No me dejes caer: Capítulo 13


 Aceptando


EPOV

Mi corazón se acelero al ver el auto de Bella aun en el estacionamiento, la había esperado ver en el hospital, pero no apareció lo que me mantuvo bastante inquieto durante todo el día, así que cuando Jasper dijo que iría a la empresa me ofrecí a acompañarlo  esperando verla y ahora que sabía que lo haría no sabía de qué manera convencerla para que se realizara los estudios, esta chica estaba tentando a la suerte, aun no podía creer que una chica como ella estuviera pasando por todo esto, mi corazón se detuvo al verla en el ascensor, basto muy poco para darme cuenta de no todo estaba bien, apenas hablo con nosotros, algo que no era extraño ya que sabíamos que no éramos sus personas favoritas, mas lo que despertó una señal de alarma en todos fue el hecho de notar que no parecía estar completamente en sí, sin esperar fui tras ella y al obligarla a mirarme el peor de mis miedos se hizo palpable, un escalofrió recorrió mi cuerpo.


La tome en brazos y les grite que teníamos que llevarla a un hospital, solo esperaba tener tiempo. Emmett fue rápido, tomo el auto de Jasper, subí en el asiento trasero con ella en brazos.

— ¿Que le sucede? —pregunto mi hermano mirando por el retrovisor saliendo del edificio y mezclándose con el tráfico, esta vez agradecía su manera temeraria de conducir ya que gracias a eso ya habíamos pasado un par de semáforos en verde.

—Bella, Bella— la llamaba intentando que mantuviera sus ojos siguieran abiertos pero la estaba perdiendo— ¡acelera Emmett!

—Voy lo más rápido que puedo. —protesto y aunque sabía que tenía razón no podía evitar presionarlo.

—Bella…— mi corazón se contrajo cuando se comenzó a mover de manera incontrolable, comenzó a convulsionar, estaba aterrado y no podía parar de pedirle que soportara.

Apenas llegamos al hospital, baje con ella pidiendo ayuda, al instante llegaron con una camilla y desaparecieron con ella, me vi imposibilitado de seguirla ya que un guardia de seguridad me lo impidió

—Tengo que estar con ella. — le dije mirando sobre su hombro el lugar por donde había desaparecido.

—Lo siento es área estrictamente para el personal. —me dijo señalando el letrero que así lo indicaba.

—Soy médico de este hospital.

—Identificación— pidió enarcando una ceja, busque en mis bolsillos y no encontré mi identificación, me golpee la frente al recordar que la había dejado en mi bata y esta estaba en mi auto.

— ¿Dr. Cullen? —me gire al escuchar que me llamaban.

—Dr. Simmons— agradecí que uno de mis colegas estuviera por la sala de urgencias

— ¿Hay algún problema? —pregunto extrañado llegando a mi lado.

El hombre de seguridad le pregunto a mi colega si me conocía y esta de inmediato le dejo en claro que me acababa de incorporar y que además mi padre era el nuevo jefe del hospital ¿Por qué no me había acordado de él? Agradecí a mi colega y entre sin saber bien a dónde dirigirme, era nuevo aun y no estaba familiarizado con todo el hospital, esta zona era desconocida.

—Disculpe no puede estar aquí. — me reprendió una enfermera.

—Soy el Dr. Cullen de Cardiología, acaban de traer a una chica, ¿donde la tienen?

— ¿La chica de la sobredosis?— pregunto negando con la cabeza.

— ¿Sobredosis?

—Sí, una chica de tez pálida y cabello castaño…

—Es ella, ¿donde la tienen?

—La está atendiendo el Dr. Hooks, no puede verla hasta que la pasen a una habitación. — me indico con un dedo la sala de espera que estaba al final del pasillo.

No se alejo hasta que me vio ir hacia allí, Emmett y Jasper me alcanzaron solo unos segundos después, me sorprendió de verlos más me aseguraron que mi colega les había permitido la entrada además de que ya habían llamado a mi padre que estaba seguro no tardaría en llegar.

—Edward ¿que es lo que está pasando?— me alegre de ver a mi padre que había llagado y a juzgar por su respiración entrecortada debió de venir corriendo.

—Es Bella

— ¿Se desmayo de nuevo? — pregunto y yo solo negué, ojala todo resultara ser tan simple.

—La trajimos de inmediato, se comenzó a convulsionar en el auto— corto mi hermano. Lo que consiguió poner en alerta a mi padre que volvió a mirarme en busca de una explicación.

—Sufrió una sobredosis— me lleve las manos al rostro, me sentía tan impotente de estar tan cerca y no poder ayudarla. —Es lo único que sé.

Indico que iría a ver como estaba, sabía que como director a él no le pondrían objeciones por lo que me ofrecí a acompañarlo, pero él se negó y me indico que era mejor que me quedara ya que me encontraba bastante alterado y no sería de gran ayuda, me intente negar más me convenció asegurándome de que saldría enseguida para decirme como se encontraba.

—Vamos Edward— me empujo mi hermano hasta entrar a la sala de espera que estaba vacía.

—Edward tu y yo ya habíamos hablado de que algo como esto podía ocurrir.

—Lo sé, pero ustedes no entienden.

— ¿De qué te sientes incompetente por tener que estar aquí con nosotros en lugar de a su lado, y que estas enamorado de esa chica? — soltó Jasper con normalidad, algo que no me esperaba y era en esos momentos que detestaba que supiera psicoanalizar tan bien a las personas.

—No lo niegues Edward es más que obvio. —secundo mi hermano.

—Chicos— me levante al escuchar la voz de mi padre

— ¿Como esta Carlisle?

—La trajeron a tiempo. —Nos tranquilizo consiguiendo que los tres respiráramos con tranquilidad. — Le realizaron un lavado y ya le suministraron los medicamentos necesarios. Estará en observación esta noche.

— ¿Podemos verla? —pregunte a lo que asintió y nos indico que lo siguiéramos.

Camine junto con mi padre, mientras que los chicos iban detrás de nosotros, después de varios pasillos nos detuvimos frente a una habitación que permanecía entre abierta, tome aire suficiente y entre de inmediato, en la cama que estaba justo a la mitad de la habitación se encontraba tendido ese hermoso ángel de cabellos castaños que se había infiltrado en cada uno de mis pensamientos y mis sueños. Se encontraba conectada a diferentes aparatos que emitían los únicos sonidos en esa habitación, su rostro aun pálido, los latidos eran regulares y su pecho subía y bajaba de manera normal.

— ¿seguro que estará bien? —pregunto mi hermano a mi padre.

—Sí Emmett, como lo dije antes se movieron rápido y lograron evitar algo peor. —Suspiro sonoramente obligándonos a verlo, al parecer no todo estaba tan bien. —llamaron a su casa y no hay nadie, sus padres salieron de la ciudad.

—Llame a Esme y dijo que vendría en seguida, alguien debe de quedarse con ella, Esme se ofreció cuando le dije lo que había pasado.

—Yo me quedare a cuidarla. —asegure.

— ¿Esta chica te importa no es así?

—Mas de lo que te imaginas— deje escapar un suspiro, sabía que era una locura. ¿Como era posible que me enamorara de una chica que apenas conocía y que no hacía otra cosa más que comportarse de una manera fría y distante?, pero las pocas veces que hablamos ella me había parecido que no solo era bella por dentro si no también lo era por fuera, solo estaba demasiado herida.

—Vamos a la sala de espera, no tardara en llegar Esme.

—Quiero quedarme aquí.

—No puede estar nadie con ella hasta dentro de un rato.

Estábamos en la sala de espera cuando vimos llegar a mi madre seguida por el pequeño duende, ambos con la preocupación plasmada en su rostro, mi madre sentía cierta empatía por Bella decía que era una chica especial, pero que algo la lastimaba ya que sus ojos reflejaban un vacio interno muy grande. Entre todos relatamos lo sucedido notando como la sorpresa en el rostro de mi madre y mi hermana se hacían más notorias.

— ¿Están diciendo que fue intencional? —pregunto mi madre sorprendida.

—No lo habíamos dicho, pero Edward y yo llegamos a la conclusión de que era una bomba de tiempo, algo debió de hacerla tomar esta salida, está completamente desorientada. Necesita mucha ayuda. —aseguro Jasper que ya estaba junto a Alice.

— ¿y qué debemos de hacer? —le pregunto mi madre a mi padre. Que tomo su mano.

—Primero necesitamos que se recupere de esto y después la derivaremos a los especialistas correspondientes.

— ¿Y si ella no quiere Carlisle?

—No está en posición de elegir.

Una enfermera nos interrumpió, solo para avisarnos que Bella había despertado y se encontraba sobresaltada, mi padre fue tras la enfermera y yo tras mi padre seguido de cerca por el resto.

La puerta se encontraba abierta, un par de enfermeras intentan levantar del suelo a Bella que se había desprendido de los aparatos, solo una bata cubría su cuerpo, en realidad solo una parte de él, su cabello mantenía cubierto su rostro. Las enfermeras intentaban acercarse para levantarla más ella no se los permitía, Mi padre les dijo que nosotros nos haríamos cargo y con una mirada comprendí que era mi turno.

Me acerque a ella para levantarla pero le alejo de ella golpeándome ligeramente, sus fuerzas aun estaban disminuidas por lo que el golpe no fue más que un ligero empujón.

—Bella, déjame ayudarte a regresar a la cama.

—Quiero estar sola, déjenme tranquila. —protesto, mas la ignore y la levante del suelo, pero ella se movió dificultando mi tarea, mas conseguí dejarla con cuidado sobre la cama. De inmediato la cubrí con la sabana.

—Cariño, como te sientes— se mordió el labio inferior, retiro la mano del toque de mi madre y giro su rostro hacia el lado opuesto. —Pequeña solo queremos ayudarte.

—Si de verdad quieren hacer eso entonces solo déjenme, no quiero a nadie de ustedes cerca de mí.

—Escúchame Bella, no podemos dejarte sola, en estos momentos estas bajo mis indicaciones. —dijo mi padre con voz autoritaria, mas eso no pareció intimidarla.

Lo primero que pregunto fue por sus cosas más le asegure que no las necesitaba, lo que tenía que hacer en ese momento era descansar algo que al parecer no estaba muy dispuesta a hacer. Aun cuando discutimos un rato ya que quería marcharse del hospital como si nada hubiera sucedido le dejamos en claro que aunque no le gustara la idea se tendría que quedar, lo que me mas me sorprendía es que no mostraba ninguna señal de debilidad ni arrepentimiento, ninguna lagrima se escapaba de sus ojos.

Mi padre el canalizo nuevamente, hizo una mueca de dolor mas no hubo exclamaciones de este.

Estuvimos todos dentro de la habitación, hasta que nos avisaron que la hora de visitas había terminado, todos se despidieron de ella pero ni siquiera los volteo a ver, todos salimos por indicaciones de mi padre

—No me importa lo que digan yo me quedare con ella. —nos indico mi madre en ese tono que no admitía protestas. Aunque sabía que ella la cuidaría bien no podía dejarla así que le indique que yo me quedaría a hacerle compañía, al inicio no le hizo mucha gracia pero al final acepto, mis hermanos intentaron convencerla pero solo consiguieron que los enviara a casa con algunas especificaciones y con la promesa de que si algo sucedía les avisaría.

— ¿Quien es ese medico que entro en la habitación de Bella?— señalo Alice sobre mi hombro, seguí a mi padre que entro a la habitación sin avisar antes.

—Buenas noches, Dr.…

—Soy el Dr. Rivers, médico de la familia Swan. —se presento apretando la mano de mi padre.

—La Srta. Swan es mi paciente. — le indico mi padre con seriedad.

—Ella desea ser trasladada a otro hospital.

—Soy el Director de este hospital y como médico responsable no lo encuentro conveniente…

—Lo entiendo Dr. Cullen, mas ella desea ser trasladada al hospital en que son atendidos ella y su familia con regularidad. — murmuro nuevamente señalando a Bella que permanecía en silencio mirando la pared del lado puesto.

—No puede sacar de este hospital a una paciente sin mi autorización.

—No quiero estar aquí— hablo mirándonos, la vi directamente a los ojos, se mantenía serena, como si su estancia en este hospital no fuera de vital importancia.

—Da la autorización Carlisle, si ella quiere estar en otro hospital deja que lo haga, no podemos mantenerla nosotros si ella no lo desea— Salí antes de que alguien dijera algo, pero mis hermano me siguieron y se sentaron  junto a mí en la sala de espera sin decir una sola palabra.

Mis padres llegaron varios minutos después, mi madre nos indico que era hora de marcharnos a casa, se notaba algo decepcionada y sabia que la razón era que ella tampoco había conseguido convencer a Bella para que se quedara en el hospital y que ella le hiciera compañía.

Salimos del hospital, me detuve al ver que una ambulancia esperaba en la estrada, a los pocos segundo vi que en ella subían a Bella, me quede de pie solo observando hasta que la ambulancia se perdió de vista.

BVOP

No entendía por qué demonios se seguían manteniendo en el hospital, fui tratada por el médico de la familia, al siguiente día me encontraba removiendo la comida que había en mi bandeja, aunque su aspecto no era del todo malo no podía hacerlo, no podía permitirme caer más bajo de lo que ya había caído.

—Deberías de comer algo. —aparte el rostro de mi comida y mire a la mujer de dulce sonrisa que se mantenía en la puerta apretando el bolso en sus manos. Solo pude murmurar su nombre ante la sorpresa de verla ahí después de cómo me comporte la noche anterior. — ¿Puedo pasar?— me encogí de hombros y ella lo tomó como un sí, acerco una de las sillas y se sentó junto a mi cama— ¿Como te sientes?

— ¿Porque hace esto?

— ¿Hacer qué?

—Estar aquí. Apenas me conoce y le importo como si yo fuera alguien de… su familia.

—Bella, no soy quien para meterme en tu vida, pero los chicos me han hablado de algunas cosas en las que no estoy de acuerdo, eres una chica inteligente y debes de darte cuenta de ello.

— ¿Inteligente?— reí con amargura— ¿Cree que si lo fuera estaría aquí? Soy tan inútil que no pude conseguir mi objetivo, era tan simple…

—Me alegro de que no lo consiguieras. — Se inclino y cubrió una de mis manos entre las suyas. — Eres una chica inteligente, nunca dudes eso. No entiendo porque tus padres no ven la magnífica chica que tienen por hija.

—Para ellos es más importante los lujos, mantener ese lugar en la sociedad. —me hundí más en la cama y cerré los ojos con fuerza.

—No dejes que te arrastren con ellos. No caigas en su juego.

—Es tan sencillo decirlo. —murmure tratando de recuperar mi mano, mas ella no la soltó.

—Si nos permitieras ayudarte. — Me sobresalte al percatarme de la presencia de Edward.

Un mezcla de anhelo con furia bullía en mi interior, anhelo por verlo ahí después de mi comportamiento hacia él y su familia y furia por entrometerse en mis decisiones y arruinar mi momento, de no ser por él yo no debería de estar aquí y mis padres estarían viéndose bombardeados por la prensa y sus amistades, todos se hubieran dado cuenta de la verdadera clase de padres que son en realidad. Él no tenía punto de comparación conmigo, su familia lo quería y lo respetaba.

—Cariño, Edward tiene razón, permítenos ayudarte. — negué con la cabeza retirando mi mano de manera brusca y girando mi rostro. — Bella.

—Por favor déjenme sola. — más que una petición era una orden.

Unos minutos después el sonido de la silla al ser alejada fue el que rompió el silencio, la cama rechino suavemente ante el peso de Esme que se inclino para besar mi frente y salir de la habitación, respire profundamente agradeciendo por encontrarme nuevamente sola en la habitación aunque parecía no estarlo. Gire el rostro y ahí junto la puerta cerrada y con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón estaba Edward.

—No pude dormir ayer por la noche. —Fueron las primeras palabras que salieron de sus labios. Unas que eran completamente absurdas.

— ¿Crees que me importan tus problemas de insomnio? Por si no te has dado cuenta no es mi área, pero puedo conseguirte el numero de un buen médico ya que evidentemente tu no lo eres. — espete de manera mordaz.

—La razón de no poder dormiré eras tú. — confeso ignorando mis palabras anteriores y acercándose a mi cama. — Intentaba encontrar una razón suficientemente fuerte para entender porque estás haciendo todo esto que te hace daño. ¿Como una chica tan hermosa, delicada, inteligente y exitosa, se ve orillada a hacer algo de esta magnitud? Sé que sabes perfectamente lo que estás haciendo y solo…

—Jamás lo entenderías. —murmure apretando la sabana con mis puños. — Tienes una familia perfecta.

—Ninguna familia es perfecta. —replicó.

—Bueno, casi perfecta. — Él simplemente negó con la cabeza.— Tienes una madre que se preocupa por ti, que es atenta y amorosa, tu padre es un hombre trabajador pero aun así sigue al pendiente de cada uno de ustedes y que decir tienes dos hermanos que aunque cada uno tiene una locura distinta son increíbles.

—Tú tienes a tus padres. — dijo con convicción provocando que una risa amarga saliera de mis labios.

— ¿Padres? —pregunte irónicamente. — Es solo una farsa ante los demás. Solo recuerdan mi existencia para los eventos porque los demás se darían cuenta de que la perfecta familia Swan no lo es tanto.

—Ellos te quieren. —titubeo al decirlo, al parecer ya no estaba tan convencido de sus palabras.

—Si sintieran algo por mí, se hubieran dado cuenta de cada uno de los estúpidos errores que he cometido, pero no les importo. — presiones el botón de la cama para obtener una posición más cómoda. — Las únicas veces que he mantenido una plática larga con mi padre es por asuntos de trabajo y con mi madre en alguna fiesta, fuera de ello, somos unos completos desconocidos

— ¿Quieres convertirte en una persona como ellos?

— ¡Por supuesto que no!

—Lamento informarte que es lo que estás haciendo, te estás convirtiendo en lo que ellos quieren. Debes de abrir los ojos antes de que sea demasiado tarde, eres una mujer valiosa para que estés en este mundo tan superficial.

— ¡Cállate! — grite cerrando los ojos y tratando de cubrir mis oídos mas el detuvo mis manos.

—Tal vez ellos no te valoran, pero hay personas que hemos visto a esa chica y que lo único que intentamos es ayudarte. — murmuro suavemente, abriendo los ojos me lo encontré bastante cerca.

—No quiero tu lastima. —pedí sin poder ocultar la manera en que me estaban afectando sus palabras.

—No te tengo lastima. — aseguro soltando mis manos y acariciando una de mis mejillas. —Sería lo último que sentiría por ti, yo solo quiero ayudarte.

— ¿Por qué quieres ayudarme? ¿Es que eres masoquista?

—Te quiero ayudar porque…— dejo la frase flotando en el aire y en sus ojos leí la indecisión.

—Dilo— demande. Ansiaba escuchar un par de palabras de sus labios saber que yo…

—Sé que apenas nos conocemos y no soy tu persona favorita, pero me importas más de lo que otra persona me ha importado antes.

— ¡Estás loco! No puedes involucrarte de esta manera con alguien que apenas conoces.

—Lo sé, pero sé que tú no eres cualquiera, tú eres especial, eres importante.

—Abre los ojos Edward, tú mereces algo mejor.

— ¿No crees que eso me toca decidirlo a mi? — aunque sabía que tenía razón negué vehementemente con la cabeza, no podía ser real que él quisiera estar a mi lado que realmente le importara, hacia tanto que alguien no se preocupaba por mí, que era como una nueva sensación para mí. — Me importas y nada va a cambiar eso.

—Deja de jugar conmigo. — pedí. —Pierdes tu tiempo, nadie puede ayudarme.

—No pretendo jugar contigo y tienes razón nadie puede ayudarte si tu no se lo permites— su mano tomo la mía y de nueva esa corriente recorrió mi cuerpo. —Solo quiero ayudarte ya te lo dije, aunque te niegues no pienso separarme de ti.

— ¿Que te hace creer que te dejare estar cerca?

—Solo dame una oportunidad de estar contigo, mi familia también lo quiere. —me recordó las personas a las que al parecer si les importaba, mas no podía permitir que se acercaran y después descubrieran que solo perdían su tiempo y terminarían abandonándome.

—Son felices, ¿para qué quieren liderar con problemas como yo?

—Tu no eres un problema, que tengas problemas es diferente y hablándolos se pueden resolver.

—No es tan sencillo.

—Sé que no lo es. — intento… comprenderme.

—No puedes decir que sabes lo que siento. No tienes una idea de lo desgastante que es cubrir las apariencias, ser una persona cruel y todo por querer que alguien te quiera.

—Una persona así no vale la pena, aunque sea tu padre— acaricio mi mejilla inconscientemente cerré los ojos, los abrí lentamente al sentir su frente contra la mía y su aliento mezclarse con el mío.

— ¿Porque me haces esto? ¿Por qué intentas entrar en mi vida y cambiar el rumbo que había tomado?

—Porque me importas ya te lo dije.

— ¿No será más bien que te importa el apellido Swan? —pregunte con cautela, temiendo la respuesta.

—Ese es solo un apellido que tiene el mismo valor que el mío o que el de las enfermeras de este hospital. A mí me importas tú. ¿Me dejaras ayudarte?

—No…— un suspiro se escapo de mis labios, sentí como mis mejillas comenzaron a arder.

—Lo volveré a repetir, me dejaras ayudarte y estar contigo— sus labios rozaron la punta de mi nariz, un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, no recordaba la última vez que me había sentido así con alguien—yo no te dejare sola.

—Promesas que se rompen fácilmente.

—Yo lo cumpliré— sus palabras sonaban sinceras, y cada parte de él me incitaba a dejar hacerlo pero mi orgullo me dictaba lo contrario, me separe de él y gire mi rostro hacia la ventana, sentí su mano acariciar mi mejilla, era un toque delicado casi como si me fuera a romper—Bella.

—No puedo — mi voz salió entrecortada.

—Deja tu orgullo a un lado, permite que Esme y mi padre lo estén, ellos quieren ayudarte.

—Es tan fácil decirlo.

—Piénsalo, en verdad queremos ayudarte, si es por mí que no quieres aceptar dímelo, y prometo no intervenir— se llevo la mano a su despeinado cabello, se levanto sin decir nada, solo se dirigió hacia la puerta.

—Dijiste que no me dejarías. — mis ojos se encontraron con los suyos.

—No lo hare Bella, no me alejare, pero si no quieres que yo esté cerca, deja que ellos te ayuden.

—Yo…—pero las palabras no salían de mi boca, mis manos parecían sumamente interesante, lo único que buscaba era romper el contacto visual. —No me dejes— deje salir el aire que estaba en mis pulmones, inmediatamente me sentí envuelta en sus brazos, pegue mi rostro a su pecho dejando que su dulce aroma penetrara mis sentidos, sus manos se deslizaban por mi espalda haciendo que me relajara.

—No te dejare, me mantendré a tu lado yo seré tu soporte, saldremos juntos de esto—levanto mi rostro, una sonrisa estaba plasmada en sus labios, yo no pude hacer otra cosa más que imitarlo y sé que mi sonrisa se amplió al sentir sus labios rozar mi mejilla.

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