No me dejes caer: Capítulo 44



 Miedo



—Como pudieron hacer eso sin nosotros?— chillo Alice que se notaba un tanto dolida

—Todo fue demasiado rápido, se lo propuse y ella accedió— rozo mis labios y me hizo regresar a ese hermoso momento


—Flash Back—

Me encontraba recostada sobre su pecho, recuperando la respiración, el estar juntos había sido demasiado intenso, sus caricias y besos aunque habían sido suaves y delicados, estaban llenos de pasión y sobre todo amor uno que yo correspondía

—No tienes idea el miedo que me dio que te negaras— levante mi rostro para encontrarme con su mirada

—Como negarme a algo que ansió intensamente

—Y si te prepusiera una locura?

—Es que aun no te queda claro, contigo iría hasta el infierno, creo que nuestra relación está llena de ellas —apoye mis manos sobre su pecho y sobre ellas mi barbilla

—Si te propusiera que nos casáramos mañana— su mano acaricio mi mejilla haciéndome cerrar los ojos

—Aceptaría

—Mi amor te casarías conmigo mañana— reí sin abrir los ojos, a veces podía tomarse a broma muchas cosas, al notar que no se reía si no al contrario solo acariciaba mi rostro, me hizo abrir los ojos y mirarlo fijamente— hablo enserio mi vida

—Edward, no puedes estar bromeando con estas cosas

—No estoy jugando, sé que es una completa locura, pero no quiero despertar y ver que tú ya no estás a mi lado, quiero despertar cada mañana y que seas lo primero que vea

—Si, hagámoslo— lo siguiente que sentí fueron sus labios contra los míos, ambos sonreímos, al principio me sorprendieron sus palabras, pensé que se trataba de una clase broma, pero basto el ver sus ojos por unos minutos para darme cuenta de que no era ninguna broma, era real, me había propuesto que nos casáramos sin esperar mas

Me obligue a salir de la cama apenas desperté, todo debía de tratarse de un sueño, un hermoso sueño, tome el papel que estaba en su almohada

Buenos días mi amor, no sé si recuerdas lo que hablamos ayer, espero que aun siga en pie en continuar con lo acordado, no me veo un minuto más lejos de ti, te amo demasiado como para dejar que te escapes de nuevo.
Te amo

Había salido al centro comercial a comprar un pequeño conjunto para la ocasión, tanto para nuestra "boda relámpago" como nuestra maravillosa noche de bodas, era una locura y lo sabia pero eso me hacia mantener una sonrisa en los labios, por primera vez en mucho tiempo iba a hacer algo que me dictaba el corazón sin prestarle atención a la razón, atendí mi teléfono en lo que pagaba mi vestido.

—Si

—Ocupada amor?

—Para ti jamás amor, te diviertes?

—No, estuvo muy aburrido, y que hay de ti?

—Estoy gozando esto de las compras relámpago— dije sarcásticamente

—Aun puedes negarte

—No me negare, sabes que no soy de las que gozan las comprar pero esta ocasión lo vale— Salí de la tienda con las bolsas en una de mis manos

—Sera a las tres, un auto estará esperando para llevarte al registro

—Pensaste en todo?

—Casi en todo, bueno mi vida te veré a las 3, se puntual no olvides que te amo

—Yo también te amo—colgué y le hice la parada a un taxi

Había regresado a la habitación del hotel poco antes de medio día, me había dado una ducha, me maquille de manera natural y solo recogí mi cabello con sencillos prendedores plateados, el vestido era blanco de una sola pieza, aunque era informal me había enamorado de él.

Me había pedido que lo encontrara en el registro, ahí me estaría esperando, un chofer del hotel me había llevado hasta el lugar, me sentí nerviosa por lo que estaba a punto de hacer, pero no dejaría que nadie más nos separara, tal vez esta no sería la boda que me gustaría pero esto solo era ante la ley, pero ante la iglesia sería algo diferente, sería como lo había esperado anteriormente.

La puerta del auto se abrió y sonreí al ver a mi flamante novio que me miraba con la misma mirada cómplice que había mantenido la noche anterior después de planear nuestra locura, entramos al recinto que no era para nada romántico ni mucho menos espectacular, pero no importaba, lo único que importaba en ese momento era que pronto cumpliríamos uno de nuestros sueños.

Fue una ceremonia pequeña, en la que asistieron un par de colegas de Edward que sabia eran de su total confianza, firmaron como nuestros testigos, mi mano temblaba cuando fue mi turno de firmar el acta, sonreí al notar que Edward estaba en la misma situación, sonreímos cuando nos dimos cuenta de que estábamos casados, me beso de manera dulce.

—A partir de ahora eres una Cullen— asentí antes de volver a besarlo, nos tuvimos que separar para tomar aire y ser felicitados por los únicos que habían estado presentes, me abría gustado que nuestro pequeño fuera parte de este enlace.

Fuimos a comer a un restaurante muy exclusivo de la ciudad, me sentía completamente feliz esto solo se comparaba con el momento en que Evan nació, cuando lo escuche llorar por primera vez. Sentí su mano acariciar el dorso de mi mano.

—En que piensas amor

—En que soy feliz por segunda vez en la vida— enarco una ceja con la mirada interrogante— la primera vez en que me sentí completa, fue cuando Evan nació

A la hora del postre pedí solo helado de chocolate y el pastel de zanahoria, me tomo por sorpresa cuando me quito el anillo de compromiso que me había dado la noche anterior, entrecerré los ojos y el solo me sonrió, metió la mano en el bolsillo interior de su saco de donde saco otra cajita de terciopelo, rodé los ojos sin comprender, primero me lo da y luego me lo quita que bien, no supe que es lo que estaba haciendo ya que lo hacía sobre su regazo y la mesa ocultaba lo que estuviera haciendo, me estire un poco pero no alcance a ver nada, así que me concentre en terminar mi helado, volvió a tomar mi mano y deslizo nuevamente el anillo, lo observe y me quede atónita, esa era una sortija que demostraba que estábamos casado

—Se ve mucho mejor de lo que imagine

—Demasiado…

—Mas vale que te vayas acostumbrando, no planeo escatimar en gastos cuando se trate de ti o de nuestro hijo, así que cuando te de un regalo solo espero que lo aceptes, no quiero que discutas como lo haces siempre— sonreí sin poder evitarlo, su semblante se relajo

No debo de decir que esa fue una excelente noche, había sido demasiado cuidadoso con cada caricia y cada beso que me proporcionaba, solo se ocupo de mi placer sin dejarme hacer nada por él, "Esta noche es solo para usted Sra. Cullen", como siempre me había logrado que alcanzara el punto más alto.

— Fin Flash Back—

—Al menos nos pudieron avisar, estoy enojada con ambos— Alice se giro evitando mirarnos, ambos solo suspiramos, yo sabía que algo así pasaría cuando se enteraran, Rose me sonrió de lado pero también se notaba que estaba molesta, Esme en cambio tenía los ojos cristalinos y su sonrisa era enorme, Jasper me guiño un ojo pero su rostro cambio a ser serio cuando recibió un codazo por parte de su prometida

—Creo que de eso hablaremos mañana— los labios de Edward besaron mi coronilla

Se levanto para recibir las felicitaciones de varios hombres que no había visto, me tendió la mano y me sujeto firmemente de la cintura y me presento ante sus colegas, "Ella es Bella mi esposa", esas palabras eran nuevas y me gustaba como sonaban, me sonrojaba levemente cada vez que las decía, aun no podía acostumbrarme a escucharlas, era como estar en un sueño en un maravilloso sueño, apoye mi rostro en el pecho de mi esposo mientras escuchaba de lo que hablaban, aunque no entendí muy bien lo que decían por sus terminaciones medicas, pero me divertí con algunos de los comentarios, eran bastante graciosos.

La cena fue entretenida como lo eran siempre, nuestras risas eran las que resaltaban en todo el lugar, algunos sonreían pero otros parecían molestarse como lo hacían las amistades de mi madre y ella, eran unos amargados, por mucho tiempo deje que me manejara, pero eso había quedado en el olvido, desde hace mucho tenía mi lugar entre los Cullen mi verdadera familia. Me estaba divirtiendo con los comentarios de Emmett. Sentí que Edward presiono mi rodilla y se levanto para atender una llamada, lo seguí con la mirada y lo vi salir al pequeño jardincito, un par de minutos después tome su lugar para conversar con Charles que comenzó a hacerme algunas preguntas respecto a ciertas inversiones, ambos hablábamos el mismo idioma.

—Y tu flamante esposo?

—Salió a atender una llamada Ali

—Jamás me casaría con un medico, pasan mucho tiempo con sus pacientes— señalo Alice haciendo un mohín de desesperación

—Es por eso que te casaras con un Psicólogo para que te analice todo el día, no sé que es peor— sonreí y ella me saco la lengua de manera infantil, ese simple gesto me indico que todo su coraje había pasado— si me disculpan voy a buscarlo

—No tarden o iré a buscarlos yo— se burlo Emmett, asentí tomando mi copa y perderme entre las mesas, cruce la puerta que daba al pequeño jardín, el viento choco contra mi rostro, estaba bastante frio, mi cuerpo tembló

Te dije que me dejes tranquilo

—Así que me cambias por esa que te abandono, quien te dice que no te dejara en un par de meses o tal vez es cuestión de semanas

Reconocí perfectamente el par de voces, Edward estaba irritado y juraría que hasta molesto, y yo lo estaba ahora, como se atrevía esa zorra a decir que yo lo volvería a dejar, eso es lo que ella esperaba pero jamás sucedería.

—Porque no tienes un poco de dignidad y dejas a Edward tranquilo— la separe y me coloque entre ambos

—No te ha contado lo bien que la pasamos juntos, nuestras maravillosas noches

—Eso es mentira— gruño Edward a mi espalda

—Tanya yo confió en Edward, se que nunca paso nada entre ustedes y quieres saber porque?— enarco una ceja— por la simple razón de que no eres lo suficientemente buena para estar con él, querida tu eres y siempre serás una maldita zorra

—Tu confías en él, pero él no confió en ti y te dejo para estar no solo conmigo si no con muchas mas

—Eso está en el pasado, creo que eso fue lo que nos hizo ver que somos el uno para el otro, pero tú jamás entenderás lo que es eso, jamás has sentido amor por alguien, lo único que te importa es que auto conduce y cuanto dinero tiene en el banco.

—Tu no eres una santa, te acostaste con Demetri— las manos de Edward se acomodaron en mi cadera, sus puños apretaron la tela de mi vestido

—No lo soy, pero al menos no soy una mujerzuela como tú, no me la paso saltando de cama en cama, yo solo estoy una junto a mi esposo— tome una de las manos de Edward que seguía molesto— Deja de buscarlo, si sabes lo que te conviene te alejaras de mi familia, no te quiero volver a ver cerca de él.

—Pero quien te dice que él quiere estar lejos de mí— toco el escote de su vestido de manera vulgar

—No te quiero cerca de nosotros— gruño Edward

—Cuando cambies de opinión sabes dónde encontrarme— eso había sido todo lo que iba a soportar de esta zorra, mi mano se estampo en su mejilla haciéndola tambalearse, se incorporo e intento devolverme el golpe pero Edward detuvo su mano

—No te atrevas a tocar un solo cabello de Bella, porque puede que se me olvide que soy un caballero— soltó su mano, nos fulmino con la mirada y regreso al interior del salón

—No puedo dejarte un momento solo porque las zorras se te echan encima— el sonrió y me beso

—Es la única de la que debes de preocuparte, pero no creo que le queden ganas de acercarse, mi esposa tiene una apariencia angelical pero cuando se enoja aparecen los colmillos y las garras

—Puedo ser letal cuando se meten con lo que me pertenece— tome su saco obligándolo a inclinarse para besarlo y perderme en su sabor, me envolvió con uno de sus brazos obligándome a quedar pegada a su cuerpo, su otra mano estaba en mi nuca profundizando su beso.

—Me… concede esta pieza Sra. Cullen— asentí sintiendo sus labios en mi frente

— Terminaste por hundirte, acabaste con la poca dignidad que te quedaba

—Renée, es una sorpresa encontrarte en un evento de sociedad

—Este es mi lugar, soy una mujer de alta sociedad ni tú, ni nadie va a cambiar eso

—Eso está por verse, pero hoy no quiero discutir contigo, no quiero arruinarle su noche a Edward

—Mediocre— susurro mi madre

—La única mediocre aquí eres tú y si nos disculpas nosotros si queremos seguir disfrutando de la velada— la hice a un lado , tome la mano de Edward y entre de vuelta al salón, hasta la pista de baile, sus manos se amoldaron a mi cintura , mi mano derecha la deje en su cuello y la izquierda en su pecho, el anillo brillaba y yo sonreía

—Te amo— nos besamos dulcemente, ignorando en qué lugar nos encontrábamos

La velada transcurrió de manera agradable, había bailado con Carlisle, en un principio me sentí nerviosa por lo que me pudiera decir, "Nos han tomado por sorpresa, pero me alegro por ustedes, ahora si eres toda una Cullen", solo pude agradecer porque a pesar de todo me aceptaran, que no estuviera molesto por la manera en que lo habíamos hecho.

Esme nos había hecho prometer que iríamos a comer como todos los domingos, llegamos a nuestra casa haciendo en menor ruido posible ya que pasaba de las 3 de la mañana, fuimos a revisar que Evan estuviera dormido, ambos le dimos un beso antes de ir a nuestra habitación.

—Necesitas ayuda?— beso mi hombro mientras comenzaba a bajar el cierre de mi vestido, lo hacía de manera lenta dejando que uno de sus dedos rozara mi espalda sin dejar de besar mi hombro, mi vestido cayo dejándome solo en ropa interior, pronto mi sostén se unió al vestido y sus manos se amoldaron a mis senos, un jadeo se escapo de mis labios, gire mi rostro para dejar que sus labios encontraran los míos, una de sus manos comenzó a descender, sabia el destino y con solo esa idea gemí sin separar nuestros labios, un grito nos hizo separarnos, Edward salió corriendo de la habitación, yo abrí uno de los cajones de la cómoda y tome una playera de Edward, entre al cuarto de Evan y lo encontré sollozando sin apartarse de los brazos de su papá, me acomode junto a ellos y bese su mejilla logrando que sus ojitos se encontraran con los míos, me tendió sus bracitos y oculto su rostro en mi pecho

—Es solo una pesadilla corazón

—Eda un mostuo que me quedia comeme, como el que vi con mi tío Em— me levante molesta de la cama con mi pequeño en brazos, como Emmett se había atrevido a dejar que mi pequeño viera una película de terror, pero ya me escucharía cuando lo viera, entre a nuestra habitación y me subí a nuestra cama dejando mi espalda apoya en la cabecera

—Mami, el mostuo…

—Los monstruos no existen amor

—Peo en la película…— bese su rostro al notar el miedo en su rostro

—Nada te pasara mi amor, yo cuidare de que ningún monstruo se te acerque, duerme corazón— comencé a tararear mientras acariciaba su espalda, comenzó a relajarse y volvió a dormir, fue hasta ese momento que me di cuenta de que Edward estaba frente a mí, con una enorme sonrisa

—No le encuentro lo gracioso a la situación Cullen, tu hermano me va a escuchar

—Es solo que tienes una hermosa voz— puse los ojos en blanco y negué bufando, se acerco a mi oído— Me gusta como luce mi ropa en ti, voy a darme una ducha

—Y con agua helada mi amor— el asintió dejando caer su camisa antes de entrar al baño, me acomode dentro de las mantas sosteniendo a Evan que fruncía el ceño y despertó una vez más sobresaltado, con una caricia y un beso basto para que la tranquilidad regresara a su rostro.

Edward apenas salió del baño se acomodo junto a Evan, deje que lo abrazara ya que yo necesitaba desmaquillarme, tome una pijama antes de entrar al baño, me coloque la pijama y me lave el rostro, cuando regrese me encontré a mi hijo atravesado en la cama ocupando doble espacio, pero mantenía la mano de Edward entre la suya, me acomode junto a él abrazándolo y dejando mi rostro en su espalda.

No fue una noche para nada agradable, mi pequeño despertó un par de veces más, lo acomode en mi brazos nuevamente y Edward nos envolvió en sus brazos, una carcajada estridente me hizo enderezarme golpeando a Edward, un "auch" se desprendió de sus labios, enfoque el lugar de donde provenía ese sonido y sorpresa era la televisión, Evan estaba bocabajo viéndola muy entretenido, me deje caer aplastando la mano de mi adorado esposo.

—Lo siento, lo siento—bese su mano que había aplastado

—Por favor mi vida, si te hice algo en un sueño, no significa que cuando te despiertes tengas que golpearme

—Tonto

—Conozco una manera de remediarlo— unió nuestros labios acariciando suavemente mi cintura, nos separamos al sentir como un cuerpecito caía sobre nosotros sacándonos el aire

—Evan, amor no hagas eso— se acomodo entre ambos, yo me frote la zona donde había caído

—Mami, ya vamos a ir con mi abuedita— observe el reloj que marcaba las 9, si sacaba bien mis cálculos eso indicaba que solo había dormido aproximadamente 2 horas

—Eso es hasta la hora de la comida cielo, porque no dormimos un poco mas— lo abrace, acomodando mi rostro en su cuello, cerré los ojos intentando dormir, se comenzó a mover para que lo liberara de mi abrazo, y así lo hice, me acomode boca abajo colocando la almohada sobre mi cabeza, sentí los labios de Edward en mi nuca y el movimiento del colchón al levantarse, estuve así por unos minutos intentando conciliar el sueño, hasta que un par de manitas comenzaron a tirar de la blusa de mi pijama.

—Enano, deja que tu mami duerma un poco

—Tengo hamble

—Estoy despierta— suspire antes de levantarme, estaba cansada solo quería dormir, pero primero estaba Evan.

Tome a Evan en mis brazos para bajar a la cocina y buscar algo para desayunar, los domingos eran los días libres de Dafne así que no había quien preparara el desayuno, Edward se ofreció a preparar omelett. Evan devoro su desayuno saboreando el delicioso omelett que su papa nos había preparado, tomo su jugo, bajo de la silla y desapareció de la cocina, no era difícil averiguar que se había marchado de vuelta a nuestra habitación para seguir viendo la televisión.

Comí lentamente mi desayuno acompañado de una deliciosa taza de café, eso era lo único que podría mantenerme despierta, la mano de Edward se acomodo en mi espalda baja antes de besar mi nuca

—Ve a dormir un rato amor— negué, levante los platos sucios y los coloque en el lavavajillas, le ayude a colocar la cocina en orden de nuevo.

Apenas llegue a nuestra habitación me acomode entre las mantas sin mover a Evan de su posición tan cómoda en la que estaba, palmee a mi lado y Edward lo comprendió, me acomode sobre su pecho dejando que me envolviera, su mano comenzó a acariciar mi espalda, de esa manera lograba relajarme y hacerme dormir enseguida. Un grito de emoción me hizo brincar

—Enano deja a mami dormir

—Quiedo id con mi abuedito, me dijo que me dadia chocolates

—Primero un baño

Me separe del lugar tan cómodo en el que me encontraba, Edward se hizo cargo de bañarlo en lo que yo me daba una ducha, en cuanto Salí Edward entro bajo el chorro del agua caliente, después de unos minutos Edward salió listo para marcharnos.

Apenas eran unos minutos después del medio día y nosotros ya habíamos llegado, Edward abrió la puerta de la casa y Evan entro gritando en busca de sus abuelos, se escucho el movimiento de varias sillas lo que nos indico que estaban en el comedor. Efectivamente casi todos estaban en el comedor solo faltaba aquel hombre que quería matar.

—Los esperábamos más tarde

—Evan estaba ansioso por venir, así que aquí estamos— me acerque a saludar a cada uno, n pude evitar sonreír al ver que Evan estaba susurrándole algo a Carlisle que parecía divertido, no era difícil adivinar de que se trataba, podía apostar que le estaba preguntando por los chocolates.

—Y nosotros de tenerlos aquí, teníamos mucho tiempo sin verlo

—Vamos mamá, si solo ayer no lo viste— dijo Alice divertida, rose disimulo su sonrisa

—Porque esa cara hermanita, dile a Edward que te deje descansar un poco— tome a Emmett de la oreja como si fuera un niño pequeño, me importo que fuera mucho más grande que yo, Salí con él al jardín— Eso duele, que sucede contigo

—Eso quiero saber que sucede contigo— presione mi dedo contra su pecho— que es lo que estaba pasando por tu cabeza cuando dejaste que Evan viera una película de terror, el pobre despertó varias veces por la noche

—Yo…

—Pensé que eras más inteligente y que sabrías que aun es muy pequeño para ese tipo de películas y lo único que provocaste es que pensara que un monstruo quería comérselo— soltó una pequeña risita y yo le di un fuerte golpe en la cabeza ganándome una mirada de reproche— no es gracioso Cullen, no sé ni porque me molesto en hablar contigo, si todo te lo tomarás como un maldito juego

—Bella

Regrese al interior de la casa ignorando la voz de Emmett, me ofrecí para ayudar a Esme con lo que le hiciera falta, pero ella se negó alegando que de todo lo referente a la comida se haría cargo su nueva cocinera, Rose y Alice desaparecieron ya que había surgido un pequeño problemita en una de sus tiendas y tenían que ir a resolverlo, nos acomodamos en la sala viendo como Carlisle se divertía jugando con Evan.

—Querida que fue lo que paso con Emmett— bufe pero me gire para ver qué es lo que estaba viendo por la ventana, ahí estaba Edward discutiendo con su hermano, el solo asentía

—Dejo que Evan viera una película de terror— se sorprendió y abrió sus ojos por completo— y por consecuencia no paso una muy buena noche y nosotros apenas dormimos

—Ahora entiendo la cara de ambos, porque no te vas a recostar un rato en la cama de Edward, nosotros nos encargaremos de cuidar a este angelito

—Estoy bien así— justo cuando iba a decirme lo contrario entraron Edward y Emmett, este último se le notaba avergonzado

—Lo siento Bella, prometo que seré mas cuidadoso cuando se trate de cuidar a Evan— solo asentí cubriendo mi boca para ocultar el bostezo, Edward se acomodo junto a mi pasando uno de sus brazos sobre mis hombros, Emmett se acomodo en el suelo junto con Evan tirando su torrecita de bloques y ganándose que le sacara la lengua, sin siquiera darme cuenta me quede profundamente dormida.

Abrí los ojos abruptamente y me levante al escuchar el sonido de un celular, fue ahí cuando me di cuenta de que ya no estaba en la sala si no en la habitación de Edward, lo vi salir del baño y tomar el celular dio algunas instrucciones antes de colgar

—Lo siento amor, vuelve a dormir un rato mas

—Que hora es?

—Las dos y cuarto— solo me deje caer de nuevo, aunque había sido poco me había servido para descansar, la cama se hundió a mi lado, en un movimiento rápido estaba sobre su cuerpo, me incline para besarlo, sus manos se colaron dentro de mi blusa haciendo que mi piel se erizara.

—Te amo Eddie— mordí suavemente su labio inferior y el gruño por la forma en que lo había llamado, sabía que lo odiaba pero amaba hacerlo enojar con eso

—La amo Sra. Cullen— se giro para quedar sobre mí, su lengua entreabrió mis labios logrando que un jadeo se escapara, el solo sonrió por lo que había logrado, sus manos hábilmente habían desabrochado mi blusa.

Bese la línea de su mandíbula hasta su cuello, deje que mis manos hicieran lo suyo en un abrir y cerrar de ojos lo tenía sin camisa deslizando mis dedos por su torso desnudo, estaba contraído marcando cada uno de los músculos que poseía, se levanto llevándome con él, quedo hincado y yo con mis piernas a cada lado, hundí mis manos en su cabello, mordió el lóbulo de mi oreja

—Te deseo— gruño al instante que una de sus manos empujaba mi cadera contra la suya obligándome a sentir si excitación, gemí con el solo contacto, mordió nuevamente el lóbulo de mi oreja dio pequeños besos en mi cuello hasta legar a mi clavícula, la puente de su lengua la delineo descendiendo hasta llegar al borde de mi sostén, los delineo con pequeños besos.

Los tirantes de mi sostén se comenzaron a deslizar por mis brazos dándole mayor libertad, me lo quito para tomar uno de mis pezones en sus labios, eche mi cabeza hacia atrás conteniendo la respiración y solo perdiéndome en la sensación que sus labios me brindaban, mi pezón endurecía con nada roce de su lengua, sus labios lo presionaron suavemente tirando él, para después pasarse al otro y brindarle la misma atención, deje que mis manos comenzaran a desabrochar su pantalón, gruño al sentir mi mano rozar su erección, aun teniendo la ropa puesta podía sentir mi roce.

Me separo de su cuerpo haciéndome gruñir, se levanto para quitarse el resto de la ropa, no podía acostumbrare a verlo desnudo, era simplemente perfecto siempre me perdía observando cada parte de ese escultural cuerpo, como un hombre tan perfecto se había fijado en una chica como yo, me había acostumbrado a mi nuevo cuerpo que tenia mas curvas pero era en estos momentos no me sentía muy segura de mis cuervas y menos teniendo a ese dios delante de mí, me mordí el labio inferior cuando me sonrió con su característica sonrisa, cerró la puerta para no tener alguna interrupción.

Me levante envolví mis brazos en su cuello y comencé a besarlo, sus manos retiraron la ultima prenda de mi cuerpo, mi espalda choco contra la pared junto a la puerta, había sido un poco brusco

—Lo siento amor, yo…

—Solo hazme el amor— susurre sintiendo sus labios en mi mandíbula, una de sus manos tomo mi seno descendió hasta mi cadera, al llegar a mi pierna la levanto obligándome a que le colocara en su cintura, la sostenía sin dejar de acariciarla, choco sus labios con los míos al instante sus dedos se adentraban en mi intimidad, gemí y el gruño

Sus carias eran en el punto exacto mis piernas parecían no las sentía no había caído porque él me mantenía abrazada, sus besos eran húmedos pero los amaba, me alzo para introducirse en mi, un grito abandono mi garganta, el gruño contra mi cuello, mi espalda golpeo nuevamente la pared eso había dolido, pero la sensación de sentirlo dentro de mí era más fuerte, hundí mis manos en su cabello moviendo mi cadera junto con él.

Tire suavemente de su cabello para que levantara su rostro y poder saborear sus labios, introduje mi lengua para jugar con la suya, ambos gemíamos a la par, la fricción me enloquecía, me moví mas rápido sentía que estaba cerca y quería que termináramos a la par, sus gruñidos se hacían más fuertes, mordió mi hombro justo cuando sentía mis paredes estrecharse alrededor de su miembro, antes de que algún sonido bastante audible se escapara de mis labios el coloco los suyos ahogando el grito de placer, al instante lo sentí terminar, mi frente quedo pegada a la suya, nuestra respiración era irregular, camino y me dejo sobre la cama, salió lentamente de mi y nos cubrió con las mantas.

—Edward, creo que deberíamos de levantarnos

—Solo unos minutos mas— hundió su rostro en mi cuello, envolviéndome entre sus brazos, acariciando suavemente mi piel y dando pequeños besos

—Intenta seducirme de nuevo Sr. Cullen?

—Es una opción?— sonrió abiertamente y yo negué— Esta bien tu ganas, pero esta noche en cuanto Evan se duerma tu y yo nos encargaremos de un asuntito inconcluso

—Solo dormiremos— sonreí al ver que colocaba los ojos en blanco

—Fue demasiado tiempo lejos, hay muchas noches que recuperar.

Muy a mi pesar nos vestimos, acomodamos la habitación y arreglamos nuestro aspecto, entrelace mi mano con la suya, íbamos a la mitad de la escalera escuchamos a Emmett gritar y después lo vimos pasar corriendo y Evan detrás de él con una pistolita de agua, intente ir a detenerlo pero Edward no soltó mi mano

—Un baño no le hará daño a Emmett

Todos estaban en el jardín, reían de ver que Emmett estaba huyendo de Evan que se divertía de mojarlo, cuando se le terminaba el agua corría hacia Carlisle que le daba un repuesto para que siguiera, tropezó y perdió su pistola, Emmett la tomo y mi hijo corrió hacia nosotros, me acerque y lo tome en brazos y Evan sonrió, con lo que no contábamos es que aun así lo iba a mojar, solo me salpico un poco pero mi pequeño se quejo y Rose golpeo a Emmett

Entre de nuevo a la casa para cambiar a Evan, en este momento es cuando agradecía la obsesión de las chicas por la ropa, habían traído con ellas un par de nuevas prendas que fueron de gran utilidad.

Esta vez comimos en el comedor ya que con el frio no lo encontrábamos propio para el pequeño diablillo que pasaba de las piernas de Esme a las de Carlisle, me había levantado para tomarlo, pero ellos me habían dicho que lo dejara.

—Bueno ya nos pueden contar como fue que decidieron casarse sin tomarnos en cuenta

—No creo que haya una explicación lógica, se que lo encontraran cursi pero en verdad amo a Edward, y decidimos no esperar

—Son buenas razones después de lo que pasaron, pero eso no justifica que nos dejaran fuera

—Ali, solo fue una ceremonia civil, aun falta la más importante— sonreí entrelazando mi mano con la de Edward y depositando un eso en su cuello

—Y para cuando será la gran boda— chillo Alice emocionada

—Un par de meses— Edward me observo, es algo de lo que no habíamos hablado pero sabía que estaría totalmente de acuerdo, me gire hacia él— te paree bien?

—Lo que tú quieras amor— lo ultimo no lo había dicho en un susurro antes de besarme y como siempre un pequeño cuerpecito viajo por debajo de la mesa y se metió entre nosotros provocando la risa de todos

—Sigue cuidando a su mami, de las manos de pulpo de su papi— se burlo Emmett, solo le lance una servilleta, Esme lo regaño por sus comentarios fuera de lugar, pero eso era lo que lo caracterizaba, nunca sabríamos que nos diría.

Amaba pasar el domingo en familia, porque eso eran, me divertía con las ocurrencias de los chicos, disfrutaba ver lo bien que se la pasaban con las travesuras de mi pequeño, y sobre todo el semblante de felicidad que había en los rostros de Esme y Carlisle.

La parte más difícil era cuando llegaba el momento de irnos, Evan corría a esconderse, después de que lo encontráramos se aferraba a la pierna de Carlisle o de Esme mientras gritaba "No me quiedo id", la manera de separarlo era haciéndole cosquillas y tomarlo en brazos, ese trabajo siempre lo hacía Edward ya que se removía mucho en nuestros brazos y a mi más de una vez me había golpeado con su cabecita sin querer.

En el auto iba con sus bracitos cruzados y haciendo gestos, el sonido de claro de luna invadió el auto, haciendo que nuestro pequeño callera dormido, entrelace nuestras manos y como antes cada luz roja se inclinaba para besarme, no sin antes verificar que Evan siguiera dormido.

Como lo había prometido esa noche fue grandiosa, estábamos aprendiendo a no ser tan ruidosos de otra manera tendríamos que parar y eso no era nada agradable, tenía que darle la razón solo necesitábamos practicar y recuperar el tiempo perdido, tres años no es cosa sencilla pero nos esforzábamos.

El lunes comenzó como cada mañana, una ducha juntos para "ahorrar tiempo", eso solo lo cumplíamos cuando en verdad solo nos duchábamos, pero eso solo sucedía un 15% de las veces.

Apenas entre a mi oficina Megan me llevo hasta la silla me entrego mi café y comenzó con el interrogatorio de porque no le había dicho que Edward y yo no solo nos habíamos comprometido si no que ya estábamos casados, le encanto mi sortija, y aunque me duela admitir a mi me fascinaba, aunque era un gasto innecesario, con algo más simple hubiera sido suficiente.

Esta sería la última semana de clases para Evan, ya que venían las vacaciones de navidad, el no paraba de repetir que colocáramos e árbol ya que si no, no llegarían los regalos, y este año se había portado bien.

El fin de semana iríamos a elegir nuestro árbol para adornar nuestra casa y de esa manera se sintiera el espíritu navideño, después de tanto tiempo pasaría una navidad en familia, los tres años pasado me había gustado y la había disfrutado pero no era lo mismo estar solo con mi hijo, Ángela, Damián y su novio Dorian, no podía sentirme nerviosa por eso, pero lo estaba, cuando estaba con mis padres la navidad era asistir a una cena con todas sus amistades, donde tenía que tener puesta aquella mascara de frialdad e indiferencia.

—Bella, tu padre está en la línea— agradecí antes de tomar el teléfono

—Buenas tardes Charlie

—No sé que tienen de buenas

—Para mí lo son, solo hablaba para avisarte que comenzare a vender mis acciones antes de que se devalúen mas, tengo que recuperar mi dinero

—No te atrevas a hacer eso

—Puedo hacer eso y más porque son mis acciones

—Pensé que habías desistido de mandarme a la ruina

—Tu lo estabas haciendo muy bien, solo te estás hundiendo, pero esas acciones no as he movido y no las puedo tener así, fácilmente las podría hacer crecer pero eso sería ayudarte y es algo que no planeo hacer, es mejor venderlas

—Dame tiempo— era mi imaginación o su voz se había transformado en una suplica

—Ok

—un par de semanas me ser…

—Un par de semanas?—me burle— no Charlie, tienes hasta mañana a las 9 de la mañana

—Qué?

—Buena suerte, que pases una linda noche— colgué antes de que dijera otra palabra.

Llame a Megan que anoto cada uno de los encargos que le daba, solo vendería un 10% de las acciones comenzaría con un poco, eso sería suficiente para hacerme ganar un par de millones al mismo tiempo que los perdía mi padre y se hundía, ella pensaba que no debía de hacerlo pero era lo que había esperado por tanto tiempo.

Se acercaba el fin de año y con ello aumentaba el trabajo, me hacían quedarme más tiempo en el oficina, cuando regresaba a casa me gustaba encontrarme con mis chicos, jugando con el Wii que le había comprado, aunque ahora no se si había sido por nuestro hijo o por él, apenas entre a la casa y lo primero que escuche fueron algunas notas bastante desafinadas provenientes del estudio donde estaba mi piano, deje mi abrigo en el perchero y camine sigilosamente hasta ele estudio ahí estaba Evan apretando las teclas mientras reía

—Ahora quiere aprender a tocar el piano como nosotros

—Quien te dijo que yo toco el piano?

—Evan, y me dijo que lo haces muy bien, quién lo diría, eres una empresaria temible, una escritora frustrada, una madre maravillosa, una esposa ardiente y ahora resulta que tienes un talento para la música— me rodeo con sus brazos— hay algo que no puedas hacer?

—No se cocinar— sonreí besándolo, me levanto logrando que lo envolviera con mis piernas

—Sabes me gustan más esta clase de faldas, nos dan más libertad— reí ante su comentario, estaba utilizando faldas amplias que me permitían envolver mis piernas en su cintura, las demás ni de chiste lo permitían.

—Si nos dan más libertad— lo bese sintiendo sus manos sostener mi trasero— como estuvo su día Dr. Cullen

—Tranquilo, lo más interesante fue cuando un pequeño diablito hizo correr a algunas enfermeras— enarque una de mis cejas— no preguntes como lo hizo pero presiono uno de los botones de emergencia, esos que utilizamos cuando tenemos que actuar rápido, llegaron corriendo y solo lo encontraron sentado en el piso cubriéndose los oídos por el ruido

—Y no se enojaron?

—Claro que lo hicieron, una de ella quiso regañarlo, pero cambio de parecer cuando Carlisle apareció para llevárselo, fue culpa de papá que sucediera, se quedo dando un par de indicaciones y Evan se le escapo

—Y porque estaba con Carlisle y no contigo, es tu hijo Cullen

—Mi vida estaba en una cirugía de emergencia y no dejaría a nuestro hijo con cualquiera, además le dio un poco de diversión al abuelo Carlisle— se burlo hundiendo su rostro en mi cuello yo solo cerré los ojos disfrutando la sensación de sus labios

—Lo siento— me gire para ver a Ángela con las manos cubriéndose el rostro— yo… solo… lo siento de verdad lo siento

—Nosotros somos los que lo sentimos, perdónanos— dije avergonzada, Edward me dejo de nuevo sobre el suelo y acomodo su ropa

—La cena esta lista

—Gracias, solo vamos por Evan— entre al estudio y encontré a mi hijo inspeccionando el interior del piano, sus rodillas sobre las teclas

—Enano que crees que haces?— lo retiro con cuidado, se lo llevo a que se lavara las manos, yo entre a la cocina para ver que hacía falta y sentí mi rostro arder al encontrarme con Ángela

—Angie lo siento

—No te preocupes, me alegro de que las cosas vayan tan bien, pero no es una escena que me guste encontrarme muy a menudo

—No volverá a pasar— sonreí

Después de la cena le di un baño a Evan y Edward se encargo de que durmiera, me di un baño y me acomode en la cama, lo vi entrar y acomodarse junto a mí, acomode mi cabeza sobre su pecho en lo que el comenzaba a cambiar los canales.

—Día duro amor

—Bastante, después de esto quiero vacaciones

—Elige el lugar y nos iremos, me agrada eso, nuestras primeras vacaciones en familia— lo bese quitándole el control de la mano, la llevo a mi rostro, me acomode a horcadas sobre el— pensé que estabas cansada

—Recuerdas que aun tenemos que recuperar tiempo— su sonrisa torcida apareció en su rostro

La semana había pasado y no podía mas que agradecer porque el fin de semana lo podía pasar de una manera más tranquila, lejos de las computadores, los números y todas esas cosas, solo estaría con mi familia, nos encontrábamos en busca de nuestro árbol, Evan se paseaba por los pasillos observando cada uno, habíamos decidido que él era el que lo eligiera, claro con un poco de ayuda, el primero que había señalado era un pequeño, lo había elegido porque pensaba que cabía en su cuarto.

Un par de horas después íbamos de regreso a casa con nuestro árbol, todos nos esperaban en casa, apenas llegamos Emmett y Jasper fueron a ayudar a Edward con el árbol, todos habían decidido ayudarnos en su decoración.

Fue una tarde muy divertida, desde ver a los chicos entrar con el árbol, habíamos elegido uno bastante grande para que luciera en el estudio, lo colocaríamos cerca del enorme ventanal, Alice fue la que eligió el punto exacto donde iba a ser colocado, los hizo que lo movieran unas veinte veces lo mas divertido es que solo eran un par de cm. Ellos se quejaban porque consideraban que estaba exagerando, pero Alice siempre buscaba la perfección.

Habíamos pedido pizzas de las cuales Emmett casi había terminado con todas, después seguimos con la decoración de toda la casa, Alice se perdió por cerca de una hora, por lo que junto con Rose fuimos a buscarla, donde la encontramos?

—Alice Cullen, quieres decirme que haces en mi armario?— había una montaña de ropa en el suelo y ella seguía revisando mis cosas como si no me hubiera escuchado

—Creo que te ignora— se burlo Rose sentándose en la cama y viendo a su cuñada seguir en lo suyo

—Alice!— grite y ella se giro molesta— gracias por prestarme atención, me quieres decir que es todo esto

—Necesitas un cambio de algunas cosas, no entiendo cómo es que duermes con estos trajes de abuelita— señalo mis pijamas— ahora entiendo porque Evan aun no tiene un hermanito

—Qué?

—Si que esta es la razón por la que Evan no tiene un hermanito— las metió en una bolsa, Rose estaba riéndose abiertamente con las manos en el estomago y yo solo abría y cerraba la boca ante el comentario de mi diabólica cuñada.

—Para tu información, las pijamas no afectan en absolutamente nada, te lo puedo asegurar que ni las nota, siempre esta mas ocupado en otros asuntos, así que no culpes a las pobres de que Evan no tenga un hermanito, eso se debe a que ambos nos cuidamos— sabía que había hablado de mas pero era la única manera de que Alice se mantuviera callada, no le gustaba escuchar algo en que tuvieran que ver sus hermanos.

—Eso no me interesaba saberlo, con "las pijamas no afectan" me hubiera bastado— puso los ojos en blanco sin dejar de sacar las cosas de mi armario

El quejarme le importo poco, yo sacaba las cosas de las bolsas y ella las volvía a meter, Rose se puso del lado de Alice, así que opte por sentarme y ver como mi ropa desaprecia en el fondo de un par de bolsas negras. Como si eso no fuera suficiente rose me entrego una caja enorme "Es nuestro regalo de Bodas, utilízalo bien", respire profundo antes de abrirlo, dentro me encontré cerca de 10 camisones de dormir, de los cuales 8 no dejaban nada a la imaginación

—Como planean que los utilice, no dejare que mi hijo me vea con esto, y no podre salir de la habitación con solo esto— tome uno azul casi transparente

—No es para que los vea Evan, solo su papi— se burlo Alice

—No olvides que Evan sigue llegando a nuestra cama por las noches, ya no es todos los días pero lo sigue haciendo, y a veces me gusta trabajar en pijama

—Por eso también hay batas—me lanzo una azul que iba a juego y que debía de llegarme a la rodilla— pensamos en todo hay una para cada conjunto

Saque cada uno para guardarlos en su sitio, eran bonitos pero demasiado provocativos, no sabía si me pondría algo como eso, creo que no había mucha diferencia entre ponerme un camisón o estar desnuda.

Después de cenar todos se marcharon, Evan ya estaba dormido, había estado tan cativo todo el día que no había tomado su siesta y al final el cansancio lo había rendido, le coloque el pijama y lo arrope, encendí su lamparita, al entrar en mi habitación vi a Edward observando el armario, lo abrace depositando un beso en su nuca

—Dime qué fue lo que sucedió aquí

—Alice deicidio que era tiempo de un cambio y se deshizo de gran parte de mi ropa

—Al menos la mía no sufrió— me separe de él, tomo una de sus pijamas y me dejo abriera mi cajón, bufe volviéndolo a cerrar

—Tienes una playera que me prestes?

—Tus pijamas fueron parte de la limpieza diabólica

—Si tus pijamas no están que es lo que hay ahí?— intente que no lo abriera pero se aprovecho de que era más fuerte y me hizo a un lado, tomo uno de color rosa pálido y me sonrió

—Deja eso Cullen— se lo quite devolviéndolo al cajón y cerrándolo

—A mí me gustan

—Entonces úsalos tu— fui a uno de sus cajones en busca de una de sus playeras y un short mío,

—Es solo que creo que lucirás demasiado sexy en ellos

—No sé si es mejor usarlo o dormir desnuda, para el caso es lo mismo

—Cualquiera de las opciones me gusta— comenzó a desabrochar mi pantalón mordiendo el lóbulo de mi oreja

—Cullen compórtate

—No me digas que no quieres, además hoy fui un niño bueno— hizo un puchero que me hizo sonreír, envolví mis piernas en su cintura y él me acomodo sobre el tocador

—Tienes razón fuiste un niño bueno y te mereces un premio— metí mis manos bajo su camisa, su lengua había entrado en mi boca buscando la mía, el sonido de su celular lo hizo gruñir lo busco en sus bolsillos sin despegar sus labios de los míos, cuando lo encontré yo baje hacia su cuello y reí al notar su voz ronca pero aun serena, dio un par de instrucciones y colgó

—Pensé que ya no te llamarían tanto y te dejarían estar un poco mas con tu maravillosa esposa

—Debe de ser algo urgente, tengo que ir— me beso antes de buscar un suéter y tomar sus cosas— intentare no tardar cielo, duerme

—Con cuidado amor— se despidió y salió con cuidado

Tenia suficiente tiempo así que aproveche y me daría un maravilloso baño en la tina, necesita relajarme un poco y así lo hice, me quede dentro de la tina por cerca de una hora, después me coloque la playera de Edward con mi short, cepille mi cabello y me puse las cremas para antes de dormir, me metí entre las mantas comencé a buscar algo interesante que ver en lo que volvía, se termino una película y el reloj marcaba cerca de la media noche y el aun no regresaba, mis ojos se fueron cerrando hasta quedar profundamente dormida abrazando una de las almohadas.

Un sonido insistente comenzó a perturbar mi sueño, estire la mano y descubrí que Edward no había llegado, me estire un poco mas y apreté el botón del despertador pero nada sucedió, la razón no era el despertador era mi celular, maldiciendo me levante y en el aparecía la imagen de Edward pero colgó antes de que pudiera contestar, eran cerca de las 6 de la mañana, solo esperaba que nada le hubiera pasado, le marque en l que me envolvía en las mantas

Hola mi amor, siento despertarte

—Porque no llegaste a dormir?, está todo bien amor?

—No amor, podrías venir al hospital, es urgente

—Te paso algo?— salte de la cama, sintiendo como el corazón estaba por salirse por la garganta

—No amor yo estoy bien, es tu papá el que no lo esta


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