No me dejes caer: Capítulo 12



Caos


—Está reaccionando— escuche una voz familiar y sentí un fuerte aroma cerca de mi nariz, con la mano aparte una mano y con ella el aroma penetrante.


Abrí los ojos lentamente tratando de enfocar a la persona que estaba inclinada hacia mí.

— ¿Que sucedió? — pregunte desorientada.

—Te desmayaste. —respondió otra voz de manera acusadora que reconocí al instante.

Me senté de golpe lo que fue un terrible error ya que todo comenzó a darme vueltas, pero un par de brazos me sostuvieron obligándome a recostarme nuevamente en el sillón en el que estaba. Antes de hablar mire a mí alrededor notando que no estaba en el salón, al contrario me encontraba en otra habitación que al parecer estaba un poco lejos ya que la música no se escuchaba tan fuerte.

—Tomate las cosas con calma. No hagas movimientos bruscos. —me sugirió Carlisle quien me sonrió de manera cálida.

—Estoy bien, ya se me pasara. —asegure quitándole importancia, no era la primera vez que me pasaba, mas si era la primera en un lugar tan público.

—Tus padres están afuera, ¿quieres que les diga que pasen? —preguntó lo que me hizo sentarme nuevamente rápidamente ganándome una reprimenda de Edward que permanecía en segundo plano. —Tu padre parecía consternado y tu madre está desesperada.

Sonreí con dolor antes de bajar mis piernas del sillón y dejar que mis pies tocaran el suelo. Están fingiendo— gire mi rostro, dejando escapar un suspiro. — Por favor Dr. Cullen, dígales cualquier cosa, pero no deje que entren, deme tiempo. —pedí tratando de prepararme para el numero de mis padres.

—Claro, pero Edward se quedara contigo—advirtió saliendo de la habitación deteniéndose solo para decirle algo a su hijo que asintió.

Permanecía en su sitio por unos minutos antes de dar un par de pasos y quedar frente a mí, se aclaro la garganta obligándome a mirarlo.

—Esto ya te había pasado, y no es una pregunta. — aparte la vista de él y la enfoque en la pared detrás de él, en una pintura bastante ordinaria. —Dime cuando fue la última vez que comiste.

— ¿Que tiene eso de relevante?—pregunte mirándolo de nuevo con el ceño fruncido.

—Tengo mis teorías. La principal y que veo en este momento, anorexia.

—Absurdo. —me burle tratando de levantarme más me lo impidió.

—No lo es, creo que acerté, dime… ¿Cuando fue la última vez que comiste?

—Es la tontería más grande que he escuchado. —me levante apartando su mano de mi hombro. — Ya me siento bien.

—Mientes y lo sabes. Solo quiero ayudarte.

—No necesito tu ayuda ni la de nadie. Estoy perfectamente bien.

—Sabes que no lo estas.

—Maldita sea Edward, deja de meterte donde no te llaman, suficiente tengo con tener que soportar a mis padres, para que ahora tenga que soportarte a ti también.

—Yo no te estoy juzgando, solo quiero ayudarte.

—Ya te dije que no lo necesito. —repetí molesta.

—Quiero que vayas al hospital a que te realicen unos estudios.

—No perderé mi tiempo en algo absurdo, solo porque una estúpida idea está en tu cabeza

—No es solo una idea, es lo que veo.

—Necesitas anteojos— asegure apartando la vista de él cuando la puerta se abrió.

La primera en entrar fue mi madre que interpretando su mejor papel de madre preocupada se acerco a mí y me envolvió en sus brazos asegurando que se encontraba preocupada y tratando de saber si ya me sentía mejor, aunque sus palabras mostraban a una madre preocupada, su mirada mostraba lo enfadada que estaba por lo que para ella sería un escándalo. Me separe de ella de manera brusca asegurando que me encontraba bien.

—Me gustaría que la llevaran al hospital para poder realizarle unos estudios completos. —pidió Carlisle mirando a mi padre que de inmediato acepto sin poner una sola objeción. —Mañana que descanse y el lunes la espero.

—Ya les dije que me siento bien

—Pero no está de más una revisión completa. —Secundo Edward, esto era absurdo, me pare frente al espejo que había en la pequeña habitación, mi padre se ponía de acuerdo con Carlisle, mi madre se notaba que deseaba salir y los ojos de Edward me veían con asombro, ya que me estaba arreglando el vestido, y el peinado que se había visto afectado  al estar recostada.

Espere unos minutos más ninguno parecía tener intenciones de marcharse, así que simplemente me disculpe, atravesé la habitación, saliendo al pasillo.

—Bella— escuche la voz aterciopelada de Edward pero la ignore completamente, y seguí con mi camino hasta entrar al salón, fueron pocas las personas que notaron mi regreso y me miraron, llegue hasta nuestra mesa y la mirada de todos estaban puestas en mi, segundos después, vi a mis padre y a los Cullen acercarse.

— ¿Estas bien?— era la última persona que quería tener cerca pero era mi única alternativa para alejarme.

—Sácame de aquí Demetri— le dije con solo mover los labios.

—Lo más lejos que te puedo llevar es a la pista de baile, nos tienen atrapados—extendió su mano, escuche un gruñido me gire hacia los presentes y vi la mirada amenazante de Emmett.

—Si es lo más lejos— tome su mano y en seguida ya estábamos entre las parejas, era una música lenta, aunque me desagradaba sentir el agarre de Demetri. No pude evitar el comprar los brazos de Demetri con los brazos y la calidez del cuerpo de Edward…

—Eres simplemente sorprendente. —murmuro bajito muy cerca de mi oreja. —No hace ni 15 minutos que te desmayaste y ya estas bailando como si nada hubiera sucedido.

—Es algo sin importancia.

— ¿Sin importancia? —asegure mostrándome indiferente y dejando que me siguiera guiando.

—Es agotamiento, sabes de las largas jornadas de la empresa.

—Deberías de trabajar menos, el dinero que tienes ya asegurado es más que suficiente para vivir muchos años sin preocuparte.

Me aparte un poco de él para mirarlo directamente. —No soy como tú, yo no me conformo con migajas, tengo ambiciones y retos personales que debo de cumplir.

— ¿Me estás diciendo que me conformo con cualquier cosa? —pregunto enarcando una ceja.

—Lo haces Demetri y en todos los aspectos— me apretó más contra su cuerpo y yo intente apartarlo con mi mano, mas me lo impedía.

—Sabes que no es verdad, de ser de esa clase de hombres no hubieras estado en mi cama.

—No es el lugar ni el momento para hablar de ello, pero que quede claro que fue cuando yo quise y tal vez solo fuiste el premio de consolación. — le dije sonriendo al tiempo que su rostro se ponía rígido y su agarre se hacía más fuerte.

—Date cuenta Isabella que eres igual que las demás chicas. —intente apartarme más me fue imposible y solo conseguí que sonriera. —Te irás cuando yo quiera o en este mismo momento Charlie se enterara que su minita de oro es…

—No te atrevas a decirlo.

—Entonces quita tu cara de asco y muestra la mejor de tus sonrisas, ambos sabemos que eres la reina de las apariencias.

—Ups, lo siento, ¿te dolió?— me disculpe con una enorme sonrisa, dejándole claro que el que mi tacón se encajara en su pie era totalmente intencional.

—Estas jugando con fuego

—No me amenaces.

—Te tengo en mis manos, sigue insultándome y nuestro secretito ya no lo será— bufe de frustración, en estos momento me tenía en sus manos, observe sobre su hombro para ver a Edward y Emmett que me veían con el ceño fruncido. ¿Quienes se creían para estarme vigilando?

—Necesito algo de beber— le dije en cuanto la melodía termino. Me llevo a la mesa donde se encontraban todos nuestros amigos sin quitar la mano de mi cintura

—La cara de tu madre fue memorable— menciono Jessica entre risas, por lo que me dio a entender que debería de estar avergonzada.

—En verdad Bella la cara de tu…

—Erick a caso te pregunte. — el simplemente negó y no hizo un nuevo comentario.

Al terminar mi bebida Demetri me quito el vaso de las manos y lo dejo sobre la mesa antes de anunciar que seguiríamos bailando. Una nueva canción comenzaba y Jessica dejo escapar un chillidito tirando del brazo de Mike asegurando que amaba esa canción, por lo que su rubio novio no tuvo más alternativa que levantarse y conducirla al interior de la pista.

Me vi envuelta de nuevo en los brazos de Demetri que aprovechaba cualquier ocasión para pegarme más a su cuerpo, se inclinaba para murmurarme cosas al oído y su mano apoyada en mi espalda distraídamente bajaba cada vez mas y luego volvía a subir.

—La mirada de tus amiguitos no tiene precio, están furioso— me gire y vi a los chicos que efectivamente no ocultaban su molestia.

—No son mis amigos.

—Pues parece otra cosa o es que…

—Ni te atrevas a insinuarlo— beso mi hombro y una sonrisa de autosuficiencia apareció.

—Aun lo dudo, este pequeño gesto hizo rabiar a uno de ellos. — murmuro divertido.

Bailamos 3 piezas más antes de que mi padre hiciera una seña de que era momento de marcharnos lo cual agradecí ya no tenía que estar más tiempo junto a Demetri. En cuanto termino la pieza me aleje de él y le indique que me marchaba, hizo una mueca pero al ver a mi padre mirándonos no puso más objeción, me acompaño hasta nuestra mesa y se despidió besando mi mejilla antes de dar media vuelta e ir con los demás.

Gran parte del camino fue en un silencio completamente incomodo, justo cuando entrabamos a casa mi madre estallo.

— ¿Que fue ese show Isabella? — pregunto encajando sus uñas en mi brazo.

—No sé de que hablas.

—El de fingir ese desmayo, que no te basto con el de la Boutique.

— ¿Ya había pasado antes? —pregunto mi padre que de pronto parecía estar poniendo atención.

—El día que fuimos a buscar los vestidos me hizo lo mismo, ya estoy cansada de que se empeñe en llamar la atención de esta manera. — murmuro mi madre como si fuera el fin del mundo. — ¿Que es lo que sucede contigo Isabella?

—Nada.

—Ese nada me va a costar muchas habladurías.

—Déjala Renée. — intervino mi padre sorprendiéndonos a ambas. ¿Me estaba defendiendo?

— ¿Que la deje? Te das cuenta de que solo lo hace para hacerme quedar en ridículo.

En cuento la camioneta se detuvo delante de la puerta de la casa, abrí la puerta y baje de un salto murmurando un buenas noches  que ninguno respondió.

Fui directo a mi habitación me deshice del vestido, me desmaquille y me puse una mis pijamas favoritas, esta sería una larga noche.

Me sorprendió ver que nadie me molestara, vi mi reloj con asombro ya pasaba de medio día y no había señal de una Renée histérica gritándome por seguir en la cama o de Charlie pidiendo que hiciera algún movimiento de la empresa, me levante de la cama, me coloque una bata y me aventure a bajar, ya no me importaba si Renée me gritaba por bajar en pijama.

—Señorita ¿Desea algo? —pregunto amablemente una de las chicas de servicio.

— ¿Donde están mis padres? —pregunte extrañada de tanta tranquilidad.

—Dejaron una nota para usted, en seguida se la traigo. —unos segundos después regreso y me entrego una nota que con solo ver la letra me dejo clara que era de mi padre escrita de último minuto.

Bella
Espero que cuando te levantes te encuentres de mejor humor.
Tuve que salir a Alemania y espero volver en  un par de semanas. Me mantendré comunicado para que me mantengas al tanto de lo que se necesite en la empresa. No llegues tarde a la oficina el lunes, hay mucho trabajo.
Charlie

Perfecto, lo que necesitaba. Una alegría me invadió, mis padres no estaban en la ciudad lo que significaba que no tendría que estarlos soportando. Regrese a mi habitación me metí de nuevo entre las mantas y me puse a ver una película, una de las empleadas me llevo la comida, la ignore por completo y me quede profundamente dormida, volví abrir los ojos cuando el timbre de celular sonaba de manera insistente, intente ignorarlo, pero después de dejar de sonar lo volvía hacer, me levante para contestar, era de un número desconocido

Al escuchar la voz del otro lado de la línea supe que debería de haberlo dejar timbrar. Me pase la mano por el cabello escuchando la voz de Demetri que solo hablaba para avisarme que estaría fuera de la ciudad junto con Tanya ya que esta acaba de terminar con su novio y evidentemente se iban a divertir, era algo que no me importaba y parecía que no terminaba de entenderlo.

—Espero que te ahogues, le harías un gran favor a todos. —le desee sinceramente consiguiendo que soltara una carcajada.

—No creo que se hagan realidad, pero gracias por tus buenos deseos, nos vemos en unos días.

—Muérete.

Me di una ducha, me puse otro pijama y me tire sobre mi cama que ya estaba arreglada para ver la televisión de nuevo. Así estuve hasta cerca de las nueve que continúe escribiendo mi historia, nuevos personajes, detalles frustrantes, pero el final no había sido modificado seguía siendo el mismo, una trágica muerte para la protagonista

Jamás había odiado un fin de semana, era lunes por la mañana y me encontraba sumamente cansada, aunque no lo quisiera estaba lista para comenzar con la monotonía en que se había convertido mi vida, siempre hacia lo mismo: me duche, cambie, arregle para cubrir una apariencia esa que poco a poco me iba consumiendo, esta vez me sentía débil se que se debía a que tenía mucho tiempo en inanición, mi desayuno estaba sobre mi tocador como todas las mañanas, solo tome un sorbo de jugo de naranja, deje deslizarse un poco por mi garganta antes de sentir un profundo asco y unas ganas inminentes de vomitar, tome mis cosas y salí rumbo a mi trabajo, el único lugar que era mi peor pesadilla pero a la vez era mi único escape y en el cual era realmente buena.

—Buenos días Srta. Swan. —saludo Megan apenas estuve cerca de su escritorio.

— ¿Hay algo importante para hoy?

—Junta con los socios para el proyecto de la semana de moda y supervisar el cierre de un contrato que corre a cargo de Samuel Portan.

— ¿Quien lo puso a cerrar un trato a él?— pregunte sorprendida ese hombre un inepto.

—Tu padre.

No pude mas suspirar y rogar porque todo saliera de acuerdo a lo esperado ya que si no solo conseguiría meterme en problemas. Intercambie un par de palabras más con Megan antes de hacerle que recordara las horas de cada una de las reuniones y justo cuando entraba en mi oficina me recordó que tenía que entregar un avance para mi proyecto de titulación y que el Sr. Maxwell esperaba el proyecto que tenia para la empresa.

—Que nadie me moleste y no me pases llamadas solo que sean de vida o muerte.

—Entendido. Tienes 20 minutos para llegar a la sala de juntas. —asentí cerrando la puerta a mis espaldas.

Este día sería completamente agotador, la empresa Swan se caracterizaba por ser unos de los patrocinadores más importantes que tenían en este evento, la semana de la moda era una de mis favoritas, gozaba de los mejores lugares en todas las pasarelas, lo malo es que eran junto con mi madre.

Como lo había previsto, la junta duro cerca de 4 horas y como siempre nosotros seriamos los anfitriones de una cena de gala, un poco de estrés mas a mi agenda, pero otra razón para destacarme, para hacer que el nombre de Isabella brillara por sí solo y no solo por llevar el apellido Swan.

Al término me encerré de nuevo en mi oficina solo tomando llamadas importantes que no duraron más de un minuto, me dedique  a terminar de corregir mi proyecto para la empresa Swan y transcribir el proyecto de titulación.

—Srta. Swan, tiene 15 minutos para subir a la sala de juntas y supervisar el cierre del contrato. — me aviso Megan por el intercomunicador.

—Voy en seguida— guarde los cambios en mi trabajo, tome la carpeta donde se especificaba las pautas que pedían nuestros próximos clientes, me alegre que cuando llegara aun no hubiera nadie, tome lugar en uno de los extremos donde podía seguir trabajando y a la vez escuchando perfectamente la negociación.

Una hora más tarde Samuel había echado a perder el cierre de trato, gracias a no estudiar perfectamente bien las especificaciones de nuestros clientes, aunque intente intervenir, este hombre me fastidio haciendo de lado mis propuestas y dejando ir a unos buenos clientes, ¿y qué significaba esto? problemas seguros y no precisamente pare él, sino para la responsable en turno, esa era yo.

—Tienes una llamada en línea— murmuro Megan apenas me vio salir del ascensor.

— ¿Quien es? —preguntando con un leve escalofrió recorriendo mi cuerpo, mi padre no se podía haber enterado tan pronto ¿o me equivocaba?

—Tyler.

—Ya lo atiendo— entre en mi oficina aun con la frustración escrita en mi rostro, parecía que este chico tenia radar, el tenia algo que me ayudaría.

Apenas me acomode en mi cómoda silla tome el teléfono y comencé a hablar con Tyler quien solo hablaba para invitarme a una reunión ya que se había enterado que mis padres ya no estaba en la ciudad, algo que no me parecía extraño ya que su madre era una amiga de la mía. Aunque sabía que era una buena idea me negué, esta vez tenía que terminar el proyecto de la empresa para que lo revisara nuevamente el Sr. Maxwell y tenía que terminarlo dentro de unas horas ya que se iba a un viaje a Corea y además estaba mi trabajo de titulación, eran cosas importantes que no podía dejar de lado. Intento convencerme nombrándome quien estaría y recordándome que Demetri estaba de viaje con Tanya en Hawái, mientras que Jessica y Mike estaban en Bora Bora.

—Ty necesito algo. —le dije  girando en mi silla.

—Sabes que tienen precio.

—Lo sé y sabes que eso es lo de menos. Te veo en media hora en el estacionamiento.

—Estaré ahí.

En el tiempo acordado nos encontramos en el estacionamiento, a esa hora era el lugar más seguro ya que todos aun se encontraban concentrados en sus labores, por lo que estaba desierto, platicamos por un momento  hicimos el intercambio y después cada uno regreso a sus labores. Apenas se abrió la puerta del ascensor y Megan salto de la silla con una cara de terror.

— ¿Que sucede?

—Tu padre está en la línea, parece que se entero del fracaso de esta tarde.

—Ya lo atiendo— entre en mi oficina y escondí las pastillas en uno de los cajones laterales. Tome una enorme bocanada de aire antes de tomar el teléfono— Charlie. — lo salude esperando que estallara.

—Me voy y dejan escapar a un cliente importante. — grito molesto.

—Buenas tardes. —salude al tiempo que me apoyaba mejor en mi silla.

—No estoy para estupideces Isabella, ¿en que estabas pensando cuando lo dejaste escapar? ¡Era importante!

—Intente retenerlo, pero Samuel no sabe lo que hace.

—No me vengas con excusas, no me extraña que intentes culpar a alguien más de tus errores, tú eres la única responsable.

—Tú pusiste a Samuel al frente de ese trato aun sabiendo que no tiene la experiencia. Intente retenerlos.

—Eres una incompetente, ¿así planeas llegar a un puesto directivo? —pregunto con burla.

—Hago mi trabajo y no soy una incompetente— solté furiosa. —Sabes que Samuel es un inepto…

—Mira quién habla de ineptos, tú no estás muy lejos.

—Yo no tengo la culpa de que Samuel no leyera las pautas.

—Debiste de intervenir

— ¡Eso hice!

—Yo escuche todo lo contrario. —aseguro, algo que no me sorprendió.

—Sabes perfectamente que no he perdido ni un solo contrato, ¿porque lo haría ahora?

—Por llamar la atención.

— ¿Eso es lo que crees?

—Por favor Isabella, en este momento es lo único que estás haciendo, tu madre tiene razón.

—Que lastima que tengas ese concepto de mí.

—Es la realidad, así que deja de estar juagando a la mártir y ponte a trabajar yo no deseo a incompetentes en mi empresa.

—No te preocupes cuando regreses no encontraras a ningún incompetente de que preocuparte.

—Eso espero— me colgó antes de que dijera cualquier cosa, lance el vaso que estaba sobre mi escritorio, choco contra la pared rompiéndose.

— ¿Estás bien?— entro Megan de inmediato.

—Tráeme otro vaso— le exigí sin mirarla y cerrando mis puños encajándome las uñas en mis palmas, ¿como era posible de que después de intentar salvar el contrato aun pensara que yo era la culpable?

Ya nos soportaba esta situación, algunos me decían que era estúpida por no marcharme de mi casa, pero aunque tenía una pequeña fortuna, no la podía tocar, mi padre había colocado una clausula que podría manejarla en cuanto me graduara, con ello me mantenía atada, pero gracias al contrato que me había dejado cerrar el de los empresarios chinos, había logrado ganar lo suficiente para comprarme mi departamento y con las ganancias que le seguían me podara mantener por lo que restaba del semestre, antes de que mi pequeña fortuna fuera liberara, ya no estaba segura de aguantar esta situación había sobrepasado mis limites, según él lo que yo deseaba era llamar la atención, se daría cuenta de lo que era capaz de hacer, cuando de verdad pretendía llamar la atención.

La tarde paso, todos en la oficina se marcharon, solo estábamos los guardias de seguridad y yo, saque las pastillas de mi cajón, jugué un rato con ella, después no me moleste en contarlas solo tome un puñado las ingerí, tome mis cosas y salí de la oficina con paso firme, tenía el tiempo contado antes de que comenzara a hacer efecto, entre en el ascensor y permanecía poyada en el fondo sintiendo por primera vez que avanzaba de manera lenta. Al abrirse las puertas me encontré de frente con Emmett, Edward y Jasper, no pude ocultar mi sorpresa más me abrí paso entre ellos  tenía que salir de ahí, antes de que lo arruinaran.

— ¿Porque no fuiste al hospital? —pregunto Edward cuando había dado apenas unos pasos, me comenzaba a sentir extraña. — ¿Te sientes bien?

—Estoy bien, por eso no fui al hospital— asegure siguiendo mi camino tratando de caminar de manera recta.

Mi auto estaba cerca, solo unos pasos más y podría salir del edificio, mi corazón latía más rápido y mi respiración comenzaba a hacerse errática, además de que comenzaba a sentir unas ganas de vomitar, algo que no podía hacer.

— ¿A dónde vas? — pregunto Edward sobresaltándome al escucharlo tan cerca.

—Que te importa— camine lo más aprisa que podía hasta llegar a mi auto, apoye una mano sobre él y con manos temblorosas intente abrirlo mas solo conseguí poner la alarma.

—Mírame Bella— sentí unas manos en mi cintura que me obligaron a girarme, pero mantenía mi vista en el piso que comenzaba a moverse frenéticamente, mi pecho comenzaba a dolerme y mis parpados comenzaban a pesarme.

—Deje…jenme tranquila— mis palaras sonaron entrecortadas, intente liberarme de los brazos, pero mis fuerzas me traicionaban.

Su cuerpo me presionó contra el auto al tiempo que sus manos abandonaban mi cintura como si supiera que de soltarme caería ya que mis piernas las sentía bastante débiles, tomó mi rostro levantándolo.

— ¿Que tomaste?— pregunto en un tono que parecía alarmado, mis parpados se estaban cerrando, me estaba costando cada vez mas mantenerme despierta. — Debemos de llevarla a un hospital, ¡AHORA!

Intente hablar mas no pude hacerlo, lo último que sentí fue que me levantaban, después solo gritos con mi nombre mientras todo se volvía oscuro y mi corazón se aceleraba a un ritmo lastimero.

...

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