No me dejes caer: Capítulo 18



 A Corazón Abierto


— ¡No te atrevas a tocarme!— le dije provocando que se detuviera en seco pero aun con los ojos llameando en ira. Intente intimidarla como conseguía hacerlo con muchos otros, pero ella no parecía ceder, por lo que por primera vez fui yo quien cedió con alguien no era mi padre o mi madre. Di unos pasos hacia atrás tratando de poner distancia entre ambas.


— ¡Eres sumamente infantil! Nosotros solo intentamos sacarte del maldito hoyo en el que te metiste y tú te quieres seguir hundiendo, pero si lo haces lo harás sola, no nos arrastraras contigo. — sentencio volviendo a tratar de acortar la distancia.

—No tienes derecho a hablarme de esa mano…

—Yo te hablo como me da la gana. Sé que es poco lo que nos conocemos, pero ya me estoy cansando de este estúpido juego, dices odiar la gente hipócrita y toda aquella que solo intenta cubrir las apariencias cuando ¡tú haces lo mismo! — exclamo levantando los brazos como tratando de dar mayor énfasis.

Sabía que ella tenia razón, pero era igual que los demás que se creían con el derecho de juzgarme solo por lo poco que conocían de mi, para la mayoría era una chica rica con problemas de conducta algo que en nuestro circulo no era extraño y que la mayoría de las personas preferían ignorar siempre y cuando no fuera un asunto serio ya que un escándalo significaba el ser señalado y en pocas palabras una muerte social.

— ¡No eres más que una niña en una rabieta con la que intenta llamar la atención! — exclamo consiguiendo enfurecerme.

— ¿Eso es lo que piensas?

—Pienso muchas cosas más. — aseguro cruzándose de brazos.

—Te escucho, me gustaría saber que es todo eso que piensas de mí. —Llene una taza de café y me senté en un banquito de la isla antes de mirarla nuevamente.

Mi respuesta pareció tomarla por sorpresa ya que se quedo unos segundos en silencio, pero al notar como relajaba sus hombros supe que no se callaría, su sinceridad era una de las cualidades que la caracterizaban, ella no temía el decir lo que pensaba aun cuando supiera que dolería…

—Estoy cansada de que intentes manejar a todos a tu antojo con tus manipulaciones, es obvio que es lo que estás haciendo, la pobre chica rica con problemas que intenta una escapatoria fácil… lo peor de todo es que nosotros te creímos e intentamos ayudarte ya que eras la víctima. — dijo de manera irónica lanzando una mirada amenazante a su cuñada que estaba intentando interferir. — De verdad que intente con los demás encontrar una manera de ayudarte aun cuando tú te cierras, fui estúpida al creer que de verdad nos necesitabas, cuando es claro que solo somos unos peones más en tu juego. Nosotros preocupados por ti y tú feliz de la vida disfrutando en un club rodeada de todos esos amigos  que comparten tus mismas aficiones. Debes de salir de esa maldita burbuja en la que vives y enfrentarte de una buena vez al mundo real. Todos tenemos problemas pero no ayuda en nada si nos hacemos las víctimas, yo misma he tenido problemas por lo que puedo decir que te comprendo… ¿Qué te parece tan gracioso? — se interrumpió al notar que ladeaba mi cabeza y sonreía.

—El decir que me comprendes. ¿Cómo puedes comprender por lo que estoy pasando si no tienes la más mínima idea? — la note que iba a replicar por lo que me levante de mi asiento de manera brusca y di un par de pasos hasta estar bastante cerca de ella que esta vez pareció un poco intimidada. — Sabes, dices que yo los manipule, pero creo que debes de recordar que fueron ustedes los que irrumpieron en mi vida, tú elegiste seguirlos a ellos. — le dije señalando con la mano a los demás, pero sin apartar la mirada de ella. Entrecerré los ojos y suspire. —Todo ese discurso fue realmente bueno dejando al descubierto esa mujer manipuladora que dices que soy, pero creo que necesitas conocer la otra cara de la moneda.

Tome una enorme bocanada de aire y me senté de nuevo en el banco que había abandonado acaricie el contorno de la taza con mi dedo y gire mi rostro para mirarlos notando que cada uno parecía estar esperando que continuara. Aparte la vista de ellos y enfoque toda mi atención en la ventana que daba directamente a otro edificio.

—Lo más gracioso de todo es que dices que sabes por lo que estoy pasando, pero es algo de lo que no tienes la menor idea. — sonreí con amargura. — No sabes lo que es crecer lejos de casa, que tus padres te ignoren y que cada una de sus acciones te deje en claro que no eres lo suficientemente buena, que estarían mejor sin ti. No puedes comprender eso porque he visto y he escuchado el trato de tus padres hacia ustedes, los quieren y se los dejan saber. — separe la vista y encontré la de Jasper a quien le sonreí. — Eres afortunado y lo sabes ¿verdad? Aun cuando ellos en realidad son tus tíos, te quieren como si realmente fueras su hijo. — mire a Edward, Alice y Emmett. —Por otro lado Carlisle y Esme igualmente tienen un gran corazón, ¿de que otra manera se preocuparían por alguien como yo? Me gustaría que un solo día pudieras adentrarte en mi infierno personal conviviendo con mis padres y continuar con esa sonrisa en el rostro.

—Be…— la voz de Alice apenas fue perceptible, pero se vio interrumpida cuando de manera brusca separe la taza consiguiendo derramar un poco de café.

—Pero si aun no comienzo. —tome mis manos y comencé a jugar con mis dedos. —Me enviaron a un internado en suiza porque decían que era lo que necesitaba, la realidad es que era una manera fácil de deshacerse de mi, a ellos solo les importaba que si yo estaba fuera ellos eran libres de responsabilidades, no les importo apartarme de mis amigos, solo conseguía escuchar su voz cuando era castigada o para avisarme que me quedaría un poco más en el lugar ya que ellos no podían hacerse cargo de mi. — pase uno de mis dedos por el liquido oscuro derramado notándolo a un tibio.

—No necesitas hablar de esto. — interrumpió Alice a lo que negué con la cabeza, estaba cansada que me juzgaran o dijeran que me entendían cuando era claro que no lo hacían.

— ¡Oh si! Pero lo mejor de todo fue cuando pise nuevamente New York yo ya estaba matriculada en la universidad en la facultad de economía, en ese momento ya no estaba en mis planes, pero no podía negarme ya que tal vez era una manera de recibir un poco de atención de su parte, por lo que no me opuse. — sonreí con nostalgia y maldije a mis adentros al notar el nudo que se estaba formando en mi garganta. — Desde un inicio trate de sobresalir, pero no es sencillo enfrentarte en un mundo laboral dominado por hombres quienes piensan que no sirves por la sencilla razón de que eres una chica. Aun con las barreras que me ponían en el camino les demostré que era buena sin importar el tener que volverme fría, cruel e insensible para que me respetaran y lo conseguí al mismo tiempo que una serie de enemigos, pero todo eso continuo sin ser suficiente.

—Ya escuche suficiente— murmuro la rubia de manera apenas audible

—Gracias a todo esto, he aprendido que no puedes confiar en nadie, al final todos terminan abandonándote, las únicas personas que se supone son las que siempre estarán conmigo fueron las primeras en dejarme, porque el dinero y una posición social es más importante, aprendí a valerme por mi, pero llega un punto en el que te agotas de no poder cumplir tu sueños, te cansas de vivir la vida que fue elegida para ti y por más que lo intentes nunca consigas cumplir con las expectativas porque siempre se espera mas de ti. No quiero la lastima de nadie Rosalie, solo quiero terminar con el maldito infierno en que se convirtió mi existencia. Una salida fácil y cobarde, pero mi única salida.

—Bella yo…

—Estoy cansada me voy a la cama. — dije poniéndome de pie llevando la taza al fregador y después limpie el liquido derramado con una servilleta de papel.  Ninguno decía nada pero notaba las miradas puestas en mí. — Cierren bien la puerta cuando se marchen. — pase entre ellos sin ver a ninguno a los ojos.

El pasillo se resulto más largo de lo que recordaba y escuchaba a una vocecita en el interior de mi cabeza regañarme por sincerarme con unos extraños, porque eso es lo que seguían siendo para mí. Cerré la puerta de mi habitación y fui directamente a mi cama donde abrace una de las almohadas y mire al cielo atreves de una de las ventanas donde apenas se podían apreciar algunas estrellas. Cerré mis ojos y deje que el sueño me venciera ya después me lamentaría de abrirme de esta manera, en este momento solo necesitaba tranquilizarme ya me lamentaría dentro de unas horas.

Me parecieron solo unos minutos cuando una mano acaricio mi cabello tocando levemente mi mejilla provocando que abriera los ojos y me girara para ver a Edward quien dejo la mano en el aire y parecía sorprendido.

—Lo siento no quería despertarte— se disculpo visiblemente apenado. — Solo quería ver cómo te encontrabas.

—Pensé que se habían ido.

—Solo se fueron Rosalie y Emmett, nosotros quisimos quedarnos. — enredo un mecho de mi cabello entre sus dedos. — Siento lo que sucedió, Rosalie no tenía derecho a…

—No importa. — Dije tratando de restarle importancia. — ¿Qué hora es?

—Las 6:30, vuelve a dormir.

—No lo podre hacer, ya me despertaste— me senté pegando mi espalda a la cabecera de la cama quedando de frente con él— Tengo trabajo a las 8.

Hubo un silencio bastante incomodo y en un par de ocasiones note como él parecía que diría algo, mas las palabras morían en su garganta, por lo que aparte las mantas y baje las piernas de la cama.

— ¿Porque te cierras? —pregunto de pronto consiguiendo toda mi atención. Lo mire por unos segundos.

—No confió en nadie. — le dije encogiéndome de hombros.

—Quiero que sepas que puedes confiar en mí

— ¿En ti?— dije riendo irónicamente provocando que se sonrojara. — Tú eres uno más de los que no saben sostener sus promesas.

—De eso quiero hablar. Todo fue tan repentino que no sabía bien de qué manera debía de actuar y seguí el consejo de una persona que me dijo que debía de darte tu espacio que no ayudaría en nada el hecho de que sintieras que invadía tu espacio y dada las circunstancias entre nosotros…— se paso la mano por el cabello visiblemente incomodo. — Aunque no estaba cerca de ti, todos estos días estuve cerca cuando ibas al hospital con Sam.

— ¿Me estabas vigilando?

—Solo me estaba asegurando de que asistieras a tus citas y aprovechaba esos minutos para verte. ¿Qué fue lo que sucedió con mi familia que te hizo huir? ¿Por qué te comportaste de esa manera?

— ¿No te das cuenta? —pregunte tontamente. —  Me di cuenta de que mereces algo mejor, no a una chica que no sabe hacer nada, no tienes una idea de lo mal que me sentí de no poder ayudar a tu madre en algunas de las tareas más simples. ¡Dios, soy inútil!

—Mi madre y todos te adoran. — me dijo con convicción tomando mis manos y apretándolas con suavidad. — ¿No te diste cuenta que Alice es igual o peor que tú? Tal vez seas un desastre en la cocina o en las tareas del hogar, pero eres una mujer exitosa en tu campo y eso nadie lo va a cambiar. Lo demás se puede mejorar.

No pude evitar una leve sonrisa al saber que el hecho de que fuera un desastre en tareas tan simples no le molestaba, pero aun así sabia que no era la mujer correcta para él, indudablemente se merecía algo mucho mejor que yo.

—Quiero hablar de algo más importante. — sentencio volviendo su semblante serio, lo que me hizo erguirme. — Es respecto a lo de anoche, no tienes una idea de cómo me sentí al ver ese chico intentando poner sus manos sobre tu cuerpo.

Con una de mis manos tome su barbilla y lo obligue a mirarme hundiéndome en sus pupilas.

— ¿Estas celoso? —pregunte con cautela esperando una negativa.

—Pensé que ya había quedado claro lo que siento por ti. — me dijo con un guiño e instintivamente me senté a horcajadas sobre él envolviendo su cuello con mis brazos. —No estoy contigo por eso.

— ¿No fue el sexo? — negó con la cabeza hundiendo una de sus manos en mi cabello y atrayéndome más cerca de su rostro.

—Lo de esa noche fue más que simple sexo. Aunque debo de admitir que eres maravillosa. — me dijo juguetonamente consiguiendo que le diera un golpe suave en el pecho provocando una risa. — ¿Para ti fue solo sexo? —negué con la cabeza.

Nos mantuvimos en la misma posición por varios minutos sin decir una sola palabra y por extraño que me pareciera era agradable estar en sus brazos sintiendo el calor que emanaba de su cuerpo y la sensación de seguridad que me trasmitían sus brazos.

— ¿Lo de anoche fue una reconciliación? —pregunte sin mirarlo a los ojos ya que aunque sus palabras dejaban claro que le importaba y que me veía como algo más que como al ligue de una noche, temía ver en sus ojos un brillo de diversión por ser tan estúpida…

— ¿Reconciliación?

—Ya lo entiendo. — dije tratando de sonar indiferente y no dolida como me sentía por ver mis temores siendo una realidad. — Supongo que lo de anoche solo fue porque no tenias con quien pasar la noche— me intente levantar pero sus manos se aferraron a mi cintura.

—Tonta Bella, no quiero presionarte porque sé que necesitas tu espacio, pero sabes lo que siento por ti y quiero que seas mi novia, pero seré paciente. —aseguro besando la punta de mi nariz.

Ante esa afirmación me sentí fuera como un pez fuera del agua, era algo con lo que solo me podía permitir soñar, por lo que pellizque mi brazo consiguiendo hacerme daño.

— ¿Qué crees que estas haciendo? — me reprendió frotando el área lastimada. — ¿Qué sucede?

—Es solo que debo de estar soñando. — le dije sintiéndome absolutamente estúpida.

—Te puedo asegurar que no lo estás haciendo. — me dijo al tiempo que sus labios iban al encuentro de los míos y con suaves caricias los incitaba a abrirlos y recibir sus caricias….

—Me gustaría intentarlo— me incline hacia adelante, mis manos se sostuvieron de su firme pecho, di un pequeño beso en su cuello, sus manos me presionaron mas contra su cuerpo hasta que nuestros labios se encontraron, no me cansaría de sentir sus labios y su lengua jugar con la mía

—Lo preguntare de nuevo, ¿Quieres ser mi novia?

—Sí, sí quiero

—Prometes no enojarte con facilidad y hablar de lo que te moleste y te inquiete

—Me heces sentir como una niña pequeña

—A veces te comportas como una pequeña pero otras te comportas como una de tu edad— reí al sentir sus manos apretar mi trasero

—Edward, debo de alistarme para ir a trabajar

—Apenas son las 7

—Es muy tarde, anda suéltame

—No lo hare hasta que me des algo a cambio y que sea bueno

—Eso lo podemos arreglar— profundice el beso descendiendo lentamente mis manos hasta llegar al borde de su pantalón, se tenso y yo salte de la cama

—Tramposa

—No tardo— me di una ducha rápida, tenía que alistarme para otro día mas, aunque en realidad no lo era tenia a Edward de vuelta a mi lado, se que pereceré bipolar o alguna cosa por el estilo pero es que estas malditas inseguridades no me ayudaban, intentaría cambiar mi manera de ser paulatinamente.

En menos de 15 minutos salí de la ducha, me coloque una bata y me dirigí al cuarto a buscar que ponerme, sonreí al ver que mi guapo novio se había quedado profundamente dormido, me cambio con lo habitual haciendo el menor ruido posible, cuando estuve lista me acerque y lo bese

— ¿Estas cansado?

—Me quede dormido

—Enserio ni lo note, me tengo que ir

— ¿Comemos juntos?

—Mm… si— tome las llaves de mi Mini

—A qué hora paso por ti

—Estoy libre después de las 2

—Estaré ahí antes

—Nos vemos más tarde, deja que los chicos duerman

—Swan

—Ahora que hice— me gire ya cuando estaba por salir

—Vas con el estómago vacio

—Comeré algo en la oficina— Salí antes de darle tiempo a que fuera por mí, llegue a la oficina justo a tiempo subí en un ascensor completamente lleno en que nadie hablaba y yo sabía la razón

—Buenos días Srta. Swan, lo que pidió esta sobre su escritorio

—De que hablas Megan?

—Su café, un tazón de fruta y una rebanada de pastel

—Yo no pedí eso

—Llamaron por usted, su nombre era— comenzó a buscar entre los papeles

—De casualidad es Edward

—Si

—Está bien, convoca a una junta en media hora, es para un informe de rutina

—En seguida

Comí dos trozos de fresa uno de mango y salí de la oficina con mi café, la junta fue lo habitual, presionar para que se esforzaran en tener el trabajo al día y no como lo hacían siempre intentando tenerlo hasta fin de mes, a diferencia que esta vez me quisieron culpar por faltar una semana, quienes se creían, fui la primera en salir no me importo escuchar a mis espaldas las típicas frases "maldita arpía" etc.…

—Alguna llamada importante


—Llego algo para ti, está en tu oficina

—Que es esta vez— un enorme arreglo de rosas tome la tarjeta para ver quién era el tarado que las había enviado ahora

Algo para que me tengas presente, espero que hayas disfrutado tu desayuno,
Solo me asegure de que no te quedaras con el estómago vacío,
No olvides que te quiero
Edward

—Adelante

—Te traje de nuevo tu tazón de fruta ya que estaba intacto

—Gracias

—Me las llevo— me señalo las flores

—No, solo las puedes poner en aquella mesita

—Claro— vi una enorme sonrisa, me acomode detrás de mi computadora donde me puse a trabajar, cerca de la 1 tuve que asistir a una junta de emergencia debido a una baja en la bolsa de valores, fue lo más aburrida pero como siempre algo que tenía que hacer y tenía que manejar nuevamente fui la primera en salir ya que pasaba de las 2 y sabia que alguien estaría esperando por mi

—Alguna novedad

—Los papeles que pediste ya están sobre tu escritorio, junto con las citas de los decoradores que me pediste

—Solo eso

—Y el la estaba esperando— me señalo a Edward que se acercaba con esa sonrisa que me encantaba

—Lo siento, una junta de emergencia

—Vamos a comer

—Aun no tengo hambre

—Me sorprende que no la tengas si tu desayuno quedo intacto, con esto aclaraste mis sospechas sabia que lo estabas haciendo de nuevo

— ¿Vienes en tu auto?

—Emmett me dejo de camino a casa

— ¿No planeas alejarte?

—No

—Megan habla para que traigan las llaves de mi auto se las deje a Peter

—Enseguida

—Solo voy por las cosas que están sobre mi escritorio y nos vamos, deja de verme de esa manera Edward Cullen

—Te gustaron las flores— lo vi observarlas desde el marco de la puerta

—Si son hermosas

—Ni un gracias— hizo un puchero, me dirigí hasta el con las cosas en mis manos

—Las llaves

—Yo conduzco— asentí y Megan se las entrego para después quitarme lo que traía en mis manos como todo un caballero, el ascensor tardo en llegar lo que hizo que Megan tomara el mismo, mantenía su vista fija en el tablero

—Aun sigo diciendo que pudiste decir gracias por las rosas

—Tengo una mejor manera de agradecértelo— le susurre pero al ver la sonrisa de mi secretaria me di cuenta de que no lo había hecho lo suficientemente bajo y me sonroje

—Me encantas cuando te sonrojas

—Basta Edward

—Ya pensaste que quieres comer

—Tu conduces tu elijes

—Los chicos me preguntaron que si los aceptas mas tarde en tu departamento

—Y que les dijiste

—que te lo preguntaría

—Por mí no hay problema— en un segundo lo vi enviar un mensaje

—Listo

—Que descanse Srta. Swan

—Igualmente— respondí antes de perderla de vista, Edward y yo caminamos hasta mi auto, abrió la puerta del copiloto para que entrara me dio los papeles, subió al auto y arranco haciendo que las llantas rechinaran contra el pavimento.

El camino fue corto gracias a la velocidad con la que manejaba, su mano iba entrelazada con la mía por lo que las palabras salían sobrando, llegamos a un restaurant de comida internacional que estaba cerca de mi departamento, nos acomodaron en una de las mesas que estaban en una zona privada.

—Hay algún lugar en esta ciudad en la que no te conozcan

—Solo necesito decir que soy una Swan y me abren todas las puertas, suena muy bien pero el precio es caro

—Olvidemos esto ya viste que vas a pedir

—solo una ensalada y no me veas así

—Pensé que ya comías un poco más

— ¿Quieres algo de beber?— cambie la conversación, el solo negó pero no me dijo nada mas

Pidió un corte de carne mientras yo solo mi ensalada, insistió en que pidiera algo mas, pero agradecí que no insistiera mas y me dejara comer algo sencillo, lo acompañamos con un buen vino tinto, me tomo de la mano por sobre la mesa

— ¿Como estuvo tu día en el hospital?

—Fue algo sin importancia, hace un par de meses mande un protocolo de investigación y en este momento está en etapa de aceptación, si lo aceptan será un gran avance en las cirugías de corazón

—Felicidades mi amor— me levante de un brinco y me senté en sus piernas olvidando de donde estábamos, lo bese dulcemente

—Gracias por esta felicitación tan emotiva

—No entiendo como dices que es algo sin importancia, por dios Edward esto es grandioso

—Aun no es un hecho

—Pero aun así es importante

—No pensé que te emocionarías tanto por mí

—Como no hacerlo, me alegra ver que has conseguido algo que se nota es importante

—Como sabes que lo es

—Tu mirada brilla, esa sonrisa en tu rostro es inigualable

—No negare que es importante, me lo dijeron hace unas horas tu eres la primera en saberlo

—Felicidades Dr. Cullen— roce sus labios antes de regresar a mi sitio ya que habían llegado con nuestra comida

— ¿Que tal esta tu ensalada?

—Sabe bien, quieres— le extendí el tenedor con un poco de todos los vegetales— ¿qué tal esta?

—No esta tan mal, pero lo mío esta mejor

—No estoy tan segura

—Deberías, abre— mire el tenedor que estaba justo frente a mí y luego lo vi a él quien esperaba que abriera la boca, lo hice dejando que el trozo de carne entrara en mi boca— que tal esta

—Muy bueno

—Podemos compartir

—No gracias yo quiero mi ensalada—introduje una hoja de lechuga bastante grande la cual duro en mi boa bastante tiempo

—Cariño no has comido nada

—Yo no tengo la culpa de que tú seas un tragón— sonreí ante su rostro— sabes que no es verdad

—Emmett es el único tragón de los Cullen, solo no se lo digas

—No hace falta, creo que él ya lo sabe, ¿qué crees que haces Edward?

—Abre— negué intentando quitarle el tenedor de sus manos para poder intentar comer por mi

—Yo puedo sola

—Creo que necesitas ayuda

—Edward, ya estoy llena

—No lo llevaremos y te lo tendrás que comer, junto con todo lo que los chicos llevaran

—Aun puedo cancelar la visita

—Ya es muy tarde— lo vi llamar a uno de los meseros

—Les hace falta algo

—Puede prepararla para llevar y la cuenta— el chico asintió y nos dejo de nuevo solos— Que sucede, pensé que estábamos avanzando

—Nada de qué preocuparse— lo bese intentando desviar la conversación

—Claro que me preocupa, así que comenzaremos de nuevo, que le quede claro Srta. Swan estera al pendiente de cada una de las comidas

—Edward—coloco uno de sus dedos sobre mis labios

—Lo estaré Bella, así tenga que dormir en la puerta de tu departamento

—En la puerta de mi departamento, porque piensas hacer eso

—Con eso de que me alejas cuando intento ayudar, creo que lo más cerca que me permitirás estar es del otro lado de la puerta y eso no me importa

—No lo hare, quedamos en intentarlo y estoy dispuesta a hacerlo, solo espero que tengas paciencia y recuerdes que roma no se hizo en un día

—Bella, estoy consciente de que no comerás de un día para otro, se que tendrás tus recaídas y yo estaré ahí para hacer que mejores— roce sus labios pero nos vimos interrumpidos por el mesero que nos entrego la cuenta y mi deliciosa comida para llevar

Salimos del lugar y en cuestión de segundos ya estábamos fuera de mi departamento, buscaba las llaves en mi bolsa cuando comencé a sentir sus labios en mi cuello

—Si sigues haciendo eso no encontrare la llave jamás

—Te pongo nerviosa

— ¿Aun lo preguntas?, eres un engreído— se me resbalaron algunos de los papeles que intentaba sostener en mis manos, rio al ver lo que provocaba levanto los papeles para después entrar al departamento

—Los dejo en la mesita de la sala

—En la de entretenimiento, así tu puede ver la tele en lo que yo termino de revisar esos papeles, quieres una botella de agua

—Si— le entregue su botella me acomode juntos el mientras comenzaba a poner en orden los papeles, no teníamos ni 10 minutos cuando el timbre comenzaba a sonar de manera desesperada

—Yo voy— beso mi cabeza antes de ir abrir a puerta, en seguida escuche la voz de todos

— ¡Bella!, no te escondas pequeña

—No me escondo Emmett, estoy frente al televisor

—Dios que no tienes un día de descanso

—Necesito ver esto y podre descansa hasta el lunes

—Hola Bella, ¿cómo te encuentras?— pregunto tímidamente

—Hola Rose, bien

—Quiero…

—No hace falta, está todo bien

—Enserio

—Si

—Veremos una película, cero trabajos Isabella Swan

—Hola Alice a mí también me da gusto saludarte

—Es una tarde de películas

—Solo termino estoy listo

—Espero que sea cierto

—Claro Jazz

—Cual veremos— reí al escuchar la discusión por la película, los chicos pedían una de acción, mientras Rose y Alice se peleaban por una romántica

—Yo abro— con sus ajiles movimiento de bailarina Alice fue a abrir la puerta

—Quienes eres tú?

—Que mal educado

—Donde esta Bella— me levante al escuchar la inconfundible la voz que venía de la puerta

—¡Jake!— lo abrace olvidado que no estaba sola

—Hola chica cruel, vine a hacerte compañía pero veo que no estás sola

—Ven te presentare a los chicos

—No quiero conocer a tus amiguitos, mejor vuelvo otro día

—No seas tonto, ellos no son los amigos que piensas, ellos te agradaran

—Mira que si son esos engreídos les parto su cara

—Jacob!

—Yo solo decía, vamos a conocer tus amigos— entramos donde estaban todos, la mirada de Edward estaba puesta en mi y después en Jake fue cuando me di cuenta de que el brazo de Jake estaba sobre mis hombros

—Chicos él es mi amigo Jacob Black— lo presente, negué al ver los puños apretados de Edward— Jake ellos son Rosalie y Jasper Hale los hijos del nuevo socio de papa, luego esta Emmett, Edward y Alice Cullen los hijos del nuevo director del hospital central

—Segura que no son…

—No somos qué?— la áspera voz de Edward resonó en la sala seguida por las risas ahogadas de Emmett y Jasper

—Que si no eran los amiguitos engreídos de esta princesa— me presiono contra él, Edward se levanto y salió rumbo a la cocina, intente seguirlo pero Alice me indico que lo dejara, nos acomodamos en el sillón, yo me senté en el suelo revisando los papeles mientras Emmett le hacia una exhaustiva entrevista a Jacob quien se estaba divirtiendo

—Deja eso

—No te metas Jacob

—Preparas una fiesta?

—No seas metiche— le quite la hoja que tenía en sus manos

—Estas preparando una fiesta

—Si

—Nosotros podemos ayudar— sonrió Alice

—No digas que si, no te lo recomiendo— interrumpió la voz de Edward que se sentó en la otra orilla del sillón sin perder de vista a Jacob

—Cállate— chillo Alice

—Mejor dinos a beneficio de que es la fiesta

—La empresa siempre es la patrocinadora de una de las fiestas más grandes con motivo del magno evento de la semana de la moda

—De la semana de la moda?

—Tienes entrada a los desfiles de modas

—De los mejores diseñadores— señalo mi amigo

—Porque no lo habías mencionado

—Porque lo había olvidado, es por eso que no me quede a comer la semana pasada, recordé que tenia a mi cargo la organización y como no había estado en la empresa por que estaba en el hospital

—Que tú qué?

—Una historia larga que después te contare

—Empieza

—Después Jake, no es el momento para eso

—Si quieres ayuda con la organización

—Cuando tenga integrado al equipo se los diré sería muy bueno que me ayudaran

—Escuchaste Rose, ayudaremos en la organización

—No sabes en la que te has metido pequeña

—Que tan malo puede ser

—Se nota que no la conoces, esta chica parece dulce pero cuidado puede ser bastante peligrosa más si se trata de organización

—Esto será divertido

—Veamos una película no me importa eso, mañana lo terminas sabes que necesitas un descanso

—Recuerda que el lunes regreso a la facultad, esto debe de estar terminado

—Que aburría

—Tengo una idea mejor comiencen a ver la película en lo que yo termino esto en la cocina, no me llevara más de 20 minutos lo prometo

—Te podemos esperar

—No mejor comiencen a verla— recogí mis cosas y salí rumbo a la cocina, escuche como discutían porque película ver al final parecía que los chicos habían ganado prometiendo que después verían una que las chicas quisieran, me concentre en las cuentas dejando de lado el ruido procedente de donde estaban todos.

—Ya casi terminas

—No hagas eso— salte al sentir su voz en mi oreja a lo que comenzó a reírse

—Te vez hermosa cuando estas concentrada

—Siéntate— le indique en la silla que estaba junto a mi

—Que sucede

—Que fueron esas miradas, te molestaste con Jake?

—Vamos a ver la película si ya terminaste

—No te mueves de aquí hasta que contestes mi pregunta

—Vamos

—No— me senté en sus piernas sintiendo como sus manos acariciaban lentamente mi cintura

—Lo siento, pero es que la manera en que te ve refleja más que una amistad, puedo ver que el siente algo mas por ti

—Solo somos amigos

—Tu no sientes nada por el

—Edward, si sintiera algo por el no estaría en estos momentos en tus brazos, cuando se los diremos a los chicos?

—Pensé que querrías esperar— asentí

—Solo espero que no estén todo el tiempo aquí metidos o no podre estar contigo

—Frustrada?

—No digas que tu no lo estas

—Claro, vamos a ver la película

—Si— llegamos y nos acomodamos en el único sillón libre que era en el que estaba Jake, quede entre ambos sentí el brazo de Edward sobre mis hombros, estaba disfrutando la película la idea de que mi mini pudiera correr a esa velocidad me agradaba, salte al escuchar un gruñido por parte de Edward me gire y me encontré con su mirada puesta en Jake y este la tenía sobre Edward y su brazo que estaba sobre mi hombros

—Que sucede?— le pregunte a Edward al oído

—Intento poner su brazo sobre tus hombros y creo que no le gusto que el mío estuviera ahí

—Edward deja de ponerte así

—Que sucede Jake?

—Porque él tiene su brazo ahí, sabes que yo siempre te abrazo— esto no me podía estar pasando a mí, bufe con frustración

—A la cocina— demande sin importar que todos se giraran sin entender

—Qué?

—Déjate de tonterías Jacob, ahora

—Pero

—Muévete peludo

—Hey chica cruel cuida tu lenguaje

—Que sucede

—No tardamos, tengo que hablar con mi lindo amigo— me levante después de que Jake lo hiciera— Tu quédate aquí Edward

—Dime que es lo que sucede con ese chico

—Que sucede contigo

—Hasta pareciera que ustedes…

—Espera ese es mi teléfono— camine hasta donde se encontraba mi bolsa y pude escuchar las risas de todos y el gruñido por parte de Edward

—Si

Donde estas Isabella

—Hola Charlie

—Donde estas?

—En casa

—No mientas no estás aquí ni tus cosas

—Están en casa— lo grite sin querer

—Vaya utilizas tu cerebro, te quiero aquí en seguida y con una muy buena explicación

—Estoy ocupada

—No estoy para estupideces, tienes 20 minutos para llegar— fue lo último que escuche antes de que cortara

...

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