No me dejes caer: Capítulo 17



 ¿Promesas Rotas?



Al abrir el armario e ir hasta donde estaban los camisones bufe molesta al comprobar que no tenía ninguna de mis pijamas ya que Alice se deshizo de ellos dejándome solo un montón de sensuales camisones que me negaba a utilizar, aparte mi vista de ellos y fui hasta donde tenía mi ropa deportiva y tome un conjunto desgastado como última opción y agradeciendo que Alice no se hubiera desecho de él también. Al regresar a mi habitación me quede unos segundos mirando la enorme cama una que me pareció más pequeña la noche anterior, agite la cabeza tratando de apartar esos pensamientos y rápidamente aparte las mantas y entre debajo de ellas apoyando la cabeza en la almohada que desprendía el aroma de Edward y por instinto la abrace.


Al darme cuenta de lo que estaba haciendo la arroje lejos y tome la otra que solo desprendía un aroma de suavizante, cerré los ojos con fuerza al darme cuenta que para él solo fui una chica más en su lista. Él decía que le importaba, algo que obviamente era una mentira de lo contrario me hubiera llamado o bien podía haberse aparecido por la empresa o tocar a mi puerta, rodee sobre la cama maldiciendo mi momento de debilidad. —Supéralo Isabella, solo fuiste la chica del sábado por la noche. — me dije cubriendo el rostro con mi almohada y dejando escapar un grito ahogándolo con la almohada.

Me levante de un brinco al escuchar el timbre, me enrede en la sabana y caí al suelo mas no me importo me levante en el acto al volver escuchar el sonido, corrí esquivando todo lo que me pudiera hacer caer, alise mi ropa y mi cabello tratando de tener un mejor aspecto abrí la puerta.

—Buenas noches Srta. Swan, espero no despertarla. — se disculpo el chico que parecía avergonzado.

—En lo absoluto… ¿Quién eres? — pregunte tirando del dobladillo de mi playera.

—Lo siento soy Alec, el hijo del portero del edificio. Solo le quería entregar las llaves de su auto se lo trajeron esta tarde. —extendió las llaves del Aston que era el auto que había dejado en casa de mis padres y que pedí me llevaran.

—Gracias, que descanses. — agradecí tomando las llaves y cerrar la puerta tras de mí, deje las llaves en el estudio donde estaban las de mi otro auto.

Camine hacia la sala de entretenimiento y encendí la televisión, me pase gran parte del tiempo saltando de un canal a otro, apreté los botones con más fuerza al recordar lo esperanzada que estaba que al abrir la puerta fuera Edward y me besara de la misma manera que lo había hecho ayer, que me hiciera estremecer entre sus brazos con sus caricias…

—Detente— grite llevando mis manos a mi rostro mientras mi cabeza chocaba en el respaldo del sillón, me quede mirando un programa sobre tecnología y no supe en qué momento me quede profundamente dormida.

Desperté al sentir un horrible dolor de cuello, me levante llevándome la mano al área adolorida mientras la frotaba, apague el televisor y con paso lento fui hasta mi habitación donde comprobé que eran las 7 era muy buena hora. Me duche y cambie con lo habitual, de nuevo el espejo me mostraba esa imagen impecable que no era más que una careta a la que estaba condenada a mantener. Tome mis cosas junto con las llaves del Aston y salí rumbo a la oficina, hoy sería un día lleno de trabajo y no tenía tiempo por perder.

El trayecto fue caótico como era habitual en esta ciudad, al entrar en el estacionamiento fui directo hasta mi lugar de costumbre. Respire profundamente antes de bajar y atravesar el estacionamiento hacia los ascensores solo escuchando el repicar de mis tacones, al entrar este iba solo mas en cada piso iban sumándose empleados que parecían nerviosos de compartir el mismo espacio que yo, se limitaban a ser amables dando los buenos días. Al llegar a mi piso no tuve que pedir permiso de pasar ya que se hicieron a un lado y me pareció escuchar un respiro de alivio que decidí ignorar.

—Srta. Swan, ¿Como se encuentra? —pregunto Megan poniéndose de pie y acercándose.

—Hola Megan. —Salude sacando una hoja de mi bolso y extendiéndosela. — Necesito que busques a los mejores en cada campo de esta lista e intenta hacerlo rápido.

— ¿Algo más?

—Dile a Peter que lo necesito a las 11 en la entrada, me llevara al Museo Metropolitano— le di las llaves de mi auto. — Cita a una junta en 15 minutos, quiero a todos los directivos. — entre en mi oficina sin esperar una respuesta arrojando mi bolso sobre el sillón y el abrigo lo deje sobre el respaldo de mi sillón.

La semana fue frenética en la que me mantuve sumamente ocupada y en parte agradecía que así  fuera ya que me obligo a mantener mi mente ocupada en asuntos de trabajo y no pensar en la nueva decepción. Deje la pluma de lado y con la mano libre frote mi cuello que ya estaba dolorido de estar tanto tiempo en una misma posición, mire mi agenda para comprobar si tenía algún compromiso y sonreí al notar que ya era viernes y que mis padres habían pospuesto su regreso hasta la semana siguiente dándome tiempo para pensar que decirles el problema es que aun seguía sin tener la mas mínima idea mas era algo en lo que ya pensaría mas tarde. También durante la semana cumplí con la promesa de asistir a las terapias que resultaron ser una gran pérdida de tiempo, para mi sorpresa fue Jasper quien me acompaño un par de veces en lugar de su amigo quien no pudo cumplir su promesa y no tuvo el valor de decirlo de frente, Jasper no entraba conmigo mas se mantenía fuera hasta que salía y se mostraba bastante amigable algo a lo que no le encontraba sentido, pero eso era algo de lo que ya no tenía por qué preocuparme ya que el día anterior abandone las terapias. Me levante de mi silla y me serví un poco de agua y con el vaso aun en mis manos me acerque a la ventana y mire a la nada recordando la manera en que di por terminadas las sesiones.

—Isabella llegas a tiempo, como siempre.

—No olvides que tengo una agenda que cumplir— le dije entrando a la habitación,  acomodándome en el sillón, el cual por cierto era bastante incomodo y dejando el abrigo a un lado.

— ¿Y cómo te has sentido?

—Muy bien— dije tratando de mostrar la sonrisa más creíble posible, una que se ensancho al ver que como los días anteriores se lo había tragado de nuevo. Este psicólogo era un completo fracaso o yo era una excelente actriz, en cualquiera que fuera el caso era algo que no hablaba muy bien del pobre hombre.

—Hemos hablado un poco de ti, de tus gustos, de tus fobias, porque no comenzamos a indagar en el verdadero conflicto.

— ¿Verdadero conflicto? —enarque una ceja y de inmediato me tense.

—Háblame de tus padres, de las presiones por ser la mejor en tu campo, frustraciones…

—Sabes Sam, me canse de esto. — explote poniéndome de pie bruscamente.

— ¿A qué te refieres? —pregunto con una tranquilidad desconcertante.

—Esto no es más que una pérdida de tiempo. —tome mi abrigo y comencé a ponérmelo. —Yo tengo cosas más importantes que hacer que estar aquí sentada por una hora en este sillón que es realmente incomodo.

—No es una pérdida de tiempo, yo estoy aquí para ayudarte.

—Estoy harta de este juego. — explote sacando mi cartera y tomando el dinero que le deje sobre la mesita. —Toma tu dinero y no me esperes la próxima semana.

—Isabella, tienes que seguir con esta terapia, son especificaciones de los Drs. Cullen.

—Como si yo les importara— sin esperara respuesta salí.

Bebí todo el contenido de mi vaso y me serví un poco mas antes de tomar mi lugar y escuchar el timbre de mi móvil y rogando que no fueran las chicas, parecía que en estos días no tenían nada mejor que hacer que intentar localizarme, por educación respondía de vez en cuando solo  para decirles que no era un buen momento y que me encontraba en medio de una reunión importante aun cuando eso fuera mentira, mas ellas no insistían hasta más tarde cuando ya no respondía. Refunfuñando tome el móvil y al mirar la pantalla me debatí entre responder o no, pero al final no vi el porqué no hacerlo, mas este dejo de timbrar por lo que esperaría a que llamara de regreso, mas eso no fue necesario.

—Bella. — Saludo la alegre voz de Jessica que entro en mi oficina sorprendiéndome. —Tenía mucho sin venir a tu oficina.

— ¿Que no estabas en Bora Bora?— dije tratando de terminar de firmar unos papeles.

—Estaba, pero Mike y yo decidimos regresar unos días antes. — se dejo caer en una de las sillas y se apoyo sobre el escritorio. — Es un lugar maravilloso y no te imaginas lo bien que lo pasamos, aunque tengo que destacar que las noches eran las mejores.

—Es algo que no me interesa saber. —le recrimine molesta causando solo una risita tonta por su parte.

—Vamos a salir esta noche con los chicos. Solo iremos a un club, lo mismo de siempre, queremos disfrutar nuestra última semana de vacaciones.

—Las de ustedes, yo no tuve. — le recordé con recelo.

—Porque no quisiste tenerlas. —enarque una ceja, para ella muy simple llegar a esa deducción mas simplemente no me dejaron opción. — ¿Vas a venir? Necesitas un respiro—decidió por mí con una enorme sonrisa. —Está decidido, nos vamos juntas a mi casa y nos arreglamos.

—Aun no digo que si

—Sé que lo harás, tienes que relajarte y sabes que con nosotros lo conseguirás. — me mordí el labio al saber perfectamente a lo que se estaba refiriendo y la promesa que hice, una que debía de importarme lo mismo que a Edward: nada.

—Término de hacer este balance y nos vamos. —accedí consiguiendo una exclamación de triunfo de Jessica que de inmediato comenzó a hablar por el móvil.

Una hora y media después estaba alistándome en casa de Jessica, me mire al espejo de cuerpo completo y gire para comprobar que el minivestido straple se ceñía a mi cuerpo y cubría todo lo necesario. Era de un intenso rojo cereza que hacia verme más pálida, solo estaba usando un poco de maquillaje y el cabello suelto con sus ondas naturales, mis zapatillas altas hacían parecer mis piernas un tanto más largas. Fue el sonido del móvil que me hizo apartar la vista del espejo e ir a buscarlo al notar quien era suspire y respondí.

—Hola Alice.

—Esta vez no aceptare un no por respuesta, vamos a salir con los chicos, te lo mereces después de trabajar tanto.

—Lo siento, pero ya tengo planes. —respondí al tiempo que rogaba porque Jessica no saliera del baño y Alice se diera cuenta de lo que sucedía.

— ¿Que harás? —inquirió.

—Trabajar, tengo que entregar un proyecto para la próxima semana.

—Entonces nos veremos mañana y escúchame bien, mañana no hay escapatoria señorita, así que termina lo que tengas que hacer.

—Claro— corte justo cuando escuche el grito proveniente del baño.

Jessica salió del baño luciendo un vestido más pequeño que el mío con un gran escote y un par de aberturas que dejaban muy poco a la imaginación. Nos fuimos en su auto y como era habitual la entrada del club se encontraba abarrotada algo que no era un problema cuando se poseía el apellido Swan.

Entramos sin problemas y no tardamos nada en dar con nuestros amigos que ya nos esperaban.

— ¿Que es lo que tuvieron que hacer para quitarte del escritorio? —pregunto Tyler pasando un brazo sobre mis hombros.

—Soy muy persuasiva. — intervino Jessica que ya estaba en las piernas de Mike.

—Quiero un Cosmopolitan. — exigí a Tyler que llamo a un camarero, cuando el chico llego los demás hicieron sus pedidos.

Me senté en el único lugar libre junto a Mike.

—No te vimos en dos semas Bella. — agrego Tyler posando mi bebida delante de mí.

—Mucho trabajo— dije antes de beber mi bebida de un trago y pedir otro. —Y un whisky doble.

— ¿Te apetece algo mas fuerte? —pregunto Tyler con una sonrisa.

—Yo invito— señalo Mike haciéndome un guiño.

— ¿Todo? —pregunte a lo que el asintió. —Espero que traigas suficiente, esto apenas comienza.

—Sabes que eso no es problema. —aseguro.

Dos Cosmopolitan después, Jess y yo nos encontrábamos bailando de lo más sensual, note la mirada de un par de chicos que me empujaban a darles un buen espectáculo, el alcohol me hacia olvidarme de mis inhibiciones y sobre todo de mis problemas. Tyler se acerco a nosotros y con un par de movimientos se pego a mí, en lugar de alejarlo como muchas veces continúe con mis movimientos dejando que sus manos acariciaran el contorno de mi cuerpo y su cuerpo se frotara contra el mío.

—Si que te involucras en tus proyectos ¿acaso es investigación de campo?— me detuve al ver a Edward quien estaba furioso. En lugar de mostrarme asustada me erguí y lo mire desafiante.

—Esto es solo un extra. —asegure apartando mi brazo antes de que lo tomara. — ¿Que quieres Cullen? puedo divertirme— reafirme mi última palabra con un movimientos de cadera que consiguió que mi acompañante lanzara una exclamación de sorpresa, pero nada tenía que le desagradara.

— ¿Cuanto has bebido?—tomo mi brazo bruscamente acercándome a él. Intente soltarme más su agarre se hacía más fuerte. —Nos vamos de aquí.

—No iré a ningún lado contigo. — hale de mi brazo con más fuerza sin conseguir que me liberara.

—Sera mejor que te apartes de ella. — La voz de Tyler y Mike resonaron a mi espalda. —Ella está con nosotros así que suéltala.

—Ella se va conmigo. —sentencio fulminándome con la mirada. — ¿Verdad Isabella?

—Sobre mi cadáver te la llevas. — escupió Mike

— ¿A quién debo de matar?— la imponente figura de Emmett se puso delante de mí, dejando sin habla a mis valientes defensores. — Llévatela ahora.

—Yo puedo sola Cullen— proteste cuando tiro de mi brazos, me aparte de él para tomar mi bolso y salí del club manteniendo mi distancia, solo lo mire para saber dónde estaba su auto, con un movimiento de cabeza me indico la dirección correcta. Al llegar abrió la puerta de su auto e intento abrocharme el cinturón pero lo aleje de un empujón mas fuerte de lo esperado,  ante mi acción se retiro cerrando la puerta con fuerza y fue hasta su lugar cerrando la puerta con más fuerza antes de arrancar. El silencio era incomodo y por el rabillo del ojo notaba lo tenso que se encontraba la fuerza con la que apretaba el volante y la fina línea en la que se había transformado sus labios. El sonido de su móvil lo hizo maldecir y responder con un gruñido.

—La llevo a su casa. Yo me hago cargo desde aquí, vigilen que Emmett no les rompa la cara y se meta en problemas.

—Si necesitas ayuda me llamaras— escuche la voz de Alice.

—Si, nos vemos. — colgó justo cuando giraba bruscamente y se detenía con un chirrido de llantas frente a mi edificio, desabroche el cinturón y baje dando un portazo, salude el conserje y prácticamente corrí hasta el elevador, pero antes de que se cerraran las puertas  él entro poniéndome de verdad nerviosa. Me mantuve mirando la luz que iluminaba cada uno de los números de los pisos que íbamos pasando hasta que se detuvo en mi piso y timbro antes de abrir las puertas. Sin decir una sola palabra me detuve delante de mi puerta en lo que encontraba la llave e intentaba introducirla en la ranura. Cuando abrió sentí su presencia mas no me gire, solo me erguí y apretando la manija murmure.

—Ya viste que estoy en casa, ahora marcharte y arruinarle la noche a alguien más.

— ¿Que sucede contigo? ¡Confiamos en ti! — me dijo tomando mi brazos con brusquedad y obligándome a girarme y quedar frente a él.

—No necesito niñeras, puedo cuidarme sola. —proteste intentando nuevamente zafarme de su agarre. — ¿Quien te crees para estar haciendo todo este papel?

—Pues una te vendría bien. ¡Por dios Bella, estas en tratamiento!

— ¡Por dios Edward! deja de fingir que te importo— imite su tono preocupado— es que de nuevo necesitas hacer una obra de caridad lamento informarte que ya me canse de su lastima, no necesito la de nadie. Y si lo que buscas es un revolcón estas en lugar equivocado.

— ¿De que estás hablando?

—Por favor Cullen— entre intentando cerrar la puerta pero él se escabullo y la cerro pegando su espalda en la puerta evitando que la abriera para echarlo o en el peor de los casos  huir.

—Deja de estar con tonterías Isabella. ¿Sabes lo que sentí al ver a ese estúpido bailando de esa manera junto contigo?

—Tu y yo no somos nada, así que vete de mi casa, no te quiero a ti ni a tu lastima.

—Te estás escuchando, has vuelto a ser la misma Isabella, la pretensiosa, fría, cruel, ¿eso es lo que quieres en realidad?

—A ti que te importa lo que quiero— me gire y camine hacia la cocina donde abrí el refrigerador y tome una botella de agua.

—Tú me importas. ¡Diablos! intente no sentir esto por ti pero aquí sigue— lo vi golpearse el pecho.

Apreté la botella entre mis manos hasta que esta crujió, lo mire incrédula y en mi interior sentí como mi sangre estaba en estado de ebullición todo el coraje y resentimiento guardado durante días estaba por explotar.

— ¿Te importo? —pregunte sarcástica. — Ni una llamada, mensaje, nada. —negando con un movimiento de cabeza aparte la mirada de él. —Lo mejor para ambos es que cada uno siga su camino, busca a una chica y deja que yo busque a alguien con quien yo pueda… divertirme.

—Así como te divertías esta noche, permitiendo que ese chico te tocara. — su aliento chocaba contra mi rostro y me veía imposibilitada de moverme, sus manos me mantenía atrapado entre el refrigerador y su cuerpo.

—Ese es mi problema y puedo estar con quien yo…— mi frase se vio interrumpida por sus labios que se adueñaron de los míos, estaba siendo más rudo de lo que recordaba. Intente separarlo, pero sus fuerzas eran mucho mayores que las mías, sus manos descendieron hasta mi cadera provocando que un jadeo saliera de mis labios y apoyara mis manos en sus hombros para sostenerme ante la sensación de debilidad en mis piernas, cuando sus manos llegaron al borde del vestido eche la cabeza hacia atrás dándole acceso completo a mi cuello. Me levanto sin ninguna dificultad y me sentó en el desayunador para acomodarse entre mis piernas sin dejar de trazar un camino húmedo de besos en dirección a mis senos que se irguieron ante la proximidad de sus labios cálidos.

—Solo yo puedo hacerte estremecer, solo yo puedo saborear tus labios y solo yo te puedo hacerte jadear— sus manos se aventuraron debajo de mi vestido, recorrieron mis piernas hasta llegar al borde mi ropa interior, se deshizo de ella en un segundo, salte al sentir su frio tacto en aquella área prohibida para todos menos para él, le ayude a desabrochar mi vestido dejando expuesto mi sostén de encaje, tome su rostro entre mis manos recorrí con mi lengua sus labios entreabiertos.

—No quiero ser de nadie más. — susurre mientras mordía el lóbulo de su oreja, esas simples palabras parecieron ser suficientes para desatar todo el deseo contenido.

EOVP

Nos sentamos en el comedor, esperando la maravillosa comida de mi madre la cual era deliciosa, Bella junto con las demás chicas ayudaron a preparar la comida, desde hace un par de minutos me había dado cuenta de que Bella se encontraba algo sumida en sus pensamientos como si no estuviera cómoda o tal vez simplemente se sentía un poco asustada de que rompiera mi promesa de anunciar lo nuestro, mi decisión para algunos seria precipitada, pero yo no podía estar más lejos de ella sin saber que algo nos unía.

Hubo una diferencia entre ambos a la hora de servir los platos, ella apenas puso comida en el suyo y señalo que el mío estaba repleto, no pudimos seguir hablando porque mi madre nos interrumpió pidiendo saber cómo se sentía en su nueva casa. Bella sin entrar mucho en detalles le explico lo bien que parecía ir todo y lo buena ayuda que le habíamos resultado. Por su parte mi padre le recordó que el lunes comenzaba sus terapias con el psicólogo del hospital uno muy bueno que nos fue recomendado. Ella aseguro que lo recordaba sin levantar la vista de su plato e intentando inútilmente pinchar un chícharo que parecía resistirse, no sé si era gracioso o era otra de sus tácticas para no comer.

Mi hermana intervino a favor de Bella al notar su incomodidad por lo que se lo agradecí internamente. Mas al comprender hacia donde se dirigía la conversación no puse más que rodar los ojos, las chicas estaban más que felices con la idea de acudir a los desfiles de moda de los grandes diseñadores, lo más gracioso era notar como Bella no parecía comprender de que hablaban mi hermana y Rosalie. Cuando mi hermana por fin le aclaro a lo que se referían Bella salto de su silla sobresaltada y de manera nerviosa fue hasta su móvil donde la escuchamos hablar de manera rápida y maldecir un par de veces por algo que aseguraba haber olvidado. Cuando termino su llamada la cuestione ya que ahora era yo quien no entendía nada, pero ella estaba decidida a marcharse y cuando me opuse nos llevo a una confrontación que termino en una desagradable pelea delante de mis padres. Ella salió molesta y sin pensarlo Salí detrás de ella algo de lo que me arrepentí ya que en un arranque dio por terminado lo que estaba iniciando entre nosotros y minimizo lo que había sucedido entre nosotros la noche anterior.

La vi marcharse en un taxi y simplemente me quede de pie ahí mirando por un rato antes de girarme y encontrarme con mi madre que al parecer nos había seguido en un intento de convencer a Bella para que se quedara y termino escuchando lo sucedido entre nosotros.

—Creo que debemos de tener una charla jovencito. — aseguro con seriedad.

—Lo siento mama, no quiero hablar de nada— entre de nuevo a la casa y me fui a mi habitación, me deje caer en la cama perdiéndome en mis propios recuerdos, sin duda fue sido la mejor noche que había tenido, nunca me sentí de esta manera con ninguna otra con las que hubiera estado, con Bella todo fue diferente, aseguraría que lo sucedido entre nosotros iba mas allá de un simple encuentro sexual.

—Tu madre me hablo de tu pequeña charla con Bella. — levante la cabeza al escuchar la voz de mi padre que cerró la puerta detrás de él.

—No quiero hablar papá.

—Sé que ya eres un hombre y que no debo de meterme en esta clase de asuntos, es tu vida privada y el respeto…— se detuvo sentándose sobre la cama dándome la espalda.

—No lo haces en este momento. —le dije con sarcasmo sentándome a su lado.

—Si me meto es no es por ti, es por ella. —aseguro entrelazando sus manos y mirándome. — Bella está pasando por una fase crítica, sabes que todo en ella es un caos y que ustedes…

— ¿Que nosotros estuviéramos juntos cambia las cosas?

—Sabes que las cambia. ¿En que estabas pensando cuando intimaste con ella?

—No sé qué me pasa papá— confesé mirando la foto familiar sobre mi mesita de noche— es que hay algo en ella que me llama, que me hace querer estar con ella, es más fuerte de lo que he sentido antes, Bella es única… ¿que es tan gracioso?— mire a mi padre que hacía unos extraños ruiditos como si contuviera la risa.

—Bella te tiene comiendo de su mano. — Apretó mi hombro con suavidad. —indudablemente estas más que atraído por esa chica, me atrevería a decir que estas enamorado. No tengo nada contra ella, se que su manera de ser es por la forma en la que ha vivido y que en el fondo es una gran chica.

—Se que fue precipitado lo que paso, pero no me arrepiento.

—Lo fue Edward, pero confió en que sabrás como manejar esta situación, ella está confundida. Creo que lo más razonable es que le des un poco de espacio.

—No tienes idea de lo que siento por ella.

—Si realmente la quieres, deja que sus ideas se pongan en su lugar, los chicos la vigilaran por ti.

—Lo intentare, creo que lo mas importante en este momento es su bienestar. —asegure aceptando la propuesta de mi padre.

Todos habían terminado de comer, Alice marco un par de veces al móvil de Bella pero ella no contestaba Rose y Emmett se dirigieron a su departamento nos llamaron para decir que no estaba ahí y en la empresa no los habían dejado entrar por qué no los conocían y no les habían dicho si estaba ahí, así que salimos con Jasper y Alice donde nos dijeron que se había marchado, regresamos a casa y Alice marco de nuevo pero esta vez a su departamento ya que supusimos que había apagado su móvil al conseguir que todas nuestras llamadas fueran directamente a buzón.

Al escuchar su voz me tranquilice, mas lo que me impaciento de verdad era el saber que no se encontraba sola y en ese instante solo pude imaginarme lo peor. Aun estaba bastante vulnerable y era bastante fácil de que cayera en alguno de sus antiguos hábitos. Intente ir a su casa pero me lo impidieron, me obligaron a confiar en ella y en que ella sabría enfrentarse a las tentaciones, que debía de recordar que era una chica muy inteligente y sus ganas de recuperarse.

La semana paso de una manera demasiado lenta los minutos parecían transcurrir con extremada lentitud y siguiendo el consejo de mi padre decidí darle espacio. Tenía noticias de ella por los chicos y la veía furtivamente cuando asistía a sus citas con el psicólogo del hospital, se que parecía que la esta acechando, mas no me importaba. Todos los días esperaba que dieran las seis para verla caminar por el pasillo, aunque todos me decían que ella estaba bien, sabía que no era si, sus ojos se notaban vacios y solo quería acercarme a ella.

El viernes por la tarde Alice propuso que saliéramos todos juntos y que intentaría que Bella fuera, ella había sido la única razón de que yo aceptara salir, pero nuevamente ella no accedió, así que como ya estábamos listos decidimos que nos divertiríamos un poco, fuimos a un club que era famoso, después de 20 minutos y de algunas tácticas sugestivas por parte de Rose nos dejaron entrar, nos acomodamos en una de las mejores áreas y comenzamos a charla mientras entrabamos en ambiente con un par de bebidas.

—Alice— la llamo Emmett quien tenía la vista puesta al otro extremo del lugar. Al tener la atención de mi hermana continúo. — ¿Que te dijo Bella que estaría haciendo?

—Dijo que terminaría un proyecto que al parecer era urgente para la próxima semana.

—¿Su proyecto es sobre este club?— esas palabas fueron suficientes para intentar ver lo que veía mi hermano, ahí estaba con un pequeño vestido que se ajustaba a su delicado cuerpo y un chico bailaba muy pegada a ella acariciándolo…

—Nosotros preocupados por ella y que es lo que hace. — gruño Rosalie mirándola con ira.

Antes de que ninguno reaccionara me dirigí hasta donde estaba ella bailando con los ojos cerrados y no fue hasta que escucho mi voz que me miro y no parecía inmutarse en lo más mínimo y eso solo consiguió hacerme enfadar más de lo que ya estaba. Tras un leve forcejeo la obligue a marcharse conmigo, el camino hasta su casa fue en un silencio incomodo y tenía que usar toda mi fuerza de voluntad para no romper ese delicado cuello, ¿en que estaba pensando para volver a su vida sin sentido? ¿Su aparente no era más que una mentira?

Bajó del auto dando un portazo y yo tras ella, le pedí al conserje que se encargara de mi auto para poder ir tras ella, conseguí entrar en el mismo ascensor lo que fue un alivio ya que dudaba que me quiere abrir la puerta de su departamento. Al menos ahora si conseguiría obligarla a hablar.

Me tomo por sorpresa su voz fría al echarme de su casa mas de nuevo conseguí colarme dentro. La seguí a la cocina donde tomo una botella de agua y su enojo salió a flote, fue ahí cuando me di cuenta que seguir el consejo de mi padre no fue la mejor idea ya que ella pensó que no me importaba cuando solo pretendía darle su espacio para aclarar sus ideas, unas que parecían seguir siendo un caos. Me prometí no tocarla más el saber que ella pretendía que me alejara porque aseguraba era lo mejor para ambos aumento mi enojo y este me cegó cuando ella aseguro que ella podría encontrar con quien divertirse y no me imaginaba a nadie más tocándola, besándola y acariciándola de la manera que lo había hecho yo, ese era un solo privilegio que me correspondía a mí y se lo hice saber al adueñarme de sus labios con violencia y evitando que me apartara de su cuerpo como era evidente quería hacerlo, mas sus protestas murieron a los pocos segundos y se abandono a las sensaciones.

BOVP

—Dime que lo deseas de la misma manera que yo— gruño contra mis labios sin dejar de mover sus dedos en la piel ardiente y húmeda entre mis piernas.

—L…lo des… ¡Oh Edward!—arque mi espalda al sentir como un dedo se introdujo en mi interior, sus labios se apoderaron de uno de mis pezones mientras su otra mano se hacía cargo del otro

—Te extrañe— murmuro contra mis labios, sus manos me ayudaron a sacarme el vestido y quedar completamente desnuda, lo ayude a quitarse la camisa bese su pecho mientras desabrochaba su pantalón rápidamente se lo quito quedando junto con el resto de mi ropa, me tomo en brazos, mordió el lóbulo de mi oreja— Vamos a la recamara…

—La sala está más cerca y los sillones, cómodos— dije sin sentido y que el comprendió. Aproveche que mis piernas estaban enredadas en su cintura para frotarme consiguiendo que nuestros sexos entraran en contacto, una descarga que recorrió mi cuerpo y por el sonido que escapo de sus labios juraría que también el de él. — quiero arriba. —pedí y sonreía al notar cómo me giraba dejando sobre él.

Bese sus labios nuevamente permitiendo que mis pechos chocaran con el suyo que era firme y que recorrí con mis manos disfrutando de cada musculo marcado y nuevamente me frote contra el consiguiendo que gruñera bastante fuerte. — Vas a matarme

—No lo creo— su mano de nuevo comenzó a acariciar mi entrepierna yo moví mi cadera haciendo más fuerte su roce, intente contenerme y mordí mí labio inferior para no gemir.

—Vamos no te reprimas, quiero escucharlo— me negué en un principio y sus caricias eran mas incitantes hasta que consiguió que de mis labios saliera un gemido acompañado de su nombre.

El sonido de un móvil era demasiado lejano y en lo que estábamos era mucho más interesante que una estúpida llamada a estas horas de la mañana, el maldito aparato seguía sonando y después el de mi departamento, hice un mohín al verme interrumpida en tan agradable reconciliación, ¿porque era eso, cierto?, tome el teléfono que estaba justo junto a nosotros y maldije por lo alto al ver el numero y se lo mostré haciéndolo negar con la cabeza y tras respirar un par de veces tomo la llamada.

— ¿Que sucede Emmett?— sonreí al notar su voz entrecortada y molesta. Comencé a besar su cuello y acariciar su pecho.

— ¿Está todo bien? —escuche la voz de su hermano. A lo que él solo pudo contestar con monosílabos. —Estamos abajo, vamos hacia el departamento.

— ¿Que ustedes qué?— me detuve al notar su cuerpo tensarse y me coloque de tal manera para alcanzar a escuchar mejor.

Vamos hacia el departamento, solo tardaremos lo que tarde el ascensor. —dijo colgando.

—Dime que no es cierto. — hice un mohín y bufe de frustración.

—Lo siento cariño. — beso mi frente.

—Creo que la próxima vez debe de ser menos juego y más acción— lo bese antes de correr a mi habitación a colocarme algo de ropa.

—Aun no termino contigo. — aseguro bastante alto haciéndome reír. Me vestí con lo primero que encontré y estaba colocándome las zapatillas deportivas cuando recordé que mi ropa debía de estar en la cocina.

—Edward, mi ropa esta aun en la cocina.

—Aquí esta. — Me entrego las prendas que recibí soltando el aire. — Creo que esta todo lo del inventario.

—Creo que si… espera, no está mi sostén. —ambos corrimos hacia la cocina y lo encontramos enganchado de una puertita de la alacena, ¿como había llegado ahí?  Era algo que tendríamos que preguntarnos después ya que el timbro sonó y supimos que habían llegado, metí mi sostén en la bolsa de su pantalón y antes de ir a abrir me dio un beso. Rápidamente saque dos tazas y serví un poco de café, agradecía por dejar la cafetera encendida.

— ¿Que estaban haciendo? —escuche la voz de Emmett lo que provoco un sonrojo que intente ocultar o me delataría.

— ¿De qué hablas?—escuche la voz de Edward al hacerse el tonto.

Tu voz en el teléfono…

No sé de qué me hablas…—fingió demencia.

Solo espero no haber interrumpido—la risa de Emmett inundo el departamento seguido por los mormullos de los demás— ¿donde está la niña problema?

—Tengo que aclarar ciertas cosas con ella de una buena vez. —murmuro Rosalie bastante molesta.

—Basta Rose, ni te atre…

—Estoy en la cocina— corte la frase de Edward escuche un par de pasos dirigirse al lugar, la primera en aparecer fue Rosalie quien se abalanzo contra mí.

...

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