Mi nueva vida con un playboy: Capítulo 8



Desplazada


Edward era un hombre único, pero también tenía un pasado que lo seguiría y sería muy difícil que las personas se olvidaran lo que había sido. Cerré los ojos y recordé todos los momentos que había pasado a su lado y sin duda eran los mejores, me hacía sentir una mujer completa.


Lo único que debía de arreglar era la relación con Esme, puede que no le simpatizara completamente, pero era la madre de Edward y una mujer con la que debía de convivir muy constantemente. Edward me importaba y por él podía sacrificarme un poco, tendría que demostrar que era la mujer adecuada para él.

Ese fin de semana fuimos a ver a sus padres y de nuevo ese sentimiento de nerviosismo apareció de nueva cuenta, sabía que tendría un nuevo ataque sutil por parte de Esme y el cual debía de ignorar y tratar de no contestar ya que ella lo podía utilizar en mi contra. La sorpresa es que Esme se había marchado a una subasta en Francia y sólo pasamos el fin de semana con Carlisle que se mostró feliz de tenernos con él y aprovechó para contarme algunas anécdotas divertidas de Edward.

Dejamos a su padre y regresamos a la ciudad donde Edward tuvo que atender un par de llamadas de negocios y que no podían esperar. Yo me fui a nuestra habitación y con el control remoto en la mano comencé a cambiar de canal sin encontrar nada que me llamara la atención. Cruce mis piernas y me detuve al ver una película de terror o eso parecía, la había visto un par de veces, pero al no haber nada más me quede mirando Resident Evil, en un momento estaba completamente concentrada viendo como una mujer subía las escaleras tratando de huir de un grupo de zombis, la puerta que la dejaría llegar a la azotea del edificio no se abría y uno de los zombis la mordió y justo en ese momento sentí unos dientes en mi hombro; grité asustada y perdí el equilibrio cayendo de la cama.

— ¡Demonios! —exclamé aún sintiendo mi corazón latir rápidamente y escuchar la risa de Edward. —No es gracioso.

—Claro que lo es, no pensé que te asustaran las películas de zombis. La gran agente Swan asustada por una película. —se burló.

—No te escuche acercarte. —me levanté con su ayuda. La habitación estaba a oscuras y el único resplandor era el de la televisión.

—No pude evitarlo cariño, estabas tan absorta en la película que no me resistí a intentar asustarte. —dijo seriamente y segundos después se echo a reír tomándose el estómago. Le lancé el control remoto que era lo más cercano que tenía y sólo le di en brazo, más eso no le impidió seguir riendo.

Quería parecer molesta, pero tenía que admitir que debió de ser una escena muy graciosa. Yo, la agente Isabella Swan, había sido sorprendida por Edward.

La semana pasó como la anterior, el trabajo de Edward lo seguía absorbiendo dejando que fuera poco el tiempo que podíamos tener para nosotros, lo peor de todo fue que ese fin de semana tuvo que viajar fuera de la ciudad y aunque me hubiera gustado acompañarlo me había asegurado que eran negocios y me aburriría, además de que no me podría prestar tanta atención.

—Tengo una idea maravillosa para que no te quedes sola. —acunó mi rostro. —Mi madre estará de nuevo en la ciudad y le dije que te encantaría estar con ella.

— ¡Edward! —protesté y antes de que dijera algo más me besó.

—Es un tiempo que deben de aprovechar, estos pequeños momentos son los que las ayudaran a acercarse.

—Puede que a tu madre no le guste la idea.

—Ella estaba encantada ¿Es qué no quieres pasar tiempo con mi madre? —me quedé en silencio sintiendo su mirada evaluadora. — Mi madre está esforzándose por agradarte y parece que tu no se lo estas poniendo fácil.

—Es sólo que no me siento muy cómoda, ella…

—Y no lo estarás si no pasas tiempo con ella, puede parecer una mujer algo fría, pero es maravillosa. Te pido que le des una oportunidad cariño, es importante para mí.

— ¿Dónde tengo que verla? —pregunté con una sonrisa falsa que él se creyó.

Me vestí esperando que fuera de la manera correcta, en estas semanas hubiera ido más veces de compras que todo el año anterior. Me dejó en un café donde me aseguró estaría su madre, esta vez se despidió de mi en el auto ya que debía de estar en el aeropuerto o perdería su vuelo.

—Diviértete cariño.

—Nos vemos mas tarde. Que todo salga bien. —lo besé y bajé del auto. Me quedé ahí mientras veía el auto alejarse y perderse en el tráfico.

Al entrar al café vi a Esme que miraba su reloj y al verme se levantó, se acercó y me besó la mejilla de manera fría como lo había hecho en veces anteriores.

— ¿No te acompaño Edward? —preguntó enarcando una ceja.

—Tenía que estar en el aeropuerto. —me encogí de hombros.

—Hay una exposición que tengo ganas de ir a ver y un par de vestidos que debo de recoger. —asentí siguiéndola.

Primero fuimos a una tienda de un diseñador reconocido en el que se probó un par de vestidos que ella aseguraba necesitaba para una fiesta. En lo que ella se los probaba, vi los diseños y notaba que no eran demasiado elaborados pero aún así valían una fortuna.

— ¿Isabella, cierto? —me giré y vi la rubia que como las veces anteriores me miró con una mezcla de desagrado.

— ¡Jane! —exclamó Esme que se había acercado a nosotras y abrazó con cariño a la chica.

Cuando pensé que el día no podía ser más largo, pasaba esto. Ahora tenía que pasar el día junto a dos mujeres que intentarían hacerme sentir menos.

EVOP

Dejé a Bella en el lugar donde mi madre la estaría esperando, cuando se lo había dicho a mi madre había notado con satisfacción como ella se había emocionado de saber que podía pasar un día más con Bella, eso me dejó claro que mi madre estaba poniendo de su parte y que no tardaría en aceptar que Isabella ya formaba una parte muy importante en mi vida.

Ya en camino a mi "cita de negocios" no pude evitar sentirme mal por saber que le estaba mintiendo a Bella. Pero sabía que si ella se enteraba de la verdad la perdería y no podía dejar que eso sucediera, era una mujer con la que podía hablar de temas importantes y no sólo banalidades, me había demostrado que tenía cerebro y además era una excelente amante, el sólo pensar en los momentos que habíamos compartido me hacía sentir un calor que recorría mi cuerpo.

—Llegamos Sr. Cullen. —abrí los ojos y le indiqué al chofer que regresara por mí en un par de horas.

Me quité la corbata y la guardé en el bolsillo de mi pantalón, tomé la cajita que iba finamente forrada de un papel con dibujos animados y caminé hasta la puerta y sólo unos segundos después de llamar aparecía una pequeña que me sonrió y abrazó mis piernas.

— ¡Feliz Cumpleaños, princesa! — la levanté en brazos y besé su mejilla cerrando la puerta con el pie.

La casa estaba decorada con globos de diferentes colores y escuchaba los murmullos de un grupo de pequeños que disfrutaban de la comida. Al llegar a la cocina me encontré con Charlotte que estaba sirviendo jugo en vasos de colores para el grupo de niños que estaban ahí.

—Te dije que mi papi vendría. —los bracitos de Annette envolvieron mi cuello y estampó sus labios en mi mejilla.

Esas simples palabras hicieron que mi corazón se hinchara de alegría y también que me hiciera sentir mal por haber estado lejos de ella por tanto tiempo. La quería pero no podía arriesgarme a que todo saliera a la luz.

BVOP

—Creo que ya conoces a Jane. —dijo Esme cuando se separó de la rubia que mantenía una sonrisa en los labios.

—He hablado con ella un par de veces.

—Nos encontramos en el aeropuerto y en una obra de teatro. —me sorprendió que tomara mi brazo como si fuéramos grandes amigas. — Edward no parecía del todo contento conmigo.

— ¿No entiendo cómo puede molestarse contigo?, después de todo eres… muy cercana a nuestra familia. —terminó Esme mirándola con una enorme sonrisa.

—Papá me habló de algo que le había dicho, pero me hizo prometer que no diría nada. —dijo con emoción.

—Se de lo que estás hablando y sé que será la mejor decisión. —Esme la abrazó y yo no entendía una sola palabra de lo que estaban hablando, pero algo en mi interior me dijo que no sería nada bueno y que lo mejor es que tratara de ignorarlas y confiara en Edward.

Lo que había sido previsto como una simple visita a esa tienda terminó siendo una mañana donde ambas mujeres se probaron un gran número de vestidos y para mi mala suerte me obligaron a hacer lo mismo ya que Jane me había hecho jurar que asistiría con Edward a la fiesta que estaban organizando con su madre para dentro de algunas semanas.

Los vestidos que me habían gustado eran simples, pero ambas juraban que no eran los indicados para la velada y tratando de no desentonar seguí sus consejos y me vi envuelta en espantosos diseños que me hacían parecer gorda o que no iban de acuerdo con el tono de mi piel. Después de cerca de quince diseños espantosos decidí que lo compraría después.

—No sé si después te pueda acompañar para elegir el indicado. Es que es algo complicado contigo, hay muchos detalles que cuidar. —me mordí la lengua para no decirle lo que realmente pensaba.

—Nos aseguraremos de que lleves el vestido correcto. —señaló Jane que lucía un vestido ceñido de un color azul.

—Ese es perfecto para ti Jane. —aseguró Esme que la miró en diferentes ángulos.

—Sé que a él le gusta el color azul. — un suave rubor tiñó sus mejillas. — ¿Crees qué le guste?

—Le encantaras. —dijo Esme

Aún seguía sin comprender de lo que hablaban pero estaba segura que Edward tenía mucho que ver en todo esto. Lo que más me dolía era ver que Esme apoyaba completamente a Jane mientras que a mí me hacia un lado, ni siquiera me daba la oportunidad de demostrarle que quería a su hijo.

Dejé que entre ambas escogieran el vestido que ellas creían el indicado y que a mi parecer era el menos favorecedor y que parecía de muy mal gusto. Como la vez anterior lo pagué con mi tarjeta sabiendo que cada vez se hacia un hueco mayor y que me costaría muchísimo volver a rellenar ya que eran años de trabajo arduo en los que había puesto en riesgo mi vida.

Para ellas la vida era muy sencilla, siempre habían estado rodeadas de lujos y apostaba que nunca se habían preocupado por los demás. Podía que Edward dijera que su madre era una maravillosa mujer, pero esta vez no estaba de acuerdo, esta mujer tenía varias facetas y la que mostraba con su familia no era la misma que mostraba con sus enemigos, y eso era yo.

— ¿Cansada? —preguntó Jane moviendo una mano delante de mis ojos, miré a ambas mujeres que ya estaban comiendo mientras que mi comida seguía intacta.

—Para nada. —aseguré tomando el tenedor y comenzando a comer.

—Ese vestido es de Channel, ¿verdad? —preguntó Jane y yo me sentí orgullosa de haber llevado el único vestido de diseñador que tenía y todo gracias a que Leah me lo había regalado.

—Sí.

—Es realmente cómodo y…

— ¿Tienes uno? —pregunté metiendo un poco de pasta en mi boca.

—Lo tuve cuando fue su temporada. ¿Eso fue hace… dos años? —preguntó mirando a Esme.

—Cuatro querida. — un comentario tan simple volvía a demostrar que yo nunca podía estar a su altura.

Mi apetito se había esfumado y ya no era capaz de seguir probando bocado, ambas mujeres seguían como sin nada y parecía que yo no estaba entre ellas. Sabía que no tenía necesidad de estar soportando este trato, pero si me marchaba estaba dejando claro que no era suficiente buena para Edward y yo quería a ese hombre y estaba dispuesta a luchar por él.

—En verdad Isabella, deberías de cambiar tu gusto para vestir y no te vendría nada mal algunas clases para que te sepas comportar. —miré a Esme que lo decía con voz dulce y como Jane mostraba una pequeña sonrisa.

—Agradezco tu interés Esme, pero no planeo cambiar en absoluto mi manera de vestir y sé que no soy la chica de alta sociedad que deseas para tu hijo, pero él no se ha quejado y fue él quien decidió que comenzáramos una relación sabiendo cómo soy en realidad. —dije mirando a ambas mujeres sorprendidas.

—Yo solo intento ayudar y tú te has comportado de una manera muy arrogante y grosera. —se llevó una mano al pecho.

—Lo que tú intentas es demostrar que no soy la mujer adecuada para Edward. ¿No crees que sea el momento de que lo dejes decidir? —tomé aire y trate de controlarme. — Yo intenté llevarme bien contigo, pero sólo me has dejado claro que Edward y yo no somos iguales.

—Tú hablas de mi como si me conocieras, pero tampoco te has tomado el tiempo de…

—Soy una de las mejores perfilistas, necesito muy poco para saber cómo es una persona y sé que lo que estas intentado es quitarme del camino, más lamento decirte que Edward me interesa y haré todo lo que pueda para estar con él.

—No hagas un coraje Esme. —dijo Jane que apretó su mano y me miró con rabia.

—Las dejaré que sigan disfrutando de su tarde. —me levanté y dejé sobre la mesa lo suficiente para pagar mi comida y me marché sin mirar atrás.

Ya en el departamento supe que me había extralimitado y que de enterarse Edward se molestaría, pero al mismo tiempo me sentía un poco más relajada ya que esa mujer se había dado cuenta de que no era una estúpida y sabía a donde iba su juego. De ahora en adelante ella se mostraría tal cual y eso me haría más fácil las cosas ya que no tendríamos porque fingir una simpatía que no sentíamos.

Estuve aburrida durante el resto de la tarde y fue en la madrugada que llegó Edward. Como era de esperarse yo estaba dormida, pero al sentir su calor lo abracé y besé, pronto ambos estábamos disfrutando de una maravillosa noche en nuestra compañía, estar en sus brazos me hacia olvidar el mal momento que había pasado con su madre y la rubia que era claro quería estar en mi lugar.

Al despertar me encontré sola, pero por las sabanas revueltas supe que no había sido un sueño, lo que me molestó fue ver que ni el domingo podía despertar en sus brazos como lo había hecho durante la única semana antes de que todo esto sucediera.

—Edward. —lo llamé y no hubo respuesta. —Edward. —grité más fuerte y el apareció con el teléfono en la oreja. —me dejé caer de nuevo en la cama y lo escuché hablar en un perfecto griego.

Ese día que se suponía seria para nosotros, pero pasábamos un par de horas juntos y después cuando su teléfono timbraba él se marchaba cerca de una hora a su despacho a dar un par de indicaciones. Me mordí la lengua un par de ocasiones para no decirle que debía de descansar, pero supe que se molestaría y evité hacer un comentario. En lugar de reprenderlo le llevaba un café o té mientras estaba trabajando.

Esa noche apenas su cabeza toco la almohada y se quedó profundamente dormido, yo me quede mirándolo por un rato, me decía una y otra vez que estaba haciendo lo correcto, que para muchos esta relación no podía ser la indicada, pero sabía que entre nosotros había algo muy fuerte, de lo contrario ¿por qué me había pedido que me casara con él?

La semana comenzó como las anteriores, él se iba al trabajo muy temprano y sólo sentía sus labios sobre los míos cuando se marchaba, salía a recorrer la ciudad y tratando de buscar algo que hacer mientras tanto, por las tardes comía sola y pedía que él pudiera acompañarme a cenar. El lunes fue imposible por un problema que tenía que resolver, pero el martes me había prometido que ahí estaría.

Estaba en su despacho acomodada en el sillón leyendo uno de los libros que había comparado esa tarde mientras esperaba a que llegara. La cena estaba lista y la ama de llaves estaba esperando a que Edward llegara para poder servir lo que el Chef había preparado. Aparté la vista de mi libro al escuchar la puerta cerrase.

—Llegaste. —me levanté dejando el libro de lado y me acerqué a él, iba a envolver su cuello con mis brazos, pero el detuvo mis manos con las suyas. — ¿Qué sucede?

— ¿Cómo puedes preguntarlo? — noté que arrastraba las palabras y sus ojos demostraban enojo.

—No tengo idea de porque estas molesto. — aparté mis brazos de sus manos y los dejé caer a los costados de mi cuerpo

—Hoy recibí una llamada muy interesante de Jane. —apreté los puños y de inmediato supe de que se trataba. —Veo que ya recuerdas. Me habló de la manera que trataste a mi madre. Hablé con mi madre y ella dijo que estaba muy avergonzada de cómo le habías hablado y que lo que menos deseaba era causar problemas que por eso ella no había dicho nada.

— ¿Qué quieres que haga Edward?, ella sólo me recuerda que no soy la indicada.

—Ella intenta llevarse bien contigo, pero dice que no le das oportunidad. —se llevó las manos al cabello. —Sólo pedía que trataras de llevar una relación cordial con mi madre, per…

—Yo únicamente dejé claro lo que ella realmente piensa. Sé que ella no me ve como la mujer adecuada para ti y eso me lo ha dejado claro varias veces, para ti pueden que sean sólo simples comentarios pero el que me este recordando continuamente que no pertenecemos al mismo círculo. —crucé mis brazos sobre mi pecho y lo miré.

—Ella fue educada de una manera muy estricta, el que te diga que cubiertos utilizar no es nada personal, lo hace con todos. —chilló irritado.

—Eso es lo que tú piensas, el primer día que la acompañe de compras, no fue muy agradable pero traté de mostrarme amable.

—Ella me dijo lo contrario y ahora con este comentario de Jane me deja claro que no miente. — me senté de nuevo en el sillón y oculté mi rostro con mis manos y no sabía si quería reír o llorar por la impotencia que sentía. Era lógico que él creyera a su madre y que me dejara fuera. — Sólo pedí que trataras de…

—Ya sé lo que pediste y fue lo que intente, pero yo no tengo la culpa de no pertenecer a una familia millonaria, ser una heredera o una modelo famosa. —me levanté alisando las arrugas inexistentes de mi pantalón. —Si quieres que una relación funcione en el futuro te aconsejo que te despegues un poco de tu madre. Es increíble que un hombre de tu edad aún se deje guiar por lo que su madre opine.

Aproveché que se había retirado de la puerta y salí al pasillo rumbo a la habitación y de inmediato fui al armario y comencé a sacar mis cosas y las arrojaba a la cama.

— ¿Qué se supone que haces? —preguntó capturando uno de mis vestidos.

—Dile a tu madre que ganó ¡Me rindo! —dije saltando para alcanzar un suéter.

—Bella, cariño. No puedes hablar en serio.

—No tiene caso que sigamos con esto. De verdad que lo intenté, pero es imposible que esto funcione si no confías en mi y dejas que tu madre se meta en esta relación.

—Entiende que no puedo hacer a un lado a mi madre, es una mujer importante para mí sin embargo tú lo eres más cariño. — me estrechó en sus brazos y sus labios se adueñaron de los míos.

—No puedes hacer que olvide lo que dijiste con un simple beso. — traté de apartarlo, pero el sentir sus manos y sus labios me hicieron olvidar todo y me recordaron porque quería tanto a este hombre.

No sería la primera en enfrentarse a una suegra que intentaría hacerme la vida imposible, pero sería más tonta si dejaba que ella viera que había ganado, esta era la primera prueba que se nos presentaba y no iba a dejar que algo tan tonto nos separara, hacia un par de semanas había decidido demostrar a todos que era la adecuada.

— ¿Te puedo pedir disculpas? — ronroneó y yo solo solté una risita al sentir como me levantaba y me arrojaba a la cama lanzando mi ropa al suelo, pero eso era lo de menos.

—Puedes intentarlo. — lo reté juguetonamente y antes de que hiciera el primer movimiento alguien llamo a la puerta.

Era la ama de llaves que preguntaba si servía la cena y le pedí que lo hiciera sabiendo que no le había agradado la idea. Cenamos rápido y después nos fuimos a la habitación donde dejé que me ofreciera sus disculpas de la manera más placentera y que ambos disfrutamos.

El viernes hablé con mi madre y me había sorprendido cuando me informó que toda la familia ya había confirmado para asistir a la cena de navidad y esperaban ansiosos de hablar con la nueva celebridad de la familia, comentario que me disgustó, pero sabía que sólo lo hacían para molestarme por lo que lo ignoré.

En lugar de comer en casa me fui a un pequeño restaurante, mi primera intención había sido el comer al aire libre pero comenzó a llover y el frio era insoportable por lo que no tuve otra opción que comer dentro. Estaba revisando el menú cuando escuché una de las sillas correrse.

—Que sorpresa encontrarte aquí.

—Jane. — fue lo único que dije, sabía que su presencia ahí no era mera coincidencia y debía de prepararme para una pequeña batalla.




Gracias a mis betas: Andrea y Claudia que se toman el tiempo de corregir mis horrores de ortografía y de redacción.

2 comentarios:

  1. hola titi

    te juro que estoy de los nervios por ver que sigue quiero que sepas que soy una de las lectoras silenciosas se que no debería pero lamentablemente asi es mil disculpas pero kiero decirte que me encanta como escribes y mil gracias por brindarnos tu talente..........

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  2. ains me dejaste con el estomago anudado todo el cap, pero eso es lo bueno ;) clau

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