No me dejes caer: Capítulo 6


Quitando Mascaras

Jasper nos presento a cada uno, y la guio hasta una silla que Alice le acerco.

—Un placer conocerlos. —la sonrisa de la mujer era cálida.


—Deseas algo… ¿un café o un té? —le ofreció Rosalie de manera educada, pero ella negó con la misma educación.

—Abi, Bella siempre ha sido así de fría— pregunto Alice.

La mujer no nos miro a ninguno y solo suspiro al tiempo que una sonrisa melancólica aparecía en su rostro.

—Ella era la chica más cálida que conocía, desde pequeña siempre fue una niña muy inteligente y maravillosa, era cálida… conmigo lo sigue siendo.

— ¿Y porque cambio? — me sorprendió ver que Rosalie parecía más interesada de lo que ella hubiera querido.

—Ella no habla mucho al respecto, pero creo que todo comenzó cuando la empresa Swan se volvió una corporación exitosa. —se removió en la silla y levanto su mirada viéndonos a cada uno. — Su padre pasaba largas horas en la oficina restándole atención, su madre comenzó a ampliar sus amistades desatendiéndola de igual manera. El ingresar al círculo más alto de esta sociedad no siempre es algo bueno, para ella no lo fue.

— ¿Como sabes eso? —no entendía como ella podía saber tanto de los Swan.

—Yo trabajaba aquí aun cuando la empresa era nada, ella pasaba el mayor tiempo posible en la empresa junto a su padre, era una niña que revoloteaba alrededor de su padre y que decía seria igual que su padre que cuando creciera sería una gran empresaria como él.

— ¿Y lo es?

— ¡Claro que lo es! —miro a Alice con cierta incredulidad por atreverse a preguntar—pero todo esto le ha costado muchas cosas. El éxito tiene un precio muy alto que ella ha ido pagando lentamente.

— ¿Qué cosas? —pregunte interesado.

—A pesar de ser una de las niñas más ricas de la cuidad, hacia toda clase de locuras de una chica de su edad, ella no se comportaba como la chica de un estatus alto, era una niña normal que hacia todo con su inseparable amigo Jacob, viajaba usando el subterráneo, les diré que me enseño a utilizarlo. —sonrió con nostalgia al recordar ese momento. — Disfrutaba salir y comer hot dog en las calles o simplemente paseando en Central Park, cosa que se aun disfruta y sigue haciendo… pero siempre sola.

—¿Ese tal Jacob ya no es su amigo?

—Hasta donde sé lo siguen siendo, pero ambos ya no se frecuentan. Él la seguía buscando, pero Bella se alejo, la amistad no fue la misma desde que los separaron. —dejo escapar un suspiro.

— ¿Los separaron?, ¿pero quién? — no pude reprimir una sonrisa al ver el rostro de mi hermana, estaba completamente atenta en la historia.

—Renée Swan creía que Jacob era una pésima influencia para Bella, ya que con él era tal y como es en realidad, él jamás trato de cubrir las apariencias como Bella se veía y se sigue viendo obligada. La única manera que Renée encontró para poner distancia entre ambos, fue siguiendo los pasos de sus nuevas amigas, y cuando iba a ingresar a secundaria la mando fuera del país a un internado en suiza. Solo la iban a visitar una vez al año y ella solo venia para las vacaciones de navidad, el cambio fue inminente… con todos era más fría, no mostraba sus sentimientos con la facilidad que lo hacía, su madre le quito los mejores años de su adolescencia. —volvió a suspirar. — la convirtió en lo que es ahora.

— ¿Y no se rebeló?— pregunto Emmett sorprendido.

—Se escapo un par de veces del internado,  corrió bastantes riesgos y se lesiono en cada intento,  pero después termino por rendirse y espero a que su encierro terminara, ahí conoció a algunas de las chicas con las que sale estos días. —meno la cabeza reprobatoriamente. — Cuando regreso pensé que al fin podría volver a ser la misma chica cálida, pero todo se complico de nuevo… su padre había elegido por ella e hizo que la admitieran en la facultad de Economía de la más prestigiosa universidad de la ciudad y el país.

—¿Ella no la eligió?— Jasper se me adelanto.

—Su padre movió sus influencias y cuando ella regreso de suiza ya tenía su lugar asegurado en la facultad de Economía, al igual que todos los de su mismo circulo social. —Se removió en su asiento. — la última vez que hable con ella me había mencionado que quería ser escritora, me mostro uno de sus trabajos y era simplemente magnifico. Un talento nato.

—¿Y por qué no lucho por seguir lo que quería? Si era realmente lo que le apasionaba y tenía el talento porque no luchar para obtenerlo.— pregunte.

—No es fácil hacer que su padre cambie de parecer y, siendo su única hija él se aseguraría que siguiera sus pasos. Ella decidió entrar después de varios intentos,  esperaba que al menos pudiera recuperar el tiempo perdido con su padre y hacer que este volviera a tratarla de la misma manera que lo hacía cuando era pequeña: con cariño.

—Pero no cambio, parece que no le importa— señalo Emmett con voz áspera.

— ¿Y desde cuando es parte de la empresa?

—Hace dos años…—me miro y sonrió— era una niña asustada, recuerdo su primer día, su mirada era de pánico y prácticamente estaba temblando.

—Ahora no tiene nada de pánico, su mirada es completamente fría, es capaz de helarle la sangre a cualquiera. — señale haciendo que los demás asintieran.

—Eso se lo deben a algunos de los ejecutivos que fueron bastante duros con ella, era blanco constante de sus burlas. El Sr. Maxwell en cambio, le mostro poco a poco el funcionamiento de la empresa obligándola a tomar su lugar en esta empresa como una Swan, la heredera de esta corporación. — frunció el ceño graciosamente. — La única forma que encontró para darse a respetar fue volviéndose completamente dura e impenetrable y sumamente altanera, a partir de ese momento fue respetada y ahora todos le temen.

—Pero solo por su manera de ser…

—Bella es una cajita llena de sorpresas, ella dejo claro a todos los que trabajan en esta empresa que la belleza no es sinónimo de estupidez y mediocridad, le intentaban hacer su estancia un poco difícil y que se rindiera, ya que esta profesión piensan que solo la hacen a la perfección aquellos con traje y corbata.

— ¿Solo hombres?— la voz molesta de mi hermana resonó en la habitación que se cubrió la boca al darse cuenta que lo había gritado.

—Que machistas— secundo molesta Rosalie

—Ese día fue memorable. —sonrió con diversión. — cerro un trato que tres ejecutivos no lo habían logrado y estaban a punto de perderlo, sus palabras aun están presentes en todos ella dijo "Espero que les quede claro que no solo ustedes son buenos en esta profesión, les acabo de demostrar que lo puedo hacer mucho mejor y con mayor habilidad y todo esto con zapatillas altas, no enfundada en trajes baratos, corbatas que dan vergüenza y zapatos de segunda"

—Yo no lo podría haberlo dicho mejor— dijo una emocionada Rosalie.

—Es muy lista.

—Es el segundo lugar en su generación. —menciono con orgullo. — se lo merece, pasa largas horas de estudio, es una chica inteligente, dedicada, hábil y sobre todo trabajadora, ella ha logrado cerrar cerca de 40 contratos.

—¿cuarenta?— dijimos al unisonó. Abi asintió con una enorme sonrisa de satisfacción por vernos tan sorprendidos.

—Yo la acompañe esta mañana cuando cerró un trato y en verdad es formidable.

—Algunos dicen que una negociadora peligrosa, porque no hay quien se resista. Pero todo se debe de que está muy bien preparada y sabe manejar perfectamente las situaciones.

— ¿Porque le temen? —pregunto mi hermana

—Es la mejor , conoce cada una de las áreas de esta empresa, así que no hay manera de que la engañen, ha despedido y promovido a algunos ejecutivos, es completamente imparcial, no se tienta el corazón para tomar las decisiones por lo que muchos dudan que tenga uno, y la han llamado la princesa de hielo.

— ¿Princesa de hielo?, ella sabe que la conocen así—pregunte

—Claro que lo sabe, y lamento que sepa de los demás, que no son nada agradables, pero ella en vez de molestarse se burla de su falta de ingenio.

—No tiene amigos en la empresa— inquirió mi hermana

—Casi no habla con nadie ya que Charlie no le gusta que socialice con personas inferiores, pero aun así, ella mantiene una estrecha relación con algunas secretarias y asistentes.

— ¿Y su padre que dice al respecto? — Rosalie estaba más interesada de lo que creíamos

—Él no lo sabe, delante de su padre siempre la llaman Srta. Swan, pero cuando el no esta es simplemente Bella, a la única que le permite llamarla Bella este o no este su padre es a mí.

—Que sabes de sus amigos fuera de la empresa—se aventuro Jasper.

—Esos chicos no me gustan, no andan en nada bueno, sus padres no les prestan atención, por lo que no dudo que anden en asuntos turbios

— ¿Turbios? — preguntamos Jasper, Emmett y yo al unisonó.

—Me refiero a que tienen problemas con las bebidas e incluso con las drogas, de algunos estoy segura que las consumen y lo que más miedo me da es que he llegado a dudar si mi pequeña lo hace— dejo escapar un suspiro y su mirada se ensombreció.

—Que es lo que te hace pensar que ella puede estar consumiendo drogas— le pregunto Jasper sin apartar la mirada de mi.

—Este círculo social es el más peligroso, ya que todo es en base a las apariencias, además algunos de esos chicos han estado ingresados en clínicas de rehabilitación aunque los padres dicen que están de vacaciones en algún paradisiaco lugar o peor aun algunos metros bajo tierra.

—Ella debe de saberlo—alerto mi hermana y Rosalie asintió dándole la razón.

—Es de su conocimiento, son secretos a voces.

—Y hace cuanto que ella comenzó a salir con estos chicos— pregunto mi hermano.

—Hace más de un año salía de vez en cuando, pero el semestre pasado comenzó a salir cada fin de semana.

— ¿Le has comentado tus inquietudes Abi? — la cuestiono Jasper

—Sí, pero en estos momentos estoy más preocupada, casi no duerme, bebe más de lo que siempre lo hacía, y casi no come, ha perdido varios kilos.

—¿Crees que la razón de todo esto sean sus padres? — Jasper hacia las preguntas acertadas como buen psicólogo, para comprender el comportamiento de Bella.

—No me gusta juzgar a nadie, pero no encuentro otra razón. —se encogió de hombros y halo de su suéter de manera nerviosa.

—Nos gustaría ayudarla, pero ella no nos permite acercarnos…—comencé, pero fui interrumpida por una chica que claramente era una de las secretarias de la empresa.

Le informo que tenía una llamada por lo que Abi se levanto y se despidió de nosotros pidiéndonos de manera silenciosa que ayudáramos a Bella a quien se notaba le tenía particular aprecio.

La mujer salió y todos nos quedamos en silencio por unos minutos, estábamos analizando cada una de las palabras de la mujer, después de todo lo que había tocado vivir, no podíamos esperar que fuera de otra forma, esa manera de ser era gracias a las malas experiencias por las que había atravesado.

—Rosalie, espero que a partir de ahora no te opongas si la invitamos a salir— hablo Jasper que rompió el silencio.

—No, solo tengo una pregunta.

— ¿Cuál?— pregunto Emmett mientras posaba su brazo detrás de sus hombros.

— ¿Creen que ella usa drogas?— nos tomo por sorpresa.

—Es por eso que nos sacaron el otro día del club, por eso nos dijiste que no dirías nada hasta estar seguro— cuestiono mi hermana

—Vi que un chico le pasaba una pastilla, sé que no nos importaba, pero hay algo en ella que me preocupa— respondí perdiéndome en los ventanales que daban hacia la calle.

—¿Tú? Edward Cullen, preocupado por una desconocida. —cuestiono mi hermano fingiendo incredulidad y dándole más dramatismo del que merecía.

—Que tiene de raro Emmett, después de todo lo que nos ha dicho Abi, no me negaran que no les preocupa aunque sea un poco, nosotros tenemos suerte de tener unos padres maravillosos y los de ella son unos monstruos.

—Edward tiene razón, deberíamos de frecuentarla un poco mas— nos callamos al escucharla, vimos que Abi se detenía frente a la oficina.

—Abi. —la voz de Bella no fue dura, al contrario reflejaba dulzura, se dejo envolver por los brazos de la mujer que la llamo "Mi niña" y fue ahí cuando vi por primera vez su sonrisa.
Intercambiaron un par de palabras y tras asegurarse de que la mujer no tenía nada que hacer por la tarde decidió llevársela con ella, no era una orden si una petición que la mujer acepto con agrado.

—Megan habla con Luke y dile que llevare a Abi, que estaremos ahí en media hora y que quiero para ella un buen tratamiento y, si dice que no tiene lugar disponible… dile que lo haga. —le pidió a su secretaria sin soltar a Abi, escuchamos a su secretaria aceptar la orden.

—Vamos tenemos tantas cosas de que hablar Abi, cuéntame… ¿cómo están tus nietos?

Nos sorprendimos de ver el trato tan cariñoso que tenia con Abi, parecía que la adoraba, ahora entendíamos porque decía que con ella aun era una chica cálida y, en verdad que lo era y que podía decir de esa manera se veía divino era una lástima que no permitiera que todos conocieran esa chica tan linda.

Nos marchamos de la oficina a las 7 en punto, no tardamos en llegar a casa y nos acomodamos para ver una película, fue cuando me di cuenta de que no traía mi móvil, a ninguno le hizo mucha gracia pero Jasper decidió que debíamos regresar para ver si estaba en su oficina que había sido el último sitio donde recordaba tenerlo conmigo.

—No tarden. —pidió mi hermana que estaba haciendo palomitas de maíz.

—No tardamos y asegúrense de que Emmett nos deje algo de comida. —pedí sabiendo que mi hermano podía terminar con todo en cuestión de segundos.

—Se los prometemos

Después de 20 minutos estábamos de nuevo en la oficina de Jasper debo de admitir que la empresa de noche lucia un tanto fúnebre, lo encontré justo en el lugar donde había estado sentado durante el relato de Abi.

Lo siento Jess, pero debo de terminar de revisar ese informe, si lo termino pronto te llamo para ver en qué club están.

— ¿Que hace aun en la empresa? —Pregunte al verla pasar rumbo a su oficia. —Crees que debemos de ir a preguntarle.

—Creo que podemos hacerlo, que es lo peor que puede pasar. —se encogió de hombros.

—Que nos eche. —dije firmemente sabiendo que era lo más probable, ya que nos tenia catalogados de entrometidos.

—No es tan malo. —dijo con optimismo.

Caminamos lentamente, cualquiera que nos hubiera visto se reiría, estábamos un tanto intimidados por la manera en que esta chica podía reaccionar, lo cual era increíble, asustados por una chica, respiramos profundo y Jasper llamo a la puerta un par de veces.

Adelante.

Entramos sin hacer mucho ruido, ella seguía con la vista clavada en los papales que tenía delante, la computadora encendida y una sumadora a un lado mientras escribía algunas notas en un block amarillo— gracias Henry prometo que te compensare por traerme el…

—Hola Bella—saludo Jasper con una pequeña sonrisa.

— ¿Que hacen ustedes aquí? — su voz cambio se hizo más dura, se puso completamente rígida, pegando su espalda por completo al respaldo de la silla mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho.

—Edward olvido su móvil y regresamos por él, te vimos pasar y queríamos saber si todo estaba bien.

—Sabes que es la excusa más tonta. — enarco una ceja.

—No es una excusa es la verdad, nosotros no sabíamos que estarías aquí

—Cierto, estoy perfectamente bien así que adiós—regreso a lo que estaba haciendo, como si nosotros nos hubiéramos marchado.

—Bella…

—Dime Jasper— dijo sin ocultar su enfado.

—No te he presentado formalmente a mi amigo, el es Edward Cullen— sus ojos me recorrieron, pero no descifre ningún sentimiento.

—Es un placer conocerte correctamente. —hable intentando sonar amable.

—Yo no puedo decir lo mismo, no me apetece conocer a tipos entrometidos que no tienen una vida propia y es por eso que se dedican a estropear la de otros, porque déjame decirte que lo haces de maravilla.

—Solo hice lo que me pareció correcto, no podía dejar pasar algo así, tenía que ayudarte. —di un paso adelante, no podía creer que ella creyera que después de lo que había visto me quedara como si nada.

— ¿Ayudarme… En qué momento te pedí ayuda? — Se incorporo manteniendo sus manos apoyadas en el escritorio— ahórrate tus obras de caridad para alguien que las quiera.

— ¿Aun tienes mucho trabajo? — intervino Jasper sabiendo que las cosas pintaban mal.

—Algo, y me gustaría que se fueran para poder hacerlo.

—Porque simplemente no lo terminas mañana, no te da miedo estar aquí tan noche y sola.

—¿Que saben ustedes de los manejos de esta empresa? Este informe debe estar revisado y corregido a primera hora de mañana sobre el escritorio de Charlie.

—Nos quedaremos contigo. —propuso mi amigo pero de inmediato recibimos una negativa que fingí no escuchar y secunde la idea de mi amigo lo que pareció enfurecerla.

—Intente no ser grosera, pero veo que ustedes no entienden indirectas, les pedí de manera sutil que se fueran. Además si ya tienen lo que buscaban deberían de marcharse, que tu padre sea un socio no implica que puedas disponer de las instalaciones a tu antojo.

—Lo entiendo, pero te haremos compañía.

—Yo no necesito la compañía de nadie así que ¡Fuera!

—Estaremos aquí por si nos necesitas— dijo Jasper en tono casual como si no nos hubiera gritado, salimos de la oficina para irnos a la que el tenia, dejamos la puerta abierta para que no pudiera escapar. Les avisamos a los demás que no llegaríamos se enojaron un poco pero cuando les explicamos el porqué, Alice los hizo entrar en razón alegando que era el momento de comenzar entrar en la vida de Bella, aunque fuera a la fuerza. Fui por algo de comida ya que no sabíamos cuanto tiempo estaríamos haciendo guardia, eran cerca de las 2 cuando escuchamos que salía de su oficina.

—¡Demonios! ¿Acaso hablo en otro maldito idioma?—se detuvo en la puerta y nos vio furiosa al tiempo que se acomodaba el abrigo.

—Te dijimos que te esperaríamos. —respondí con simpleza.

—Estoy lo suficientemente grandecita como para cuidarme sola— la seguimos hasta al ascensor, en lugar de bajar como esperábamos subimos y nos dimos cuenta de que era el piso donde estaba la oficina de su padre, entro y dejo los papales que había estado revisando.

—Es hora de que vayas a casa, tu padre debe de estar preguntándose donde estas. — le dijo Jasper rompiendo el silencio que había en el interior del ascensor.

—Como si eso fuera posible— su voz sonó irónica y no me paso desapercibida la pequeña sonrisa triste que se formo en sus labios. Cuando llegamos al estacionamiento la acompañamos hasta su auto, me sorprendió ver que no era su magnífico Aston, en cambio era un Mini Cooper de color blanco con negro.

— ¿Que no conducías un Aston? —pregunte sin poder contenerme.

—Si lo conduzco, pero no me gusta…—me sorprendió que no le gustara manejar un vehículo que era un sueño para muchos— lo tuve que usar porque este bebé estaba en la agencia.

—Te acompañaremos hasta asegurarme de que llegues bien a casa

—No necesito guardaespaldas. —arrojo su bolso dentro del auto.

—Sube, te acompañaremos a casa— comenzó a murmurar cosas sin sentido subió a su automóvil, lo encendió y a los pocos segundo arranco; subimos al auto de Jasper que por gracia divina estaba cerca, piso el acelerador y la alcanzamos antes de que saliera del estacionamiento, manejaba a una velocidad bastante alta.

—Es de las tuyas — reí al saber que mi amigo tenía razón, yo era amante de la velocidad y era de algo que todos se quejaban, pero al menos yo me detenía en las luces rojas, bueno solo un par de veces me las había pasado. Después de 15 minutos llegamos a su casa, se detuvo frente a un enorme portón, Jasper coloco su auto junto al de ella mientras esperaba que se terminara de abrir.

—Deberías de conducir más despacio.

—Nadie te pidió que me siguieras. —lo miro con arrogancia y una mueca de burla.

—Isabella, si conduces a esa velocidad pasándote los altos puedes tener un accidente muy serio, recuerda que no siempre las calles estarán despejadas.

— Que te asustes con esto no es mi problema.

—Un accidente es algo serio y mas a la velocidad en la que conduces, ¿tienes una idea de lo que puede suceder?— la puerta se había abierto, vi sus ojos brillar y una pequeña sonrisa casi imperceptible se formo en su rostro.

—Yo no le temo a la muerte— arranco dejándonos pasmados ante su respuesta, vimos el portón cerrarse y nos dirigimos a  casa de mi amigo. Esta noche me quedaría ahí.

—No sé si fue mi imaginación pero parece que la idea de morir le agrada, el brillo de sus ojos y esa pequeña sonrisa…

—Es más grave de lo que pensamos, es una bomba de tiempo. —la seriedad de Jasper dejaba claro que en verdad era serio.

— ¿Que quieres decir con ello?

—Ella esta consiente de los riesgos y aun así lo hace.

—Quieres decir que es como si buscara la forma de…— la simple idea me estremeció

—Es bastante orgullosa como para ser de las que se toman un frasco de pastillas, se cortan las venas o alguna de esas cosas, ella tiene estilo y clase, ella se está matando lentamente. Estoy seguro que si lo hace, lo hará a lo grande, si es venganza para su padres lo que buscara es darles donde más les duela y eso es provocando un escándalo.

— Debes de estar bromeando.

—Yo soy el Psicólogo tu solo eres medico. —me recordó de manera divertida.

—No puedo creer que una chica como ella intente hacer algo como eso, es muy…

— ¿Hermosa?, es que acaso esa chica llamo tu atención.

— ¿Que dices? —trate de fingir que era una tontería.

—Nunca te había visto tan interesado en una chica, ni con Emily estabas tan preocupado.

—Esto es diferente… solo intento ayudar.

—Claro Edward, no olvides que puedes confiar en mí.

BVOP

Después de pasar una tarde bastante agradable junto con Abi, esta mujer era la única que me trasmitía una sensación de paz, para mí no era una empleada mas, era como mi familia, la única que mostraba su cariño y me dolía tener que mentirle, siempre me preguntaba cómo me encontraba, sabía que se estaba dando cuenta de lo que estaba haciendo pero no le diría la verdad, no la dañaría de esta forma.

—Buenas noches Srta. Swan, ¿trabajara a estas horas? —pregunto uno de los guardias de seguridad al verme esperar el ascensor.

—Así es Henry, trabajo pendiente. —bufe molesta.

— ¿Desea algo?

—Podrías traerme un café. —no pude evitar sonreír al darme cuenta de que me conocía mejor de lo que creía.

—¿Americano sin azúcar?

—No, mejor que sea solo un té helado— le di 20 dls y subí a mi oficina cuando salía del elevador mi móvil comenzó a sonar, al comprobar de quien se trataba vi que era Jessica.

Tome la llamada que era para invitarme a salir esta noche, tuve que negarme al saber que debía de entregarle ese trabajo a mi padre, pero aun había la posibilidad de que si terminaba pronto me les podía unir, así que no dije que no, solo me limite a dejar claro que si terminaba pronto ahí los encontraría.

Entre en mi oficina, encendí mi computadora y comencé a trabajar, sabía que muchos odiaban trabajar de noche, pero era algo que a mí me agradaba, sin interrupciones y lo mejor de todo, me mantenía lejos de casa y de mis padres.

Adelante dije al escuchar que llamaban a mi puerta, sabia de quien se trataba así que no era necesario despegar la vista de mi trabajogracias Henry prometo que te compensare por traerme el…

—Hola Bella— me sobresalte al ver que ahí no estaba Henry en cambio estaban Jasper y su entrometido amigo.

— ¿Que hacen ustedes aquí? —no pude evitar tensarme, pero no dejaría que me intimidaran, me pegue al respalda de mi silla y cruce los brazos sobre mi

—Edward olvido su móvil y regresamos por él, te vimos pasar y queríamos saber si todo estaba bien.

—Sabes que es la excusa más tonta

—No es una excusa es la verdad, nosotros no sabíamos que estarías aquí.

—Cierto, estoy perfectamente bien así que adiós—los ignore y seguí en mi trabajo hasta que Jasper volvió a llamarme.

—Bella…

—Dime Jasper—respondí sin ocultar el enfado en mi voz.

—No te he presentado formalmente a mi amigo él es Edward Cullen— como olvidar a este chico, no negare que era guapo y había algo en su mirada que me era irresistible, pero eso no le quitaba que era un entrometido.

—Es un placer conocerte correctamente— que no tenía cerebro, como se atrevía a hablarme después de lo que me había hecho.

—Yo no puedo decir lo mismo, no me apetece conocer a tipos entrometidos que no tienen una vida propia y es por eso que se dedican a estropear la de otros, porque déjame decirte que lo haces de maravilla.

—Solo hice lo que me pareció correcto, no podía dejar pasar algo así, tenía que ayudarte

— ¿Ayudarme… En qué momento te pedí ayuda?— me levante de golpe, como se atrevía a decirme eso, es que me vía tan vulnerable y frágil para que viniera cualquiera a intentar ayudarme, - ahórrate tus obras de caridad para alguien que las quiera

— ¿Aun tienes mucho trabajo? — corto Jasper

—Algo, y me gustaría que se fueran para poder hacerlo— me acomode de nuevo en mi sitio.

—Porque simplemente no lo terminas mañana, no te da miedo estar aquí tan noche y sola.

—Que saben ustedes de los manejos de esta empresa, este informe debe estar revisado y corregido a primera hora de mañana sobre el escritorio de Charlie— como se atrevían a decir eso, se notaba que desconocían en su totalidad esta profesión y sobre todo que no sabían cómo era Charlie Swan.

—Nos quedaremos contigo

—No —lo dije lo más alto de lo que hubiera querido

—Su idea me parece buena—escuche que apoyaba Edward

—Intente no ser grosera, pero veo que ustedes no entienden indirectas, les pedí de manera sutil que se fueran. Además si ya tienen lo que buscaban deberían de marcharse, que tu padre sea un socio no implica que puedas disponer de las instalaciones a tu antojo.

—Pero te haremos compañía

—Yo no necesito la compañía de nadie así que ¡Fuera!— les grite

—Estaremos aquí por si nos necesitas— los vi salir y después de unos segundo regrese a mi trabajo, a los poco minutos Henry me entrego mi té.

No podía creer que tuviéramos empleados tan ineficientes, este reporte estaba lleno de errores, pero nada me detenía, lo termine cerca de las 2; aun era tiempo de salir con los chicos pero mejor lo dejaría para otro día, tenía cosas importantes que hacer al día siguiente, me detuve frente a la oficina de Jasper y ahí los vi.

—¡Demonios!, ¿Acaso hablo en otro maldito idioma? —gruñí enfadada.

—Te dijimos que te esperaríamos

—Estoy lo suficientemente grandecita como para cuidarme sola— camine hasta el ascensor y ellos me acompañaron, deje los papeles sobre el escritorio de Charlie y de ahí al estacionamiento.

—Es hora de que vayas a casa, tu padre debe de estar preguntándose donde estas— señalo Jasper rompiendo el silencio.

—Como si eso fuera posible— caminamos rumbo a mi auto, no pude contener una sonrisita irónica, mi padre ni cuenta se daría de que no estaba en casa, yo no era importante en su vida, si lo fuera no me pisotearía todo el tiempo.

— ¿Que no conduces un Aston?— me pregunto Edward quien parecía sorprendido de ver un auto no tan lujoso.

—Si lo conduzco pero no me gusta, lo tuve que conducir porque este bebé estaba en la agencia— amaba este automóvil, sabía que también era un poco lujoso pero no de la misma manera que lo era el Aston.

—Te acompañaremos hasta asegurarme de que llegues bien a casa.

—No necesito guardaespaldas— no entendía porque unas personas que me acababan de conocer se preocupaban por mí, pero estaba casi segura de que no era nada bueno, siempre querían estar conmigo por mi apellido y por el dinero, así se movían las amistades en nuestro circulo.

—Sube, te acompañaremos a casa— Edward detuvo la puerta abierta hasta que subí, comencé a murmurar todas las palabras altisonantes que conocía y todas iban dirigidas a ellos, quienes se creían para meterse en mi vida, arranque de inmediato ellos me alcanzaron en una abrir y cerrar de ojos, los puse a prueba en las calles, acelere más de lo que solía hacerlo y ellos me siguieron, llegue a casa en tiempo mínimo. Jasper coloco su auto junto al mío en lo que se abría el portón.

—Deberías de conducir más despacio.

—Nadie te pidió que me siguieras— eral el colmo, un desconocido regañándome por mi manera de conducir.

—Isabella, si conduces a esa velocidad pasándote los altos puedes tener un accidente muy serio, recuerda que no siempre las calles estarán despejadas

—Que te asustes con esto no es mi problema.

—Un accidente es algo serio y más a la velocidad en la que manejas, ¿tienes una idea de lo que puede suceder? — sabia a lo que se refería y esperaba que en algún momento sucediera, no moriría como una cobarde, una pequeña sonrisa se escapo de mis labios y esperaba que ellos no la notaran o me creerían una loca.

—Yo no le temo a la muerte— vi que abrían los ojos y entre a mi casa dejándolos fuera.

Baje del auto, camine hasta llegar a la puerta trasera, entre por la cocina, lance las llaves en la isla de la cocina para abrir el refrigerador, pero no había algo que me pudiera comer o mejor dicho no quería comer, no podía probar bocado y subir unos gramos que me habían costado mucho esfuerzo el bajar, así que opte por colocar varios cubos de hielo en un vaso y llevarme uno a la boca mientras subía a mi habitación, deje el vaso sobre la mesita de noche y mis cosas en un sillón para después dejarme caer sobre la cama.

Mi cabeza me estaba dando vueltas, porque demonios ellos se sentían con derecho para interferir en mi vida, yo había tomado un rumbo y por lo que me había dado cuenta ellos intentaban interferir en ella.

—Srta. Bella

—Cinco minutos mas— me gire ignorando la voz, pero provoque que el sol me diera directo en el rostro, ya había amanecido y no sabía a qué hora me había dormido.

—Srta. Swan, ya son las 7, tiene una hora para alistarse.

—¡Me quede dormida!— me levante de inmediato y me metí al baño, fue ahí cuando me di cuenta de que me había quedado dormida con la ropa del día anterior, en menos de 20 minutos ya me encontraba de nuevo en mi habitación eligiendo que ponerme, me decidí por un vestido ajustado por encima de la rodilla sin manga y de escote profundo.

Encendí mi computadora, revise mi correo mientras me terminaba de maquillar, mi habitual coleta y unas zapatillas negras, tome mi bolso y baje mientras revisaba mi organizador.

—No desayunaste. —escuche la voz de mi padre que revisa su agenda electrónica y no se había detenido para mirarme.

—Se me hizo un poco tarde Charlie, ¿nos vamos?

—Yo iré más tarde tengo que asuntos que atender.

—Me iré en mi auto— pronto llegue a mi destino estacione mi auto junto a uno que no había visto antes.

Me dirigí al ascensor que llego de inmediato y comencé a subir, era la hora en que mas lleno iba, no pude contener una sonrisa al ver al hombre que acababa de entrar.

—Buenos días Srta. Swan.

—Buenos días Sr. Maxwell.

— ¿Tu padre ha salido de viaje de nuevo? —pregunto al ver que no iba en el ascensor.

—Tuvo otros asuntos que atender, pero llegara más tarde.

—No había tenido la oportunidad de felicitarte por el trato de ayer. —sonrió de manera genuina lo que me hizo sentir una vacio en mi interior, siempre eran otras personas las que veían el esfuerzo que realizaba, era un hecho que mi padre jamás me vería como una empresaria, siempre seria una inútil ante sus ojos.

—Gracias, este es mi piso, que tenga buen día.

—Igualmente Isabella, aniquila a unos cuantos.

—Qué bueno que me lo menciona, podría mandar a mi oficina al que hizo el informe de esta semana.

— ¿Logan?, hubo algún problema

—No solo uno. —le dije enarcando una ceja.

—Entiendo, en unos minutos estará en tu oficina— camine lentamente por el pasillo me sobresalte al escuchar un par de risas en la oficina de Jasper, era extraño pero jamás había sentido la sensación que sentía en ese momento, jamás creí que pudiera envidiar a alguien ya que yo lo tenía todo, pero claramente lo que sentía era envidia, el tenia amigos genuinos y no solo chicos que solo se interesaban en saber el dinero que tenias y cual era tu apellido.

—Bella, Buenos días. — la voz de mi secretaria me hizo volver a la realidad, la salude como siempre lo hacía, me pregunto por si deseaba algo de desayunar aunque sentía el vacio no podía doblegarme, necesitaba tener una figura envidiable y haría lo que fuera necesario, quería que cuando ya no estuviera todo me recordaran como una chica perfecta en todos los sentidos.

—Solo quiero un vaso con agua. — El agua en este momento era lo único que podía tomar sin sentir el más mínimo remordimiento.— ¿Tengo algo para el medio día?

—No tienes nada. —respondió después de revisar su agenda.

—Iré a una cita y creo que tardare hasta después de la comida.

— ¿Una cita? — movió las cejas de manera sugestiva y frunció el ceño cuando le dije que solo era de trabajo.

—Srta. Swan— me gire y me encontré con un chico de no más de 24 años sus ojos denotaban el nerviosismo que sentía.

— ¿Tu eres…?

—Logan Falcón.

—Logan… ¿el del informe de ayer?

— ¿Hubo algún problema con él?

—Pasa —le señale mi oficina— que nadie me moleste

—Entendido

— ¿Eres nuevo en la empresa? — acomode mi abrigo en el perchero y me senté en mi silla—siéntate por favor.

— ¿Cual es el problema con el informe? —aunque su voz fue firme, en su mirada podía notar el nerviosismo y el pánico que sentía al estar frente a mí, lo que me hacía sentirme aun mejor, el saber que era temida levantaba mi estado de ánimo, al menos había conseguido que en la empresa todos me respetaran y el precio era lo de menos.

— ¿Cuantas veces revisaste los balances?

—Yo…

— ¿Los porcentajes?

—Yo…

—Estoy esperando una respuesta. —me acomode en mi silla, enarque una ceja mirándolo fijamente, sabía que no le había dado oportunidad de contestar pero eso hacía más agradable la situación.

—Yo… no lo revise.

— ¿Y por qué no lo hiciste?, nunca te enseñaron en la escuela que debes de verificar. Es una regla básica.

—Lo lamento, pero era casi las 6 y tenia cosas que hacer.

— ¿Cosas que hacer?, aquí te pago para que trabajes adecuadamente, no para que yo haga tu trabajo. —me incline hacia adelante haciendo que él se pegara al respaldo de su silla.

—Pero…

—Yo soy la que reviso los informes y debí de corregirlo, me llevo gran parte de la noche. A mí no me importo tener planes, hice mi trabajo y es lo que debiste de hacer tu.

—No volverá a suceder.

—Sé que no sucederá, quiero que el informe de esta semana lo hagas tu, lo quiero sobre mi escritorio antes de las 3 del sábado y mas te vale que este bien de lo contrario no te molestes en venir el lunes.

—Estará bien hecho. —afirmo y sabia que lo estaría, después de esta agradable platica no podía esperar lo contrario.

—Eso espero, regresa a tu trabajo.

—Con su permiso— lo vi salir con la cabeza baja, debía de hacer que hiciera bien su trabajo, aunque lo que menos me gustaba era despedir, pero debía de hacer que trabajaran de acuerdo a las expectativas de la corporación.

—Aquí esta lo que pediste. —dejo el vaso de agua sobre mi escritorio.

— ¿Que tenemos para hoy?

—En media hora tienes una reunión con los jefes de departamento.

— ¿Sobre?

—Tu padre dijo que era para elegir a los candidatos para la presidencia de la compañía Swan que abrirá en Alemania.

—Sera interesante ver quien se ira.

— ¿Te pudo hacer una pregunta? —pregunto con timidez algo raro en mi secretaria ya que era muy franca.

—Claro.

— ¿Estas comiendo bien?

—Claro— conteste más rápido de lo debería de ser.

—Te has dado cuenta de que estas más delgada. —movió su rostro indicándome mi cuerpo.

—Alucinaciones tuyas. —le reste importancia, sus ojos se detuvieron en los míos, era como si estuviera tratando de saber qué es lo que estaba pasando por mi cabeza en ese momento y no pude contener un suspiro cuando el teléfono comenzó a timbrar y ella se vio obligada a dejar de verme de la manera que lo estaba haciendo.

—Me voy, alguien debe de contestar ese teléfono.

Me lleve el vaso a los labios y lo bebí en pequeños sorbos, como me gustaría ser yo alguna de esas opciones y poder marcharme lejos de aquí, lejos de estos seres que se hacen llamar mis padres, por lo menos ya estaba por dar un gran paso.

—Hola Bella. —me gire hacia la puerta y ver a la que recordaba como la novia de Jasper y detrás mi secretaria que parecía algo asustada por saber que odiaba las interrupciones.

—Está bien Megan—la tranquilicé— Alice… ¿cierto?

—Si veo que no me olvidaste, ¿puedo pasar?

—Por favor— le indique la silla que estaba frente a mi escritorio

—Ven Rose—llamo a la rubia que entro junto a la que era su cuñada.

—Hola Bella—saludo un poco más amable.

—Rosalie

—Venia a invitarte a comer, ya que la vez pasado por razones obvias ya no se hizo.

—Lo siento pero ya tengo algo que hacer.

— ¿Porque siento que nos evitas? —la pregunta de Alice me tomo por sorpresa.

—Si lo haces por mí, siento que me portara tan mal…

—No sé qué es lo que sucede con ustedes, pero yo no necesito de su caridad ni de la nadie.

—No es eso, solo queremos salir contigo, nos gustaría conocerte—mantuve la mirada en ambas, intentando encontrar algo que me indicara que no era verdad. —Y tal vez seamos amigas.

—Alice… apenas me acabas de conocer, te das cuenta de que puedo ser una demente, una asesina   ¿Y aun así quieres tener una amistad conmigo?

—Serás su amiga perfecta— señalo Rose

—Bella, 10 minutos—me recordó Megan asomando la cabeza por la puerta.

—Gracias — me levante ignorando a las chicas.

— ¿Ya te vas?

—Tengo una reunión, si me disculpan.

— ¿Entonces no nos acompañaras a comer? —pregunto Alice que fingió una cara de desilusión.

—Sera otro día, hoy no puedo. —me negué, era verdad que no podía ya que tenía un compromiso muy importante y aunque no lo tuviera no lo haría.

— ¿Mañana?— iba detrás de mí

—Tengo agenda llena, ¿no es así Megan?

—En realidad acaban de cancelar la reunión de 1 así que tienes libre hasta las 4—le lance una mirada envenenada a mi secretaria que fingió no captarla.

—Entonces mañana, estaremos aquí desde temprano para que no escapes. —dijo con satisfacción.

— ¿Por qué no iras con nosotros hoy?— me gire para encontrarme con el rostro de Emmett y detrás de él Jasper y Edward

—Tengo una cita— le dije cortante— Megan me iré en cuanto la junta termine, si se ofrece algo no dudes en llamarme.
—Entendido

—Si me disculpan, tengo cosas más importantes que hacer que estar perdiendo el tiempo.

—Hasta mañana Bells— me detuve y me gire para ver al grandulón que no se intimido ante mi mirada.

—No me llames Bells de nuevo— subí al ascensor, no es que me molestara que me llamara así, es por el hecho de que de pequeña Charlie solía llamarme de esa manera y no pude evitar recordar lo buenos momentos.

Agradecí que la junta no fuera larga, solo se eligió que Brandon Johansson se iría a Alemania para hacerse cargo de la empresa que abría sus puertas en ese país. baje directo a mi auto ya que Megan me había llevado mis cosas, respire profundamente dejando escapar una enorme sonrisa, esta sin duda sería la mejor "cita", era lo que necesitaba, mi destino… la quinta avenida, me estacione cerca y me encamine al edificio, donde me esperaba una muy grata sorpresa.

...

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