No me dejes caer: Capítulo 24



Familia



—Hermanita eres un poco salvaje con el pobre Eddie— se burlo Emmett al ver el labio inflamado y el golpe en su mejilla que comenzaba a hacerse notorio

—Callante Emmett


—Que fue lo que paso?—pregunto Alice abriéndose paso

—Demetri

—Dijiste que Demetri te hizo eso

—Pero a él no le fue mejor

—Que fue lo que sucedió

—Intento meterse con algo que es mío— me pego a su cuerpo acariciando mi espalda desnuda que se erizo con su tacto

—Te hizo daño hermanita

—No Edward llego a tiempo— le sonreí

—Cuando tenga a ese maldito de frente, vera lo que le sucede cuando se mete con mi familia

—Si creo que le podemos dejar en claro que no debe de meterse con nuestra familia— secundo Jasper dedicándome una sonrisa, mi estomago se hizo un nudo al escuchar esas palabras ellos me consideraban parte de su familia

—Debemos de regresar, Esme estaba un tanto preocupada por ambos, dijo que te habías levantado de la mesa algo molesto y que no sabía la razón

—Vi que Demetri traía a Bella hasta aquí

—Amo esa canción— dijo una emocionada Rose

—Que esperamos, vamos— tome la mano de Edward y salimos detrás de nuestros amigos, nos incorporamos a los que estaban en la pista bailando, sé que no era muy buena en eso de bailar pero como Edward había dicho todo dependía de que te guiara, y él lo hacía de maravilla

El ritmo de la música comenzó a cambiar a hacerse un poco más rápida, después de 3 melodías en las que no me había separado de Edward, Jasper le pidió que lo dejara bailar conmigo y dejo a la pequeña duende en brazos de su hermano

—Todo bien Bella

—Si Jazz, puedo llamarte así, cierto?

—Por supuesto, parece que algo no está del todo bien lo puedo sentir

—Sentir

—Se que te sonara extraño pero tengo cierta sensibilidad hacia los estados de ánimo de las personas

—Tienes razón es algo extraño, solo estoy un poco inquieta por lo que sucedió, se que Demetri buscara la manera de vengarse porque Edward lo golpeo y eso me asusta no quiero que lo lastime

—El estará bien Bella, nosotros estaremos al pendiente de lo que le pueda suceder, cuando desees hablar con alguien de cualquier cosa ahí estaré

—Gracias Jazz

—Ahora solo disfruta de tu noche, debo de felicitarte hiciste un trabajo grandioso

—No olvides que no fui sola, así que esas palabras deberías de decírselas también a Ali y Rose

—Ellas insisten que el merito es totalmente tuyo— negué sonriendo

—Pues te mintieron

—Es mi turno de bailar con mi hermanita— los brazos de Emmett me hicieron alejarme de él

—Ahora entiendo porque mi hermano te trata como una figura de cristal

—Qué?

—Es como si te fueras a romper en cualquier momento

—No soy frágil Em

—Físicamente lo eres, pero en los demás aspecto eres todo lo opuesto y me agradas hermanita

—Porque me dices esto

—Se que te molesto y todo eso, pero es mi forma de ser y lo más sorprendente es que no te dejas avergonzar siempre tienes una frase inteligente para contraatacar

—Solo me defiendo, Bájame Emmett— me había levantado girando conmigo, ambos reímos

—Creo que Eddie se enojo— se alejo lentamente hacia el otro extremo de la pista, ya que Edward se acercaba peligrosamente

—No lo llames Eddie, no me gusta cómo suena

—A mi tampoco, pero es la única manera de molestarlo

—No sé cómo te soporta Em

—Creo que es la costumbre— sonreímos

—Puedes regresarme a mi novia Emmett

—Cuando me regresen a la mía

—Esta con Jasper

—Ya te dije hasta que no me regreses a la mía— lo vi hacerle una seña a Jasper y este se acerco con rose

—Ahora si me puedes regresar a mi novia

—Si toda tuya, vamos bebe hay que enseñarles como se baila— Rose rodo los ojos pero se dejo envolver por los brazos de Emmett y comenzaron a bailar haciendo que todos se alejaran de ellos por miedo a ser lastimados

—Creo que terminaran lastimando a alguien

—Nos mantendremos a una distancia prudente

—Por favor— sus brazos me rodearon de manera delicada y yo rodee su cuello con los míos dejando que mis dedos acariciaran su cabello

—Te das cuenta de que mañana seremos la noticia del momento pasamos de ser solo una suposición a una realidad

—A mi no me molesta y a ti

—Para nada, aunque todas mis admiradoras sufrirán un poco

—Engreído

—Solo un poco

—Te mantendré vigilado Cullen

—Vamos creo que papa nos está buscando— caminamos hasta ellos, Esme nos veía con una sonrisa amplia en su rostro

—Chicos nosotros nos vamos

—Bella fue una velada encantadora, te felicito hija— me quede estática al sentir su abrazo y al escuchar la palabra hija, Esme era la madre que cualquiera quisiera tener

—Gracias Esme

—Mañana los quiero ver en la casa, quiero que coman con nosotros

—Claro Esme ahí estaremos

—A las 3 te veremos ahí mama

—Sigan divirtiéndose— beso nuestras mejillas y se fue del brazo de Carlisle

La noche siguió su curso, nos mantuvimos entre la pista de baile y atendiendo a alguno de los invitados, logre que las chicas conocieran a algunos de los diseñadores que eran los encargados de las más grandes casas de modas, fue la primera vez que me di cuenta de que Alice si se podía quedar en silencio y que Rose podía llegar a sentirse insegura

Cerca de las 3 de la mañana se dio por finalizada la fiesta y todos los presentes comenzaron a marcharse, un sinfín de felicitaciones y abrazos fue lo que recibí por la velada, era una sensación de completa satisfacción, en un par de ocasiones gire mi rostro hacia mi madre que seguí observándome con coraje y como si en ese momento me acabara de salir una nueva cabeza.

—Isabella

—Charlie— di un par de pasos hasta quedar frente a él y mi madre

—El lunes tienes que llegar temprano, necesito que revises un contrato

—Ahí estaré puntual

—Y tu y yo tenemos que hablar— su mirada fue dura después la poso en Edward y los demás

—Has una cita y con gusto te atenderé

—Qué?

—Lo que oíste René yo a comparación de ti tengo trabajo y cosas importantes que hacer— me tomo del brazo encajándome las uñas

—Como te atreves a hablarme así— dijo lo más bajo posible para que solo yo la escuchara

—Suéltame o armare un escándalo que te tendrá en boca de todas tus amistades

—Hablaremos después— tomo el brazo de papa y comenzó a tirar de él, me mantuve en mi sitio con la vista en el piso

—Isabella— levante mi rostro— No estuvo mal la velada

Mantuve mi vista fija en mi padre viéndolo salir del lugar, que es lo que había pasado esta noche, primero me dio mi lugar frente a todos diciendo que yo era la organizadora de este mago evento pero lo que si no me esperaba era que en algún momento me lo agradeciera como lo acababa de hacer

—Lista para ir a casa

—Si— tome su mano y caminamos a prisa para alcanzar a nuestros amigos que nos esperaban en la entrada

—Estas bien?

—Todo bien Allie— sonreí

—Ya les dijo mama que mañana habrá comida familiar

—si, y ya dijimos que ahí estaremos

—Entonces nos veremos mañana hermanita— me dio un beso en la mejilla

—Claro Em, buenas noches Rose— me despedí de mi rubia amiga a lo que ella sonrió ampliamente

—Hasta mañana, bueno en realidad hasta dentro de unas horas

—Descansen chicos— me despedí de Alice y Jasper

Edward me ayudo a ponerme el abrigo para salir al frio de la ciudad, apenas atravesamos las puertas una cantidad más pequeña de luces nos tomaron por sorpresa, es que acaso estos hombres no duermen

—Isabella, solo una pregunta

—Isabella

—Edward— me detuve

—Isabella, estas saliendo con Edward Cullen?

—Creo que lo que se ve no se pregunta— apreté la mano de Edward y caminamos hasta donde está el volvo, me ayudo a subir para salir del lugar

—Creo que con eso dejaran de molestarnos con respecto a nuestra relación, odio estar en los titulares

—Con esa declaración lo estarás y en todos

—No te burles Cullen que tu nombre también va a figurar en esos artículos

—Olvidémonos de eso, tengo que decirte que eres una excelente organizadora

—Alice y Rose también ayudaron

—Si, pero el lugar desprendía tu escancia, llegamos— abrí la puerta y ahí estaba no sé cómo le hacia se movía realmente rápido, tome su mano y tomamos el ascensor, lo vi de pie junto a mí con una mano en mi cintura mientras que la otra la tenía en su hombro sosteniendo su saco

—Fue una gran noche, aunque lamento esto— acaricie la parte de sus rostro que aun tenia las marcas de la pelea con el imbécil de Demetri

—Eso no importa— introduje la llave en la puerta apenas estuvimos dentro me quite el abrigo y las zapatillas

—Quieres un poco de agua

—Así estoy bien amor— lo vi caminar hacia la recamara, después de beber un poco de agua me encamine hasta nuestra habitación, se encontraba sentado en la cama sacándose los zapatos

—¿Que hora es?— me detuve frente al espejo quitándome los pendientes

—Las 3:30, no tienes sueño— lo vi levantarse y caminar hasta quedar detrás de mi

—Solo un poco

—Poco?— beso mi nuca, mi hombro, mi cuello, instintivamente pegue mi cuerpo al suyo mi espalda choco con su pecho y mi trasero con su entrepierna

—Si poco

—Sabes en que pensé mientras veníamos hacia acá— me gire dejando que siguiera besando mi cuello

—En que?

—En cual sería una de las mejores maneras de quitarte este vestido— sus manos se acomodaron sobre mi cadera, comencé a desabrochar los botones de su camisa

—Y tuviste una idea de cómo hacerlo

—Ninguna en particular

—Yo tengo una idea— lo desabroche dejando y solo tire un poco de él y este descendió por mi cuerpo hasta llegar al piso quedando solo en una pequeña tanga que Rose había elegido para este vestido, sus ojos me recorrían

—Te gusta lo que vez

—Jamás me acostumbrare a verte así— su camisa acompaño a mi vestido y moví mis manos ágilmente para que su pantalón quedara en el mismo sitio, lo tome por el cuello e hice que se inclinara un poco para que nuestros labios se unieran finalmente, ambos ansiábamos ese contacto, nuestros labios se movían frenéticos me levanto hasta dejarme sentada en el tocador provocando que algunos frascos cayeran

—Te extrañe tanto— me aferre a su cuello dejando que nuestros sexos rozaran, ambos dejamos escapar un gemido ante tal movimiento

—Si he estado aquí todo el tiempo

—Pero no me habías hecho el amor, hazlo Edward te deseo— susurre en su oído logrando que un jadeo se escapara de sus labios

—Bella— sus labios descendieron hasta mis pezones donde comenzó a chuparlos y mordisquearlos como no lo había hecho, sus manos se deshicieron de la única prenda que tenía mi cuerpo y de esa manea obtener mayor libertad para lograr acariciar mi interior— grita quiero escucharte

—Oh… Edward— mordí mi labio inferior intentando contenerme, pero era una tarea completamente difícil sus caricias me volvían loca, logre que mis manos tocaron el borde de su bóxer y él se alejo un poco evitando que mis manos lo siguieran tocando, mis piernas lo rodearon haciendo que se acercara de nuevo hacia mí, deje que mis manos entraran dentro de su bóxer inmediatamente se tenso y dejo escapar un gruñido

Sus labios se separaron de mis senos y regresaron a mis labios, al igual que sus manos se acomodaron en mi trasero logrando que de nuevo ambos sexos rozaran, me moví un poco y gemí a la par, deslice su bóxer hasta que estuvo con el resto de la ropa, su erección rozo mi sexo logrando un grito y un gruñido por su parte, tome su miembro con una de mis manos su espalda se arqueo un poco y su mano la apoyo contra el espejo haciendo crujir

—Lo vas a romper— susurre contra su cuello

—Deja de hacer eso

—No te gusta— deje que mi dedos lo acariciaran de arriba abajo rozando la punta con la yema de mis dedos y ahí estaba de vuelta un nuevo gruñido más fuerte que el anterior

—Bella…

—Me detengo— negó para comenzar a besar mi cuello dejando que sus jadeos y su aliento llegaran directo a mi oído, excitándome aun más de lo que ya lo estaba

—Edward, te necesito

—Que es lo que necesitas— mordió mi cuello

—A ti, dentro ahora— se separo de mi y fue a tomar un condón y después regresar junto a mi

—Ahora?— pregunto con la voz más sexy, rozo mi interior logrando que me estremeciera y un gemido se escapara de mis labios

—Edward por favor— rogué al sentir solo su roce pero sin darme lo que le pedía

—Quiero asegurarme que estés lista para mí— tome su mano y la deslice en mi interior provocándome una sensación de sumo placer y a la vez dejando que él se diera cuenta de que ya esta lista completamente mojada

—Esta empapada— mordió mi labio inferior un poco más fuerte

—Mi amor por favor te quiero dentro—chille

Sus manos bajaron a mi cadera y de un solo golpe entro en mi, el grito que tanto había pedido había salido de mis labios, sus movimientos fueron rápidos me aferre completamente a su cuello dejando que mi respiración agitada y gemidos dieran directamente en su oído, coloco su mano en la pared con la otra sostenía mi trasero logrando que cada embestida llegara más profundo, sus movimientos lograban tocar hasta el punto más sensible, mordió nuevamente mi cuello, el lóbulo de mi oreja y su lengua viajo por el contorno de mi mandíbula hasta acariciar mis labios y unimos en un beso lleno de pasión y de gritos ahogados, mi interior se contrajo apretando a su visitante, mi espalda se arqueo

—Ed…ward te amo— solté entre jadeos logrando que sus embestidas tomaran mayor velocidad, la respiración se me corto dejando solo escapar un grito de completo placer al mismo tiempo que él lo hacía, mi espalda choco contra el espejo y su rostro estaba descansando en mi pecho que aun subía y bajaba de manera rápida

—Repítelo

—Uhm

—Dilo de nuevo— tome su rostro entre mis manos roce sus labios

—Te amo, te amo

—Te amo Bella, mi Bella— me levanto del tocador, envolví de nuevo mis piernas en su cintura y caímos sobre la cama, separo los mechones de cabello que se habían adherido a mi rostro debido al sudor, rompí la distancia que había entre nosotros, fue un beso dulce que volvió a hacer que la llama de mi interior se encendiera de nuevo

—Lista para la segunda ronda

—Absolutamente— reí contra sus labios

La segunda fue absolutamente sorprendente y la tercera fue asombrosa, no negare que en ese momento me llegue a sentir como una ninfómana, pero debo de admitir que el sexo, corrección el hacer el amor con Edward era lo mejor que podía sucederme, era como una droga para mí.

Abrí los ojos al notar que la luz comenzaba a filtrarse por la ventana, maldita la hora en que había olvidado correr la cortina, estaba tan cómoda con mi cabeza apoyada contra su pecho que subía y bajaba de manera acompasada, sus latidos eran uniformes y su aroma embriagadora, su mano me mantenía pegada a su cuerpo, me removí con cuidado desasiendo su agarre para evitar despertarlo, se llevo su mano al rostro cubriéndose los ojos sin despertar, cerré las cortinas para que durmiera un poco más, el reloj marcaba las 10 aun era temprano pero el sueño ya no regresaría a mí, tome un panty de mi cajón y la camisa de Edward que estaba el piso, lave mi rostro antes de salir por una taza de café que era lo que necesitaba.

Salí a la terraza con mi taza de café, hacia un poco mas de frio de lo que me gustaba pero el observar el parque el movimiento de la copa de los arboles por el viento me relajaba, era en estos momento cuando me ponía a reflexionar sobre lo afortunada que era, había encontrado la felicidad al lado de un hombre maravilloso que además era extremadamente guapo, bebí un poco de mi café sin dejar de sonreír, me levante al escuchar el timbre, lo que menos querían es que alguien perturbara el sueño de mi dios griego que aun seguía dormido, corrí hasta la puerta y caí al tropezar con el pequeño escaloncito me levante como pude sobándome la rodilla lastimada apenas abrí y la puerta fue empujada de manera brusca haciéndome caer de nuevo

—Que haces aquí?

—Levántate niña

—Con que derecho entras a mi casa de esa manera

—Solo te dedicas a avergonzarme, esta mañana me llamo Anne

—Anne?

—Anne Abernathy, la madre de Demetri

—Y por eso entras a mi casa de esa manera

—Echaste a Demetri ayer, después de que tu noviecito de quinta lo golpeara

—No hables de lo que no sabes Renée

—Niega que no fue él quien lo golpeo, a estas alturas la mayoría de nuestras amistades se dieron cuenta de lo que hizo el malnacido ese

—Te dije que su nombre es Edward— grite

—Sabes cuál es la parte más interesante de todo esto y de la cual no estoy para nada sorprendida— camino hacia la cocina

—De que hablas Renée

—Quiero un café— bufe pero tome una taza y le entregue su café

—Que es lo que ibas a decir— me serví una nueva taza y bebí un poco

—Demetri asegura que fue por tu culpa, que te le insinuaste y lo apartaste de todos pero como apareció tu noviecito dijiste que él se estaba a provechando— la taza resbalo de mis manos y el contenido se esparció quemándome un poco la piel

—Que yo lo había que?

—Además dijo que no era la primera vez, que tu ya te habías acostado con él, es cierto— se llevo las manos cubriendo su boca

—Quien te dijo eso, él o Anne

—Eso me lo dijo Carmen la madre de Tanya

—Que?, Carmen te dijo que me había acostado con Demetri

—Eres una estúpida, por tu culpa estaré en boca de todas mis amistades

—Siempre las malditas apariencias Renée

—Deberías de aprender a Tanya esa chica si…

—Por favor Renée, ella se ha acostado con un 80% de los hijos de los empresarios más ricos de la ciudad, así que no me la pongas de ejemplo

—Y por lo que veo también te acuestas con ese chico patético

—Lo que haga o deje de hacer no te importa Renée— camine hacia la puerta sabia que ella iba detrás de mi

—No me hables en ese tono soy tu madre

—Pues deberías de comportarte como una— le grite

—Te has convertido en una cualquiera, es así como has conseguido tus contratos

—LARGO DE MI CASA!

—Te duele la verdad, eso es lo que eres, una cualquiera— la tome del brazo y la empuje hacia el pasillo

—No soy igual a ti Renée— su mano se estampo en mi mejilla logrando que perdiera el equilibrio, interpuse mi brazo por que la vi abalanzarse contra mi

—Suéltame estúpido

—No volverá a tocar a Bella— mi madre le dio una cachetada a Edward

—Espero que sepas la clase de novia que tienes una vil prostituta

—¡Vete!— grite

—No se atreva a llamarla así— gruño Edward

—Tu no…— no sé donde tome fuerzas la empuje hacia el pasillo y cerré la puerta, deje mi mano apoyada en ella, aun la escuchaba gritar que era una cualquiera, que era la vergüenza de la familia, que había caído muy bajo

Mi respiración seguía agitada, cuando deje de escucharla golpee la puerta lo más fuerte que pude los nudillos me dolieron

—Bella no hagas eso— me tomo de la cintura me removí bruscamente

—Solo suéltame— camine hasta mi habitación y azote la puerta me senté en la cama con mi espalda recargada en la cabecera abrace mis piernas y escondí mi rostro en ellas, dejando que mi respiración regresara a la normalidad, los ojos comenzaban a arderme, no iba a llorar yo no lo haría y mucho menos por alguien tan detestable como Renée, avente mi cabeza hacia atrás sin importar que chocara contra la cabecera, DEMONIOS!, me levante de un salto como era tan estúpida, lo encontré sirviéndose una taza de café, había limpiado la cocina

—Edward…

—Uhm— estaba molesto y tenia todo el derecho

—Soy una estúpida, lo siento— lo abrace apoyando mi rostro en su espalda, deshizo mi agarre, levante mi rostro y él me beso

—No eres estúpida y no estoy molesto contigo mi amor, si no conmigo

—Edward no tienes razón para estarlo— me levanto y dejo sentada en la mesita de la cocina para quedar más a la altura, se coloco entre mis piernas una de sus manos se quedo en mi rodilla y la otra la subió hasta mi mejilla

—Auch— retire mi rostro

—Lo siento mi amor, prometo que no te volverá a tocar

—Estoy bien Edward— intente sonreír pero no pude evitar hacer un gesto al sentir sus dedos tocar mi mejilla

—Como se atrevió a tocarte

—Te juro que la odio, como se atrevió a…— acaricie su mejilla

—Yo no importo Bella, me siento mal por no defenderte, me desperté con los gritos no encontraba mi pantalón y no podía salir de la habitación y cuando lo hice fue demasiado tarde

—Claro que no, gracias por defenderme, Te amo— roce sus labios

—Te amo Bella— nos besamos hasta que el aire hizo falta

—Ven tengo una idea— me baje con su ayuda y lo lleve a la habitación

—Que idea

—Olvidemos este feo despertar yo sé cómo arreglarlo— lo empuje sobre la cama

—Que idea está cruzando por tu cabecita

—Una que te va a agradar— me saque la ropa interior dejando solo su camisa sobe mi cuerpo— es una regalo

—Un regalo?, que celebramos

—Solo quiero dártelo—me acomode a horcadas sobre él le saque la playera y él me ayudo con su pantalón, sus manos se posicionaron en mi cadera , mordí su cuello y me moví haciendo que nuestros sexos entraran en contacto

—Bella

—Ábrelo— deje sus manos sobre los botones de su camisa

—Me gusta este regalo— tiro de ambos lados haciendo que los botones cedieran, lo bese nuevamente pero esta vez más demandante, me estire para tomar un condón le ayude a colocárselo

Lo bese nuevamente mientras lo sentía como se colocaba en la entrada, entro lentamente haciéndome jadear, coloque mis manos a ambos lados de su cabeza y comencé a moverme sintiéndolo entrar y salir, sus manos me ayudaban a impulsarme, los jadeos y gritos acompañados de nuestros nombres no se hicieron esperar, el celular de Edward comenzó a sonar ambos lo ignoramos y continuamos nuestra labor, así nos mantuvimos hasta que juntos llegamos al orgasmo, me desplome sobre su cuerpo con el aun dentro, ambos dejando que nuestra respiración se volviera normal

—Bueno días amor— lo dije contra sus labios

—Bueno días— cortó la distancia

Juntos nos dimos un baño para después cambiarnos tome algo sencillo y cómodo al igual que Edward, el insistió que no era necesario algo formal solo era una comida familiar la cual habíamos quedado de asistir, a los 5 minutos de que estuvimos listos nuestro timbre volvió a sonar camine hacia la puerta antes de abrirla Edward ya estaba detrás de mi

—Que hacen aquí?— todos entraron con la cara roja intentando contener las ganas de reír

—Veníamos por ustedes para que no intentaran faltar

—Quedamos de llegar a las 3 y apenas son las 2 Alice

—Edward nosotros no sabíamos, de haberlo sabido no hubiéramos venido y …

—Y?— la risa de Emmett me hizo saltar

—Que te parece tan gracioso— cuestiono Edward, al ver que los demás intentaban ahogar sus risas

—Van a decirlo o solo se van a reír

—No quieren saberlo—hice un mohín

—Ya que insisten, se han percatado de que hacen demasiado ruido?— seguía viéndolo de manera interrógate, todos estallaron en carcajadas, abrí los ojos al comprender el sentido de sus palabras y sentí el calor en mis mejilla

—Te llamamos Bella pero no respondiste

—Así que después lo intentamos con Eddie, fue cuando salimos del ascensor y descubrimos la razón por la que no respondían

—Ahora veo porque estas tan cansada Hermanita, el pequeño Eddie no te deja dormir, quien lo diría después de que llegue a pensar que era rarito

—Callante Emmett— gruño mi novio

—Creo que ya te quedo claro que no es así Emmett, Edward es bastante bueno – sonreí al notar que ahora era él quien se quedaba sin palabras—quieren algo

—No Bella estamos bien

—Ok, solo iré por mis cosas y nos vamos— me retoque el maquillaje no quería que se notara la pequeña marca que había dejado mi madre

—Todo bien Bells

—Si Ali

—Te ves…

—No es nada— sonreí— vamos

Llegamos a nuestros autos, Edward y yo nos fuimos en el volvo, llegamos a una pastelería que no estaba precisamente por el camino pero que hacían unos pasteles deliciosos

—No es necesario que lleves nada

—No quiero llegar con las manos vacías, además debo de darle buena impresión a tu mama, ya que no se cocinar por lo menos permíteme comprar uno que se es delicioso

Cuando llegamos a su casa ya todos nos esperaban, Esme me agradeció por el detalle insistiendo que no debí de hacerlo, de nuevo ayude a colocar la mesa junto con Edward para después come, la plática se centro en la noche anterior en lo bien que había salido todo, por mi mente paso el suceso que había originado la catástrofe de esta mañana, el pastel fue alabado a todos les gusto lo que me hizo sentir bien, al menos tenia buen gusto, cuando Emmett comenzó a contar anécdotas vergonzosas pensé que contaría lo de esta mañana, pero no lo hizo aunque si nos dirigió un par de miradas burlonas, mi celular comenzó a sonar me disculpe para poder contestar, al ver el nombre en la pantalla lo dude pero tenía que hacerlo Salí de la casa y me senté en las escaleras

—Si

—Donde demonios estas Isabella

—Que necesitas Charlie

—Como te atreviste a faltarle el respeto a tu madre

—Que?

—Tu madre me dijo la manera en la que la trataste esta mañana, ella solo fue a hablar contigo

—Hablar, fue a insultarme que es muy diferente

—Quiero que te disculpes con ella

—No lo hare, ella me golpeo, aun así debo de disculparme con ella

—Ella no…

—Has lo que quieras pero no lo voy a disculparme con Renée

—Lo harás

—No tienes a alguien más a quien arruinarle el día

—No me hables en ese tono

—Ya me canse Charlie, no quiero escucharte, si al menos me aprecias un poco no te estoy diciendo que si me quieres porque sé que no lo haces, pero si me aprecias déjame tranquila, no quiero saber de ustedes

—Isabella— su voz se había suavizado

—Adiós— colgué, me lleve las manos al rostro

—Cielo está todo bien

—Si Esme— esboce una sonrisa completamente fingida, ella acaricio mi rostro tocando la zona lastimada hice una mueca

—No estás sola Bella, nos tienes a nosotros— se sentó junto a mi

—Como pueden tratarme tan bien, después de la manera en la que los llegue a tratar

—Tu eres la chica más hermosa que he conocido, inteligente, fuerte, decidida, pero que lamentablemente le ha tocado vivir en un mundo frio, lleno de superficialidad

—Esme yo…— mi voz se entrecorto y una solitaria lagrima bajo por mi mejilla

—Bella no solo soy tu suegra quiero ser tu amiga— beso mi cabello y se puso de pie, su lugar fue sustituido por alguien más que me rodeo con sus brazos y me presiono contra su pecho

—Quieres que vayamos a casa amor?

—No, quiero quedarme tu familia también tiene derecho a tenerte cerca

—Ellos entenderán

—No Edward, ellos tienen un lugar importante

—Y tu también

—Vamos adentro

La tarde fue muy divertida jugamos un par de juegos de trivias, mímica nos dividimos en mujeres y hombre y por supuesto ganamos nosotras, ellos eran una verdadera familia, no necesitaban el estar rodeadas de gente importante que solo hablaba de sus nuevas adquisiciones, de sus viajes y tonterías, ellos eran diferente eran únicos, se divertían estando juntos y divirtiéndose con los juegos más insignificantes pero los más divertidos, no cambiaría por nada el ver la mímica de Emmett.

Cuando oscureció decidimos que era hora de marcharnos, ayudamos a Esme a poner orden en las áreas afectadas para poder dirigirnos a casa, bueno realmente los Hale y nosotros

—Bella sabes que esta es tu casa, puedes venir cuando quieras, no olvides lo que te dije no todas las suegras somos temibles— sonreí

—Gracias Esme— la abrace

—Descansa cariño

—Buenas noches Carlisle— extendí mi mano la tomo pero también me abrazo y me susurro— cualquier cosa no dudes en pedirla, nosotros protegemos a nuestra familia y tu ya eres parte de esta

—Gracias

—Nos vemos, esta señorita debe descansar mañana tiene que levantarse temprano tiene escuela

—Edward me haces sentir como una niña de primaria— golpee su brazo

—No creo que Eddie te vea como una niña hermanita, Auch Bebe

—Gracias Rose

—Cuando quieres Bella— lo había golpeado

—Gracias por todo— subí al volvo y salimos de la casa, su mano inmediatamente tomo la mía

—Te divertiste

—Son geniales, debemos de hacerlo de nuevo— me sorprendí a mi misma después de decir eso

—Lo hacemos dos veces al mes

—Podre esperar

Esa noche fue tranquila dormí envuelta en sus brazos, me sentía completamente protegida a su lado, bese su mejilla antes de dormir, su agarre se hizo más fuerte como si en algún momento me fuera a escapar de ellos.

—Despierta dormilona— sus labios rosaron mi cuello

—Un poco más

—Llegaras tarde a la facultad levántate floja

—Ya voy, ya voy

Era lunes y con él la rutina había comenzado, un baño, la vestimenta correcta, maquillaje esta vez un poco más de la cuenta, desayunar juntos, revisar el periódico, despedirnos para después de cada uno tomar su rumbo, el mismo lugar de siempre tome mis cosas hasta llegar a mi aula, apenas puse un pie en ella y el ambiente se sentía tenso

—Aun seguirás juzgándome por mi manera de ser, tu yo somos iguales— no alcance a responder porque el profesor entro enviándonos a nuestros lugares, esta semana prometía ser bastante larga, pero aprenderían a saber cuándo callarse yo podía ser más peligrosa que ellas unidas, yo contaba con más poder que ellas y si era necesario lo utilizaría para quitármelas de encima.


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