No me dejes caer: Capítulo 52



Antojos



Solo el sonido de las notas de la hermosa melodía era lo que resonaba en el auto, el silencio que había era agradable. Él mantenía una mano en mi rodilla, mi mano izquierda iba descansando en mi vientre y la derecha la mantenía como apoyo de mi cabeza, llevaba una sonrisa tonta mientras pasábamos por el gran número de edificios.

Apenas atravesé la puerta de nuestra casa escuche la risa de Evan , camine hasta la sala de entretenimiento y lo encontré jugando con Angie quien estaba sosteniéndose el estomago de tanto reír, espere a que terminara el juego para hacerle notar que habíamos llegado, apenas me vio corrió a mis brazos, lo levante dejando que envolviera sus piernitas en mi cintura y sus manitas tomaran mis mejillas para darme un par de besos, oculto su rostro en mi cuello, me gire para encontrar a Edward haciendo gestos, se acerco y me lo quito de los brazos.

—Enano, recuerda que hay que cuidar a mami

—No me privaras de abrazar a mi pequeño— lo tome nuevamente, lanzándole una mirada de advertencia, entrecerró los ojos, yo lo ignore dándole la espalda y saliendo del salón, comencé a preguntarle sobre su día a lo que emocionado comenzó a platicarme de lo que había hecho, para muchos sus platicas podía llegar a ser hasta monótonas pero para mi eran sumamente entretenidas, además de que sabia que ese simple gesto lo hacia sentir importante, al ver que me interesaba por su día le estaba dando ese lugar privilegiado que tenia para mí y sabia que también para Edward.

Después de la comida ambos se fueron a seguir jugando en el wii yo por mi parte me dedique a observarlos hasta después de una hora que mis parpados me comenzaron a pesar, solo me levante y me fui a mi habitación para dormir un poco.

Ni en mis sueños logre sacar esa desesperación que me había invadido al pensar que algo andaba mal, estaba viviendo lo la agonía de hace un par de horas, sentía la opresión en mi pecho, los ojos me ardían y mi garganta se cerraba, la respiración se me estaba entrecortando, esos habían sido solo un par de minutos pero para mí había sido demasiado tiempo, el creer que mi bebé podría estar mal me había hecho sentir insignificante, el sonido de ambos corazoncitos me parecía seguir escuchándolo, el rostro de Edward apareció en mi sueño, como había podido dejarme pensar que algo le ocurría a nuestros bebes.

—Bella mi amor— abrí lo ojos y me encontré con el rostro contrariado de mi esposo, sentí sus pulgares acariciar mis mejillas y fue ahí cuando me di cuenta de que había estado llorando y a juzgar por la opresión en mi pecho y la respiración acelerada debía de a ver estado sollozando—que sucede pequeña

—Como pudiste?— mi voz salió entrecortada, lo empuje con ambas manos logrando que casi cayera de la cama

—No se dé que me hablas cariño, estabas soñando

—Sabes de lo que hablo Cullen— comencé a sollozar sin poder evitarlo, coloque mi mano en mi vientre— me dejaste pensar que algo andaba mal con nuestros pequeños

—Mi amor por eso estas así?—acaricio mi rostro con suma ternura y su sonrisa se hizo amplia

—Como querías que estuviera, tú no sabes lo que sentí al ver tu rostro y escuchar ese sonido extraño, pensé que…

—Lo siento amor, es solo que yo estaba igual de sorprendido que tu, iba preparado para escuchar un solo corazoncito y como siempre me sorprendiste, son dos amor, dos hermosos bebés— se acomodo junto a mi abrazándome

—Pueden ser dos princesitas— su sonrisa se hizo más amplia, eso lo sabríamos en 6 semanas, me parecía un tiempo bastante largo pero lo esperaría con ansia, hasta los 4 meses es posible conocer el sexo.

—No importa lo que sean amor, lo único importante es que estén sanos y que son nuestros— me beso con delicadeza su mano acaricio mi cintura hasta llegar al borde de mi blusa e introducir sus dedos debajo para acariciar mi vientre, sonreí al igual que él, era un gesto tierno en el que me demostraba lo feliz que estaba.

—Prométeme que si llegas a saber que algo sucede con nuestros bebés me lo dirás

—Todo va a estar bien amor, pero te prometo que no te ocultare nada—me gire hacia el reloj y note que eran las 4

—Dime qué haces aquí?, que no deberías de estar en el hospital

—Me tome el día libre para estar con mi familia—señalo como si fuera lo más obvio

—Espero que no nos pongas como pretexto para no ir a trabajar, estaremos bien— me acomode en su pecho, al poco rato Evan entro a hurtadillas fingiendo no hacer mucho ruido pero Max lo delataba, Edward lo ayudo a subir a la cama y se acomodo del otro lado de su papá, me removí adoptando una posición mas cómoda, el sonido de la televisión era el único sonido en la habitación, mis ojos volvieron a sentirse pesados

—Mami es una domilona— la risa de Edward fue discreta pero no menos audible, eso fue lo último que escuche antes de volverme a dormir, esta vez logre descansar.

El movimiento de Edward me hizo despertar y ser consciente de que hablaba por teléfono, no lograba entender una sola palabra ya que estaba hablando demasiado rápido, levante mi rostro y me talle los ojos, el solo me sonrió y me beso en la frente "en un rato mas estaremos ahí, solo que Bella se acaba de despertar"

—Quien era?— le pregunte cuando dejo el teléfono en su lugar

—Intenta despertar bien, voy a decirle a Angie que se haga cargo de Evan

—Edward!— le grite pero el ya había desaparecido por la puerta, me levante y fui al baño, me lave los dientes y acomode mi cabello, sabía que íbamos a salir lo malo es que no sabía a qué lugar iríamos, cuando Salí del baño mi esposo ya me esperaba con un abrigo que me ayudo a colocarme, tomo mi mano y me guio hasta la salida.

—No me planeo subir a tu auto hasta que no sepa a donde me llevas— abrió la puerta y me obligo a subir, abrocho el cinturón

—Rose esta en el hospital y quería verte

—Y que estas esperando, muévete Cullen— lo empuje para poder cerrar la puerta, rodeo el auto y subí detrás del volante, no tardamos en llegar al hospital, en la sala de espera del área de maternidad estaba congregados los demás Cullen, salude a Esme y Giselle, no pude contener la risa al ver Emmett con la playera al revés y los tenis diferentes y ambos del mismo pie.

—Como te encuentras— me senté junto a él, tome su mano entre las mías

—Hola hermanita— me beso en la mejilla, sonreí al notarlo nervioso que estaba

—Que se supone que haces tú aquí y no junto a Rose?

—Me hecho de la habitación, me dijo que no volviera hasta que no estuviera más calmado, pero dime como puedo estarlo, me siento con las manos atadas, ella está ahí sintiendo dolor y yo aquí sin poder controlar mis nervios

—Debes de tranquilizarte Rose y el bebé te necesitan, recuerdas cuando te dije que debías de dejar de pensar tanto en ti y comenzarías a ver por ellos—asintió— es aquí cuando comienzas, deja tu miedo y los nervios lejos, ve junto a ellos, Rose te necesita en este momento además no querrás perderte el nacimiento de tu hijo.

—No sé que hicimos todos, pero somos afortunados al tenerlas junto a nosotros, son lo que todo hombre desearía y nosotros las tenemos— su risa volvía a ser la misma despreocupada de siempre

—Debieron de hacer algo sumamente bueno para tenernos a su lado, mira que aparte de ser hermosas contamos con cerebro y esa no es una combinación sencilla de conseguir— se llevo una mano a su cabello sin dejar de reír, nos ganamos una mirada de reproche pero no me importo al menos había conseguido que sus nervios se esfumaran y ahora podía estar junto a Rose.

—Veo que al fin alguien logro hacerte salir del estado en el que estabas—Jasper se inclino para saludarme y apretar el hombro de Emmett

—Solo necesitaba que le recordaran un par de cosas, que creo te tendré que recordar en un par de meses a ti también— el asintió sonriendo

—Y te prometo que se las repetiré a Edward— señalo Emmett poniéndose de pie

—Si creo que él también necesitara que se lo recuerden y se lo agradeceré— ambos sonrieron, Emmett n pudo evitar hacer un comentario para molestar a Edward que gruño.

Envié a Emmett a que se acomodara la ropa, fue divertido ver como caminaba por el pasillo ya que le comenzaban a lastimar los tenis, solo me burle ganándome una mirada envenenada, le prometí que enviaría a Edward por el par correcto de sus tenis ya que él no se podía ir, me lo agradeció dándome un beso y un abrazo para correr o mejor dicho intentar correr dando exclamaciones de molestia

—No— fue la respuesta de Edward cuando le pedí que fuera los zapatos de Em, entrelace nuestra manos y acomode mi cabeza en su hombro, comencé a dar pequeños besos en su cuello, fingía que no le afectaba pero un gruñido apenas audible lo que me indicaba la victoria

—Seguro que no iras?— su mirada se poso en la mía y note sus pupilas oscurecidas

—Eso es jugar sucio pequeña— me beso mordiendo mi labio inferior, se levanto y se encamino hacia la salida

—Edward…— sin querer le había gritado logrando que varias miradas se colocaran en mi, mi esposo se giro con una sonrisa— podrías… traerme un batido de fresa y frambuesa

—Claro amor— me guiño un ojo y se desapareció por la puerta

Acompañe a Esme y Giselle a la habitación de Rose, abrace a mi amiga que estaba nerviosa por lo que se aproximaba, pero estaba feliz por la llegada de su pequeño, Alice parecía asustada cuando Rose presentaba alguna contracción, a mí solo me recordaba lo que yo había tenido que pasar, al menos mi rubia amiga tenia a Emmett junto a ella.

Cuando los dolores comenzaron a aumentar el doctor a cargo nos obligo a salir de la habitación, Esme y Giselle se quedaron junto con Emmett, solo le dije a Rose que se relajara y a Emmett "Intenta no desmayarte"

Regresamos a la sala de espera, me acomode junto a Carlisle se notaba la felicidad por la llegada de su segundo nieto, nos enfrascamos en una plática de lo más divertida cuando un enorme vaso apareció delante de mis ojos y sin poder evitarlo un chillido salió de mis labios, prácticamente se lo arrebate de las manos y comencé a beberlo, tanto Carlisle como Edward se comenzaron a reír, les lance una mirada de advertencia que decidieron tomar.

Edward le llamo a Emmett para que fuera por sus cosas, no tardo en llegar, me reí al verlo mover su pie felizmente, me dio un nuevo beso agradeciéndome por enviar a su hermano para poder volver a sentir su pie, le sonreí y le indique que había alguien que podía llegar en cualquier momento y no sería bueno que él se lo perdiera.

—Bella tenemos una pregunta— me cuestiono Carlisle que se había acomodado a mi otro lado, frente a nosotros estaban Charles, Jasper y Alice— que fue lo que le dijiste a Emmett, todos habíamos intentado que reaccionara pero parecía ignorarnos

—Le recordé una charla que ya habíamos tenido antes, le había dicho que cuando su bebé estuviera aquí las cosas cambiarían y que iba a dejar de pensar en él, y que este área el momento que Rose lo necesitaba más que nunca además de que no creía que se quisiera perder el nacimiento de su hijo y eso funciono— me encogí de hombros y le di un nuevo sorbo a mi batido que estaba delicioso, el brazo de mi esposo rodeo mis hombros y beso mi sien

—Sabias palabras y justo en el momento indicado— señalo Jasper

Carlisle se disculpo por tener que dejarnos un momento ya que lo habían llamado para ver un paciente, Jasper y Alice se llevaron a Charles por algo de tomar, cerré mis ojos para disfrutaba el delicioso sabor cítrico de mi batido, era mejor de lo que esperaba, la risa de Edward fue lo que me obligo a abrir los ojos y lo vi ceñuda.

—Amor, es solo que haces unos ruiditos adorables— me sonroje ya que no era consciente de que estaba haciendo esos sonidos

—Y porque no me lo dijiste antes— golpee su brazo, el solo se encogió de hombros y me beso, se inclino para tomar el popote pero lo retire— consíguete el tuyo

—No hablas en serio?— me reí y le entregue el vaso— esta delicioso

Tome una de las revistas que estaban en la mesita frente a nosotros, me dispuse a hojearla, como siempre eran los mismos chismes de siempre, pero no había nada mejor que hacer en lo que esperábamos, Edward me pego más a su cuerpo, me detuve en una imagen que llamo mi atención, era la imagen de Phil en un restaurante con una chica que no debía de ser mayor que yo, eso solo podía indicar algo.

—Estas dormida de nuevo?—pregunto en un susurro

—Solo estaba viendo que Phil parece que va a cambiar a Renée— le mostré las imágenes

—Ella se lo busco— asentí

—Todos recibimos lo que nos merecemos

—Hablando de merecer, porque no me habías dicho lo del reconocimiento que posiblemente te darán en el baile del fin de semana?

—Quien te lo dijo?— el solo rodo los ojos, era más que obvio que mi padre se lo había dicho, iba a ver un baile el fin de semana porque estaba pensando seriamente en no asistir, aunque se tratara de una clase de premiación anual

—No crees que esa es una pregunta tonta amor, tu padre fue quien me lo dijo desde la semana pasada pero aun no veo el día que tú te decidas a decírmelo— cerré la revista y la regrese a su sitio, iba a responder cuando vimos entrar a una emocionada Alice que corrió a abrazarme

—Somos tías— grito justo en mi oreja .

Media hora después nos dejaron entrar a la habitación donde Rose mantenía un pequeño bultito a su lado, para Emmett todos habíamos desaparecido, el solo tenía ojos para su esposa y su pequeño hijo, abrace a mi amiga y conocí a mi primer sobrino, era un hermoso niño de tez blanca ojos azules y el cabello y los hoyuelos de Emmett, el nuevo feliz papá.

Nos marchamos a casa sabiendo que Rose y el bebé necesitaban descansar, el trabajo de parto era sumamente desgastante y lo que menos querías después de ese momento era estar soportando visitas, pero mañana estaría de mejor humor.

Todos los días estuvimos visitando a Rose, al segundo día la dieron de alta y se fue a su casa donde ya todos la esperábamos para darle la bienvenida, sería su primera noche en su casa después de un par de semanas, y también era la hora de que sus horas de sueño se vieran interrumpidas por el llanto, uno que para algunos seria molesto pero no para ellos. Dos días después mi amiga nos había dicho que la primera noche había sido dura pero aceptable, no se había despertado más que dos veces y después de alimentarlo se quedaba profundamente dormido.

Mí adorado esposo se le había ocurrido decir sobre el evento del sábado al cual estaba pensando no asistir, todos me recriminaron por no querer hacerlo y termia enfrascada en una tarde compras al lado de la duendecilla que no paraba de saltar, agradecí que nos detuviéramos a comprar un helado.

El jueves fue el día en que se llevo a cabo la sesión de fotos para Forbes, esta vez también eso sería una sorpresa para los demás, no estaba acostumbrada a estar delante de una cámara y mucho menos posando, Edward se mantenía detrás de de la pantalla donde estaban siendo registradas y no hacia más que levantar los pulgares, enfundada en un precioso vestido azul oscuro que se ajustaba a mí como una segunda piel y un par de tacones altos Louboutin. Las imágenes eren divinas, apenas y podía creer que esa era yo, agradecí de que las poses que me habían hecho adoptar cubrieran mi embarazo, mi vientre había comenzado a crecer, aunque era pequeña la protuberancia ya era notoria y no tardaría mucho en hacerse visible, pero en lo que eso sucedía quería que siguieran siendo solo especulaciones. Después de colocarme mi ropa nuevamente me uní a Edward que mantenía una carpeta en sus manos, rodé los ojos al comprobar que eran las imágenes de la sesión de fotos, no se había podido contener y había pedido que le regalaran una copia, el fotógrafo David LaChapelle accedió gustoso al ver que su trabajo le había agradado a mi esposo, además quien se podría quejar de su trabajo, ya que es un fotógrafo mundialmente conocido por haber trabajado con estrellas del espectáculo realmente importantes.

El gran día había llegado, el vestido que Alice había elegido para la ocasión era muy bonito además de que me hacía sentir cómoda, los vestidos ajustados no eran una opción, aun podía usarlos pero eso implicaba dar a conocer la llegada de mis dos hermosos bebes y con ello la atención de todos los medios, prefería mantenerlo oculto ya que no quería comenzar con los rumores, así que era feliz con mi vestido que era holgado.

—Lista para tu gran noche— asentí nos despedimos de Evan y nos dirigimos al lugar del evento, como cualquiera al que asistíamos había un gran número de fotógrafos, posamos para algunos cuantos y me sorprendió que me preguntaran por mi madre, si era verdad que su romance estaba por terminar por aquella joven de la fotografía que había visto, solo me limite a decir "No tengo nada que decir respecto a la relación de Renée"

En el pasillo que dirigía al salón me encontré con mi padre que nos esperaba y por su rostro sabia que a él también lo debían de a ver sido asediado con las preguntas sobre mi madre, solté el brazo de Edward y camine más aprisa hasta llegar y abrazar a mi padre que me estrecho con cuidado

—No dejes que sus preguntas te afecten—bese su mejilla y el asintió, saludo a mi esposo que me extendió nuevamente su brazo y nos dirigimos a nuestra mesa, me alegro de ver rostros conocimos, como Jonh Burke y Grace que estaban en la misma mesa que nosotros, no pude evitar ser un poco efusiva pero a esta hermosa pareja le debía muchísimo, el apoyo en el momento más difícil de mi vida tanto en lo empresarial como en lo personal.

Antes de la cena fue la esperada premiación, me nombraron como la figura más prometedora, mi padre y Edward estaban felices al igual que yo, tomaron algunas fotografías con mi padre y con Edward. La cena estuvo deliciosa y la conversación era amena, note a mi padre quedarse callado a mitad de una de sus frases, enfoque lo que estaba viendo y ahí vi a mi madre que iba del brazo de aquel hombre, ella nos vio y cínicamente sonrió.

—Esa canción me gusta, quiero bailar, me acompañas papá— el brillo en los ojos de mi papa apareció, como cada vez que escuchaba que lo llamaba de esa forma y no solo por su nombre

—No olvides que tú vienes acompañada

—Pero a Edward no le importara compartirme contigo esta noche, no es así amor?

—Adelante, además Charlie, nunca hay que desairar a una hermosa dama

Mi padre se levanto se acomodo el saco y extendió su mano hacia mí, le di un beso en los labios a mi esposo y tome la mano de mi padre que me guio hasta el centro de la pista, tomo mi cintura de manera delicada y su mano apretó sutilmente una de las mías, comenzamos a bailar al compas de la música

—Y como te has sentido?—susurro, yo sonreí al saber a lo que se refería

—Muy bien a excepción de las mañanas que es cuando más molestias siento

—No sabes lo feliz que me hizo el saber que seré abuelo de nuevo— giramos un par de veces, me estire hasta quedar a unos centímetros de su oído

—Y por partida doble— me separe y note su semblante contrariado, estaba intentado descifrar mis palabras, cuando lo hizo su sorpresa fue palpable, apretó su agarre suavemente y beso mi frente con dulzura

—Gemelos?

—Puedes creerlo— sabia que la sonrisa en mi rostro debía de ser enorme, así era cada vez que hablaba de mis pequeños.

—Veo que tu esposo no se anda con las cosas a medias—me guiño un ojo

—Siempre se va a lo grande— me burle pegando mi frente en su pecho, sintiendo su moviente ya que al igual que yo el también estaba riendo de mi cometario—solo buscábamos una pequeña

—Y posiblemente sean dos, que serán hermosas como su mamá

—Espero que esta vez los genes estén de mi parte, ya que Evan es un completo Cullen
Bailamos un par de piezas más y me alegre de ver que mi padre se había olvidado de a ver visto a Renée, cuando necesite tomar un poco de agua se lo hace saber y me guio hasta nuestra mesa

—Quien diría que me los encontraría aquí— apreté la mano de mi padre

—Dudo mucho esto sea una casualidad

—Así que ahora salen como una familia— se burlo

—Todo ha ido tan bien desde que saliste de nuestras vidas y si nos disculpas Bella y yo íbamos a nuestra mesa, no quiero que arruines una noche importante para mi hija— me beso el cabello y seguimos nuestro camino. No solté la mano de mi padre hasta que Edward me pidió bailar con él, mi padre sintió que no e quería alejar por Renée, pero me tranquilizo diciendo que él no se acercaría a ella.

Me alegre que el resto de la noche no nos encontráramos mas con la desagradable presencia de mi madre, nos fuimos después de mi padre, llegamos sin hacer ruido revisamos que Evan durmiera tranquilamente, tome un camisón y me encerré en el baño en lo que me desmaquillaba, desasía mi peinado, lavaba mis dientes y me quitaba el vestido, al regresar a nuestra habitación corrí y salte a la cama para envolverme en las cobijas, me acurruque junto a Edward que sonreía ante mi acción

—Que fue eso?

—Está haciendo un poco de frio— me cubrió con las mantas para evitar que el frio tocara mi piel, me coloque sobre él que enarco una ceja y con su característica sonrisa— tengo una idea mejor para entrar en calor

—Puedo ayudarte en eso— movió su cadera frotando nuestros sexos, logre sentir que el ya se duro, deje escapar un jadeo ante su roce, lo ansiaba, teníamos cerca de 4 días sin estar juntos y con la revolución de mis hormonas

Pronto nuestras prendas abandonaron nuestros cuerpo, mis manos exploraron cada centímetro de su piel de la misma manera que sus labios recorrían la mía, como era costumbre sus labios se cerraron en uno de mis pezones que estaba duro por sus caricias, deje escapar un jadeo bastante alto y solo sonrió "ya estas más sensible a cada caricia", moví mi cadera para sentirlo, sus dedos se abrieron camino hasta tocar mi centro y acariciar la protuberancia que me hizo jadear, no tardo en entrar en mi y silenciar mis jadeos con sus labios, sus movimientos eran lentos pero profundos tocaban una fibra que me estaba haciendo sumamente difícil la tarea de no gritar, las manos de Edward apretaron la sabana debajo de mi cuerpo, sus jadeos eran excitantes, dije su nombre un par de veces de manera entrecortada y el repitió mi nombre seguido de un te amo, envolví mis brazos en su cuello y hundí mis manos en su cabello, mis paredes se cerraron presionando su miembro logrando que ambos llegáramos a un placentero orgasmo, se desplomo sobre mi pero al instante se giro dejándome sobre él mientras recuperábamos nuestra respiración.

—No te hice daño— levante mi rostro extrañada de su pregunta— es solo que siento que fui un poco brusco con algunas partes de tu cuerpo que están mas sensibles— sus dedos acariciaron el contorno de mis senos

—Para nada, fuiste muy cuidadoso como siempre—roce sus labios

—Prométeme que si alguna vez soy muy brusco o te lastimo me lo dirás

—Dios Edward, cuando se dice que se está más sensible se refiere a que estas más receptiva, sientes cada caricia con mayor intensidad, no te preocupes tanto o no disfrutaras las veces que hagamos el amor

—Sabes que a veces somos demasiado apasionados— me reía ante su definición de nuestras noches más ardientes.

Me acomode junto a él cubriendo mi pecho con la sabana, el se acomodo de lado apoyando su cabeza sobre su mano la otra posarse sobre mi vientre

—Te has dado cuenta de que…

—De que he comenzado a crecer?—asintió con una enorme sonrisa— en poco tiempo no abra manera de ocultarlo

—Serás bellísima

—Quiero que sigas diciendo eso cuando este enorme— gire mi rostro al lado contrario, sus dedos rozaron mi mandíbula hasta llegar a mi mentón y obligarme a verlo de nuevo

—Escúchame bien amor, aun cuando el embarazo este avanzado seguirás siendo hermosa, te querré y deseare de la misma manera que lo hago en este momento

—De verdad— sonreí de manera tímida ante sus palabras

—Te lo juro—beso y acaricio mi vientre— pequeños es hora de dormir, espero que mañana sean niños buenos y no hagan que su mami salga corriendo al baño

—Ruego porque escuchen eso— hundí mis dedos en su cabello que estaba aun húmedo por el sudor de nuestra pequeña actividad nocturna, acomodo su cabeza en mi vientre, le desee buenas noches y ambos nos quedamos profundamente dormidos.

El domingo fuimos con Esme, después de desayunar nos marchamos a casa de Rose que vivía a un par de manzanas, cuando llegamos Rose fue la que nos abrió y nos encontramos en la sala a Emmett dormido con su pequeño sobre su pecho que igual a su papa estaba en el mundo de los sueños, con sumo cuidado Alice lo abrazo y Emmett gruño pero no despertó, Rose nos explico que no habían pasado muy buena noche ya que el pequeño Alexander había estado inquieto, nos ofrecimos a cuídalo por un rato para que Rose pudiera dormir, no lo agradeció y se marcho un rato a su habitación.

Alex se despertó poco después de dos horas de que Rose se hubiera dormido, el primero en llegar fue Emmett que aun estaba un poco dormido pero eso no le impidió buscar a su pequeño que lloraba, al vernos solo nos saludo e intento quitarle el bebe a Esme que se negó al ver que hijo aun estaba algo dormido y no lo arriesgaríamos.

Las semanas pasaron y un día que nos encontrábamos junto con Esme llego la pequeña duendecilla feliz , ese día había tenido cita con su ginecólogo y acababa de descubrir que sería mama de una bebita, apenas lo sabía y yo ya sentía pena por la pequeña, Alice no paraba de decir la cantidad de vestidos que debía de usar, los peinados que podría hacerle, los zapatitos, dios si yo fuera esa pequeña estaría temblando por lo que mi madre haría conmigo.

—No me veas así Alice

—Hasta cuando sabrás que es?

—3 semanas, y te advierto que aunque sea niña no voy a aceptar que llegues tu a querer cambiarla cada media hora, ten en cuenta de que es tu bebé no una muñeca— le advertí, ella solo hizo un mohín

—Pero se verá tan linda— bufe negando

—Aburrida—saco su lengua

—Exagerada— ambas hicimos un mohín y Esme solo se comenzó a reír, nos giramos para verla y ella fingió que tosía, ese truco era realmente viejo

—Chicas controlen sus hormonas, no niego que son muy entretenidas pero no quiero que se enojen por algo tan insignificante— ambas nos miramos y nos echamos a reír, la verdad es que las hormonas nos controlaban

Las mañana seguían siendo bastante feas, el baño era mi mejor amigo en ese momento, las nauseas me hacían despertar y salir corriendo al baño, segundo después Edward se me unía y acariciaba mi espalda, me había cansado de decirle que no quería que me viera en ese estado pero él me ignoraba y lo seguía haciendo, así que mejor opte por no decir nada y dejarlo acompañarme.

Comenzaba a usar ropa completamente holgada porque mi vientre ya estaba un poco abultado y como era lógico las especulaciones habían comenzado, algunos de los fotógrafos que nos habíamos encontrado en nuestra salidas en familia no dejaban de preguntar si es que abría un nuevo Cullen, nosotros lo negábamos y Evan nos pregunto que porque no decíamos que iba a tener un hermanito, llego a pensar que no lo queríamos, le explicamos que lo hacíamos para que nadie nos molestara y nos dejaran respirar.

Como cada noche fui a despedirme de mi hijo que se estaba preparando para dormir, me incline para besarlo y él me abrazo me dijo un te quiedo mami y lo que siguió no me lo esperaba, toco mi vientre y deposito un beso deseándole buenas noches a su hermanito, acaricie su cabello, me despedí y salí de la habitación conteniendo las ganas de llorar, me deje caer en la cama sintiendo mis lagrimas bajar por mis mejillas, un par de minutos después Edward me abrazo y me acuno hasta que mi llanto se detuvo, me extendió un pañuelo, lo acepte limpiando mis mejillas y mi nariz

—Lo siento es solo que…

—Tranquila amor, se que todo esto es debido a tus locas hormonas, se que el gesto de Evan te desconcertó, pero es maravilloso ver el cariño que le profesa sin conocerlo siquiera

—Sera un excelente hermano mayor—acaricie mi pancita, pronto tendríamos que aceptar el embarazo y tomar medidas que nos cuidaran del acoso de los medios si seguía creciendo como hasta ahora en un mes sería imposible ocultarlo, ambos nos acomodamos entre las mantas y encendí la televisión buscando algo interesante que ver, el sueño me había abandonado y Edward se había quedado profundamente dormido, me libere de los brazos de Edward y me escabullí hasta la cocina evitando hacer demasiado ruido, abrí el refrigerador y me encontré jarabe de chocolate, ahora solo debía de encontrar con que combinarlo, un chillido de emoción se escapo de mi garganta al encontrar fresas, coloque algunas en un plato y las bañe con chocolate, revise el congelador y encontré nieve de vainilla, le puse un poco y me acomode en la mesita a disfrutar de mi aperitivo nocturno

—Comenzamos con los antojos nocturnos— Edward se acomodo a mi lado, se notaba algo cansado

—Tenía un pofco de hambre y encontré shocolate—dije mientras comía un poco, le ofrecí pero el solo se negó, cuando termine deje mi plato en el lavavajillas

—Bueno señoritas es hora de marcharnos a la cama.

Dos días después estaba viendo la televisión ya que mi sueño había desaparecido nuevamente, de nuevo los antojos estaban apareciendo y esta vez sabía que no había en nuestro refrigerador

—Edward— lo moví dulcemente el solo emitió un hmmm y coloco su cabeza cerca de mi vientre ya que yo me encontraba sentada con la espalda apoyada en un par de almohadas—amor

—Que lo administren cada 8 horas— me reí al escuchar que daba indicaciones ni dormido dejaba de pensar en su trabajo

—Edward Anthony Cullen— le dije de manera seria y lo moví, el se incorporo totalmente desorientado, poso sus ojos sobre los míos reprimiendo un bostezo

—Te duele algo, están bien?

—Solo quiero helado de limón y galletas con chispas de chocolate

—Bella son las 2 de la mañana— vio la hora en el reloj que estaba sobre su mesita de noche

—Tenemos antojo de helado de limón y galletas de chispas de chocolate

—Mañana te prometo que te comprare una dotación enorme de cada cosa ahora solo hay que dormir mi vida, fue un día realmente duro— bufe resignada, el se acomodo nuevamente en la cama y de inmediato se volvió a dormir, el antojo ahí seguía y ya que el no planeaba ir por nuestro helado tendría que ir yo a conseguirlo.

Me coloque un jeans y una sudadera, me escabullí nuevamente hasta el estudio que era el lugar donde guardábamos las llaves de los autos, Salí por la puerta de la cocina que daba directamente al garage, conduje por cerca de 10 minutos hasta que encontré una tienda de autoservicio abierta las 24 horas, tome mi helado y mis galletas y regrese evitando hacer el mínimo ruido, cerré la puerta tras de mí y fui directamente a tomar una cuchara, destape el bote de helado, parecía una niña pequeña que tenía mucho sin comer algo que le gustaba. Lleve un par de cucharadas a mi boca disfrutando el exquisito helado que se desasía en mi boca para descender por mi garganta hasta llegar a mi estomago, esto era mejor de lo que esperaba.

—Podrías decirme que significa esto?— la cuchara estuvo por resbalar de mis manos ante la impresión de ver a mi esposo, su voz denotaba el enojo, su rostro estaba sereno pero su mirada helaba la sangre, en una de sus manos presionaba las llaves de su auto logrando que sus nudillos estuvieran blancos

—Solo fui…

—Te dije que mañana iríamos— se acerco y yo retrocedí, manteniendo mi voz serena aunque la actitud que estaba tomando me estaba asustando, jamás lo había visto tan enojado y menos conmigo

—Pero el antojo era en este momento— me lleve un par de cucharadas a mi boca y dios era exquisito

—Tienes una idea lo que sentí al no encontrarte en la cama, marque a tu celular solo para comprobar que lo habías dejado— prácticamente me estaba gritando

—Solo fui por mi helado, se que estabas cansado y por eso no insistí— me defendí manteniendo mi voz serena

—Bella pudiste comer algo de lo que había en el refrigerador, hay helado de menta—reviso el refrigerador

—Pero yo quería de limón

—Deja de comportarte como una niña, dime qué diferencia hay— grito cerrando el refrigerador de golpe, apretó sus puños, cerró los ojos en lo que tomaba una bocanada de aire, deje caer mi helado y la cuchara para salir corriendo a mi habitación— Bella, espera…

Entre cerrando la puerta con seguro me deje caer sobre la cama con las lagrimas bañando mis mejillas, lo escuche golpear la puerta para que lo dejara entrar pero no lo hice, ni siquiera le conteste, estaba dolida porque me había gritado, encendí el televisor y subí el volumen para no escucharlo, mi celular comenzó a sonar lo encontré en su mesita de noche lo tome solo para cancelar la llamada y apagarlo.

Como cada mañana me levante hasta llegar al baño, mi estomago se contrajo de manera violenta pero nada que no hubiera sucedido antes, me di una ducha rápida acariciando mi pancita sin poder ocultar mi sonrisa, me envolví en una toalla y fui por mi ropa, opte por un vestido holgado que era lindo, una bailarinas y una suéter, vi la hora eran las 7:30 justo a tiempo para despertar a Evan, escuche que golpeaban la puerta tome aire y abrí para encontrarme de frente con mi esposo

—Amor yo…— pase de largo y entre a la habitación de Evan que tenia a Max junto a él, lo ayude a cambiarse para bajar junto s a desayunar. Acomode a Evan en su silla y yo junto a él mientras revisaba el periódico.

—Y mi papi— aparte la vista del periódico y lo bese en la mejilla

—Se está terminando de cambiar— comencé a comer mi desayuno cuando llego Edward que beso a Evan y se acerco a mi pero yo gire mi rostro, y continúe con mi desayuno, mi hijo se paro sobre la silla, envolvió sus brazos en mi cuello me dio un beso—anda a lavarse los dientes porque ya es hora de ir a la escuela

—Voy!— lo ayude a bajar y salió corriendo seguido por Ángela, tome de nuevo mi periódico y me enfrasque en la sección de finanzas, había una nueva baja pero nada como para alarmarse, bebí mi jugo de naranja

—Mi vida…— sentí su mano en mi rodilla, la aparte de golpe y me levante dejando el periódico en la mesa

—Listo mami— llevaba su mochilita en la espalda y una su lonchera en la mano

—Ángela puedes subir a Evan a mi auto— le pedí ignorando a Edward

—Es más segura la camioneta por eso te la di— señalo Edward

—Angie puedes subir a Evan al audi— Remarque la última palabra, solo lo escuche bufar y seguir con su desayuno, yo me marche a lavarme los dientes y me encamine hasta mi auto donde Ángela estaba con Evan

—Está todo bien?— asentí y me subí detrás del volante, maneje con precaución hasta llegar a la guardería de mi pequeño, durante el camino me había contado el sueño que había tenido, le prometí que sería yo la que lo iría a buscar cuando saliera y eso pareció gustarle, me beso y corrió a tomar la mano de su maestra que lo recibió con un abrazo y lo condujo a su salón.
Tome un par de atajos que había descubierto y logre llegar en solo 10 minutos, llegue a mi oficina y comencé a trabajar en los papeles que adornaban mi escritorio, me detuve al ver el porta retrato era para tres fotografías, en la central estábamos Edward y yo el día nuestra boda, era una imagen realmente hermosa con el lago y el castillo de fondo, a la izquierda una de Evan con Max en el parque y el de la derecha estaba vacío ya que estaba reservado, acaricie mi vientre con una sonrisa.

—Aunque estas sonriendo esa felicidad no se refleja en tus ojos— levante mi rostro y me encontré con mi amiga que dejo mi taza de té sobre el escritorio y se sentó

—Sra. Cullen tiene una entrega— escuche a Stacy por el altavoz

—Firma y haz que lo traigan a mi oficina por favor— le indique para después probar mi té y continuar trabajando, un carraspeo me hizo levantar el rostro y vi a mi amiga que mantenía su brazo apoyado en el escritorio y su mano sostenía su cabeza, su mirada era penetrante y mantenía enarcada una de sus cejas.

—Te sientes mal?— negué— no tienes buena cara, parece que no dormiste muy bien

—No es nada— le reste importancia y seguí trabajando, mejor dicho fingí seguir trabajando

—Para no ser nada, estas algo triste— me recargue por completo en el respaldo de mi silla tomando la taza de té, la puerta se abrió y por ella entro mi secretaria con un enorme arreglo de tulipanes y rosas rojas, lo dejo en una de las mesitas laterales quito la tarjeta y me la entrego antes de marcharse, apenas se marcho Megan volvió a mirarme— sucede algo con Edward?

—Es un idiota— odiaba que mi amiga fuera tan intuitiva, además las flores lo dejaban claro

—Quieres contármelo— me levante y me acomode en el sillón ella me siguió y se acomode junto a mí, tome una bocanada de aire para comenzar a contarle todo lo sucedido la noche anterior solo note que fruncía el ceño, separaba ligeramente los labios negaba y asentía, pero no dijo nada hasta que finalice.

—Ambos son culpables, él por gritarte y no entenderte y tu por ser una cabezota, en vez de decidir salir tu hubieras insistido o quizá llamar a alguna de esas tiendas de servicio a domicilio las 24 horas, ahora solo aclararme un punto que creo entendí mal

—Te quedo duda en la parte que me grito— enarque una ceja

—No me quedo duda en la parte de que hablaste en plural, dijiste mis bebes en lugar de mi bebé— no pude contener las sonrisa acaricie mi vientre

—Son gemelos— se levanto de un salto y me abrazo demasiado efusiva, se disculpo por casi aplastarme— solo no lo menciones, Edward y yo no lo hemos dicho aun, queríamos anunciarlo hasta que supiéramos que van a ser

—Pobre de ti Bells, Edward apenas te dejara respirar al saber que son tres personas a las que tiene que cuida en lugar de 2

—Es un fastidio, pero no solo Edward también se alió con Evan que a su vez mantiene a Max cuidándome, puedes creerlo hasta el perro— chille y ella se burlo

—Sra. Cullen— mi secretaria había abierto la puerta levemente, solo para asomar la cabeza, cuando vio que tenía mi atención prosiguió— tiene un par de entregas mas

—Recíbelas y que las traigan— asintió un par de minutos más la llamaron a la puerta Megan abrió y varios chicos entraron dejando varios arreglos de conforme entraban Megan les retiraba las tarjetas yo no pude más que bufar, al salir el ultimo

—No vas a leer las tarjetas— negué

—Mejor has que saquen todo esto de aquí

—"Perdóname por favor", "Siento lo que sucedió ayer"…— me acomode de nuevo en mi silla e intente de nuevo volver al trabajo pero no podía evitar escuchar a mi amiga que leyó cada una de las tarjetas, todas eran de disculpa, mi teléfono comenzó a sonar y por el sonido sabía que era Edward así que ignore la llamada, hubo 10 más que ignore de la misma manera, el teléfono de mi oficina comenzó a sonar y Megan lo tomo antes que yo

—Oficina de Isabella Cullen… Hola Edward…— cruce la mirada con mi amiga, tome aire sabiendo que me haría hablar con él— lo siento Bella está en una reunión… si ya llegaron pero no las ha visto… claro yo le digo que llamaste… igualmente bye

—Gracias
—No creo que le haga demasiada gracia cuando se dé cuenta de que no estabas en ninguna junta y solo te estoy ayudando— nos olvidamos un poco del tema y nos enfocamos al trabajo, entre las dos avanzábamos mucho más rápido, además su ayuda me había caído de maravilla ya que iba a ir por Evan a la guardería y tenía un poco más de una hora, un par de golpecitos en la puerta me extraño ya que Stacy no me había avisado de la llegada de nadie, Megan de levanto y abrió solo para ver a alguien con un enorme arreglo floral de Tulipanes blancos y rosas.

—Por favor!— chille— no quiero un arreglo mas, haz que manden por los que están aquí

—Pensé que te gustaban— me quede quieta al ver que detrás del arreglo estaba mi esposo que entro y dejo el nuevo arreglo en mi escritorio, Megan se disculpo y salió dejándonos solos.

—Que haces aquí?— le reclame sin levantarme, se acerco hasta donde estaba y giro la silla para acomodarse en cuclillas delante de mí.

—Ya que te negabas a contentarme decidí venir yo

—Estoy enojada contigo que no puedes comprender eso— intente girarme pero me lo impidió
—Lo siento de verdad que lo siento amor, pero es que la sola idea de que les pudiera pasar algo a ti o ah los bebes me lleno de pánico y por eso reaccione de esa manera

—Me gritaste— le reproche— se que no debí de hacer eso, pero no tienes una idea de lo que es sentir los antojos, para ti es muy fácil dejarlos pasar porque no eres tu el que los siente, si alguien es culpable están ahí— señale mi vientre

—No los culpes— tomo mis manos y las beso— solo hay un culpable y eso soy yo, de no ser por mí no estarías pasando por todo esto

—Yo quería estar embarazada y tu solo cumpliste mi deseo, solo te pido que seas paciente y que no te enojes como ayer, me asustaste y me hiciste sentir muy mal— cerré mis ojos no quería ver su rostro al decir eso

—Lo siento mi vida, sé que no debí de comportarme de esa manera y prometo que no volverá a ocurrir, tienes razón en decir que para mí es muy sencillo y es justo que al menos me levante por tus antojos nocturnos es un poco de lo que puedo hacer, tú tienes que hacer la parte más complica— se enderezo pero dejo su rostro a la altura del mío.

—No es complicada, es hermosa— coloque las manos en su rostro y lo obligue a que se acercara un poco para poder besarlo, se sentía tan bien, ambos nos besábamos de una manera apasionada como si tuviéramos varias semanas sin hacerlo

—Quiere decir que me perdonas

—Con una condición— asintió— prométeme que la próxima vez que nos molestemos no convertirás mi oficina en una florería

—Tenlo por seguro— sonrió abiertamente

—Quede de ir por Evan a la guardería, podemos ir por él y después ir a ese restaurante de comida italiana donde hacen las pizzas personales que le encantan a Evan

—Y el Fettucini que te encanta— asentí sin poder ocultar mi sonrisa

Salimos de la oficina, Edward le pidió a Megan que mandara a Peter con mi auto ya que nos iríamos en el de él, me ayudo a subir a su camioneta y partimos a la escuela de nuestro pequeño, estaba contento de saber que lo llevaríamos al restaurante de las pizzitas como él las llamaba, nos acomodaron en una de las mesas que daban a un pequeño jardín, después de hacer nuestro ordenado nuestra comida escuchamos atentos lo que tenía que contarnos, estire mi mano para tomar un poco de pan y note que Evan dejaba de hablar y fruncía el ceño mirándome

—No comas pan o depues no quedas come— me reí al escuchar mis palabras en los labios de mi hijo

—Solo este— me incline para que solo él me escuchara— tu hermanito tiene hambre

—Solo ese—asentí notando la risa de mi esposo

Disfrute de la comida y sé que ambos también lo hicieron, cuando terminamos salimos del establecimiento y nos dirigimos por nuestro postre unas nieves que estaban cerca que estaban deliciosas, Evan eligió el helado de Edward, caminamos de regreso a la camioneta cuando estábamos cerca notamos un par de luces y las mimas preguntas "hay un nuevo Cullen en camino", subimos a Evan a su sillita y yo detrás de él, termine de asegurarlo en lo que Edward nos sacaba del lugar.

No dejamos que ese incidente nos arruinara la parada al supermercado, Edward empujaba el carrito mientras que Evan y yo lo llenábamos de toda clase de galletas, dulces, chocolates, helados, crema de cacahuate, jalea y todo lo que se nos antojara, las personas solo nos veían ya que no hacíamos mas que llevar antojos, la chica de la caja nos miro extrañada pero no nos importo, salimos y ayude a Edward a acomodar las bolsas en realidad solo buscaba las galletas de bombón, soltó una risita el notar que sacaba un paquete, me beso y me condujo hasta el asiento del pasajero.

Cuando llegamos a casa, Edward solo nos me dio un par de bolsas que no pesaban, una pequeña a Evan porque insistía en ayudar y él se encargo de las demás, Vicky acomodo las compras y Ángela se llevo a Evan a darle un baño, nosotros nos fuimos a nuestra habitación, me deje caer en la cama descansando mi cuerpo, debía ser por el embarazo que me sentía agotada, Edward se me unió me atrajo a su cuerpo me estire hasta capturar sus labios, me acomode sobre el acariciando su rostro con mis manos

—Pensé que estabas cansada

—Prometiste cumplir cada antojo— acaricie su pecho por encima de la camisa y el comenzó a reír por lo bajo, me apodere de sus labios, hundí mis manos en su cabello para intensificar el beso sintiendo como sus labios se movían de la misma manera que los míos, nuestra respiración era agitada y comenzaba a hacernos falta pero no quería separarme de ese delicioso sabor, rompimos el beso jadeando

—Creo que después de todo tus hormonas no son tan malas— lo golpee y él me abrazo besando mi cuello y mordiendo el lóbulo de mi oreja—te amo mi pequeña esposa hormonal

—No te burles que no es para nada gracioso, aun pienso que es injusto que seamos nosotras las que tengamos que pasar por todo el proceso, pero sabes que es lo mejor de todo?, que estas totalmente segura de que son tuyos y ustedes pues… solo pueden confiar— me burle al ver su cara, sus manos comenzaron a hacerme cosquillas, se giro quedando sobre mi sin aplastarme, intentaba detenerlo pero me era imposible, lagrimas salieron de mis ojos y fue hasta ahí que se detuvo

—Decías algo?

—Es la verdad—alcance a sostener sus manos antes de que volviera a hacerme cosquillas— solo que tú no tienes de que preocuparte

—Tonta Bella, como si realmente me preocupara— me beso de manera dulce pero la ansiedad pudo más y envolví su cuello con mis brazos y mis piernas en su cintura pegándolo a mi cuerpo, nos separamos al escuchar la voz de nuestro hijo que nos gritaba, esto tendría que esperar.

La noche fue tan grandiosa como lo había esperado, cada caricia y beso habían sido suficientes para hacerme estremecer entre sus brazos, el escuchar mi nombre salir de sus labios era como música para mi oídos, jamás me cansaría de saber que yo era la responsable de los jadeos de Edward.

Una semana había pasado y mi pancita ya era notoria pero aun podía disimularla un poco, todas estas semanas lo había logrado ocultar a los nuevos diseños que Alice había creado para este propósito, para despistar al enemigo, ella ya había anunciado su embarazo pero nosotros aun no queríamos hacerlo y menos ahora que la atención estaba centrada en nosotros debido a que la relación que mi madre mantenía con Phil se estaba desmoronando, me había cansado de decir que no sabía nada, pero tal parece que hablaba con las paredes porque seguían insistiendo con lo mismo, debido a esta atención por parte de los medios y mi ropa holgada poco característica en mi había logrado aumentar las especulaciones sobre mi embarazo, cada vez que lo preguntaban nosotros lo negábamos.

Estaba sentada con la espalda recargada en las almohadas mientras pasaba los canales esperando que Edward se asegurara de que Evan estuviera dormido, me detuve en un anuncio de finanzas en el que se pronosticaban acciones a la alza lo que me alegro, al menos no tenía nada de qué preocuparme estos días, todo estaba hecho una locura debido a la inestabilidad que había en el país pero nada de qué alarmarse aun, separe mi vista de la tele cuando Edward entro quitándose la camisa, este hombre seria mi muerte con solo verlo mi corazón comenzó a acelerarse y el muy descarado aunque lo noto siguió desvistiéndose muy lentamente.

—Te gusta lo que ves— me guiño un ojo

—Engreído, ve a bañarte

—No me quieres acompañar

—Solo date una ducha, pero no tardes—le dije mordiendo mi labio, se metió al baño y al instante escuche el agua de la regadera, al terminarse el informe seguí en la búsqueda de algo nuevo que ver pero solo me encontré con algo que no sabía si era del todo bueno, deje escapar un suspiro y me acomode mas entre las mullidas almohadas.

—Puedo saber porque suspiras— negué intentando hundirme más entre las almohadas, se acomodo a mi lado, beso mi cuello produciéndome un escalofrió por el frio de su nariz que había tocado mi piel

—No es nada— mis dedos se enredaban con el borde de mi bata, acomode mi cabeza en la almohada que estaba cerca de él, sus dedos se enredaron en mis cabellos jugando suavemente, un chillido que había intentado contener se me escapo

—Podrías decirme que es lo que sucede amor—mordí mi labio cerré los ojos y cuando los abrí delante de mi tenia a mi esposo que mantuvo sus ojos puestos en los míos y soltó una carcajada

—De que te ríes?— le pregunte haciendo un mohín, beso mi frente alisando las arruguitas que se habían formado por mi expresión y beso mi nariz

—Que es lo que se te ha antojado ahora?— me sorprendió que adivinara, me había estado conteniendo el decirle que tenía un nuevo antojo, pero me era imposible y todo por el maldito comercial.

—Quiero donas—dije tímidamente, rozo mis labios y se levanto de un salto fue hasta él armario y se cambio

—Alguna en especial?

—Quiero que sean Krispy Kreme, quiero de chocolate, de crema pastelera, glaseada, de dulce de leche y original— dije emocionada

—No tardo— vio el reloj que marcaba cerca de las 10 y se echo a correr, me sorprendió que no habían pasado ni tres minutos cuando escuche el motor del volvo.

Desde lo sucedido en mi antojo de helado de limón, no se había negado a cumplir hasta el más loco, hasta el momento había sido un sándwich de crema de maní con jalea de durazno, un batido de mango y nachos con mucho queso todo a las 3 de la mañana, ese día había ido a buscar mis nachos hasta un autoservicio a media hora de casa, de regreso llego a casa de Esme que amablemente me preparo el batido de mango y yo prepare mi sándwich de crema de maní con jalea de durazno, Edward me observo comer y no pase desapercibido algunas muecas cuando comía mi sándwich junto con un nacho cubierto de mucho queso, pero no me importaba si le parecía asqueroso a mí me gustaba. Intentaba el contenerme de los antojos pero ellos eran más fuertes que yo, lo peor venia por las mañana cuando hacia mi visita oficial al baño.

—Donas!—chille al ver a mi esposo entrar con la caja de donas, un vaso de leche y un par de servilletas

—Si amor yo también te quiero— lo ignore y le arrebate la caja, me senté con las piernas cruzadas abrí la caja con desesperación para tome la primera dona que resulto ser de crema pastelera, era simplemente deliciosa, no pude evitar cerrar mis ojos y saborearla, era consciente de que posiblemente estaba haciendo sonido extraño pero no me importo, abrí mis ojos y Edward estaba acostado de lado frente a mi sonriendo

—Quiedesh…— le dije ofreciendo de mi dona, le dio una pequeña mordida y levanto el pulgar en señal de aprobación— esta deliciosa, como las conseguiste?

—Solo disfrútalas—enarque una ceja, quería saber como las había conseguido ya que era tarde para que aun encontrara un local abierto

—No entraste por el ducto de la ventilación o algo así verdad— tome la de chocolate y bebí un poco de leche, el rio negando ante mi deducción

—Recordé que Emmett conoce a uno de los dueños de una franquicia que está cerca de central park, así que le pedí que lo llamara para que se mantuviera abierto o que me esperaran para llegar por tus donas y lo consiguió, así que estas donas se las debes a Emmett— asentí feliz disfrutando mis donas hasta que caí en cuenta de un pequeño detalle

—Como es que llegaste tan aprisa esa franquicia esta a no menos de 40 minutos, y tu no tardaste ni una hora

—Olvidas que conozco un par de atajos y conduciendo a 100 km/hr ayuda demasiado

—Cullen, porque no eres un hombre responsable no quiero ser viuda— le reproche y el solo rodo los ojos sabia que cuando tardaba de mas lo regañaba por hacernos esperar, malditas hormonas.

—Eres increíble, en verdad que eres fascinante, aunque haga las cosas bien encuentras en que pelear conmigo— me beso bajo de la cama y fue a colocarse su pijama de nuevo, dos donas después y el vaso vacio me levante a lavarme los dientes y me acurruque contra el cuerpo de Edward que me abrazo y me tarareo una melodía muy hermosa logrando que cayera en un profundo de sueño.

Aquí estaba de nuevo sintiéndome completamente nerviosa, Edward mantenía su brazo en mi cintura y su mentón apoyado en mi cabeza, respiraba profundamente y le sonreía a las mujeres que tenía delante de mí un par de ellas también estaban acompañadas .

—Sra. Cullen— Edward se levanto y me ayudo a hacerlo aunque no lo necesitara, estaba nerviosa por el ultrasonido, Emma la enfermera me vio con dulzura cuando cerró la puerta, me indico que me cambiara y me dijo que no me preocupara por nada que todo estaría bien, me cambie con lentitud y salí para encontrarme con Edward que me extendió sus brazos, acorte la distancia y me refugie en ellos inhalando su aroma dulce pero a la vez masculina que lo caracterizaba.

—Tranquila amor, hoy veremos a nuestros pequeños

—Oh, pequeñas— reí de manera nerviosa, acuno mi rostro y me beso dulcemente y después me volvió a abrazar, me acomode justo cuando mi amiga entro, saludo a Edward y después a mí con un beso en la mejilla

—Veo que estas nerviosa, si lo prefieres no te digo los sexos

—Quiero saber—presione la mano de Edward

—Bueno es hora de ver como van esos pequeños, recuerda que el gel esta algo frio— asentí y cerré los ojos al sentir la sustancia viscosa en mi vientre, estaba realmente frio pero mi cuerpo no tardo en adaptarse a la temperatura, coloco el transductor y comenzó a moverlo, de inmediato escuche el sonido de los dos corazones, mire a Edward que me guiño un ojo sin dejar de sonreír, moví mi cabeza para ver la imagen pero honestamente no entendía nada

—Como están?—pregunte viendo la pantalla

—En perfectas condiciones amor—beso mi frente y regreso la vista a la pantalla, sentí un apretón y una exclamación por parte de Emily

—En verdad quieres saber el sexo de los bebes?— pregunto mi amiga yo asentí

—Pues uno de es un varón, solo hay que ver si el otro que se niega es un niño o una pequeñita tímida— movió el transductor unos minutos mas— parece que es un varón, dos pequeños

—Edward— lo observe sin poder contener sentir un ola de emociones, estaba feliz por saber que estaban bien pero ambos eran niños, no habíamos conseguido nuestra princesa.

—Todo está bien amor— me susurro y me beso, amaba la comunicación que teníamos no eran necesarias las palabras para saber lo que el otro pensaba

—Serán padres de dos hermosos varones— las lagrimas hicieron su aparición, era por la emoción, tome el pañuelo que me extendía Emily

—Creo que ahora si podremos decirles a todos que serán abuelos de dos hermosos niños— señalo Edward quien sonrió completamente, aunque no habíamos conseguido a nuestra princesa el estaba feliz por nuestros pequeños.

—Creo que nos equivocamos no es un él, es una ella—ambos nos giramos a la pantalla ya sé que en mi caso es algo estúpido dado que yo no comprendía nada de lo que se reflejaba—Tu qué opinas Edward?

—Creo que, me permites el transductor— sentí como lo movía un par de veces pero no conseguía ver lo que deseaba

—Creo que no quiere dejarse ver de nuevo— señalo mi amiga

—Vamos solo déjanos verte, solo una vez más amor— me enterneció escucharlo hablar, siguió moviendo el transductor

—Vaya lo que necesitaba era escuchar la voz de su papá— me gire a ver la pantalla pero no había notado un solo cambio—quieren que les imprima la imagen

—Si, por favor— me gire hacia Edward que solo se inclino para besarme y verme con dulzura

—Tendremos nuestra princesa, es una parejita— me indico haciendo que mis lagrimas salieran con mayor intensidad, sentí que me limpiaba el vientre y me ayudo a sentarme abrazándome fuertemente contra su pecho

—Felicidades nuevamente, esta es la clase de emoción que me gusta ver, cámbiate y los espero en mi consultorio— asentí y me coloque detrás del biombo para cambiarme, estaba más que feliz al saber que lo habíamos logrado después de todo habíamos conseguido nuestro objetivo tendríamos nuestra pequeña princesita y un guapo pequeño, Evan se volvería loco al saber que sería un pequeño pero qué pensaría cuando le dijéramos que también había una niña

—Quieres ayuda— la cabeza de Edward se asomo encontrándome con la blusa casi terminada de abrochar, me había perdido en mis pensamientos que no había sido consciente de que no había terminado de vestirme

—Ya voy— le sonreí de manera tonta, me espero hasta que termine y me tomo con delicadeza de la cintura, me dejo entrar al consultorio y escuchamos atentos las indicaciones, me sorprendí al ver que a pesar de todo lo que había comido estaba en el peso adecuado para el tiempo de gestación, eso indicaba que tenia buen metabolismo o estaba comiendo en proporciones adecuadas.

Nos dirigimos a casa de Charlie ya que nos había invitado a comer junto a todos los Cullen y los Hale, me agradaba el ver que mi padre podía contar con amigos como mis suegros y los padres de Rose. Cuando llegamos nos encontramos con nuestro hijo que salto a los brazos de Edward y se estiro para besarme, aun estaba molesta porque Edward le había pedido que no dejara que yo lo cargara estando de pie, que debíamos de cuidar al bebé, y mi hijo de manera obediente no me permitía que lo cargara, solo se acomodaba en mis piernas cuando yo estaba sentada.

—Que bueno que han llegado los estábamos esperando— señalo Esme que me abrazo y después a Edward, Alice se acerco con sus característicos pasos y Jasper detrás de ella cuidándola de cualquier tropiezo, nos abrazamos riendo al sentir nuestras pancitas chocar, salude a Rose que mantenía a Alex dormido en sus brazos y Emmett estaba dormido en uno de los sillones

—Hola Bells— se acerco mi padre

—Papá— lo abrace y le di un par de besos, sus brazos me rodearon por la cintura cuidando de no aplastar el bultito

—Veo que has crecido un poco

—Tu crees— acaricie mi pancita feliz

—Si, pero apostaría que estas más hermosa que de costumbre

—Si hermanita tienes menos que la duende y estas casi igual de crecidita, creo que las donas y tus extraños antojos no son tan buenos

—Cállate Emmett, estabas mejor dormido— le señale al momento que me abrazo haciendo que mis pies abandonaran el suelo

—Cuidado!— chillaron Edward, Esme, Carlisle y Charlie yo solo me reí

—Que exagerados— me dejo de nuevo en el suelo

—Bueno dígannos como les fue, saben que será?— pregunto Esme impaciente

—Sip ya sabemos el sexo pero antes hay algo que tenemos que decirles— Edward me abrazo sin dejar de sostener a Evan que juagaba con el cuello de su camisa

—Y…

—Donde está la impresión— pregunte, y me señalo a Carlisle que la veía a contraluz la movió en diferentes ángulos

—Bueno van a decirnos— apremio Alice impaciente, olvidaba que ella también era una bomba de hormonas

—Es cierto esto?— pregunto Carlisle sonriendo, ambos asentimos y notamos el semblante de todos

—Tendremos mellizos, un niño y una niña— respondió Edward orgulloso, los grititos de emoción no se hicieron esperar y un llanto acompañando la algarabía, con los gritos habían despertado al pequeño Alex. Todos se alegraron por la noticia y me sentí contenta, solo escuchaba de los nuevos planes para los mellizos, me aclare la garganta pero nadie me hizo caso lo hice de nuevo y obtuve el mismo resultado.

—Pueden seguir hablando pero en la mesa, tengo hambre— lo grite, todos se callaron y note la sonrisa burlona de Emmett mas no me importo yo tenía hambre

Nos acomodamos en el comedor Ruth son ayuda de Susan comenzaron a servir los platos, las primeras fuimos Alice y yo, introduje la cuchara a mi sopa para comprobar que estaba deliciosa, las chicas estaban planeando una exhaustiva tarde de compras con todo lo necesario para los tres próximos Cullen, ayude a Evan a comer sin dejar de escuchar las ideas, después de la comida todos se fueron a la sala para seguir planeando mi próxima tortura, me sentía abrumada por la atención que me estaban brindando, sabía que lo hacían con las mejores intenciones.

A mitad de la tarde Alice y yo tomamos un refrigerio que nuestros pequeños exigieron, las burlas de Emmett no se hicieron esperar le lance un panecillo dándole directamente en la frente, pero después me arrepentí porque no encontré otro panecillo de zanahoria, Edward me mantenía abrazada moviendo sus dedos sobre mi vientre causándome cosquillas, con la mirada busque a mi hijo que había abandonado la sala hace un par de minutos, le dije a Edward que fuera a buscarlo y desapareció, después de casi 20 minutos y sin tener señal de ambos me marche a buscarlos, Susan me indico que estaban en el jardín.

Me detuve en la puerta cuando los vi sentados en las escaleras, Evan tenía sus manitas en sus oídos con la cabecita en baja, Edward le hablaba pero el solo negaba.

—Sucede algo?— me acerque a ellos, Edward solo levanto la vista y parecía nervioso pero mi pequeño ni me miro, me senté un escalón debajo de donde estaba Evan y Edward, acaricie su mejilla para encontrarla húmeda, levanto la mirada que estaba triste, envolvió sus bracitos en mi cuello, oculto su rostro y comenzó a sollozar, lo hale hacia mi dejando que envolviera sus piernitas en mi cintura, solo acaricie su espalda y su cabecita.

—Que pasa amor— lo bese un par de veces cuando su llanto comenzó a disminuir, solo había pequeños espasmos

—Me quiedes?— separo su rostro de mi cuello

—Te amo corazón— limpie sus mejillas y lo obligue a que nuestras miradas siguieran conectadas, se sentó en mi regazo

—Me seguidas quediendo aun con mi hemanito y mi hemanita

—Claro que te seguiremos queriendo amor, jamás te dejaremos de querer, porque piensas eso cariño?— envolví su cintura con mis manos, el rostro de Edward se acomodo en mi hombro tomo una de sus manitas

—Todos quieden más a los bebes—bajo su cabecita y con su manita libre acaricio mi vientre

—Claro que no mi vida, es solo que debemos de tener más cuidado con ellos, son los mismos cuidados que tuve cuando tú estabas aquí adentro— le señale mi vientre y el abrió los ojitos sorprendido

— Ahí dentlo— asentí

—Vez lo pequeñito que es Alex?— pregunto Edward y él solo asintió— tus hermanitos son mas pequeñitos y es por eso que debemos de cuidarlos, pero eso no quiere decir que te vamos a dejar de querer

—Vas a seguí jugando comigo— asintió sonriendo

—Después tus hermanitos también jugaran contigo— le dije con voz alegre y el sonrió

—Tamien mi hemanita?— yo asentí, me abrazo nuevamente, me beso y beso mi vientre antes de entrar a la casa

—Crees que esto se vuelva a repetir?— me gire para ver a mi esposo que tenia la mirada desconcertada, tome su mano y la entrelace con la mía

—Probablemente, solo debemos de ser cuidadosos de que no se vuelva a sentir desplazado

—En ningún momento lo hemos desplazado amor

—Siento que fue el hecho de que todos hablaban de los bebes y no le prestamos la misma atención, debemos de cuidar eso

—No dejaremos que esto se repita de nuevo, lo que menos deseo es que se sienta amenazado con la llegada de los bebés

—Se que él los quiere, pero los celos son normales mas cuando está acostumbrado a que toda la atención estaba puesta en el

—Creo que será un poco duro

—Tu no te sentiste amenazado cuando Alice nació?— sonreí al notar que mi pregunta le había tomado por sorpresa, se toco el cabello— yo no sé lo que se siente eso ya que yo fui hija única

—No lo recuerdo, eso fue hace muchos años amor

—Bueno será mejor que regresemos dentro tengo sed— no lo tuve que decir dos veces ya que me ayudo a levantarme, hicimos una parada en la cocina para tomar un vaso con agua, todo seguía estando como lo recordaba, nada en esta cocina había sido cambiado pero lo que más me extraño es que aun recordara cada detalle.

Nos fuimos a la sala donde sabía que estaban todos, mi hijo estaba ya en las piernas de Carlisle que estaba jugando con él mientras Esme le hacía cosquillas, todos los demás estaban callados

—Donde esta mi papá?— pregunte al notar su ausencia, la mirada que se lanzaron unos a otros me dijo que algo no andaba bien pero nadie hablo— que es lo que sucede

—Bella tu papá está hablando con Renée?

—Por teléfono?—pregunte


—Esta aquí— afirmo Alice, el solo escuchar eso me hizo ir al único lugar donde sabia que los encontraría, Edward iba junto a mi intente que me dejara pero no lo hizo, me detuve delante de la puerta del despacho de mi padre y claramente escuchaba la voz de mi madre que estaba llorando.


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