Protegiendo a un playboy: Capítulo 16



Destitución
BVOP

Después de salir de la habitación donde deje a Edward, les di indicaciones a los dos hombres que se harían cargo de él a partir de ahora.

Baje de nuevo y me encontré con Demetri que hablaba rápidamente mientras caminaba a un lado y al otro del salón, me dedico una mirada y note que parecía dolido. Me mantuve apartada y en silencio ya que no sabía que es lo que debía de decir.


—Jake te acompañara al hospital y de ahí se irán a Seattle para tomar un vuelo a New York. —sus palabras me tomaron por sorpresa.

— ¿Quién se hará cargo de Edward?

— ¡Deja de preocuparte por él! Ese hombre no tiene una pizca de sentido común.

— ¡No lo conoces! —gruñí irritada, dando un golpecito en el piso y moviendo la cabeza con brusquedad lo que solo ocasiono dolor. —No puedes hablar así de él.

—Si pensara un poco no hubiera cometido la estupidez de revelar su paradero. No puedes defenderlo cuando por su culpa casi te matan a ti también ¿Crees que Alec dejaría un testigo? —negué y agradecí sentir los brazos fuertes de Jake que me sostenían.

—Puede que sea estúpido, un millonario mimado, pero tiene un corazón y es un buen hombre, solo que no le gusta que la gente vea esa cara de él. —solté el poco aire que tenía en mis pulmones y no pude evitar fruncir el ceño ante el pequeño dolor que me recordó que había sobrevivido a un asesino muy peligroso. — ¿Quién cuidara de él?

—Yo estaré al frente cuidando de que llegue perfectamente a New York, pero lo que sigue lo decidirá Aro. —acuno mi rostro y me obligo a mirarlo. —Lo siento pequeña, pero no tuve más alternativa que dar a conocer todo los pormenores a nuestros superiores.

Esas palabras fueron como un balde de agua fría que me hizo estremecer y mi corazón comenzó a latir rápidamente.

—Es tu trabajo. —intente sonreír, pero como hacerlo cuando todo por lo que había trabajado estaba por perderlo.

—Mañana después del medio día debes de ir con Aro y los directivos que asignaran el castigo a tus faltas y sabes que por la gravedad puedes…

—Soy consciente de que puedo perder mi trabajo. —levante el rostro y mantuve mi cuerpo erguido, no dejaría que me vieran como realmente me sentía. Derrotada.

Fui a la habitación para guardar mis cosas, mientras hacía mis bolsas tuve que apartar muchas de las prendas por Edward, sabía que no lo volvería a ver y aunque después me llamaran enferma necesitaba algo que lo recordara y tome una de las playeras que le pertenecían y que aún conservaba su aroma.

Revise la habitación con la mirada revisando que no dejara cada que me perteneciera y fue como me encontró Jake que subió a ayudarme con mis cosas. Me despedí de Demetri y después salí de la casa para subir a un auto negro de la agencia, mire por última vez la casa y deje que me llevaran al hospital donde me hicieron varios estudios solo para comprobar que no habían sido heridas graves pero que debía de tener reposo. Me mire al espejo y con horror vi las marcas en mi cuello debido a las manos de Alec.

El alejarme de Forks era como dejar una parte de mí y yo sabía que eso era verdad, estaba dejando a Edward. Ya no podía negar lo que sentía por él, era más fuerte y el saber que me había traicionado me dolía mas de lo que dolían las secuelas del enfrentamiento con Alec. Había tenido oportunidades de decírmelo pero no lo había hecho y eso solo confirmaba que jamás confió en mí y además de que lo que vivimos juntos no fue más que una ilusión, el solo me utilizo.

Solté una risita irónica, solo estaba culpando a él cuando esto era cosa de dos, si yo no hubiera aceptado todo esto no hubiera sucedido y yo no estaría temiendo lo que mis superiores pudieran decirme, sabía que no sería nada bueno y que por mi conducta el despedirme no era una idea tan descabellada.

—Al menos veo que después de esto aun sigues manteniendo tu sentido del humor. —se mofo Jake que no aparto la vista del camino. Su cuerpo iba rígido, sus manos apretaban el volante con más fuerza y la mandíbula tensa.

—Fui una estúpida Jake. —mi voz salió quebrada. — Sabia lo que es en realidad y aun así me deje enredar por sus palabras. Me merezco lo que me pasa por estúpida.

—Lo que paso fue por decisión de los dos, pero él es un experto en embaucar a las mujeres y tu eres una chica hermosa y…

— ¿Hermosa? —me burle y recordé lo que me había dicho, el solo había querido con quien acostarse y al saber que era la chica del bar y que no había puesto resistencia ese día, supo que me tenía en sus manos.

—Bells.

—Por favor Jake, podemos dejar esto de lado. En estos momentos tengo cosas serias de las que preocuparme.

Llegamos una hora antes al aeropuerto y me sentía extraña al tener tanta miradas puestas en mi, sabía que era por mi aspecto. Cuando finalmente subimos al avión me quede dormida hasta que llegamos a New York.

El primer lugar al que llegue fue a mi departamento y respire con pesadez al ver que debía de volver a mi rutina, el tiempo de la farsa se había terminado y era momento de enfrentarme a la realidad y tratar de no perder el puesto que tanto trabajo me había costado y que por una tontería había perdido.

Tenía que darme una ducha y arreglarme ya que debía de presentarme en las oficinas para hablar con mis superiores y tratar de que el castigo no fuera tan severo.

No me tomo más de dos horas el llegar a las oficinas y tomar el ascensor hasta una de las plantas más altas donde estaban las oficinas de los superiores. Tome aire antes de salir para enfrentarme a mi destino.

—Agente Swan.

—Hola Diana. —salude amablemente a la secretaria de mis jefes y por la expresión de su rostro sabia que la razón de que estuviera ahí no era exactamente por mi buen comportamiento.

—Puedes sentarte. Ahora están en junta y cuando terminen Aro te atenderá. —asentí sintiendo la molestia en el cuello, sabía que debía de usar collarín pero era tan molesto y no quería levantar aun mas miradas de las que mi simple aspecto ya hacía.

Me acomode en una las sillas frente al escritorio de Diana que no paraba de escribir en la computadora y contestar al sin fin de llamadas que entraban.

Sabía que el responsable de la noche anterior era él, que por su culpa se había descubierto nuestro plan y nuevamente estaría más desprotegido y sus esperanzas de llegar con vida al juicio disminuían cada minuto. Quería odiarlo era cierto, pero lo que sentía por él era aun más fuerte. Siempre me había considerado una chica que sería lo suficientemente fuerte para llegar a sufrir por algo tan insignificante como el amor, pero eso lo creía porque nunca en realidad me había enamorado de alguien, siempre habían sido relaciones superficiales. En cambio con Edward, había sido muy diferente. Nuestro comienzo no había sido el mejor, pero cuando me dejo conocer a un hombre diferente no había dudado un segundo en aceptar estar con él.

Mi más grande error había sido enamorarme del hombre equivocado. Éramos tan opuestos que no entendía cómo es que había creído que algo entre nosotros podía funcionar, era ingenua por fantasear con que el se podría fijar en una simple chica como yo. El era millonario, su vida era cómoda y sabia que tenia a los demás a sus pies, él no sabía de las preocupaciones de una persona normal, jamás había experimentado la sensación de llegar a fin de mes con el dinero justo y el tener que ahorrar para las cosas realmente importante, el tenia todo lo que le apotecia. Mientras que yo era lo contrario, mi trabajo era bien remunerado y me permitía vivir con comodidad, mas no me podía permitir vivir con demasiados lujos y estar visitando los lugares de moda. Tenía que luchar día con día para lograr un buen puesto. Éramos como el agua y el aceite.

—Agente Swan. —mire a Diana que me miraba con una sonrisa algo forzada. —Puede pasar, el Sr. Volturi ya la atenderá.

Agradecí y me dirigí a la oficina tratando de no mostrar el temor. Mis pasos eran seguros y mantenía mi espalda derecha y la barbilla levantada, di un par de golpecitos en la puerta y escuche un adelante que fue la señal de que había llegado la hora de enfrentarme al mayor de mis miedos en este momento.

—Siéntate Isabella. —tome asiento en la silla que me había indicado, el dejo de hacer lo que estaba haciendo y se acomodo en si silla. — ¿Sabes porque estas aquí?

—Lo sé.

—Entonces sabes que nos has puesto en una posición difícil. —apoyo las manos en el escritorio y echo su cuerpo hacia adelante. —Eres una mujer inteligente que envié en esa misión creyendo que tú no caerías en el juego de Edward Cullen. Su fama de Playboy es tan conocida y necesitaba a una chica que se centrara en su trabajo.

Se levanto de su lugar y comenzó a caminar por la oficina.

—Cometiste varias faltas, lo dejaste desprotegido, permitiste que él se pusiera en contacto con su asistente para arruinar la misión y además te involucraste con un testigo. Tu vida personal no debe de interferir con tu trabajo y esta vez hizo que te olvidaras de cual era tu papel en ese lugar, estabas ahí para protegerlo no para jugar realmente a la pareja feliz. —tomo una botella de agua y su expresión se volvió mas serio y atemorizante— Puedes hacer con tu vida lo que quieres Isabella y lo sabes, pero lo que está estrictamente prohibido es dejar que tus relaciones personales interfieran con tu trabajo, y esta vez les pudo costar la vida a ambos. Y el testigo principal de un juicio muy importante. Estuviste por arruinar una de las misiones más importantes.

—Soy consciente de…

—Aun no termino. —dio un sorbo largo y volvió de nuevo a su sitio detrás del escritorio. —Me reuní con la junta directiva para ver qué es lo que procede en tu caso y todos sabemos que por falta de ética profesional y estar a punto de arruinar un caso importante, lo que corresponde es el despedirte.

Aguante la respiración al ver mi carrera terminada y que la imagen de verme saliendo con mis cosas no había sido más que una imagen de lo que me iba a suceder. Mi carrera había terminado, pero lo más doloroso seria decírselo a mis padres que estaban orgullosos de mí y que ahora lo había perdido todo y solo por una aventura.

—Bella. —salte en mi lugar al ver a Aro sentado en la silla frente a mí, no lo había visto levantarse y mucho menos sabía si había dicho algo más. — pensé que te había perdido. —sonrió amablemente. — Hable con la junta todos llegamos a un punto. Eres un elemento importante en esta agencia, y sería una gran pérdida el despedirte.

— ¿No entiendo? — al principio estaba claro que me echaría pero ahora parecía que esa no era una alternativa y tal vez podía conservar mi trabajo.

—Estarás suspendida indefinidamente en lo que llegamos a una decisión, debes de estar consciente de que tal vez puedas regresar a tu trabajo o…

—Lo comprendo. ¿De cuánto tiempo estamos hablando?

—Posiblemente después del juicio. Te sugiero que vayas a la que fue tu oficina y recojas tu cosas, mientras las cosas se arreglar tendremos que poner a alguien en tu puesto. Nosotros nos pondremos en contacto contigo.

Con esas palabras salí de la oficina, me despedí de Diana y fui a la que oficina que estaba junto a la de Jake. Cuando llegue la mayoría de mis cosas ya estaban en cajas.

—Jake me lo conto. —me gire para ver a Leah que llevaba una nueva caja, la dejo de lado y me abrazo.

—Fui una estúpida. —ella me consoló por unos instantes y entre ambas terminamos de guardar todo.

Mis cosas me las llevaría Jake cuando saliera así que me quedaba mucho tiempo libre, pero no tenia ánimos para hacer absolutamente nada, así que me fui a mi departamento y me dedique a poner un poco de orden y limpiar ya que era completamente notorio de que había estado ausente por un largo tiempo.

Los primeros días fueron los más difíciles, aunque intentaba evitar pensar en él, los recuerdos llegaban súbitamente y no podía mas que sentir una opresión en el pecho, intentaba hacer que desapareciera pero cada vez era más difícil y había momentos que el dolor era tan intenso que me daban ganas de llorar, pero sabía que él no se lo merecía y era algo que no quería hacer, mas el momento llego y deje salir todo el dolor que me estaba lastimando más que los golpes que había recibido.

Ahora comprendía cuando decían que el amor duele, siempre me había parecido una tontería y hasta había tachado de exageradas a las chicas que había visto llorando por la pérdida de ese hombre que decían amar con todo su corazón. Y ahora aquí estaba yo, sintiendo lo que significa un corazón roto.

Supe que el ya estaba en la ciudad porque las revistas y periódicos habían anunciado su regreso, lo que yo deseaba era saber cómo estaba en realidad y quien lo estaba protegiendo en este momento, pero sabía que el intentar ponerme en contacto con él me traería muchas repercusiones, además le mostraría lo que yo en realidad sentía y era algo que no podía permitir, no dejaría que él se enterara que me había enamorado. No podría soportar ver en su rostro la cara de incredulidad y sobre todo ver la manera en que se burlaría de mí, porque yo me había enamorado de él cuando todo había sido solo una aventura.

EVOP

Después de que Demetri me dijera lo de la posible destitución de Bella, sentí como un enorme peso caía sobre mis hombros. Si ella perdía su trabajo el único responsable seria yo.

Demetri solo hablo conmigo cuando me envió a empacar mis cosas ya que saldríamos en cuestión de una hora. Estar en la habitación me trajo una ola de recuerdos, ella estaba tan dolida, lo había visto en su mirada y no la culpaba por odiarme, había sido un tonto en ocultar la estupidez que había hecho. Siempre había tenido razón en decir que era un egoísta y que no me preocupaba nadie más que yo, lo había entendido cuando la había visto enfrentarse con mi asesino, ella había estado en un grave peligro y todo por mi culpa.

Sin poder contenerme golpe la base de la cama y algunos de los muebles que tenía cerca, de alguna manera necesitaba sacar la frustración y la culpa que me estaba carcomiendo lentamente.

—No creo que golpear las cosas solucionen algo. —me gire para ver a Jasper parada en el marco de la puerta.

— ¡Cuidado con lo que tocas amigo! —escuche la voz estridente de Emmett, me asome por la puerta y vi que el par de oficiales lo estaban revisando. Levanto la mirada y al vernos que lo observábamos rodo los ojos. —No me molestaría que me revisaran si fueran chicas.

—Podrías comportarte Emmett. —la frustración en la voz de Jasper era completamente notoria, pero Emmett parecía no importarle.

— ¿Qué hacen aquí? —pregunte volviendo al interior de mi habitación.

—Veníamos a ver qué tal estaban. Pero ya supimos que Marie…

—Isabella—los corregí cerrando mi bolsa con las pocas cosas que eran mías, pero la verdad es que ninguna de ellas las conservaría.

—No mentiremos diciendo que no nos sentimos engañados, pero sabíamos que era lo que tenían que hacer. —dijo Emmett con una desconocida seriedad, apretó mi hombro sin hacerme daño, era más una muestra de apoyo. — ¿Qué pasara ahora ente ustedes?

—No lo sé, no creo que Bella quiera verme. —me encogí de hombros.

—Por eso era la distancia que había entre ambos al inicio y nosotros que pensaba que había problemas en el paraíso. —Sonrió Jasper— Pero no puedes negar que al final…

—Las cosas cambiaron y ahora estoy en graves problemas por no saber cómo solucionar las cosas con ella.

—Solo debes de ser completamente sincero con ella, si no lo eres ella lo sabrá y tu oportunidad estará perdida. —me aconsejo Jasper.

Antes de poder decir algo, los guardias que estaba fuera de la habitación los hicieron salir y unos minutos después a mi me llevaron fuera de la casa. Junto con Demetri abordamos una camioneta negra, la llegada al aeropuerto levanto un par de miradas, pero ellos se encargaron de que nadie se diera cuenta de yo iba de regreso a New York.

Esta vez no iba en un vuelo comercial, era en un Jet del FBI. Estaba sentado justo frente a Demetri que iba tecleando de prisa en su computadora.

Mire por la ventanilla, al principio llegar a ese pueblo había sido un tremendo castigo, pero ahí había encontrado verdaderos amigos, dos parejas que estaban conmigo porque les gustaba mi compañía y no por lo que yo pudiera darles.

—No entiendo como siendo uno de los hombres más exitosos, no pensaste en lo que tu estupidez provocaría. —mire a Demetri que me miraba con desprecio. —Si tu vida no te importaba, al menos debiste de pensar en la de Isabella.

— ¿Perderá su trabajo?

—Eso no lo sé, no está en mis manos.

—Fuiste tú el que se lo dijiste a tus superiores, por tu…

—No me intentes culpar de una estupidez que tú hiciste. Si tú no te hubieras puesto en contacto con tu asistente, Alec no hubiera dado con ustedes. —se levanto bruscamente y se mantuvo lejos de mi durante el resto del viaje.

Tenía razón en que él había hecho su trabajo, el no tenía nada de culpa en lo que había pasado y yo era el único responsable de lo que había sucedido.

Me llevaron a mi departamento y quede custodiado por mi grupo de seguridad y unos cuantos agentes del FBI se quedaron para asegurarse de que no corría ningún peligro.

Era extraño estar de vuelta, me había quejado por no tener todos estos lujos y comodidades en Forks, pero ahora que estaba de nuevo rodeado de ellos no tenían ninguna importancia debido a que este departamento no era cálido ni acogedor, era frio y solitario. Nunca me había imaginado lo que sería compartir este sitio con alguien, jamás había llevado a ninguna de mis citas a este lugar, yo lo consideraba mi refugio.

Este era el único lugar en el que era realmente yo, en el que no me veía obligado a representar el papel de un hombre superficial, uno que había desaparecido y todo por una sola mujer. Llegue hasta el enorme ventanal que me brindaba una perfecta vista de la ciudad y de sus transitadas calles.

Bella me había cambiado, me había enseñado a divertirme con cosas simples, a ver la vida desde otra perspectiva. La echaba de menos, extrañaba el verla andar por la casa, en decirme lo que debía de hacer y lo que más extrañaba era el sentirla en mis brazos y la calidez de sus labios.

Se había marchado y sabia que sería difícil que ella aceptara hablar conmigo, pero yo nunca me rendía cuando algo me interesaba, quería a Bella y haría todo lo posible porque ella volviera a estar junto a mí, donde sabía que pertenecía.

Antes de hablar con ella y arreglar todo, debía de asegurarme de llegar con vida al juicio y hacer que ese hombre pagara por el crimen cometido. La había traicionado en una ocasión, pero esta vez haría todo lo que me dijeran para demostrarle que podía confiar en mí, necesitaba su confianza, la necesitaba a ella.


Gracias por seguir leyendo mis locuras

1 comentario:

  1. Awww pobrecitos, es tan injusto, pero bueno no seria tan buena historia si no tubiera un poco de drama, oye en el anterior capitulo no se por que pero no pude dejar comentarios XP

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