(O) No me dejes caer. Capítulo 5


 Razones


El domingo paso sin nada de relevante interés, solo escuchar los gritos de Gabrielle hacia el personal por no tener las cosas como ella decía que las había pedido. Por otra parte mi padre enfrascado en sus asuntos, mientras que yo permanecí en mi habitación, recostada en mi cama sin hacer nada, solo dejando que el tiempo transcurriera tan lento o tan rápido como este quisiera.

—Señorita, el desayuno está servido. —me gire al ver a la chica que comenzaba a levantar la ropa esparcida por mi habitación.

—No tengo hambre. Además me duele la cabeza— me lanzo una mirada extraña y se ofreció a traer la comida a mi habitación, me negué queriendo solo seguir aquí sin hacer nada. Me acurruque en las cobijas y pronto la chica se marcho a continuar con sus labores.

Nunca había dormido tanto, aunque debió de ser por el hecho de lo que estaba soñando, me encontraba corriendo libremente por central park una sonrisa iluminaba mi rostro, unas manos tomaron mi cintura haciéndome detenerme, sus labios rozaron mi nuca logrando un estremecimiento y una corriente que recorrió mi cuerpo, pero lo mejor de ese sueño era la sensación de libertad.

—Victoria, neces… ¿Qué se supone que haces? —vi a mi madre entrar en mi habitación detenerse frente a mi cama, mirándome con el ceño fruncido y las manos en la cintura.

—Durmiendo. —dije con simpleza señalando lo que era obvio.

— ¿A las tres de la tarde? —Frunció los labios y dijo un par de palabras que no comprendí antes de volver a mirarme— ¿Y pretendes que no piense que eres una inútil?

—Me duele la cabeza. —intente excusarme pero sabía que eso no era suficiente.

—Más vale que estés lista en veinte minutos. —tiro de las cobijas haciéndolas caer al suelo. — me escuchaste, en veinte minutos. Tenemos una cita en club y tienes que estar ahí, muévete no seas holgazana. — me incorpore y fue la señal para que ella se marchara dando un portazo.

Me bañe y cambie unos jeans, una blusa de manga larga un saco y unas botas altas, baje hasta encontrarme con mis padres, inmediatamente subimos a la camioneta de mi padre.

—Betty organizo una cena solo con las más importantes familias. —informó mi madre retocándose el labial.

—Ya entiendo— dije con desgana mirando los edificios que íbamos pasando.

—Espero que te comportes y muestres tu mejor sonrisa, porque siempre traes una cara como si estuvieras en un funeral. —asentí sabiendo que tendría que actuar como lo hacía siempre, fingir que éramos una familia feliz. ¡Qué fraude!

Esa reunión; era como todas las reuniones de Gabrielle, solo estaban las familias más importantes de la cuidad y, de lo único de lo que hablaban era de sus nuevas adquisiciones, de donde sería el nuevo destino de vacaciones, sus nuevas propiedades y que lugares eran los mejores en estos momentos para frecuentar, una completa pérdida de tiempo.

Mis amigos estaban en la misma situación que yo, pero en esta ocasión no podíamos hablar ni hacer nada, éramos sus rehenes.

Una semana había pasado desde el incidente de la "pastilla", el lunes pasado aunque quería negármelo a mí misma estaba nerviosa por si los chicos me llamaban, pero por obvias razones no lo hicieron conforme la semana avanzaba me sentía más relajada y agradecía el tener que verlos.

Era miércoles por la mañana, me encontraba terminando de arreglarme, como ya lo había hecho habitual lleve una falda de tubo muy ajustada apenas unos centímetros arriba de la rodilla, una blusa a juego, una gargantilla y aretes, zapatillas altas el pelo recogido en una coleta el flequillo acomodado hacia la derecha dando la apariencia de mujer ejecutiva que todos temían.

—Buenos días Gabrielle— salude sentándome en la mesa junto a ella, tome la servilleta y la coloque sobre mis piernas frunciendo el ceño al ver lo que estaba sobre la mesa para el desayuno y mentalmente comencé a hacer cuentas de las calorías que esperaban que me comiera.

—Me alegro de que ahora si te vistas como una ejecutiva y no parezcas una secretaria mas. — dijo a la vez que lanzaba una mirada aprobatoria a mi vestimenta.

— ¿Y Mark? —pregunte al no verlo ahí y tratando de desviar la conversación.

—En su estudio donde más. —respondió volviendo a su desayuno. Apenas acabar de hablar mi padre entro en la habitación acomodándose en la cabecera de la mesa tomando el periódico que estaba junto a su plato.

—Viste la baja en la bolsa europea. — murmuro mi padre tras darle un sorbo a su café  reacomodar su periódico.

—Lo escuche esta mañana en las noticias y ya me puse en contacto con nuestra sucursal en Italia. — le dije recibiendo un asentimiento con la cabeza.

Le sonreí a Ruth que había dejado un plato con dos Hot cake frente a mí, lo mire por un par de segundos, sabía que al menos debía de probar un poco para evitar preguntas. Lo que estaba sobre la mesa no era mucho mejor que esto.

— ¿No planeas comer eso, verdad? — señalo mi madre con cara de asco al ver lo que estaba en mi plato.

— ¿Que tiene de malo? —pregunte partiendo un trozo muy pequeño.

— ¿Que tiene de malo?, es harina, carbohidratos, y no es por nada pero te has descuidado. — me miro unos instantes directamente a los ojos para después bajar su mirada a mi abdomen.

—Podrían algún día estar sin discutir. —gruño mi padre bajando su periódico y llevándose un trozo de fruta a la boca.

—Hablo en serio Victoria, deberías de comer algo más saludable.

—Por favor mamá— apreté el tenedor con más fuerza conteniendo la rabia que sentía.

—Haz lo que quieras, pero después cuando te pongas aun más obesa no digas que no te lo advertí. — Deje caer el tenedor sobre el plato haciendo un poco de ruido, aparte el plato y me limite a beber solo un sorbo de jugo.

— ¿A dónde vas? —pregunto mi padre al verme ponerme de pie.

—A terminar de arreglarme. No tardo— lo último se lo había dicho a mi padre ya que este día iríamos juntos al trabajo. Volví a repasar mi apariencia frente al espejo, me mire de lado tomando entre mis manos la piel extra de mi abdomen, toda la grasa que tenia acumulada por no ser estricta con lo que comía, maldije por lo alto por no conseguir bajar esos kilos extra que me hacían lucir gorda.

Justo a tiempo volví a bajar y me acomode junto a mi padre en el auto.

En vez de ver hacia el exterior como siempre solía hacerlo, mire a mi padre que mantenía la vista fija en los papeles que tenía en sus manos. Cuando era pequeña y mi padre era diferente, siempre soñé con un día trabajar junto con él, era mi ejemplo a seguir, pero después el trabajo lo cambio. En estos momentos deseaba haber tenido la elección de elegir otra carrera que me mantuviera lejos de ellos, ya que nunca lograba complacerlos, siempre buscaba algún error en mis negociaciones para poder echármelo en cara y hacerme quedar mal delante de los demás empleados.

— Esta nueva caída de la bolsa no es tan grave como lo venían pronosticando. — dijo  golpeteando los papeles.

—Se esperaba peor y en un poco más de tiempo. Y si quieres mi opinión creo que deberíamos de aprovechar y hacernos de algunas acciones de Lancre, él no está en su mejor momento.

—Me alegro que utilices tu cerebro de vez en cuando.

—Siempre lo hago— murmure entre dientes.

— ¿Que dijiste? —gruño dejando de golpe los papeles sobre sus piernas.

—Nada Mark, no dije nada.

El resto del trayecto fue en silencio pero el ambiente era incomodo.

—Llegamos, baja ahora, no quiero estar todo el día aquí, yo si tengo cosas importantes que hacer. —gruño cuando el auto aun no se detenía al completo.

—Lo siento. — baje del auto para que después lo hiciera él, en ese momento no entendí porque me había disculpado.

—Victoria, podrías cambiar tu actitud, me da la impresión que no te gusta estar aquí.

—Me gusta lo que hago— le dije al tiempo que una vocecita en mi cabeza decía las palabras que hubiera querido decir "pero odio como me tratas"

Caminamos entre los empleados hasta llegar al ascensor que detuvieron para que nosotros subiéramos.

—Charles— levante mi rostro y me encontré con el nuevo socio y Ryan que estaba junto a su padre.

—Mark, Victoria… ¿cierto?

—Tory. — lo corregí.

—Veo que has traído a Ryan, es un placer que te unas a nuestro equipo. — susurro mi padre con cierta emoción en su voz y sabia la razón, había estado segura que las cosas serian diferentes si yo hubiera sido un chico, pero era una chica. Lo que no hacía más que perjudicarme.

—Quiero aprender un poco al respecto del negocio familiar. — escuche a Ryan hablar.

—Nunca es tarde. — lo felicito mi padre dando un par de palmaditas en la espalda.

—Fue un gusto saludarlos— me despedí bajando en mi piso lista para encerrarme en mi trabajo.

Me detuve frente al escritorio de Megan, la salude y pregunte por las cosas que tenía que hacer el día de hoy.

—Revisión de los reportes del departamento de finanzas, tu cita con el estilista y Blake te ha llamado dos veces. — fruncí el ceño al escuchar el nombre de Blake.

—Será un día largo. —Suspire— ¿a qué hora es mi cita con el estilista?

—A las seis.

—Dile a Peter que lo necesito listo a las 5:30. Y comunícame con Blake. — pedí ya que necesitaba averiguar porque me había llamado con tanta insistencia. .

— ¿Quieres un café o té?

—Solo un vaso de agua— le dije antes de entrar en mi oficina y esperar a que Megan me pasara la llamada, un par de timbres me indico que estaba en la línea así que tome el teléfono.

— ¿Blake, que sucede?

— ¿Por qué demonios te fuiste así el sábado?

—Nada importante. —me acomode en mi silla recordando la verdadera razón por la que me había tenido que marchar.

—Pensé que nos divertiríamos un poco esa noche. —el tono de su voz me indico la clase de diversión a la que se refería, fruncí el ceño al ser consciente de que esta vez tenía razón, si no hubiera sido forzada a dejar el club hubiera terminado con él, algo que me repetía no debía de pasar.— ¿Ocupada?

—Sí. Si preparan algo para hoy quiero que me llamen, necesito salir de mi casa.

—Aún siguen en la ciudad, eh. — solo pude decir un "aja". — Por qué no vienes con nosotros al club.

—Tengo trabajo.

—Que te diviertas, yo voy directo al club. — dijo en tono burlón antes de colgar.

Revise las nuevas inversiones y esperaba un reporte de los daños colaterales de la baja en la bolsa europea y así trazar una estrategia para proteger los intereses de nuestros clientes, pero sobre todo los nuestros. Esto era aburrido ¡un asco!, todos disfrutaban de sus vacaciones en Hawái, Hamptons, Bahamas y yo detrás de un escritorio del edificio Jassen. Gire mi silla hacia la ventana, al menos podía ver el bullicio y el trafico, eso sí que era emocionante—pensé con ironía. —

El sonido del intercomunicador me hizo estirar la mano para presionar el botón y escuchar la voz de Megan que anunciaba que me buscaban, al preguntar de quien se trataba quede desconcertada al no reconocer de quien se trataba, no recordaba a ningún cliente apellidado Sheridan, por lo que le indique que lo dejara entrar.

Al abrirse la puerta me costó un poco el no mostrar el disgusto de tener a Ryan en mi oficina.

—No pareces muy feliz de verme aquí.

— ¿Debería de estarlo? —pregunte sarcástica enarcando una de mis cejas. — Además es bajo el usar otro apellido…— me detuve al darme cuenta que debía ser su apellido real, uno que no me había molestado en averiguar.

—Sheridan es mi apellido real, aunque mis tíos quisieron darme su apellido yo pedí que no lo hicieran, quería tener algo de mis padres. — explico encogiéndose hombres. —Me dieron una oficina provisional en este piso.

— ¡Felicidades! —respondí en tono completamente sarcástico.

—Tu padre dijo que tú me ayudarías, para ubicar todo aquí. —rodee los ojos, no era suficiente con tener que revisar gran parte de los documentos, ahora tendría que darle un recorrido a Ryan por el edificio. Abrí uno de los cajones moviendo los papeles hasta encontrar una hoja doblada que le entregue y él desdoblo.

— ¿Es un mapa? —pregunto algo desconcertado.

—Lo hice para mí, creo que ahora te será de utilidad. —agradeció observándolo con detenimiento.

— ¿Algo mas en lo que te pueda ayudar? —pregunte golpeando el escritorio con mi pluma.

— ¿Tanto te molesta tenerme aquí?

—Tus estas aquí por simple placer, yo porque es mi obligación. —apreté el puente de mi nariz. —Tengo que revisar esto antes de las 2— le mostré los papeles que tenia sobre mi escritorio. Unos segundos después se levanto y se despidió.
Me envolví en mi trabajo tratando de olvidar que probablemente tendría que soportar las visitas constantes de Ryan.

—Tory, tu padre quiere subas de inmediato. —dejé lo que estaba haciendo y fue a ver que era la nueva tarea que quería que hiciera, nunca me llamaba si no era para que hiciera algo.

Di un par de golpecitos en la puerta doble y de inmediato escuche la voz de mi padre que me hacía pasar, me sorprendió ver que ahí ya estaba Ryan con su padre, me aclare la garganta para poder hablar.

— ¿Que sucede Mark? — pregunte notando la mirada de sorpresa de los que estaba ahí, al parecer no estaban acostumbrados a este trato impersonal al que me veía obliga para no tener problemas.

—Había olvidado una junta con los nuevos inversionistas italianos. —Enarque una ceja esperando que continuara—El asunto es que es a la misma hora que con nuestros nuevos clientes los de la compañía Stamford de Boston. —cruce los brazos contra mi pecho al darme cuenta a donde iba el asunto.

— ¿Quieres que me encargue de uno?

—Exacto. Atiende a los nuevos clientes, convénselos de cerrar el trato, de firmar con nosotros.

— ¿Estás seguro? —pregunte ya que jamás me dejaba a nuevos clientes cuando él estaba en la ciudad.

—Claro, date prisa porque llegaran en un par de minutos. —me apuro antes de dirigirse hacia Ryan. —Sería bueno que fueras, te dará una idea de lo que hacemos aquí. —le dio una palmadita en el hombro a él en lugar de a mí.

Salimos de la oficina y nos dirigimos al salón de juntas, una chica delgada de pelo rubio ya nos esperaba con un cuaderno en la mano, parecía sumamente nerviosa.

—Emma. —la llame al verme soltó el aire que contenía en sus pulmones.

—Gracias a dios que es usted Srta. Jassen.

—Emma, cuantas veces debo de decirte que me llames Tory. —se disculpo y poso su mirada en mi acompañante el cual hubiera deseado que se perdiera en el camino.

—Emma el es Ryan Sheridan, el hijo del nuevo socio de Mark. Y Ryan, ella es Emma la asistente de Mark. —los presente ignorando el rostro contraído de Ryan cuando escucho  como continuaba llamando a mi padre por su nombre.

— ¿Que tenemos? —pregunte para darme una idea de cómo debía de manejar a estos hombres.

—Son el dolor de cabeza de tu padre. —esas simples palabras hicieron que mi inseguridad saliera.

—No es verdad… dime que no es el Sr. Robinson.

—Sí, es él.

— ¡Diablos! — comencé a hiperventilar llevando una mano a mi cabello y caminando de un lado a otro.

— ¿Estas bien? —pregunto Emma en un susurro.

—Es una maldita prueba. —golpee el suelo con mi zapato, colocando mis manos en la cintura. —Sabía que tenía que haber algo oculto en todo esto. — la mujer me vio sin comprender por lo que negué tratando de restarle importancia. —Dame todos los datos, tengo que hacer que cierren el contrato— me detuve unos minutos en lo que daba un vistazo rápido a los datos que debía de tratar.

—Sabes que tu padre lo ha intentado todo. —lo dijo con voz suave intentando tranquilizarme, pero el efecto fue todo lo contrario.

—Mark aun quiere tener armas para poder decirme que no sirvo.

—No hay trato que se te resista. —intento de ser amable, pero no pase desapercibido la duda en su voz y en su mirada.

—Sabes que ya he perdió unos cuantos y podemos que este se le sume. — Respire profundamente antes de entrar a la sala— Señores… buenos tardes.

— ¿Y el Sr. Jassen? —fue la primera pregunta que hicieron al verme, siquiera pudieron responder el saludo que por amabilidad había hecho.

—Tuvo un pequeño problema, pero me ha mandado en su representación —de inmediato varios de los hombres que estaban sentados se recargaron por completo en el respaldo de su asiento y me miraran con superioridad intentando intimidarme, por lo que me aclare la garganta para presentarme y ver como cambiaba su actitud altanera. — permítame presentarme soy Victoria Jassen y mi compañero Ryan Sheridan.

— ¿La hija de Mark? —pregunto uno de los hombres a lo que asentí, notando como su actitud cambiaba drásticamente.

Tomé asiento en la cabecera de la mesa, al principio me sentí un poco incomoda sabiendo que esta era una prueba, pero me recordé que no era otra cosa más que un trato como muchos mas que ya había manejado, así que debía de volver a confiar en mí, yo sabía cómo manejar esto y salir ganando.

Al final de una larga disputa me toco hacer un pequeño sacrificio pero lo había logrado, habían firmado el contrato.

—Ha sido todo un placer hacer negocios con usted Srta. Jassen.

—No se arrepentirán. —le sonreí estrechando su mano al director de la compañía y verlo salir por la puerta seguido de sus abogados y un par de ejecutivos.

—Felicidades, lo lograste. —me deje caer nuevamente sobre mi silla sin poder evitar sonreír con superioridad, había cerrado un trato que mi padre no conseguía, ahora no podía atreverse a llamarme ineficiente.

—Eres buena en tu trabajo. —agrego Ryan que hasta ese momento se había mantenido en silencio sentado junto a mí.

—Hago lo mejor que puedo.

—Los chicos vendrán, quieren que comamos juntos, ¿por qué no nos acompañas? —lo mire por unos segundos buscado la manera de rechazarlo, es que no se daba cuenta de que lo que menos deseaba era estar con ellos, además no pretendía comer, no después de lo que había dicho mi madre, tenía que conseguir bajar de peso.

—Te lo agradezco, pero aun tengo trabajo que hacer y tiene que estar listo hoy.

— ¿Entonces será en otra ocasión? — asentí saliendo junto a Emma dejándolo en la sala de juntas vacía, tome el ascensor donde ya me esperaba Megan con mi saco y mi bolso.

—Emma dijo que lograste cerrar el trato así que espero que puedas acompañarnos a comer, para celebrarlo.

— ¿Se quieren arriesgar a que Mark se entere?

—Él se ha marchado a tu casa. —dijo por lo bajo como si fuera un secreto pero sin ocultar la alegría que sentía.

—Entonces creo que no hay problema, ¿quien más ira? —me puse mi saco dispuesta a salir con ellas, tenía ganas de estar lejos por un momento de la oficina en un ambiente más agradable y sabia que con las chicas lo estaría.

—Emma, Samanta, Ashley y yo. —con solo escuchar los nombres supe que sería interesante, eran chicas eficientes y muy divertidas, me llevaba bien con ellas porque no eran las típicas secretarias chismosas.

Comimos en una restaurant que estaba cerca de la empresa, pero por un lugar donde Mark jamás pasaría ya que decía que era un área para gente de otro nivel, comí una ensalada alegando que había desayunado bastante bien. Ignore cuando dijeron que debía de comer un poco mas ya que estaba perdiendo peso, algo que yo no sentía y, por supuesto mi madre decía lo contrario, solo perdería unos cuantos kilos más y estaría perfecta. Sólo unos mas…

—Gracias chicas, pero aquí es donde nos separamos, no podemos arriesgarnos a que Mark vea que llegamos juntas. —les dije cuando nos acercábamos a la empresa.

—No te preocupes, espero que se repita pronto. —Sentencio Ashley una morena regordeta.

Deje que ellas entraran al edificio y yo lo hice con unos minutos de diferencia, conseguí un ascensor caso vacio. Apenas se abrió la puerta, vi a mi padre que salía mi oficina dando un portazo con el semblante contraído lo que me alerto, se acerco hacia mí a mitad del pasillo, impidiéndome el paso, tome una bocanada de aire antes de hablar.

—Hola Mark, ¿viste el contrato que cerré? —pregunte intentando bajar la tensión al ambiente.

— ¿Eres estúpida o que Victoria? — su voz se había hecho más fuerte podría apostar que todo aquel que estuviera a 10 metros lo escucharía. Lo mire sin entender solo provocando que su furia se incrementara. —No puedes hacer nada bien, a tu edad yo podía cerrar tratos mucho más importantes que estos, y tú no eres buena para eso ni para nada, ¿qué es lo que tienes en la cabeza? —su dedo golpeo fuertemente mi frente haciéndome retroceder.

—Pero el trato está cerrado, ambos salimos beneficiados.

— ¿Beneficiados?, nosotros perdimos un 3%—gruño.

—Mark, es sólo 3%, —dije de manera relajada al darme cuenta de que no era nada grave. — uno que si sabemos manejar en un par de meses podemos subir el triple y ellos aceptaran gustosos.

— ¿Y mientras tanto quien me dará ese tres por ciento?—pregunto en tono amenazador, me miro por unos segundos antes de girarse y caminar en dirección a mi oficina.

— ¡Vamos papá! —inmediatamente me lleve las manos a la boca rogando porque no hubiera escuchado que lo había llamado papá.

— ¿Como me llamaste? — se detuvo en seco y su enojo se incremento. —Cuantas veces debo de decirte que en la empresa no soy tu padre, soy Mark— había llegado nuevamente frente a mi tomándome del brazo ejerciendo más presión de la necesaria arrancándome un gemido por el dolor, sobre su hombro vi el rostro de Megan quien se había levantado visiblemente asustada, pero sin saber qué hacer.

—Me estas lastimando. —intente zafarme de su agarre pero presiono mas.

—Sigues siendo la misma niñita, debes de crecer Victoria. —me soltó de mala gana.

—Soy de los mejores elementos con los que cuenta esta empresa. —lo encare frotándome el brazo.

— ¿De los mejores, dices? — Se burlo— si sigues aquí es solo porque eres mi hija, porque en realidad eres una inútil. No puedo darme el lujo de que trabajes en otro sitio y nuestras amistades se den cuenta de lo tonta que eres en los negocios, eres una vergüenza para esta familia. — lo ultimo lo había gritado para que todos lo escucharan y humillarme más de lo que ya lo había hecho en este momento, la rabia seguía creciendo en mi interior quería gritarle y enfrentarlo de una vez por todas, pero no podía hacerlo, aun me encontraba atada.

—Sr. Jassen, su cliente de las 4 lo espera en su oficina. —anuncio Emma que se detuvo junto a nosotros.

—Seguiremos en casa Victoria. — se fue dejándome a mitad del pasillo, apreté los puños, la rabia me invadía, me apreté la tabique y respire pausadamente "no Victoria, no muestres que él ganó, tú no eres débil"

— ¿Srta. Jassen? —una mano toco mi hombro.

—Dame un minuto por favor—levante mi mano sin mirar a Emma que estaba junto a mí.

— ¿Estas bien? — ignore la pregunta y respire profundamente un par de veces hasta que me tranquilice de nuevo.

— ¿Que sucede Emma? — me gire intentando aparentar que nada sucedía, mostrando la máscara que tan bien conocía y sabía manejar, nadie se daría cuanta de lo mucho que me afectaban las palabras de mi padre.

—Tu padre quiere que arregles el contrato.

— ¿¡Que!? — grite sin poder evitarlo

—Yo solo te doy su mensaje. —murmuro con timidez.

— ¿Y qué quiere que haga? quiere que tome el teléfono y que diga—fingí poner el teléfono en mi oreja— Sr. Robinson, siento llamarlo ahora, pero vera, hubo un pequeño error y resulta que mi padre no está conforme con nuestro arreglo y quiere que firme uno por la cantidad que había pedido en un principio, así que podría regresar y firmar de nuevo. Es algo que no hare, cerré un trato con un porcentaje y lo voy a respetar.

—Tory, eso te traerá problemas. —la chica parecía más asustada que yo.

—¿Que puede ser peor, que me eche de la empresa? —pregunte con ironía.

—Se que no te echara, pero ya sabes cómo es tu padre.

—Hay una enorme diferencia Emma. —Cruce mis brazos y deje escapar un suspiro al darme cuenta de que ella no comprendí mis palabras. —Conozco de lo que es capaz Mark, pero no conozco a mi padre.

—No hables así.

—Dile que el contrato sigue en pie y que no planeo hacer ninguna modificación. Y estaré en mi oficina por si quiere ir a arreglar el "problema"

—No lo hagas Tory, intenta negociar nuevamente.

—Él siempre me ha dicho que debo de respetar los contratos ya firmados, si cometí un error debo de afrontarlo. Lo que es inaceptable es que quiera que deshaga uno que él no fue capaz de cerrar y que yo logre. Dile eso a mi padre— la vi marcharse aun negando.

Entre a mi oficina, lance mi bolso sobre el sillón, me había gritado a mitad de un pasillo, diciéndome que era inútil, la vergüenza de la familia y que por lo único que estaba en la empresa era porque era su hija, no porque fuera eficiente y, ¿ahora que debía de hacer para demostrarle que si era eficiente?

APOV

Cuando la vi marcharse en el taxi, no pude moverme del lugar, tenía un carácter fuerte, pero el pequeño contacto que había tenido dentro del local cuando vi sus hermosos impresionantes ojos azules me mostraron a una chica fría, no pude descifrar algún sentimiento en esa mirada, es mas podía decir que helaba la piel de cualquiera.

—Vamos André, debemos ir a casa. —me pidió Carter tocando mi hombro.

—¿Alguien me puede explicar que fue lo que está sucediendo?, nos sacaron por esa, y ella se marcho en un taxi. — gruño Natasha acomodándose el abrigo.

—Ella tiene problemas y unos muy grandes. —explico Ryan.

— ¿De qué hablas ? —pregunto mi hermana tomando el brazo de su novio.

—Son sus problemas, no deberíamos involucrarnos. —protesto Natasha.

—A mi no me parece que debamos de dejarla. —le lleve la contraria lo que se molesto aun mas.

—Y no lo haremos, pero dejémosla un tiempo solo, con lo que paso esta noche estará bien.

Una semana había pasado y no teníamos noticias de ella, no la vimos en ningún sitio, y eso me mantenía un poco ansioso, se que la acababa de conocer, pero el ver lo frágil que era me hacia querer protegerla, se que ella parecía ser fría y autosuficiente pero la verdad es que era una chica frágil y vulnerable con grandes problemas, de que otra manera podía estar involucrándose en esta clase de asuntos.

Era miércoles y por insistencia de mi hermana, fuimos todos a comer cerca de la empresa Jassen, era un edificio bastante alto y de estructura llamativa. Ryan llego al restaurant donde ya lo esperábamos, se disculpo por la demora, pero nos explico que se debía a que asistió a una junta de negocios donde Tory como la llamaban, había obtenido de manera extraordinaria manejar a los nuevos clientes.

—Se los juro, es extraordinaria, yo no podría enfrentarme a hombres como esos.

—Eso lo dices, porque jamás  asististe a una junta de ese tipo. —intervino su hermana intento restarle importancia.

—Es en serio Tasha, es muy buena en su trabajo, maneja las situaciones con una maestría y delicadeza que da miedo.

—Con solo verla da un poco de miedo, pero es débil. —dijo Carter rodeando los hombros de Tasha que le dedico una sonrisa.

—Físicamente puede que lo sea, pero no debes de subestimarla.

—¿Y porque no la invitaste a comer? —le cuestiono mi hermana entrecerrando los ojos.

— ¿Para qué queremos a esa chica entre nosotros?

—No hables así Tasha.

—No los entiendo, ella los trató bastante mal la última vez que la vimos y aun así planean unirla al grupo, ¿son masoquistas?

—Ella tenía sus razones.

—No puedo creer que aun le defiendas André, ella te pegó.

—Se sentía amenazada. —explique por milésima vez.

—Si Tasha, es una maniobra que cualquier mujer utiliza para defenderse, se sintió amenazada porque fue descubierta, ella lo único que quiere hacer es que nadie penetre su barrera autoimpuesta.

—Estaría encantada de romper esa maldita barrera. —sonrió ampliamente y no tuve que ser adivino para saber lo que estaba cruzando por su cabeza.

— ¿Te dieron una oficina? — intervino Lexi, desviando la conversación hacia un tema secundario. Ryan asintió — ¿Podemos conocerla?

Como siempre Ryan acepto lo que me hizo negar con la cabeza,  no podía negarle nada a su novia, aun sabiendo que esta intentaría redecorarla.

Después de la comida fuimos hasta la nueva oficina de Ryan, que se encontraba en el mismo piso que el de Victoria: era amplia justo a cada lado de puerta había dos enormes cristales que permitían la vista al pasillo, pero del pasillo no se veía hacia adentro, estaba decorada de manera sobria tenía dos enormes sillones, un par de sillas muy cómodas y un enorme escritorio, una computadora de pantalla plana de las mas nuevas que había en el mercado.

—Le hace falta unos ajustes. —hablo Lexi analizando con la mirada el lugar.

—Sabía que dirías eso. —se burlo Carter golpeando mi costado. —Recuerda que es de Ryan, no tiene porque verse como si fuera de una chica.

—Él es el padre de Victoria— anuncio Tasha consiguiendo que todos me giráramos para verlo, ese hombre tenía un aspecto duro y autoritario.

—Ellas son las secretarias, la morena es Megan la secretaria de Tory y la pelirroja es mía.

—Debes de tener cuidado Lexi. —anuncio Carter intentando hacer sentir celos a su hermana.

—Yo confió plenamente en él.— la voz de mi hermana pasó a segundo plano al escuchar la voz de Tory, me gire hacia los cristales y la vi detenerse, mientras su padre llegaba frente a ella, pero… ¿porque lo llamaba Mark y no papá?

Él parecía molesto y ella estaba completamente tranquila como si tuvieran una plática algo divertida, pero las cosas cambiaron de un momento a otro, el hombre la había llamado estúpida. Todos pusimos atención en la discusión que se llevaba a cabo en el pasillo.

Hablaron de cosas que no comprendía, algo referente a un trato el perder 3% que para mí era un número pequeño pero no sabía si en los negocios eso implicaba una cantidad de dinero desorbitante. Ella lo llamo papá y al instante se cubrió la boca con las manos y su expresión se transformo a una algo asustada como si hubiera cometido un delito. Lo más sorprendente fue ver como esas solas palabras habían provocado al hombre al grado de tomarla del brazo sin medir su fuerza y lastimarla, ella pedía que la soltara porque le hacía daño pero él no parecía escucharla.

Se burlo de ella y además la había vuelto a llamar estúpida y menciono bastante alto la vergüenza que representaba para su familia, un golpe bastante duro que estaba seguro que por muy problemática que fuera no se merecía, después de lo que nos describió Ryan acerca de la manera en que manejo a los nuevos clientes, no encajaba con lo que estaba diciendo su padre.

Se vieron interrumpidos por una mujer que parecía algo tensa por la situación, pero que interrumpió en un buen momento evitando una discusión peor. Mark Jassen se marchó dejándola a mitad del pasillo con la cabeza agachada y apretando los puños mientras su pecho subía y bajaba de manera rápida.

La misma mujer que la había separado de su padre llego de nuevo junto a ella permitiéndole unos segundos en los que ella parecía recuperarse para después girarse y mostrarse como si nada hubiera sucedido, su rostro mostraba una tranquilidad y la frialdad que la caracterizaba.

Hubo un poco de gritos y respuestas cortantes, la mujer intento convencerla de algo pero ella no cedió, al contrario se mantuvo firme en su postura haciendo que la mujer se marchara. No entendía como se mantenía tan tranquila después de lo que acababa de ocurrir, la vimos caminar hasta perderse de vista y supuse que estaría en su oficina.

— ¡Dios! ¿Dices que ese es su padre? —pregunto mi hermana horrorizada al igual que todos.

—Lo es.— la voz de Tasha sonó igual de horrorizada que de la de Lexi y parecía que con lo que había presenciado ayudaría a quitarse la idea preconcebida que tenia sobre Tory.

—Fue bastante duro, por no decir cruel, nadie merece que le digan las cosas que ese hombre le dijo, ¡por dios, es su hija! —gruño mi hermano aun mirando el pasillo. — La hacen sentir como si no valiera nada.

—Creo que ahora sabemos un poco el porqué de su actitud. — murmuro Ryan mas para él que para los demás.

—Ves Tasha, juzgaste muy mal a esa chica. —la acuso mi hermana.

—Ni lo menciones, no sé qué haría estando en su lugar. — dijo visiblemente afectada.

—¿Joven Ryan Sheridan? — todos nos giramos hacia la puerta donde estaba una mujer de unos 70 años con una carpeta en sus manos.

— Soy yo. —se levanto Ryan llegando frente a la mujer que sonrió de manera maternal.

—Mi nombre es Abigail, y el Sr. Jassen me ha enviado para ver que todo esté bien.

— ¿Trabaja aquí? —pregunto Lexi llegando al lado de su novio.

—Por supuesto, yo estuve aquí cuando la empresa estaba iniciando, y gracias a Tory es que aun sigo aquí, me aburro bastante en mi casa, saben. Así que solo vengo un rato cada tercer día.

— ¿Conoce a Victoria Jassen? —pregunte antes que cualquiera, lo que deseaba era saber más sobre Tory y sin duda esa mujer nos podría hablar de ella.

—Como no conocer a esa hermosa jovencita— el brillo en los ojos de la mujer era de orgullo.

—Abi… ¿podemos llamarte así? — pregunto cortésmente mi hermana, ella acepto con una enorme sonrisa.

—Podrías hablarnos de Victoria, es que ella es algo cerrada y nos gustaría conocerla un poco más y creo que tú nos podrías ayudar a entenderla. —pidió mi hermana tomando la mano de la mujer, yo intercambie una mirada con Ryan que al parecer había pensado lo mismo que yo.

—Pobre de mi niña, le haría bien tener verdaderos amigos— se sentó en uno de los sillones y nosotros delante de ella.

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