Mi sol entre millones de estrellas: Capítulo 26



¿Angustia?


EVOP

Cuando pensaba que nuestra vida era perfecta y que nada la podía arruinar, apareció Victoria. Me había sentido con las manos atadas cuando ella estaba logrando poder acercarse a Millie, no podía creer que hubiera sido tan ciego y, no ver la mujer que era en verdad, ella solo pensaba en su bienestar y sabía que no le importaba mi hija, porque desde que ella se había marchado Millie era solo mía y ahora de Bella.


Nos había tomado una semana el poder conseguir que Victoria al fin saliera de nuestras vidas, y esto se lo podíamos agradecer a Tanya la amiga de mi esposa, que al sentirse culpable había movido sus influencias para conseguir demostrar que Victoria no debía de estar cerca de Millie, había conseguido que algunos: diseñadores, maquillistas, estilistas y personas del mundo de la moda hablaran del temperamento violento que estaba adaptando, además de que el hecho de que mi madre encontrara la grabación en la que me había enterado de que ella planeaba abortar. Además debía de agradecer a mis padres por viajar, mi madre lograba que Bella olvidara el momento tan tenso que estábamos viviendo.

Con esas pruebas no había tenido más remedio que dejar de insistir en acercarse a Millie, pero tuve que pagarle para que Bella pudiera adoptarla. Bella al enterarse de que podía adoptar a Millie se volvió completamente feliz.

El día que firmamos los papeles de la adopción Victoria no se pudo contener y nos amenazo con que nos arrepentiríamos, aunque sabía que debía de tener cuidado, intente que Bella no lo notara y trasmitirle una tranquilidad que yo no poseía.

Con todo resuelto, la casa volvió a su calma habitual, cuando digo habitual me refiero a solo escuchar las risas y grititos de alegría de Millie junto con los ladridos de tobby.

Me sorprendió que mi madre pidiera quedarse con nosotros cuando aún faltaban siete semanas para navidad, que era la temporada en que nos reuniéramos. Pero sabía que ella quería pasar tiempo con nosotros ya que eran pocas las veces al año que nos veíamos y quería aprovechar tiempo con su nieta.

Lo mejor de llegar a casa era ser recibido por mi hija. Ella corría con sus bracitos extendidos llamándome papi, cuando la tomaba en brazos ella en envolvía en los suyos en mi cuello y llenaba mi rostro de besos.

El que mi madre estuviera en casa mantenía ocupada a Bella, además de que le enseño a preparar algunos platillos que sabia me encantaban. Por las noches disfrutaba el quedarme despierto hasta tarde solo para ver dormir a mi Bella, aunque durmiera en su lado de la cama durante la noche se movía junto a mí y siempre amanecía con ella en mis brazos, acaricié su mejilla arrancando un suspiro, por fuera aparentaba ser una mujer tranquila pero me había demostrado que podía ser una mujer bastante ardiente.

Aun podía recordar la manera en que la había tomado sobre el escritorio, nos habíamos olvidado de la delicadeza de siempre para dejar que solo nuestros instintos nos gobernaran, pero lo más sorprendente fue la libertad de esa noche, no solo habíamos hecho el amor una vez, habían sido varias veces por la noche y cada de una de ellas en una posición diferente, algunas de ellas la había querido probar pero me había limitado a pedírselo porque no quería asustarla, pero que fuera ella quien tomara la iniciativa me permitió explorar junto con ella nuevas formas de disfrutar el placer. Lo único que lamentaba era que después de esa excelente noche no hubiéramos podido estar juntos, siempre que lo había intentado éramos detenidos por una pequeña que pedía a su mami y como siempre ella la atendía a ella primero.

Había días que me gustaría solo quedarme en casa para estar junto con ellas, hubo días en que llegue y no había nadie en casa, Bella se había convertido en una excelente guía para mi madre que disfrutaba estar con ellas, la relación entre mi madre y Bella era como la de madre e hija, algo que amaba ya que hacía que Bella se sintiera como una completa Cullen.

El momento de ir por el árbol había llegado y Millie no dejaba de moverse en su sillita diciendo que nuestro árbol debía de ser enorme, cuando llegamos tomo la mano de mi madre y la guio por muchos pasillos mirando la variedad de arboles, tome la cintura de mi esposa que sonreía al ver a nuestra pequeña disfrutar de la búsqueda del árbol, se detuvo frente a un árbol frondoso y de buen tamaño que tanto a mí como a mi madre nos gusto pero Millie se negó diciendo que ella quería uno más grande y cuando lo encontró no pude negarme a complacerla.

Lo más complicado fue llevarlo a la sala donde lo decoraríamos, cuando finalmente lo deje en su sitio estaba agotado pero me basto con ver a Bella que sostenía en sus brazos a nuestra pequeñita que no dejaba de moverse y sonreír por ver su árbol de pie cerca de la chimenea. Juntos los decoramos, por petición de Bella solo fueron luces blancas y adornos dorados, en las esferas superiores coloque a Millie en mis hombros para que ella las colocara y cuando finalmente estuvo listo Millie ayudo a Esme a colgar las botitas sobre la chimenea que mi hija junto a mi madre habían elaborado, se notaba a simple vista y eso las hacía más hermosas.

La navidad se acercaba y parecía que lo único que le importaba a nuestra pequeña aparte de la llegada de sus tíos y sus abuelos, era la cantidad de regalos que podía recibir este año.

Una tarde que llegue temprano me entere de mi madre quería asistir a una exposición de fotografías que había en una de las galerías de la ciudad, deje que mi madre y Bella fueran a verla. Yo me quede con Millie dado que la pequeña se aburriría; al principio habíamos jugado a la comidita donde me obligo a comer galletas y agua con azúcar, vimos películas pero al ver que estaba nevando ligeramente pidió salir a jugar al parque, cosa que acepte, la abrigue bien y fuimos al parque junto con tobby para que estirara sus patitas, mientras Millie comenzó una guerra de bolitas de nieve, pocas de ellas me golpeaban pero me divertí viéndola formar las bolitas y como tobby jugando la tiraba en la nieve.

Perdí cuanto tiempo estuvimos jugando en la nieve bajo los pequeños copos de nieve, solo fui consiente cuando vi a Bella mirarnos desde la puerta de nuestra casa con una sonrisa y hacernos señas para que entráramos. Le dio un baño a Millie pero parece que no fue suficiente ya que a la hora de la cena ella no paraba de toser y limpiar su naricita, que pronto se volvió roja. La recostamos contándole un cuento para después irnos a descansar , me desperté cuando no sentí el cuerpo de mi esposa, me levante y la encontré en la cama con Millie colocándole paños de agua en la frente para bajar la fiebre, intente hacer que me dejara hacerme cargo para que ella pudiera dormir un poco, pero se negó recordándome la cirugía de la mañana siguiente, no me gustaba sentirme como si estuviera dejando toda la carga a Bella, pero debía de admitir que ella tenía razón en que tenía que estar en perfectas condiciones. Apenas desperté fui a ver cómo estaban y las encontré dormidas, Millie abrazada completamente a Bella, sin poder resistirme tome una fotografía con mi celular, mis dos hermosas bellas durmientes.

Antes de marcharme a trabajar me despedí de mis hermosas chicas y note el cansancio de ambas por lo que le pedí a mi mamá que ayudara a Bella para que ella durmiera. Le pedí a Millie que tomara el medicamento que sabia Bella le daría y ella no pudo evitar hacer pucheritos, pero sabía que lo haría.

Cuando regrese la encontré en los brazos de Bella, se la quite y ella iba a protestar pero estas murieron cuando vio que era yo, note que Bella aun seguía cansada y eso era debido a que Millie no se había querido alejar de ella lo cual era poco extraño, pero debía de ser porque estaba enfermita.

Al día siguiente estaba mucho mejor, ya aceptaba estar fuera de los brazos de Bella y comenzaba a jugar con tobby, pero la tos seguía en ella.

Era sábado y estaba terminando de dar unas indicaciones para un hombre que acababa de operar, cuando fui llamada a la central de enfermeras para atender una llamada de mi casa, algo extraño.

— Hola.

— ¿Edward? — la voz de mi madre sonaba angustiada y de inmediato pensé que algo le había sucedido a Millie.

— ¿Millie está bien?

—Sí, ella está bien, pero es Bella. —el escuchar el nombre de mi esposa mi corazón y mi respiración se detuvo. — Tienes que venir a casa, la policía no tarda en llegar.

— ¿Qué le sucedió a Bella?

—No lo sé con exactitud solo me llamaron para decir que encontraron la camioneta de Bella. Que habían estado intentando ponerse en contacto contigo pero al no atender llamaron a casa y dijeron que cuando llegaran me dirían que es lo que sucede, pero estoy muy nerviosa y no sé qué hacer. —la tranquilice y prometí llegar en un par de minutos.

Deje mis pacientes con el otro oncólogo, al cual no le hizo mucha gracia pero al explicarle la situación me comprendió y accedió hacerse cargo de todo. Conduje más rápido de lo que solía hacerlo con las calles congeladas, me derrape un par de veces pero lo único que quería, era llegar a casa para saber qué es lo que sucedía.

Me importo poco dejar el auto casi a mitad de la calle, resbale con el hielo de la acera y maldije entre dientes para subir los escalones de dos en dos, cuando entre encontré a mi madre con el rostro pálido hablando con dos hombres perfectamente vestidos.

—Edward. —mi madre me abrazo con fuerza, con la mirada busque a Millie pero no la encontré y mi madre solo susurro que había llamado a su niñera para que se hiciera cargo de ella.

—Quiero saber qué es lo que sucede.

— ¿Es usted el esposo de la Sra. Isabella Cullen? —asentí sin soltar a mi madre. —la dependienta de la farmacia donde encontramos el vehículo de su esposa dijo que la había visto hablar con una mujer, en realidad que parecía que discutían pero no le dio mucha importancia, pero llamo a la policía cuando un hombre al parecer la secuestro.

— ¿Secuestrada? —no podía creer lo que estaba hablando.

—Conoce de alguien que quiera hacerle daño. —al principio negué pero después recordé la amenaza de Victoria.

—Victoria. —la voz de mi madre fue débil pero audible. Les explicamos la situación y la amenaza que había lanzado y que nosotros habíamos ignorado. Pero ella no estaba sola, no me sorprendería que contratara a alguien para que la ayudara a secuestrar a Bella.

Contestamos a todas las preguntas que nos hicieron, un par de veces grite exaltado ya que no entendía en que nos ayudaría cosas tan simples, estaban perdiendo el tiempo con preguntas estúpidas cuando deberían de estarla buscando.

Antes de ir a la jefatura de policía fui a la planta superior donde estaba mi hija jugando a la comidita con Wendy, la mujer me lanzo una mirada comprensiva y me dio privacidad con mi pequeña, me envolvió en sus brazos y me dio una galleta.

— ¿Dónde está mami? —por primera vez no supe que contestar, sabía que ella no entendería lo que estaba sucediendo.

—Mami tuvo que salir de la ciudad, pero volverá pronto. —mentí acariciando su cabello.

—Peo mami no se despidió de mi, ¿está enojada poque me enfeme? —tosió una vez y note la mirada triste.

—Mami no se enojaría por eso cariño, solo tuvo que viajar, pero pronto regresara.

—Puedo llamala a su tefono.

—Ella nos llamara cielo, ahora quiero que te portes bien con Wendy, la abuela y yo tenemos que salir. —le di un beso y la lleve en brazos hasta encontrarme con Wendy que la recibió. Le indique que no salieran de casa y cualquier cosa me llamara en seguida.

Mientras íbamos en camino a la jefatura mi madre llamo a mi padre y también a Jasper que sabia pronto llamaría a Rose, en poco tiempo todos sabrían lo que había sucedido.

Hicimos todos los trámites para que comenzaran con la búsqueda de mi esposa, la chica de la tienda identifico a Victoria, pero cuando comenzó a describir al hombre tuve que apretar los puños al darme cuenta de que encajaba a la perfección con la descripción de Demetri. Al principio me negué, ya que no podía creer que nos hubiera encontrado, no podía ser él quien tuviera a Bella.

Pero mis sospechas quedaron confirmadas cuando llame a Sam y, después de unos minutos me confirmo que Demetri había salido del país, que su orden de no abandonar el país había expirado y nuevamente podía viajar sin ser detenido. Colgué y comencé a hablar con uno de los agentes sobre Demetri y porque era importante encontrarlo, no quería que nada le sucediera a mi esposa.

Me hicieron contar todo lo que sabía que Demetri le había hecho a Bella, conseguimos que Emmett nos enviara los expedientes que tenía en su poder para comprobar porque era urgente dar con su paradero. Estaba oscureciendo cuando la seguridad del aeropuerto dijo tener a Victoria, que había intentado abordar un avión a Rusia, pero gracias a la orden de detención que habían lanzado la habían detenido y pronto la llevarían a la jefatura donde estábamos.

Cerca de una hora después Victoria entro esposada y gritando porque la liberaran, me levante cuando estuvo cerca pero mi madre me detuvo de irme encima de ella. Al verme, palideció e intento ocultarse detrás de los dos policías que la escoltaban.

— ¿Dónde esta Bella?

—¿Acaso yo cuido a tu mujercita?

—No juegues conmigo Victoria, sabemos que tu estas implicada en esto, fueron…—el hombre que llevaba el caso me hizo detenerme y se llevo a Victoria para interrogarla.

Parecía que estaba en una de esas películas o series de televisión, en las que el criminal está en una pequeña salita y nosotros detrás de un cristal donde podíamos ver y escuchar lo que decía. Tome el marco del cristal al escuchar a Victoria divagar y no decir nada sobre el paradero de Bella.

Si creía que sabía lo que era sentirse angustiado y con un profundo dolor, me había equivocado, en este momento me sentía morir, el solo pensar que es lo que estaba viviendo Bella me hacia querer ir y sacarle la verdad a la que un día había sido mi esposa, sabía que estaba mintiendo, golpee la mesa que estaba detrás de nosotros, lo más fuerte que pude, ignoré el dolor que me produjo, solo necesitaba sacar la frustración que me estaba carcomiendo.

Volví a prestar atención cuando el oficial golpeo la mesa y Victoria salto asustada, el hombre dejo de lado la amabilidad y comenzó a acorralarla con sus propias acciones, descubrió algunos negocios en los que ella había estado involucrada y, le dio la oportunidad de que si hablaba podían ayudarla a que solo pagara una fianza y, no tuviera que ir a parar a la cárcel, se negó diciéndose inocente, pero después de mucho presionar, había explotado contando todo.

Contó como había contactado a Demetri y como había negociado por decirle donde estaba Bella, quería matarla por atreverse a vender a mi esposa. Conto como lo habían hecho y dejo salir todo el odio que sentía por Bella, estaba tan molesta que no se dio cuenta de que hablo de mas, ahogándose ella misma y perdiendo los derechos a fianza.

Nos enviaron a nuestra casa mientras que la policía se movilizaba buscando a Bella. Cuando llegue me encontré con el recibimiento habitual de mi hija, estaba cubierta de harina por estar ayudando a Wendy a hacer Hot cake, forcé una sonrisa hundiendo mi rostro en su cabello haciéndola reír.

Mi madre al igual que yo estábamos intentando mostrarnos como si nada estuviera sucediendo, todo por Millie a la que no queríamos preocupar, pero el estar fingiendo que todo estaba bien cuando no era verdad, me estaba matando lentamente, quería gritar destrozar un par de cosas, pero como se lo podía explicar a mi pequeña hija, que no paraba de hablar de todo lo que había hecho por la tarde y el dibujo que haba hecho para Bella.

Mi madre se ofreció para darle un baño, fue el momento que utilice para salir de casa y caminar por el parque. Solo intentaba despejar mi mente y sacar toda la frustración que sentía, pero no ayudaba en nada el tener en mi mano, el anillo de compromiso y la alianza de Bella, las que habían encontrado en la camioneta y que me habían entregado.

Regrese para darme una ducha y esta vez lleve a mi hija conmigo a mi habitación, no podía dormir solo y sabia que el tenerla cerca al menos me ayudaría a contener el dolor que estaba sintiendo. Millie estuvo feliz de dormir conmigo, me pidió que le leyera el cuento que Bella le había estado contando, y me costó mucho trabajo el hacer las voces de los personajes ya que tenía un nudo en la garganta.

— ¿Estañas a mami? — vi a mi pequeña que se había sentado en la cama mirándome con la tristeza que había visto cuando le anuncie que Bella había tenido que viajar.

—Claro que extraño a mami, tú al igual que tu mami… son lo más importante. —le di un beso en la nariz.

—Le dide a mami que estuviste tiste y que yo tamien me sentí tiste, pada que no se vueva a id. —la abrace fuertemente ante su inocencia, mi pequeñita estaba triste y solo porque su mami había "salido de viaje", no quería imaginarme como se pondría si Bella no regresaba.

Esa noche apenas pude dormir, estuve al pendiente de cada vez que mi teléfono timbro, cada una de las llamadas que recibí, eran de nuestros amigos que estaban preocupados y querían saber que nuevas noticias teníamos del paradero de Bella, y me dolía el decir que todo seguía igual.

En algún punto después de las 5 me quede dormido, desperté al sentir unas manitas en mi rostro, moviendo mis mejillas e intentando abrir mis parpados. Sonreí rogando que todo se hubiera tratado de un mal sueño, extendí mi mano palpando el lugar de Bella pero estaba vacío, solo sentía el pequeño cuerpo de Millie sobre mí.

—Despieta papi. —me dio un beso en la mejilla y yo abrí los ojos. —Mami dice que un beso siempre despieta.

—Tu mami tiene razón cariño. —suspire al notar su espacio vacío, no había rastros de que ella hubiera pasado la noche en esta habitación y mucho menos en esta cama, solo estaban las mantas revueltas en el lugar que Millie había dormido, todo había sido real y no un sueño como me queria mentir.

Me tomó unos minutos, el poder prepararme para sobrevivir un día más sin saber de mi esposa, pero lo más doloroso era el aparentar que todo estaba bien por el bien de nuestra hija.

Era domingo, y trate de seguir la rutina, bajamos a desayunar en pijama donde encontramos a mi madre, que al igual que yo, parecía el no haber dormido casi nada, Millie seguía empeñada en ayudar a preparar los alimentos, mi madre la dejo ayudar a preparar el desayuno y cuando nos disponíamos a desayunar el timbre sonó y tanto mi madre como yo fuimos a ver quién era.

—Eddie. —una duende me envolvió en sus brazos y detrás de ella venían todos nuestros conocidos, Millie grito y comenzó a pasar en los diferentes brazos.

— ¿Y yo que ranita? —protesto Emmett al no recibir un abrazo de la pequeña que bajo de los brazos de Sam y corrió a los de su tío que la levanto del suelo dejándola boca abajo y le hizo cosquillas en la barriga, soltando una hermosa carcajada.

Los dejamos entrar para que se resguardaran del frio y aproveche que mi padre se llevo a Millie a la cocina, para decirles que mi hija no sabía lo que realmente sucedía para que tuvieran cuidado y no fueran a hablar de mas, todos estuvieron de acuerdo en ser cuidadosos con lo que salía de sus bocas.

El que las chicas estuvieran en casa, hizo que Millie se olvidara un poco de que su mami no estaba, se divirtió con ellas y logro arrancarnos una sonrisa cuando me pregunto de donde venían los bebés y porque su tía Leah se había comido al suyo.

Sabía que Jake, Sam y Emmett no tenían un lazo sanguíneo que los uniera a nosotros o ha Bella, pero ellos eran nuestra familia, ellos habían demostrado lo mucho que querían a la mujer que estaba desaparecida y que todos rogábamos por encontrar.

Durante la mañana estuve recibiendo palabras de aliento de cada uno de los que estaban en casa, todos nos paralizábamos cuando el teléfono timbraba pero ninguna de las veces fue algo que nos ayudara.

BVOP

Desperté desorientada y recordando vagamente lo que me había sucedido, aun esperaba que el ver a Demetri fuera más que un mal sueño. Pero supe no lo era cuando al intentar moverme me encontrada atada de manos, piernas y con una cinta cubriendo mi boca. Me moví intentando ver donde me encontraba pero la habitación estaba iluminada por una vela, las paredes de piedra que intensificaban el frio que estremecía mi cuerpo, me removí hasta que en un golpe seco caí de la cama golpeándome el rostro contra el suelo de madera.

—Veo que ya despertaste preciosa. —escuche sus pasos por la duela y sus zapatos se detuvieron frente a mí, se acuclillo y note la sonrisa que erizaba mi piel, era una que lo había parecer aun mas enfermo de lo que estaba. Quito la cinta que cubría mi boca de un tirón lastimándome.

— ¡No me toques! — me removí intentado evitar que sus manos tocaran alguna parte de mi cuerpo, pero el estar atada me lo impedía, con facilidad me levanto y volvió a colocarme sobre la cama.

—Eres muy escurridiza, pero al final estas donde deberías de estar, jamás debiste de dejarme. —acaricio mi mejilla con el dorso de su mano, intente alejarme pero él me lo impido tomándome con fuerza de uno de los brazos. —Tú y yo éramos felices.

—Yo no lo era, estás enfermo… —le grite y pronto deje escapar un grito de dolor cuando su mano presiono aun más mi brazo.

—No lo repitas, yo solo te amo. —gire mi rostro cuando intento besarme.

—Si me amas déjame ir. —rogué

—Eso jamás, tú me perteneces y tu lugar es junto a mí. —me sorprendí que destara mis manos y mis pernas, intente levantarme rápido para huir, pero el haber estado tanto tiempo en una posición habían entumecido mis músculos entorpeciéndolos y haciéndome caer de nuevo al piso. —No tienes a donde ir, estamos en una cabaña lejos de todos y listos para comenzar de nuevo.

—Yo no quiero estar junto a ti. —me levante con dificultad sintiendo ese cosquilleo en mis extremidades. — Nos van a encontrar o yo te denunciare.

—Si te atreves a hacerlo, te mato.

— ¿Y qué esperas? ¡Esto es peor que la muerte! —grite nuevamente, sus ojos se encendieron, una mirada que yo conocía y que sabia debía de huir. Intente correr pero él me dio alcance lanzándome contra la pared.

—Estás segura que deseas la muerte cariño. —intente apartarlo, pero me presiono con su cuerpo, su lengua acaricio mi cuello haciéndome sentir sucia y que el estomago se me revolviera. —seria una muerte lenta y muy dolorosa.

Golpee la parte de su cuerpo que podía, pero no le hacia ningún daño, su lengua abandono mi cuello y fue a mis labios, intente evitarlo pero me lo impidió apretando mi cuello con una de sus manos, su boca se apodero de la mía, intente soltarme con más ímpetu pero no lo conseguí, su lengua entró en busca de la mía, eh hice lo único que podía hacer, lo mordí obligándolo a separarse de mí, e inmediatamente su mano golpeo mi mejilla haciéndome caer. Sostuvo nuevamente mi cuello cortándome la respiración.

—No lo vuelvas a hacer estúpida. — me empujo con fuerza contra la pared logrando que mi cabeza se estrellara y un dolor intenso me invadiera.

Salió de la habitación cerrándola con fuerza, lo primero que hice fue levantarme y correr al baño a vomitar al recordar sus labios sobre los míos, cuando mi estomago se contrajo dolorosamente me aparte dispuesta para lavarme la boca y mi cuello, talle con fuerza dejando marcas rojas con mis uñas, me sentía sucia, no podía creer que todo esto me estuviera ocurriendo, quería despertar y encontrarme en los brazos de Edward y escuchar a nuestra bebita llamarme mami.

El espejo me mostraba una Bella que yo hacía perdida, estaba pálida y mi mejilla estaba roja por el golpe que Demetri me había dado, sus dedos marcados en mi cuello y los rasguños que yo misma me había hecho. La puerta se abrió abruptamente y sentí la mirada evaluadora de Demetri que me obligo a salir y me llevo al comedor sonde había comida, mi estomago gruño a falta de alimento, pero me negué a ver el plato.

—Come. —me indico después de obligarme a sentarme en una de las sillas y él se acomodo junto a mí, deje mis manos en mi regazo. —Prefieres que sea yo quien te lo de.

—No quiero nada que venga de ti. —gire mi rostro, me estremecí cuando el golpeo la mesa con los puños, se levanto haciendo caer la silla que provoco un ruido sordo. Tomo la cuchara y la introdujo en mi boca, rápidamente lo escupí lo que no le hizo gracia.

—Si planeas comportarte como una niña, está bien. — me levanto bruscamente y me llevo de regreso a la habitación donde me lanzo dentro y escuche que le echaba el cerrojo.

Me asome por la ventana y estaba tenia barrote fuera y por lo que veía estaba nevando de manera fuerte, estaba atrapada.

El sueño me vencía pero no quería dormir porque no sabía que es lo que pudiera suceder, en la madrugada escuche la puerta abrirse y me levante de un salto, algo que le causo gracias. Solo me dejo un poco de agua y volvió a cerrar la puerta, no sin antes advertirme que no tenia manera de escapar, algo que ya había descubierto.

Cuando amaneció me asome nuevamente por la ventana y solo vi nieve por todos lados, no se veía ninguna cabaña cerca.

Mi estómago gruñía fuertemente, pero no comería nada, solo bebí el agua que dejó. Se volvió a enfurecer cuando me negué a probar bocado durante todo el día, me sentía débil y con mucho frio, me hice un ovillo en la cama, cerrando los ojos podía ver a mi pequeña sonriendo o a Edward besándome y diciéndome cuando me amaba. Pero yo estaba lejos en un lugar que desconocía, solo esperaba que ellos ya se hubieran dado cuenta y me estuvieran buscando.

Demetri me dejo encerrada en la habitación y lo vi marcharse de la cabaña, aproveche que no estaba para intentar escapar, probé con la puerta y la ventanilla que había en el baño, pero nada sirvió.

Desperté cuando lo escuche regresar, había ido por más comida, una que no probé. El siguiente día hice lo mismo, me la pase en la cama evitando comer algo y solo sobreviviendo con agua. Demetri dejo de insistir en que comiera algo y me dejo encerrada en la habitación, todos los días lo escuchaba salir, los primeros dos días habían intentado escapar pero nada había funcionado, el tercer día estaba agotada y ya me estaba rindiendo. Solo esperaba que Edward y Millie me perdonaran por no luchar hasta el final, que al menos recordaran lo mucho que los amaba, y que donde quiera que estuviera supieran que los estaría cuidando, mis mejillas estaban húmedas y podía que fueran las últimas lagrimas que derramara, esa noche Demetri volvió a insistir que comiera pero me negué.

En lugar de marcharse de la habitación se sentó junto a mí, acaricio mi rostro siguiendo por mi cuello, pasando por mis senos, mi abdomen hasta llegar al borde de mis jeans, solo cerré los ojos y puse mi mente en blanco, sabía que el aprovecharía mi debilidad y yo no quería sentir nada, su boca poseyó la mía sin recibir muestra alguna de respuesta, me acaricio con violencia gimiendo en mis labios, no entendía que es lo que había hecho para merecer este infierno.

El sonido de un teléfono lo obligo a separarse de mí y maldecir por la interrupción que yo agradecí, limpie mis labios con violencia y lo escuche arrojar un par de cosas y hablar de que saldríamos de la cabaña de inmediato.

—Tenemos que irnos de aquí. —me dijo al momento que me obligo a ponerme de pie, todo comenzó a girar y tuve que sentarme de nuevo en la cama. Me tomo en brazos hasta llevarme al auto que estaba fuera, se subió del lado del conductor y emprendió marcha.

Me mantuve lo mas lejos de él viendo como conducía por la carretera congelada y el cansancio me fue venciendo hasta que caí en un profundo sueño, desperté cuando el auto se detuvo de manera brusca, mi puerta fue abierta y fui obligada a cambiar a otro automóvil y emprender el viaje.

Lo escuchaba hablar de los planes que tenia para que realizáramos juntos, pero yo no le estaba prestando atención, el cielo comenzó a iluminarse y el reloj del auto marcaba las seis. La carretera por la que viajábamos era poco transitada, solo nos habíamos cruzado con un par de autos.

—Podrías al menos quitar esa cara. —acaricio mi rodilla y yo golpee su mano.

—Yo no quiero estar aquí, quiero regresar con mi familia.

—Ya no los volverás a ver, no olvides que ya estás conmigo.

— ¡Te odio! Y eso jamás cambiara. —el solo dejo escapar una risa irónica y acaricio mi mejilla importándole poco que intentara alejarme.

El tiempo transcurría de manera lenta y no sabía donde me encontraba ni a donde iba, pero lo único de lo que estaba segura es que tenía que terminar con esto cuanto antes. Cerré los ojos dejando que las imágenes regresaran a mí y solo pude disculparme por lo que iba a hacer pero era mi única salida.

—Si no te hubieras negado a comer en este momento no estarías tan débil.

—No quería nada de ti. — su mano viajó nuevamente a mi pierna y esta vez no la aparte como las anteriores lo que pareció sorprenderlo y agradarle.

—Me gusta cuando cooperas . —su mano seguía subiendo y sus labios tocaron mi mejilla, gire levemente mi rostro dejando que capturara mis labios y aproveche su distracción para tomar el volante y girarlo hacia mí, el me separo de inmediato intentado recuperar el control pero por la velocidad le costó bastante trabajo estabilizarlo. — ¿Qué intestas hacer estúpida?

Con las pocas fuerzas que me quedaban las utilice en intentar sacarnos de la carretera, ambos tirábamos del volante haciendo que el auto zigzagueara y finalmente nos saliéramos de la carretera cayendo en por un pequeño sendero para ser detenidos por un enorme árbol. El impacto fue bastante fuerte sumiendo prácticamente toda la parte delantera de auto, las bolsas de aire estallaron golpeándonos y dejándonos desorientados por unos segundos.

Recobre el conocimiento y todo mi cuerpo me dolía, como pude logre abrir la puerta y tuve que soportar el dolor y moverme con cuidado para poder salir, ya que el auto había quedado destrozado y presionaba nuestros cuerpos, me hice unos rasguños al sacar mis piernas de entre los fierros retorcidos, caí sobre la nieve ya que una mano había tomado mi tobillo intentando evitar que abandonará el vehículo.

—Isabella…— me arrastre alejándome y cuando supe que estaba a unos metros me gire para ver a Demetri atrapado, sus piernas se perdían entre los ferros retorcidos, su pecho estaba presionado por el volante, su rostro estaba cubierto de sangre.

Respire un par de veces el aire helado que entro en mis pulmones causándome un poco de dolor, intente caminar subiendo el pequeño sendero por el que habíamos caído, pero el caminar me costaba trabajo, así que tuve que arrastrarme hasta llegar a la orilla de la carretera y que alguien me pudiera ayudar. Me dolía el pecho y las piernas, sentía que en cualquier momento me desvanecería y con ello mis oportunidades de salvarme.

No supe si lo soñé o fue una realidad, pero escuche un auto detenerse un par de voces cerca y después no recuerdo absolutamente nada, nuevamente me encontraba envuelta en una completa oscuridad.

EVOP

Todos intentaban que siguiéramos siendo optimistas, los días pasaban y no había una sola noticia nueva sobre el paradero de Bella, y para empeorar las cosas Millie estaba molesta por no poder hablar con su mami, por las noches lloraba inconsolablemente por no ver ni escuchar la voz de Bella.

Pero cuando pensé que había pasado lo peor, me equivoque nuevamente. El segundo día después de dejar que Millie tomara su siesta me reuní junto con mi padre, Jasper, Emmett, Sam y Jake que seguían utilizando sus contactos para ayudarnos, pero hasta el momento nada había funcionado. Sin poder contenerme, comencé a hablar de lo mal que me sentía que Bella hubiera sido arrebatada de nuestras vidas y, que no sabía si la volvería a ver, que intentaba ser lo más optimista pero la paciencia se me estaba agotando, que el no tener noticias de ella me estaba matando.

— ¿Mami no va a volve? — me levante de un salto y todos se pusieron pálidos al ver a mi hija en la puerta.

—Cariño. —me acerque a ella y me coloque a su altura.

— ¿Poque mami se fue? ¿Ya no nos quiede? —su labio inferior sobresalía y comenzaba a temblar lo que indicaba que iba a llorar.

—Mami nos ama. —la tome en mis brazos donde escondió su rostro en mi cuello y comenzó a llorar haciendo que las chicas salieran de donde estaban y nos miraran esperando una respuesta, solo pude murmurar "lo sabe".

La lleve a mi habitación cerrando la puerta detrás de nosotros y la deje con cuidado en la cama, ella inmediatamente acomodo su cabecita en la almohada de Bella, en la que ella había estado durmiendo porque decía que seguía oliendo como a su mami.

—Amor…—acaricie su cabello recibiendo una triste mirada. —quiero que sepas que mami nos quiere mucho.

— ¿Y poque se fue? —la abrace nuevamente limpiando sus mejillas.

—Mami no se fue porque ella quisiera irse, un hombre malo se la llevo.

— ¿Se dobo a mi mami? —sus ojitos se abrieron y yo solo pude asentir, ella habría encontrado la palabra perfecta para describir lo que estaba sucediendo.

—Ya la estamos buscando, la encontraremos y la tendremos de nuevo entre nosotros. —había evitado prometerlo porque no era algo que estuviera de todo en mis manos, no podía mentirle más a mi pequeña, lloro por un largo rato hasta quedarse dormida hundiendo su rostro en la almohada de su mamá.

Ese día por la noche la esperanza volvió a nacer, se había lanzado un anuncio en la televisora más importante del país, donde se informaba del secuestro de Bella y se ofrecía una recompensa por información sobre Demetri y sobre todo por encontrarlos.

No sorprendimos que por la madrugada uno de los agentes nos llamara para decirnos que tenían una ubicación, una mujer había llamado para decir que ella le había rentado una cabaña a Demetri, pero que él le había dado otro nombre pero estaba segura que se trataba de él. Todos salimos de la casa dejando a las chicas a cuidado de Millie, mientras nosotros íbamos con las autoridades al lugar donde se suponía tenían a mi esposa.

El viaje fue largo, y cuando llegamos la cabaña estaba abandonada, pero el que la chimenea de la sala estuviera encendida nos indico que habían salido de prisa. Revisaron el lugar y encontraron rastros de violencia y un suéter que reconocí como el de Bella.

Estaba al borde de la desesperación, él debía de tener un cómplice, de lo contrario no podía haberse enterado del anuncio televisivo, ya que en la cabaña no había ningún televisor. Me deje caer sobre mis rodillas al darme cuenta que de nuevo estábamos donde iniciamos, el había huido llevándosela.

—La encontraremos. —asentí sin mirar a mi padre que acaricio mi cabello.

—No podemos darnos por vencidos aun, la encontraremos. —me alentó Emmett que me ayudo a levantarme y seguidos por Sam y Jake salimos de la cabaña para regresar a Londres.

El viaje fue duro, había ido con la esperanza de encontrarla y llevarla de vuelta conmigo, pero estaba sentado en el asiento trasero con las manos vacías. Llegamos a casa cuando estaba amaneciendo y la casa estaba iluminada, todas habían permanecido despiertas esperando noticias, hubo un par de lágrimas cuando les dijimos que había huido llevándosela.

El desayuno parecía un funeral, todos estaban desvelados y en silencio, hasta la princesa de la casa estaba en silencio y comía con desgana, le hice cosquillas y la ayude a comer logrando una sonrisa triste, mi madre y las chicas se ofrecieron a llevarla a comprar donas e ir a una tienda de mascotas para comprarle un traje de santa a tobby.

Las vi partir con Jake que se ofreció a acompañarlas, mi hija me había dado un abrazo y un beso diciéndome lo mucho que me quería. Nos quedamos en la sala en completo silencio solo se escuchaba a Maggie limpiar la casa, eran cerca de las 11 cuando el teléfono sonó y conteste al segundo timbrazo como lo hacía desde el día que Bella había desaparecido.

—Diga.

—Hablo del hospital St. Clements, podría hablar con el Sr. Edward Cullen. —mi corazón se detuvo cuando escuche mi nombre, solo dije el habla. —Mi nombre es Lana y solo llamo para informar que hace unas horas fue ingresada una mujer que dice ser su esposa.

— ¿Está segura que es ella? —pregunte con un nudo en la garganta.

—Fue lo único que dijo ya que tuvieron que tratarla, cuando este aquí le daremos todos los informes y usted podrá reconocerla. —corte la llamada lanzando el teléfono a uno de los sillones, reboto cayendo al piso.

—Parece que está en el hospital de St. Clements. — dije al tiempo que iba al garaje para ir rumbo al hospital que no estaba muy lejos del que yo trabajaba.

—No manejaras en ese estado, dame las llaves. —se las entregue a Emmett que arranco cuando todos estuvimos dentro, le indique algunos atajos y en menos de media hora estábamos en las puertas del hospital.

Llegamos a la recepción donde pregunte por Lana que era la que me había llamado, la vocearon y a los pocos minutos una mujer regordeta de unos 40 años llego junto a nosotros, nos guio hasta una oficina donde se acomodo en la silla detrás del escritorio, mi padre y yo nos sentamos en las sillas frente al escritorio y los demás en uno de los sillones que había detrás.

—Antes de que lo lleve a ver a la mujer que pregunto por usted, quiero entregarle las cosas de valor que ella llevaba. —me extendió una bolsita con una pulsera y el relicario que siempre llevaba con ella, mi corazón latió de prisa al darme cuenta de que en verdad era mi Bella.

— ¿Donde la encontraron? —pregunto Emmett que se levanto y se acomodo detrás de nosotros.

—Fue trasladada desde una clínica de Northampton, que era la más cercana al lugar del accidente. Su acompañante también está en esta clínica y está siendo custodiado por las autoridades. Primero le pediré que identifique a la chica y después me de sus datos para…

—Sé que es ella, esto le pertenece a mi esposa. —le indique tomando la bolsita con sus cosas. —Necesito verla. —rogué con un nudo en la garganta, ella asintió.

Nos llevo por unos pasillos hasta el ascensor y de ahí a la habitación donde estaba. Tome aire antes de entrar y al hacerlo me encontré con mi hermosa mujer conectada a un par de monitores, su rostro estaba pálidos y las marcas debajo de sus ojos eran notables, tenía un golpe en le mejilla, unas cortaditas en la frente y arañazos en el cuello, los brazos presentaban rasguños y una de sus piernas estaba enyesada.

— ¿Es su esposa? —pregunto la mujer al ver que me había quedado estático.

—Es ella…—me acerque hasta ella, acaricie su rostro con delicadeza, su cabello marrón estaba esparcido por la almohada. — ¿Qué es lo que le sucedió? —pregunte sin girarme a ver a la mujer.

—El auto en que viajaban, se salió del camino estrellándose contra un árbol, ella tuvo suerte de que solo una de sus piernas se viera afectada, pero pudo ser peor según los informes, llego con un cuadro de hipotermia y parece que no había comido en días, pero ya la están tratando.

Nos obligo a salir, ya que como era la unidad de cuidados intensivos no podía estar nadie con ella, pero en unas horas cuando la estabilizaran la cambiarían de habitación y podíamos estar con ella. Dimos todos los datos que nos pidió, el agente que llevaba el caso nos encontró en el pasillo y me informo que Demetri había sufrido lesiones más graves y, tendría que ser sometido a cirugía pero que aun de esa manera se le juzgaría por todo lo que había hecho, que podía en América el poder de su familia lo ayudara, pero aquí no serviría de nada y eso me agrado.

Les informamos a las chicas que dejaron sus compras para otro momento y fueron al hospital deseando ver a Bella, pero tardaron cerca de tres horas en permitirnos entrar a su nueva habitación donde estaba ya con menos monitores.

—Quiedo ve a mami— exigió la pequeña colocando sus manitas en su cadera y mirándome duramente.

—No creo que…

—Quiedo ve a mi mami. —golpeo el piso con su pie, lo que me recordó a Alice cuando era pequeña.

—Te llevare a que la veas pero ella esta dormidita porque esta malita, así que no debes de hacer ruido. —ella asintió estirando sus bracitos para que la cargara. Pedí autorización para que permitieran que Millie viera a Bella por unos minutos.

Cuando entre a la habitación, Millie se movió en mis brazos y sonrió al ver a su mami.

—Puedo dale un beso, cuando mami me da un beso se me quita el dolo. —la acerque inclinándola para que le diera un beso en la frente, le dijo lo mucho que la quería y que regresaría pronto.

La lleve de vuelta con mi madre mientras que cada uno de nuestros amigos iban a verla, la ultima había sido Alice que salió corriendo ignorando el regaño de una de las enfermeras.

—Esta despierta y pregunta por ti. — regrese a su habitación y me encontré con unos hermoso ojos chocolates que había extrañado durante los días que la habían mantenido lejos de mi.

—Edward. —me llamo, e inmediatamente llegue junto a ella para besarla con suavidad, sus lagrimas no se hicieron esperar.

Las limpie con mis pulgares y deje un par de besos por su rostro para nuevamente adueñarme de sus labios, pero el momento se rompió cuando entraron todos. La sonrisa de Bella se amplio, pero el Doctor que la estaba tratando llego pidiendo que los demás abandonaran la habitación y, solo permitió que nos quedáramos 4, solo se quedaron mis padres, Renee y yo.

—Soy el Dr. Lexington y soy el encargado de su caso…—miro el expediente—Sra. Cullen, primero me alegro de que saliera tan bien de la situación en la que se encontró, nos gustaría tenerla unos días en observación, la fractura de la pierna no es grave.

—Pero si no es nada grave, porque debo de permanecer en observación. —pregunto presionando mi mano. Me senté junto a ella pasando mi mano libre detrás de sus hombros pegándola a mi cuerpo.

—Ambos somos médicos y sabemos, que ella puede estar en casa si el problema es la fractura, le aseguro que hay muchas personas dispuestas a cuidar de ella. —bese su coronilla, disfrutando de la manera en que se pegaba a mi cuerpo.

—Entonces es más fácil que lo comprendan. La fractura no es lo que nos preocupa, lo que nos preocupa es el bebé. —al escuchar la palabra bebé me estremecí, es algo que sabía Bella deseaba y no negaría que yo también, pero por lo que ella me había contado eso era imposible.

—Tiene que estar confundido… yo no puedo estar embarazada. —el médico nos miro algo extrañado.

—No entiendo porque no lo crees, cuando llegaste se te realizaron todas pruebas y…

— ¡No es posible! —la apreté mas contra mí, se estaba alterando, le susurre que se tranquilizara ya que podía tratarse de una equivocación, le di un beso en los labios y le pedí al médico salir para poder saber qué es lo que realmente sucedía.

—Ella está muy alterada por todo lo que paso. Ella no puede ser madre por una malformación en su útero, por lo que creo que los resultados son equivocados.

—Su útero es perfecto, y ella es una mujer completamente fértil. — me mostro los resultados de los exámenes de laboratorio y ahí se mostraba que estaba embarazada, tenía cerca de 6 semanas lo que me hizo recordar la última vez que habíamos estado juntos.

—Pero a ella le habían dicho que no podía ser madre, además tenemos tres años casados y no había sucedido antes.

—Puede que ella tomara anticonceptivos para regular su ciclo, muchas mujeres hacen eso, pero le aseguro que ella está embarazada. Lo que me preocupa es que el latido del bebé es algo débil por lo que queremos tenerla en observación, está en el límite más bajo por lo que aun podemos conseguir que sea un embarazo normal. —mi corazón se acelero al darme cuenta de que en verdad iba a ser padre por segunda vez, pero lo mejor de todo, era que Bella podía ser madre.

Lo acompañe a pedir un monitor fetal para poder escuchar el latido del bebé, pero sobre todo era para que Bella y yo finalmente lo creyéramos. Entramos en la habitación viendo a mi esposa con los ojos rojos. Cuando vio lo que íbamos a hacer ella se negó.

—Bella…

—No quiero que lo hagan Edward, sabes que yo no puedo ser madre, ¿Por qué me haces esto? —acune su rostro y la bese con dulzura. Ante sus protestas le levante la delgada bata para dejar su vientre aun plano al descubierto, me senté junto a ella pasando mi brazo por su espalda y presionando su mano con dulzura.

Mis padres y Renee estaban cerca mirándonos con un brillo de alegría en sus ojos.

—Escucha cariño. —le susurre.

El médico coloco el transductor en el vientre de Bella que dejo de respirar y a los pocos segundos un hermoso sonido llego a nuestros oídos, ella apretó mi mano levantando su rostro sin contener una sonrisa y las lagrimas de felicidad.

— ¡Tendremos un bebé! —dijo con emoción permitiendo que la besara nuevamente.

El dolor que habíamos vivido se veía recompensado con la sorpresa de que un nuevo Cullen estaba por llegar a nuestras vidas, un bebé de ambos.

...

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