Dolorosa traición: Capítulo 16



Nuevo Cullen

EPOV

—Hablo en serio. ¿Por qué no respondías el móvil?— saqué mi móvil del bolsillo y vi 9 llamadas perdidas y todas eran de ella. — después hablamos de esto Cullen, solo vayamos al hospital.


Llamé a Emmett para que nos esperara en la puerta con el auto y bajé con ella en brazos que ocultaba su rostro en mi cuello. En el trayecto llamé al hospital para que nos estuvieran esperando. Con ella acurrucada contra mí, sentí miedo de lo que sucedería, pero más al darme cuenta de que no sabía si realmente estaba listo para ser padre, porque eso sería para Tommy.

En la entrada de urgencias ya nos esperaban y fue llevada a una habitación para que su médico la revisara y valorara si realmente eran contracciones o solo una falsa alarma de las que nos habían hablado.

Me movía de un extremo al otro como león enjaulado y Emmett sentado solo mirándome.

— No tienes ni...— lo miré enarcar una ceja y supe que él ya tenía tres hijos y sabía lo que estaba experimentando— olvídalo.

—Solo debes relajarte. Están en buenas manos y no tardaran en decirte lo que sucede. —aseguro Emmett y yo me senté junto a él con los codos apoyados en mis piernas y mis manos sosteniendo mi barbilla.

— Sr. Cullen— me levanté al escuchar que me llamaban y seguí a la enfermera que me dejó entrar a la habitación donde tenían a Bella que al verme sonrió y extendió su mano.

— ¿Está todo bien?— pregunté ya que la habían conectado a una serie de aparatitos.

—Su esposa esta en trabajo de parto. —anunció la doctora que se había mantenido haciendo unas anotaciones.

—Pero si aún le faltaban dos semanas. — la miré y noté su miedo en su mirada y como se mordía el labio para que no notara su temblor.

—Es primeriza y suele suceder, en esta etapa el bebé ya está listo. — Asentí recordando las clases a las que la había acompañado. — tiene que llenar unas formas para ingresar a su esposa, la miré y ella asintió apretando mi mano.

— Te aseguro que aquí te esperaré. —Bromeó y me incliné para besarla.

— No tardaré cosita. — le susurré solo para que ella me escuchara.

Antes de ir a llenar esas formas dejé a Emmett con Bella y llamé a mi familia que solo con escuchar que Bella estaba en trabajo de parto me colgaron y no volvieron a contestar mis llamadas. También hice que Leslie cancelara mis compromisos ya que no me movería del hospital.

Cuando volví a la habitación, Emmett se marchó y me quedé solo con ella y la apoyé en cada una de las contracciones que eran peor de lo que me había imaginado, su rostro se contraía y respiraba con dificultad mientras yo solo podía sostenerla y acariciar su espalda.

— ¿No crees que esto sucedió por la noche de...— coloco una mano sobre mi boca.

— No tiene nada que ver, me aseguraron que es normal. —me sentí aliviado pero aún estaba frustrado por no poder hacer más.

— Te amo cosita. Todo saldrá bien— la besé al término de otra contracción.

Fueron varias las horas que tuvimos que esperar y mi móvil no paraba de sonar, había una junta importante a las seis, pero mi lugar estaba en este lugar y por décima vez dije que cancelará.

—Solo ve— me dijo Bella cuando mi Móvil volvió a timbrar.

—Te lo vuelvo a repetir Leslie, cancela todo. — dije con cansancio pero me sorprendió escuchar una risa grave que conocía.

—Me alegra saber que sabes cuál es tu lugar; yo solo quería saber donde tenías la presentación ya que junto con otros de tus arquitectos nos haremos cargo. — sonreí agradecido con mi padre por tomar mi lugar.

—Gracias papá. La presentación está...— le indiqué que carpeta abrir y me avisó cuando ya la tenía, al fin podría concentrarme en mi esposa y mi hijo.

— ¿Por qué no me sorprende?— se burló Alice apenas entrar en la habitación con la mochila de Bella y la mochilita de Tommy, ahí comprendí sus palabras y me golpee la frente.

—Nos lo imaginamos y pasamos por ellas. — me besó mi madre y luego fue a abrazar a Bella y susurrarme algo que la hizo sonreír.

— ¿Cómo llegaron tan rápido?

—Las ventajas de ser alguien importante y de amenazar a las personas indicadas para que nos cedieran sus asientos. — dijo la duende de manera despreocupada.

Seguí junto a Bella que aseguraba cada contracción era más intensa. La doctora fue de nuevo a revisar su dilatación y nos aseguró que ya no faltaba mucho.

Casi a la hora llegó el gran momento, mi madre se ofreció a quedarse por si yo quería salir, pero el alejarme no era una opción. Me mantuve junto a Bella que aunque no lo dijo sabía que estaba feliz de que me mantuviera a su lado. Sostuve su mano y la alentaba junto con palabras tiernas, de repente ya no parecía esa mujer frágil, al contrario, era mucho más fuerte y por un momento temí por mi mano que estaba siendo estrangulada. Más nada de eso importó cuando escuchamos un llanto que hizo saltar mi corazón. Nos mostraron al pequeño que tenía su carita contraída mientras lloraba.

— ¿Quieres hacer los honores?—preguntó la doctora. Miré a Bella que asintió y mi madre con un movimiento de cabeza me dijo que lo hiciera. Con manos temblorosas tomé las tijeras y corté donde me indicó. Lo cubrieron con una mantita y se lo llevaron para revisarlo y yo volví junto a Bella que tenía lágrimas en sus mejillas.

—Felicidades, mami— le dije besando sus labios temblorosos y sequé su frente húmeda.

—Gracias por estar a mi lado. —Acarició mi rostro con suavidad y la vi sonreír. — me gusta tu barba, pero creo que vamos a prescindir de ella porque dudo que a Tommy le guste.

— Ya después la dejaré crecer. — ella sonrió y volvió agradecerme en un susurro.

—Alguien quiere conocer a sus papás. — interrumpió mi madre entregándole el pequeño bultito; acomodé las almohadas para que se apoyara y cuando estuvo lista recibió al bebé en sus brazos.

— ¿Así está bien?— preguntó a mi madre que le acomodó el brazo.

Mi corazón saltó de alegría al ver a Tommy, afortunadamente era muy parecido a ella, solo su cabello era más oscuro. Ella tocó su rostro y también sus pequeñas manitas.

—Hola Thomas— le dijo besando su coronilla.

—Iré por Alice— le dije sabiendo que la duende estaría pegada a la puerta, la encontré sentada donde yo había estado cuando llegamos.

—Es perfecto— fue lo único que dije al llegar junto a ella.

—Y te aseguro que todo el hospital se enteró de que ya nació. Su llanto lo escucharon todos, sabe cómo hacerse notar. Todo un Cullen. — Sonrió abrazándome. — ¡Ya eres padre!

— ¡Lo soy!— exclamé con entusiasmo y al mismo tiempo con miedo.

—Da miedo en un principio, pero es una experiencia maravillosa. Ahora es mi turno de maleducar a Tommy.

— Ni te atrevas duende diabólico. — la amenacé y se echo a reír.

— Aún no lo conozco y ya estamos peleando por él.

—Ahora me lo pensaré si te dejo acercarte a mi bebé— Alice sonrió ampliamente y supe la razón, yo al igual me sentí extrañamente feliz por decir que era mío, tal vez no llevara mi sangre, pero él crecería siendo un Cullen.

— ¿Te quedas? — preguntó Alice que ya estaba delante de la puerta, me levanté y la seguí para encontrarme a Bella amamantando al bebé y al verme se avergonzó y tuve que morderme la lengua para no recordarle que ya no había parte en su cuerpo que no conociera.

Por la noche también había ido mi padre a conocer a su nieto y a decirme que todo había salido bien más que no me hablaría de trabajo ya que ahora tenía cosas más importantes en que pensar.

Me quedé con ella aún cuando me había pedido que me fuera a dormir a casa. El sillón era incómodo pero la noche valió la pena cuando ayudaba a Bella a acomodar a Tommy en sus brazos para que lo alimentara mientras ella le cantaba suavemente para arrullarlo.

—Deberías dormir un poco o mañana te estarás quedando dormido sobre el escritorio. — dijo en un susurro cubriéndose el pecho y acomodando a Tommy sobre su hombro para sacar el aíre que tuviera en su estomaguito.

— ¿Quien dijo que voy a ir?— enarqué una ceja y ella me miró sorprendida. — me tomaré unos días libres para estar con ustedes.

Se lo quité de los brazos para acomodarlo en el cunero que estaba junto a la cama de Bella. Por primera vez en meses me tomaría días libres.

BVOP

Al día siguiente por la tarde me dieron de alta y nos llevamos a Tommy con nosotros, aún me costaba creer que de verdad ya lo tenía en mis brazos y que estaba completamente sano.

Su cabello era como el de su padre y el mentón, pero eso era lo único que había sacado de Jacob y me alegraba; pero de lo que más me alegraba era de ver como los Cullen estaban realmente felices por su llegada.

Al llegar a casa ya había un comité de bienvenida y contuvieron sus gritos ya que Tommy iba dormido, lo dejé con cuidado en su cunita y encendí el monitor para volver con todos.

Fue una tarde agradable y ésta vez todos se quedaron en casa ya que insistieron en ayudar a cuidar de mi bebé. Por la noche me mantuve con él en brazos mientras nos mecía en la mecedora y lo miraba solo para darme cuenta que todo lo que había pasado durante meses había valido la pena, mi bebé estaba bien y a salvo.

—Vamos a la cama mami. — miré a mi esposo que acomodaba la cunita para acomodar a Tommy. Me Levanté con cuidado de no despertarlo.

—Dulces sueños mi pequeño Ángel. —le dije besando su coronilla y dejándolo en su cunita.

—Todo estará bien para ambos— me aseguró besando mis labios. — Ambos son míos y yo cuidaré de que nadie les haga daño.

—Lo sé— me acurruqué en sus brazos. — sé que contigo estamos seguros.

Me levanté de puntillas para poder besarlo y que de esa manera comprendiera lo importante que era para mí y hacerle entender con ese simple gesto lo que aún no me atrevía a decir con palabras.

En la cama dormí en sus brazos por un par de horas hasta que nuestro pequeñín decidió que era hora de comer y me levanté para ir atenderlo. Cuando él de nuevo estuvo en el mundo de los sueños después de ser alimentado y cambiado volví a la cama junto a mi esposo que de inmediato me rodeo en sus brazos.

A la mañana siguiente me desperté y escuché un poco de alboroto en el estudio de Edward, así que con paso lento fui hasta donde encontré a Carlisle, Esme y Edward discutiendo.

— ¿Sucede algo? —pregunté apretando el nudo de mi bata y caminando hasta Edward que ya me esperaba con los brazos abiertos.

—Nada de lo cual te…

— ¿Se lo dirán a Bell…—Alice había entrado interrumpiendo la frase de Edward y ella había dejado su frase inconclusa al verme.

— ¿Qué debo de saber? —le pregunté a Edward que se llevó la mano al cabello y le lanzó una mirada furiosa a su hermana.

—Siéntate cariño. —pidió Esme que prácticamente me obligo.

—Sucede que alguien del hospital dio la primicia a la prensa de que Edward se había casado y ahora tenía un hijo. —mi respiración se interrumpió por unos segundos. Me mostró el diario donde se mostraba una imagen de mí saliendo del hospital con un bultito en brazos y Edward junto a mí.

—Ya estamos buscando al responsable….

—Edward…—me levanté y tomé su camisa entre mis manos aterrada. —Tommy.

—Todo estará bien cariño. —besó mi coronilla y me abrazó.

—No lo estará, Jacob nos encontrará. —chillé desesperada. —lo vi hace un par de días en el centro comercial y me vio.

— ¿Por qué no lo habías dicho? —bramó molesto pero después recompuso su semblante y me abrazó más fuerte. —Todo estará bien cariño, él no se acercara a ustedes.

—Todo saldrá bien, tranquila pequeña, recuerda que debes de estar bien por Tommy. —me recordó Esme y fue de la manera que parecía había logrado recuperarme.

Esa semana fue completamente dura, cuando salía Edward se veía asediado por la prensa que no dejaba de cuestionarlo sobre el bebé y como lo había logrado ocultar por tanto tiempo. Él se limitaba a abrirse paso con ayuda de Emmett y se marchaba sin hacer comentarios. Finalmente la historia fue pasada a segundo plano cuando la hija de un congresista de la ciudad se vio envuelta en drogas y ahora todos los medios hablaban de la pobre y desafortunada chica.

Sabiendo que no podía ir sola a ningún lado le pedí a Nicolás que cuidara un poco de Tommy en lo que yo daba un pequeño paseo ya que el encierro me estaba afectando y necesitaba un poco de aíre. Accedió al ver que iban dos hombres de seguridad de Emmett que me seguían a una distancia prudente. Estaba caminando por el parque permitiendo que el viento helado me diera en el rostro y llegué hasta el otro extremo donde había un pequeño café, estaba en el mostrador tratando de elegir cual cuando una mano tomó mi brazo.

—Un placer encontrarte. —mi corazón se detuvo al ver a Jacob a mi lado. Me soltó —actúa como sin nada, se que te están vigilando.

— ¿Qué quieres? —pregunté apenas moviendo los labios.

—Tienes algo que me pertenece y que recuperaré.

—Es mío, ¿ya te olvidaste de lo que intentaste hacer? —le recordé sintiendo la rabia bullir por mi cuerpo.

—Pensé que eras más estúpida pero eres muy inteligente, te metiste a la cama de ese idiota y le dijiste que esa cosa era de él. — sus palabras me estaban dando asco y comenzaba a marearme, quería gritarle y golpearlo pero no me atrevía a hacer una escena, me giré para ver a los hombres de Emmett que estaban fuera del local y fue uno de ellos él que notó que no estaba bien porque me miró fijamente y al hombre que estaba muy cerca de mí.

—Me lo llevaré y jamás lo volverás a ver. —dijo con una sonrisa

—No lo quieres. —le dije con la voz entrecortada.

—Nadie dijo que me quedaría con él, me encargaría de que este lejos y jamás lo vuelvas a ver. —me dio un beso en la mejilla y salió en dirección a una de las salidas de emergencia por la que escapó.

— ¿Está bien señora? —negué con la cabeza apoyándome por completo en el hombre que me sostuvo al tiempo que hablaba por un pequeño apartito en su chaqueta y decía por donde había escapado Jacob. — ¿Puede caminar?

—Sí, quiero regresar a casa. — le pedí y me sacó del lugar, detuvo un taxi y me llevaron a casa, donde entré como un tornado para ver que mi bebé estuviera bien.

Una hora después apareció Edward que estaba molesto gruñéndole a los hombres que me habían acompañado y gritando un par de maldiciones que no le había escuchado pronunciar. Cuando me vio su rostro se suavizó y me envolvió en sus brazos.

—Todo estará bien cariño, no dejaré que nada le suceda a ambos.

—Dijo que me lo quitaría, que lo dejaría lejos de mí donde yo no lo pudiera encontrar. —sollocé.

—No podrá acercarse a ninguno de los dos. —prometió.

Hasta ahora no había fallado en ninguna de sus promesas, pero en esta no estaba tan segura solo me quedaba confiar y nada más.


Gracias a mis betas: Andrea y Claudia que se toman el tiempo de corregir mis horrores de ortografía y de redacción.

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