Protegiendo a un playboy: Capítulo 14



Sentimientos Ocultos


BVOP

Error, esa es la única palabra que estaba presente en mi cabeza. Había sido una tonta al permitir que las cosas cambiaran entre nosotros.


Me había dejado envolver por sus palabras, yo era una mujer inteligente y por un momento me había dejado engañar permitiéndome creer en lo que había dicho. No me podía quejar de que era un excelente amante, cada noche que pasábamos juntos era mejor que la anterior. Pero sabía que no me podía permitir el crearme un cuento de hadas cuando sabía la clase de hombre que él era en realidad.

Se había sorprendido cuando después de una semana de noches muy activas había pedido regresar a mi habitación, sabía que debía de poner distancia antes de que mis sentimientos se vieran afectados. Intentaba el no involucrarme totalmente, pero estaba haciendo un trabajo muy pobre.

Algo había cambiado y aunque tenía una idea de lo que era, me negaba a ver que era verdad, no quería hacerme falsas ilusiones y creer que él pudiera sentir algo más por mí. Sus palabras después de la primera noche me habían desarmado, me había dicho que todas las noches con otras mujeres no tenían comparación con lo que habíamos vivido, pero sabía que eso no era más que otra de sus mentiras.

Pero me desconcertaba que hubiera dejado casi por completo al arrogante Edward Cullen y me mostrara a un hombre diferente y que de verdad me atraía. Pero todo esto era una farsa y el solo estaba representando su papel. Muchos que nos vieran ahora no podían dudar que éramos una pareja y era también algo que me preocupaba me estaba involucrando más de la cuenta.

No había renunciado a dormir con él, pero no me quedaba toda la noche, prefería despertar sola y dejar de lado todo lo que estaba sintiendo. Sabía que esto no era más que una aventura y que si alguien de mis amigos se enterara me daría un sermón por dejar de lado mi ética profesional y doblégame ante un Playboy, que era obvio, solo estaba conmigo porque no había nadie más a la mano. Sabía que era un error, el más grande que estaba cometiendo, pero no me importaba, solo quería seguir disfrutando mientras esto durara.

Había hablado con Demetri para saber si había alguna noticia sobre Alec, el no tener noticias de él me ponía nerviosa, sabía que tenía la preparación para proteger a Edward, pero temía que algo saliera mal y Edward saliera dañado. Pero lo que más me había preocupado era que estaban investigando ya que parecían haber encontrado algo que había sucedido y que podía poner en peligro toda la misión.

Lo que no me esperaba era que nuestros amigos los Hale nos pidieran el quedarse en nuestra casa, cuando lo dijeron estaba pensando en que como negarme sin que pareciera grosera, pero Edward se me había adelantado y había aceptado, lo que nos dejaba en un grave problema, teníamos que dejar libre mi habitación y dormir juntos.

Subimos para arreglar mi habitación y aproveche para encararlo y en vez de que el intentara disculparse, solo intento seducirme y aunque intentaba resistirme me resultaba muy difícil, Edward Cullen me afectaba más de lo que me gustaba, había caído en los brazos del diablo Cullen.

Se quedo en silencio y cuando pregunte que le sucedía solo me beso, pero no era como todos esos besos, era lento como si intentara demostrarme algo de lo que no era consciente, pero que me gustaba sentir el movimiento lento y sensual de sus labios, me hacia recordar como esos labios se movían por mi cuerpo y todas las sensaciones placenteras que despertaban.
Tuve que romper el mágico momento, sabía que si seguíamos así terminaríamos de una sola manera y no será lo mejor ahora que teníamos visita.

—Tú ayúdame a sacar todas las cosas y llevalas a tu habitación, mientras que yo llevo las cosas de ambos al baño y hago que parezca la casa de una pareja. —tome mis cosas y las lleve al baño y después fui a su habitación donde estaban algunas de sus cosas y las acomode en el baño haciendo un trabajo estupendo, como siempre las cosas de él estaban por todos lados.

Entre ambos terminamos de llevar mi ropa a su habitación y arreglar la habitación que dejaríamos a nuestros amigos, mire cada detalle para ver que no había olvidado nada y ellos no sospecharían que dormíamos en camas separadas.

Edward comenzó a hacerme espacio en sus cajones mientras que yo fui con nuestros amigos para decirles cuál sería su habitación.

—Siento que no sea muy grande. —me disculpe.

—Es magnífica, ya hicieron bastante con aceptarnos por este par de días con ustedes. —me dio un abrazo Alice.

—Nuestra habitación es la puerta de enfrente y el baño es aquel. —le dije señalando cada puerta y ella sintió. —Los dejo para que se pongan cómodos.

Los deje en la habitación y entre en la Edward y lo vi acomodando algunas de mis prendas junto a las suyas y me sonroje al ver sobre la cama los camisones que las chicas me habían comprado y que planeaba nadie viera, los tome junto con mi ropa interior y los metí en uno de los cajones que estaban abiertos y vacíos.

— ¿Por qué no te los has puesto? —me pregunto divertido.

—Hace demasiado frio para dormir con tan poca ropa. —le dije doblando un par de playeras.

—Preciosa, has dormido con menos que eso. —me recordó y yo hice como si no lo hubiera escuchado.

Cuando terminamos el se sentó en la cama y dejo apoyadas sus manos en el colchón, me acerque de manera sigilosa y me senté a horcadas y acune su rostro entre mis manos y lo bese. No entendía que es lo que me había poseído, pero estaba disfrutando de besarlo. Se dejo caer sobre el colchón y sus manos se acodaron en mi cadera.

—Chicos. —solté un gruñido y me separe del cuerpo de mi "esposo", acomode mi ropa y fui a abrir la puerta y ver a una sonriente Alice.

— ¿Todo bien? —pregunte con una sonrisa apoyada en la puerta.

—Jasper y yo los queremos invitar a comer, también estará Rose y Emmett.

—Nos encantaría. —acepto Edward que había llegado junto a mí.

Nos cambiamos y me sentí extraña de hacerle frente a Edward, sentí su mirada recorrer mi cuerpo pero evitaba decir algo y trataba de hacerlo lo más rápido posible, aunque era ridículo ya que él me había visto sin una sola prenda.

Emmett y Rosalie pasaron por nosotros y todos nos fuimos en el Jeep, nos detuvimos en el restaurante del pueblo. Nuestras voces eran las únicas que se escuchaban en el lugar y eso hacía que muchas de las personas en el local nos vieran con un poco de fastidio, me sorprendía ver a Edward llevarse tan bien con los chicas y como parecía no importarle lo que la gente dijera de él. Al terminar de comer los chicos se llevaron a Edward y las chicas se quedaron conmigo, al ver la manera en que me miraban supe que algo estaban pensando y que era algo que no me gustaría.

— ¿Sabias que los Newton dicen que son bastante apáticos? —pregunto Rosalie

—Supongo que lo dicen por lo que les hizo Anthony. —dije sin importancia, las mire y note que no sabían a lo que me refería. — Iban a invitarnos a salir, pero nosotros teníamos otros planes y Anthony no fue muy amable.

—A ningún hombre le gusta que quieran echar a perder sus planes. Tal como lo hemos visto, las cosas entre ambos sí que mejoraron. —sonreí y asentí.

—Era solo un momento difícil por el que estaban pasando, todas las parejas los tienen y me alegro de que lo solucionaran ya que se nota lo mucho que se quieren.

— ¿Disculpa? —mire un poco horrorizada a Alice.

—Ambos se notan tan enamorados. —me dijo Alice con voz soñadora. —La manera en que se miran, las sonrisas que bailan en sus rostros y como parece que no pueden estar sin tocarse, siempre buscan una manera de estar en contacto, con simples roces.

— ¿De qué hablas? —pregunte extrañada y al mismo tiempo un tanto temerosa de que lo que ella dijera fuera verdad, yo no estaba haciendo eso… ¿o sí?

—No te hagas la tonta Marie, es tan notorio el amor que se tienen. —dijo Rosalie con una sonrisa que pronto se transformo en una mueca.

— ¿Es tan notorio? —dije aparentando un tanto de indignación, y con eso quite la tensión del momento.

Ellas asintieron con una sonrisa, pero Rose parecía que había comenzado a dudar. Lo que solo nos traería problemas.

Por la noche la reunión fue en nuestra casa y los chicos fueron los que se encargaron de hacer la cena y fue algo de lo que nos arrepentimos ya que dejaron un desastre. Creo que nos tomo más tiempo limpiar que a lo que ellos les tomo hacerlo y cenar.

Cuando nos despedimos de Rose y Emmett me sentí algo incomoda por saber que tendría que dormir con Edward, esta vez solo dormiríamos y era absolutamente extraño y más ahora que lo que las chicas me habían dicho no dejaba de darme vueltas por la cabeza, es que yo me había enamorado de Edward, eso no podía ser verdad.

—Nos vemos mañana y mu…

—No lo digas Alice, para eso estamos los amigos. —la corte antes de que ella pudiera seguir agradeciendo.

Los vi desaparecer en la habitación y yo me tome un poco más de tiempo antes de entrar a la de Edward. Cuando al fin me arme de valor lo encontré recostado en la cama solo con el pantalón del pijama y una sonrisa encantadora.

—Pensé que tendría que ir por ti.

—Solo me asegure que toso estuviera en orden. —abrí uno de los cajones para tomar una playera y el short que utiliza para dormir.

— ¿Por qué no utilizas algunas de las prendas que tienes junto a tu ropa interior?

— ¿Estuviste revisando en mis cosas? —cerré el cajón con más fuerza de la necesaria.

— ¿Olvidas que vi cuando las pusiste ahí? —iba a protestar pero él tenía razón.

—Podrías dejar que me cambiara. —el se acomodo mejor en la cama y me miro con mayor intensidad. — ¡Hablo de privacidad!

—No veré nada que no conozca. —mantuvimos un duelo de miradas, esperaba intimidarlo pero eso no fue posible, así que, frustrada me fui a cambiar al baño y cuando regrese la habitación estaba a oscuras y él me estaba esperando detrás de la puerta.

— ¡Bájame! —grite golpeando su espalda y el solo sonreía de manera divertida.

— ¿Estas segura? —pregunto con un tono de humor.

—Sí.

Me lanzo y caí sobre la cama y alcance a reaccionar antes de que el cayera sobre mi atrapándome entre su cuerpo y el colchón, pero no calcule el espacio y termine en el suelo, haciendo más ruido del que pretendía.

El sonido de una puerta abriéndose y un par de golpes en nuestra puerta fue lo que me recordó que teníamos visitas y era la razón por la que estábamos en la misma habitación. Edward encendió la luz de la lámpara de la mesita de noche y me miro con una sonrisa divertida y completamente encantadora.

— ¿Estas bien? —asentí aceptando la mano que me tendía.

El par de golpecitos se volvieron a escuchar, Edward abrió la puerta y dejo escapar una exclamación de sorpresa al tiempo que murmuraba una maldición, me acerque y reprimí una carcajada al ver que se había asustado al ver a Alice que tenia puesta lo que parecía ser una mascarilla en el rostro.

— ¿Jamás habías visto a una chica con mascarilla? —protesto Alice sin mostrar expresión alguna.

—Pero me tomaste por sorpresa. —se defendió pasando una de sus manos por mi cintura y pegándome a su cuerpo. — ¿Es de esas en las que no puedes hacer ningún gesto?

—No estás tan perdido. —levanto el pulgar y su rostro seguí igual de rígido.

—Te cuento un par de anécdotas que te harán reír. —ella abrió los ojos y negó rápidamente.

—Déjala. —le di un golpe en el estomago y el sonrió guiñándole un ojo.

— ¡Alice! —grito Jasper saliendo del baño y ver a su esposa delante de nuestra puerta.

—Solo que escuche demasiado ruido y pensé que algo les había pasado… a no ser que…—se llevo las manos a la boca y sus ojos se abrieron. —Lo siento. En verdad que lo siento no quería interrumpir.

—No interrumpiste nada. —dije sonrojándome y moviendo las manos de manera rápida. —es solo que este tonto me dio un susto.

—Yo lo siento, de verdad que lo siento. —siguió disculpándose y me sentí aun mas avergonzada por lo que había sucedido, sabía que Edward si había planeado que algo sucediera pero yo no lo iba a permitir, mas el ruido dejaba pensar en otra cosa.

Jasper la obligo a dejar de disculparse y la vimos ir rumbo al baño a quitarse la mascarilla, pero antes de cerrar la puerta nos miro con picardía y nos dijo "Ahora entiendo porque los Newton dicen que son algo ruidosos"

Cuando cerramos la puerta le deje claro que no haríamos nada esa noche, que debíamos de comportarnos ya que teníamos visitas. Fue extraño estar en la misma cama sabiendo que nada iba a suceder, ambos nos habíamos mantenido en un lado de la cama.

— ¿Me está prohibido el abrazarte? —pregunto al tempo que halaba mi brazo y me hacia pegarme a su cuerpo, me quede helada de que me quisiera abrazar sabiendo que nada sucedería.

Suspire sin querer y el soltó una suave risita que me hizo enrojecer, apretó mas su agarre en mi cintura y dejo sus labios en mi coronilla por más tiempo del acostumbrado y un hormigueo recorrió mi cuerpo, sus labios se separaron cuando yo me removí y deje mi rostro oculto en su cuello de tal manera que podía percibir su aroma y deje mi mano apoyada en su pecho.

Fueron varios minutos los que estuvimos así, y poco a poco lo sentí irse relajando hasta que supe que se había quedado dormido, abrí mis ojos y por mi mente pasaron las palabras de las chicas y comencé a ver mi comportamiento de todo el día, como nuestros cuerpo parecían imanes y buscabas ese contacto, las sonrisas que compartíamos, el brillo en sus ojos y el calor en mis mejillas, la suavidad de sus besos, con esos pensamientos me quede profundamente dormida.

Desperté cerca de las siete y me separe de él, fui cuidadosa para no despertarlo. Salí de puntillas de la habitación, baje las escaleras mientras acomodaba mi cabello. Encendí la cafetera y me quede con las manos apoyadas en la mesita. Estaba siendo una estúpida, había arruinado el caso, no debía de involucrarme con un testigo y eso es lo que había hecho. Si alguien se enteraba de lo que pasado entre nosotros mi puesto en la agencia se vería seriamente afectado.

Trate de borrar las imágenes de mi saliendo de la agencia con mis pertenencia y me centre en este momento, debía de hablar con Edward y dejarle claro que esto no era más que una aventura, que debía de pensar que pasaría si las revistas se enteraban que se había involucrado con una agente, además de que mis superiores jamás me lo perdonarían.

Salí de mis pensamientos cuando mi móvil comenzó a sonar, lo encontré en la encimera donde lo había dejado la noche anterior, nunca debía de separarme de él, pero desde que estaba con Edward había descuidado muchas cosas que me meterían en serios problemas.

La llamada era de Jake que solo quería informarme que les había llegado información de que parecía que alguien de la empresa conocía nuestro paradero y podía ser que alguien ya hubiera informado a Alec de donde estábamos. Eso me hizo es temer y mi corazón latir con rapidez.

— ¿Estas seguro? —pregunte en un susurro.

—Es información confidencial, no te dirían hasta corroborarán las pruebas, pero yo pensé que debías de saber, debes de estar alerta. —me dijo mi amigo, en su voz se denotaba la preocupación. —siempre lleva contigo tu arma y tu placa.

—Siempre las tengo conmigo.

—No pierdas de vista a Cullen. Vuélvete su sombra.


—Lo mantendré vigilado. —dije sintiendo una opresión en mi pecho, Edward estaba en peligro y ahora temía que no pudiera protegerlo como debía ¿Qué me estaba pasando?


—Te llamare pronto. —corto la llamada y yo me quede unos segundos más con el móvil en la oreja, pero con la vista perdida.

No podía dejar que el miedo me invadiera, debía de pensar con claridad, si algo sucedía debía de pensar como mantener a Edward seguro, estaba entrenada y sabía que era de las mejores, yo podía con Alec.

Me serví una taza de café y me quede apoyada en la mesita. Sostuve la taza en ambas manos y con los ojos cerrados, tenía que recuperar mi tranquilidad, no sabía porque estaba tan nerviosa, ni mucho menos porque estaba tan aprensiva con Edward, el que tuviéramos una aventura no implicaba que sintiera esa opresión en el pecho de solo pensar que algo le podía suceder.

— ¿Así que el café es más importante que estar en la cama con tu esposo? — no dije una sola palabra y lo mire mientras se acercaba lentamente hasta detenerse frente a mí, levante mi rostro para no romper el contacto pero sin soltar la taza que aun estaba en mis manos. El estaba en peligro y no sabía nada, ¿debía de decirle que alguien lo había traicionado? La respuesta era No, no podía decir algo de lo que no estaba seguro.

—No quise despertarte, aun es temprano. —me excuse en eso y el sonrió dejando sus manos en mi cadera y las movió lentamente hasta dejarme envuelta en sus brazos.
Inclino su cabeza y yo levante un poco más mi rostro para dejar que nuestros labios se tocaran. Comenzó con extrema ternura, apreté la taza que reposaba en mis manos pero no me aparte de él, el beso era diferente. Gemí en sus labios y me deje llevar, me olvide un poco de lo que nos rodeaba y me entregue a la sensación una que no había sentido con anterioridad, en sus brazos me sentía protegida y sus besos me hacían sentir en las nubes.

Me separe de él como si un balde de agua fría hubiera caído sobre mí, lo mire con los ojos muy abiertos y el estaba desconcertado por mi reacción.

— ¿Qué pasa?

—Lo siento de nuevo. —me gire para ver a Alice que iba entrando en la cocina y pensaba que había interrumpido algo, cuando en realidad me había salvado.

—Solo estaba hablando. —le dije soltándome del agarre de Edward que fue directamente a servirse una taza de café y ofrecerle una a nuestros amigos.

Evite su mirada y me mantuve hablando con Alice, aunque la verdad estaba consternada por lo que acababa de descubrir, lo sabía y había ignorado que sucediera, estaba enamorada de Edward Cullen. Lo que me había prometido que no sucedería, había sucedido, lo quería pero yo no era más que una aventura.

Aproveche que Edward estaba hablando con Jasper para subir y darme un baño y cambiarme, tenía que mantenerme alejada de él, no podía permitir que él se diera cuenta de lo que sentía, quedaría como una tonta.

Evitarlo parte del día no fue cosa difícil pero lo fue por la noche que fue una tarea muy difícil, intente comportarme como si nada sucediera, pero él había notado que algo había pasado y que yo estaba intentándolo evitar, le dije que era una tontería pero al no le pareció eso. Esa noche también dormí en sus brazos y esta vez fue una tortura ya que tenía que controlarme para no dejarme al descubierto.

Los siguientes días salimos con nuestros amigos y yo me mantenía alerta de cualquier cosa extraña y Edward había intentado tranquilizarme, era sencillo decirlo cuando no se conocía en el peligro que estaba.

Tres días después Alice y Jasper pudieron regresar a su casa y nos quedamos nuevamente solos, ya era viernes y al día siguiente iríamos a ver una película, lo cual no sabía si era una buena idea ya que el cine seria un lugar donde nos podían tomar por sorpresa.

—Tengo días queriendo saber qué es lo que pasa por tu linda cabecita. —me dio un beso en la frente.

—Es solo que la desaparición de Alec me tiene con los nervios de punta, ya hace semanas que no saben nada de él y…

— ¿Puedo pedirte algo? —asentí. —Puedes esta noche olvidarte de él y solo pensar en nosotros, te echo de menos y quiero que esta noche sea especial.

Quise negarme, pero no pude hacerlo porque yo también lo deseaba. Sería una noche especial porque esta noche no solo le entregaría mi cuerpo como las anteriores también le entregaría mi corazón aunque sabía que él no lo quería.

Nos fuimos a su habitación, nos desnudamos con calma, los besos y las caricias eran más suaves y delicados. Nos tomamos nuestro tiempo para disfrutar el cuerpo del otro, trate de mantener mi mirada en la suya mientras el entraba lentamente en mi, quería grabar cada una de sus expresiones y como era él en un ámbito muchos más intimo, podía que muchas mujeres lo conocieran, pero estaba segura que yo era la única con la que se había portado de esta manera y quería grabar en mi mente todo lo que pudiera.

La entrega era mutua, mi nombre salía de sus labios de una manera tan delicada y sensual. En el punto más alto solo pude gritar su nombre y me mordí el labio inferior cuando estuve a punto de decir un te quiero.

Al despertar era más tarde de lo habitual, pero Edward estaba aun junto a mí acariciando mi espalda con la yema de sus dedos.

—Buenos días. —murmure estirándome y separándome de su cuerpo y apoyando mi cabeza en la almohada que se suponía era la del lado de mi cama.

—Buenos días. —se acomodo sobre mí, beso mi frente, mi nariz, la comisura de mis labios y finalmente mis labios. Mi corazón latía de prisa por la ternura que había en ese beso.

Puedo asegurar que esa mañana no fue solo sexo, para mí fue hacer el amor. Fue una sensación que nunca había experimentado.

Había intentado convencerlo de no ir al cine con los chicos pero él no acepto y prácticamente me saco arrastrando de la casa y me subió al Jeep de Emmett, que comenzó a reírse pensando que no quería ir porque quería disfrutar de una linda tarde con mi esposo.

Eligieron una película de acción pero yo apenas le puse atención, estaba más atenta mirando a todos lados cuidando de que nadie quisiera lastimar al hombre que tenia junto a mí. Paseamos un poco por Port Angeles y después regresamos a casa con la promesa de que al día siguiente iríamos de nuevo a la Push.

Nos quedamos en la acera mientras el Jeep se alejaba, Edward pasó un brazo sobre mis hombros y caminamos hacia la puerta, entramos y fuimos directamente a la cocina, pero me detuve cuando estábamos por llegar, extendí mi brazo para impedir que Edward diera un paso.

Gire hacia donde estaba el control de la alarma y el cuadro que la cubría estaba en mala posición y la mesita que en la que estaban nuestra fotografías estaba movida como si alguien se hubiera tropezado, alguien estaba en la casa.

— ¿Qué sucede? —pregunto divertido pasando una mano por mi cintura.

Deje de respirar por unos segundos y trate de poner alerta todos mis sentidos y escuche como algo se movía.

— ¡Al suelo! —grite al tiempo que un arma era accionada y hacia que Edward cayera al suelo, un segundo disparo dio contra el foco del pasillo dejándonos a oscuras y era solo la luz de las farolas de la calle lo que permitía ver las siluetas y el movimiento dentro de la casa.

Tenía que sacar a Edward de la casa mientras yo trataba de detener a Alec e intentar sobrevivir.


Gracias por seguir leyendo mis locuras

2 comentarios:

  1. Oh dios mio! no puede ser tanto en un solo capitulo, estas loca? quieres que nos de un infarto? perdon por no comentar los anteriores capitulos estaba demasiado emocionada

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  2. Anónimo9/8/15 13:17

    Ohh por dios! Me dejaste en suspenso!!!
    A-Cipriano Cullen

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