Mi sol entre millones de estrellas: Capítulo 17



 Joshua



—No te aconsejo que te metas conmigo.

—Puede que estés acostumbrado a que todas las personas te demuestren temor, pero te advierto que es algo que no pasara conmigo. —me mantuve con la mirada en la suya, si trataba de intimidarme no lo iba a conseguir.


—Podría decir que eres valiente o creo que estaría mejor dicho que eres un estúpido. —sonrió ampliamente metiendo las manos en sus bolsillos. —Si eres un poco inteligente me dirás donde está.

—No tengo ni la menos idea de lo que me estas hablando. —seguí haciéndome el desentendido.

—Sabes perfectamente de lo que te estoy hablando, quiero que me digas donde esta Isabella. — Di un chasquido con la lengua y me encogí de hombros. — Sabes de lo que estoy hablando, crees que no se qué estuviste con ella.

—Creo que lo que yo haga no te concierne. —le dio una patada al neumático de mi auto.

—Nadie te enseño a no tocar a la mujer de otro.

—En primero lugar, ella es libre y es mía. —remarqué las últimas palabras dando un par de pasos hacia atrás, cuando él se había acercado.

—Isabella me pertenece, ella es mi mujer.

—Hasta donde se ustedes se divorciaron así que ya no tienes ningún derecho sobre ella. Déjala tranquila. ¿O es que tienes miedo de que ella pueda desenmascarar al animal que eres?

Por un movimiento rápido había logrado esquivar un golpe tomando su puño y colocando su mano en su espalda y empujándolo contra el coche importándome poco el daño que mi auto pudiera sufrir.

—Suéltame imbécil no tienes idea de lo que te ocasionara el ponerme una mano encima.

—Veo que solo eres más valiente cuando te enfrentas a una mujer, eres un cobarde. —en un pequeño descuido el logro empujarme haciéndome caer, gire en el momento adecuado cuando iba a patearme, pero el tercer intento me dio de lleno en el estomago y aprovechando que no podía defenderme completamente aprovecho para lanzar un par de golpes más sin importar el lugar donde golpeaba.

Intente ponerme de pie pero me empujo de nuevo logrando que me golpeara fuertemente la cabeza y en mi boca percibí un sabor desagradable que sabía perfectamente de lo que se trataba.

—Veo que esa mujerzuela se atrevió a abrir su boca. Admito que tiene buen cuerpo pero en la cama es un asco aunque con un poco de guía era asombrosa. —apreté la mandíbula al imaginar sus sucias manos recorrer la suave y cremosa pie de Bella, mi Bella.

El solo pensar en ella me dio fuerzas para levantarme y poder lanzar un golpe directamente en el rostro seguido por otro en el estomago haciéndolo caer. Lo tome por la camisa dejando mi rodilla en su pecho mientras se removía intentando zafarse.

—Jamás vuelvas a referirte a Bella como una mujerzuela. —un nuevo golpe en el rostro.

—Es una chica difícil de domar y por eso hay que tomar ciertas medidas con ella. —un gruñido se formo en mi pecho y sin medir mi fuerza lo levante arrojándolo contra una de las columnas presionando mi brazo con su garganta y de inmediato sus movimientos se hicieron más desesperados por la falta de oxigeno en sus pulmones.

—Estas acostumbrado a tener el control pero veo que no te gusta cuando alguien más lo tiene. — quite mi brazo para dejar que respirara.

—Desearas no haberte metido conmigo Cullen—se abalanzo nuevamente sobre mi pero fácilmente volví a inmovilizarlo. — Dime donde esta Isabella y veras que nada le pasara a esa cosa que llamas hija.

—No te atrevas a tocar a mi familia—gruñí cerrando una de mis manos en su cuello y levantándolo unos pocos cm del suelo. — Atrévete a tocar a mi hija o a mi mujer y considérate hombre muerto.

Sus manos intentaban quitar las mías de su cuello lo deje sufrir por unos segundos más hasta que sus movimientos se hicieron más ligeros, lo solté dejándolo caer sobre sus rodillas, tosió varias veces acariciándose el área donde antes mi mano había estado.

—Isabella no es tuya me pertenece a mí. —dijo de manara entrecortada.

—Tu la perdiste al comportarte como un animal, te atreviste a golpearla, humillarla…—apreté los puños conteniéndome de volver a lanzarme sobre él.

Fue apenas en ese momento que me di cuenta de que era un poco más alto que yo y de igual manera se notaba que fuerte pero eso no me había impedido el darle un par de golpes por el dolor que le estaba causando a Bella. Si por mi fuera lo hubiera matado pero no valía la pena ensuciarse las manos por un hombre como él.

Su puño dio contra mi mejilla derecha desequilibrándome, pero me alcance a sostener de un auto para evitar mi caída, escuche un grito y Demetri pareció no haberlo escuchado porque se dejo ir contra mí, intente sostener sus manos y esquivar sus golpes pero logro darme un par más, hasta que un par de hombres lo tomaron de los brazos inmovilizándolo.

Me lleve una de las manos al estomago y me deslice por el auto hasta quedar sentado en el piso, de inmediato un par de pequeñas manos tocaron mi rostro.

—Edward… ¿Estas bien? — Ángela tenía el rostro contraído y se notaba asustada.

—Llamen a la policía no dejen que este hombre se vaya. — me levante con la ayuda de uno de los guardias de seguridad.

—Esto no termina aquí Cullen—me amenazo con un gruñido intentando zafarse del agarre del par de hombres que lo mantenían firmemente agarrado.

— ¿Qué sucede aquí… estas bien Edward? —Louis había llegado y parecía tan desconcertado e impresionado por lo que estaba viendo que solo me miraba por un segundo y después miraba a Demetri.

—Sera mejor que me suelten si no quieren tener problemas…

—El único que tendrá problemas es usted, ataco a un medico de este hospital y eso lo sabrán las autoridades.

—No tiene idea con quien se está metiendo, Soy Demetri Volturi. —Louis me lanzo una mirada interrogante que yo solo asentí. — Ten cuidado Cullen.

—No te atrevas a tocar a ninguna de las dos. —gruñí al momento que alguien me empujaba de regreso al hospital alejándome del lugar, solo escuche a Demetri gritar sobre que me iba a arrepentir y amenazar a Louis por no dejarlo marcharse y esperar a la policía.

—Le diste una buena golpiza a ese hombre. —me gire para ver que el que me estaba arrastrando era Félix y junto a él iba Ángela que estaba nerviosa, si no hubiera sido por ella aun estaría peleándome con ese hombre y no estaba seguro de que me hubiera podido detener.

—Jamás pensé que fueras de la clase de hombres que arregla las cosas a golpes. —dio un chasquido con la lengua y abrió un par de puertas hasta dejarme en una habitación para que me revisaran y curaran las heridas que tenia.

—No soy esa clase de hombre pero… auch. —la mire ceñudo después de que me pusiera alcohol en la mejilla y un feo escozor me recorriera el cuerpo. Félix se disculpo ya que tenía que salir a atender una emergencia, pero prometió regresar para que le contara como había dejado a Demetri en ese estado.

—Ángela, no soy esa clase de hombre, solo me defendí y defendí a los que quiero. —hice una nueva mueca cuando volvió a colocar alcohol en otra herida.

— ¿Tiene que ver con Bella? —me sorprendió que supiera la razón.

—Eres demasiado lista Ángela.

— ¿Bella está bien? ¿Es por él que se fue?

— ¿Por qué piensas que por él?

—Bella es una buena mujer pero hablando con Heidi nos dimos cuenta de que siempre hubo algo en su vida de lo que no nos quería hablar era muy reservada y parecía que temía de algo.

—Y tienen razón, ella paso momentos muy malos junto ese hombre que no ha dejado de acosarla y es la razón por la que se marcho. —intente que mi explicación sonara convincente sin entrar en detalles.

Hablamos por unos minutos mas mientras seguía curando las heridas, me mandó a realizarme algunas radiografías para descartar otras lesiones. Junto con Louis fui a levantar una demanda por lo que había ocurrido. En camino a la jefatura de policía había llamado a mi padre que en ese mismo instante prometió volar a la ciudad aunque intente detenerlo el prometió estar en unas horas ahí. En la jefatura me encontré con Demetri que aun estaba en un estado deplorable y eso me hizo sentir orgulloso ya que al final había terminado mucho peor que yo.

Estaba hablando con un par de hombres que parecían furiosos. Uno de ellos se giro para verme al notar que Demetri no aparataba de la mirada, se levanto y camino hasta llegar frente a nosotros.

—Buenas noches, mi nombre es Marco Volturi soy tío de Demetri y quisiera saber si hay alguna manera en la que nos podamos arreglar para evitar que este asunto se haga más grande…

—Es una lástima que su sobrino no pensara en las consecuencias que sus actos acarrearían a su familia, pero yo no pretendo quitar la demanda no solo lo hago por mi si no también para proteger a mi familia.

—Ella no es de tu familia, ella…—su frase se vio interrumpida por un gruñido de su tío que lo mando callar y continuo hablando con nosotros intentando por todos los medios hacer que la demanda no procediera.

Respire aliviado cuando por la puerta entraron un par de nuestros abogados que de inmediato estaban junto a mi haciéndose cargo de todo para que la demanda procediera a la vez de que hacían todo lo posible para interponer una orden de restricción sobre mi y toda mi familia algo que nos llevaría un poco más de tiempo.

No fui consciente del tiempo hasta que vi a mi padre entrar en la jefatura quitarse los guates y llegar a abrazarme y ponerse al corriente de lo que había sucedido, intercambio un par de palabras con Marco, para después regresar junto a mi extendiéndome un vaso con café

— ¿Seguro que te encuentras bien? —Apretó mi hombro— ¿Cómo es que llegaste a los golpes, tú no eres así?

—Si esto sucedió fue porque el inicio todo, además no pude resistirme a darle una pequeña paliza por sus sucias palabras y por todo el daño que le ha provocado a Bella. —termine el contenido de mi vaso y lo aplaste. — ¿se lo contaste a mamá?

—Se lo diré después, ya conoces a tu madre si se lo decía estaría nerviosa y ya te hubiera estado llamando para asegurarse de que no le estuviera ocultando nada.

—Si suena a algo que mamá seria capaz de hacer.

Nos tomo unos minutos más el salir de la jefatura junto con nuestros abogados y marcharnos a mí casa en mi auto y fue en ese momento que me di cuenta de que ya pasaba de la una de la madrugada.

Apenas llegamos a casa saque mis cosas y fui a la cocina por algo de comer y mi padre pareció agradecer que al menos supiera preparar un par de emparedados.

—Parece que tienes un mensaje. —me indico el foquito de la contestadora que no dejaba de parpadear. Con desgana lo presione y casi me ahogo cuando escuche que eran diez los mensajes y todos eran de Bella.

Al principio la voz era calmada pero conforme el tiempo pasaba su voz se denotaba angustiada porque no me había logrado contactar y estaba preocupada.

Apenas iba en el mensaje número siete pero ya no hacía falta escuchar los demás para saber que eran más desesperados, marque el número que apenas timbro dos veces contestando Myrna y un segundo después era Bella.

—Bella amor…

—Tienes una idea de la terrible noche que pasé. —Suspiro— ¿Estas bien?

—Todo está bien amor, solo… tuve una cirugía de emergencia y mi padre está en la ciudad así que estuvimos fuera—me pase la mano por el rostro sintiéndome mal por mentirle pero no quería que se preocupara.

— ¿Y no pudiste contestar el teléfono?, te llame un millón de veces. —me moví hasta mi bata donde había dejado mi teléfono y ahí me encontré con muchas llamadas que me dejo claro su preocupación.

—Lo siento cariño, lo olvide en el auto

—Promete que no lo volverás a hacer, no te imaginas de lo mal que lo pase, te iba a llamar mas tarde y si no contestabas iba a volar a Seattle.

—Todo está bien amor. Mejor dime como esta nuestra pequeña

—Extrañándote de igual manera que lo hago yo. ¿Si llegaras el fin de semana verdad?

—No lo sé amor, han surgido un par de cosas que puede me retrasen un poco pero pronto estaré con ustedes te lo prometo. —sabia que debía de esperar a que se arreglara lo de Demetri para poder marcharme junto a mis dos lindas mujeres.

Se despidió de mi para dejarme dormir ya que sabía que aquí era de madrugada, solo esperaba que Millie la dejara dormir un poco.

Deje que mi padre durmiera en otra de las habitaciones de huéspedes y yo dormí en la que ocupaba cuando Bella estaba conmigo, era el lugar que me hacia recordarla claramente, jamás me olvidaría de todo lo que habíamos vivido en esta cama, la manera en la que se había entregado a mí, era dulce pero a la vez desprendía una pasión enceguecedora, tuve que dejar esos pensamientos de lado para poder dormir.

Los siguientes días ya no fueron necesarios que asistiera al hospital solo me dedique a intentar dejar resuelto mi situación con Demetri quien no podía dejar la ciudad por orden de un juez.

El fin de semana que debería de haber viajado para encontrarme con Bella y Millie había tenido que permanecer en la ciudad ya que lo que había sucedido no solo se había quedado archivado como muchos otros casos habíamos conseguido que un juez se planteara la orden de alejamiento que incluía a todo miembro de la familia Cullen, en un principio parecía que no sería posible pero agradecí la intervención de Emmett que expuso la situación de Bella y que por acercarse a ella Demetri había recurrido a la violencia conmigo y temíamos que intentara algo en contra de cualquier miembro de la familia.

Nos había tomado casi un día lleno de peleas y comprobación de hecho para lograr obtener la orden de alejamiento además de por los antecedentes y por una petición discreta hecha por mis abogados lograron que se le impusiera el no poder abandonar el país y el juez lo mando bastantes horas de trabajo comunitario además de recibir terapias para controlar su temperamento agresivo.

El jueves termine de empacar las cosas para marcharme pero en lugar de viajar a Londres tuve que desviarme a Chicago por la llegada repentina del nuevo Cullen. Se había adelantado solo una semana y aun así Alice no dejaba de estar preocupada.

Había llegado aun cuando mi pequeña hermana estaba en trabajo de parto al verme entrecerró sus ojos y antes de que dijera algo una contracción hizo de las suyas haciéndola proliferar a los cuatro vientos que no dejaría que Jasper volviera a tocarla y que apartar de ese momento dormiría en el cuarto de lavado que era el más alejado de la casa.

Mi madre me abrazo y ambos conteníamos las ganas de reír por las tonterías que estaba diciendo el duende y de las cuales estábamos seguros no recordaría cuando tuviera a su bebé en brazos. Pero era bastante graciosa la cara de Jasper que intentaba convencerla de que no era lo que ella quería que solo lo decía por el dolor que estaba sintiendo en ese momento.

Tanto mi padre y yo esperamos en la sala de espera mientras el parto se llevaba a cabo. Antes de lo que esperábamos Jasper salió a buscarnos y anunciarnos de que ya había un nuevo integrante de la familia Cullen.

Apenas entre en la habitación no pude parar de sonreír al ver que realmente la pequeña duende ya era toda una mujer y era madre una que irradiaba felicidad, me acerque para conocer a mi sobrino que tenía sus ojos cerrados pero una mata de cabello rubio.

—Es hermoso no lo crees. —me pregunto Alice con los ojos aun cristalinos.

—Es perfecto Ali. —Limpie sus mejillas con mis pulgares— Serás una excelente madre para…

—Joshua Hale. —bese la coronilla de mi hermana y acaricie la mejilla de mi sobrino que ni se movió.

—Espero que entiendas que no puedo quedarme más tiempo tengo que viajar…—puso uno de sus dedos en mis labios.

—Tu lugar es junto a tu familia, ellas te necesitan yo tengo a Jazzy y mamá que me orientara para ser una milésima parte de lo buena que ella es.

—Y yo que esperaba darte clases de cómo bañarlo y cambiar los pañales. —le dije con una enorme sonrisa.

—Creo que es el turno de que lo haga Jasper, prometo filmarlo y lo veremos para las Navidades apuesto que será algo muy divertido. —se burlo la duende de la tortura que le esperaba a su pobre marido.

Había comido con mi madre a la que le había tenido que explicar el porqué había tenido que permanecer una semana más en el país y no junto a Bella como ya lo esperaba.

Se había molestado y asustado por no avisarle de lo ocurrido pero estaba aliviada de ver que todo había salido bien y habíamos logrado que Demetri no pudiera salir del país lo que no daba un tiempo de tranquilidad con ellas.

—Hijo…—tomo mi mano y acaricio el dorso con su pulgar. — se que no debo de meterme en estos asuntos, pero Bella es una chica formidable, es una chica inteligente que te ha hecho feliz y adora a esa pequeña revoltosa…

— ¿Qué es lo que pretendes decir mamá?

—No crees que sería más difícil que la ubicaran di dejara de utilizar el apellido Swan. —la mire por unos segundos al no comprender lo que me estaba intentando decir, mire a mi padre que se encogió de hombros y se llevo el tenedor de nuevo a los labios. — Solo digo que ese hombre busca a Isabella Swan, pero tal vez no se espere que ella deje de ser Isabella Swan para convertirse en Isabella Cullen.

—Tienes razón, aunque Demetri sabe quién soy yo y no dudaría que tardara en buscarla con nuestro apellido pero puede que nos dé un poco más de tiempo. Pero sabes que es algo que tenemos que hablar y después de todo lo que ella paso con ese hombre no dudaría que no quisiera saber nada del matrimonio.

—Seria bueno para los tres, tanto tú como ella necesitan en quien apoyarse como hasta ahora pero sabiendo que los une algo más fuerte además de que a Millie le vendría bien la estabilidad de una familia, el saber que su papá y su nueva mamá están juntos.

—Prometo que lo hablaremos e intentare hacer todo lo posible para que sea una Cullen lo antes posible.

Esa noche la pase en la casa de Alice. Hable un poco Jasper quien estaba nervioso en su nueva etapa pero pareció relajarse cuando le dije que no era tan difícil como él pensaba, el tema del bebé cambio para hablar de Bella y pedirme que la cuidara como lo estaba haciendo en este momentos, que ella se merecía una familia que la quisiera y sabia que esa familia éramos nosotros Millie y yo nos encargaríamos de borrar su feo pasado.

BVOP

Una semana más había sido completamente dura, aunque el decía que se debía a un problema del hospital algo en mi interior me decía que se trataba de algo más serio o solo eran alucinaciones mías.

Mis costillas estaban casi recuperadas, al fin podía realizar casi todos mis movimientos sin sentir una pizca de dolor, lo cual era muy beneficioso ya que con la pequeña me veía obligada a hacer muchos movimientos inesperados.

Había hablado con Alice quien no paraba de decirme cada gesto que hacia Josh y había gritado un par de veces cuando el bebé lo había hecho, no había parado de reír al imaginármela en ese nuevo papel.

Esta misma mañana había hablado con Rosalie quien me había hecho prometer que llevaría a cabo nuestra pequeña especial, la habitación junto a la nuestra había sido acondicionada para que Millie durmiera ahí en una hermosa cuna, y por supuesto estaba la ropa de dormir que Rose había elegido para que dejara a Edward sin aliento, la seguridad que había reunido en estos días se estaba esfumando por completo y no me creía capaz de utilizar ese pequeñísimo camisón.

Mantenía a Millie en mis brazos con su espalda pegada en mi pecho mientras me alzaba de puntillas esperando encontrarme con el hombre que había esperado ver desde la semana anterior. Mi sonrisa se ensancho cuando entre las personas reconocí a Edward que miraba hacia ambos lados buscándonos, me acerque hacia adelante donde nos vio y camino hacia nosotras haciendo a un lado a los que se le atravesaban.

Dejo caer la bolsa que traía en el hombro y nos rodeo en sus brazos, besando primero a la pequeña que dejo escapar un balbuceo acompañado de una suave risita por reconocer a Edward, la tomo en sus brazos le hizo un par de mimos para después capturar mis labios y hacer que olvidara todo lo que nos rodeaba y solo dejar que la suavidad y el sabor de sus labios me embriagara.

—No sabes cómo te eche de menos. Lo siento las eche de menos. —ambos reímos cuando la pequeña había balbuceado como una protesta.

Fuimos por sus cosas y de ahí nos marchamos a casa en donde ya estaba la cena lista solo debía de calentarla de nuevo. Se sorprendió cuando vio lo que había preparado e intento quedarse a cenar pero lo envié a que se diera un baño para que se relajara después del largo vuelo, aprovechando para decorar los platos.

Deje a Millie en su sillita en lo que me encargaba de arreglar la cena, unas manos en mi cintura hicieron que una copa casi se resbalara de mis manos.

—Huele realete delicioso.

—Espero que lo este, me esforcé para que quedara perfecto. —me gire para verlo y rodera su cuello con mis brazos.

—Lo que importa es que estemos juntos. —rozo mis labios y poco a poco se fue abriendo paso hasta adueñarse completamente de mis labios y su lengua entrar con extrema suavidad para acariciar la mía uniéndose en una danza que mando una corriente a todo mi cuerpo y de inmediato me hizo pensar lo que sucedería esta noche.

—Cenar…—dije separándome de sus labios haciéndolo reír por mi voz entrecortada.

El se encargo de alimentar a Millie sin dejar de hablarme de lo que había hecho en el hospital para después contarme las cosas que Alice le había gritado a Jasper durante el trabajo de parto y lo feliz que lucía cuando tenía a su bebé en sus brazos.

Se ofreció para encargarse de dormir a Millie ya que tenía varias semanas sin hacerlo y extrañaba el tenerla en sus brazos, me despedí de ella con un beso y fui a la habitación principal y tome de uno de los cajones el pequeño camisón. Me encerré en el baño dándome el valor para ponerme esa pequeña prenda que dejaría al descubierto gran parte de mi piel y no estaba segura de poder pararme delante de Edward solo con eso, no quería que pensara que era otra clase de mujer, ¿Qué pensaría de mi cuando me viera con tan poca ropa?, ¿Me vería como una chica fácil?

Mordí mi labio terminando de acomodar mi cabello que lo había dejado suelto, acomodaba la parte superior que apenas y cubría mis glúteos y rebelaba la curva de mis senos.

Me mire nuevamente al espejo en diferentes ángulos intentando convencerme de salir y subirme en la cama para esperar a que llegara y ver su reacción pero no me atrevía a moverme.

— ¡Estas preciosa! —me gire dando un salto hacia atrás al verlo en la puerta del baño mirándome con detenimiento, mientras yo no podía dejar de moverme con nerviosismo el mismo que estaba causando con su mirada que reflejaba el deseo que estaba sintiendo en ese momento, uno que comenzaba a sentir en mi interior y parece que fue eso lo que me dio el valor para acercarme deslizándome quedando a escasos centímetros de él, tomar sus manos y colocarlas en mis caderas dejando que mis dedos se deslizaron por su pecho hasta su cuello y se enredaran en la suavidad de su cabello.

—Quería sorprenderte. —mi voz fue como un ronroneo.

Mis labios acariciaron los suyos sin llegar a besarlo y acaricie su nuca suavemente logrando un jadeo. Sus manos me acercaron más a su cuerpo mostrándome lo que había provocado con solo unas caricias, sin duda era una noche prometedora.
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