El trato que unió nuestras vidas: Capitulo 17


Bonus: EPOV 2

Cuando regresamos supe que era momento de volver a nuestras vidas habituales, volveríamos al trabajo y seria el momento de comenzar a tratar de vernos como un matrimonio, lo cual sería una tarea un poco complicada por nuestros horarios. Apenas llegamos a nuestra casa, nos encontramos con dos chicas y una mujer adulta que sabia serian las encargadas de que la casa estuviera siempre presentable.

Me encanto ver el rostro sonrojado de mi esposa cuando entro por primera vez a la que sería nuestra habitación, nuestras cosas ya estaban ahora acomodadas en el enorme armario, ambos nos cambiamos y arreglamos para ir a nuestros respectivos trabajos, me deleite viendo como se arreglaba pero siendo cuidadosa de no exagerar, me gustaba su naturalidad. Tuve que cerrar los ojos para evitar llevar acabo lo que mi cuerpo me estaba gritando, no podía permitir que ella me estuviera trastornando de esta manera, la vi marcharse al baño y sin saber porque la seguí

—Bellísima—fue lo único que salió de mis labios, la vi sonreír de lado para después tomar mi corbata entre sus manos.

— ¿Es que acaso Esme es la que te arreglaba la corbata?— ahí fue cuando note que el nudo no estaba bien hecho, pero ella tenía la culpa había estado más entretenido observándola para notar el detalle de mi corbata

—Lo hacía yo, pero veo que tú querrás hacerlo

—No te acostumbre Cullen—dio un ligero golpecito en mi pecho, fue por su bolso y salió sin despedirse, ¿era una broma? La vi con las claras intensiones de subir pero se lo impedí primero me despediría como debía de ser.

—No planeabas irte sin despedirte— la bese sin darle oportunidad a protestar, la sostuve al notar el efecto que estaba logrando, me separe lentamente, cada vez me costaba más trabajo mantenerme lejos—es solo para que me tengas presente.

—El rojo te queda bien— señalo mis labios antes de juntarlos nuevamente en lo que solo fue un roce, subió a su auto y yo hice lo mismo, me limpie los labios para quitar la marca de nuestro beso, la seguí hasta ambos tuvimos que tomar caminos distintos.

Me estacione en mi sitio y entre a la empresa que ya se encontraba en movimiento, tome el ascensor y fui hasta la oficina de mi padre que se encontraba en una conversación telefónica, pedí un café a su secretaria que de manera eficiente me lo llevo, revise algunos papeles sobre el escritorio de mi padre hasta que él se desocupo.

—Por tu cara veo que les fue bien—asentí sin aparatar la mirada del documento que tenía en mis manos, no es que estuviera prestándole verdadera atención es solo que no podía soportar que mi padre se diera cuanta de todo lo que había sucedido.

—La pasamos muy bien—dije aun evitando su mirada

—Te conozco muy bien y se que hay algo que no me quieres decir y es la razón de que no veas. Es tu vida y son las decisiones de ambos, pero no finjas que estas atento leyendo un documento que es de tu madre y además lo tienes alrevez—dijo burlándose y fue ahí cuando me di cuenta que tenía razón era sobre colores y espacios y lo tenia alrevez

—Yo…

—Déjalo Edward. Ahora quiero que revises estos documentos que son los de la fusión, en cuanto termines saldremos a la empresa de Charlie ya que hemos llegado a la conclusión de que alguno de nosotros deberá estar ahí en lo que terminan las remodelaciones de nuestras nuevas oficinas

—Estas diciendo que me trasladare a la empresa de Charlie. Y que nos mudaremos de este edificio

—Si cambiaremos nuestras oficinas a unas mejores, es un edificio junto al de Charlie, pero creemos que es bueno que estés ahí para estar más cerca de las inversiones, además de que te permitirá estar cerca de tu esposa.

—Sabes que son solo negocios—dije cansinamente, aunque debo de admitir que era buena idea estar cerca de ella, pero a la vez seria demasiada la tentación.

Hablamos por un rato mas hasta que dejamos claro todos los puntos del contrato de la fusión, me indico mis tareas y lo que sería mi responsabilidad en la empresa de los Swan, bueno ya era de ambos ante los demás pero la realidad es que las riendas de ambas la seguirían llevando nuestros ´padres mientras que mi nombre y el de mi esposa serian los que aparecerían como los dueños de ambas.

Llegamos y entramos a la sala de juntas justo en el momento que veía como ese hombre nuevamente atacaba verbalmente a mi esposa. Me importo poco ser mal educado e intervenir pero no iba a permitir que siguiera intentado pisotear a mi esposa nadie se metía con lo que me pertenecía. Charlie termino la reunión y vi a Bella tomar sus cosas con brusquedad y salir sin mirarme. Acompañe a Charlie a su oficina junto con mi padre.

—No sé quien sea y mucho menos me importa saberlo, pero no soportare que siga atacando a Bella—le dije a Charlie apenas entramos a su oficina, ignore el par de miradas que me lanzaba mi padre y Charlie.

—Es un socio de la empresa que siempre quiso el puesto de vicepresidente pero cuando se hizo la evaluación Bella fue la que lo logro y no él, desde entones no deja de decir que Bella lo obtuvo por ser una Swan.

—Se que están al mando aun, pero la empresa esta fusionada y yo pueda tomar sesiones sobre a quién despedir y no dudare en hacerlo si sigue con ese comportamiento.

—Lo haremos—me secundo Charlie

—Si me disculpan iré a hablar con Bella—ambos asintieron, pero antes de que me marchara me indicaron donde estaría mi oficina que resulto ser en el mismo piso que Bella, les agradecí y me marche dejando que se envolvieran en una plática, fui hasta su oficina donde la encontré con James, se despidió al salir.

—Ese hombre siempre es así contigo—le pregunte cuando estuvimos solos, ella se había levantado y estaba frente al escritorio apoyando su cadera.

—Porque te metiste en un asunto que no concierne

—Eres mi esposa y no voy a permitir que nadie te hable de la manera que lo hizo ese hombre—le dije ya delante de ella.

—Puedo defenderme sola, que no te das cuenta que con ello solo le diste a entender que necesito quien me defienda y no es así, yo me puedo defender sola ¡Maldita sea! —intente no reír ante su enojo, hasta enojada lucia hermosa, me recrimine de pensar en eso.

—No dudo que puedas hacerlo, pero todos deben de saber que cuando se meten contigo se meten conmigo, y nadie hace eso si sabe lo que le conviene

—Estoy acostumbrada a lidiar con esta clase de hombres, y quede claro no soy de tu propiedad— ¿Qué no era de mi propiedad?, en eso si que se equivocaba.

—Eres mía, mi esposa y mi mujer en todos los sentido—le dije utilizando una voz suave pero clara, ella me pertenecía en todos los sentidos.

—Eso no justifica que te metas en mis asuntos, desde ahora quiero que me dejes arreglar las cosas por mí, no quiero que interfieras de nuevo—me sorprende su actitud pero eso me gustaba de ella

—Me meteré cuantas veces sea necesario, entiende que nadie se mete con lo que me perece

—Si es así, no te quiero en mi territorio

— ¿Tu territorio?, es que ahora vamos a marcar límites— la cerque a mi cuerpo sintiendo como sus curvas se presionaban en mi pecho, un calor me invadí con su cercanía.

—Vete, no quiero seguir viéndote

—Cuanto lo siento. Me tendrás que ver porque soy tu esposo ¿y adivina?, me darán una oficina aquí ya que este edificio será el central después de nuestra fusión—me burle sin querer.

—Inconcebible, entonces vete a tu nueva oficina y déjame sola

—No

—Has dicho que no— mi sonrisa se hizo aun más amplia al notarla molesta.

—Eso fue lo que dije

—Te quiero lejos ahora—intentó zafarse pero apreté mas mi agarre, no le di tiempo a una nueva protesta la pegue mas a mi cuerpo como me gustaba tenerla y la besé, oponía resistencia y en un movimiento rápido la deje sentada sobre su escrito intentando meterme entre sus piernas pero lo estrecha de su falda no me permitió mucho hasta que la subí un poco hasta estar demasiado cerca.

— ¿Que es lo que crees que haces? — me golpeo nuevamente en el pecho, pero su voz era entrecortada así que en lugar de una respuesta la volví a besar acariciando cada curva de su cuerpo este cuerpo queme pertenecía, sonreí en el beso cuando sus brazos me envolvieron, pegando su cadera a la mía, me separe en busca de oxigeno y mi deseo se incremento al ver como su lengua acariciaba sus labios, era un gesto insignificante pero en ella lucia sexy.

—Parece que logre controlar a la fierecilla, eres como una gatita— me vio completamente molesta mientras terminaba de arreglar su vestimenta

—Ahora me comparas con animales, ¡Perfecto! — levanto los brazos molesta

—A lo que me refiero es que eres como una gatita, tierna cuando esta relajada, saca las garras cuando está molesta y apasionada en la cama— aguante las ganas de reír al ver que se había quedado sin palabras y mejor se acomodo en su silla detrás del escritorio donde fue una presa aun más sencilla, me hecho sin una pizca de educación, pero la ignore acercándome a ella y dejándole en claro que me iría cuando yo quisiera, la mantenía atrapada en la silla y me desconcertó al sentir sus manos en mis mejillas y después sus labios sobre los míos, pero nos separamos al escuchar la voz de su padre. Al menos nos había encontrado en una situación menos comprometedora, si hubiera llegado minutos antes apostaría que me mataría por tocar a su hija, pero bueno ya había hecho más con ella pero no tenia por que saberlo.

Después de que Bella fue a la oficina de su padre yo me marche a la que sería la mía, conocí a mi secretaria y a la que sería mi asistente. La primera era joven y bonita, me regalo una sonrisa mientras me indicaba algunos pendientes, me agrado al ver que sería eficiente, en cambio la que sería mi asistente vestía de una manera provocativa no me llamaba la atención mirarla. Me ayudo a acomodar algunas cosas, me estaba apoyando en las nuevas cuentas que se habían abierto aunque se estaba inclinando demasiado en un afán de ser notada.

—Espero no interrumpir— me gire apenas escuche la voz que me apetecía escuchar, note su mirada dura y me gire para ver a mi asistente que estaba mirándola fijamente.

—Claro que no

—Mi padre me informo que han hecho reservaciones para un restaurante para cenar esta noche, ya que tanto Esme como mi madre están ansiosas por vernos, aunque a mi parecer quieren saber todos los detalles— me regalo una sonrisa que yo imite

—Ahora entiendo porque se llevan tan bien ambas— la vi hacer un gesto y supe que había demasiada tensión, debía de parar las cosas y claro darle el lugar a mi esposa. — lo siento, Bella te presente a Stella es el remplazo de mi asistente y Stella ella es mi esposa.

—Isabella Swan—se presento dejando que su voz fuera dura, mi asistente se reincorporo y parecía avergonzada por su descaro—Los dejo para que sigan "trabajando"

—Bella…

—Tengo mucho trabajo así que no podre comer contigo— dijo antes de salir, me quede un momento viendo la puerta ¿es que acaso ella estaría celosa?

Salí a comer pero cuando regresaba me encontré con Lauren que me puso al tanto de que Bella se había quedado en la ofician trabajando, regrese sobre mis pasos y le compre un poco de comida chica, aun recordaba que solía anteponer el trabajo antes de ella y no permitiría que siguiera siendo así, y lo mejor era asegurarme de que comiera. Pareció sorprendida pero agradeció mi gesto de preocupación; la tarde fue larga y apenas me dio tiempo de llegar a casa para a cambiar y poder ir a cenar con nuestros padres. Creo que me podría acostumbrar a entrar a mi habitación y encontrarla solo en las pequeñas prendas de lencería, era hermosa una tentación andando, deseaba a esta mujer, deje que el deseo se desbordara y la bese con urgencia, pero ella me detuvo con la excusa de llegar tarde a la cena con nuestros padres.

Ya en el lugar nuestras madres estaban radiantes y aseguraría que hasta felices de ver lo bien que nos llevábamos, ante los ojos de los demás éramos una feliz pareja pero la realidad es que apenas éramos amigos claro que con ciertos beneficios. Estaba ansioso al saber lo que nos esperaba regresando a casa, quería hacerla nuevamente mis, sentí cada movimiento de su cuerpo y sentir como cada parte de su anatomía se acoplaba a la mía. Ya en camino la sentí nerviosa pero no dije nada, había visto a su madre murmurar un par de cosas pero no tenía idea de que se trataba, después lo averiguaría, por esta noche tenía planes mejores unos a los que ella también parecía esperar, como cada vez que estábamos juntos su entrega era extraordinaria y la mía no se comparaba, intentaba hacerla repetir mi nombre y sabia que solo lo conseguía de una manera, logrando que tocara lo más alto complaciéndola al límite.

Los dos seguían su curso y mi relación con Bella mejoraba, no éramos tan diferentes nos gustaban cosas muy similares lo que nos permitía tener de que hablar. Las noches no todas eran tan apasionadas, algunas de ellas solo habíamos dormido y puedo asegurar que el solo sentir el calor de su cuerpo me gustaba.

— ¡Vaya! quieres decirme que es lo que te sucede Cullen—vi a mi amigo que me miraba con su típica sonrisa burlona. Ya había pasado una semana desde nuestro regreso a New York y cada día necesitaba saber qué es lo que sucedía, Bella se estaba convirtiendo en una clase de adicción y esto no debía de suceder.

— ¿Qué haces aquí? —pregunte extrañado de verlo en mi oficina.

—Tuve que venir por unos papeles urgentes y muy delicados que no mandaríamos por paquetería así que aproveche para saludar a mi amigo que se hecho la soga al cuello—se burlo, yo solo bufe – hay algo que me quieras decir Culle, ¿tan pronto hay tormenta en el paraíso?

— ¿De qué paraíso hablas?

—De tu matrimonio—dijo como si fuera lo más obvio

— ¿Que te hace pensar eso?

—Esta como ido Edward, algo que no es muy común en ti, además de que no olvides que tengo una vida conociéndote, así que a mí no me engañas.

—No lo entenderías—le dije sin querer

—Inténtalo, apuesto que lo que necesitas es hablar con alguien y sabes que aunque parezca que no soy la mejor persona. ¡Lo soy!

—Vamos a tomar algo y te cuento—apague mi computadora, pase a la oficina de Bella para decirle que saldría con Jake y ella accedió dedicándole una hermosa sonrisa a mi amigo que prometió regresarme pronto a casa No te preocupes por tu esposo, yo lo mantendré vigilado y prometo que no llegara tarde a dormir. Salimos en silencio y nos dirigimos en mi auto a un bar donde sabia que podríamos hablar.

—Habla Cullen—me dijo apenas nuestras cervezas estuvieron frente a nosotros.

—No sé qué es lo que sucede con Bella—enarco una ceja—bueno primero tengo que confesarte algo. El matrimonio es una farsa.

—Espera un momento, ¿cómo que es una farsa?

—Lo es, ambos aceptamos este compromiso para asegurar nuestras empresas de la amenaza de Aro, ¿Crees que ella tan rápidamente iba a aceptar ser mi esposa?—le confesé dando un trago largo a mi cerveza dejándola por debajo de la mitad.

—Bueno admito que fue extraño que se casaran tan deprisa, pero me quieres decir que es lo que te tiene mal.

—Es una estupidez lo sé, pero no puedo dejar de pensar en ella, creí que cuando lograra tenerla en mi cama todo se desvanecería pero…

—En cambio empeoro, ¿es eso?—asentí devastado, esto había empeorado si antes era solo deseo ahora era una necesidad, necesitaba tocarla aunque fuera solo una vez, sentí su aroma y escuchar su voz.

—Necesito hacer algo. Necesito estar con alguien más, ella no puede ser tan importante, son negocios—me miro interrogante, termino su cerveza y dejo un billete sobre la mesa.

—Vamos conozco un lugar donde no creo que te conozcan y podrás conseguir lo que quieres—le sonreí agradecido, ahora recordaba porque era mi mejor amigo.

Me indico el rumbo y fuimos a un bar que me recordaba a uno de los que acostumbrábamos a ir en Londres y que siempre estaban repletos, había buena música y siempre hermosas chicas que estaban dispuestas a pasar una buena noche.

—Sé lo que estas pensando y te diré que el local es también de Luka, es una réplica del que tiene en Londres—entramos para sentarnos en la barra y efectivamente había mucha gente y muchas mujeres hermosas, nos envolvimos en una charla recordando las viejos tiempos.

—La rubia del otro extremo no te quita la mirada creo que entra entre tus gustos, porque no vas a ver qué sucede—me levante lentamente y me dirigí hasta la chica que no aparto su mirada de mi ni un segundo, era hermosa justo como la mayoría de las chicas que habían estado en mi cama.

—Hola—la salude cuando estuve a su lado, ella sonrió seductoramente acariciando el contorno de su copa

—Hola, me llamo Sofía—se estiro y me dio un beso cerca de la comisura de los labios

—Edward—le dije antes de girarme al barman y pedir una cerveza mas— ¿vienes sola?

—Con una amiga pero ella está ocupada—me señalo a una chica al igual que ella rubia que platicaba con un hombre quien se veía en claro lo que tenía en mente.—tu amigo no se molestara si lo dejas solo

—El estará bien, además no tardara en encontrar con quien charlar

—Jamás te había visto por aquí

—Es la primera vez que vengo—admití, ella se acerco completamente hasta dejar su cuerpo chocar contra el mío, dejándome sentir cada una de sus curvas.

—No crees que hay demasiada gente aquí—me susurro tomando mi mano pero al ver que no me movía volvió a pegar su cuerpo contra el mío y por su intensa mirada supe lo que se acercaba.

—Lo siento pero me tengo que ir, nos veremos Sonia

—Sofía! mi nombre es Sofía!—grito para hacerse escuchar entre la multitud

—Vámonos Black—me siguió y no dijo absolutamente nada, mientras yo apretaba el puente de mi nariz y murmuraba por lo bajo. Subimos a mi auto y acelere dejando de esa manera salir mi frustración. Me detuve en seco cuando mi amigo soltó una carcajada. — ¿me puedes decir que te parece tan gracioso?

—Eres un estúpido Cullen. Eso es lo que eres, el mayor estúpido que he conocido—gruñí—admítelo lo eres, no entiendo tu afán de engañarte delante de lo obvio.

— ¿Que es lo según tu es obvio?—le pregunte furioso apretando de nuevo el acelerador y el volante hasta que mis nudillos me dolieron.

—Este enamorado de tu radiante esposa.

— ¿¡que!? ya te dije que…

—Se que lo de ustedes fue un acuerdo, pero que no te das cuenta de que tu ya la querías mucho antes de que esto sucediera y ahora puedo apostar que el cariño fue remplazado por eso que temes sentir, la amas.

—Por supuesto que no—me detuve con un rechinido de las llantas, justo cuando la luz cambiaba a roja.

—La chica con la que platicabas estaba más que dispuesta a irse a la cama contigo, pero no lo hiciste ¿y sabes por qué?

—Isabella—murmure el nombre de mi esposa, en ella había pensado cuando la chica intento besarme, no negare lo obvio era hermosa, pero no era mi esposa.

—Exacto. Por ella no lo hiciste, por ella te resististe y eso solo lo haces cuando realmente quieres a esa persona y tu lo haces, tus palabras pueden demostrar a veces lo contrario pero son tus acciones las que te delatan. Crees que no me daba cuenta que podías estar ocupado haciendo cualquier cosa pero bastaba mencionar su nombre para hacer que prestaras atención, tampoco pase desapercibida la manera tan intensa en que la vez y la delicadeza con la que la tomas

—Quieres callarte—negó riéndose con suavidad

—Solo acéptalo, la quieres y es por eso que no la pudiste engañar

— ¡Maldición!—golpee el volante con todas mis fuerzas al darme cuenta de que era verdad— soy tan obvio

—No te negare que había creído lo de tu matrimonio pero fue por la manera en que te vi comportándote con ella, pareciera que cuando ella está cerca lo demás no importa, solo tienes ojos para ella.

—Yo no planeaba quererla—dije con sinceridad

—Pero lo haces, aunque creo que lo tuyo no solo es cariño vas mas allá, diría que es amor

— ¿Amor?, esa si es una tontería. La quiero es verdad pero hasta ahí.

—Ya admitiste que la quieres y es ganancia, pero pronto te darás cuenta de que tengo razón—golpeo mi brazo

—Tu ya sabias que esto iba mas allá

—Absolutamente, pero necesitabas probártelo tu mismo y es por eso que te traje, quería que abrieras los ojos, además de que fue divertido ver a la chica prácticamente rogando porque la llevaras contigo pero tu ni te inmutabas

—Ni una palabra de esto ¿entendido? —el lo prometió. Conduje hasta su hotel y lo deje prometiendo que intentaría pronto viajar a Londres, se despidió no sin antes recordar lo que habíamos hablado No te sigas engañando, fue lo único que dijo antes de entrar al hotel y yo me marche, llegue a mi casa o mejor dicho nuestra casa, el reloj marcaba mas de las 11 fui a la cocina y me prepare un sándwich para después ir a mi cama.

Entre haciendo el menor ruido, cerré la puerta con cuidado mientras me desvestía en el trayecto de la puerta a la cama, ahí del lado derecho estaba ella plácidamente dormida, su respiración era acompasada y note sus hombres desnudos solo un fino tirante estaba ahí, me detuve un momento para verla y maldecirme por dejar que esto llegara tan lejos, me di una ducha rápida para después meterme en la comodidad de mi cama, como cada noche me acerque hasta ella y la envolví con mis brazos. La pegue completamente a mi cuerpo y comencé a besar cada parte de piel expuesta, deslice mi mano debajo de su camisón tocando la sueva piel de su vientre subiendo hasta llegar a sus senos.

—Edward…—giro su rostro dándome la oportunidad de adueñarme de sus labios, fue una beso intenso en el que deje escapar toda aquella incertidumbre que sentía, se giro adoptando una posición mas cómoda y me dejo continuar con mi tarea, recorrí cada parte de su cuerpo logrando que repitiera mi nombre un par de veces sumida en el deseo y la excitación, entre en ella lentamente ganándome jadeos más fuertes y que moviera su cadera intentado que entrara por completo, disfrute de la manera en que sus paredes se cerraban en mi dándome ese exquisito placer, conoce con mi tarea hasta que ambos no soportamos mas y terminamos rendidos. Era un hecho ella me tenía en sus manos y solo con ella podía estar de esta manera.

Me recosté con ella apoyada en mi pecho, acaricie suavemente su espalda, ella se pego completamente a mi cuerpo rodeando mi cintura con uno de sus brazos.

— ¿Te divertiste con Jacob? — su mirada estaba puesta en la mía. ¿Ella sabría lo que había sucedido?

—Solo nos pusimos al corriente—acaricie su mejilla y ella apoyo su rostro en esa mano.

—Me alegro. Es una lástima que estén tus amigos tan lejos

—Si lo es. Bella hay algo que tengo que preguntarte—tenía que asegurarme antes de que ocurriera alguna sorpresa, su mirada me pidió que continuara— ¿Estas tomando alguna medida?, ya sabes… anticonceptivos

—Tomo la píldora. Creo que es bueno que lo haga ya que la mayoría de las veces tu no tomas precauciones—me sonroje agradeciendo que ella no pudiera notarlo, ella parecía más madura que yo siendo que yo era mayor, la intensidad de nuestros encuentros me hacia olvidarme de un pequeño detalle.

—Bella…

—Creo que será mejor dormir, mañana tenemos reunión a primera hora y no quiero estar durmiéndome por tu culpa

—Descansa pequeña—me sentía aliviado de saber que ella era responsable no como yo hasta ahora, solo un par de veces había utilizado preservativo, un bebé no estaba en mis planes al menos no por ahora. Bueno en realidad nunca me había planteado esa opción.

Las cenas de caridad seguían existiendo y seré honesto no eran de mi total agrado ya que se me hacía que era un momento en el que muchos aprovechaban para intentar opacar a otros. La mejor parte de todo esto era que siempre era yo el mas afortunado, mi esposa era la mujer más hermosa, los vestidos por más sencillos que fueran en ella lucían maravillosos y la hacían ver como la diosa que era. Una de las anfitrionas se había pegado a mi insistiendo que era momento de acompañarla ya que era uno de los patrocinadores principales, note la poca gracia que le causaba a Bella y diré que eso me hacia regocijarme. Diviértete, pero no olvides que a casa regresas conmigo cariño, esas simples palabras me dejaron en claro que estaba celosa pero lo disimulaba y no hacia un escándalo como muchas, ella había sido clara con la chica marcando lo que le pertenecía, la vi perderse entre los asistentes. Esta mujer era una caja llena de sorpresas. Tenía una apariencia de respeto y superioridad, pero en el fondo era una sencilla y lamentablemente muy insegura, ese era su único defecto pero aun así la quería junto a mí.Llego el momento de marcharnos y estaba ansioso de verla con mi regalo.

Esta mañana había tenido un desayuno con un par de clientes nuevos y ya que estaba en la quinta avenida donde había un gran número de tiendas decidí que era momento de darle un regalo a Bella, pero no sabía qué. Camine por un rato hasta detenerme en una tienda en particular, era un buen regalo para ella, además de que yo lo disfrutaría.

La mirada de alguna chicas fueron hacia mí, creo que exageraban ya no era extraño ver a un hombre en una tienda de lencería, escuche algunos murmullos acerca de que si era Homosexual, no les di importancia y busque entre la variedad de camisones hasta dar con uno que sabia se vería perfecto en mi pequeña esposa, lo compre sabiendo que esta noche seria grandiosa.

—Tengo algo para ti—le dije apenas estuvimos en la habitación, le indique que estaba en el baño donde lo había dejado antes de marcharnos, ella entro sin decir una palabra en lo que yo me desvestía

Deje solo la luz de una de las lámparas encendida y me quede sentado al borde de la cama, en espera de verla salir con mi regalo, cuando la puerta se abrió ella se sonrojo al notar toda mi atención en

—Mucho mejor de lo que me imaginaba—me acerque a ella y deje que mis dedos se deslizaran, logrando que disfrutara de la sensación, mi padre había tenido razón siempre vale la pena la larga espera aunque podía mejorar su imagen—aunque falta algo—solté su cabello para que callera en una cascada sobre sus hombros y su espalda—Mucho mejor, me encantas con el cabello suelto

—Creo que debo de agradecérselo a tu asistente—la tome de la cintura obligándola a envolverme con sus piernas, la bese y al instante la sentí removerse logrando rozar nuestras caderas logrando un jadeo de mi parte, la deje caer sobre la cama, recorriendo cada parte de su cuerpo expuesto

—No tienes nada que agradecerle a mi asistente, este camisón lo compre yo—había sorpresa en su mirada pero creo que le había gustado saberlo ya que sus ojos brillaron.

— ¿Entraste a Victoria's Secret?

—Fui a un desayuno con unos nuevo clientes y tome un atajo que me dejo cerca de la tienda y en cuanto la vi solo pude pensar en ti, así que entre y creo que no están muy acostumbradas a ver hombres ahí ya que parecían sorprendidas, pero valió la pena, luces divina

— ¿En verdad lo hiciste?

—No fue muy gracioso, por primera vez me sentí fuera de lugar, escuche a una mujer murmurar que si era posible que yo fuera Homosexual—la vi contener un sonrisa, pero solo acaricio mi rostro con suavidad

—Esa mujer está muy equivocada

— ¿Te gusto tu regalo? —pregunte dudoso

—Sabes, no sé si este regalo es precisamente para mi, tu pareces disfrutarlo más, pero gracias, es hermoso, además es mejor ya que lo elegiste tu— sonreí abiertamente. Para después dar inicio a una gran noche, las caricias y los besos se prolongaron un poco más, me resistía a desnudarla no después de lo que ese camisón me había costado, pero era un hecho de que ella lucia mucho sin nada encima.

El tiempo siguió transcurriendo y las responsabilidades aumentaban, gracias a nuestra fusión nos habíamos convertido en una de las principales compañías para invertir. Había tenido que viajar a China para comprobar la comprar de algunas acciones, me sentía incompleto ahora que estaba lejos de mi esposa. Como cada noche hablaba con Bella para asegurarme de que estuviera bien, había llamado a la empresa para pedir unos balances y me había enterado de que mi esposa había tenido un pequeño accidente, había intentado comunicarme con ella pero me fui imposible hasta que fue de noche, me aseguro que no era nada importante y que solo estaría una semana con la férula, intente creerle pero aunque ella dijera que estaba bien sabía que había algo mas el tono de su voz me lo decía. Mi estancia de una semana se convirtió en dos logrando que me molestara por tener que mantenerme lejos de ella.

Me alegre cuando pude regresar dos días antes de lo planeado, no le avise a Bella ya que quería darle una sorpresa, llegue a casa y me encontré con Sara, que recogía la mesa

— ¿Bella ya ceno? —pregunte sabiendo que era seguro, había llegado tarde y me tocaría cenar solo.

—La señora no bajo a cenar, llego temprano y se encerró en su habitación, fui avisarle pero estaba dormida y no la quise despertar—le agradecí, pidiendo que me dejara algo en el horno y que después bajaría a cenar. Era extraño saber que Bella había estado durmiendo, ella era muy activa.

Entre a la habitación con cuidado y la vi profundamente dormida, pero estaba demasiado pálida, note que no tenía la férula por lo que debía de ser otra cosa, acaricie su mejilla con cuidado, se removió abriendo los ojos

—Hola pequeña

— ¡Edward!—me sorprendió ver que se incorporaba como si temiera algo, escudándose detrás de la almohada

—Que te sucede amor— negó moviendo la cabeza demasiado rápido, un claro indicio de que estaba nerviosa y que para nada estaba bien— Bella ¿te sientes bien?, estas pálida

—Yo…—deje que mis brazos la rodearan y bese su cuello mientras disfrutaba de su aroma tan particular.

— ¿Que sucede pequeña?, Sara dijo que no bajaste a cenar

—Solo estoy cansada

—A mi me parece que hay algo mas

—Es solo eso, no me he sentido muy bien, fui con el médico y me dijo que solo es agotamiento que necesito descansar un poco por eso llegue antes de tiempo y me quede dormida. —trato de convencerme pero sabía que no era así, sus ojos me decía que había algo que me ocultaba.

— ¿Solo es agotamiento?

—Y ya te sientes un poco mejor o prefieres tomarte un día más en la empresa—pregunte. Antes que cualquier cosa estaba su salud, no me importaba tener que hacer el trabajo de ambos, mientras supiera que ella estaba bien.

—Estoy bien—sin poder contenerme por más tiempo me adueñe de sus labios hasta que el oxigeno nos hizo falta, seguí por su cuello permitiendo mis manos adentrarse debajo de su playera

—Me hiciste falta…no sabes lo mucho que extrañe tenerte de esta manera—le dije sin poder ocultar el deseo que sentía, la había extrañado como no pensé lo haría. No era solo sexo era algo mas la necesitaba a ella, necesitaba tenerla cerca para estar completo para sentirme tranquilo. Estos días que habíamos estado separados me había dado cuenta del lazo que había entre nosotros, ella se había convertido en mi prioridad y me mantenía ansioso estar lejos de ella. Esto no era normal en mi y solo había una razón, la farsa se había terminado yo la quería, que digo querer la amaba. Lo único que sabía era que yo no era el hombre que ella había esperado, desde un principio ella me dijo que conocía me reputación y aunque fingiéramos estar casado era algo que no se olvidaba y que siempre estaría presente. ¿Podría intentar que ella sintiera algo por mí?

Fui lento en cada caricia intentando grabarme cada parte de su cuerpo y recordando que punto era el más sensible, la lleve al límite donde no pudo hacer más que gritar mi nombre mientras yo estaba en su interior, ambos llegamos a lo más alto como siempre que hacíamos el amor, porque eso es lo que hacíamos, es ahora que me daba cuenta de que nunca fue sexo siempre fue más que eso. Me acomode de lado dejándola junto a mí, solo duro unos minutos antes de que se levantara en silencio y entrara al baño, escuché el agua correr y sin poder evitarlos la vi con los ojos cerrados bajo el chorro de agua.

— ¿Tan mal he estado? —la vi tensarse cuando escucho mi voz, me había colocado a su espalda sin que se diera cuenta.

—No— enjuago su cabello sin siquiera girarse, deje mis manos recorrer sus costados hasta su cadera y la pegue a mi dejándola sentir lo que despertaba en mía.

—Por la manera en que has salido huyendo pensaría que ha sido algo horrible—dije lo obvio

—No estaba huyendo— contesto justo cuando salía de la ducha dejándome bajo el agua tibia, me ignoro y regreso a la habitación, ahí había algo y no quería hacerme ideas absurdas ¿Estaría con alguien más?, regrese a la habitación cuando ella se metía a la cama, me acomode junto a ella pensando que mis ideas eran absurdas ella no era de esa clase de chicas ¿o sí?, la envolví en mis brazos olvidando lo que había pensado.

—Buenas noches pequeña

—Buenas noches— dijo de manera cortante, la abrace más fuerte hasta quedarme profundamente dormido.

El resto de la semana paso sin nada interesante, cenas de negocios y con nuestros padres, la seguía notando pálida y comía un poco menos, parecía ausente pero ella aseguraba estar bien, para despejar mi mente decidí salir a correr y el jueves por la mañana al regresar de mi ejercicio, la vi salir del baño completamente pálida y con las ojeras demasiado marcadas. Intente que se quedara en casa pero ella se negó alegando que estaba bien cuando era claro que no lo estaba. Desayunamos entre platicas y a la hora de marcharnos la obligue a ir en mi auto, no dejaría que manejara cuando era obvio que no estaba bien, se molesto un poco pero accedió. Le hice prometer que me llamaría si se sentía mal, la deje frente a su oficina y me fui a la mía, comencé a trabajar y Salí a dejarle unos expediente que quería que Jane me archivara, y fue ahí cuando escuche que mi esposa estaba con un hombre que era nada menos que un jugador de Futbol americano ¿seria con el que me estaría engañando?, me contuve un par de minutos antes de ir a su oficina, note los murmullos a mi paso pero los ignore.

—Hola—salude evaluando al hombre que estaba acostado en el sillón mientras mi esposa estaba en si silla, la mire interrogante recibiendo un saludo por parte del hombre que se había levantado.

—Espero que recuerdes a Emmett, es el quarterback de los Gigantes de New York y el novio de mi amiga Rosalie— ahora lo recordaba y me sentí como un estúpido por pensar cosas que no eran verdad, bueno podían ser más que amigos

—Han tenido una muy buena temporada—intente ser amable aunque no me confiaba plenamente de él.

—Y viene lo mejor, pasado mañana tenemos nuestro partido contra los vikingos de Minnesota, es el pase al Súper Bowls

—Espero que este año logren ganar, el partido del año pasado fue asombroso—escuche a mi esposa quien seguía trabajando pero nos estaba escuchando

— ¿Edward, a ti te gusta el Futbol?

—Claro que me gusta, solo que desde hace mucho no tengo la oportunidad de asistir a un partido

—Pues estas de suerte, puedo conseguirles un par de entradas para el partido del Domingo, además Bells, apuesto a que a Rose le encantara tenerte ahí con ella y tu esposo puede disfrutar de un domingo diferente entre amigos—coloco una de sus manos en mi hombro como si fuéramos amigos, se notaba que un chico agradable pero aun tenía mis dudas.

—Por mi encantado, solo no sé si mi esposa quiera ir

—Claro, además de que apuesto a que Rose me tendrá cosas que contar—quise preguntar de que se trataba pero evite hacerlo.

—Solo déjenme hacer una llamada para que les manden los pases, ya sabes enana que es el palco preferencial

—Amo ese sitio, tiene la mejor vista de todo el estadio—la escuche mientras sonreía, era algo que desconocía de ella, no me la imaginaba en un estadio lleno de gente y gritando, era una imagen que no podía ver de ella.

—Venia a ver si seguías de pie—le susurre aprovechando que Emmett hacia la llamada

—Ya viste que lo estoy, pensé que habías venido a ver quien estaba en mi oficina, conociendo a los que trabajan en esta empresa no dudaría que ya hubiera dicho que te estaba engañando con un jugador y en tus narices— ¿era tan obvio?, ¿ella sabía que me tenía en sus manos?, no iba a permitir que se aprovechara de eso, ella no se enteraría de que en verdad había ido para saber si me engañaba.

—Por favor, eso sería sentir celos y para sentir celos debes de sentir algo por esa persona— solté, y justo en ese momento me arrepentí, queriendo ocultar lo obvio había dicho algo bastante cruel y por su mirada supe que le había dolido.

—Listo, en unas horas se los traerán—se levanto justo en ese momento

— ¿Vas a algún lado? —pregunte al ver que tomaba sus cosas.

—Acompañare a Emmett a hacer un par de compras, de ahí iremos a comer

—Se divierten—dije molesto por salir sin decirme nada, Emmett se despidió y se marcho detrás de ella. Quise seguirles pero para que lo fuera a hacer ¿quería comprobar que me engañaba?

La tarde paso lentamente y solo podía pensar en que estaría haciendo mi esposa junto con ese hombre, supe que llego poco después de las 4, así que cuando termine fui a su oficina para encontrarla frente a la computadora exasperada por algo que parecía no cuadrar. Le ayude y en cuestión de minutos estuvimos en nuestra casa. La cena comenzó en silencio pero a mitad del plato principal solo podía verla intentado encontrar algo que la delatara que demostrara que me estaba engañando.

— ¿Sucede algo? —pregunto de pronto mirándome fijamente

—Llegaron esta tarde las entradas para el partido del domingo, ¿segura que quieres ir?

—Claro, aunque no sabía que a ti te gustara el Futbol americano

—Te sorprendería saber que lo practique en la Universidad pero me lesione, así que deje de practicarlo y me aleje de el ya que lo que menos quería era saber que ya no lo volvería a jugar

—Vaya eso no lo sabía—aparto su plato algo extraño ya que apenas había comido.

—Y a dónde has ido toda la mañana con el novio de "tu amiga" —pregunte sin poder contenerme

— ¡Es el colmo!, es que no te cansas de hacerme sentir mal, me acabas de llamar una cualquiera, para tu información, Emmett me pidió ayuda para elegir el anillo de compromiso de mi amiga— se levanto lanzando la servilleta sobre la mesa y dejándome solo en el comedor ahora sí que me había pasado, pero no entendí porque había actuado de esta manera yo no era así. Comí un poco mas antes de ir a nuestra habitación donde la encontré hablando con su mamá, parecía divertida y por lo que escuche se verían el sábado, me metí en la cama manteniendo nuestra distancia.

—Bella…—el llame apenas corto la llamada

—Buenas noches—apago la luz y me dio la espalda, estaba molesta ¿y que esperaba si la había insultado?, la gire para que me viera y escuchara

—Lo siento, sé que no debí de hacer ese comentario, pero sabes que no suelo pensar las cosas

—Deberías de comenzar a pensar en lo que sale de tu boca y si me disculpas estoy agotada y solo quiero dormir

—Buenas noches pequeña—la bese intentando que respondiera pero no lo hizo, la libere y ella inmediatamente me dio nuevamente la espalda mas eso no me impidió abrazarla.

A la mañana siguiente me desperté al sentir como Bella salir de la cama de un salto y entra al baño donde claramente escuche que estaba vomitando le pregunte si estaba bien y como siempre dijo que lo estaba, pero me basto verla para saber que no lo estaba y ya me había cansado de que se hiciera la fuerte tomaría medidas para hacerla ir a ver a un medico. Se arreglo como de costumbre sin importar que la siguiera observando, cuando se iba a colocar sus zapatillas la vi tambalearse por lo que me acerque siendo su soporte.

—No estás bien—la envolví en mis brazos y levante su rostro para observarla con detenimiento—Estas mucho más pálida amor.

—Estoy bien—se libero de mis brazos y se termino de colocar las zapatillas bajamos al desayunar pero tuve una idea mejor, la arrastre hasta el auto ignorando sus protestas, le dije que íbamos tarde y ella no protesto otra razón para saber que no estaba bien, ella no vi el reloj para comprobar que era verdad, conduje hasta el hospital y justo cuando llegábamos fue cuando se dio cuenta de mi engaño.

— ¡No puedes tratarme como una niña! Me sacaste de casa porque según tu era tarde, pero solo lo hiciste para traerme hasta aquí—se molesto intentando liberarse del cinturón pero no podía así que la ayude

—Te trato como te comportas, desde hace días estas pálida y hoy prácticamente no tienes color, además del vomito y el mareo, esto no es simple agotamiento, puede que sea una infección y lo vamos a averiguar— iba a salir cuando la escuche hablar

—No necesito entrar al hospital para que me digan nuevamente lo que me sucede

— ¿Y qué es lo que tienes? — pregunte con preocupación, como ella podía saberlo y no decirme que estaba mal, no pensaba en que me preocupaba, ella mantuvo la vista fija en los que pasaban a nuestro al— ¿que es lo que te sucede pequeña?

— ¿No es obvio? — ¿que tenia de obvio?, lo pensé por unos segundo pero no hubo nada, solo vi sus labios moverse pero no escuche nada.

—Puedes repetirlo, un poco más alto— negó rotundamente pero la obligue a mirarme.

—Yo estoy… estoy, estoy embarazada

— ¿Embarazada? — pregunte soltándole de inmediato, no podía ser verdad se suponía que se estaba cuidando, apreté el volante intentando identificar la sensación que sentía, era verdad que no me había planteado la idea de ser padre y es por eso que le había preguntado si se estaba cuidando, pero ahora no me parecía tan descabellada la idea de ser padre y menos por qué sería un bebé de ambos, Salí de mis pensamientos al escuchar la puerta cerrarse de golpe, la vía prácticamente correr hacia la calle, detuvo un taxi y subió justo cuando llegaba cerca de ella. Regrese a mi auto y golpe el volante por ser tan estúpido y no decirle nada, no quería ni pensar en lo que ella se había imaginado.

Entre al edificio pero en lugar de ir a su oficina a comprobar que estuviera fue con Charlie a decirle que nos tomaríamos el día libre ya que Bella estaba algo indispuesta, el accedió sin hacer ninguna pregunta, cuando llegue a su oficina me alegre de verla ahí. Pero el llevármela a casa no fue nada sencillo como siempre se opuso y fue hasta que su padre me ayudo que ella accedió. El camino de regreso a casa fue en silencio ella entro y fuer directamente a nuestra habitación, yo pedí que se prepararan algo para desayunar pero que fuera sencillo ya que no sabía si eso le provocaría una visita al baño.

—Sé que estas despierta— me ignoro pero conocía la manera de lograr mi objetivo, uní nuestros labios haciéndola reaccionar— tenemos que hablar

—No hay nada de qué hablar, ya me lo dijiste todo

—Yo no dije nada—respondí sin comprender

—Lo hiciste

—Es algo inesperado, ¿como esperabas que reaccionara?

—Esto no debió de pasar, no debía de estar embarazada—su voz no mostraba alegría por la espera y su rostro decía lo mismo, pareciera que no quería a ese bebé, pero era nuestro bebé.

— ¿No quieres a ese bebé?—pregunte rogando porque lo que quisiera.

— ¡Por dios! no lo esperaba, pero eso no quiere decir que no lo quiera, es mi bebé, que clase de mujer crees que soy

—Suenas como una que no quiere al pequeño que crece dentro de ella

—Yo lo quiero, porque es mío y…yo… yo jamás podría odiarlo

— ¿Entonces porque estas así? —sus palabras mostraban una cosa pero sus actitudes otras muy contradictorias.

—Tú no lo quieres, lo supe en cuanto vi tu reacción ante la noticia, ¿que es lo que sigue ahora Edward?

—Que quieres decir con que sigue— ¿Qué quería decir con eso?, que no era lógico lo que seguía, seriamos padres.

—Terminaremos con esta farsa por la llegada inesperada del bebé—su voz rota removió una fibra en mi interior, como podía creer que deseaba estar lejos de ella, cuando se había convertido en mi tesoro más preciado y ahora me daría un hijo, ¡Seriamos padres!

— ¿Que dices pequeña? —La envolví en mis brazos.—Ya te dije que era algo inesperado, creí que estabas tomando ciertas medidas.

—Fallaron— no pude evitar reír ante una aclaración que era obvia, creo que de haber funcionado correctamente no estaría embarazada, quite la sonrisa de mi rostro al ver su expresión.

—Creo que ya me di cuenta de eso amor, pero aun así quiero que sepas que yo si quiero ese bebé—le aclare antes de que siguiera creándose falsas ideas en su cabecita.

— ¿Lo quieres? — vi un destello de sorpresa en sus ojos. ¿Cómo no querer a un bebé de ambos?

—Claro que lo quiero, tienes razón en decir que es algo inesperado, pero lo quiero— apoye mi frente sobre la ella, y me alegre al sentir su cuerpo ya más relajado.

— ¿No estás enojado por arruinar las cosas?

—Bella, hablas como si yo fuera un ogro o algo peor, claro que no estoy enojado por eso, ambos somos responsables de que esto sucediera, si quieres saberlo estoy feliz por saber que vamos a ser padres, ahora solo hay que cuidarte a ti y a nuestro hijo— ¿ Como podía estar enojado si me había dado el mejor regalo?, como lo había dicho era algo que no entraba en nuestros planes pero que querríamos yo lo querría por que era mío pero más porque era una parte de ella.

—El hecho de que está embarazada no me impedirá el dejar de ir a trabajar, te lo advierto

—Trabajamos en el mismo lugar, así que puedo cuidarte— no la obligaría a que dejara de trabajar ya que podía cuidar de ella, pero si me las arreglaría para que sus obligaciones bajaran. Pero no la dejaría trabajar cuando se acercara el momento, sabía que eso sería una discusión pero podríamos tenerla después ahora aun era muy pronto.

—Edward — volví a centrar mi atención en ella cuando escuche mi nombre, su mirada había cambiado, dejo escapar un suspiro antes de volver a hablar—Bésame

Hice lo que me pidió, tome sus labios entre los míos disfrutando nuestro contacto, la acomode suavemente sobre la cama sin romper nuestro beso, me acomode sobre ella cuidando no dejar mi peso sobre ella no quería aplastarle, deje una de mis manos recorrer partes de su cuerpo deleitándome con la suavidad que poseía.

—Detenme amor—le pedí. No haría nada que ella no quisiera, pero su repentina acción me encendió aun mas, me había envuelto entre sus piernas pegándome más a su cuerpo.

—Ámame—fue lo único que dijo contra mi oído. Me sorprendí del efecto que tenía esa simple palabra, no era necesario que me pidiera amarla cuando ya lo hacía y con todo mi ser. Me había convertido en una especie de esclavo. Quería que ella comprendiera lo que me aterraba decirle, así que muy lentamente la fui desvistiendo tomándome mi tiempo de apreciar cada parte de su anatomía y de esa manera prolongar su placer, quería darle todo lo que pudiera, ella me haría. Solo había una cosa importante en este momento hacerla disfrutar y lo haría aunque sea intentando cosas que no habíamos hecho antes, la llevaría al límite solo con mis labios, cuando toque el punto exacto pensé que me retiraría de su cuerpo pero al contario me dejo continuar dejándome saber que le gustaba, repetí su nombre en distintas ocasiones aumentando mi deseo y mis ganas de estar en ella, y cuando lo hice fue agradablemente acogido, era la mujer más delicada y las apasionada pero lo mejor de todo es que era solo mía.

Después de comer y asegurarme de que estaba bien, hice que el médico fuera a nuestra casa y la revisara quería asegurarme de que ambas estuvieran bien, tenía la sensación de que se trataría de una pequeña tan delicada como su madre. Las nauseas de las mañanas persistían y me sentía mal al ver que no podía hacer nada para aliviar ese malestar, así que lo único que hacía era recibirla en mis brazos cuando regresaba a la cama, la mantenía cerca en una manera de apoyo. La lleve a casa de su madre para que pasara el día con ella, mientras que yo estuve junto con mi padre en un entretenido partido de Golf, el había notado que había algo que me tenia rebosando de alegría pero la razón seria desconocida hasta que Bella y yo se los dijéramos.

Pase por ella de regreso a casa y disfrute de su compañía viendo una película que ella eligió era romántico demasiado para mi gusto pero si eso la hacía feliz podría soportarlo. Cenamos para después tomar el café en la terraza, me gustaba ver como las pequeñas cosas que muchos ignoramos ellas las encuentra fascinantes.

—Es una hermosa noche. Es raro ver tantas estrellas en esta ciudad— tenía razón era algo muy raro de contemplar en la ciudad, me encogí al sentir una ráfaga de viento helado.

—Si. Aunque está comenzando a refrescar y no creo que eso les haga bien, ni a ti y mucho menos al bebé— la tome en brazos para evitar que caminara, ella no le gustaba pero basto un beso para que cambiara de parecer, la lleve al interior en dirección a nuestra habitación encontrándonos en camino con las chicas de servicio nos sonrieron tímidamente y se despidieron desapareciendo por la puerta que acabábamos de entrar. Esa noche la disfrutamos, no pude contenerme repetimos las sensaciones un par de veces. Me quede dormido abrazándola cuidando de no aplastarla y dejando que su aroma me relajara, desperté y le di un par de besos logrando que murmurara mi nombre, esta era la manera que quería despertar siempre, teniéndola a ella cerca.

—Edward—la escuche llamarme pero la ignore hundiendo mas mi rostro en su cuello, repitió mi nombre pero yo no quería separarme, de pronto solo fui separado bruscamente de su cuerpo haciéndome caer ¿De dónde sacaba tanta fuerza alguien tan pequeño y frágil?, solo la vi entrar al baño y devolver todo lo que había en su estomago. Acomode la cama para su regreso, cuando lo hizo estaba avergonzada se disculpo pero le recordé que no importaba aunque el golpe si me había dolido no se lo diría, intente que nos quedáramos en casa en vez de asistir al estadio como lo habíamos planeado pero ella se resistió alegando Edward estoy embarazada no enferma o paralitica, bueno tenía razón pero aun así la vigilaría.

El lugar estaba repleto y la vista desde el palco era espectacular, sus amigas la recibieron abrazándola y note la presencia de un chico que no había visto antes, seguí el curso de su mirada y esta estaba centrada en la pequeña amiga de mi esposa la que desbordaba energía. Me presente y comencé a platicar con el chico era reservado pero muy agradable, al menos podría platicar con alguien. Me divertí al ver a las chicas sumamente metidas en el juego mi esposa era toda una experta me preguntaba como es que sabría tanto de este deporte, aunque lo intentaba no podía mantenerme lejos de ella, la mantenía cerca de mi cuerpo algo que a ella no le importo es más le gustaba ya pegaba más aun. Discutimos un momento por si era falta o no pero al final terminamos riéndonos.

El partido había sido grandioso y la multitud estaba final de que su equipo había obtenido la victoria, empezamos a hacer un poco de tiempo ya que saldríamos entre todo el tumulto de gente ahí presente, una enorme ovación se escucho y leí que en las pantallas esta la propuesta de Emmett, era una propuesta arriesgada y debía de estar muy seguro de hacerla de esta manera ya que todo el mundo se enteraría. No tardo en llegar hasta donde estaba su novia que dejo de serlo para convertirse en su prometida, las chicas felicitaron a su amiga.

El incidente de la propuesta había salido en todos los periódicos y era la noticia del momento, Bella aun se notaba algo cansada aunque me preocupaba me decían que era algo normal debido al embarazo es por eso que intentaba mantenerla lo más tranquila que podía, comencé a delegar un poco de su trabajo entre James y yo, así ella no se presionaría.

Una nueva junta con todos los ejecutivos nos llevo de nueva cuenta a un enfrentamiento con Dorian que no se detenía en subestimar a mi esposa, también había mencionado que ella era quien mandaba en la relación ¿ y si así fuera que le importaba?, eso no me importaba lo que no seguiría soportando era sus palabras hacia ella, me levante intentado intimidarlo por su mirada supe que lo estaba logrando, todos se levantaron para detenernos como si yo fuera a rebajarme y golpearlo, un nuevo comentario me enfureció y hice a un lado a la persona que se había colocado delante.

— ¡Perfecto! —cuando escuche su voz y la manera en que se alisaba la falda me di cuenta de que era ella a quien había quitado tan bruscamente, era un idiota, había podido lastimarlas—Si quieren arreglar esto a golpes como animales háganlo, pero fuera de esta empresa— fue lo único que dijo antes de salir dando un portazo, un minuto después entro Charlie que nos hizo ir a su oficina y hablar sobre lo sucedido, le advirtió al hombre que era la última vez que hacia algo como eso, que la próxima estaría fuera de la empresa.

Cuando al fin Salí de ahí fui a la oficina de Bella, pero me encontré con la sorpresa de que había salido, la estuve llamando pero ella no contesto, eso no me gustaba me hacía sentirme ansioso de no saber donde estaba y si estaba bien. Como siempre había empeorado las cosas, me tranquilice cuando supe que estaba con sus amigas. La tarde paso rápido envuelto en trabajo y llamadas de Jacob sobre algunas inversiones que estaban teniendo problemas, encontramos la manera de evitar pérdidas pero solucionarlo tendría un poco mas de trabajo, respire agradecido cuando colgué con Jacob y note que ya pasaba de las 7 lo que significaba que era hora de marcharme.

—Sr. Cullen— me gire para ver a Jane, le hice una seña para que entrara y se detuvo frente al escritorio con sus cosas en sus manos— Solo quería avisarle que su esposa regreso hace un par de horas y aun sigue en su oficina

—Gracias Jane, descansa. Nos veremos mañana— se despidió y se marcho, apague todo y tome mis cosas. Toque un par de veces la puerta de la oficina de Bella y al no recibir respuesta entre para encontrarla profundamente dormida, una sonrisa parecía en mi rostro, este ángel era único, con cuidado de no despertarla tome sus cosas y la tome en brazos pidiendo a su secretaria que se asegurara de apagar todo antes de marcharse.

Despertó en el trayecto, me burle de ella por dormirse pero solo para arrancar una sonrisa de sus labios, sabía que esto era solo por el embarazo. Me disculpe durante la cena y ella acepto pidiendo que no se repitiera, era algo que no volvería a ocurrir no soportaría lastimarlas a ninguna y había sido una estupidez de mi parte. Deje que adelantara a la habitación en lo que revisara un par de cosas, cuando entre la encontré profundamente dormida, me acomode junto a ella envolviéndola en mis brazos.

Apenas salí del baño me maraville con la vista que tenia, mi esposa lucia muy hermosa Cuando pienso que no puedes verte más hermosa, lo haces, aunque no sé por qué me sorprendo si tú lo eres por naturaleza, intente hacerla que nos quedáramos, no soportaría ver como otros hombre la devoraban con la mirada, bese su hombro dejando que mis manos recorrieran su cuerpo para dejarlas descansar en su vientre uno que me moría de ganas de comenzar a ver crecer. Mis palabras no sirvieron ya que me obligo a marcharnos y llegar al museo metropolitano donde seria la gala.

Saludamos a varias personas entre ellas sus amigos que estaban en el lugar, era una exposición de un par de pintores nuevos que tenían un gran talento, pero el dinero recaudado seria para una fundación para niños con cáncer. Tome una copa de vino sin soltar la cintura de mi esposa mientras mirábamos las pinturas, ella había marcado varias y una de ellas era para mí, algo que no me esperaba, le señale la que había comprado para ella, y ella dio su aprobación. Fue ahí cuando note la presencia de Gordon Stanley, este hombre me estaba dando verdaderos dolores de cabeza con sus malos movimientos y lo peor de todo es que estaba afectando a mi empresa, me disculpe con mi esposa y fui hasta a él para concertar una cita.

—No esperaba encontrarte aquí Edward—dijo verdaderamente sorprendido

—Es una buena causa, además de que mi esposa deseaba ayudar—asintió con una sonrisa nerviosa— pero quiero ver cuando podemos encontrarnos quiero hablar de algunos manejos que creo te perjudicaran.

—No es porque te perjudican a ti—pregunto extrañado.

—Exacto, me perjudican en gran manera es por eso que me importan, así que te parce si nos vemos la siguiente semana— no alcanzo a contestar porque una persona se había colgado de mi brazo, ahí junto a mi estaba Jessica quien sonreía de manera coqueta

—Hola Edward, no sabía que te encontraría aquí—me dio un beso en la mejilla desconcertándome, fui educado y la salude pero sin tener ningún contacto, me libere de su brazo pero aun seguía manteniendo esa sonrisa tonta. Hablamos un poco, su padre hablo sobre un pequeño incidente de Jessica que me causa gracia y fue ahí cuando vi la mirada de Bella, alzo su copa con una perfecta sonrisa fingida para después seguir en su recorrido, ¿se molestaría o le daría igual?, intente regresar con ella, pero Gordon comenzó a hablar de negocios algo que era importante, miraba constantemente para ver a Bella, la vi junto con mis padres y los suyos, la mirada de mi madre fue dura y pedí ayuda una que agradecí cuando llegaron, la note seca cuando Jessica la saludo de una manera demasiado efusiva, se despidió y nos llevo de regreso a donde debería de estar.

Cuando me acercaba de nuevo junto a mi esposa, la vi tomar a James y alejarse y detenerse para saludar a una pareja, salude a mis "suegros" y fui hasta donde estaba ella, presentándome y dejando claro que era su esposo, su amigo se marcho pidiendo una disculpa con la mirada. La lleve a la mesa que ocuparíamos y me enfade cuando note la presencia de Jessica, además de que sabia por el rostro tenso de Bella que no le agradaba, lo que menos deseaba era que ella se sintiera insegura y que se creara falsas ideas, pero parecía que era algo difícil, comenzó a ignorarme y al ser Jessica la única en hablarme comencé a platicar con ella manteniendo las distancias una que ella procuraba quitar. La cena llego obligándola a callarse, intente comer sintiéndome incomodo por la situación, sin que nadie se diera cuenta tome un poco del plato de mi esposa que me miro extrañada.

— ¿Qué haces?

—Solo quería ver si tenía algo mal tu comida, casi no las has probado

—No tengo hambre, me duele un poco el estomago—dijo bajito

—Come un poco, no olvides que…

—No crees que puede que sea por eso que no tenga hambre—suspire dejándola, solo ella sabia la realidad de las cosas

Se levanto con la escusa de ir al tocador pero sabía que estaba incomoda por la presencia de Jessica, me preguntaba si ella sabría que ambos habíamos tenido una aventura, porque era eso, a lo que habíamos vivido Jessica y yo no se le podía llamar relación. Preste toda mi atención a mi padre que hablaba de algo con respecto a la institución por la que era esta cena, apenas regreso la lleve a la pista y la envolví en mis brazos dejándola cerca y moviéndome con lentitud.

— ¿Te sucede algo pequeña? —pregunte al notarla ausente.

—No

—Esta muy callada

—Solo estoy cansada—aunque eso era lo que decía algo que decía que no debía de creerle

— ¿Segura?

—No veo otra razón— me concentre en la pieza no seguiría insistiendo sabiendo que solo lograría haberla enojar, la hice girar cuando la canción finalizo, de fondo escuche una de las canciones que me gustaba pero antes de que volviera a tomarla en mis brazos ella pidió que regresáramos a la mesa, no opuse objeción y la guie de regreso a la mesa y cuando me disponía a sentarme llego Jessica que con su mejor sonrisa me pidió bailar, le pregunto a Bella y rogué porque ella se negara o se levantara para acompañarme ella a la pista pero no lo hizo me dejo marchar ¿Le era tan indiferente?

—Parece que a tu esposa no le importa que estés conmigo, te tiene demasiada confianza o es lo bastante ingenua— se acerco demasiado a mi cuerpo, y yo la separe

—No juegues con fuego Jessica. Bella es mi esposa y es la única mujer que me importa, así que mantente alejada de ella—le advertí molesto por su actitud

—Así que me pides que me aleje de ella, pero quieres que me aleje de ti—su voz fue suave como un susurro—ya olvidaste lo bien que la pasábamos

—Lo que paso entre nosotros ya está en el pasado, uno que no me interesa revivir, ahora solo me importa mi futuro y ese es junto a mi esposa

—Pues parece que a ella no le importas demasiado, si tu estuvieras conmigo no dejaría que bailaras con nadie que no fuera yo—mi interior ardió al darme cuenta de que tenía razón en algo, Bella parecía no importarle que estuviera con alguien más.

—No me provoques Jessica te lo advierto

— ¿Si no que? —nuevamente su cuerpo rozo el mío incitándome a mas, pero el mío no reacciono, solo reaccionaba con el de una mujer. La separe cuando la canción termino, y le indique con la mirada de que su jueguito se había terminado, ella camino hacia la mesa y yo comencé a buscar a mi esposa hasta encontrarla en los brazos de James. ¿Quién se creía él para tocarla?

—Eres mi amiga y siempre te he querido, pero odio tu inseguridad y la manera en que tú misma te menosprecias, eres una mujer maravillosa y no veo la razón por la que un hombre te deje de lado cuando estas preciosa—aunque quisiera negarlo el tenia razón, ella estaba preciosa y yo no le estaba prestando la atención adecuada.

— ¿Me estas coqueteando?

— ¡Claro! Ahora intento ligarme a mujeres casadas—el sarcasmo ocupo su voz relajándome un poco, pero volvió a incrementar cuando la abrazo mas fuerte y beso su cabello—Solo remarco lo que es obvio, ese vestido de hace ver como algo irreal, que no te das cuenta de la manera en que te ven algunos de los hombres en este salón.

— ¿De qué hablas? — me preguntaba cómo es que podía ser tan insegura, ella era la envidia de la mayoría de las mujeres en este salón y parecía no darse cuenta de ello.

—Si yo fuera tu esposo no me separaría de ti y les dejaría en claro que eres mía, Se que algo te aflige, pero no olvides que siempre estaré para ti, eres como mi hermana por la que haría cualquier cosa.

Los observe por unos momento más hasta que ya no pude soportar verlos, el se levanto extendiendo su mano para ayudarla y regresar.

—No deberías de estar aquí afuera, está haciendo demasiado frio y no sería bueno que enfermaras—le dije de manera áspera lanzándole una mirada a James que esta vez la mantuvo como retándome, ella le dio un beso en la mejilla y entro al salón sin decir una sola palabra. En la mesa de nuevo era incomodo ella estaba callada y la única que hablaba era Jessica, comenzó a recordar las fiestas de Londres, en las que alegaba no se comparaban en nada con estas, según ella eran mejores, coloque mi mano suavemente en su pierna en un gesto de intimidad, pero ella la aparto de golpe. Le pedí bailar un par de veces pero se negó alegando que estaba cansada. Pero cuando su padre se lo pidió no lo dudo se levanto y se dejo guiar por él, esto dejaba en claro que lo que no quería era bailar conmigo, espire profundo al darme cuenta que la culpa de todo la tenía la mujer que se mantenía a mi lado. Apenas llegáramos a nuestra casa hablaría con ella, no podía dejarla pensar cosas absurdas.

Nos marchamos ante una muestra de cinismo de Jessica que se despidió de mi esposa como si fueran amigas. No hablo en todo el trayecto y en cuanto llegamos salto del auto y se fue directo al dormitorio, me asegure de que la alarma estuviera encendida y las luces apagadas antes de ir a nuestra habitación. Me desvestí esperando que saliera del baño y en cuanto lo hice recibí una mirada dura de su parte

—No tenias porque comportarte de esa manera, ella no me interesa— siguió su camino como si no hubiera dicho nada, se acerco al lado de su cama.

—No tienes que explicarme nada— me acerque deslizando mis manos por sus brazos, me incline para besarla, pero me detuvo con sus palabras

—No quiero que me toques esta noche, solo quiero dormir, estoy muy cansada

—Antes de irnos a esa fiesta parecías muy dispuesta a hacer el amor conmigo—le recordé los besos que habíamos compartido antes de marcharnos.

— ¿Hacer el amor? , pensé que solo era sexo

—Repite lo que dijiste—me lastimo escuchar esas palabras, había pensado que todas las noches que habíamos estado juntos habían significado un poco más para ella, pero después de todo no fueron nada. Se metió debajo de las mantas y yo hice lo mismo me pegue a su cuerpo obligándola a girarse, opuso un poco de resistencia pero no la deje separarse ni un poco, de pronto se quedo quieta sabía que estaba viva porque respiraba pero pareciera que era solo una muñeca, roce su mejilla con mis dedos pero nada sucedió, roce sus labios con los míos mientras acariciaba la piel de sus piernas desnudas, en otro momento ella hubiera comenzado a reaccionar pero no lo hacía.

Hice un nuevo intento pero ella no dio muestra de nada, enojado Salí de la habitación y me fui directamente a mi despacho donde me deje caer en uno de los sillones. En solo cuestión de horas lo que creía que había obtenido lo había perdido, bueno en realidad me di cuenta de que en ningún momento había obtenido nada, ella jamás me había pertenecido. ¿Pero me daría por vencido tan pronto?, ¡Claro que no!

Me sobresalte al escuchar una puerta cerrarse, me levante para darme cuenta que en algún punto me había quedado dormido, por la ventana vi su auto atravesar la verja. Comencé a llamarla pero no contesto, quería ir a buscarla, ¿pero a donde tenía que ir primero?, entre a nuestra habitación para vestirme cuando el teléfono comenzó a sonar, conteste al ver que se trataba de ella.

— ¿Donde estas? —gruñí furioso apenas conteste—me descuido por un segundo y tu huyes, dime donde demonios estas, en tu estado no puedes estar saliendo a estas horas y sola, no seas inconsciente

— ¡No me hables así!

—Como quieres que te hable si prefieres huir antes de que aclaremos las cosas, esto no es un juego Isabella, es que no te das cuenta de que es mi hijo el que llevas, así que dime de una vez donde estas

—Estoy en casa de mis padres

—Simplemente perfecto, sales a refugiarte con tus padres, ¡Madura niña! — se enojaba conmigo y lo primero que hacia esa correr con sus padres, valiente mujer me había conseguido.

—Tengo trabajo que hacer, así que no tengo tiempo de estar soportando tus estupideces y no te preocupes que tu hijo está bien— me colgó sin darme tiempo a protestar, ¿había dicho trabajo?, me senté en el borde de mi cama solo para notar un papelito uno que ella había dejado. Seguro me lo hubiera dicho si yo hubiera estado junto a ella y no en mi despacho. Cada día hacia mas estupideces con ella, tome un suéter y conduje hasta la casa de sus padres, ahí afuera había varios autos que reconocí como el de los ejecutivos, entre encontrándome con una Renée molesta, me dio un beso diciendo que se iría a dormir.

Ahí en medio de gritos encontré a mi esposa que parecía agotada y solo miraba a los hombres que se gritaban entre sí. Me hice notar haciéndolos callar pero no duraron demasiado así, volvieron a los gritos y minutos después Bella comenzó a tomar las riendas haciendo que la perdida de sueño no fuera tan absurda, llegaron encontrar un arreglo cerca de las 6 todos nos marchábamos. Sonreí cuando Charlie le otorgo el día a Bella, pero ella se negó lo que no pase desapercibido fue la mirada dura de él hacia mí. Conduje detrás de Bella, asegurándome de que fuera bien, detuvo el auto en su lugar para desaparecer por la puerta, lance las llaves de mi auto en la mesita que estaba junto a la puerta y subí la escalera de dos en dos, entre justo cuando ella se disponía a entrar al baño.

—Tenemos que hablar, ya me canse de que te comportes de una manera que no comprendo, si estas molesta por Jessica quiero que se…

—No tenías derecho a hablarme de esa manera, ¡No te acerques! —se alejo de mi

—Ok, me sobresalte pero entiende que me preocupo por tu bienestar y por el de nuestro hijo

—Pero aun así no tenias por qué hablarme de la manera que lo hiciste, no me dejaste explicar solo sacaste deducciones absurdas

—Lo siento cariño—roce su mejilla con suavidad—pero en verdad que no sé qué es lo que te sucede, en un momento estas sonriendo y al siguiente ya esta enfurruñada

—Tengo una revolución hormonal, ni yo misma sé que es lo que me sucede—respondió evadiendo mi mirada, estaba mintiendo pero que podía hacer, pronto descubriría de que iba todo esto.

— ¿Segura que es solo por el embarazo? —pregunte 
mirándola fijamente, pero ella no se intimido y siguió mintiendo sosteniendo que era solo por el embarazo, pero yo estaba seguro de que se trataba de cierta chica. Le deje en claro que entre Jessica no había nada y que la única que me importaba era ella y nuestro bebé, como podría cambiarla a ella la amaba y a nuestro bebé aunque aun faltara tiempo para tenerlo entre nosotros.


Tomamos una ducha juntos lo que nos llevo a concluir lo que habíamos dejado inconcluso, se aferro a mi cuerpo en busca de apoyo mientras disfrutábamos de lo que el cuerpo del otro nos daba, era una mujer única y era absolutamente mía.

En la empresa me dedique a estar con ella sabiendo que en cualquier momento caería rendida por no dormir la noche anterior. Si era desgastante estar una noche sin dormir a eso sumado el cansancio del embarazo nos daría una Bella durmiente, reí para mis adentros al verla mover la cabeza con brusquedad, se estaba durmiendo. La tome en brazos y la acomode en el sillón pidiendo que durmiera, le puse mi saco intentando que al menos le diera un poco de calor.

Hice el trabajo de ambos, en lo que ella permanecía dormida, Charlie fue hasta la oficina y su mirada se enterneció al ver a su hija dormida, aunque había algo en su mirada que me demostraba que estaba molesto conmigo pero no decía nada, me dijo que nos esperarían para comer y el restaurante, cuando se acerco la hora desperté a Bella que se arreglo para salir. Se avergonzó cuando le dije que su papa la había visto dormir.

La burla no se hizo esperar, pero ella aunque se avergonzó intento no darle demasiada importancia, me sentía nervioso ya que sabía que deberíamos de aprovechar esta reunión para dar a conocer el embarazo de mi esposa, la comida transcurrió con calma y con diversión por mi parte, note la mirada indecisa de Bella, iba de su plato al mío y solo había una razón se le habían antojado y no sabía cómo pedírmelo, así que me le adelante ganándome una sonrisa. El postre fue lo mismo ella no encontraba cual elegir por lo que le hice la tarea más fácil, yo fácilmente me podría adaptar a lo que ella quisiera, eras estas pequeñas cosas que esperaba ella se diera cuenta que anteponía su bienestar ante el mío, quería que viera que me importaba. Cuando llego el momento ella estaba indecisa por lo que comencé a hablar.

—Bella y yo tenemos algo importante que decirles— los rostros reflejaban curiosidad menos el de Charlie, lo que me decía que el podría conocer la verdad.

—No creo que sea el hecho de un divorcio— escuche a mi madre hablar a lo que me apresure a negar pegando mas a Bella a mi cuerpo. Renée se impaciento al no recibir la noticia pero Bella aun seguía dudosa, apoyo su cabeza en mi pecho y respiro profundamente, estaba asustado.

—Lo que queremos decirles es que…— me adelante pero ella me detuvo interviniendo.

—Estoy Embarazada—apretó mi mano y yo la párete contra mi cuerpo. Los minutos pasaron y nadie decía nada, en cambio hicieron algo diferente como si no hubiéramos dicho nada, un estremecimiento por parte de mi esposa me hizo saber que la habían lastimado—Edward podemos irnos por favor— acepte levantándome y dejando el dinero para pagar la cuenta, les desee una buena tarde sin molestarme en ocultar mi enojo, a mi podrían gritarme o hacerme sentir mal, pero que la lastimaran a ella era otra cosa algo que no planeaba soportar.

Todo el camino fue en silencio uno incomodo, la observaba solo para ver el dolor reflejado en su rostro, cerró los ojos y pareciera que escuchaba la música pero sabía que pensaba en lo que acababa de ocurrir. Al detener el auto ella se encamino al jardín un lugar que sabía era de sus preferidos, me dolió ver que comenzó a llorar por la reacción de nuestros padres.

Sabía que esto era importante, pero intente reconfortarla diciéndole que lo que importaba es que nosotros si queríamos a nuestro bebe, sabía que tarde o temprano nuestros padres se disculparían pero mientras tanto no dejaría que esto le afectara. Las cosas tomaron un rumbo más interesante pero antes de llevarla a nuestro dormitorio la mostré las pinturas que habíamos comprado y me agradeció por la pintura que le había regalado.

Los besos y las caricias no se hicieron esperar apenas estuvimos en la intimidad de nuestra habitación, pero nos vimos interrumpidos con la llegada de nuestros padres, pero antes de sepárame de ella le dije que la quería, sin esperar a ver su reacción, tuve miedo de ver una que no me gustara. Ellos estaban arrepentidos y avergonzados por su comportamiento y el tenerlos ahí pareció tranquilizar y regresar una cierta felicidad a mi esposa, un comentario por parte de su padre acerca de que si yo la había forzado me desconcertó y me hizo revivir nuestra noche de bodas, me estremecí pero agradecí que Bella interviniera, ahora entendía el disgusto por parte de Charlie, él pensaba que la había forzado.

Apenas se fueron nuestros padres la regrese a nuestra habitación y continúe donde nos habíamos quedado, la hice mía cuidando de no lastimarla y de no ser demasiado brusco. Fue en ese momento que me sincere con ella, jamás habíamos tenido solo sexo siempre habíamos hecho el amor.

La siguiente semana fue bastante tranquila, las visitas matutinas al baño continuaban, pero ella lucia mucho mejor, se le notaba feliz. Y nuestra relación seguía prosperando, me gustaba estar las tardes con ella frente al televisor, comenzaba a querer comer cosas para nada nutritivas como el gran tazón de palomitas o el tarro de helado de chocolate, pero las gomitas eran su delirio, las comía a todas horas.

Lo único malo que sucedió fue que el trabajo iba en aumento lo que era bueno para nosotros como empresa, pero le obligaba a mantenerme más tiempo en la empresa lejos de ella. Las cenas de negocios habían comenzado y sabía que no le gustaban mucho por lo que asistía solo, algunas se prolongaban más de la cuenta dejándome regresar a casa cuando ella estaba durmiendo.

El viernes había quedado de salir con ella a cenar, pero una cena de negocios mando nuestros planes al diablo, y para terminar de arruinar las cosas tuve que soportar a Jessica junto a mí hablando de tonterías mientras su padre la fulminaba con la mirada. La ignore lo mas que pude para enfocar mi atención a los nuevos clientes y así poder irme lo más pronto que pudiera a casa, solo quería llegar y abrazar a Bella.

Agradecí lograr escapar pronto y dirigirme a casa, donde la encontré frente al televisor cambiando de canal, la escuche maldecir algo que era extraño en ella.

— ¿Nada que ver? —pregunte, aunque sabía que era obvio

—Es viernes y como cada fin de semana no hay nada que valga la pena—me acomode junto ella, dejando sus piernas en mi regazo— ¿y qué tal ha ido la cena?

—Fue interesante, hubo personas que no pensaba encontrarme pero logre convencer de contratar a más personal para un mejor rendimiento de la empresa que está creciendo en Carolina del Sur—intente sonar indiferente, pero aun me molestaba la actitud pesada de Jesica.

—Cuando hablas de personas que no esperabas ver, ¿a quién te refieres?, alguien de la empresa que no debía de estar

—Estaba Philipe Green y Jessica acompañando a su padre—la sentí tensarse al escuchar el nombre de Jessica, se llevo la ultima gomita a la boca , era la cuarta bolsita que se terminaba en este día, le extendí la nueva que le había traído— creo que acerté, te traje algo

—Gracias—la tomo para comenzar a comerlas

—Espero que hayas cenado—asintió regalándome una sonrisa

—Vamos a la cama—le susurre

—Aun es temprano para dormir—vio la hora y después a mí.

—Y quien dijo que íbamos a dormir, tengo algo mejor en mente

— ¡Eres insaciable! — le reste importancia, pero me la lleve a la habitación donde disfrutamos de una maravillosa noche.

El lunes por la tarde me vi imposibilitado de salir a comer por una junta, me puse a intentar terminar el trabajo para después ir a mi oficina para terminar el trabajo y salir antes. Pero lo dudaba un poco Jacob estaba al teléfono indicándome una baja en las acciones lo que dejaba propensos a algunos de nuestros más nuevos clientes. Sentí una mirada en mí y vi a Bella frente a mi escritorio, le pedí que me esperara y así lo hizo hasta que termine de hablar.

— ¿Problemas?

—Nada de lo que debas de preocuparte amor—le sonreí, la mire fijamente al verla acercarse lentamente, tomó mi rostro entre sus manos y me beso con una pasión que solo liberaba cuando estábamos solos en nuestra recamara. Me desconcertó es verdad pero me gusto verla más segura pero basto mi pregunta para que su inseguridad regresara, la estaba provocando pero ella se aparto aleando que solo me había llevado algo de comer lo que agradecía, pero en estos momento quería hacer algo más que comer, algo que le deje claro cuando deje que mi lengua rozara su tentador escote. Intento resistirse pero no escapo, la aprisione contra el sillón ella oponía resistencia pero sabía que era fácil de convencerla No vas a escapar tan fácilmente pequeña gatita escurridiza, ella siguió el juego y me dejo en claro que me deseaba pero que no deseaba hacerlo ahí, iba a hablar cuando fuimos interrumpido

Gruñí al ver a Jessica que miraba con odio a mi esposa, me levante y con cuidado ayude a Bella a hacer lo mismo, sabía que los papeles que decía eran importante no eran más que un medio para acercarse. Me comporte frio manteniendo Bella junto a mí, le estaba dando su lugar, Jessica se marcho molesta cuando no obtuvo lo que quería. Tuve que amonestar a mi asistente por dar más información de la necesaria.

El jueves por una junta no pude llegar a casa a cenar y el viernes por una nueva cena no pude cumplir mi palabra de llevarla al teatro, me estaba cansando esta situación, no quería que pensara que la estaba descuidando, pero era yo quien tenía que hacer los negocios, en la cena del viernes volvió aparecer Jessica pero esta vez agradecí que no se sentara en nuestra mesa pero sentí su mirada puesta en mi lo que me incomodo. Llegue a casa bastante tarde ya que como uno de los hombres tenía que viajar y al no traer auto me ofrecí a llevarlo al aeropuerto, de regreso a casa me había tocado un choque lo que mantenía el tráfico lento, bien había podido avisarle a Bella, pero no lo hice la ver la hora y saber que estaría dormida, no la despertaría por una tontería. Apenas llegue a nuestra habitación me desvestí y me acomode junto a ella, necesitaba abrazarla, pero sin querer la desperté le pedí que volviera a dormir y lo hizo acurrucándose en mi cuerpo.

El fin de semana se lo compense haciendo lo que ella le gustaba, sabía que amaba andar por central par así que dimos una caminata y la lleve de compras.

En la siguiente semana no hubo ni un solo cambio, las cenas seguían lo que me estaba alterando, tenía muy abandonada a Bella y la notaba algo apagada ¿acaso le afectaba mi lejanía?, ¿Sentiría algo mas fuerte por mi? El jueves había discutido con uno de nuestros ejecutivos que en un momento de distracción casi nos hace perder una suma considerable en la bolsa, pero afortunadamente con la ayuda de James habíamos logrado que nada malo sucediera. Agradecía que al menos este día pudiera regresar temprano a casa aunque estaba algo enojado y para terminar Jessica me había estado esperando en el pasillo. Tuve que portarme bastante grosero con ella para que comprendiera que no la quería cerca. ¡Maldito días!, llegue a mi casa y comí lo que encontré en el refrigerador, entre a nuestra habitación directamente a darme un baño para relajarme y meterme en la cama y descansar. Sonreí al sentir el cuerpo de Bella acoplarse junto al mío, comenzó a besarme y aunque la deseaba estaba cansado y molesto lo cual no era una bueno combinación para estar con ella, así que con toda mi fuerza de voluntad la tuve que rechazar y aplazar esta noche para el fin de semana.

El sábado me había quedado hablando con mi papá de negocios y de cómo iban evolucionando las cosas con Bella, no pude mas y le dije como me sentí respecto a las cenas que me impedían estar con ella, sentía que la estaba descuidando y eso no me gustaba, quería pasar más tiempo con ella pero estar frente a una empresa me lo estaba impidiendo, no es que me quejara del cargo es solo que quería que hubiera alguien más que me ayudara y no ser yo quien estuviera en cada cena. Me prometió ayudarme y yo se lo agradecí. Regrese a casa después de cenar con él ya que Bella había comentado que saldría con sus amigas y no quería estar en nuestra casa sin ella.

La encontré dormida y me sorprendió ya que apenas eran las 10. Podía aprovechar que aun era temprano para poder estar un par de veces con ella esa noche, me acomode junto a ella besando su cuello y acariciando sus piernas, me disculpe cuando la desperté. Lo que no me esperaba era su rechazo, me queje ya que teníamos tiempo sin hacer el amor y la extrañaba, pero acepte solo dormir cuando la abrace ella salto como si le fuera a hacer algo, eso me molesto ya que no sería capaz de lastimarla, enojado y dolido me marche a dormir a una de las habitaciones de huéspedes, pensando que es lo que había hecho para que se comportara de esa manera tan extraña.

El domingo no fue relevante y el lunes transcurrió con normalidad bueno no exactamente, me mantuve alejado de ella, quería darle su espacio además de que quera saber que había hecho mal para que reaccionara de esa manera, me enfrasque en mi trabajo y nuevamente surgió una nueva cena por lo que solo le envié un mensaje ya que no sabía si me contestaría. Llegue a dormir cuando ella ya lo estaba. Y no tuve oportunidad de avisarle que tendría que viajar a Berlín, me levante temprano y comencé a hacer mi equipaje despertándola sin querer, en su rostro leí la incertidumbre, me veía a mí y después a mi equipaje.

—Tengo que ir a Berlín a arreglar unos asuntos, estaré de vuelta en dos días.

—Edward…—su voz era tímida

—Promete que te cuidaras, te estaré llamando—asentido presionando las mantas contra su cuerpo, porque no podía mantenerme alejado de ella, me acomode junto a ella y acune su rostro. Se disculpo sobre lo de la noche anterior y no dude en decirle como me sentía, pero le deje en claro que sabía que era por nuestro bebé, sonreí al ver sus mejillas arder ante mi tacto, me fui no sin antes decirle lo que sentía te quiero amor


Serian unos días largos estar separado de Bella cada día me era más difícil, por lo menos cuando tenía las cenas sabia que solo tenía que llegar a casa y en mi cama estaría ella esperándome, su sola presencia me mantenía tranquilo. La llamaba para asegurarme de que estaba bien, me alegro cuando me dijo que estaría con Alice, era una chica con demasiada energía pero sabía que cuidaría de mi esposa por lo que podía estar tranquilo, además de que aunque me dijeran obsesivo o maniático, había contratado un guardaespaldas para ella, uno que estaba al pendiente de sus movimientos cuando yo estaba fuera, no dejaría desprotegida a mi esposa y a mi bebé, ambas o ambos eran importantes, lo más importante que tenia.


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