No me dejes caer: Capítulo 9



 Todo tiene un precio


Lo único que note en ella es que estaba nerviosa y que no sabía por dónde comenzar. En ese instante súper que era algo serio y que posiblemente no me gustara, lo que de inmediato me puso a la defensiva.


—Bella, sé que solo soy tu secretaria, pero sé que algo anda mal, muy mal contigo. —sus ojos se encontraron con los míos y la preocupación era verdadera.

—A que te refieres— intente hacerme la tonta, en este tiempo había aprendido a mentir de una manera admirable, algo que podía agradecer a Renée.

Bien podría ser una excelente actriz.

—Sabes de lo que estoy hablando—se señalo los ojos, lo que me indico que se refería a la irritación.

—Ya escuchaste, no dormí. Llegue a mi casa cerca de las 5 y antes de las 7 ya estaba de pie.

—Se que estuviste con tus "amigos", y yo sé en las cosas que andan. Tú eres una chica valiosa para que comiences a meterte en ese mundo.

— ¿De qué mundo estás hablando? —cruce mis piernas y me acomode en el respaldo de mi silla con la cabeza bien en alto, era la pose que utilizaba cuando estaba retando a los demás en alguna reunión.

—Bella, tú misma me dijiste hace cerca de un año que… bueno algunos de los chicos usaban drogas.

— ¿Y si las usan qué? —fruncí en ceño y me encogí de hombros restándole la importancia que tenia.

—No me importan ellos, me importas tu— dejo escapar un suspiro—sabes… uno de mis amigos las usaba y me dolió perderlo por no hablar con él, lo vi un par de veces después de usarlas, es por eso que se que… muchas cosas que tu intentas minimizar son una señal de que tu…

—Tú ves lo que quieres ver Megan, yo estoy bien y no tengo porque rendirle cuentas a nadie cuando no estoy haciendo nada mal.

—Deja de mentirte. Charlie se tragara ese cuento, pero yo no.

—Ya me canse de que intenten meterse en mi vida. —gruñí molesta golpeando el escritorio con el puño haciéndola saltar.

—¿Así que no soy la primera en decírtelo?

—No, no lo eres. ¿Feliz?

—Bella, siento si te molesté. Me preocupas, por eso…

—Deja de preocuparte, date cuenta de que estoy perfectamente bien. —dije con la voz temblorosa por la rabia de sentirme expuesta, no podía permitir que nadie se metiera en mis planes.

—No lo estas Bella. —movió las manos de manera inconsciente.

—Nunca he estado mejor— me levante impulsando mi silla hacia atrás y apoyando mis manos sobre el escritorio.

—Jamás me habías hablado de esta manera. —dijo en un susurro mirándome a los ojos con cierto temor.

—Jamás te habías metido en mi vida de esta manera.

—Bella, deja de usar esas cosas, solo te dañaran.

— ¿Y tú que sabes de lo que es mejor para mí?, puede que esto sea lo que necesito.

—Te das cuenta de que me acabas de dar la razón. —se levanto apoyándose en el escritorio enfrentándome, olvidándose de quien era.

—Lo hice y que. —la rete incorporándome, coloque mis manos en mis caderas, levante el rostro, enarque una ceja y una sonrisa sarcástica se formo en mi rostro.

—Lo lamento Bella, pero esto se lo diré a Charlie o lo puedes hacerlo tú.

—Yo no hablare con Charlie.

—Entonces lo hare yo. —hablo con voz segura.

—Sabes Megan, esto me suena como una amenaza— mantuve mi mirada fija en la suya, enarcando una ceja.

—Es una advertencia—se giro disponiéndose a salir.

La deje que llegara casi a la puerta al mismo tiempo que rodeaba el escritorio y apoyaba mi cadera en el manteniendo mis palmas apoyadas en la fina madera.

—Tú no eres nadie para venir y darme advertencias a mí. — se detuvo y se giro. —Escúchame bien porque solo lo diré una vez. —me acerque con paso lento hasta llegar y pararme delante de ella. —Tú abres tu linda boquita diciendo todas estas estupideces y te puedes ir despidiendo de este trabajo, al igual de trabajar en cualquiera de nuestras empresas. —la amenace con extrema dulzura.

—No son las únicas. —levanto el mentón.

—Sé que no somos las únicas, pero sé que tengo los medios para hacer que nadie te contrate en esta ciudad—le sonreí al tiempo que colocaba mis manos en mi cintura. — lo que sería una lástima es que tuvieras que marcharte y…—coloque un dedo en mi barbilla y simulaba estar recordando. — si mal no recuerdo, de ti depende tu hermana, que además está enferma, sería muy malo dejarla a su suerte, y solo por no saber mantener la boca cerrada—  mi sonrisa se hizo amplia al tiempo que su rostro se contraía y sus ojos se volvían cristalinos, los cerro con fuerza dejando que un par de lagrimas se escaparan.

—No serias capaz de hace algo así. —su voz salió entrecortada.

— ¿Quieres probarlo? —Tome su barbilla obligándola a que me mirara sin ejercer fuerza para lastimarla.— No estoy jugando Megan, solo di una palabra de lo que hablamos, y yo misma me encargare de aplastarte; lo he hecho con ejecutivos, grandes empresarios, ¿que trabajo me puede costar una simple e insignificante secretaria como tú? —mostré mi mejor sonrisa irónica soltando su barbilla.

—Nunca pensé que pudieras ser tan cruel.

—No por nada me conocen como la princesa de hielo,. Tú decides… si abres la boca con cualquier persona, el final será el mismo.

— ¿Que sucede contigo? ayer aun eras una persona que juraría tenía un corazón, hoy lo dudo mucho. —lo dijo limpiando las lagrimas que caían por sus mejillas.

—Otra cosa más con la que te engañaste, no puedo tentarme el corazón porque ya no tengo uno.  Y que quede claro que si decides quedarte solo abra una relación entre ambas, esa será solo la de secretaria y ejecutiva.

—Como digas. —dijo en voz baja sin mirarme a los ojos.

Nos mantuvimos en nuestras posiciones sin movernos, solo la veía cambiar su peso de un pie al otro y sus labios temblar.

—Esperas alguna clase de invitación para marcharte a tu lugar. Porque deberías estar trabajando, para eso te pago.—salió limpiándose la mejillas.

En cuanto cerró la puerta me maldije y respire profundamente varias veces hasta tranquilizarme. La había hecho llorar, pero se lo merecía, se inmiscuyo en donde no debía. Sabía más de lo que debería, lo que implicaba un gran problema. Como en los negocios la había dejado sin palabras completamente desarmada y en mis manos.

Comencé a trabajar en la tarea que me había dejado Charlie, agradecí que todo estuviera en orden y no tuviera que hacer grandes correcciones.

—Yo no necesito ser anunciada. —levante mi rostro para ver a mi madre entrar sin molestarse en llamar primero.

— ¿Que es lo que haces aquí?

—Qué clase de saludo es ese. —dejo su bolso en una de las sillas y se acomodo en la otra.

—Lo siento madre, siéntate

—Estaba cerca— anuncio abanicándose con su mano.

—Deseas algo de tomar

—Un vaso con agua. — Se lo pedí a mi secretaria con total indiferencia, para después volver toda mi atención a la mujer que tenía delante. —Y que es lo que hacías por aquí cerca.

—Fuimos con algunas de mis amigas al Spa.

—Renée, tu spa esta a no menos de veinte calles de aquí, ¿eso es cerca? —no oculte la ironía en mi coz, una que ella ni noto.

—Bueno en realidad no.

— ¿Entonces? —la puerta se abrió, Megan entro con el vaso con agua para mi madre.

—Con eso que estos días has salido de casa sin desayunar con nosotros, no había tenido oportunidad de decirte lo del baile de este fin de semana.

— ¿Se te ofrece algo? —le pregunte a Megan que se había quedado de pie en la puerta escuchando lo que mi madre acababa de decir, se acababa de dar cuenta de que estos días le había estado mintiendo diciendo que desayunaba en casa, cuando no era así.

—Lo siento. —fue lo único que dijo antes de abandonar la habitación.

— ¿Hablas del baile a beneficio del hospital central?

—Ya habías escuchado de él.

—Jasper Hale me lo dijo esta tarde. —admití con desdén.

—Se que nos sentaremos junto con ellos y el nuevo jefe del hospital, por cierto debo de decirte que conocí a su esposa se llama Esme Cullen, es un mujer…

—¿Sorprendente? —intente adivinar.

—Para nada, la conocí esta mañana iba junto con Giselle Hale, no tengo palabras para describirla— sabia que de la que estaba hablando era la madre de Edward.

— ¿Es extraña en qué sentido?

—Vive como en otro mundo, tiene ideas muy extrañas.

— ¿Eso te molesta, cierto?

—Nos vamos a sentar con ellos, imagina lo que dirán mis amistades.

—No me lo puedo imaginar, siempre hablan peor de lo que me puedo imaginar. — dije con voz cansada, a la vez comenzaba a jugar con mi pluma.

— ¡Claro que no lo hacen!

—Bueno madre, dime a que vienes.

—Como te dije lo del baile, sé que no tienes nada que ponerte y venía a decirte que mañana iremos de compras.

—Y no pudiste decírmelo en la casa, desde que te enteraste.

—Hoy llegare noche tengo una reunión con algunas de mis amigas en el club. —asentí con la cabeza pero muy dentro me estaba recordando que a ella tenía tiempo para sus amistades, mas no para mí.

—Entiendo, pero porque no simplemente lo compras tu como lo heces siempre.

—Isabella como quieres que lo haga, te das cuenta de que aun estas un poco pasada de peso, deberías de hacer algo al respecto, ya no se qué talla eres. —baje mi mirada para ver mi abdomen y notar que ella tenía razón, en vez de perder peso me veía con varios kilos de más, era una chica gorda y debía de bajar de peso lo más rápido posible.

—Ya estoy trabajando en ello Renee. —me removí en la silla, sacando el aire para hacer que mi vientre se viera un poco plano, aunque seguía notándose la grasa acumulada en mi cuerpo.

—Eso espero. Mañana iremos a comprar los vestidos a medio día.

—Revisare mi agenda.

—No te estoy preguntando Isabella, te estoy diciendo que iremos. —exclamo furiosa.

—Te recuerdo que yo si trabajo.

—Ya lo hable con tu padre y dijo que no había problema si era por eso.

—Entonces mañana a medio día. —dije sin ánimo.

—Pasare por ti. —asentí, regresando mi atención a mi trabajo. — me voy, tengo cosas realmente importantes que hacer.

—Claro madre, cosas importantes—salió de mi oficina de la misma manera en que había entrado siempre tenía cosas más importantes que hacer que yo, solo se había tomado la molestia de venir para decirme que me llevaría de compras, ya que ella no lo podía hacer porque estaba gorda, el sonido de mi móvil fue lo que me saco de mis pensamientos

—Sí. —conteste con voz cortante.

—Hola preciosa

—Demetri— dije con suavidad soltando el aire que tenia contenido en mis pulmones. Era la primera vez en años que me alegraba de escuchar su voz.

—Quien más, dime estas disponible esta noche.

—Completamente. —pase la mano por mi cabello, necesitaba una distracción una enorme distracción.

—Los chicos vendrán de nuevo a casa, un poco más tarde ya que tienen cosas que hacer.

—Por mí no hay problema. Enserio se me antoja ver esa película. —le intente dejar claro que iba solo por la película y no por nada más de lo que él deseaba.

Me despedí de él para continuar con mi trabajo olvidando todo lo que había sucedido en este día.

Agradecí que todo estuviera en orden y terminara pronto el trabajo que me había encomendado mi padre. Como aun quedaba un poco de tiempo, decidí comenzar con las correcciones en mi trabajo para poder mandárselo al Sr. Maxwell y de ahí a mi padre para que autorizara los cambios en las empresas, claro que no iría a mi nombre, si no al del Sr. Maxwell, de lo contrario mi padre no aceptaría el proyecto, cuando dieron las 7 tome mis cosas.

Cuando salí rumbo para ir a mi cita me encontré con Megan quien recogía su escritorio ya que también era su hora de salida.

—Bella

— ¿Disculpa? —la mire enarcando una ceja, cruzando mis brazos.

—Lo siento, Srta. Swan.

—Así está mejor, ¿que querías? —sonreí con superioridad y hable de manera fría.

—Decirte que no lo hare.

—Veo que eres una chica lista después de todo, pero te mantendré vigilada, cualquier cosa y tú serás la culpable—le dije en un susurro antes de salir del lugar.

Conduje a una velocidad prudente, en este momento me encontraba un poco nerviosa por lo que estaba por hacer, cuando llegue a la casa de Demetri me debatí si debía de entrar o debía de irme e inventar una escusa tonta. ¿Qué me estaba pasando? como podía inventar algo esto era lo que tenía que hacer tenía que hacer, tenía que hacer que esas imágenes que comenzaban rondar mi mente desaparecieran de cualquier manera posible, apenas entre a la propiedad y el ya me esperaba recargado en el marco de la puerta principal.

—Pensé que no llegarías. Vamos ya está todo listo— tomo mi cintura y me guio hasta el segundo piso donde se encontraba la sala de entretenimiento—esto te relajara un poco.

—Lo necesito urgentemente. —me deje caer en el mullido sillón.

— ¿Quieres un poco de ayuda? —pregunto sugestivamente.

—Depende de qué clase de ayuda— le seguí el juego sonriendo de lado.

—De la que desees.

—Sabes que eso tiene diferentes interpretaciones. —cruce una de mis piernas logrando que mi falda subiera unos centímetros más.

—Lo sé preciosa.

—Solo una cerveza. —pedí son una sonrisa al ver su contrariedad.

— ¿Segura?

—Anda, que este bien fría. —le señale la puerta para que fuera a buscarla.

—Ahora soy tu sirviente.

—No tienes mala pinta. —me burle

—Me las pagaras Swan—tome varias películas que había sobre la pequeña mesita, títulos como el juego del miedo 5, Murdey Party, Funny Games, 30 días de noche, Una noche para morir, eran solo películas de terror, no eran mi genero favorito.

— ¿Ya decidiste cual? —me tomo por sorpresa escuchar su voz cerca de mi oído.

—30 días de Noche, la idea de un vampiro sediento no suena tan mal.—  se la entregue y la coloco en el reproductor , para después acomodarse junto a mí.

— ¿Te sucede algo? —pregunto colocando su brazo detrás de mis hombros.

—Mi madre me enferma. — le di un sorbo a la cerveza y la deje en la mesita lateral.

—Eso no es novedad.—sentí su mano libre sobre mi rodilla, se inclino para besar mi mejilla y lentamente movió sus labios hasta alcanzar los míos, se movía de manera frenética, su lengua empujaba para que le permitiera el acceso, la mano que había tenido detrás de mis hombros estaba en mi cintura mientras la otra iba subiendo lentamente por mi pierna di un salto al sentirla seguir debajo de la tela de mi falda.

—Dem— lo empuje un poco con mis manos, el opuso un poco de resistencia pero se separo solo unos centímetros con los labios entreabiertos.

—Sabes que siempre te he deseado

—Sabes que lo haces porque soy la única que no cae ante tus bobos intentos.

—No son bobos, además sabes que tarde o temprano consigo lo que quiero.

—Siempre hay una primera vez para el fracaso. —sonreí de manera burlona.

—Sabes que tu también deseas un poco de diversión.

—Que te hace pensar que yo deseo esta clase de diversión contigo. —acaricie su pecho haciendo que su respiración se detuviera.

—Todos somos iguales.

—En eso te equivocas.

—Vamos Bella, te conozco, bueno estoy conociendo la mejor parte tuya—esas palabras me hicieron recordar a Edward: cuando me había dicho que le gustaría conocerme, sus hermosos ojos verdes que transmitían una tranquilidad, sus facciones eran completamente finas. Qué demonios estas pensando Isabella, saca a ese tipo de tu cabeza, solo es un entrometido le das lastima, al igual que a todos ellos, por eso quieren estar contigo eres su obra de caridad.

—Y aun no conoces la mejor— en un movimiento rápido y tomándolo por sorpresa me acomode sobre él con mis piernas a sus lados, mi falda se levanto cubriendo solo lo necesario.

De inmediato sentí como sus manos acariciar mis piernas con fuerza, mientras sus labios chocaban con los míos. No era mi primera vez, pero si la primera con alguien del grupo y por lo que parecía esta vez tampoco sería algo… que valiera la pena.

—Me agrada conocerte de esta manera—una de sus manos subió por uno de los costados rozo uno de mis senos hasta llegar a mi cuello obligándome a profundizar más ese beso, comencé a desabotonar su camisa, me estremecí al sentir su mano acariciar mi seno, mientras que la otra comenzaba a subir hasta llegar al borde de mi ropa interior de encaje, rompí el beso al sentir como comenzaba acariciar una parte completamente sensible.

—Dem…m—sin poder contener deje que un jadeo se escapara de mis labios, mordió el lóbulo de mi oreja.

—Quieres que me detenga—su voz sonaba más áspera debido al estado de excitación en que se encontraba. Ya habíamos llegado bastante lejos, esto no debía de estar pasando, ¿en que estaba pensando cuando me acomode sobre él?, es que acaso seguía siendo la misma Bella, esa chica buena que no hace nada malo.

—No te detengas, continua—atrape sus labios contra los míos, sus caricias se hicieron más fuertes casi lastimeras, pero no me importo debía de dejar a esa Bella buena y que se limitaba a hacer esta clase de cosas, debía de encerrar a esa Bella, ya que si tenía mi tiempo contado porque no aprovecharlo disfrutando de mi sexualidad.

—Eres mejor de lo que pensaba—saco su mano de mi entrepierna para poder desabrochar mi blusa, me ayudo a quitarla, me sentía completamente extraña al sentir su mirada sobre mi cuerpo, pase mis manos por su cuello pegándome un poco más a él haciéndolo desviar su mirada,  me tomo de la cintura apretándome más contra su cuerpo haciéndome sentir el grado de excitación que tenia, deje escapar un nuevo jadeo mucho más fuerte que el primero

—Te dije que siempre consigo lo que quiero.

—Aun no lo consigues— desabroche su pantalón a lo que sonrió aun besándome.

—Pero estoy por hacerlo— acomodo de nuevo su mano de nuevo sobre mi muslo y lentamente comenzó a acariciarme haciéndome gemir, sus movimientos eran un poco más fuertes e inconscientemente comencé a mover mi cadera, sus labios silenciaron los míos solo se escuchaban nuestras respiraciones aceleradas, me tumbo sobre el sillón en que estábamos y se acomodo sobre de mi.

—Quien lo diría…—lo calle con mis labios, sus manos recorrían mi cuerpo, tuvimos que separarnos al escuchar un par de risas provenientes del piso inferior: eran nuestros amigos.

Me levante acomode mi falta y tome mi blusa de piso para salir al baño más cercano a vestirme de nuevo, moje mi rostro mientras mi respiración se hacía normal, cuando logre tranquilizarme salí y me encontré con los chicos que ya estaban en el salón

— ¿Que hicieron durante nuestra ausencia? —pregunto Tyler mirándonos con picardía.

—Conversamos—cortó Demetri.

—Pensamos que harían algo más interesante— menciono Jessica sin una pizca de vergüenza; Era sabido por todos nosotros que se había acostado con Demetri , Mike y había estado a punto de hacerlo con Tyler, pero este se quedo dormido. La única que no se había acostado con nadie de nuestro grupo era yo, y había estado a punto de hacerlo.

—No todos somos como tu Jess

—Cuida tu boca Tanya

—Que miedo— se burlo Tanya haciéndola rabiar.

—Tú no eres una santa cariño.

—Basta chicas, creí que nos divertiríamos no que discutiríamos por quien se ha acostado con más chicos. —corto Demetri ganándose una mirada colérica de las chicas.

Después de muchas cervezas tres tazones de palomitas y de una cajetilla de cigarrillos nos dimos cuenta de que ya eran cerca de las 11, algunos se disculparon por tener que marcharse, pero tenían mejores planes a los cuales no estábamos invitados pero no importaba, yo me quede inmóvil en mi lugar.

—Creo que alguien no quiere llegar a su casa. — me dijo Demetri al ver que era la única que no se había movido de su lugar.

—Pensé que tenías planeado algo más interesante. —moví las cejas de manera sugestiva.

— ¿Como qué? —se acomodo junto a mi jugando con un mechón de mi cabello que se había escapado.

—Tal vez continuar donde nos quedamos. —deje mi mano reposar en su muslo.

— ¿Hablas en serio?

—Parece que estoy bromeando—presione mas su muslo y me incline hacia él como si fuera a besarlo.

—Vamos—se levanto de un salto y me llevo a su habitación.

Solo entramos y comenzó a besarme desesperadamente, en menos de dos minutos mi ropa había sido desprendida de mi cuerpo quedando solo en ropa interior, mis manos hicieron el mismo trabajo, me alzo y lo rodee con mis piernas — ¿tienes protección?

—Por supuesto— me tumbo sobre la cama, estiro su brazo y de su mesita de noche saco un par de preservativos.

—Date prisa. — lo presione moviendo mi cadera contra la suya haciéndolo gemir y abrir el paquetito.

Desperté cerca de las 2, aun estaba en su cama. Él se encontraba boca abajo en el otro extremo de la cama, mi cuerpo solo estaba cubierto por una fina sabana, ¡dios! ¿Es que ahora me convertiría como eran las demás chicas? ¡Qué asco!, me levante aun envuelta en la sabana y comencé a levantar mi ropa que estaba esparcida por la habitación, me vestí lo más rápido y haciendo el menor ruido.

— ¿Qué haces? —pregunto somnoliento.

—Me visto, — le señale lo obvio al momento que me ponía la falda—debo de irme a casa.

—Porque no te quedas. —acaricio el espacio de la cama vacio.

—Y que Charlie mande al FBI a buscarme.

—Fue una noche excelente. —sonrió abiertamente.

—Si tú lo dices. —me encogí de hombros buscando mis zapatillas.

— ¿Es que no lo disfrutaste?

—Esto no cambia nada Demetri, ¿queda claro? —lo señale con una de las zapatillas.

—Así que haremos como que no sucedió nada.

—Exacto, veo que tu cerebro trabaja de vez en cuando. —pase mis dedos por mi cabello tratándolo de alisar.

—Si no quieres que nadie lo sepa, no lo harán, pero mi silencio tiene precio.

—De eso hablaremos después, ahora me tengo que ir—tome mis cosas y salí, segundos después lo escuche llegar a mi lado.

—Entonces fingiremos que no paso nada—me vi atrapada entre mi auto y su cuerpo.

—Creí que eso había quedado claro.

—Más vale estar seguro—sus labios rozaron los míos, gire mi rostro para que no lo hiciera de nuevo, me resultaba tan repugnante y no sabía cómo pude soportar estar con el de manera tan intima.

—Recuerda que no paso nada, tú y yo solo somos amigos.

—Por supuesto. Si mañana deseabas un poco de diversión, no puedo, ya estoy ocupado, tengo una cita con Cindy.

—Suerte, al menos espero que ella si se quede hasta el amanecer.

—Ella no me interesa, solo quiero a una persona todos los días en mi cama.

—Lamentablemente yo no pienso de la misma manera—logre abrir la puerta de mi auto y entrar librándome de él.

Conduje a mi casa, como siempre entre haciendo el menor ruido posible, me escabullí por la cocina, antes de salir la luz se encendió, me coloque detrás de la isla.

—¿Isabella?

—Charlie—dije con sorpresa.

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