Protegiendo a un playboy: Capítulo 3


Casa… esto no es una casa

EVOP

No obstante con modificar mi imagen y convertirme en un adefesio, en uno que al menos ahora si quedaba junto a la chica que se haría pasar por mí esposa.

Cuando pensé que mi aspecto era lo peor no había visto el asco de ropa que esperaba que me pusiera.


—No tienes más opción Cullen, debes de ponerte eso.

—De donde lo sacaron… ¿de un basurero?

—Sabemos que no es a lo que estas acostumbrado, pero de eso se trata, debes de ser otra persona—. Murmuro cansinamente Demetri. — y más vale que te lo pongas, no tenemos tiempo que perder.

Ante lo inevitable, me vestí con la ropa sintética que ellos me habían llevado, nada tenía que ver con la ropa a la que yo estaba acostumbrado.

Tomé de nuevo el ascensor junto a un grupo de hombres que al parecer solo estaban ahí para cuidar de que no me escapara y siguiera sus órdenes.

—Esto me dará alergia—.proteste halando el cuello del suéter que comenzaba a picarme, levante la mirada para ver a la chica que estaba dentro del vehículo, su vestimenta había cambiado pero aun seguía luciendo bastante simple.

El camino al aeropuerto fue en silencio, cuando llegamos me impidieron bajar de inmediato, un par de mis acompañantes al igual que la agente Swan se bajaron y revisar el perímetro para ver que no había ningún peligro, cuando comprobaron que todo estaba en orden me dejaron bajar y, caminamos directamente a la entrada donde estaban plantados un grupo de paparazzi que no me reconocieron y eso me causo un poco de satisfacción, era la primera vez en muchos años.

La parte fea fue cuando vi que viajaríamos en clase turista, jamás en mi vida había viajado de esa manera, es por eso que contaba con un jet privado. Mis protestas murieron cuando escuche un gran murmullo lo que indicaba que alguien importante estaba en el lugar; no podía creer lo que veía, los paparazzi gritaban mi nombre como locos y un hombre muy parecido a mi estaba en el lugar y era custodiado por mi equipo de seguridad.

Ella se negó a explicarme de lo que se trataba, pero no me simpatizaba que mientras yo tenía que sufrir en no sé qué lugar, alguien desconocido disfrutara de mis cosas.

El viaje en avión fue el peor que hubiera hecho, los asientos eran bastante incómodos y el espacio muy reducido, algo que pareció molestar a la agente Swan ya que me reprendió después de que una de las azafatas me dijo que no tenían el tipo de agua que yo pedía… en realidad que exigía ¿pero que no era su trabajo el complacer a los pasajeros?

Al aterrizar e ir por nuestras mochilas ella intencionalmente me las lanzo para golpearme por lo que no la ayude con la suya y deje que se hiciera cargo.

Al llegar al estacionamiento sonreí cuando me señalo el que sería nuestro auto, al fin podía decir que había hecho algo bien, pero para mi sorpresa, nuestro auto era un dinosaurio… que era claramente un arma mortal. Apenas subimos al vehículo si así se le podía llamar, ella me entrego una alianza que debía de llevar para hacer que nuestra mentira fuera creíble, no necesitaba ser un conocedor para ver que era extremadamente corriente.

El camino se me hizo eterno y me sentía incomodo de ir a un paso que hasta una tortuga nos dejaría atrás, pero ella parecía estar disfrutando del panorama, al ver sus facciones relajadas la hacían lucir un poquito mejor, sacudí la cabeza ante esos pensamientos y solté una de mis frases arrogantes sobre el vehículo y la manera tan extraña que tenía el FBI para proteger a sus testigos.

Cuando llegamos a nuestro destino la escuche dejar escapar un suspiro y tomar una hoja donde pude leer eran las indicaciones para llegar a la que sería nuestra casa, estaba tan absorto mirando las casa que pasábamos y la separación que había entre ellas lo que daba un poco de privacidad; todas eran demasiado sencillas dejando claro que nadie conocía el significado de lo que eran los lujos, la buena vida.

—Llegamos—.anuncio señalando la casa que estaba a mi lado derecho, apenas la vi no pude evitar aterrarme.

—Eso se derrumbara en cualquier momento, no se cual es el concepto que tienen ustedes de seguridad. —rodo los ojos y bajó de la camioneta como si no hubiera dicho nada, tomo su mochila y se encamino por el pequeño camino de cemento que llevaba a las escaleras del porche, al pisar cada uno de los escalones estos rechinaron.

—Vamos Anthony—enarque una ceja al escucharla llamarla por mi segundo nombre.

Tome mis cosas y la seguí mirando lo que se suponía que era el jardín delantero; estaba cubierto de maleza y, no me extrañaría que en el habitaran algunas clases de serpientes.

Cuando entramos a la casa ella cerró la puerta y de inmediato movió una de las pinturas que estaba al lado para dejar al descubierto un sofisticado sistema de alarma.

—Bienvenido a tu nuevo hogar. —dijo de manera burlona.

—Esto no es un hogar, ¡esto es espantoso! —le dije recorriendo rápidamente todo lo que estaba a mí alrededor: una sala que era claro no era nueva, un comedor que consistía en una mesa para seis personas pero no todas las sillas eran iguales, las cortinas eran las más feas que hubiera visto. —No viviré aquí.

—Lamentablemente no estás en condiciones de elegir, esta será nuestra casa y entre más pronto te hagas a la idea será mejor para ti.

—Como pretendes que viva en un lugar como este. ¡Es horrible!

—Es un lugar seguro y es lo único que te debería de importar. —la vi buscar algo en su enorme bolso y cuando lo encontró me lo entrego. —Lee todo lo que hay ahí, esta especificado todo lo que debes de memorizar y el papel que debes de adoptar para llegar con vida al juicio.

—Que ingenioso—le dije al ver que utilizaría mi segundo nombre más el apellido Masen. — y como debo de llamarte. ¿Marie o cariño?

—Creo que es obvio. Atrévete a llamarme cariño de nuevo y me asegurare de que te arrepientas. —siseo.

— ¿Me atacarías? —dije con voz suave y mirándola de la misma manera que veía a las chicas que caían a mis pies.

—Provócame—. La mire de manera seductora ante su invitación lo que la hizo enfurecer. — ¡Estúpido! — me dijo antes de darme un golpe en la cabeza y dirigirse a la cocina.

—Te acusare por golpearme.

—Nadie me castigara mientras sigas a salvo. —me dijo al tiempo que regresaba junto a mi bebiendo un poco de agua.

— ¿Qué ganas con todo esto? —no podía quedarme con la duda de saber que era lo que la motivaba a exponer su vida.

—Un ascenso.

—No solo me refiero a protegerme, me refiero que fue lo que te impulso a tomar esta profesión.

— ¿Qué puede importarte a ti? —evito mi pregunta de manera cortante, paso junto a mi nuevamente y se inclino para tomar una aja que estaba en el suelo dándome una vista bastante agradable, su pantalón se había ceñido en su trasero que ocultaba bajo esos jeans holgados. —vamos te indicare tu habitación.

La seguí pero me detuvo antes de entrar en una de las habitaciones, la reviso rápidamente antes de dejarme entrar, estaba igual de deplorable que el resto de la casa pero agradecía que fuera amplia y fue en ese momento que caí en cuenta de que había una cama matrimonial.

— ¿Compartiremos habitación?

— ¡Por supuesto que no! —chillo irritada. —mi habitación es la que está enfrente.

Dejo la caja sobre una de las sillas, reviso el armario y debajo de la cama dándome esa vista que me hacia querer ver si en verdad tenía ese cuerpo horrible que pensaba o ocultaba un cuerpo digno de admirarse.

— ¿Qué crees que estas viendo? —me lanzo lo primero que alcanzo dándome justo en el hombro.

—Tienes buen tino. —murmure frotando la zona lastimada.

—Falle, iba directamente a tu cabeza pero te moviste—se levanto sacudiendo sus rodillas. — tendremos que dejar claras algunas cosas.

—Además de todo lo que hay aquí. —moví las hojas que mantenía en mis manos.

—No quiero volver a encontrarte mirándome de la manera que lo estabas haciendo hace un segundo, no quiero que me toques y espero que te ciñas a lo establecido en esas hojas, pero sobre todo harás todo lo que yo te diga.

— ¿Así que no eres tan inmune a mis encantos? —me recargue en la pared detrás de la puerta sin ocultar una sonrisa.

—Deja de creerte tan impresionante, jamás tendría algo con un hombre como tú. Puede que muchas estén encantadas de ser felices con las migajas que les das, que se conformen con ser una chica mas en tu cama, pero hacemos mujeres que tenemos dignidad y un cerebro para saber que estar contigo es una pérdida de tiempo. —la sonrisa que se había formado en mi rostro se borro y dio paso a una tremenda oleada de ira. ¿Cómo me juzgaba sin conocerme?

— ¿Qué puede saber una niña como tú? —escupí molesto acercándome sin dejar de mirarla y contrario a lo que esperaba no retrocedió ni bajo la mirada, mantuvo barbilla en alto mirándome con la misma intensidad que yo lo hacía.

—Que te quede claro que no soy ninguna niña, tan solo eres 4 años mayor que yo.

—Así que tienes 28 años. —asintió. —eso no te da ninguna experiencia. Por el tono de tus palabras puedo adivinar que no has tenido buenas relaciones ni un amante que te satisfaga. —chasquee la lengua al ver sus labios se fruncían levemente casi de manera imperceptible lo que me indicaba que tenia razón. —Podemos sacar provecho de esto.

—Ya se te olvido que soy un espantapájaros. —gruño dando un paso hacia mi acortando la distancia.

—Pero soy un hombre con necesidades y, podría sacrificarme si eres lo único que hay.

—Eres un cerdo arrogante. —sus ojos lanzaban llamas y, yo aun no podía creer lo que acaba de decir, no podía imaginarme estar con ella en la misma cama.

—Tienes miedo que te demuestre que puedo ser un perfecto amante y que rompa tu concentración. —dije arrogante pero de manera seductora dejando que mi mano acariciara su brazo.

Antes de que pudiera reaccionar hizo una maniobra que me envió directamente al polienta suelo de mi habitación, poso un pie sobre mi pecho y se inclino acercando su rostro al mío.

—Que quede claro que te odio y eso no cambiara en lo absoluto. Jamás pensaría en acostarme con un millonario engreído como tú. —cerré los ojos cuando su pie se posiciono en la parte más vulnerable de mi cuerpo. —Apuesto a que sabias que los hombres que mas presumen su hombría son los mas pequeños. —abrí los ojos sorprendido solo para ver como mantenía su dedo meñique levantado mientras una sonrisa se extendía en su rostro.

—Ninguna mujer se ha quejado de mi desempeño en la cama. —gruñí nuevamente molesto.

—Eso dices tú, pero tus conquistas pueden opinar diferente. —se alejo de mi, tomó su caja y salió de la habitación dando un portazo al mismo tiempo que yo golpeaba el suelo con mis puños.

BVOP

Apenas salir de su habitación pude respirar con tranquilidad, entre en mi habitación pegando mi cuerpo en la puerta. Me sentía satisfecha de haber lastimado un poco se ego, le había demostrado que yo no era presa fácil. Al menos eso es lo que él había notado, no se había percatado de cómo mi terminaciones nerviosas se habían activado con un solo toque y me habían hecho recordar la vez que me había intentado seducir, lo que me dejaba claro, porque debía de odiarlo y no podía dejarme engañar por sus trucos de conquistador insaciable.

Después de un caso bastante complicado que nos había manutenido detrás de un narcotraficante por más de un mes estábamos disfrutando que el hombre ya estaba siendo procesado. Al principio me había negado pero al final de cuentas hacia accedido de ir al bar de moda en el que estarían mis amigos y compañeros de trabajo.

Me había arreglado junto con Leah que era la novia de Jake y secretaria de Demetri que al igual estaba entre nosotros celebrando la victoria de otro caso. Me había obligado a ponerme un vestido corto que me hacía sentir desnuda, mi cabello estaba suelto cubriendo mi espalda y mi maquillaje era natural.

Al principio todos habían alabado mi transformación, pero agradecí cuando la plática tomo su rumbo habitual, el trabajo. Leah fue la primera en quejarse y comenzaron a hablar de cosas triviales y de parejas que me hicieron sentirme totalmente excluida ya que era la única que iba sola, así que me disculpe para ir por algo a la barra y de esa manera dejar la incomodidad de lado.

Pedí un trago igual al que estaba bebiendo y que me entregaron al instante.

Permíteme. —me tomó por sorpresa ver que alguien más pagaba mi bebida.

Yo…—me había quedado sin habla al ver que el que me estaba invitando una bebida, no era otro que el hombre que aparecía en la mayoría de las revistas y que era considerado uno de los hombres más guapos y cotizados del momento.

Sé que puedes hacerlo, pero solo quiero invitarle una bebida a la chica más hermosa en este lugar. —apoyo su espalda en la barra quedando junto a mí. — Mi pregunta es que hace una chica tan linda como tú, sola.

No vengo sola. —dije señalando a mi grupo de amigos que se divertían, pero solo un par de ojos estaba al pendiente de lo que sucedía y ese era mi compañero Jacob.

— ¿Alguno es tu novio? —pregunto al tiempo que analizaba a todos los que estaban en la mesa sola para darse cuenta de que todos estaban acompañados. — veo que eres la única que viene sola. ¿Puedo hacerte compañía y conseguir que esta noche sea inolvidable? — sus dedos rozaron mi mejilla provocando un hormigueo recorriera la piel que había tocado.

Nuestras miradas estaban conectadas y sabia que no hacían falta palabras para que el comprendiera que aceptaba lo que me estaba proponiendo, por primera vez en mi vida estaba dispuesta a hacer una locura, siempre me había caracterizado por ser una chica sensata que no hacia las cosas sin pensar los pros y los contras. Esta vez me arriesgaría a donde las cosas me llevaran, era un hombre muy apuesto y estaba interesado en mí.

Hablamos un poco mas sin revelar nuestros nombres aunque el de él no era un misterio. Seguimos bebiendo hasta que de pronto escuchamos un par de murmullos, el dejo de prestarme atención y se centro en ver a la pelirroja que acababa de entrar, era una chica hermosa y que su rostro era igualmente conocido, era la modelo del momento.

Me gire evitando mirarla ya que pensaba que no deseaba ser el centro de todas las miradas, platicamos unos minutos más, pero el ya no se notaba tan interesado, se disculpo llevándose su bebida con un guiño se alejo, me quede unos segundo en el sitio para después girarme y verlo llegar junto a la chica y comenzar a flirtear con ella dejándome de lado como si no fuera nada. Era obvio que él prefería a una modelo que una chica normal, pero era humillante sentir la mirada del Barman que había sido testigo de nuestra plática y también había visto como este me había cambiado.

Regrese a nuestra mesa donde Jake me miro de manera interrogante, me vio unos segundos y después miro hacia donde estaba el hombre que me acababa de humillar, solo negué y le pedí que no dijera nada.

Esa vez había sido una tonta al caer en su trampa y creer en sus encantos. El solo se fijaba en el físico y buscaba aventuras de una noche, lo que menos deseaba era entrar en su lista.

Sacudí mi cabeza quitando los pensamientos que habían regresado y concentrarme en mi trabajo, debía de protegerlo para que testificara y después ya no tendría porque volver a verlo. Al menos me podía sentir satisfecha de haber herido su ego diciéndole que debía de ser pequeño, eso era algo que hería a cualquier hombre.

Esperaba que las cosas le hubieran quedado completamente claras, no dejaría que lo que había sucedido esa noche se volviera a repetir. No podía enredarme con un hombre que solo estaba dispuesto a recibir mas no a dar. El y yo éramos completamente opuestos.

Dejé esos pensamientos de lado y me dedique a acomodar mis cosas en mi nueva habitación mientras avisaba a mis superiores que ya habíamos llegado y que todo iba bien.
Bajé a la cocina para ver que no había nada comestible, así que nos veríamos obligados a ir al supermercado.

—Tengo hambre. —me gire para ver a Edward que se había quitado el suéter y solo llevaba una playera que anunciaba una marca de cerveza.

—No hay nada comestible, así que debemos de salir al supermercado.

— ¡Oh, no! —chillo. —Yo no iré a un lugar como ese.

Solté el aire que había en mis pulmones, pasando una mano por mi cabello dejando clara mi frustracion. No solo era un hombre arrogante también se comportaba como un niño; es en estos momentos en los que agradecía no tener nada con un hombre como él.
Pero todo esto apenas comenzaba, serian 4 meses muy… muy largos.


Gracias por seguir leyendo mis locuras

3 comentarios:

  1. Ahggg lo ame y lo odie, maldito edward tonto -_- , jejeje felicidades te quedo estupendo

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  2. lo ame maldito tonto xq dejo a bella ese dia no sabe lo q se perdio ahorA le costara <3

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  3. Anónimo9/8/15 09:36

    Jamas había odiado tanto a Edward Cullen es un arrogante ya vera, pobre Bella. Amo♥ la historia.
    A-Cipriano Cullen

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