No me dejes caer: Capítulo 47



 Navidad en Familia



—Pensé que no vendrías— observe como Carlisle saludaba cordialmente a mi padre que seguía sosteniendo a mi hijo

—No lo creía conveniente, pero no deseaba pasar esta fecha solo, además la llamada de cierto pequeño fue lo que me convenció— bebí todo el contenido de mi copa

—Y que es lo que ibas a decirnos Emmett— regrese toda la atención al grandulón, respiro hondo


—Bueno nosotros queríamos decirles que…

—Se van a casar— chillo Alice saltando con su enorme sonrisa

—No, bueno si— sonrió Emmett, no pude evitar enarcar una ceja, Emmett estaba nervioso y Rose se estaba sonrojando,

—Lo que queremos decirles es que estoy embarazada— abrace a mi rubia amiga, al momento se nos unió una Alice que no dejaba de gritar y decir palabras como ropita, cunas, sillitas, si rosa o azul, nos separamos para dejar que Giselle abrazara a su hija, ambas comenzaron a llorar, estaba feliz por mi amiga pero no pude evitar sentir una opresión al recordar que cuando yo estaba esperando a Evan estaba prácticamente sola, suspire profundamente

—Se lo que estas pensando cariño pero eso es pasado, ahora estamos juntos— me intento rodear con sus brazos pero me aleje y fui a abrazar a Emmett que parecía le costaba respirar y solo veía el rostro de su suegro que seguía sin reaccionar.

—Felicidades, esto sí que es algo que no nos esperábamos

—Ustedes no son los únicos que pueden

—Espero que te comportes, Rose te va a necesitar y te aconsejo que duermas mientras puedas

—Lo tendré en cuenta hermanita

—Brindemos por el pequeño Cullen que viene en camino— brindamos por la felicidad de los futuros papas, nos sorprendimos al saber que ya tenía cerca de 4 meses y aun no era notable su embarazo, el brillo en sus ojos demostraba la felicidad que sentía. Charles y Carlisle comenzaron a hablar con Emmett, Esme, Giselle y Alice estaban junto a Rose mientras que Edward y Evan se habían acercado a mi padre, me escabullí aprovechando que todos estaban lo suficientemente ocupados.

Atravesé la cocina y salí al jardín, me lleve las manos a mis brazos había olvidado que la temperatura estaba realmente baja, habían pronosticado que nevería pero aun no sucedía, tome el contenido restante de mi copa y me senté en la silla, escuche la puerta abrirse, tenía una idea de quien se trataba

—Solo vete, deseo estar un momento a solas si no te importa Cullen

—No creo que sea saludable que estés aquí afuera

—Carlisle, yo lo siento, pensé… pensé que eras Edward

—Puedo sentarme— me señalo el lugar junto a mí y yo asentí— Hija sabes que puedes hablar conmigo de lo que quieras

—Solo necesitaba un poco de aire

—Es por tu padre no es así, yo lo invite

—Es tu casa, no te preocupes de que haga algo, es navidad una fecha importante, además no arruinare la felicidad que hay por la noticia de que serán nuevamente abuelos— mi sonrisa salió un tanto forzada— será mejor que regresemos

Entramos de nuevo al calor de la casa, ayude a llevar algunas de las cosas a la mesa, al menos no llegaría con las manos vacías lo que no los haría pensar que había estado afuera, deje el tazón de ensalada en el extremo de la mesa, sentía varias miradas puestas en mi, era hora de la función, momento de poner en práctica mis dotes de excelente actriz, les sonreía de la manera más normal como si nada estuviera sucediendo

—Vamos a cenar— rodee los ojos al escuchar la voz de Emmett, si este hombre comía mucho, solo esperaba que ahora que Rose estaba embarazada no le diera por comer aun mas

—Bella—sentí una mano sobre la mía, una que conocía a la perfección, me gire para encontrarme con esas esmeraldas sobre su hombro pude ver a mi padre que hablaba con Evan

—Como pudiste no decirme esto— enarco una ceja y separo sus labios, pero no le di oportunidad de hablar— solo diré que eres un traidor

—Mami

—Vamos corazón es hora de cenar— lo abrace y lo acomode en su lugar el que estaba junto a mí, Edward se sentó justo al otro lado mío y Charlie al otro lado de Evan, la mirada de Alice iba de mi padre a mí, yo le sonreí y le indique que estaba bien, pero la verdad es que no lo estaba, no tenía ni idea de que es lo que había sucedido, su llegada me había caído como un balde de agua helada, desde cuando Evan le gustaba estar con mi padre?, porque Edward no me lo había dicho?, debía de tranquilizarme no les arruinaría el día, no importaba que el mío se hubiera ido a la basura.

La plática se centro principalmente en los planes que tenían Emmet y Rose, me sorprendió escuchar que ya habían comprado una casa, que se casarían después de que el bebé naciera, realmente ya tenían todo arreglado. Alice se emociono al saber que tenía suficiente tiempo para los arreglos de la boda, Evan se había pasado a mi regazo lo que me facilitaba el comer mientras lo ayudaba a él, hacia a un lado lo que no le gustaba y aprovechaba la distracción de Edward para pasarlo a su plato, Jasper y Esme habían visto lo que estaba haciendo y solo sonrieron. El postre era lo que más había disfrutado Evan se habían peleado con Emmett por la rebanada mas grande, pero ninguno de los dos la había obtenido la ganadora fue Rosalie

—Eso no se vale Rose yo quería esa rebanada

—No discutas Emmett— lo señalo con la cuchara en la mano todos rieron por lo bajo

—Emmett si aceptas un consejo, no discutas con una mujer embarazada— le dije enarcando una ceja al ver que Evan se estaba comiendo de mi trozo de pastel, el solo se estiro para darme un beso, sabia la manera de que no dijera nada

—Pides demasiado amor, Emmett no podrá evitar pelear por la comida— la mano de Edward se había acomodado en mi cintura, y beso mi mejilla, le sonreí aunque lo que deseaba era darle un buen golpe en las costillas y de esa manera alejarlo, pero debía de controlarme

Alice sirvió una nueva ronda de champagne ya que faltaban escasos 3 minutos para a media noche, Rose hizo un mohín al ver que ella solo recibía ponche, brindamos al ser media noche por ser la primera navidad que pasábamos en familia, al fin este año estaba toda la familia reunida, abrace a mi hijo que envolvió sus bracitos en mi cuello

—Te amo mi pequeño mostrito

—Yo los amo a ambos— Edward nos abrazo a ambos, Evan soltó mi cuello para abrazar a su papá, yo me mantenía sin moverme no respondía a su abrazo, se inclino y atrapo mis labios en un profundo beso nos separamos riendo al escuchar un ugh!

—Evan quien te enseño eso— pregunte mi hijo señalo a Emmett que no dejaba de abrazar a Rose

—Creo que no deberías de pasar tanto tiempo con tu tío amor

—Es divetido, puedo id con mi abuedo chali – tome aire lo baje para verlo correr y abrazar a mi padre, los brazos de Esme me envolvieron seguidos por los Carlisle y el resto de la familia, mi sonrisa era real me gustaba estar ahí, aunque no me gustaba ver a la persona que había llegado, Edward me tomo de la cintura y me llevo a la sala opuse un poco de resistencia pero era más fuerte, no era competencia para él

—Amor...

—Dime porque no me lo dijiste, dime porque me ocultaste que Evan se había acercado a mi padre—coloque mis manos en mi cintura y lo vi fijamente

—Tu padre está arrepentido, que no te das cuenta de que él lo único que busca es poder acercarse a ti

—Edward como puedes hacerme esto, se suponía que este sería un día especial, sería la primera navidad que pasamos juntos y tú lo arruinas trayendo a este hombre

—Ese hombre es tu padre amor, al menos lo escuchaste

—El daño está hecho y no puedo creer que tú me hayas traicionado de esta forma

—Mi vida, confías en mi?

—Sabes que lo hago, pero con esto no sé si deba de hacerlo— sus brazos se acomodaron alrededor de mi cintura pegándome a su cuerpo, acomode mis manos sobre sus brazos, suspire al sentir sus músculos bajo la tela de su camisa

—Yo jamás dejaría que alguien se acercara a mi familia para lastimarla, yo escuche a tu padre y sé que lo que hizo no fue lo mejor, te hizo mucho daño pero hubo muchos factores que lo hicieron comportarse de esa manera

—Y tu le creíste?—bufe molesta, el me pego aun mas a su cuerpo choco su frente con la mía

—Se que era sincero, este tiempo que ha estado viendo a Evan se ha portado como un gran abuelo, el brillo en sus ojos al mencionar tu nombre es algo que no se puede fingir

—Edward esto es demasiado

—Una oportunidad amor, eso es lo que él necesita, dime crees que mis padres lo querrían aquí de saber que es un peligro para ti o para Evan— negué— es navidad mi vida, tal vez una palabra o un gesto cordial sería el mejor regalo para Charlie, todos han estado hablando con él menos la persona por la que está aquí, él esta incomodo, pensó en no venir por que se sentiría fuera de lugar, pero lo hizo por dos razones, una porque quiere acercarse a ti y dos porque nuestro hijo lo llamo esta tarde para asegurarse de que si estaría aquí

—Pides demasiado

—Es navidad amor, lo único que te pido es que al menos lo veas a los ojos o le digas un hola—rozo mis labios, deje escapar un suspiro y el compendio que me había rendido, porque era tan difícil molestarme con mi perfecto esposo— Gracias amor

—Eres…— sonrió besándome de nuevo, esta vez fue un beso profundo dejando que nuestras lenguas interactuaran

—Pero una cosa si te dejare en claro Cullen, estoy molestas contigo, muy molesta— su sonrisa torcida apareció, sabía que mis actos como el besarlo hacían pensar lo contrario, pero estaba molesta y lo pagaría

—Mis intensiones son buenas amor— beso mi cuello y bajo por el borde del escote de mi vestido, estaba jugando sucio sabia que de esta manera nublaría mis sentidos y no podría reclamarle, maldita la hora en que se dio cuenta de todo lo que provocaba en mi

—Mami— vi sobre el hombro de Edward y lo vi de la mano con mi padre, me tense, cerré los ojos respire un par de veces, intente decirle algo pero de mi boca no salió un solo sonido

—Enano vamos por la sorpresa de mami— ambos sonrieron de manera cómplice, yo bufe negando, pero abrí los ojos al comprender que más que nada lo estaba haciendo por dejarme a solas con mi padre, tome su mano antes de que se alejara

—todo estará bien amor— beso mi mano y desapareció llevándose a Evan que saltaba y reía, me deje caer en uno de los sillones y deje mi vista puesta en el enorme árbol de navidad

—Puedo…— asentí sintiendo como se acomodaba justo a mi lado, cruce mi pierna, alise la tela de mi vestido— Son muy cálidos

—Aja— comencé a ver la cantidad de regalos que descansaban bajo el árbol, dio un sonoro suspiro

—Bella, esto es para ti— me gire vi sus ojos ensombrecidos y baje la vista hasta la caja que sostenía, era de un tamaño mediano, delgada y envuelta en un papel blanco con un gran moño dorado

—No …

—Acéptalo por favor— lo tome y lo deje sobre mi regazo

—Gracias

—No vas a abrirlo?

—Lo acepte, eso no quiere decir que tenga que ver de qué trata, ya hiciste tu obra de caridad—lo deje en el espacio que nos separaba

—Se que me merezco todo ese odio que sientes por mi

—No hagas esto más difícil, me cuesta demasiado el fingir que no me afecto tu presencia, se suponía que esta sería la mejor navidad, la primera que pasaría con mi familia unida

—Y yo he venido a arruinarlo, es lo que menos quería, intente negarme a venir esta noche para evitar que te sintieras incomoda, pero Carlisle y Esme insistieron, además de que a ese pequeño diablillo no se le puede negar nada— sonreí al saber que se refería a mi hijo

—Es difícil negarle algo a ese mostrito—conteste con una enorme sonrisa yo mejor que nadie sabía lo que era que Evan te pidiera algo con esa dulce voz y no poder negarte

—Tiene tu mirada

—Por si no lo has notado sus ojos son verdes, del mismo color que los de Edward

—Se que son verdes como los de su papá, pero a lo que yo me refiero que su mirada es dulce y profunda como la tuya, demasiado expresiva, cuando eras pequeña podías mentir pero tu mirada te delataba— sonreí de lado al recordar eso

—Siempre me descubrías— suspire, tome el regalo y deshice el moño con sumo cuidado, retire el papel y abrí la caja y saque un libro no era un libro, era un álbum acaricie la pasta antes de abrirlo, necesitaba valor para hacerlo no sabía qué era lo que me encontraría dentro

—Creí que tal vez te gustaría tenerlas, las encontré mientras acomodaba algunas cosas en mi estudio

Abrí el álbum y la primera imagen era mía cuando tenía escasos días de nacida, otra en sus brazos, seguí pasando las hojas, era un recuerdo de mi infancia plasmado en imágenes, me detuve en aquellas de la vez que habíamos estado en Disney, estaba en sus hombros, como es que todos esos hermosos momento se habían esfumado, un par de hojas después estaban algunas de mis fiestas de cumpleaños, cuando me regalo una bicicleta

—Recuerdo que esa bicicleta no duro más de dos semanas, apenas aprendiste y no parabas de tener accidentes, aun no comprendo cómo fue que te fuiste contra el árbol— reí al recordar ese momento, había sido doloroso pero él había estado ahí para ayudarme a levantar, después de ese accidente no había querido volver a subirme, pero él me alentó y me cuido de que ningún árbol se volviera a poner en mi camino

—Y esta fue cuando fuimos a Hawái e intente surfear pero solo conseguí que las olas me arrastraran— el rio abiertamente

—Intente evitar que te subieras a las tablas, pero me ignoraste y el saldo una rodilla lesionada

—Al menos no fue la nariz, pero estuvo cerca— sonreí

—Recuerdas cuando estábamos haciendo tu castillo de arena y un perro arruino nuestro trabajo de toda esa tarde

—Era realmente grandioso y ese animalito lo arruino, y también recuerdo que te rehusaste a hacerlo de nuevo

—Ya era tarde

—Eso lo dijiste para no ayudarme— seguí viendo las fotografías y me encontré una en la que estaba sobre en hermoso caballo— Oh! Era un hermoso caballo, fue la vez que estuvimos en aquella villa en Francia?

—No Bells, fue cuando fuimos a visitar el viñedo en Italia

—Es verdad me enojo porque no me dejaron probar el vino

—Tenias apenas 5 años no te dejaría probar el alcohol

—Pensé que habían roto esta fotografía

—Imposible, fue cuando estabas aprendiendo a esquiar lo máximo que te mantenías de pie eran 2 minutos

—Oye eran 3— reí al ver la imagen y recordar como tenía que estar sosteniéndome de mi instructor para no volver a caer pero siempre regresaba a la nieve— Ese fue el último viaje que realmente disfrute

—Eso fue cuando tenias 7

—Tenia 9 y fueron las ultimas en las que realmente me la pase bien, pude ser yo, disfrutarlas como una niña de 9 años, después de esas se me comenzó a exigir comportarme como alguien mayor y después me mandaron a suiza al magnífico internado condenándome al olvido— cerré el álbum de golpe suspirando, me había hecho recordar momento en los cuales de verdad había disfrutado estar con ellos, lo curioso de ese álbum es que en ninguna de ellas había incluido una foto de mi madre

—Siento el dejar que todo esto pasara, en convertirme en esa clase de hombre que te orillo a pasar por el infierno que viviste, por colaborar al daño que tu madre te hizo y no intervenir

—Hay heridas demasiado profundas que jamás cierran— me encogí de hombros

—Todas cierras, algunas necesitan más tiempo, se que no me lo merezco pero deseo estar cerca de ustedes, me gustaría recuperar el tiempo que perdí contigo, además que deseo estar en cada una de las travesuras de ese pequeño

—Yo…

—Hora de abrir los regalos— escuche gritar a Emmett y varios pasos dirigirse a la sala el lugar donde estábamos

Les sonreía al verlos entrar, Edward inmediatamente me abrazo y yo me aferre a él, hundí mi rostro en mi pecho, él siempre era mi soporte, sabía que teniéndolo ahí conmigo nada malo sucedería.

—Enano que esperas aquí hay muchos regalos para ti— mi hijo se acerco junto a Emmett que le extendió una enorme caja y rompió la envoltura dejando a la vista un auto de control remoto que había pedido, así continuo abriendo regalos y repartiéndolos, mi padre se sorprendió al recibir un regalo le sonrió de manera cortes a Esme que había sido quien se lo había entregado

Edward me quito del centro y me llevo hacia la ventana, detrás de nosotros apareció nuestro pequeño que pidió que Edward lo abrazara, le pregunto algo en secreto y ambos sonrieron, me pidieron que esperara desaparecieron de mi vista y los vi regresar con una cajita con un listón rojo,

—Es nuesto degalo mami— los bese antes de tomar mi regalo, lo abrí de manera impaciente me extraño que dentro había un sobre, lo saque observando las miradas cómplices, dentro había solo un papel, el acta de nacimiento de Evan, levante mi vista enarcando una ceja, ellos sonrieron, abrí nuevamente el sobre pero ya no había nada mas en su interior, no sabía cuál era la sorpresa en darme esta acta, fue en ese momento que comprendí, leí detenidamente y ahí encontré la diferencia "Evan Cullen" era el nombre que aparecía y ya no llevaba el Swan

—Te gusto nuestro regalo—escuche la aterciopelada voz de mi esposo, parecía nervioso

—Es maravilloso, pero como lo lograste?— lo bese ignorando la mueca que hacia Evan

—Emmett me ayudo, ya era hora de que este enano llevara el apellido Cullen

—No había pensado en eso, ya me había acostumbrado

—Lo imagine, pero oficialmente este pequeño ya es un Cullen, mi hijo— sonreí al notar que la otra diferencia era que también ya aparecía el nombre de Edward plasmado

—Ustedes porque se apartan que clase de regalo es— chillo Alice, Edward me tomo de la cintura y nos acerco a donde estaban todos

—Solo el hecho de que Evan ya es un Cullen

—Ese es mi enano, y pronto tendrá con quien jugar— dijo Emmett acariciando el vientre de Rose que se sonrojo de una manera que nunca había visto en ella, mi hijo nos vio interrogante al no saber a qué se refería Emmett con que pronto tendría con quien jugar

—Tía Rose y Tío Em, van a tener un bebé y el va a poder jugar contigo

—Comigo?— Edward y yo asentimos—Donde esta?

—Amor el todavía es muy pequeñito, está en un lugar seguro, está en la pancita de tu tía Rose— abrió los ojos sorprendidos ante mis palabras

—Papi— tomo el rostro de Edward entre sus manitas obligándolo a que lo viera— poque el bebé ta ahí

—Bueno…— todos reímos Edward enarco una ceja y Evan hizo un mohín al ver que todos seguíamos riendo, soltó mi cintura y salió de la sala llevándose a Evan, lo seguí me detuve en el marco de la puerta del comedor, lo vi dejo a Evan en una de las sillas y él se coloco en cuclillas

—Papi, de donde vienen los bebés— cruce mis brazos sobre mi pecho y note que Edward se revolvía el cabello señal de que estaba nervioso, en este momento agradecía de que Evan lo hubiera cuestionado a él y no a mí

—Para tener un bebé tiene que haber un papi y una mami que se quieran, ellos hacen una cartita a la cigüeña…— se detuvo y se apretó el puente de la nariz se había quedado sin palabras

—Así que la cigüeña trae una pastillita que la mamá debe de tomarse y listo el bebé crece— me apoye en el respaldo de la silla viendo a Evan que no dejaba de observarme

—Y de donde tae la pastillita la cidiguena

—Es cigüeña enano y viene desde Paris— completo Edward la boquita de Evan fue una hermosa "O"

Escuchamos a Emmett llamar a nuestro pequeño porque había encontrado otro regalo que le pertenecía, no lo dudo un segundo y se fue en dirección a donde sabía que estaban los demás, Edward se levanto llevándose una mano al cabello y esa sonrisa torcida en su rostro yo solo sonreí

—Gracias, me salvaste

—Fue bueno que te lo preguntara a ti y no a mí, pero al menos se quedo conforme con la maravillosa explicación

Regresamos junto a los demás y abrimos nuestros obsequios, ropa, accesosorios, reservaciones para un lujoso spa, cosas que no eran realmente necesarias pero se agradecía el detalle, después de que no hubo ni un solo regalo debajo del árbol y que el momento se había vuelto mas intimo mi padre anuncio que él se marcharía, se despidió de todos bueno casi de todos, a mí solo me dijo "Cuídate Bells", Evan lo abrazo y le dio un par de besos para después regresar a jugar con sus nuevos juguetes junto a Emmett. Edward que se ofreció a acompañar a mi padre me llevo con él, intente resistirme pero me tomo firmemente de la cintura y me obligo a acompañarlos, Charlie no paraba de agradecer por el detalle de haberlo invitado y por tratarlo tan bien

—Muchas gracias por esta agradable velada

—No tienes de que agradecer— estrecho su mano y ambos sonrieron

—Buenas noches Bells

—Buenas noches— lo vi unos segundos a los ojos y después solo recargue mi cabeza sobre el pecho de Edward, se abrocho su abrigo, bajo los primeros escalones se detuvo y regreso hasta quedar de nuevo frente a nosotros, me tense pero no lo deje verme insegura

—Se que no estoy en condiciones de pedir nada, pero solo quisiera…—Enarque una ceja— puedo darte un abrazo

—Yo…— levante mi rostro para ver a Edward que sonrió y me indico que lo hiciera, pero yo no sabía qué hacer, la mano de Edward que estaba en mi cintura me empujo suavemente, deje escapar el aire que había en mis pulmones y di un paso acortando la distancia que había, el sonrió y me abrazo, deje mis brazos a mis costado en verdad que no sabía qué hacer, envolví su cuello y me apretó mas contra él, era un abrazo cálido

—Siento decírtelo hasta ahora, pero luces hermosa esta noche Bells, ya no hay rastros de mi pequeña, ya eres toda una mujer— me susurro y yo no pude más que apretar mas nuestro abrazo, pequeñas lagrimas comenzaron a bajar por mi mejilla, me separo suavemente para limpiar las lagrimas, un sollozo se escapo de mis labios

—Gracias

—Te quiero Bells— beso mi frente y se fue rumbo a su auto, un par de brazos me envolvieron, me gire en su abrazo y pegue mi rostro a su pecho, esto había sido demasiado, sus palabras habían sido sinceras lo sabía por su tono y por la manera en la que las había dicho, escuche el ruido del auto al alejarse, se había ido.

—Todo está bien amor?— tome su rostro entre mis manos y lo obligue a inclinarse un poco para poder dejar mis labios sobre los suyos, enterré mis manos en su cabello atrayéndolo más a mí, era un beso demandante solo necesitaba saber que estaba ahí, nos separamos jadeando por la falta de aire, bese su cuello—Mi vida…

—Uhm— abrí los ojos y me encontré con su dulce mirada

—Sera mejor que regresemos dentro con los demás— asentí y me deje guiar hasta la sala, donde se estaban despidiendo los padres de Rose y Jasper.

Estuvimos un rato mas entre platicas y disfrutando el ver a Evan jugar con sus nuevos juguetes, no sabía que se me hacia más gracioso si ver a mi hijo o a Emmett comportarse como un niño de tres años, supe que era hora cuando mi pequeño comenzó a tallarse los ojitos y bostezar, unos minutos más tarde se levanto ignorando a Emmett y extendiéndole los brazos a Edward para que lo acunara en sus brazos, no tardo absolutamente nada en caer profundamente dormido

—Porque no se quedan a pasar la noche— pidió Esme

—Lo siento mamá, pero Evan no nos perdonara si lo alejamos de los regalos que le esperan debajo del árbol, además está el regalo de Bella— beso mi mejilla

—Hermano esa es demasiada información, no quiero imaginar qué clase de regalo es— sonrió de manera burlona

—Eso es algo que no te incumbe Em, además yo también le tengo un regalito

—Bella!

—Pero mañana los esperaremos para comer— interrumpió Esme antes de que Emmett y yo comenzáramos una pelea de indirectas

—Es en unas horas mamá— corrigió la pequeña Cullen

—Lo que sea, los esperaremos para comer, mañana que vengan se llevan los regalos no quiero que se les haga más tarde

—Nos vemos— me despedí de cada uno y abrace a Rose quien respondió

El camino fue tranquilo y en silencio, esta vez lleve a mi pequeño en brazos ya que al quererlos dejar en su sillita había estado a punto de despertar, no me cansaba de decir que era el pequeño más hermoso, mantenía mi vestido firmemente agarrado entre sus mantas y su carita enterrada en mi pecho, su respiración era tranquila

—Yo lo llevo— fue en ese momento que me di cuenta de que ya estábamos en casa y Edward se había inclinado para quitar a Evan de mis brazos, me negué y baje sosteniéndolo, le colocamos su pijama y lo arropamos, solo esperaba que no se levantara temprano

—Tienes algo en mente para cerrar esta maravillosa noche— mordió el lóbulo de mi oreja cuando estuvimos en nuestra habitación— Este vestido es sumamente tentador

—Te parece— deslice un dedo por mi cuello siguiendo el escote de mi vestido, el siguió la trayectoria, antes de volver a besarme con pasión, delineo la línea de mi mandíbula bajo por mi cuello su lengua acaricio la línea de mi escote, mordí mi labio y respire profundo

—Detente— levanto su mirada sin comprender porque lo había detenido de su tarea me libere de su abrazo fui hasta donde estaba nuestras pijamas

—No creo que la necesite cariño, para lo que tengo en mente no la necesito

—Yo creo que si la necesitaras— se la entregue junto con una almohada y una manta

—Que se supone que debo de entender por esto— levanto ambas manos donde sostenía lo que le acababa de entregar— me estas echando de nuestra habitación

—Lo que hiciste fue muy bajo y estoy molesta contigo, tan moleta que no puedo dormir contigo en la misma cama, así que espero que el sillón de la sala o el del estudio sean lo suficientemente cómodos

—Bella…

—Habíamos quedado que no había secretos y tú me ocultaste que mi padre se había acercado a nuestro hijo—le reproche

—Amor, tu padre está arrepentido ya te lo había dicho y te lo repito, no dejaría que nadie se acercara a nuestra familia si supiera que la va a lastimar

—Pero es que no entiendo porque confías en él

—Bella, solo sé que hago lo correcto, deberías de intentar ser un poco más flexible

—Y regresamos a donde mismo, no Edward, no está en mis planes perdonarlo

—No te estoy pidiendo que lo perdones solo un trato más cordial

—Ni te acomodes en la cama Cullen tu no dormirás aquí

—Vamos mi vida, no puedes estar hablando en serio

—Acaso me estoy riendo— comencé a quitarme los pendientes y la fina gargantilla

—No me puedes echar de mi habitación, es navidad

—Tus caras no me convencerán— abrí la puerta, el bufo tomo sus cosas de mala gana y salió, lo llame se giro con el semblante molesto— Feliz Navidad Edward

No había tenido que hacer eso pero se lo merecía, eso le enseñaría que debía de hablar las cosas conmigo y más si estas me involucraban, no solo debía de actuar, sabía que lo había hecho con buena intención pero no debía de forzar las cosas, no era fácil perdonar a mi padre después de todo el daño que e hizo.

Me coloque uno de los camisones que Alice me había dado no tenia opción de algo mas, nota mental debía de conseguir algo mas decente para dormir, lave mi rostro y me metí entre las mantas, me hacía falta mi esposo, suspire y solo abrace una de las almohadas que era de él, su aroma se desprendía de ella, me removí por la cama sin poder conciliar el sueño, vi el reloj de mi mesita de noche y marcaba 3:43 am, tenía que dormir ya que en unas horas tendríamos que levantarnos para ir a comer con nuestra hermosa familia, fui cayendo en un profundo sueño.

Me vi en la entrada de aquel lugar donde se llevo a cabo el baile temático, aquel sitio que me mando al exilio auto impuesto, que me mantuvo alejado de todos mis seres queridos, los veía a todos sonreían, entre al salón abriéndome paso solo buscaba a una persona, busca a Edward

—Bella, amor…— me gire al escuchar su voz aterciopelada, me sonrío, me tomo de la mano y me llevo hasta el centro de la pista, tomo mi cintura con una de sus manos presionándome contra su cuerpo con la otra tomo mi mano, el se movía de una manera delicada me guiaba, sus ojos mantenían ese brillo que me hipnotizaba su sonrisa torcida enmarcaba su bello rostro.

Su rostro estaba a centímetros del mío podía sentir su respiración chocar con la mía, sus labios rozar los míos y ambos nos fundimos en un beso lento, disfrutábamos el sabor del otro, la sensación placentera de su lengua moverse junto con la mía, abrí los ojos y me separe de inmediato ya no era Edward era Demetri que sonreía de maneta burlona, me quede de piedra y sentí sus labios posarse sobre los míos su lengua rozar mi labio, coloque mis manos en su pecho y lo avente alejándolo de mi cuerpo, abrí los ojos al escuchar un golpe sordo, encendí la luz de mi lámpara para encontrar a mi dios griego en el suelo frotándose la espalda

—Que haces aquí?— mi respiración estaba normalizándose

—Tan molesta estas, que tienes que lazarme de mi cama?— se levanto, enarcando una ceja

—Yo estaba dormida, espera… si yo te lance eso quiere decir… me estabas besando?

—Estabas muy inquieta, te bese y te relajaste pero de pronto me empujaste— me acerque dejando la manta de lado, note que su mirada me recorría, lo tome del elástico del pantalón y hale de él hacia mi— Me dirás que soñabas?

—Un mal sueño, uno que no quiero recordar— acaricio mi mejilla, subió a la cama y se quedo frente a mi

—Intenta vo…— lo bese no lo deje terminar, solo necesitaba sentir que era real, sonare como una loca pero cada vez que tenía esa clase de sueños necesitaba saber que él estaba ahí conmigo que era real, que estábamos juntos.

—Estas cansado?— sonreí mientras jugaba con el elástico de su pantalón, beso mi cuello y su bajo por mi pecho hasta llegar a mis senos, hizo de lado mi camiseta dejando al descubierto mis senos, su lengua acaricio alrededor de mis pezones para después intrudicirlo en su boca logrando que mi espalda se arqueara y un gemido saliera de mis labios

—Eso responde a tu pregunta— asentí sonriendo, lleve mis manos a la parte superior y lo desabroche para darle mayor acceso.

Su sonrisa se amplio, continuo besando mis senos, lo hacía de una manera lenta que me provocaba morder mi labio para evitar que gimiera de la manera que deseaba hacerlo, su boca siguió su camino bajo dejando pequeños besos en mi vientre, alce mi cadera al sentir sus manos tomar los extremos de mi panty, la quito de una manera lenta que me estaba torturando, subió besando mis piernas, sus manos iban separando mis piernas, apreté la sabana debajo de mi cuerpo y gemí al sentir su lengua rozar mi intimidad.

—Edward…— arquee mi espalda disfrutando de cada roce de su lengua con mi intimidad, se detuvo en aquel punto que me inundaba de placer, que lograba que mi mente se pusiera en blanco, cerré mis ojos, hundí mis dedos en su cabello y me deje llevar por el placer que me estaba provocando

Iba a protestar porque se había separado de mi centro, pero sus labios chocaron con los míos "Sh… estás haciendo demasiado ruido mi vida", mordí mi labio al escuchar sus palabras, su voz era ronca y sus ojos reflejaban el deseo y el grado de excitación.

—Te amo

—Y yo a ti mi amor— mordí su labio al sentir la punta de su miembro en mi entrada, empujo suevamente hasta estar dentro de mí, gemí ante la ola de placer de sentirlo estar dentro, se giro dejándome sobre él, me incline para rozar sus labios, comencé a mover mi cadera sintiendo una de sus manos acariciar mis senos y la otra fue directo a mi clítoris, grite sin poder evitarlo había sido una sensación electrizante que me recorrió todo el cuerpo

—Muevete amor— comencé a moverme más rápidamente el movía su cadera al mismo ritmo que el mío, sus jadeos llegaban directamente a mi oído, era una dulce melodía me uní a él, en verdad que lo estaba disfrutando

—Mas, hmm…— cambio de posición dejándome de nuevo debajo de él, comenzó a moverse mas rápido a un ritmo que me hacía imposible el no gritar, mordí la almohada ahogando los sonidos que pugnaban por salir de mi boca, Edward escondió su rostro en mi cuello sus jadeos eran fuertes, ambos nos tensamos y alcanzamos un maravilloso orgasmo, apenas podía respirar

—Es un hecho mi vida, me gustan las reconciliaciones— lo abrace riendo

—Te amo

—También yo amor—beso mi cabello y me apretó contra su cuerpo— duerme amor

Me acurruque contra su cuerpo, su aroma, su respiración y el sonido de su corazón fueron suficientes para dejarme dormir tranquila, estaba segura, junto a él nada malo sucedería, el nos cuidaría de la misma manera que yo los cuidaría a ellos, abrí los ojos al escuchar que la puerta quería ser abierta

—Vamos enano— me beso antes de salir de la cama y tomar su ropa, me paso la mía pero en definitiva es algo que no usaría menos delante de mi hijo, Evan seguí insistiendo así que tome lo primero que encontré, un short y una playera de Edward, cuando estuve vestida Edward abrió la puerta y dejo entrar a un mostrito

—Papi, hay degalos bajo nuesto abol— chillo emocionado

—Vamos a verlos

—Vamos mami— tomo mi mano y me llevo hasta el estudio donde estaba el árbol, ahí había cerca de 10 regalos, de los cuales 6 eran de Evan, comenzó a abrirlos ilusionado Edward y yo solo nos acomodamos en el sillón observándolo, sus caritas iban de la emoción, a la sorpresa

—Mida mami como el tío Em— me mostro una bola de beisbol

—Ya podrás jugar con ellos— le sonreí

—Dale este a mami— vi que Edward le entregaba una cajita finamente envuelta en papel rojo

—Gracias amor— bese mejilla de mi hijo, le indique cual era el regalo de Edward y se lo entrego, espero a que lo abriera, le había comprado un Rolex, sus pupilas se dilataron y se giro para verme yo solo le sonreí

—Que es papi?

—Un reloj— no le intereso tanto y volvió a uno de sus regalos, una pista de autos— y aun falta uno, pero primero veamos que es el regalo de tu mami

—Abelo mami— quite la envoltura , abrí la caja y me encontré con otra más enarque una ceja y Edward solo se encogió de hombros, abrí la siguiente cajita y sorpresa me encontré con otra, Edward estaba conteniendo las ganas de reír, si había otra dentro juro que se la lanzaría en la cabeza a mi adorado esposo, pero no solo me encontré con una nota y un par de pendientes

Si quieres descubrir el resto de tu regalo en tu auto lo encontraras
Te amo

—Que es mami?— se acerco a mí y tomo la notita pero aun no sabía leer— que dishe?

—Que mi verdadero regalo está en mi auto

—Esperen aquí y cierren los ojos falta un regalo para el pequeño de esta casa— le cubrí los ojos a Evan y cerré los míos, no sé qué es lo que estaba tramando este hombre pero solo esperaba que no sobrepasara los limites con sus gastos excesivos.

—listo pueden abrirlos— el pequeño corrió junto a Edward que había dejado una caja de un tamaño considerable en el suelo, comenzó a intentar deshacer el moño de la caja pero fallo así que Edward termino quitándolo pero no abrió la caja, ese fue el trabajo d nuestro pequeño

—Es un cachodito— grito emocionado, me levante para ver en el interior de la caja un cachorro, un labrado chocolate para ser exactos, parecía que había estado durmiendo porque bostezo y enfoco sus grandes ojos azules hacia nosotros

—Te gusta?—Pregunto Edward clocándose en cuclillas saco al animalito de la caja y lo dejo en el piso se acerco a Evan extendió su mano y se la lamio

—Es mío

—Si, es todo tuyo— me acomode en cuclillas y el cachorrito se me acerco, era lindo lo único que le encontraba de malo es que el necesitaba un jardín y este era un Pent—house, creo que ese detalle se le había escapado a mi amado esposo

—Solo debes de buscarle un nombre a nuestro nuevo integrante—acaricie la cabecita del perrito, comenzó a correr por la casa y Evan detrás de él

—Él quería una mascota

—Si amor, pero no tenemos un jardín

—Ya no las arreglaremos— me beso levantándome del piso

—Me puedes decir cuál es mi otro regalo y porque está en mi auto

—cuando lo veas lo comprenderás cielo

Nos fuimos a dar una ducha, estaba cansada apenas habíamos dormido, pero eso no importaba nos esperaba un gran día por delante, Evan fue un poco más difícil de convencer ya que no quería dejar a su nuevo amigo solo ya que según él podía perderse, lo maravilloso fue tener que ir a casa de Esme con nuestro nuevo integrante.

—Bella cierra los ojos— negué pero obedecí a la petición que me había hecho, escuche el sonido de las puertas abrirse , tomo mi cintura y sabia que con la otra tenia tomado a Evan, me detuve cuando escuche la pequeña exclamación de Evan solo había dicho "Wow", eso no era nada bueno

—Puedo abrirlos

—Adelante amor— abrí los ojos pero no vi nada relevante de pronto solo unas llaves bailaron frente a mis ojos me gire para entender el significado y ahí a mi derecha estaba una camioneta negra

—Edward que es esto?

—No te gusta es una Mercedes GLK 280

—Edward es demasiado no puedo aceptarla, puedes quedarte con ella

—No amor, yo estoy esperando que la mía llegue— abrí los ojos sorprendida— Yo comprare una para mí, pero de eso hablaremos más tarde es hora de irnos

Nos fuimos en mi nueva camioneta, el a tenia todo listo la sillita de Evan ya estaba en el asiento trasero, me sorprendió ver que su mascota fuera tan tranquilo ya que se mantuvo junto a él durante todo el trayecto, había sido muy buena elección simplemente perfecta además de que era sumamente espaciosa.

Apenas llegamos Evan corrió y su perrito detrás de él, los encontramos en el comedor Esme abrazando a Evan y Emmett abrazando al animalito , después de casi una hora Emmett había ayudado a mi hijo a ponerle un nombre "Max", y parecía que le gustaba.

La tarde paso entre platicas y viendo como los hombres intentaban ayudar a Evan para que el cachorrito hiciera alguna pirueta como sentarse cuando se lo pedían, rodar, lo divertido de ello era ver que ellos lo hacían, por ejemplo Emmett le decía rueda pero Max lo ignoraba así que se puso delante de él y comenzó a rodar, gano un par de lengüetazos del cachorro y la carcajada de todas.

Como siempre las despedidas eran las más difíciles Evan nunca se quería ir, pero solo Edward menciono que se podía quedar pero que nosotros nos llevaríamos a Max y cambio de opinión, subimos todos los regalos nos despedimos de todos y nos marchamos de regreso a casa, todo el camino Evan fue platicándole a Max sobre su escuela, sus amigos y todo lo que se le ocurría, mi hijo era simplemente adorable.

Intentamos hacer que Max durmiera en el cuarto de lavado pero Evan se empeño de que durmiera con él y como siempre gano, esperaba que esa manera de lograr convencernos solo fuera a esta edad y no cuando fuera mayor, ya que si era así, fuera un grave problema.

—Buenas noches mami

—Descansa corazón— lo bese y note que Edward acomodaba la que sería la cama de Max, después se despidió de Evan y nos fuimos a nuestra habitación, me coloque un camisón logrando que Edward centrara toda su atención en mi, nos pusimos a ver un rato televisión no había mucho que ver, me acurruque dejando mi cabeza en su pecho y mis brazos rodeándolo, lo escuche aclararse la garganta un par de veces y cuando preguntaba si quería hablar de algo negaba

—En serio no quieres hablar de nada?

—No amor

—Mientes, lo sé porque no me vez cuando respondes— tomo una bocanada de aire

—Tienes razón, es solo que ya no es como decirlo, pero solo es algo que he pensado si no quieres lo entendere, solo quiero que me escuches, no es que …— coloque uno de mis dedos sobre sus labios para que dejara de decir tantas cosas incoherentes, me acomode a horcadas sobre él— Mi vida, así no haces las cosas más fáciles

—Pero si mas entretenidas— se movió de manera que le permitía estar cómodo, recargando su espalda sobre las almohadas, dejando sus manos sobre mis piernas desnudas, se inclino hacia adelante para besarme, envolví su cuello y deje que se nos terminara el oxigeno para poder separarnos y ahora si hablar

—Es que he pensado que quizá, bueno…— enarque una ceja, tomo aire— podemosintentartenerotrobebé

—Lo puedes repetir de una manera entendible amor— le pedí, no sabía si había entendido bien o solo se trataba de algo que esperaba escuchar de sus labios

—Lo que quise decir es que si... claro si tú quieres, tal vez podríamos intentar darle un hermanito a Evan

—Otro bebé?— lo vi directamente a los ojos y el por primera vez en mucho tiempo se sonrojo

—Es solo una idea que paso por mi cabeza, pero tu estas en todo tu derecho de rechazarla, al fin de cuentas la que lo lleva en su vientre eres tu— sonreí al sentir sus manos sobre mi vientre

—Es por eso que compraste una camioneta para mí y planeas comprar una para ti, quieres autos familiares, es eso?

—Debí de hablarlo antes contigo, de hecho mucho antes de que comprar la camioneta y no es para que te sientas presionada

—Hablas demasiado Cullen— lo bese de manera apasionada, acaricie sus brazos sintiendo los músculos conforme estos se cerraban alrededor de mi cuerpo

—Eso es…

—Un sí, vamos a buscar nuestro segundo bebé

— Esta vez quiero mi mini Bella

—Sabes que esa es tu tarea, tú eres el que define el sexo del bebé

—Cierto, trabajare duro para tener mi princesa, le parece si comenzamos la búsqueda Sra. Cullen— asentí divertida

—Sí, hora de olvidarnos de todas las medidas anticonceptivas — le sonreí, se inclino hacia adelante logrando que el colchón chocara contra mi espalda y su cuerpo callera sobre el mío sin hacerme daño, deje escapar una risita tonta, esta vez lo estábamos planeando no sería una sorpresa, bueno en parte lo seria por qué no sabíamos cuando seria que sucedería.

—Papi tas apastando a mami— apreté los ojos al escuchar la vocecita irritada de mi hijo seguida de un ladrido.


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