No me dejes caer: Capítulo 45



Swan o Cullen



—Y yo que tengo que ver en todo esto?

—Bella necesito que vengas

—Edward estamos hablando de Charlie, porque no mejor llamas a Renée que ella se haga cargo


—Mi vida puedes hacer algo por mí

—Sabes que si— dije resignada, era un juego sucio

—Quiero que vengas al hospital, dile a Ángela que se encargue de Evan

—Llego en unos minutos

—Gracias amor, te amo

Tome un jeans, una playera y un abrigo, mis botas, mi bufanda, no podía creer que después de todo lo que había pasado Edward me pidiera que fuera ver a mi padre, si lo estaba haciendo era solo por él.

—Mami…— me gire para encontrarme a mi hijo en la puerta con su osito y su mantita en una mano y con el otro se tallaba su ojito, lo teme en brazos y lo metí entre las mantas de mi cama

—Duerme amor

—No domidas comigo, y mi papi donde esta?

—Tu papi tuvo que ir al hospital y ahora tengo que salir, pero no tardaremos— lo arrope y bese su mejilla, sabía que no le había gustado la idea de quedarse solo pero no había otra opción, encendí una lucecita para que lograra dormir, desperté a Ángela para encargarle a Evan.

En solo 20 minutos había llegado al hospital me había estacionado en el lugar que estaba destinado para Carlisle, sabía que él no llegaría a estas horas así que no abría problema, marque al celular de Edward pero nada sucedió, no me quedo más opción que dirigirme a un grupo de enfermeras que se encontraban alegremente platicando, es que estas mujeres trabajaban en algún momento, me aclare la garganta y muy a mi pesar me encontré con mi gran amiga, aquella mujer que no había hecho más que tratarme mal cuando Evan había enfermado.

—Lamento la molestia, pero alguna de ustedes sabría donde puedo encontrar al Dr. Cullen

—Esta en cirugía— me informo una chica de aspecto dulce

—Tardara mucho?

—Creo que tardara cerca de dos horas y no tiene más de 10 minutos que ingreso a quirófano

—Gracias— le sonreí a la chica ignorando las miradas de unas cuantas de ellas, lo mejor era esperar, solo se escuchaban las risas de las enfermeras, el sonido del teléfono, las camillas, apoye mi cabeza sobre mi mano, apenas habían pasado unos escasos 40 minutos y ya estaba aburrida.

—No ha venido la esposa del Dr. Cullen?— levante mi rostro y note que un chico de bata blanca había llegado con las enfermeras ellas negaron, él agradeció y dio media vuelta, algunas de ellas parecían sorprendidas por la pregunta.

—Espera— el chico se detuvo y parecía confundido— Yo soy la esposa del Dr. Cullen

—Mucho gusto Sra. Cullen, el Dr. me pidió que la llevara a la habitación de su padre, el la ira a buscar cuando termine la cirugía— lo seguí sin querer hacerlo, en verdad que no quería ver a mi padre, me detuve cuando el abrió una puerta, tome aire y entre, pero estaba vacía.

—Que no se suponía que era la habitación de…

—Su padre tuvo que ser intervenido de emergencia

—Es en la cirugía que esta Edward?— solo asintió, se disculpo y salió de la habitación, me acomode en el sillón que había cerca de la cama, encendí la televisión y solo me dedique a cambiar de canal, me detuve en un canal de Farándula.

Es que esta agente no sabía hacer nada más productivo que estar al pendiente de la vida de los demás, hay algunos que siempre luchan por estar en el ojo público, pero habíamos otros que lo único que queremos es que no invadan nuestra privacidad, mis ojos comenzaron a cerrase hasta que todo lo que estaba a mi alrededor desapareció.
Sentí que acariciaban mi rostro y horrible dolor de cuello, abrí los ojos y me encontré con un par de esmeraldas que me veían divertido, rozo mis labios dulcemente, gruñí cuando se separo y el solo sonrió, me incorpore llevando mi mano hacia mi cuello, sí que me dolía.

—Buenos días hermosa— coloco sus manos en mi cuello y lo masajeo suavemente— Mejor?

—Mucho mejor— sonreí, se acomodo a mi lado y tomo mi mano, se la llevo a los labios— Edward que es lo que sucede?

—Tuve que operar a tu papá, llego por un paro, pero ya aquí hubo una complicación con una de las válvulas y tuvimos que intervenir

—Te ves cansado, si ya termino tu turno deberíamos de irnos a casa— me levante y tome una de sus manos, halo mi mano y me hizo caer sobre el

—Mi amor acabo de decirte que tu padre estuvo muy cerca de morir y no te importa— me encogí de hombros— Bella esto es serio

—Y que quieres que haga?, el que yo diga algo no va a cambiar lo que sucedió

—Pero es tu papá, no es el mejor pero lo sigue siendo

—El no es mi padre, después de cómo me trato todos estos años pretendes que solo porque le dio un infarto lo perdone— negué lleve mis manos a sus mejillas y con mis pulgares acaricie la línea debajo de sus ojos— Necesitas dormir

—En verdad no te importa?, estamos hablando de tu padre

—Del mismo hombre que me orillo a volverme una chica fría e insensible, que me orillo a probar las drogas y el alcohol para olvidarme de sus palabras, que no le importo que mi madre me gritara, me pusiera una mano encima y hasta que me obligara a dejara de comer, lo único que le importaba eran sus malditos negocios, siempre me hacía sentir una inútil, dime porque debo de preocuparme por él— me levante de sus piernas

—Bella es tu pa…

—Solo has que llamen a Renée, que ella se haga cargo, yo no lo hare, no comprendo cómo es que tu puedes hacer todo esto, él te humillo, te trataron mal y aquí estas ahora salvándole la vida y abogando por él— tome mis cosas— si tu quieres perder tu tiempo adelante, pero yo me voy a casa, junto a nuestro hijo

Salí cerrando con cuidado, me acomode el abrigo y mi bolso, prácticamente corrí por los pasillos hasta llegar a mi auto, lo único que quería era salir de ese lugar , pise el acelerador a fondo, Edward mejor que nadie sabía el daño que ese hombre me había causado y aun esperaba que estuviera a su lado, que es lo pensaba cuando me hizo Salir de la cama por algo como esto.

Lo siguiente que sentí fue un coche golpeándome, mi cabeza choco contra el cristal y la bolsa de aire dio contra mi rostro, lo único que me faltaba, Salí como pude del auto y llame a mi seguro, estaba a solo un par de calles del hospital, solo una llamada y Edward estaría ahí, pero no quería verlo, estaba molesta por la postura que acababa de tomar, desde cuando el intentaba hacer que me acercara a mi… que diga a Charlie

—Esta usted bien?— era un hombre apenas unos centímetros mas alto que yo, cabello negro y en su mirada se notaba asustado

—Le parezco que estoy bien— estaba molesta, no había dormido bien, Edward me había hecho levantarme para ir a perder el tiempo en el hospital, habíamos discutido y ahora me habían chocado mi auto, tenía un agudo dolor de cabeza y todo esto antes de las 9 de la mañana.

—Lo siento es que…— levante mi mano una clara indicación de que se callara, lleve mi mano a mi cabeza para descubrir que tenía una abertura y estaba sangrando, acepte el pañuelo que me extendió y lo coloque en mi cabeza, el hombre no paraba de disculparse.

Agradecí cuando apareció el hombre de mi seguro, reviso los daños, lleno las formas y después me llevo al hospital para que revisaran mi herida, lo que menos quería era regresar y encontrarme con Edward, pero ahí estaba de vuelta.

Me atendieron de inmediato, comenzaron a limpiar el área afectada y yo solo pude cerrar los ojos ante el escozor, no me gusto para nada el hecho de que tenía que recibir un par de puntos, la cortina que separaba de los otros pacientes se corrió de manera brusca y ahí apareció Edward con el semblante contraído, prácticamente hizo a un lado a la chica que preparaba todo para que cerraran mi herida, tomo mi rostro entre sus manos y me beso

—Porque no me llamaste? Que fue lo que paso?

—Porque no te quería ver— enarco una de sus cejas y bufo, la enfermera me vio con los ojos muy abiertos, se que todas se morían por este hombre que es mío, pero en este momento estaba molesta con él.

—Aun sigues molesta?

—Y aun lo preguntas?— rodee lo ojos

—Quieres que me vaya entonces?— asentí, el se sorprendió pero no dijo nada, estaba por irse cuando llego el médico que se encargaría de suturar mi herida

—A falta de actividad en Cardiología vienes a intentar a robarme a mis pacientes— bromeo el hombre, Edward solo sonrió

—Hay bastante actividad en Cardiología, así que no te preocupes de que te venga a robar a tus pacientes

—Entonces estas intentando seducir a mi paciente?, pensé que eras un hombre casado y dejarías alguna chica hermosa para los que no tenemos tu suerte, he escuchado comentarios de que tu esposa es una mujer realmente hermosa— el hombre me sonrió y yo note que Edward enarcaba una ceja y me reí

—Te puedo asegurar que es la mujer más hermosa

—Entonces deja de intentar seducir a mi paciente, porque no creo que sea algo que le agrade saber a tu esposa, además esta preciosa mujer no querrá saber de un hombre casado, pero le aseguro que yo no tengo compromiso

—Puede que usted no tenga compromiso, pero yo si lo tengo— le mostré mi anillo, el abrió los ojos con sorpresa

—Daniel, cuidado con lo que dices— el hombre se sorprendió al ver que Edward me tomaba de la cintura y besaba mi frente— Esta hermosa mujer es mi esposa

—Hablas en serio?— se sonrojo peligrosamente y reviso el reporte médico donde aparecía "Isabella Cullen"— cuanto lo siento no quise ser grosero

—Está bien, a mi no me ha molestado— le sonreí

—Creo que es hora de que cerremos esa herida— me tense al ver que tomaba una aguja, no dejaría que me pinchara con esa cosa. Edward se alejo de mi, dio meda vuelta y desapareció por donde había llegado

—Eso no atravesara mi piel— me aleje, el hombre parecía sorprendido ante mi actitud, infantil lo sé, pero odiaba las inyecciones y el no planeaba inyectarme planeaba suturar lo que implicaba que esa aguja entraría varias veces

—Tenemos que suturar

—No, no lo harás— me hice para atrás alejándome de él

—Olvide decirte que mi pequeña esposa le teme a las agujas— vi enojada a Edward que estaba conteniendo las ganas de reír

—Que no te habías ido—susurre girándome de nuevo para ver al hombre que seguí sosteniendo la aguja

—Si es lo que quieres, nos vemos en cuanto terminen de suturarte— la sola palabra me erizo la piel, me trague todo mi enojo y tome la mano de Edward

—Quédate, por favor— apretó mi mano.

—Cierra los ojos amor— respire profundo y cerré los ojos, los dedos de Edward acariciaban mi rostro , no se por cuánto tiempo estuve así, pero a mí me pareció una eternidad, solo sentía mi corazón latir rápidamente

—Listo, eso ha sido todo

—Gracias Daniel, yo me encargo de los cuidados y de retirarle las puntadas

Le agradecí al médico que me había atendido, Edward me tomo de la cintura y me guio por los pasillos hasta su consultorio, en todo el trayecto ninguno había dicho nada, abrió la puerta y me dejo entrar, me senté en una de las sillas y él se acomodo en la que estaba frente a mi

—Que fue lo que sucedió y porque no me llamaste

—Un tipo llego y se estampo contra mi auto, y no te llame porque no quería verte—Enarco una de sus cejas.

—Se que tienes razón en estar molesta

—Debiste llamar a Renée y no a mí

—Lo dejo

—Que quieres decir con lo dejo

—Amor, Renée no aguanto el saber que no podía tener sus lujos, así que lo dejo

—Y tu como lo sabes?

—Me lo conto el chofer de tu padre, que fue el que lo trajo

—Quiero irme a casa, me duele la cabeza y quiero ver a Evan

—No te voy a obligar, pero quiero que lo pienses, hable un poco con tu padre y puedo decir que en este momento se está dando cuenta de sus errores y sabe que el mayor error que cometió fue hacerte sentir inferior.

—Edward, no solo me daño a mí, te lastimo a ti y lastimaron a Evan, eso no lo puedo perdonar

—No te obligare a nada, respetare tu decisión

—Gracias—bese su nariz— me gustaría irme a casa, si aun tienes trabajo puedo tomar un taxi

—Nada de taxi, solo doy un par de indicaciones y nos iremos— asentí, lo vi salir y en menos de 15 minutos estábamos saliendo del hospital, me ayudo a subir al auto y manejo con sumo cuidado, se lo agradecí ya que el dolor de cabeza era realmente molesto.

Apenas entramos a casa y el olor a panque inundaba la casa, el sonido de los utensilios de cocina se escuchaban, al mismo tiempo que la voz de mi angelito, entramos a la cocina y nos recibió con una enorme sonrisa, yo apenas probé bocado, el dolor de cabeza se había incrementado y cada pequeño ruido retumbaba, solo me disculpe y m fui a mi habitación, me acomode en mi cama cerrando los ojos, que es lo que debía hacer?, mi padre me había hecho mucho daño y se merecía lo que le estaba sucediendo, el solo se lo había buscado, su ambición y codicia lo habían llevado a este punto, había perdido su empresa por los malos manejos, su esposa lo había dejado por estar destinado a la ruina y yo no podía perdonarlo, era mi padre el hombre que había pagado mis estudios y cuidado de que no me hiciera falta nada, claro de lo material, porque si hablamos de afecto no había tenido nada.

Porque tenía que ocurrir todo en este momento, cuando pensaba que no debía de preocuparme más por ellos, sucedía esto

—Amor— abrí los ojos y me encontré con Edward que me extendió un par de pastillas y un vaso con agua— tómalas hará que el dolor de cabeza desaparezca

Las tome sin oponerme, le entregue el vaso y lo dejo en la mesita de noche, se acomodo junto a mí, acomode mi cabeza en su pecho escuchando los latidos de su corazón, así estuvimos por un largo rato

—Donde está Evan?

—Mamá se lo llevo, y pensó que con él en casa no podrías descansar, además de que él espera ansioso los domingos para comer con mis papas

—Solo vamos a dormir, espero que cuando despierte este maldito dolor desaparezca

—Descansa

No supe cuanto tiempo dormir, me desperté agradeciendo que el dolor había aminorado, ya era solo la sensación, evite moverme al notar que Edward aun seguía plácidamente dormido, el pobre había pasado la noche en vela cuidando la salud de mi padre, la salud de aquel hombre más de una vez lo había tratado como un ser inferior, como era posible que el pudiera hacer eso.

—Quieres hablar de algo?— levante mi rostro y lo encontré observándome

—Como sabes que estoy pensando en algo?

—No dejas de hacer círculos en mi pecho, no es que no me guste es todo lo contrario, pero creo que en tu estado no sería conveniente

—Cullen es que en algún momento piensas en otra cosa

—Siempre lo hago pero regreso a donde mismo— bese su pecho antes de acomodar mi cabeza en la almohada junto a él

—Como es que tu lo ayudaste después de lo que nos hizo

—Soy médico, hice un juramento, solo lo cumplía, pero tu padre se disculpo, la situación por la que está pasando debe de ser muy complicada

—Él se lo busco

—Pero son demasiadas cosas, amor— su frente estaba contra la mía, sus dedos acariciaban mi mejilla

—No puedo perdonarlo Edward, no puedo, no después de todo lo que me hicieron, marco mi vida, me orillo a hacer cosas que yo jamás había pensado, si no hubieras aparecido en mi camino no estaría aquí, no tendría la dicha de ser madre— comencé a sollozar y sentir como las lagrimas bajaban por mis mejillas.

—Yo no te estoy pidiendo que lo perdones, solo estoy pidiendo que dejes de hacer lo que estás haciendo, él solo se está hundiendo con lo que tú haces solo aceleras el proceso pero final será el mismo

—No dejare que se salga con la suya, me entiendes, no lo dejare, prometí destruirlo y eso es lo que hare— me levante de la cama mucho mas rápido de lo que debía, el piso me dio vueltas y tuve que sostenerme del borde de la cama para no caer

—No debiste de hacer eso— me obligo a regresar a la cama, me acomode a horcadas, pegando de nuevo mi frente contra la suya, el me envolvió en sus brazos— Mi amor yo no quiero perderte

—Aquí estoy— el negó suspirando

—El deseo de venganza te esta cegando, no quiero despertar un día y despertar junto a Isabella Swan— lo observe sin entender, acaricio mi rostro con dulzura— tu siempre fuiste Bella Swan, una chica que cubría las apariencias, que sufría en silencio, que solo necesitaba encontrar a alguien que la liberara y la enseñara a amar. Isabella es la figura que tus padres querían, una chica fría, sin escrúpulos, que solo se interesara por lo material, que fuera la típica chica de alta sociedad, per tu rompiste las reglas, rompiste sus expectativas y esta venganza te puede llevar a ser esa chica que ellos querían

—No he cambiado

—Te escuchaste hace un momento cuando hablabas de tus padres, hablaste como una Swan, es algo que tus padres hubieran estado orgullosos de escuchar, si no fuera porque te refieres a ellos, te empeñas en destruir lo que ya esta derrumbándose, dime que satisfacción te dará eso al final

—El saber que los hice sufrir un poco de lo que me hicieron sufrir a mi

—Eso no está bien mi amor, con eso solo les estas demostrando que eres una Swan, que lograron su trabajo, que ellos ganaron, te convirtieron en lo que ellos deseaban una mujer sin escrúpulos que no se detiene ante nada por conseguir lo que quiere

—A eso vine hasta aquí, a hacerlo pagar y no me iré sin hacerlo, ellos se lo merecen, y el hecho de que mi madre se haya marchado no significa que la deje tranquila, la voy a encontrar y de la misma manera la hare pagar

—Te estás escuchando, que es lo que pasa contigo

—Trabaje por tres años, escúchame bien tres años, logre levantar una corporación de la nada, me hice de mi propio nombre, me hice respetar en este campo que es denominado para hombres ya que nos consideran demasiado débiles, pero yo les demostré que somos iguales y en este caso más peligrosas, sacrifique horas de sueño para conseguir estar el lugar donde estoy, me esforcé, y créeme que implico un trabajo enorme porque tenía a Evan al que no descuide, y ahora pretendes que lance todo por la borda— le grite

—No te estoy diciendo que lances las cosas por la borda, solo quiero que te des cuenta de lo que estás haciendo

—Según tu qué es lo que estoy haciendo?

—No entiendo que ganas con quitarle la empresa a tu padre, que vas a hacer con ella?

—A mi no me sirve, solo la venderé

—Y como le puedes llamar a eso?

—Ajuste de cuentas

—Yo lo llamaría ambición

—No sabes lo que dices

—Y tu tampoco te das cuenta de tus palabras, dime de que te sirve ese dinero, te coloca entre las empresarias más poderosas, eso es seguro, un nuevo lugar en Forbes, reconocimientos, títulos y quien sabe que mas, pero al final de cuentas te convertirás en una réplica de tu padre, en una ambiciosa— mi mano dio contra su mejilla, mi mano había quedado marcada en el lugar, el solo me vio sorprendido

—No vuelvas a decir eso, yo no soy igual a ellos— baje de la cama

—Pues tu actitud demuestra lo contrario, pareciera que buscaras igualar lo que ha hecho tu padre

—Cállate, tú no sabes, tu familia nunca te llego a tratar de la manera que lo hicieron conmigo

—Y por eso debes de convertirte en una como ellos, con tu actitud les estas gritando "véanme soy una Swan, siéntanse orgullosos", no estás teniendo piedad con nadie, ellos tampoco la tuvieron ni con su propia hija, y que es lo que haces tú, vas y haces lo mismo con ellos

—Entiende ellos tienen que pagar por todo lo que me hicieron

—Y si los ignoraras no sería más fácil, con esto solo les estas demostrando la gran importancia que tiene para ti

—Ellos no me importan

—Si no te importan porque haces esto

—Es que eres sordo o retrasado, que parte de la que necesito hacerlos pagar y de la que trabaje por tres años para conseguirlo es la que no comprendes

—No puedo seguirte escuchando, con cada palabra me demuestras que en el fondo ellos consiguieron convertirte en lo que deseaban, eres una Swan en toda la extensión de la palabra

—No lo soy, yo no soy igual que ellos— le grite sosteniendo mi cabeza

—A mi me parece lo contrario— mi cabeza iba a reventar, ya no sabía si las lagrimas salían por el coraje, por el dolor de las palabras de Edward o por el dolor físico.

—Sabes que, no me importa lo que pienses, yo tengo un objetivo y lo voy a conseguir a costa de lo que sea, no dejare que mi trabajo de tres año se vaya directo a la basura, así como no voy a permitir que ellos anden por la vida como si no hubieran hecho nada— mis ojos los mantenía cerrados y presionados, el dolor seguía latente, ahora sentía nauseas gracias al maldito dolor

—Simplemente no puedo seguir escuchándote— tomo un suéter del armario y salió dejando que la puerta se cerrara de golpe, le grite un par de cosas me asegure de hacerlo lo suficiente mente alto para que las escuchara, la puerta de la entrada se cerró aun más fuerte.

Presione mi cabeza al sentir una opresión en mi cabeza, las nauseas se intensificaron y solo corrí al baño llegando justo a tiempo para vaciar el contenido de mi estomago de manera violenta, me quede un momento sintiendo solo como mi estomago se contraía, pero ya no había más que expulsar, me levante pesadamente y me aferre al lavabo, lave mi boca y moje mi rostro, que es lo que acababa de suceder?, las lagrimas seguían bajando y yo seguía sin identificar la razón, regrese a la habitación y me senté a borde de la cama apoyando mis como sobre mis piernas y mi manos presionando mi cabeza que seguía palpitando, estaba desesperada, necesitada aire.

Baje hasta la terraza dejando que el viento frio golpeara mi rostro y me helara el cuerpo, había salido solo en jeans y con una playera delgada, mas no me importo, así hubiera salido mientras nevaba nada importaba, solo quería saber qué es lo que había pasado, porque demonios me había enfurecido tanto, porque Edward me había dicho esas cosas, es que en verdad me había convertido en eso que tanto había evitado?, estaba siendo una Swan?, no podía serlo, eso debía de estar solo en su imaginación, yo no quería ser como ellos, yo no quería ser una Swan, odiaba tener que llevar ese apellido, es por eso que ahora que era utilizaba mi apellido de casada, era Isabella Cullen

Me deje caer en el suelo cerca de una de las sillas abrace mis piernas y oculte mi rostro, mi cuerpo parecía convulsionarse pero era por la rabia que sentía, en este momento no sabía si la sentía por mis padres, por las palabras de Edward o por mi actitud, porque cuando la cosas parecían que iban bien, tenían que complicarse

Mi cuerpo comenzó a reacciona la frio, las ráfagas de viento golpeaban mi cuerpo sin consideración, no sé cuánto tiempo fue el que estuve ahí, pero debió de ser bastante el que estuve bajo el viento frio, mis brazos apenas y los sentía, estaba helada, comencé a tiritar pero no podía o mejor dicho no quería moverme, me dolía la cabeza, me dolía mi cuerpo pero me dolían mas las palabras.

—Que demonios crees que haces aquí afuera y vestida solo con eso…— una mano acaricio mis brazos y los retiro al instante—estas helada

Me levanto y me introdujo al calor de mi hogar, mantuve mis ojos cerrados, me dejo en uno de los sillones de la sala en lo que encendía la chimenea, lo escuche correr escaleras arriba y casi al mismo instante regresar, me coloco una manta sobre los hombros, se coloco detrás de mi frotaba mis brazos y decía palabras que no lograba escuchar, yo estaba perdida en el movimiento de las llamas, dejo de frotar mis brazos y me apretó contra su pecho

—Bella, amor…, respóndeme— sus labios besaban mi cabello, mi mejilla— Bella si sigues enojada solo dímelo, me estas asustando

Mi cuerpo seguía sin responderme, aun sentía demasiado frio, pero me sentí mas frustrada por cada una de sus palabras, no entendía porque le había dicho todo aquello, intente despegar mis labios pero me era imposible, mi cuerpo aun seguía temblando y mi cabeza doliendo, solo quería decirle que estaba bien, pero cuando al fin mis labios se pudieron separar una jadeo lastimero fue lo que se desprendió, me dolía pero no sabía que, solo había dolor.

Todo mi cuerpo comenzaba a reaccionar, apenas sentí que podía mover mi cuerpo con libertad y que el frio se había esfumado me levante, el semblante de Edward era de sorpresa y se sorprendió mas al sentir que me acomodaba a horcadas sobre sus piernas envolvía su cuello con mis brazos y oculte mi rostro en su cuello, comencé a llorar, solo me apretó contra su cuerpo, era la misma tonta de antes, la misma chica inmadura, por medio del llanto deje salir el dolor que estaba sintiendo, poco a poco mi llanto se fue deteniendo, solo había pequeños espasmos en mi cuerpo, sus labios rozaban mi mejilla y mi cabello

—Perdóname, no quise hablarte así— levante el rostro pero sin mirarlo, me había comportado como una niña malcriada, como la típica niña mimada que no quería ser, levanto mi rostro y me regalo una de sus hermosas sonrisas arrancándome un suspiro

—Dime que es lo que paso por esta cabecita— toco mi cabeza que aun seguía sensible, sin querer hice una mueca de dolor, beso el lugar que había tocado

—Nada, no paso nada, trabaje tanto por esto— lo vi entrecerrar los ojos— no quiero ser como ellos, en verdad que no lo quiero ser, no me dejes caer en los mismos errores de mis padres

—Tú eres una mujer inteligente y sé que esto que sucedió te hará recapacitar y retomar tus prioridades

—Tengo en claro mis prioridades, ahora las tengo

—El destruir y hacer pagar a los demás no son precisamente las prioridades a las que me refiero

—Mis únicas prioridades serán ustedes dos, no quiero que mi hijo pase por lo que yo pase, quiero ser feliz y sé que solo con ustedes lo seré, lamento el haberte gritado y el haberte…— acaricie su mejilla y después la bese dulcemente

—Mi amor, ambos nos sobresaltamos, pero debes de entender que lo hice porque me preocupo tu actitud y la postura que estabas tomando, no quiero perderte, Evan necesita que sigas siendo la misma, su mami que le demuestra cuanto lo quiere y está ahí para él, y yo necesito a mi maravillosa esposa

—No me agrada la idea de dejar las cosas así, pero tienes razón el solo se hundirá, ya está pagando por el daño que ocasiono y sabes que es lo que más detesto— negó colocando un mechón de cabello detrás de mi oreja— que nuestra primera gran pelea fue por su culpa

—Una pelea no nos va a separar mi vida, son esta clase de situaciones las que nos hacen crecer como pareja

—No nos separara aunque me comporte como una niña?

—Tú eres mi niña amor

—Solo soy 3 años menor— hice un mohín

—Y eso que importa, eso no cambia las cosas— enarque una ceja— también necesito disculparme por la manera en que te hable, sé que no fue la manera

—Fue la manera para que me diera cuenta de que podía cometer un grave error, pero sabes cuál es la mejor parte de las discusiones

—Es que tienen una parte buena— enarco una ceja y su sonrisa torcida apareció, tome su rostro entre mis manos y roce sus labios con la punta de mi lengua

—La mejor parte de una pelea es la reconciliación— mordí mi labio y moví mi cadera arrancando un gemido de su parte

—Amor no podemos— sus manos se acomodaron en mi cadera, evitando que las siguiera moviendo

—Porque no— mordí el lóbulo de su oreja, y comencé a mordisquear su cuello

—No hagas eso… Bella— reí bajito al notar que sus palabras decían una cosa pero su cuerpo era una clara invitación— Amor tuviste un accidente

—Vamos Cullen, no pasa nada seremos cuidadosos

—Bella, no hagas esto más difícil

—Tengo que recordarte que Evan no está, estamos solos y es una oportunidad que no se presenta muy a menudo— gruño tomándome de los brazos y separándome de su cuerpo, sus ojos me mostraban el deseo que lo invadía, pase mi lengua por mi labio inferior seductoramente

—Isabella Cullen deja de intentar seducirme— se notaba irritado pero estaba excitado

—Lo estoy consiguiendo?— intente acercar mis labios a los suyos pero él me alejo suavemente

—No es buena idea— bufo evitando mirarme, me zafe de su agarre y me levante el suspiro llevándose las manos al cabello— No es tarea fácil rechazarte, eres mi perdición, pero solo intento cuidarte

Evite reír ante su frustración, ambos podíamos ser muy obstinados cuando deseábamos algo y yo no iba a descansar hasta conseguir lo que deseaba y sabia que el también lo hacía, me quite la blusa con cuidado, seguí con las botas y mi pantalón quedando solo en ropa interior, si lograba resistir creo que sería una tarea algo más complicada, me acomode nuevamente sobre sus piernas iba protestar cuando noto la poca ropa que llevaba puesta

—Swan— hice un mohín molesta

—No olvides que ya soy una Cullen— le mostré mi mano donde descansaba mi anillo, la deje sobre mi pecho y comencé a acariciar el borde de mi sujetador, su respiración se hacía entrecortada, tome su mano y bese la punta de sus dedos antes de meterlos a mi boca— Estas seguro de que no quieres hacer esto

Lo siguiente que sentí fueron sus labios en los míos, su lengua entrar de manera brusca pero excitante, lo había conseguido, cada caricia y cada beso habían sido mi perdición, había sido sumamente cuidadoso en cada aspecto aun entre jadeos no dejaba de preocuparse "Te sientes bien", "Puedo detenerme cuando me lo pidas", no era tonta para pedir que se detuviera, había esperado e iba a disfrutar cada movimiento y cada beso, escuchar mi nombre y sus jadeos es lo que más me gustaba, saber que yo era la responsable. No me contuve en expresar abiertamente, no eran los jadeos silenciados por sus besos o mordiendo mis labios, esta vez no era como todas aquellas noches que estábamos juntos, en las que cuidábamos de no hacer demasiado ruido por nuestro pequeño, pero en este momento estábamos completamente solos y nada importaba, eran como aquellas noches de entrega que vivimos antes de que todo se complicara.

Se quedo un par de minutos sobre mi cuerpo, en lo que ambos recuperábamos el aliento, había sido simplemente magnifico, ahora entiendo porque decían que no había nada mejor que las reconciliaciones, no estaba dispuesta a pelear con él, pero si todo iba a terminar así cuando se solucionaran las cosas creo que no nos haría daño, beso mi pecho subió lentamente por mi cuello hasta mis labios, se giro con cuidado de no caer y me dejo sobre el cubriéndonos con la pequeña manta.

—Te amo— el sonrió negando

—Yo tambien te ao, pero sabes que jugaste sucio, sedujiste a tu abnegado esposo— reí abiertamente

—Sobre todo abnegado

—Segura que te sientes bien?— asentí recostándome en su pecho

—Solo tomare una pequeña siesta, si no te importa

—Duerme mi amor— me envolvió en sus brazos

Despertamos al escuchar la puerta principal ser cerrada, hale la manta cubriéndome, ambos nos levantamos y nos fuimos a nuestra habitación, nos dimos una ducha antes de bajar a la cocina y ver que cenaríamos, Edward comenzó a preparar Hot— cake, la palabra correcta fue preparamos, me daba las indicaciones y de vez en cuando se reía al ver lo pésima alumna que era en el arte culinario.

Los chicos llegaron trayendo con ellos a nuestro angelito, llegaron en mi intento de hacer a cena, estuve a punto de quemarme un par de veces por los tontos comentarios de mí adorado cuñado.

—Deja de burlarte o no cenaras— lo amenace, Evan que se había estado riendo se llevo las manitas a la boca cubriendo su sonrisa

—Ya escuchaste a tu mamá enano, si te ríes no cenas

—Eso no lo incluye a él, a mi bebé no lo dejare sin cenar— le sonreí, bajo de su silla y corrió a abrazar mis piernas

—Mami— me extendió sus bracitos y lo tome solo para ver que inclinaba hacia al plato donde estaban los que ya estaban listos.

La cena fue divertida y debo de decir que habían quedado bastante buenos, me sentí orgullosa de que yo los hubiera preparado, me tome nuevamente las pastillas para el dolor que comenzaba a regresar, después de acomodar la cocina nos fuimos a jugar un rato en el wii de Evan, ellos jugaron yo solo los vi, mi amado Dr. me lo prohibió solo me susurro "Ya tuviste demasiada actividad por hoy", mi bebé se quedo dormido en mis brazos mientras los otros niños seguían jugando, después de las 2 de la mañana fue que se marcharon.

El lunes había llegado y por ordenes de mi médico particular no podía ir al trabajo, me iba a quedar en casa, no fue del todo malo ya que Evan había salido de vacaciones, así que pase toda la mañana con él, nos levantamos tarde, vimos televisión sin levantarnos de la cama. Edward se había marchado temprano al hospital tenía que ver como seguí mi padre, no había vuelto a tocar el tema de manera abierta, pero de manera indirecta me había pedido que fuera a verlo, aun no estaba segura de que era lo que haría, lo único que tenía claro es que no me convertiría en lo que ellos querían.

Mi pequeño ángel salió de la habitación sin avisar que es lo que iba a hacer, aproveche para llamar a la oficina y avisar que me tomaría un par de días por el pequeño accidente pero que me mandaran lo más relevante, comencé a buscar el canal de finanzas y me encontré viendo el de espectáculos la razón, comenzaron a hablar de mi madre la habían visto en uno de los restaurantes más exclusivos de Paris de la mano del nuevo empresario canadiense, al que solo conocían por nombre como Phil, era increíble la codicia de esta mujer, Charlie al borde de la muerte y ella disfrutando de la vida de la mano de ese hombre, por la forma en que se veían en las imágenes que estaban mostrando, no era un romance reciente, no podía admirarme de eso, que mas podía esperar de ella.

La semana había pasado en un abrir y cerrar de ojos, Edward me había quitado los puntos en casa para que no tuviera que ir al hospital, no podía manejar porque aun no me entregaban mi auto, así que me resignaba a que Peter pasara por mí en una de las camionetas de la empresa, mi madre se había convertido en la noticia, por Emmett me había enterado que ya había interpuesto una demanda de divorcio, pero por el estado de mi padre aun no se lo habían dicho, mientras tanto ella estaba vaciando las cuentas.

El sábado por la mañana en vez de ir a la empresa llegue al hospital, me mantuve de pie unos minutos tomando aire, deje puestas mis gafas oscuras y camine lentamente por los pasillos hasta llegar a la habitación en la cual sabia seguía mi padre, escuche un par de voces provenientes del interior, una de ella era la de mi padre se notaba cansado pero sus órdenes eran firmes, toque un par de veces, las voces cesaron y un adelante fue lo que me indico que ya no había vuelta atrás, tome el pomo de la puerta y lo gire suavemente, entre para verlo conectado a un par de aparatos, su semblante era pálido, las líneas debajo de sus ojos eran notorias.

—Buenos días Charlie

—Bella— estaba sorprendido y sus labios estaban por curvarse en una sonrisa pero él se negaba a dejarla salir

—Sr. Jones— salude al hombre que estaba ahí, era uno de sus abogados

—Siento si parezco mal educado, pero como prefieres que te llamen, Srta. Swan o Sra. Cullen

—Cullen, ahora llevo el apellido de mi esposo, deseo dejar atrás mi apellido de soltera— sonreí al hombre que asintió, me retire los lentes, mi padre mantuvo su vista fija en la ventana que dejaba ver solo la fachada del edificio de enfrente, estábamos en el séptimo piso y no tenía la mejor vista, los papeles se invertían ahora yo era la que tenia las cartas a mi favor.


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