Mi sol entre millones de estrellas: Capítulo 8



 Verdad


EPOV

Me quede sin poder creer lo que acababa de escuchar, todo el camino había estado al pendiente de Millie, la manera tan tierna en la que la veía y la forma en que la trataba eran únicas, se comportaba como la figura materna que mi hija necesitaba y lo mejor de todo es que Millie la había aceptado y eso sin que Bella lo hubiera buscado; se había ganado un lugar importante en el corazón de Millie como en el mío.


Golpee el volante dejando escapar un gruñido del cual me arrepentí al escuchar un pequeño sollozo del asiento trasero.

—Lo siento cielo. —me disculpe por asustarla si querer. Encendí nuevamente el auto y me marche a mi casa.

La rutina de todos los días, llegar y darle un baño en el cual ya había mejorado pero ella aun no se estaba del todo tranquila, no se comportaba de la misma manera cuando estaba en los brazos de Bella. Yo había estado un par de veces en los brazos de Bella pero Millie conocía mejor ese lugar que yo, podía decir que era uno de los lugares favoritos de mi hija y como no serlo si era cálido.

La había notado distante estos últimos días pero jamás pensé que ella fuera tan despiadada para lastimar a mi hija de esa manera, una cosas es que estuviera molesta conmigo pero Millie no tenía nada que ver.

Al día siguiente espere encontrármela en los pasillos y de esa manera hablar para aclarar la situación tan desagradable que estábamos y de la cual no sabía la razón. Pero intentar encontrarla fue un caso perdido.

Seguí asistiendo a la guardería como lo hacía siempre para ver a mi hija y para ver si Bella había estando visitándola. Le pregunte a Sara que era la encargada de mi hija, pero ella negó que Bella hubiera estado en la guardería. Los días siguientes hice la misma rutina llegaba a mi trabajo a la hora indicada y comenzaba a revisar a mis pacientes para después ir a la guardería esperando encontrarme con Bella pero no estaba ahí y parecía que no se había parado en la guardería desde el día que habíamos hablado por última vez. Si ella quería alejarse de nosotros no tenia porque impedírselo es más le haría la tarea más sencilla, actuaria como si ella jamás hubiera formado parte de mi vida.

Una semana paso y no hubo ningún cambio, solo la logre ver un par de veces pero ella no se dio cuenta de que yo estaba cerca. Mientras tanto Millie comenzaba a estar algo irritable lloraba con mucha frecuencia, la revise aplicando mis conocimientos en pediatría, lo más extraño de todo era que parecía estar normal, solo se me venía una idea a la cabeza, pero me parecía absurda no podía pensar que mi hija estuviera así por la lejanía de Bella, ¿En verdad ella se había vuelto alguien tan indispensable en su vida?

Hablaba con mi madre con regularidad y ella me contaba de las nuevas locuras de mi pequeña hermana, ya solo le restaba 2 meses para ser madre y aun así seguí saltando de un lugar a otro logrando poner los pelos de punta a mi madre, quien me había preguntado si sería posible amarrarla a la cama. Era una idea algo loca pero solo podía creer que Alice ya había desquiciado a mamá lo cual era extraño sabiendo que era una mujer demasiado paciente, pero estaba hablando de mi hermana, solo Alice podía lograrlo.

Los días seguían transcurriendo y la irritabilidad de mi hija seguía siendo la misma, se relajaba después del baño pero despertaba cerca de las 4, había intentado por todos los medios comprender que era lo que le sucedía pero no encontraba algo que la tuviera en ese estado. Me encontré a Bella un día en los pasillos aunque nuestras miradas se conectaron por unos segundos me gire ignorándola, si ella podía fingir que nada entre nosotros había sucedido yo también podría hacerlo.

El día de su siguiente chequeo había llegado, y ya que Bella no nos quería ver, decidí llevarla con Ángela, se extraño de verme en su consultorio, pero no hizo una sola pregunta solo se disculpo para ir por el expediente de Millie que aun estaba en manos de Bella, no tardo en regresar y comenzó con el chequeo de rutina, era agradable y hacia bastante mimos pero mi hija parecía no agradarle porque lloraba y se removía, se tranquilizo casi al final cuando estuvo nuevamente en mis brazos.

— ¿Siempre es así de irritable?

—Siempre ha sido demasiado tranquila, no entiendo porque ahora esta así de irritable, lleva días en los que parece que le molesta todo y se despierta en la madrugada—le dije acariciando su rostro.

—Algún cambio importante en su entorno—negué al no encontrar ningún cambio que pudiera afectarla de tal manera. —la estaré revisando en la guardería.

—Gracias, pero no se que mas hacer para que duerma la noche completa—me indico un par de remedios caseros que podía utilizar para relajarla y de esa manera lograr que ella durmiera más tiempo de lo que lo estaba haciendo ahora.

Cuando salimos del hospital estaba haciendo demasiado frio por lo que le coloque su gorrita y sus guantes pero ella lloro por la incomodidad que estos representaban, en un alto me gire para quitárselos y de esa manera dejo de llorar, parecía que mi hija era más delicada de lo que pensaba.

Probé los remedios por un par de días pero apenas hubo cambios, ya dormía un poco más pero seguía estando irritable. Seguía visitando la guardería donde me encontré un par de veces a Ángela que estaba revisando a mi hija que continuaba llorando sin razón, era una actitud que comenzaba a preocuparme debido a que ella no se comportaba de esa manera.

Regresaba de mi visita diaria a la guardería, pase por una de las salitas de espera pero retrocedí al ver una figura bastante familiar y ahí me encontré con Emmett McCarty, tenía las piernas extendidas, los brazos cruzados sobre su pecho y la cabeza apoyada en la pared manteniendo los ojos cerrados.

—Que haces aquí McCarty—le pregunte pateándolo suavemente para llamar su atención logrando que se incorporara.

—Hola Cullen—negué sentándome a su lado, su firma era la que trabajaba con nosotros y conocía bastante bien a Emmett y el sabia lo mucho que me molestaba que me llamara por mi apellido, en realidad a el también le molestaba que lo hiciera pero aun así lo hacía.

—Es extraño verte por aquí, hay algún problema con algo referente a mi familia.

—No hombre, tu familia está bien. Si estoy aquí es porque necesito hablar de un par de cosas con otro cliente, en realidad estoy más porque es mi amiga y estoy algo preocupado por ella.

—Se que no debo de preguntar pero ya con el hecho de que vinieras quiere decir que es algo delicado, puedo saber quién es tu clienta.

—Sabes que es algo confidencial. —asentí apoyando por completo mi espalda—Apuesto que la conoces. Es Isabella Swan.

—Como no saber quién es. Al principio creí que era una mujer diferente pero agradezco de haber abierto los ojos y darme cuenta de que no vale la pena. —apoye la cabeza en la pared sintiendo mis músculos tensarse; podía aceptar que a mí me hiciera sentir mal pero no iba a permitir que lastimara a mi hija.

—De que hablas amigo, Bella es una mujer única—lo mire sin comprender, el podía decir eso de ella porque era su amigo.

—Creo que te hace falta conocerla un poco mejor para poder hablar de ella, por tu manera de hablar veo que hay aspectos de su manera de ser que tu desconoces. No me extrañaría que fuera esa la razón por la que su matrimonio no funciono.

—No hables de lo que no sabes—me impresiono ver la manera en que había reaccionado, se había levantado y su mandíbula estaba tensa sin dejar de lado su mirada furiosa.

—No hay razón para que te exaltes—me levante pero aun así seguía siendo más bajo.

—Como quieres que no me exalte cuando estas juzgando a Bella sin conocerla.

—Lo siento. Ella fue buena en un principio me ayudo con mi hija pero hace un par de semanas se alejo sin importar dañar a mi hija que ya estaba muy acostumbrada a ella.

—Hace aproximadamente tres semanas fue que comenzó a estar extraña—pregunto mirándome fijamente, lo medite un poco y asentí. — ¿Cuánto tiene tu hija?

—Tres meses casi cuatro—respondí sin saber que tenía eso de importante.

—Ella ha pasado por muchas cosas y no me extraña que se haya encariñado con tu hija, creo que con tu hija está llenando un vacio.

—Pero eso no explica su comportamiento no tiene derecho a jugar con Millie—gruñí defendiendo a mi hija como el defendía a su amiga.

—Ella jamás jugaría con tu hija, por lo que me has dicho estoy casi seguro de que solo intenta protegerlos a ambos—solté una risa sarcástica, ella protegernos a nosotros. ¡Por favor!

—Emmett te das cuenta de las locuras que estás diciendo, creo que deberías de tomar un descanso estás diciendo cosas que no tienen sentido.

— ¿Eso es lo que crees? —pregunto molesto abriendo su maletín y buscando entre varios documentos hasta dar con un sobre amarillo sellado—No debería de mostrarte esto porque es absolutamente confidencial, pero en este momento necesito tener a alguien cerca de ella que me ayude a cuidarla.

—De que hablas—mire el sobre que estaba en mis manos, intente regresárselo pero él no lo acepto.

—Creo que deberías de darle una ojeada a lo que hay en ese sobre y después me dirás si sigues pensando que Bella no tiene razones para comportarse de la manera que lo hace. —intente nuevamente entregarle el sobre a Emmett pero él lo rechazo insistiendo que lo leyera.

—Esto no está bien, seria invadir su intimidad y no planeo hacerlo—dije molesto, la escuche saludarnos y en un rápido movimiento oculte el sobre dentro de mi bata, me levante quedando frente a ella, me debatí por pedir que me explicara lo que Emmett no me había querido decir pero fue en ese momento que note que el brillo de sus ojos ya no estaba, se notaba cansada y parecía haber perdido peso; me retire despidiéndome de Emmett y camine de prisa a mi consultorio.

El momento de ir a casa había llegado, Millie se iba removiendo inquieta en su sillita, sus ojitos estaban muy abiertos. Le di un baño y la alimente dejándola dormir conmigo logrando que de esa manera durmiera un poco más. Me senté con la espalda recargada en la cabecera con una mano detrás de mi cabeza y con la otra acariciaba el suave cabello de mi hija.

Sabía que me iba a arrepentir después de hacer esto pero la curiosidad era demasiado grande, me levante con cuidado de no despertar a mi pequeña, tome el sobre que había dejado guardado en mi maletín, me acomode nuevamente en la cama, lo abrí con cuidado para sacar los papeles que estaban dentro pero no me atreví a leerlos, los regrese dentro del sobre y los deje sobre mi mesita de noche, intente dormir y lo conseguí hasta que Millie comenzó a ponerse inquieta y llorar, la abrace como cada noche y la hice tranquilizarse hasta que volvió a dormir pero a mí me dejo sin poder hacerlo.

Cuando reaccione ya tenía el contenido del sobre en mis manos y comencé a revisarlos, no entendía que tenia de relevante o que explicaciones podía obtener de un simple expediente médico, comenzaba hace dos años donde se especificaba que acudía a revisiones mensuales y presentaba un estado saludable, pero al llegar al año anterior comencé a ver cosas que no debían de estar ahí y de las cuales no podía dar crédito, fracturas, contusiones, heridas, todas estas en poco tiempo, tiempo en el que ella estaba casada con Demetri Vulturi. No podía ser verdad lo que estaba leyendo, lo revise un par de veces más, pero el resultado fue el mismo.

Me recosté nuevamente pero no pude volver a dormir; la imagen de Bella herida no me la quería ni imaginar, ¿Quién podía lastimar a una mujer como ella? Me prepare como cada mañana pero mi mente seguía en otro lugar, deje a mi hija en la guardería, cuando iba a mi consultorio me detuve al verla caminar por los pasillos, no era la misma mujer que había entrado en mi vida hace unas cuantas semanas, algo estaba cambiando, ella me había ayudado cuando la necesite y era el momento de hacer lo mismo por ella.

Pasé mis últimas consultas de la mañana y me quede de ver con Emmett en un restaurante para almorzar. Mire mi reloj por tercera vez notando que solo habían transcurrido 2 minutos no podía creer que estuviera tan impaciente o que el tiempo avanzara tan lentamente, respire con alivio al notar la silueta enorme de Emmett al entrar al restaurante.

—Podía pensar que esto es un almuerzo de negocios, pero sé que no lo es. Antes de contestar a cualquiera de tus dudas debes de prometerme que no le dirás a ella que sabes lo que sucedió.

— ¿Porque? —pregunte confuso

—Ella no quiere involucrar a nadie más. Esto es algo delicado. Promételo

—Lo prometo—dije con desgana—Ahora que lo he prometido dime que todo lo que leí no es verdad, es algo horrible.

—Lamento romper la burbuja pero todo lo que dice ahí es verdad, pero hay muchos reportes más graves que fueron extraviados—apreté la servilleta que estaba sobre la mesa dejando mis nudillos blancos.

— ¿¡Extraviados!? —pregunte furioso

—Los Vulturi movieron sus influencias e hicieron perdidizos los peores expedientes—se cayó para ordenar lo que comería, yo pedí algo sencillo de solo pensar en todo lo que estaba escuchando me revivía el estomago.

— ¿Quieres decir que lo que aparece ahí no es lo peor?

—No es lo peor. Ahí solo parecen simples fracturas que pueden ser por una caída o por un mal paso; pero no dice nada de la lesión de muñeca que la dejo fuera de trabajo por bastante tiempo, o cuando le rompió un par de costillas, puedo continuar pero es demasiado horrible de contar.

—Pero no entiendo que tengo que ver todo en esto, me dijiste que con esto comprendería su comportamiento, puede que ahora entiendo porque siempre se comporta algo distante.

—Como lo notaste hubo un cambio en ella hace algunas semanas—asentí—Uno de los ejecutivos de los Vulturi la reconoció y le indico a Demetri donde se encuentra ella y comenzó a asediarla nuevamente.

— ¿Pero que no están separados?, pensé que se habían divorciado.

—Están separados y el tiene una orden de alejamiento, pero eso no parece importarle; está obsesionado con Bella y desde que se separaron no ha hecho otra cosa más que acosarla y seguir haciéndole sentir inferior, como si todo el tiempo que duro su matrimonio no hubiera sido suficiente. —se llevo un poco de huevo a la boca.

—Porque no avisa a las autoridades

—Crees que no lo hemos hecho—gruño pasando el bocado—No olvides que estamos hablando de Demetri quien es hijo de uno de los hombres más importantes de esta país; cuenta con los medios para seguir libre, cuando comenzó a acosarla acudimos a las autoridades pero estas no hicieron nada porque no se estaba rompiendo la orden de alejamiento, las grabaciones de su contestadora desaparecieron misteriosamente dejándonos sin pruebas y dejando a Bella como una paranoica.

—La sigue llamando—asintió

—A cambiado su teléfono infinidad de veces, de hecho desde que el apareció nuevamente los volvió a cambiar pero por lo que me conto ya los tiene nuevamente. Solo te puedo decir que los mensajes son horribles, algo que te hace querer matarlo.

—Pero aun sigo sin entender que tengo que ver en todo esto.

—Demetri esta desquiciado, el no se detendrá ante nada, el lastimara a quien sienta como una amenaza y por lo poco que me has dicho Bella te alejo de ella cuando Demetri apareció, ella lo hizo para protegerte de ese loco, ella solo está cuidando de ti y de tu hija.

—Yo no necesito que ella nos cuide.

—Se que no lo necesitas pero ella siempre cuida a los demás. Ayer estuve hablando con ella y me dejo muy intranquilo, la vi mal, adoro a esa chica porque es fuerte pero ayer que hable con ella note que se está derrumbando, aquí no tiene un soporte y tal parece que no lo quiere buscar.

— ¿La quieres? —pregunte sintiendo algo en mi interior remolinarse, sus palabras me habían tomado por sorpresa "adoro a esa chica".

—Claro que la quiero, pero de la manera que se quiere a una hermana—aclaro haciéndome respirar un poco más tranquilo.

—Apuesto a que ese imbécil fue el que daño su auto, es por eso que estaba tan nerviosa y quería evitar que la llevara a casa, ese día me dijo que no quería saber nada de mí ni de mi hija—lo dije sin apartar la mirada de mi comida.

—Sí. Demetri fue quien daño su auto.

—Fui tan estúpido y me aleje de ella cuando más necesitaba de alguien

—Tú no lo sabías y debes de actuar como si no lo supieras, tiene que ser ella la que te cuente todo. Me matara si se entera que te lo he dicho.

—No puedo actuar como si no lo supiera, no sé de qué manera acercarme a ella nuevamente.

—Tienes un arma infalible. —me dijo con una sonrisa. Intente descubrir que hablaba pero no encontré nada que me ayudara. Puso los ojos en blanco y limpio su boca—Ella es un mujer.

—Enserio, si no lo dices no lo hubiera notado—dije con sarcasmo.

—Eres tonto Edward. ¡Utiliza su instinto maternal!

—Hablas de Millie

— ¡Bingo! —Sonrió ampliamente—Ella parece haber creado un tipo de lazo afectivo con tu hija, así que puedes utilizarla para que ella vuelva a acercarse. Bella puede ser una cabezota pero en el fondo es una mujer maravillosa que siempre está dispuesta a ayudar a los demás.

—Pero ella nos quieres lejos.

—Una cosa es lo que sale de su boca y otra es lo que realmente quiere. —Me guiño un ojo—inténtalo, ella te necesita como tú la necesitas a ella.

— ¿¡Que!?

—No soy estúpido Edward. Sé que no tiene mucho que te separaste de Victoria y que aun estés dolido por lo que paso, pero sé que Bella ha despertado algo en ti. —Soltó una carcajada que no hizo ganarnos la mirada de los que nos rodeaban—Lo veo en tu mirada, en la manera en la que te preocupas por ella.

—Ella me ha ayudado mucho con mi hija.

—Lo que tu digas amigo—miro su reloj y comió de prisa lo que había en su plato, y dejo un par de billetes sobre la mesa para después levantarse—Me tengo que ir, mi vuelo sale en una hora y no lo puedo perder.

—Gracias.

—Solo cuídala Edward.

—Tenlo por seguro.

Termine mi almuerzo y regrese al hospital, revise a un nuevo paciente que había ingresado para una evaluación, revise las indicaciones de los demás pacientes y me dirigí a la guardería donde para mi sorpresa vi a Bella meciendo a mi hija. Me quede fuera solo observándolas, sabía que si entraba ella se alejaría y es lo que menos quería que hiciera. Continúe con mi trabajo hasta que fue la hora de salir, fui por mi hija que jugaba con sus manitas, las veía mientras las movía y se las llevaba a la boca, parecía que era algo fascinante para ella.

—Hora de irnos a casa peque—la acomode en su sillita y le coloque la mantita para que no sintiera tanto frio.

Me detuve al ver una figura familiar que intentaba detener un taxi pero parecía una tarea bastante complicada, la mire por unos segundos observando como el viento movía su cabello y ella solo intentaba abrigarse un poco más, seguía sin entender como alguien podía lastimar a una mujer tan hermosa y delicada.

—No tardo nada cielo—apague el auto cerca de donde ella estaba y me acerque sintiendo mi corazón palpitar, no sabía cómo reaccionaría al verme nuevamente cerca de de ella, extendí mi mano tocando su hombro, su reacción fue más de lo que esperaba, salto y dio un gritito, me maldije internamente al darme cuenta de que ella estaba muy nerviosa y apostaba que se había imaginado lo peor.

—Lo siento no planeaba asustarte. —me disculpe, solo me miro sorprendida y volvió intentar que un taxi se detuviera pero hizo lo mismo que el resto, paso de largo. — Con este clima será difícil conseguir un taxi.

—Creo que tomare…—sabia que diría que se tomaría el bus o el metro pero no dejaría que hiciera eso.

—O porque simplemente no me dejas llevarte a tu departamento. —le señale mi auto que estaba a unos pasos, tome aire e hice mi primer movimiento—Además hay alguien en el auto que le encantara verte.

—Gracias pero no—había duda en su mirada pero se negó haciendo la parada a un taxi que se detuvo finalmente y ella subió. El llame pero ella me ignoro y se marcho.

Subí a mi auto y me marche a casa mientras pensaba de que manera podía hacer que Bella se volviera a acercar, tenía que mantenerla cerca de nosotros para así protegerla. Me recosté dejando como cada noche a Millie a un lado mío, me enterneció ver que esta vez tenía su dedo pulgar en su boquita, había crecido y su cabello era unos centímetros más largo, era una niña preciosa.

Me desperté con el sonido de mi despertador, era algo que no esperaba Millie había dormido toda la noche había estado muy tranquila, repase lo que había hecho la noche anterior para encontrar algo diferente, ese algo era lo que la había hecho dormir plácidamente. Coloque un par de almohadas a su alrededor para darme una ducha y fue ahí cuando descubrí lo que había de diferente "Bella".

Me vestí, encendí el monitor para ir a la cocina y preparar algo de desayunar, un poco de café y un omelet fue mi desayuno que termine justo cuando Millie comenzó a sollozar, la cambie y alimente para poder marcharnos al hospital.

—Hoy iremos a ver primero a Bella, no dejaremos que se aleje de nosotros—bese su mejilla y subí a mi auto, llegue antes de lo acostumbrado y como los días anteriores no vi su auto en el estacionamiento, había dos posibilidades: una era que aun no había llegado y la segunda era que no lo había llevado nuevamente lo que sería bueno para mí.

Fui directamente al consultorio de Bella, me detuve al ver que entraba en el. Me senté un momento fuera intentando encontrar de que hablar o que tenía que decirle, me encontré la mirada alegre de mi hija que seguía moviendo sus manitas.

—En algún momento tenemos que hacerlo—me levante llamando a la puerta, la escuche "adelante".

—Buenos días. —levanto su rostro mostrando la sorpresa.

—Ángela no tardara en llegar—dijo apartando la mirada de nosotros

—No me interesa hablar con Ángela, estoy aquí porque quiero hablar contigo—me senté frente a ella.

—Tengo trabajo. Además tú y yo no tenemos nada de qué hablar.

—Sabes Millie había estado muy intranquila los últimos días…

—Ya no soy su pediatra—la ignore

—Pero ayer durmió toda la noche y solo encontré algo diferente en su día, ¿sabes que es? —le pregunte logrando su atención.

—Por que debía de saberlo—enarco una ceja, sabía que lo que intentaba era aparentar que no le importaba pero su mirada gritaba lo contrario.

—Tu fuiste la diferencia Bella—se sonrojo al mismo tiempo que sus ojos se abrieron con sorpresa.

—No sé de qué me estás hablando—se levanto acomodando los papeles que estaba sobre su escritorio.

—Supe que ayer estuviste en la guardería con ella, tenias días que no lo hacías.

—Eso no es verdad, quien te dijo eso mintió.

—Te vi—. Se volvió a dejar caer sobre la silla al saber que no podía negar mas lo que había sucedido, ambos nos quedamos en silencio, cuando la mire nuevamente descubrí que tenía los ojos puestos en Millie al igual que ella; Bella sonrió débilmente.

—No lo negare mas, estuve en la guardería porque Ángela me dijo que Millie no estaba del todo bien, que había estado revisándola constantemente por su irritabilidad algo que no es característico en ella, pero conmigo se mantuvo tranquila.

—Ella no ha dormido muy bien últimamente, y creo que eso es lo que la mantiene irritable, ¿sabes desde cuando esta así? —pregunte y ella negó mordiendo su labio inferior, me detuve un segundo mirando ese gesto que aunque pareciera sin importancia era algo tentador y mas porque yo había probado esos labios; eran dulces y se amoldaban perfectamente a los míos, ambos se movían en una sincronía perfecta, aun podía recordar si suavidad y el calor que su cuerpo desprendía.

—Edward—me llamo obligándome a apartar los recuerdos de mi mente, me disculpe por no prestar atención— me decías que…

—Millie comenzó a comportarse diferente cuando tú te alejaste de ella, al principio pensé que era un tontería o solo cosas mías, pero ayer que estuviste con ella estuvo más tranquila y no despertó en toda la noche, puede que no me creas pero es verdad.

—Claro que te creo, pero esto no debía de suceder, Millie no debía de encariñarse conmigo.

—Tú no decides eso…

—Tu no entiendes Edward…—se levanto colocando una mano sobre su boca y la otra en su cintura mientras caminaba de un lado al otro diciendo un par de cosas que no entendía, la deje esperanzado que me dijera lo que ocurría, se detuvo dejándose caer en la silla junto a mi ganándose la atención completa de Millie, le sonrió débilmente antes de mirarme— No soy buena compañía.

—Claro que lo eres. Me ayudaste con Millie cuando más lo necesite, gracias a ti mi hija sigue completa, sin tu ayuda no creo que hubiera llevado tan bien este rol de ser padre.

—Eres un buen padre y es por eso que debes de comprender que no es bueno que yo esté cerca de Millie. —suspiro quitándomela de los brazos y al instante ambas sonrieron.

—No te comprendo Bella. —Mentí ya que sabia a lo que se refería—Tú eres lo que nosotros necesitamos y sé que nosotros somos lo que tú necesitas.

—No es tan sencillo, me gusta estar con ustedes: Millie es una una pequeña hermosa y muy inteligente y tú eres un gran hombre…

—Cual es el problema que te impide estar con nosotros—pregunte tomando su mano y apretándolo con cuidado, su labio inferior tembló suavemente pero no dijo nada.

—Es algo complicado.

—No me dirás que eres una secuestradora, una asesina o una maniática—dejo escapar una risita que ilumino su rostro.

— ¡Claro que no!, no sé de donde sacas esas ideas tan absurdas. Puede que ahora parezca algo de eso pero no te dejes engañar por las apariencias—me dijo sonrojándose, ella misma había notado que su aspecto había cambiado y que no era la misma pero lo que más me impresionaba era que ella podía bromear con algo como esto.

—Si no eres nada de eso no veo el problema—me burle— Pero en algo no estoy de acuerdo. —en su rostro leí la duda de que no sabía a lo que me refería. —Puede que en este momento no tengas el mejor aspecto pero eso no quita que seas hermosa, siempre lo serás.

— ¡Claro! —dijo con sarcasmo—no sé por qué dices esto pero creo que si me vieras sin maquillaje y recién levantada no pensarías lo mismo

—Ya te lo dije, eres hermosa Bella; casi no utilizas maquillaje por lo que no creo que hubiera alguna diferencia—sonreí mas para mí que para ella, al notar que la estaba haciendo sonrojar. —Millie te necesita te ha echado de menos, ambos te necesitamos.

— ¿Ambos? —repitió por lo bajo pasando su dedo por el rostro de mi bebé que sonrió y parecía gustarle el tacto.

—Ambos te necesitamos, sabes que soy un desastre—me lleve la mano al cabello logrando que sonriera.

—No es correcto Edward, no me estas ayudando—levanto a Millie dejando que su nariz chocara contra la de ella— Tu tampoco me estas ayudando princesa. No…no puedo.

—Yo sé lo que es bueno para mi hija y sé que tú lo eres.

—No sabes lo que dices.

—Dame una buena razón para alejarme y lo hare. Tus palabras fueron duras pero sé que no es lo que sentías, de ser ciertas no estarías abrazándola ni escuchándome y mucho menos tentada a aceptar estar nuevamente con nosotros— siguió haciendo mimos a Millie que seguía pendiente de los gestos de Bella. Le tomo unos segundo comprender todas mis palabras, levanto su rostro.

—Yo no lo estaba pensando

—Eso quiere decir que ya lo decidiste. —Retire a Millie de sus brazos ganándome un puchero por parte de las dos, un gesto tierno—Note que nuevamente no traes tu auto, te llevare a casa así que no intentes escapara además hace semanas que no tenemos nuestra noche de películas.

—Edward…

—Nos vemos más tarde Bella—acaricie su mejilla antes de salir para llevar a Millie a la guardería, al menos sabia que ella solo había dicho esas duras palabras por protegernos cuando la que necesitaba ser protegida era ella y yo me encargaría de proteger a ambas, tanto Millie como Bella eran mi prioridad en este momento.

Me sentí más relajado el resto del día sabiendo que Bella estaba segura, me pase por la guardería y me encontré a Bella con Ángela quienes revisaban a Millie, me sentí un poco asustado al verlas juntas por los que les hice notar mi presencia.

—Ella está bien—me tranquilizo Bella tocando suavemente mi brazo provocando esa sensación que recorría mi cuerpo.

—Solo le explicaba que parece estar más tranquila, no sé qué es lo que sucedió ayer, pero la ayudo con la irritabilidad—sonrió Ángela mirando a Bella que se sonrojo pero intento fingir que no la había escuchado.

—Creo tener una idea de que fue—sin poder evitarlo coloque mi mano en la cintura de Bella que salto ante el contacto, miro a Ángela que sonrió girándose como si no hubiera visto lo ocurrido pero estaba consciente de que lo había notado, Bella se disculpo torpemente y salió de la guardería dejándonos a Ángela y a mi junto a mi hija.

—Se que solo extrañaba a Bella, es extraño este tipo de comportamiento pero creo que es porque Bella estuvo mucho tiempo con ella y Millie ha encontrado en ella la figura que le hace falta, ¿tu me comprendes? —asentí—No sé qué es lo que paso entre ustedes pero me alegro de que estén nuevamente bien, no solo por Millie también ustedes parecían estar resintiendo la lejanía del otro.

—De que estás hablando—pregunte avergonzado, no me había dado cuenta de que podía llegar a ser tan transparente. La seguí fuera de la guardería y comencé a caminar a su lado.

—Yo no soy nadie para juzgar Edward. —tomo mi hombro pero en comparación con Bella con Ángela no sentí la corriente característica que sentía con cada roce que tenia con Bella— como ya te lo dije no sé y la verdad no me interesa saber que hay entre tú y Bella.

—Bella y yo solo somos amigos—dije con nerviosismo, y ella solo sonrió ampliamente

—No tienes que explicarme nada—presiono el botón del ascensor—solo te diré que me alegra que elegiste bien, Millie está en excelentes manos.

—Ángela…—estaba totalmente avergonzado no esperaba esta clase de charla y menos con Ángela, era una chica agradable pero con la cual no había conversado mucho.

—Mas tarde le regresare a Bella el expediente de Millie, creo que es la pediatra que ella desea.

—Gracias

—Nos veremos pronto Edward y no te preocupes que yo no diré nada. Soy una tumba— dijo tomando las escaleras al ver que el ascensor tardaría un momento más en llegar.

Entre a una cirugía que no fue como hubiéramos deseaba, teníamos previsto extirpar un tumor en el estomago de un hombre de 40 años, pero apenas habíamos abierto cuando nos vimos forzados a cerrar al encontrar un par de tumores mas, no podíamos seguir con la cirugía ya que pondríamos en riesgo la vida de la individuo. Eran estas cirugías las que me hacían sentir mal, el saber que no había logrado mi objetivo, pero era algo que siempre tenía presente, no siempre las cosas salían como las planeábamos.

Un par de consultas que me alegraron el día, dar la noticia de que solo se trataba de un tumor benigno y no uno que debía de tratar eran la clase de noticias que me gustaba dar, ver la sonrisa de satisfacción y como el color volvía a sus rostros era algo que no tenia precio. Deje la última consulta a Félix no dejaría que cierta castaña se me escapara.

Fui por Millie a la guardería, la arrope para ir al consultorio de Bella. Me senté en una de las sillas que había fuera ganándome la mirada de un par de mujeres que estaban esperando que Ángela se desocupara para que las atendiera. Unos diez minutos después vi salir a una pequeña de unos cinco años saltando, con una mano tomaba la de su madre y con la otra sostenía la paleta que estaba seguro que Bella le había dado por su buen comportamiento.

Unos minutos después vi a Bella salir abrochándose su abrigo, al verme ahí sentado solo rodo los ojos, se despidió de su secretaria a la que llamo Abi y se dirigió hacia nosotros, a lo que yo me levante.

—Espero que no planearas huir.

—Aunque lo quisiera no creo que llegara muy lejos—beso la mejilla de Millie. —entre sus cosas no tienes una gorrita y guantes, está haciendo demasiado frio.

—No le gustan—dije al recordar la única vez que se los había intentado poner, había hecho muchos pucheritos y comenzado a llorar hasta que se los quite.

—Lo siento amor, pero es para que no te enfermes— me quito la mochilita y los busco hasta encontrarlos, primero puso los guantes en sus manitas y después la gorrita logrando que hiciera un puchero amenazando con llorar. —No es tan malo princesa.

—No parara de llorar hasta que se los quites—le dije entregándosela.

—No estés tan seguro Cullen—comenzó a llorar y la observe con una mirada altiva, en este momento yo conocía mejor que nadie a mi hija. Bastaron unas palabras y que Bella comenzara a jugar con sus manos para lograr que el llanto cesara, aunque parecía que seguía sin gustarle lo que tenía en sus manitas no volvió a quejarse. —Te lo dije, yo sé cómo convencer a este pequeño angelito que te tiene en sus manos.

—No me tiene en sus manos—la mire frunciendo el ceño.

—Dejémoslo creer que el maneja su vida pero tu yo sabemos que no es verdad—parecía que mi hija la comprendía porque sonrió.

—Comienzo a pensar que no eres a mejor influencia para Millie—dije de manera juguetona pero pareció que ella no lo tomo de esa manera, la sonrisa se vio un poco floja y me sentí culpable por ello. —Solo estaba bromeando Bella, no hay mejor persona que tu. —le di un beso en la mejilla olvidándome que estábamos esperando el ascensor y a la vista de cualquiera que nos podía convertir en el chisme del próximo mes.

La guie hasta donde estaba mi auto posando mi mano en su cintura, tome a Millie de sus brazos y la deje en su sillita asegurándola, al cerrar la puerta vi que Bella estaba rígida viendo algo a mi espalda, sin pensarlo dos veces me gire y a lo lejos solo note como una silueta se mezclaba en la oscuridad.

—Es hora de marcharnos. —le dije haciéndola entrar al interior del auto.
 ...

Gracias por seguir leyendo mis locuras y siento los horrores de ortografía, pero como es evidente este capítulo no pasó por manos de mi beta.

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