigos fueran mejores.

La velada continuo de lo más animada, conocí al nuevo novio de Rachel era el tercero en dos meses, ¡pobre chico! me parecía encantador y siendo honesta no creía que su relación fuera durar, ya que mi "amiga" prefería divertirse que tener una relación formal. Mire mi reloj para comprobar que tenía 40 minutos para llegar a casa.

—Me tengo que marchar.

—Es una lástima, ya que más tarde nos iríamos a seguir la "fiesta" al departamento de Dylan—me dijo Blake en un susurro acariciando mi cintura.

—Se divierten— tome mis cosas y me moví entre los chicos que aun bailaban en un par de ocasiones algunos me habían impedido el paso hasta que no bailara con ellos, pero me había librado.

Cuando llegue a la puerta pedí mi auto observe de nuevo mi reloj y ahogue un grito al ver que solo tenía veinticinco minutos, había tardado demasiado en llegar a la salida y mi auto a un no llegaba.

— ¿Y mi auto? —presione al chico a quien se lo había pedido.

—Ya lo traerán…

—Tengo prisa—le dije con mis manos en la cintura y escuche el sonido de un motor pero al ver vi que se trataba de un Mercedes-Benz.

—Ese no es el mío—bufe furiosa por que se hubieran equivocado de auto.

—Es el mío— me gire para encontrarme con la pelirroja y todos sus amigos, ahí lo vi de cerca por primera vez al dueño de unos hermosos e inusuales ojos grises, era muy guapo y tenía un magnetismo que jamás había experimentado, enarque una de mis cejas y escuche el ronroneo de mi auto.

—Es su auto señorita

—Ya era hora, jamás me habían hecho esperar tanto— me subí a mi auto y arranque. Amaba este automóvil la velocidad no se sentía, pero no dejaba de parecerme ostentoso. Como ya era común en mi me pase un par de luces rojas, atravesé las verjas de la casa tres minutos.

Abrí la puerta con cuidado y entre cerrándola con más cuidado aun, me quite las zapatillas apoyándome en la puerta y cuando me di la vuelta mi corazón se detuvo momentáneamente al ver a mi padre saliendo de su estudio envuelto en una bata de cuadros oscuros.

—Te has librado de un castigo.

—Hola Mark. —lo salude tratando de mantener mi equilibrio.

— ¿Estuviste bebiendo? —se me acerco y yo solo pude retroceder un poco para que no notara que había bebido más de la cuenta.

—Vamos papá, solo fue uno. —le dije con una sonrisa tratando de parecer relajada.

—Sabes que si bebes no debes de conducir. —me sorprendió la preocupación aparente. — ¿Te llevaste el Aston?

—Sí, el mini está en servicio. —le recordé.

—Te das cuenta que ese auto es veloz y si no estás en tus cinco sentidos conseguirás tener un accidente. ¿Tienes una idea de lo que cuesta y lo que me costara una estupidez de tu parte?

—Fue solo una copa…

—No puede creer que seas tan irresponsable para que lo dañes en una noche por estar bebiendo.

—Pero no paso nada— bufe furiosa, me reprendí por solo pensar que mi padre podía preocuparse por mí, acababa de demostrar que lo único que le preocupaba era lo que le pudiera pasar al estúpido auto y no a mí.

—Ve a la cama, mañana tenemos reservaciones para ir a desayunar al restaurant favorito de tu madre. Quiero que conozcas a los hijos de mi nuevo socio.

— ¿Y no pudieron elegir otro día?

—Victoria, deberías estar contenta por tenernos aquí. —quise reírme por sus palabras, parecía que no se daba cuenta de que lo que más deseaba era tenerlos lejos, de la misma manera que ellos me habían mantenido alejada de sus vidas.

—Buenas noches Mark. — me despedí y me marche hacia mi habitación sin volver a verlo.

¿Como quería que estuviera contenta de tenerlos aquí? ya que siempre que lo estaban era para hacerme menos. Yo estaba perfectamente acostumbrada a no tenerlos cerca, a que estuvieran fuera. Para mí era preferible la soledad que junto a ellos. Cada vez estaba más agotada de seguir cubriendo las apariencias, tenía que mostrarme como esa hija perfecta y hacer parecer que ellos eran esos padres amorosos y dedicados cuando apenas y se acordaban que tenían una hija, una que sólo recordaba cuando  querían quedar bien con alguien. En ese momento éramos la "familia perfecta", la mayor mentira.
...

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