Mi sol entre millones de estrellas: Capítulo 7



 Asecho


Baje del auto y prácticamente corrí hacia la puerta sin siquiera girarme a ver a Edward, sabía que mis palabras habían sido duras y aunque sabía que eran mentiras no podía dejar que Edward conociera la verdad, era ponerlo en riesgo a él y a Millie, quien ya era demasiado importante, más de lo que hubiera deseado. Lo más duro de todo era alejarme de la pequeña Millie esa niña se había ganado mi corazón y porque la quería demasiado no podía arriesgarla.


Esa noche me fue imposible cenar el hambre había desaparecido, solo sentía un feo nudo en el estomago, la contestadora se accione un par de veces y en ella solo se escuchaba una voz conocida que siempre me mantenía con los nervios de punta.

Mire la hora y al comprobar que aun no era demasiado tarde tome mi celular y marque un número que me sabía de memoria, timbro un par de veces y justo cuando pretendía cortar respondió.

—No esperaba que me llamaras hermosa—apreté el teléfono y deje escapar un suspiro.

—Hola Em—intente que mi voz no reflejara el mi estado de ánimo.

—No te escuchas bien. Estoy terminando de revisar un aso que tengo que llevar mañana a tribunal, déjame terminar y te llamo de inmediato.

—Está bien— colgué levantándome, pero me quede de pie, no sabía a dónde ir, de nuevo me sentía atrapada.

Entre a mi habitación quitándome la ropa que llevaba y colocándome algo mas cómodo, aun no me pondría mi bata de dormir ya que primero deseaba un baño pero ahora no podía dármelo porque tenía que esperar a que Emmett me llamara, al cabo de media hora mi teléfono sonó y conteste cuando comprobé que se trataba de mi amigo.

— ¿Qué sucede? —pregunto sin rodeos

—Me encontró—escuche un ruido sordo, señal de que había lanzado lo que había tenido cerca, solo esperaba que no fuera algo muy valioso.

—¿Pero cómo?, ¿Estas segura?

—Me encontré en un restaurante a Steve Watson y este se lo dijo

—Maldita sabandija, ese hombre solo lo hizo para ganarse unos dólares más.

—¿De qué estás hablando? —pregunte ya que no había comprendido su frase.

—Demetri estuvo en mi despacho cuando solo tenias un par de días de haberte marchado, me ofreció una cantidad bastante fuerte por decirle dónde estabas, pero me negué. Luego me entere de que algunos de sus hombres recibirían una recompensa por encontrarte y creo que eso es lo que recibió Steve—dijo molesto—dime que ha sucedido hasta ahora.

—Consiguió tanto mi número de celular y el de mi casa, sabe donde estoy trabajando, lo mismo de siempre, de nuevo tendré que cambiar mi número de celular y el de mi casa. —dije con resignación.

—Ha roto la orden de alejamiento recuerda que…

—Se que no se puede acercar a menos de 400 mts. Pero no la ha roto, el único día que me pareció verlo estaba del otro lado del bar, pero creí que era una tontería y que solo se trataban de alucinaciones mías.

—Debiste de llamarme de inmediato—gruño molesto

—Ya te dije que pensé que solo era mi subconsciente que me estaba traicionando, y no quería parecer una mujer paranoica.

—Quiero que me mantengas informado de cualquier cosa que el haga, no permitiré que se acerque a ti de nuevo.

—Daño mi auto. Sé que fue una señal para que supiera que él está más cerca de lo que creo. —respire profundamente—No puedo hacer nada porque él no ha violado la ley, sabes que cuando comenzó con todo esto intente que las autoridades se encargaran pero lo dejaron pasar porque él no había roto la orden de alejamiento y las grabaciones de mi contestadora desaparecieron súbitamente.

—Justo cuando pensé que al fin tendrías un buen tiempo para regresar a tu vida parece ese loco.

—Solo te llame para que lo supieras, eres mi abogado…

—No solo soy tu abogado hermosa, también soy tu amigo. No olvides tener a la mano los números de…

—Me sé de memoria los números de emergencia Em. Cuídate y suerte en tu caso de mañana.

Después del baño me metí debajo de las mantas de mi cama intente dormir pero no lo conseguí, tome un té y fue hasta cerca de las 4 de la mañana que conseguí dormir, a las 7 me levante sintiéndome completamente agotada, tome un taxi y me fui directamente al hospital intentando olvidar lo que asechaba mi vida.

Me encamine a mi consultorio saludando a Abi que ya estaba en su lugar, me senté en mi silla revisando la agenda para ver cuántas consultas tenía el día de hoy, al ver que tenía el día lleno fui a piso a revisar a los que estaban internados, me detuve a hablar con algunos que ya estaban despiertos y no dejaban de quejarse por estar ahí.

Regrese a mi consultorio tomando otro camino que sabía muy pocos elegían debido a que era más largo, pero eso no me importaba lo único que tenía que hacer era evitar a Edward a toda costa, comencé con las consultas viendo lo típico de la temporada demasiados niños con resfriado o dolores de garganta, aplicación de vacunas y mi día se había detenido cuando mi paciente del medio día no llego, tome mi celular que había dejado en mi escritorio y revise los mensajes de voz: el primero era de mi madre que me avisaba que viajaría con Phil a un partido y que intentaría después viajar a Seattle para asegurarse que estuviera bien, el segundo era de Rose que llamaba para saludarme y preguntar como estaba, el tercero era de Jacob uno de mis amigos que estaba en Los Ángeles y me pedía que me comunicara con él, no solo era mi amigo, él al igual que Emmett era abogado y conocía mi situación. Los siguientes dos mensajes eran de él el solo escuchar su voz los elimine, no quería escuchar esas cosas detestables que tenía que decirme. Lo primero que hice fue llamar a Jacob como lo había pedido, el teléfono sonó solo dos veces antes de que su secretaria me contestara.

—Buenas tardes Bella, solo llame pare ponerte al tanto de…

—De que Demetri está en Seattle—le corte sabiendo que era lo que me tenía que decir, escuche un suspiro y un sí—Lo sé Jacob, ya me lo hizo saber.

—Dime que es lo que ha hecho.

—Volvió a obtener mi número de celular, el teléfono de mi casa y por lo que me dijo sabe donde vivo y trabajo, ¡Estoy harta! —respire profundo evitando que las lagrimas salieran de mis ojos, no quería demostrar lo impotente que me sentía en este momento.

—¿Ha roto la orden de alejamiento?, sabes que no puede acercarse a menos de 400 metros

—Se perfectamente que no se puede acercar, ya lo sabe Emmett se lo conté ayer por la noche—solo escuche un "perfecto", tome aire para continuar— que hay de las llamadas, son números diferentes. Quiero seguir con mi vida Jacob, quiero poder salir a la calle sin sentirme vigilada —dije con la voz entrecortada sin poder evitarlo

—Lo sé Bella, y estoy tratando de hacer algo para que te deje tranquila, eres mi amiga—eche la cabeza hacia atrás haciendo que mi respiración se tranquilizara—Aun tienes los teléfonos en caso de emergencia.

—Los tengo Jake

—Tengo que colgar, pero quiero que me mantengas informado de cualquier cosa, al menos indicio de peligro quiero que me llames o en su caso a las autoridades y por favor cuídate.

—Lo hare Jake, tu también cuídate—colgué y me quede mirando el celular que descansaba en mi escritorio, ¿Cómo no me di cuenta del error que había cometido?, porque el amor te ciega a ver lo que ocurre y cuando te das cuenta ya es demasiado tarde, porque creí sus palabras vacías de que cambiaria.

Los siguientes días evite pasar por la guardería ya que no podría abstenerme de abrazar a la pequeña, me envolví en mi trabajo. Las llamadas continuaron y cada día eran peores ya se había atrevido a llamarme prostituta porque me veía platicar con mis colegas, sabía que me vigilaba pero jamás lo había visto, era un acoso constante que me impedía dormir lo necesario, comía solo por inercia pero no podía dejar de estar ansiosa y sabia que eso a la larga afectaría mi trabajo, en realidad ya lo estaba afectando.

Cambie mi numero de celular al ya no poder seguir escuchando la cosas desagradables que decía, apenas teníamos cerca de un año con esta situación y yo ya había cambiado mi numero de celular más veces de las que pudiera recordar, cuando mi madre se entero de que nuevamente había cambiado el numero supo la razón y volvió a preocuparse, intente tranquilizarla de que no pasaría nada y que lo más probable es que me tendría que mudar nuevamente, solo tenía que encontrar un lugar.

Dos semanas habían pasado y aunque me esforzaba por continuar con mi vida el cansancio y la ansiedad me estaban afectando. Había tenido que ceder un par de cirugías porque no estaba en condiciones de entrar a asistirlas.

En todo este tiempo no había visto a la pequeña; me había encontrado con Edward varias veces por los pasillos y solo me había lanzado una mirada dura para después girarse y hacer como si yo no estuviera cerca, me dolía de una manera muy diferente al dolor que había experimentado pero me afectaba. Había días en los que quería acercarme a él ya que también se notaba algo cansado y sabía que la razón era una pequeña de casi tres meses.

Era miércoles y estaba en mi consulta de la tarde, me sentía ansiosa por que era el día que tenía que revisar a Millie y no sabía si podría mantenerme distante con ambos, me era imposible no hacer algún mimo a la pequeña que hacía saltar mi corazón con una sola sonrisa. Mi nerviosismo termino cuando Ángela entro a mi consulta por el expediente de Millie ya que Edward la había llevado con ella, se lo entregue sin decir una sola palabra, me miro por unos segundos esperando una respuesta pero al ver que no diría nada se despidió y se marcho a atender a mi pequeña.

Iba a mi consultorio después de revisar a un niño con un bracito lesionado al resbalarse del árbol al que se estaba subiendo cuando sus papas no lo veían. Me quite el estetoscopio del cuello y lo metí en el bolsillo de mi bata, cuando levante la vista me detuve en seco al ver al hombre que estaba parado junto a la puerta mirándome fijamente. Miro su reloj y lo vi coquetear con una de las enfermeras que paso cerca de él y que dejo escapar una risita tonta, mi amigo siempre seria igual, jamás cambiaria. El decía amar su libertad pero la verdad es que aun no encontraba a la mujer que lo hiciera perder la cabeza, prefería las aventuras que una relación estable.

–Emmett – fue lo único que dije antes de salir corriendo y dejar que me envolviera en sus brazos.

–Siento venir hasta ahora, pero el trabajo me lo impedía.

–Todo está bien–le dije separándome de él

–Dime cuando fue la última vez que te viste en un espejo–suspire al saber a lo que se refería–¿Puedes tomarte el resto de la tarde?

–Tengo que ver un par de pacientes y creo que después podre tomarme el resto del día–asintió acompañándome hasta la consulta, me indico que me esperaría en una de las salitas de espera ya que no quería que lo vieran raro por ser el único hombre entre un montón de mujeres con niños.

Las tres consultas que tenia tardaron más de la cuenta, ya que la segunda mujer no solo fue a una revisión de su hijo, si no que termino contándome parte de su vida como si además de pediatra ahora me hubiera convertido en terapeuta; una profesión que no iba para nada conmigo debido a todo lo que me sucedía, finalmente pude salir y busque a Emmett para encontrarlo platicando con Edward ambos parecían enfrascados en una plática interesante y pude notar el rostro contraído de Edward.

–Hola–salude haciéndome notar–Podemos irnos Emmett.

–Nos veremos en otra ocasión McCarty–palmeo su espalda, para después quedar frente a mí y obligarme a verlo, parecía que iba a decir algo pero se detuvo y se marcho sin decir una sola palabra.

Nos marchamos en mi auto y nos fuimos a mi departamento, prepare un poco de café y lo serví en la salita por donde podíamos ver a ciudad que se comenzaba a iluminar.

–¿Conoces a Edward Cullen? – pregunte dando un pequeño sorbo a mi café sin quitar la vista de los ventanales.

–Nuestro buffet de abogados trabaja con su padre y por lógica con él, uno de nuestros amigos es quien llevo a cabo lo de su divorcio.

–Espero que no le hayas dicho nada de lo que ocurría conmigo. No quiero que más personas sepan por la horrible situación que pase, no soportaría sentir la lastima de nadie.

–¿Porque no contárselo a alguien?, Te vendría bien tener a alguien a quien recurrir en caso de emergencia, alguien que además esta muy cerca de ti.

–Ya lo hemos hablado miles de veces, no involucrare a más personas en todo esto. Él es un maniático y no se tentara el corazón de lastimar a alguien más y Edward tiene a su hija una pequeña que lo necesita.

–Sé que eres autosuficiente pero no olvides que siempre necesitamos de los demás. Y tú más que nadie necesita de alguien. Estamos trabajando para localizar a Demetri pero es demasiado escurridizo.

—No es que sea escurridizo, es solo que tiene el dinero suficiente para comprar a quien quiera y que estos finjan que no lo encuentran. — dije sabiendo que esa era la razón por la que seguía libre, el dinero siempre estaba por encima de todo.

—No siempre se saldrá con la suya, pero mientras tanto tienes que ser muy cuidadosa, si es posible disminuir tus horas de trabajo para evitar que salgas muy tarde.

–Necesito mi trabajo y su acoso constante me tiene con los nervios de punta, he tenido que ceder un par de cirugías por qué no estoy en condiciones. Está terminando con mi vida profesional está terminando con todo lo que me importa–lance la tasa sobre la mesa, deje apoyada mis codos sobre mis rodillas y oculte mi rostro en mis manos.

–Haré lo que esté en mis manos para regresar la tranquilidad a tu vida. Jacob hablo con Sam y este está movilizando a su gente para ayudarnos a localizarlo y así mismo poder hacer que te deje tranquila…

–¿Has dicho Sam? –Me levante molesta–¿Cuanta gente más sabe de esto?, lo único que te pedí fue de que no involucraras a más personas y es lo que estás haciendo.

–Sabes que el equipo de investigadores con el que cuenta es el mejor y…

–Y no olvides que Demetri es hijo de uno de los hombres más importantes de este país, gracias a eso sigue libre, ustedes no pueden hacer nada y yo ya me estoy cansando de seguir fingiendo llevar una vida normal–grite frustrada y con las lagrimas bajando por mis mejillas. —Mi vida no es normal y jamás lo será, esto es un maldito infierno que me está agotando.

–¿Que estás diciendo? –gruño levantándose arrojando su tasa junto a la mía, se acerco a grandes zancadas logrando que yo retrocediera hasta que mi espalda choco con la pared.

–No. Por favor–cerré los ojos cubriendo mi rostro con las manos y solo escuche un golpe sordo en estante de madera que estaba cerca.

–Jamás te lastimaría pequeña, yo no soy como ese animal, yo jamás podría tocarte–me envolvió en sus brazos. – De mi jamás debes de temer preciosa–esas palabras me hicieron estremecer.

¿Cómo te atreviste a faltar?–arrojo el plato de ensalada que descansaba en la mesita central de la cocina.

Tenia una niña con convulsiones, ella era importante y no iba a dejarla para ir a una cena–le dije apagando la estufa donde tenía calentando la cena.

Era una cena importante, tus pacientes no me importan, tú debías de esta presente como mi esposa.

Cuando nos casamos tu sabias lo importante que es mi carrera y también te dije que nada cambiaria. No sé porque ahora intentas cambiarme. No pase largas noches en vela estudiando y preparándome para ser una de las mejores y ahora que lo estoy logrando pretendes que solo me dedique a ser una simple ama de casa–gruñí molesta

Mi madre se dedica a la casa, a las obras benéficas y se comporta como la esposa de un Volturi

¡No soy tu madre!, soy tu esposa y las cosas cambian. Ella puede que está contenta con la vida que lleva pero yo necesito más que lo que ella hace.

Escúchame bien Isabella, esta es la primera y la última vez que no asistes a una cena en la que tienes que estar presente

No si tengo trabajo

No te estoy preguntando– retrocedí al notar la furia en su mirada, di media vuelta para alejarme de él antes de que las cosas se salieran de control, me detuve al sentir que tiraba de mi cabello–no me des la espalda cuando te hablo.

Suéltame Demetri me estas lastimando

¡Cállate! –me aventó logrando que me golpeara el estomago en el filo de la mesa del comedor, intente levantarme pero él me lo impidió, con una de sus manos apretó mi mandíbula obligándome a mirarlo– Jamás te atrevas a dejarme hablando y tampoco cuestiones mis decisiones, tu obedecerás lo que te digo ¿Esta claro? –asentí levemente, me soltó logrando que mi cabeza se golpeara con una de las sillas.

Limpia este desorden y espero que esta noche estés lista para comportarte como mi esposa y no salgas con alguna estupidez "me duele la cabeza o estoy muy cansada"

–Bella me estas escuchando–apreté la solapa de su saco ocultando mi rostro en su pecho dejando que las lagrimas continuaran fluyendo.

–Estoy cansada de vivir con miedo y de estar ocultándome, jamás recuperare mi vida y no creo soportar por más tiempo esta situación; ya es un año de esto y siempre es lo mismo, ya no tengo fuerzas para continuar, termino conmigo y con mi carrera.

–No hables de esta manera Bella, no me hagas pensar lo peor–levanto mi barbilla obligándome a verlo, pero rehuí su mirada. –Te prometí que haría todo lo que estaba en mis manos para librarte de ese hombre y lo voy a cumplir, pero no quiero que sigas diciendo eso, no quiero pensar que puedes hacer algo para dañarte.

–No haré nada–le dije antes de separarme. "Al menos no por ahora".

—Sabes que encontraremos la forma de terminar con todo esto.

—Gracias por hacer esto por mi Em. Quiero que me prometas algo—tome sus manos mantuve la mirada fija en él.

—Te escucho.

—Primero promételo—negó y por unos minutos nos mantuvimos en silencio, bufo al saber que no se lo diría hasta que lo prometiera así que lo hizo. —Quiero que si las cosas se complican aun más y eso te pone en riesgo te alejaras y me dejaras sola.

—Estas loca, no te dejare sola en manos de ese maniático—gruño molesto

—No quiero que les suceda algo a ustedes por mi culpa, tú al igual que Jake y Sam son importantes y si algo les llegara a pasar por mi culpa no me lo perdonaría jamás. Ya lo prometiste así que se que lo harás.

—Jugaste sucio—sabía que era un hombre de palabra y cuando prometía algo lo cumplía por muy difícil que esto fuera así que estaba mas tranquila sabiendo que se alejaría cuando las cosas se complicaran, al menos eso quería pensar. —Me iré mañana después del medio día por si necesitas algo.

—Lo tendré en cuenta, pero tengo el día muy ocupado

—Cuídate mucho—bese su mejilla y cerré la puerta detrás de él activando el sistema de seguridad.

Cocine una de las recetas de mi madre, acomode la mesa dispuesta a comer un poco cuando el teléfono de mi casa comenzó a sonar y solo escuche la voz de Demetri.

"Veo que ya llamaste a tu abogadito, pero no olvides con quien estas tratando. Jamás podrás esconderte de mi preciosa"

Ese mensaje me quito el hambre, guarde la comida y la metí al refrigerador antes de recostarme un rato sobre mi mullida cama; me quede con la vista perdida en el techo viendo como mi habitación comenzaba a oscurecerse debido a que el día estaba terminando y la noches estaba comenzando. En algún punto me quede profundamente dormida pero no logre descansar los recuerdos eran tan reales que me hicieron despertarme con las mejillas húmedas, la respiración agitada y el corazón latiendo de manera descontroladle.

Como cada noche prepare un poco de té y tome alguno de los libros de la estantería para leer intentando que el sueño regresara a mi pero lo conseguí demasiado tarde solo dormí dos horas. Tome mi auto para ir a mi trabajo sintiéndome peor que nunca, estaba realmente agotada, sabía que no estaba bien pero aprovecharía que ya seria fin de semana y me tomaría un par de pastillas para poder dormir y olvidarme de todo lo que me atormentaba. Tome un taxi ya que sabía que sería algo imprudente que manejara sintiéndome tan agotada como me sentía y no solo me arriesgaba yo si no también a los demás.

—¿Noche dura? —pregunto Heidi que había llegado junto a mi mientras esperaba mi café

—No pude dormir

—Alguien que te quitara el sueño o demasiada actividad—por la expresión de su rostro y el tono de su voz comprendí que se refería a otra clase de actividades.

—Nada de eso. —dije un poco molesta, para mí esa clase de actividad no había sido la más agradable, creo que solo una vez había sido lo que esperaba las demás no habían sido agradables y solo podía recordar el dolor y no el placer que muchas encontraban, para la mayoría era hacer el amor, para mí solo había sido sexo y más después de que me había enterado que no podía ser madre y eso había complicado aún más las cosas, haciéndome sentir utilizada y no amada como lo esperaba.

—¿Puedo saber qué es lo que sucede? —pregunto cuando estuvimos sentadas en una de las mesas de la cafetería.

—No es nada—le reste importancia al momento que le daba un sorbo a mi café, levante mi rostro cuando Ángela se sentó junto a nosotros.

—Angie crees que esta mentirosilla está bien—me señalo con un movimiento de cabeza.

—No. Para comenzar tu aspecto es de alguien enfermo, ya no rindes de la misma manera y siempre estas algo nerviosa—dijo antes de llevarse un poco de fruta a la boca. — además de que aun me pregunto qué fue lo que sucedió entre tú y Edward. Algo es que ambos tengan demasiado trabajo pero ya no se hablan y comenzó a llevar a su hija conmigo la cual por cierto tengo que ir a ver cada tercer día a la guardería está muy inquieta pero su mirada es algo triste.

—Porque no me lo habías dicho antes—antes de que ellas dijeran algo me levante y salí de la cafetería para ver a la pequeña, me detuve cuando estuve por llegar, iba a arruinar las semanas en las que me había mantenido alejada. Entre ignorando mis pensamientos y me encontré a Millie en brazos de Sara solo estaba hipando y sus ojitos estaban rojos.

—Dra. Swan—me saludo al verme

—Me permites abrazarla—asintió entregándomela, comenzó a sollozar lo que me extraño ya que era una niña bien portadita. —Hola mi amor.

Comencé a cantarle y mecerla logrando que se tranquilizara y escondiera su rostro en mi pecho, siguió hipando pero se relajo cuando mis dedos acariciaron su mejilla. Me perdí por un largo rato hasta que ella se tranquilizo y me lo hizo saber con su dulce mirada, me incline dejando que mi nariz chocara con la suya ganándome una sonrisita.

—No sabes lo mucho que te he echado de menos princesa—me senté en una de las sillas intentando que se durmiera, pero ella parecía no querer hacerlo, sus ojitos estaban puestos en mi.

Se la entregue a Sara sintiendo inmediatamente un vacio en mi brazos, en su rostro se formo un pucherito pero no despertó, le di un beso antes de marcharme a mi consultorio y comenzar con las consultas de la tarde y cuando termine me dirigí a piso ya que nuevamente estaba Luke y por lo que me habían dicho estaba solo.

—Toc, Toc—dije cuando entre a la habitación ganándome una sonrisa del pequeño

—¡Bella! —se incorporo dejándome un espacio junto a él

—¿Que tal te están tratando? —acaricie su cabello

—Susy es buena, me dio un dulce—me dijo en voz baja a lo que yo solo pude sonreír—Puedes encender la televisión, por favor.

—¿Veremos las caricaturas de siempre? —el asintió con una enorme sonrisa, y yo no pude más que sentirme algo frustrada ya que aun lograba entenderlas con totalidad. Me senté junto a él permitiéndole que se recostara sobre mí mientras volvía a explicarme todo de nuevo.

—No puedo creer que aun no lo entiendas Bella—se llevo la mano a la frente riendo.

—Lo siento no soy buena en estas cosas, además solo contigo veo caricaturas

—¿Entonces qué vez?

—Programas aburridos de adultos, pero reo que comenzare a ver mas esta caricatura para la próxima vez que nos veamos no tengas que volver a explicármela.

—Este es mi capitulo favorito—chillo, así nos mantuvimos hasta que llego su mamá que me dirigió una enorme sonrisa a veré ahí con Luke. Me agradeció como lo hacía siempre.

Di la última ronda antes de ir a mi consultorio por mis cosas, me despedí de Abi que se estaba acomodando la bufanda. Salí por la puerta principal para tomar un taxi, cerré mi abrigo al sentir una ráfaga de viento golpearme y alborotar mi cabello, hice la parada a un par de taxis pero estos iban ocupados, no pude hacer otra cosa más que bufar no solo tardaría mucho en llegar a casa sino que también tenía mucho frio. Salte y di un gritito ahogado cuando sentí una mano en mi hombro.

—Lo siento no planeaba asustarte. —lo mire incrédula por unos segundos, intente que un taxi se detuviera pero sucedió lo mismo que con el resto; paso de largo. — Con este clima será difícil conseguir un taxi.

—Creo que tomare …

—O porque simplemente no me dejas llevarte a tu departamento. —me señalo su auto que estaba a unos pasos de nosotros. —Además hay alguien en el auto que le encantara verte.

—Gracias pero no—le hice la parada y milagrosamente el taxi se detuvo.

—Bella…—lo ignore marchándome, no comprendía porque de la nada volvía a intentar acercarse a mí, es que mis palabras no habían sido suficientes.

Con solo entrar a mi departamento la realidad me golpeo nuevamente, una voz en la contestadora me hizo dejar de divagar en otros asuntos. Tenía un problema y tenía que mantenerme lejos de Edward y de Millie, esta ultima era mucho más difícil esta tarde que la había tenido en mis brazos todo lo malo que me sucedía había desaparecido.

Al día siguiente hice lo mismo, mi vida se estaba convirtiendo en algo muy monótono y eso la hacía aburrida, entre a mi consultorio dejando las cosas sobre mi escritorio, inmediatamente abandone mi celular en el fondo del cajón sentándome para revisar la agenda. Un par de golpecitos en la puerta me separaron de la agenda y solo vi el reloj para comprobar que se trataba de Abi, la hice pasar.

—Buenos días. —levante mí rostro y me encontré con las dos personas que me moría por ver pero que a la vez sabia que debía de alejar

—Ángela no tardara en llegar—le dije evitando mirar a la pequeña que se removía en sus brazos

—No me interesa hablar con Ángela, estoy aquí porque quiero hablar contigo—me dijo sentándose en una de las sillas frente a mi escritorio, no había salida, tendría que escucharlo.

 ...

Gracias por seguir leyendo mis locuras y siento los horrores de ortografía, pero como es evidente este capítulo no pasó por manos de mi beta.

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