El trato que unió nuestras vidas: Capitulo 10


REACCIONES

La misma urgencia del día anterior volvió a aparecer solo que esta vez Edward se levantó detrás de mí cuando me vio saltar de la cama sin previo aviso, había alcanzado a cerrar la puerta prohibiéndole el acceso y que me viera en ese estado tan deplorable, me miré al espejo notándome más pálida y más ojerosa que los días anteriores.


— ¿Bella, estás bien? —escuché su voz detrás de un par de golpecitos.

—Sí, creo que algo que comí no me cayó bien— era una excusa de lo más pobre que no podría seguir utilizando, tenía que decirle la verdad, pero no sabía cómo hacerlo, él me había dejado en claro con sus comentarios que no sentía nada por mí, yo solo era su compañera y con la que podía disfrutar de unas excelente noches. Sacudí mi cabeza y regresé a la habitación, me escudriñó con la mirada.

—Creería que fue que algo te cayó mal si no fuera porque ayer también lucías enferma, creo que deberíamos ir al hospital.

—No es nada, ya se me pasará—moví ligeramente la mano en un gesto que restaba importancia, me vio por unos segundo para después entrar al baño y darse una ducha.

Elegí una falda amplia y una bonita blusa a juego, me maquillé como normalmente lo hacía mientras observaba por el espejo como Edward se abrochaba la camisa y hacía el nudo a su corbata, fui hasta el armario para tomar mis zapatillas,pero un repentino mareo me atacó obligándome a sostenerme de lo más cercano que tenía que para mi mala suerte resultó ser mi esposo

—No estás bien—rodeó mi cintura con una de sus manos y con la otra levantó mi barbilla para observarme detenidamente—Estás mucho más pálida, amor.

—Estoy bien—me zafé de sus brazos y fui por mis zapatillas, tomé mis cosas lista para bajar a desayunar, pero él me tomó del brazo y me arrastró hasta su auto—Edward no hemos desayunado.

—Ya es tarde, lo haremos en la oficina—bufé, pero no dije nada. Observé el camino y noté que giraba hacia su derecha en lugar de a la izquierda, tal vez un nuevo atajo, revisé que mi maquillaje cubriera las ojeras y que al menos mi semblante luciera mejor. Me giré para notar que este camino no nos llevaba a la empresa, nos llevaba a otro lugar que me hizo quedarme paralizada.

—Espero que vayamos a la empresa—apunté molesta.

—Después de que te hagan un chequeo—se estacionó en el aparcamiento del Hospital.

— ¡No puedes tratarme como una niña! Me sacaste de casa porque según tú era tarde, pero solo lo hiciste para traerme hasta aquí!—chillé molesta intentado desabrochar el cinturón, pero éste parecía estar atorado, él me ayudó liberándome.

—Te trato como te comportas, desde hace días estás pálida y hoy prácticamente no tienes color, además del vómito y el mareo, esto no es simple agotamiento, puede que sea una infección y lo vamos a averiguar—abrió la puerta dispuesto para salir.

—No necesito entrar al hospital para que me digan nuevamente lo que me sucede—cerró la puerta y centro su atención en mí.

— ¿Y qué es lo que tienes? — me detuve para ver a las personas que pasaban cerca de donde estábamos, todos caminaban a prisa, algunos hablando por teléfono, otros enviando mensajes y otros simplemente iban caminando. — ¿Qué es lo que te sucede pequeña?

— ¿No es obvio? —lo vi pensar, pero negó, lo dije tan rápido y tan bajo que él no escuchó lo que había querido decir, su rostro era de confusión total.

—Puedes repetirlo, un poco más alto— negué sin mirarlo, levantó mi mentón.

—Yo estoy… estoy— con la mirada me indicó que continuara, tomé aire—estoy embarazada.

— ¿Embarazada? —su mano abandonó mi mentón y la colocó sobre el volante y apretándolo hasta que sus nudillos se volvieron blancos, sus labios estaban en una fina línea y mantenía los ojos cerrados, su respiración había aumentado, estaba furioso. Mis ojos comenzaron a arder, quería llorar, pero no lo haría delante de él, no le iba a demostrar que me lastimaba su rechazo, apreté mi bolso y salí del auto alejándome de él, detuve un taxi. Escuché mi nombre justo cuando el taxi arrancó, en mi mente aparecía su rostro cuando le di la noticia, sé que no había sido la mejor manera, pero no me había quedado otra alternativa.

Entre directamente a mi oficina, comencé a trabajar o mejor dicho intenté hacerlo, pero me fue imposible, no sabía qué es lo que iba a pasar ahora, me culparía por quedar embarazada y me pediría que termináramos con esta farsa o se haría cargo de nuestro bebé, cubrí mi rostro con mis manos intentando tranquilizarme antes de ponerme a llorar, ¡malditas hormonas!

— ¿segura que estás bien? —limpié mis mejillas intentando ocultar el rastro de las lágrimas, pero sabía que era algo imposible con mi amigo que era demasiado suspicaz.

—Sí James, en perfectas condiciones— respondí sin mirarlo, solo escuché cuando se sentaba en una de las sillas, sabía que me estaba mirando— ¿que no tienes trabajo?

—Que mal humor, creo que alguien se levantó del lado equivocado de la cama o no le fue muy bien anoche.

—Deja de decir estupideces y ve a trabajar—gruñí apretando fuertemente el mouse.

— ¡Te peleaste con él!—se levantó alzando las manos en señal de triunfo, al saber que había adivinado, aunque esa no era la verdadera causa de mi estado.

—Déjame sola por favor—le señale la puerta sin apartar la vista del monitor.

—Bella…

—Hablo en serio James, sólo quiero estar sola, no estoy de humor para hablar con nadie.

—Ok, pero si necesitas algo quiero que me llames, sabes que puedes hablar conmigo de lo que sea, eres como mi hermana y no dejaré que nadie te lastime, conozco a algunos que pueden darle un recordatorio a tu esposo— se acercó y besó mi frente.
Intenté concentrarme en lo que estaba frente a mí, pero por primera vez los números y todo lo que estaba en el monitor no tenían ningún sentido, la puerta se abrió de nuevo, tomé una bocanada de aire para correr al intruso cuando sentí la silla girar dejándome de frente al intruso.

—Vamos, hay cosas que hablar.

—¿Quién te crees que eres para entrar sin llamar? —ahora sabía que venir aquí no había sido la mejor idea.

—Nos tomaremos el día.

— ¡Estás loco!, tengo trabajo—aparté sus manos de mi cuerpo.

—Tienes dos opciones gatita gruñona, primera te levantas tomas tus cosas y nos vamos, o segunda te cargo y te llevo hasta el auto— apoyó sus manos en los brazos de mi silla.

—No te atreverías—entrecerré los ojos.

—Claro que me atrevería y sabes que lo haré— golpeé sus brazos cuando se ciñeron en mi cintura, me levantó sin ningún esfuerzo y me colocó en su hombro como si fuera un costal.

—Bájame Cullen— golpeé su espalda lo más fuerte que pode.

—Te lo advertí— parecía que se estaba divirtiendo con lo que estaba haciendo.

—Eres un animal, ¿cómome haces esto?, ¡Bájame! —caminó un par de pasos, escuché la puerta abrirse de golpe.

—¿Está todo bien?—escuché la voz de mi amigo, lo que me puso más furiosa fue escuchar que contenía las ganas de reír.

—Bájame ahora Edward, quiero vomitar—lo golpeé con mayor desesperación ya que era verdad me dejó de nuevo sobre el piso y yo corrí hasta el baño donde mi estómago se vació, en realidad ya no había nada solo un sabor amargo en mi boca, me enjuagué intentando desaparecer ese sabor. Miré mi aspecto enfermizo en el espejo, sin poder hacer nada por mejorar mi apariencia regresé en donde sabía que estaría Edward y James, pero me sorprendió al ver a mi papá.

—¿Es que mi oficina es el nuevo centro de reuniones?—iba decidida a tomar mi lugar, pero Edward me tomó de la cintura evitando que diera un paso más.

—Solo vine a ver por qué estabas gritando, Louis me informó que te escuchó algo alterada—con la cabeza señaló la pared de la derecha.

—Éste que quiere que me tome el día libre—señalé a mi esposo de manera despectiva intentando zafarme de su agarre—pero yo tengo cosas que hacer.

—Edward ya me había informado que se tomarían el día libre, y concuerdo con él, tienes que descansar, tú trabajo lo puede terminar James.

—Claro yo me encargo—le lancé una mirada asesina a mi amigo quien me ignoró.

—Ve a descansar y creo que ir al médico no te iría nada mal— me besó mi padre entregándole a Edward mi bolso y mi abrigo, me liberé del brazo de Edward y salí sin decir una sola palabra. Esperé a que el ascensor llegara, Edward llegó antes de que las puertas se cerraran, bajamos hasta el estacionamiento, tomó mi cintura y me guió a su auto.

Me metí abrochando el cinturón, se subió detrás del volante y salió rumbo a nuestra casa, pidió a una de las chicas que me preparara algo ligero ya que parecía que mi estómago estaba sensible.

Subí las escaleras y entréa nuestra habitación, me quité las zapatillas y busqué algo cómodo que utilizar, un short y una sudadera, al regresar ya me esperaba sentado en el borde de la cama sin el saco y con la corbata en sus manos, pero la mirada fija en sus zapatos. Me acomodé en mi lado de la cama dándole la espalda, así pasaron varios minutos en los que ninguno dijo nada, un movimiento en la cama y después el sonido de la puerta al cerrarse. Cerré los ojos intentando dormir de nuevo pero no podía hacerlo, lo escuchéentrar de nuevo, pero fingí estar dormida.

—Sé que estás despierta— lo ignoré hasta que sentí sus labios rozar los míos, me separéde manera brusca y lo vi de cuclillas cerca de mí— tenemos que hablar.

—No hay nada de qué hablar, ya me lo dijiste todo.

—Yo no dije nada—me senté abrazando mi almohada, con ella cubría mi pecho y mi vientre.

—Lo hiciste—susurré sin mirarlo.

—Es algo inesperado, ¿cómo esperabas que reaccionara?

—Esto no debió de pasar, no debía de estar embarazada.

— ¿No quieres a ese bebé?—entrecerró los ojos mirándome fijamente, una mirada que jamás había visto y que me hizo estremecer.

— ¡Por dios! no lo esperaba, pero eso no quiere decir que no lo quiera, es mi bebé, ¿qué clase de mujer crees que soy?

—Suenas como una que no quiere al pequeño que crece dentro de ella.

—Yo lo quiero, porque es mío y…—estuve a punto de decir que también me importaba solo porque era una parte de él, pero sería demasiado humillante además de estúpido conociendo sus sentimientos—yo… yo jamás podría odiarlo.

— ¿Entonces por qué estás así?

—Tú no lo quieres, lo supe en cuanto vi tu reacción ante la noticia, ¿qué es lo que sigue ahora Edward? — pregunté mirándolo fijamente.

—¿Qué quieres decir con que sigue?—en su rostro se leía la sorpresa de mis palabras.

—Terminaremos con esta farsa por la llegada inesperada del bebé—mi voz se había quebrado, aunque quisiera negarlo yo amaba a Edward, me había enamorado de él como una tonta y no veía de qué manera podría vivir lejos de él.

— ¿Qué dices pequeña? — Me tomó de la cintura y me colocó sobre sus piernas—Ya te dije que era algo inesperado, creí que estabas tomando ciertas medidas.

—Fallaron— susurré haciéndolo reír, lo observé un poco contrariada por su repentina reacción.

—Creo que ya me di cuenta de eso amor—besó mi nariz— pero aun así quiero que sepas que yo sí quiero ese bebé.

— ¿Lo quieres? — estaba sorprendida ante su declaración.

—Claro que lo quiero, tienes razón en decir que es algo inesperado, pero lo quiero— sonrió acercándose lentamente hasta dejar descansar su frente sobre la mía.

— ¿No estás enojado por arruinar las cosas?

—Bella, hablas como si yo fuera un ogro o algo peor, claro que no estoy enojado por eso, ambos somos responsables de que ésto sucediera, si quieres saberlo estoy feliz por saber que vamos a ser padres, ahora solo hay que cuidarte a ti y a nuestro hijo—mi corazón saltó al saber que él quería al bebé, estaba feliz de su llegada, pero la felicidad se opacó un poco cuando me di cuenta de que él quería al bebé, pero no a mí.

—El hecho de que esté embarazada no me impedirá ir a trabajar, te lo advierto.

—Trabajamos en el mismo lugar, así que puedo cuidarte— rodé los ojos y él sonrió.

—Edward — susurré, las palabras habían salido de mis labios sin que las pudiera detener, sus ojos se posaron sobre los míos dejando en claro su curiosidad, suspiré antes de hablar—Bésame.

No tuve que repetir la petición para que él lo hiciera, sus labios se amoldaron perfectamente a los míos, era una sensación que me gustaba sentir y que sabía que aunque la disfrutara no me pertenecía, me fue acomodando suavemente en la cama quedando sobre mísin lastimarme, sus manos recorriendo mi piel que comenzaba a arder en esas partes que había tocado.

—Detenme amor—susurró contra mis labios, envolví mis piernas en su cintura atrayéndolo más a mi cuerpo.

—Ámame—susurré contra su oído, en este momento solo necesitaba sentirlo, saber que podía estar con él mientras esto durara, disfrutaría de sus besos y sus caricias mientras éstas duraran, sabía que era poco el tiempo que tenía ya que dudaba mucho que cuando estuviera gorda me quisiera tocar. Lentamente fue quitando cada prenda de mi cuerpo, sus labios fueron delicados con cada parte de mi piel, se detuvo en mi vientre, levanté el rostro para verlo y me encontré con su mirada dulce, depositó un par de besos más antes de continuar bajando, intenté impedirle lo que sabía que iba a hacer, pero continuó, colocó una de mis piernas en su hombro y sentí el beso más íntimo que me había proporcionado hasta ahora, tuve que apretar las cobijas debajo de mi cuerpo para controlar las sensaciones que sentía.

Lo escuché decir mi nombre un par de veces mientras seguía en su trabajo, me llevó hasta el límite con sus labios, mi respiración era errática, pero sabía que esto no había terminado, se desvistió rápidamente para poder entrar en mí, envolví su cintura con mis piernas y aferré mis manos a su espalda, su boca se apoderóde la mía ahogando los gemidos que querían salir, sus embestidas eran profundas, pero delicadas.

— ¡Oh Dios…!así Edward—arqueé mi espalda cuando el segundo orgasmo golpeó mi cuerpo, al instante lo sentí terminar, una fina capa de sudor cubría nuestros cuerpos, se giró dejándome sobre él, escondí mi rostro en el hueco de su cuello, mi respiración era acelerada, pero me gustaba el olor de su piel.

— ¿Estás bien amor? —asentí sin moverme de mi lugar, estaba cómoda y no quería separarme de él.

—Solo quiero dormir un poco—me bajé de su cuerpo aunque no deseaba hacerlo y me acomodé cerca de él, se levantó y yo apreté los ojos, no había soportado estar más tiempo en la cama conmigo, solo había servido para satisfacerlo y se había alejado. Una manta me cubrió y al instante sentí de nuevo el calor de su cuerpo y la manera dulce con la que me rodeaba entre sus brazos, hundí mi rostro en su pecho y mis manos las dejé rozando los músculos de su abdomen.

—Descansa mi pequeña gatita—hice un mohín aún con los ojos cerrados, pronto caí en la inconsciencia, sintiendo sus manos acariciar mi cuerpo.

Ese mismo día llevó al médico a nuestra casa para que me revisara y me diera algo que me pudiera ayudar para no sentirme tan mal, había estado muy al pendiente de mis comidas y de que descansara lo suficiente, era un Edward que me gustaba aún más, aunque supiera que todo lo que hacía era por el bebé. El fin de semana lo pasé con mi madre a la cual no le dije nada ya que queríamos esperar un poco antes de darles la noticia a nuestras familias, después de la comida con mi madre Edward pasó por mí para llevarme a casa, vimos una película comiendo palomitas y riendo, cenamos para después tomar el café en la terraza, me senté en los escalones y él se me unió abrazándome

—Es una hermosa noche, es raro ver tantas estrellas en esta ciudad—señaléel cielo que estaba rebosante de estrellas.

—Sí, aunque está comenzando a refrescar y no creo que eso les haga bien, ni a ti y mucho menos al bebé— me tomó en brazos antes de que me levantara, hice un mohín logrando que me besara. Nos encontramos a las chicas de servicio que sonrieron al vernos de esa manera y nos desearon buenas noches.

Esa noche disfrutamos uno del otro por un par de veces, me perdí en el mar de sensaciones que él me hizo sentir, escuchar mi nombre entre jadeos era algo que me gustaba provocar, los rayos del sol que se colaban por las ventanas nos hicieron despertar. Edward mantenía su rostro hundido en el hueco de mi cuello mientras con uno de sus brazos me rodeaba la cintura, una de mis manos estaba en su cabello y la otra sobre su brazo.

—Edward—lo llamé suavemente intentando despertarlo, me hizo reír al sentir como hundía más su rostro en mi cuello provocándome cosquillas, lo llamé un par de veces que el ignoró, hasta que lo aparté de golpe cuando las nauseas hicieron su aparición. Fue tanta mi desesperación y su necedad que terminé haciéndolo caer de la cama, llegué al baño envuelta en una sabana, me lavé la boca y regresé a la habitación donde vi a mi esposo de nuevo en la cama mirándome con los ojos entrecerrados.

—Lo siento—me disculpé.

—No pasa nada pequeña, ven— me acomodé junto a él dejando que me envolviera en sus brazos— ¿Ya estás mejor?

—Si lo malestares son por la mañana, creo que debemos de alistarnos para ir al partido.

—Amor, preferiría que nos quedáramos y verlo en casa.

—De eso nada, quiero saber si el oso ya le dio el anillo a Rose, además estar viendo el partido en vivo es mucho mejor.

—Pero por tu estado…

—Edward estoy embarazada no enferma o paralítica.

—Ok, pero no te alejarás de mí— rocé sus labios antes de saltar de la cama e ir al armario.

Desayunamos y disfrutamos un rato en el jardín, cuando faltaban 2 horas nos fuimos directo al estadio ya que sabíamos que habría mucha gente y no nos equivocamos. Entramos por una puerta especial y nos llevaron directamente al palco principal, ahí sentada en la primera fila estaba mi amiga que a su derecha estaba la duendecillo y en un rincón Jasper quien no dejaba de observar a Alice.

—Hola— ambas sonrieron y me saludaron de la misma manera que a Edward, vi que Jasper se alegró al ver que al menos podría platicar con alguien, me acomodé a la izquierda de Rose y noté que aún no llevaba el anillo. Comenzamos a platicar de la semana de la moda a la cual asistiríamos como cada año, además este año sería completamente especial ya que Alice tendría su propio desfile.

El partido dio comienzo y todas no dejábamos de observar los buenos pases que lograba el equipo de Emmett, sentí una mano en mi cintura y recargué mi cabeza en su pecho.

— ¡Eso es falta!—Gritamos las tres haciendo reír a los hombre presentes en el palco, en una situación normal, nosotras seríamos las que deberíamos mantenernos calladas, pero era lo contrario, éramos expertas en este juego gracias a Emmett que se había encargado de darnos un curso rápido, o como él lo había llamado “Curso rápido de fútbol americano para hermosas chicas por Emmett Cullen”.

—Cariño jamás mencionaste lo aficionada que eras—hice un mohín ganándome un beso de su parte.

—Hey tortolitos, eviten sus muestras de afecto en público.—Nos reprendió Alice, pero la ignoré besándolo de nuevo ganándome un bufido de su parte y la risa de Rose.

Casi al final del partido Edward y yo nos envolvimos en una discusión debido a un pase que el aseguraba que era falta, pero había sido completamente válido, bufamos los dos y después comenzamos a reír al darnos cuenta de que nos comportábamos como niños. Celebramos cuando el marcador quedo trece puntos por arriba de los visitantes, los gigantes iban al Súper Bowls.

De pronto todo el estadio se unió a una ovación y un gritito que nos desconcertó, en las pantallas que estaban alrededor del estadio aparecía una leyenda ¿Rose, quieres casarte conmigo? , Alice y yo gritamos mientras nuestra rubia amiga seguía en shock, la puerta del palco se abrió y por ella apareció Emmett con la cajita de terciopelo en sus manos y el casco en la otra, ambos se miraron por unos segundos, la rubia se lanzó a sus brazos envolviendo sus piernas en su cintura y besándolo. La dejó de nuevo en el piso y se arrodilló logrando que mi amiga derramara más lágrimas por la emoción.

—Mi vida, ¿quieres casarte conmigo? —Le preguntó aunque estaba clara la respuesta.

—No hay otra cosa que quiera más en este mundo.—Le colocó la sortija y se volvieron a besar, cuando se separaron los felicitamos a ambos y Emmett solo me susurró un gracias.

Jasper se ofreció a llevar a Alice a su casa, sabía que lo que quería era tener un poco de tiempo para arreglar las cosas con ella, aunque seguían saliendo no habían regresado ya que la duende insistía que en cualquier momento él se volvería a ir y no sabía si sería capaz de soportarlo.

La inesperada propuesta de Emmett apareció en los periódicos más importantes del país y en las revistas de mayor circulación mundial, ambos eran famosos y altamente reconocidos, él un excelente jugador y ella una modelo de talla mundial. Me sentía feliz por ellos, pero a la vez sentí un poco de envidia por mi amiga, ella había conseguido casarse con el hombre que amaba y él la amaba a ella con la misma intensidad, en cambio para mí todo no había sido de color de rosa, lo mío seguía siendo de un color gris, había días que se aclaraba, pero otros que se oscurecía.

La semana pasó con normalidad, bueno casi con normalidad, había una carga excesiva de trabajo lo que había ocasionado una nueva pelea con Edward que seguía comportándose como si lo que tuviera fuera una enfermedad que me impedía laborar al 100%, él prefería que descansara y mantenerme lo menos presionada.

En la junta que se había llevado a cabo para la liquidación de los empleados de una fabrica en Utah nos había provocado dolores de cabeza ya que ellos querían una nueva oportunidad para lanzar al mercado un producto que nos demostraría que eran una planta productiva y no una planta inservible como nosotros pensábamos, pero lo que ellos no entendían es que nosotros no podíamos seguir sosteniendo una empresa que solo era gastos para nosotros, esa junta había sido un nuevo enfrentamiento con Dorian que seguía cuestionando mi capacidad para ver los negocios con claridad ya que estaba proponiendo ayudar a las personas que trabajaban en ese empresa a encontrar un nuevo empleo, sabía que implicaba un gasto, pero uno pequeño que bien podíamos financiar.

Gracias a un comentario fuera de lugar de Dorian donde había cuestionado quien llevaba el mando en nuestra relación dejando claro que evidentemente no era Edward, algo que había provocado que mi esposo se enojara de una manera que no lo había visto nunca. Algunos de los presentes se levantaron para impedir que esto llegara más lejos, me coloqué delante de Edward intentado que se relajara, pero un nuevo comentario acerca de que él hacía todo lo que yo dijera lo hizo gruñir y hacerme a un lado de una manera no muy amable, agradecí que James me sostuviera antes de que cayera ya que de alguna manera mis pies se habían enredado.

— ¿Estás bien? —asentí viendo como Edward y Dorian estaban más cerca, cada uno estaba esperando que el otro lanzara el primer golpe.

— ¡Perfecto! —grité alisando las arrugas de mi falda de manera brusca, ganándome las miradas de todos los de la sala, en todo el tiempo que llevaba en la empresa nunca había perdido la compostura y me había puesto a gritar como lo estaba haciendo—Si quieren arreglar esto a golpes como animales háganlo, pero fuera de esta empresa— tomé mis cosas y salí de la oficina dando un portazo.

Fui directamente a mi oficina y me encontré con que Rose me había llamado así que lo primero que hice fue regresar la llamada, platicamos por unos minutos donde me hizo prometer que iríamos a comer, que necesitaba hablar de algunas cosas y ya que las chicas no podían salir a cenar había optado por hacerlo a la hora de la comida.

Terminé mi trabajo y agradecí que fuera hora de la comida, mi amiga había quedado de pasar por mí ya que le había comentado que no contaba con mi auto y que pretendía llegar en taxi lo que no les hizo mucha gracia, tomé mis cosas y me fui para encontrarme con mi amiga que irradiaba una felicidad única, llegamos a nuestro restaurante favorito para encontrarnos con nuestras dos amigas. Mi teléfono comenzó a sonar ganándome una mirada divertida de mis amigas ya que siempre se burlaban porque decían que trabajaba demasiado y no me dejaban descansar un poco, era Edward así que ignoré la llamada, quité el sonido y me uní a la conversación de las chicas.

—Solo quería decirles que con Emmett hemos fijado la fecha de la boda para dentro de 5 meses lo que nos da tiempo suficiente para todos los arreglos.

—He estado pensando que tal vez yo podría diseñar tu vestido, tengo algunas ideas en mente que apuesto te encantaran—propuso Alice, todas sabíamos que ella podía diseñar los vestidos de todas, en mi caso fue algo imposible debido a que había sido algo apresurado.

—Creíste que dejaría que alguien más diseñara mi vestido— ella negó sin ocultar la enorme sonrisa.

—Sabes que solo tienes que pedir lo que quieras y yo te ayudaré—le dije ofreciéndome a ayudarla en su preparación.

—Crees que no se que fuiste tú la que ayudó a elegir este maravilloso anillo.

—Yo solo di la aprobación, pero él eligió el anillo por sí solo, conoce muy bien tus gustos, en cuanto lo vio supo que era ese y honestamente yo sabía que te encantaría— tomé su mano sonriendo, fue en ese momento que no pude dejar de comparar el hecho de que el anillo que mi amiga portaba había sido elegido exclusivamente para ella por su ahora prometido, mientras el que estaba descansando en mi dedo había sido elegido por alguien más, por la asistente de Edward.

—¿Listas para ordenar?—pedimos nuestra comida y nos envolvimos en una plática sobre la semana de la moda que sería dentro de un mes para la cual la duende ya se estaba preparando, estaba nerviosa lo que era extraño ya que ella nunca lo demostraba, sentí vibrar mi teléfono un par de veces más, lo tomé solo para enviarle un mensaje “Salí a comer con las chicas”

—Bella ¿Esta todo en orden?—asentí

—No lo parece, sabes que puedes confiar en nosotras—apreté la mano de Alice

—Es solo que no ha sido la mejor mañana, estuvimos en una junta y Dorian lanzó varios comentarios muy fuera de lugar, Edward se sobresaltó y estuvieron por llegar a los golpes, intenté detenerlo, pero él me hizo a un lado cuando Dorian cuestión su hombría

—Edward es tu esposo y apuesto a que no soportó que ese hombre siguiera con sus comentarios estúpidos

—Creo que lo que más le dolió fue que le dijeran que parecía que él hacía lo que yo quería.

— ¿Y no lo hace? — la voz de Rose sonó divertida— es más que obvio que lo tienes en la palma de tu mano, te adora, sólo necesitas pedir algo para que él lo haga.

—En eso te envidio amiga, pero envidia de la buena, conseguiste a un hombre realmente guapo y que te ama, la manera en la que te ve demuestra que lo eres todo para él— asentí fingiendo una sonrisa, ellas pensaba que él me amaba lo que dejaba en claro que aún pensaban que este matrimonio era por amor y no por negocios como era en realidad, al parecer éramos buenos actores.

Esto me hacia recordar todas aquellas veces que las cuatro salíamos a comer o cenar, cuando las cosas eran más simples y no teníamos tantas preocupaciones, en mi caso un esposo con el cual lidiar, eran buenos tiempos, aunque esta situación tenía sus ventajas, pero no lo valían de la misma manera ya que lo que nos unía no era amor.
Regresé a la oficina a las cinco en punto, continúe trabajando hasta terminar, me sorprendió hacerlo antes de la hora de salida así que me tumbé en el sillón leyendo uno de mis libros favoritos, hasta quedarme profundamente dormida.

...


Gracias por leer mis locuras, y gracias al curso de betas que se encargo de corregir este capítulo.

10 comentarios:

  1. Me encanta! Por favor sigue con este fic, me dejaste con una enorme intriga hace meses! Por fa, se buena y terminalo. Besos

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    1. Hola Lau! Estate atenta para el próximo fin de semana que me daré a la tarea de subir los siguientes. Había estado esperando que me enviaran los faltantes que son intermedios, pero creo que subiré los que tengo sin edición y ya cuando me entreguen los faltantes solo los intercambiare.

      Buen inicio de semana

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  2. Me encanta esta historia es buenisima! Porfa actualiza pronto. Besos

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  3. Lo vuelvo a decir ENVIDIA es lo que sinto de todas las que pudieron leer la historia completa, me he quedado amedias. Porfa sube pronto los demas capi siiiiiiii! att Aby

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    1. Hola Aby! Esta historia la tenían en un curso de betas y no me enviaron capítulos intermedios por lo que decidí esperar, pero creo que subiré los que tengo y cuando me los envié solo los cambiare. Estate atenta para el próximo fin de semana ;)

      P.D: Leí tu comentario en FF, pero ya que no tienes cuenta no podía responderte, pero me alegro que también lo dejaras acá.

      Buen inicio de semana.

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    2. Graciassssssssss! ;)

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  4. Que buena noticia! Espero ansiosa y gracias x responder.besos.

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    1. Este fin de semana si comenzare a subir el resto de los capítulos ;)

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  5. caritoreh22/3/13 09:26

    ¿cuándo actualizas? llevo 3 días (creo, ya perdí la cuenta) sentada frente a la pc leyendo tu blog. Me estoy volviendo adicta

    Escribes muy bien, pero por favor no me dejes con la duda, quiero saber qué pasa después :P

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    1. Caritoreh, gracias por leer mis locuras y sobre el resto de los capítulos los subiré en estos días, espero para el domingo ya estén todos arroba.

      Saludos!

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